Un ejemplo gráfico:

catalanes-contra-catalanes

Todas las ideologías implican que unos plastas te dicen lo que tienes que pensar. O incluso sentir. Pero no todas son igual de necesariamente agresivas. Algunas son agresivas a veces, y otras lo son siempre. La diferencia está en la carencia de aguante crítico de los argumentos. Por ejemplo, el socialismo, el liberalismo, y el conservadurismo, tienen muy buenas asideras racionales. Los dos primeros, teóricas; y el tercero prácticas. Podría ser que necesiten la violencia para imponerse -según los casos- pero no para existir. El nacionalismo, en cambio, no hay por dónde hacer que aguante una discusión. Se basa en axiomas sacados de la gorra, no en razones. Por eso no puede soportar la crítica; sólo funciona sin ella, por imposición.

El único amago de argumento que tiene el nacionalismo es el del tipo que llaman “ningún escocés verdadero” [–>]. Una falacia como la copa de un pino, claro. Y con la introducción de la coletilla “verdadero” ya están atacando a un porcentaje muy notable de los catalanes. Normalmente mayoritario, aunque todavía no se den todos por aludidos.

La pregunta sería; ¿si ahora que somos todos tan progres y buenos chicos, y proponemos innumerables leyes contra todas las violencias, por qué nunca se nos ocurre incluir el nacionalismo junto con las demás odios a prohibir?  Somos unos progres muy rarillos. Por inconsecuentes, vaya.

Nota para nacionalistas asnos — además de nacionalistas: Nacionalismo no es “querer a tu país”. Mucho menos es “querer a tus paisanos”. Como se ve en el ejemplo de arriba -y en todos los ejemplos, todos los días- nacionalismo es querer que tus paisanos quieran lo mismo que tú. Hasta el grado de violentarlos o expulsarlos de la tribu, si es necesario. Y siempre es necesario. Una enfermedad social, se mire como se mire.

Sefuelix manda:

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Y enlaza a The Economist:

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No importa si tienen razón. Dice muchas cosas muy discutibles. Pero el caso es que no las vamos a discutir. Así que lo que importa es qué opinan, porque no es previsible que vayan a cambiar. Y lo que opinan es que no entienden la negación del referendo. No les parece sostenible, ni presentable. Y no les impresiona nada que “no sea legal”. No sé, da la impresión de que se lo toman como si les dijeran que no es legal salir a la calle sin un orinal a modo de sombrero. Se encojen de hombros, como diciendo -¿y a mi qué?

Y no son en absoluto contrarios a mantener la unión de España. El periódico anuncia que -como en el caso de Escocia- se pondrán en contra de la secesión. Y creen que se puede mantener. Pero haciendo una consulta … ¡y ganándola! Lo que no entienden es que se pueda mantener la postura de ¡no es legal! Y las probabilidad que tienes de explicársolo y convencerles, es cero. Ya saben los argumentos que podrías emplear. Ya los han escuchado, ya los han rumiado, y ya los han descartado. Incluso conocen tu muy racional protesta de que por qué cojones va a ser secesionable o consultable Cataluña, o Vasquilandia, pero no Andalucía o Asturias. Y tienen una respuesta que te parecerá cínica, pero sólo es una versión del sentido práctico de la cultura anglosajona. ¡Porque se llo han trabajado, tío!

Vale, podemos ponernos estupendos, agarrarnos a los grandes principios, la soberanía y la ley, y quedarnos plantados: es ilegal. Fenomenal. Pero nunca está de más tratar de ver las posibles consecuencias de ponerse estupendos. Los caminos que se pueden seguir — o que te pueden hacer seguir. Pregunta no es ofender, señorita.

No creo que haya habido que esperar al domingo pasado para enterarse de que las leyes españolas se cumplen en Cataluña … sólo en la medida en que a la Generalidad le dé la gana. Te puede parecer muy mal. Incluso indignante. Pero es la p*t*  realidad, y desde hace decenios. Lo del domingo sólo ha sido más espectacular. Pero si viene desde hace 30 años, y siempre ha ido en aumento, no puede ser por culpa de la falta de gónadas de la Marianidad. Así que para agarrarte a “no es legal”, tienes que contemplar la suma de ese “no es legal” con la realidad del incumplimiento sistemático de las leyes españolas en Cataluña. ¿Contemplamos los caminos que se pueden intentar seguir?

- Cambiar la deriva de 30 años, en sentido contrario. ¿Con qué gobierno; con qué partidos; con qué votantes?

- Intentar retrasarlo, concediendo más “autonomía”. Que significa dejarles gobernar a sus propios jueces para robar con mayor tranquilidad; y tener más dinero del saco común — o menos para otras autonomías.

- Esperar sentados hasta que hagan una declaración unilateral de independencia. Momento en el que, o mandas los tanques (no se lo cree nadie), o lo que cuenta entonces es la opinión de la “comunidad internacional”. Por ejemplo, esa de The Economist, que no entiende lo de “no es legal”.

- Plantear tú el referendo. Diciendo que sí; que si debe de haber una consulta, será a la canadiense. Que para eso es la de mayor soporte jurídico y político, y nadie ha discutido.

Dos apuntes.

1. De todos los casos que conocemos en países más o menos comparables, si no me equivoco el único en el que la presión separata ha disminuido es Canadá. Y no han necesitado hacer una consulta. Les ha bastado plantear una consulta racional como salida. En ese momento, a los separatas les ha dejado de interesar.

