Hoy traemos una recomendación. Ante el asunto SGAE y la bajada de pantalones del PZOE, Los “artistas de la pista” han lanzado un órdago sabiendo que, ZoPenco mediante, lo ganaban.

Es posible que a los directivos actuales, por edad, les salga bien la jugada. Que consigan que el chollo se mantenga mal que bien los años suficientes para su edad. Pero es seguro que va a ser una victoria fatal. Porque al haber conseguido llevar esa locura y aberración del canon digital a la ley, obligan a la sociedad a plantearse la premisa mayor: el derecho de propiedad intelectual.

¿De qué hablamos? ¿De un derecho o de un privilegio? ¿De algo que nos favorece a todos, o de un chollete que les permite a unos pocos privilegiados tener una actividad básicamente rentista, en vez de productiva, como el resto de los mortales. ¿De donde viene ese “derecho” y que sentido tiene? ¿Como sería mejor el mundo, con o sin derecho de propiedad intelectual?

Pues ya que los chicos SGAE nos han obligado a la mirada larga, por culpa del canon corto, pensemos en ello. Y para ayudar a pensar hemos traído este libro de dos economistas de la UCLA.

¡Ah!, y cuando la gente de las patentes vean su chollo temblar, que se acuerden de qué industria es la culpable de que haya hecho falta repensarlo todo. Porque somos muchos los que sin la ayuda de los “artistas” y de la SGAE, no nos hubiéramos dado cuenta tan fácilmente de la barbaridad que representan las patentes y los derechos de autor tal y como son hoy. Que se las trae.

El libro: Un estudio sobra la propiedad intelectual, o monopolio intelectual, como ellos le llaman. De Michele Baldrin y David K. Levine. 250 páginas. Inglés.

Contra el monopolio intelectual. [—>>]

Empieza contando el caso de James Watt y la máquina de vapor, pero desde una perspectiva diferente de la habitual. Con Watt como freno (por culpa de sus patentes) al desarrollo de la revolución industrial durante 30 años. Lo malo es que resulta muy convincente, y demuestra el retraso en la innovación por culpa de la ineficiencia del sistema de propiedad intelectual. De la introducción del libro:

La historia de James Watt es instructiva sobre lo malo de un sistema de patentes, pero veremos que no es una historia inusual. El inventor saca una nueva idea casi de casualidad, mientras está en una actividad rutinaria dedicada a otro fin. La patente llega muchos años después de la idea, y se debe más a una mezcla de astucia legal y recursos suficientes para “engrasar la rueda de la fortuna”, que a cualquier otra cosa. Y finalmente, una vez adquirida, se usa principalmente como una herramienta para atacar a los competidores e impedir el progreso económico.

Esta visión de rol de Watt en la revolución industrial puede parecer iconoclasta, pero no es nueva, ni especialmente ni especialmente original.

…/…

Como veremos hay muchas otras formas por las que se retribuye a los innovadores, incluso largamente, y la mayor parte de ellas son mejores para la sociedad que el monopolio que actualmente producen las patentes y copyrights. Puesto que se puede retribuir a los innovadores sin patentes ni copyright, deberíamos de preguntarnos: ¿Es verdad que la propiedad intelectual logra el objetivo de proporcionar incentivos a la creación e innovación, mayores que el considerable daño que hacen?

Este libro examina tanto la evidencia como la teoría. Nuestra conclusión es que los derechos de propiedad de los creadores pueden protegerse sin necesidad de propiedad intelectual, que esta última no incrementa ni la innovación ni la creación.

Es un libro sobre economía, no sobre leyes. O, dicho de otra forma, no es un libro sobre como es la ley, sino sobre como debería ser. Si lo que te interesa es saber si vas a acabar en la cárcel por compartir tus archivos a través de la internet, no es el libro que buscas. Pero si lo que buscas es saber si es una buena idea que la ley te impida compartir tus archivos por internet, entonces este es un libro que te interesa.

Pues eso, animaros con el tema, que es muy intructivo, y animaros con Contra el monopilio intelectual ->.  Que por cierto, y muy ejemplarmente, viene con licencia Creative Commons ->, y lo puedes bajar gratis en PDF, entero o por capítulos, sin que ningún atacado de la SGAE te pueda llamar pirata, ni mucho menos denunciar como les gusta. Eso sí, gracias al PZOE de ZoPenco te cobrarán por el soporte virgen en el que lo grabes, aunque ni tan siquiera lo grabes. Recuerda, SGAE = PZOE = canon = ZoPenco.