“No somos neutrales con el euskera”. Eso dice un tal Baztarrika, otro Patxi. Y por eso han decidido obligar a 2.000 funcionarios a trabajar en vascuence:

En la práctica, se trata de evitar que los funcionarios que han necesitado el perfil lingüístico para lograr la plaza guarden el título en el cajón y no vuelvan a tocar el euskera en su puesto de trabajo, un hábito extendido entre las paredes de la Administración, según la información que maneja el Gobierno vasco. Baztarrika ofreció ayer algunos datos: hay 3.000 funcionarios o interinos que tienen la capacitación para hacer su labor en euskera, pero la mayoría continúa utilizando el castellano como lengua de trabajo. El 80% de los documentos se hacen en origen en castellano y después se envían a traducir. «Permitir a un funcionario que ha logrado una plaza con exigencia de euskera que no lo use sería una injusticia para el resto de ciudadanos que no han podido optar a ese puesto por no saber el idioma», subrayó el viceconsejero.

De nuevo el concepto de injusticia de los nazionalistas. Es injusto que tú te niegues a usar el vascuence, porque entonces yo no puedo practicarlo con toda la extensión y gusto que me sale de los cataplines. Es injusto, esta vez, que una norma que exige el “conocimiento suficiente” del vascuence no se convierta en la exigencia del uso constante y exclusivo del vascuence, porque si no, ¿para qué habríamos puesto esa norma?

– Pues para que el funcionario pueda atender en vascuence cuando el administrado lo pida, merluzo.