2. Si aceptamos la solución de intentar retrasarlo con más autonomía, sin que se consulte a las demás regiones (que van a ser afectadas con menos dinero), es que somos todavía más gilipollas de lo que parecemos.

Si le quitas a la españolada de Mas todo su adorno -esa dramatización tan latina- queda exactamente lo que había antes del “show”. El Mundo [–>]: la-espanolada-de-mas Esto es: 2.250.000 x 0,807 = 1.815.750 Resultado en 2012 de CiU, ERC y CUP = 1.787.656 [–>] (33,5% del censo). 1.815.750 – 1.787.656 = 28.094 niños, negros, moros, y otras trampas. Censo en 2012: 5.257.960 Sisis en 2014: 34,5% del censo de 2012. Resultado que deja claro que sí se puede negociar lo que siempre había que negociar – incluso forzar. Y lo que no se debe de arriolizar jamás.

- Se puede (y debe) negociar las condiciones y consecuencias de un referendo. De una puta vez. Como en Canadá, que ya se han olvidado de las payasadas.

- No se puede ni se debe jamás negociar el “encaje” de Catalufulandia sin contar con el resto de los españoles.

https://plazamoyua.files.wordpress.com/2014/10/pitufilandia1.png?w=291&h=400 ¿Han “humillado” a España, o ha habido un “golpe de estado”, o cualquiera de todas esas frases grandilocuentes que se oyen por ahí? Ni de broma. Puede haber habido alguna ilegalidad. Pero eso no es un “golpe de estado”. Y puede que hayan humillado al gobierno español. Pero eso no es España. Y el gobierno español lleva humillándose -él solo- desde que empezó Zapatero … y continuó Rajoy con exactamente el mismo entusiasmo. — Recomendado:

– Añadido: Se puede hacer otra cuenta, actualizando el censo de 2012 con los pufos de 2014. Pillado en Twitter ( 1 h) catarrendum — Enviado por Dani @jodi_endo:

votoscat

votoscatB

Un añadido (sin relación con el tema) para uso de Vicente Torres en el blog de Santiago González:

Hijos_de_Diego_Sevilla Andrés

Copio del blog de Santiago González:

Libres e Iguales llama a los españoles a concentrarse la víspera del 9-N en defensa de la ciudadanía común.

El sábado 8 de noviembre, a las 12:00 horas, se leerá en las principales ciudades españolas un llamamiento a los ciudadanos y al gobierno del Estado para que reaccionen con firmeza ante la agresión a la democracia que pretende llevar a cabo el gobierno de la Generalidad de Cataluña.

 

Joaquín

Hay comportamientos que ponen los pelos de punta, y nos dan una idea de lo que puede estar gestándose. Aquí os adjunto un video que no sé si conocéis. Corresponde a un señor, por llamarle de alguna manera, presidente de la organización “Cataluña Acción”, y que atiende al nombre de Santiago Espot.  En su currículo figura haber realizado 3.000 denuncias lingüísticas en 2009 contra comerciantes y empresarios por no rotular en catalán. Todo un camisa parda, del que se puede esperar cualquier desmán en el inmediato futuro.

El vídeo trata sobre la figura del Presidente Companys, héroe del imaginario nacionalista catalán, pues Franco le hizo el favor de convertirlo en mártir en las tapias de Montjuic, justo en el lugar donde él había mandado fusilar a centenares de sus conciudadanos, y a dónde hace pocos días fue el President Mas a rendirle tributo. El vídeo es un debate con otra persona que muestra una actitud normal, y una buena información. A partir de la mitad del vídeo viene la traca alucinante. La información sobre Companys que expone el contertulio con tranquilidad, le desata al camisa parda una ira incontenible, cólera en estado puro.

Para ampliar sobre Companys os adjunto este otro enlace, donde se resume su currículo. De especial interés resulta también la aportación que hace NOÉ en su comentario de 17 de octubre.

Resulta estremecedor el grado de embrutecimiento intelectual de los nacionalistas santificado figuras tan siniestras como la de Companys, directamente responsable del terror que vivió Barcelona, y que la generación de los nietos ha olvidado alegremente. Baste decir que los “catalanes de Burgos” fueron ls financieros principales Franco. Entre otros, el propio Francesc Cambó, discípulo de Prat de la Riba e ideólogo del nacionalismo incipiente. Cambó fue el lider de la Lliga (la CiU de entonces) y financió en sus tiempos de construcción nacional la Historia de Cataluña de Ferrán Soldevilla, la referencia por excelencia de una historia deformada y mentirosa. Ante el cariz que tomaban las cosas con ERC cuyo grito de guerra llegó a ser “Mori Cambó”, se pasó con todos sus caudales a financiarf el Alzamiento de Franco. Otro que tal, el padre de Conde de Godó, presidente del grupo Vanguardia, que puso a disposición de Franco su Cadillac para que las comparecencias públicas del general tuvieran el empaque necesario.

Esclarecedora resulta también la opinión de Azaña en sus Memorias, todo un referente de obligada lectura. Donde reprocha duramente a Companys por “no haberse privado de ninguna trasgresión ni de ninguna invasión de funciones”. Refiriéndose a la Generalitat de Companys dice: “Asaltaron la frontera, las aduanas, el Banco de España, Montjuic, los cuarteles, el parque, la Telefónica, la Campsa, el puerto, las minas de potasa, crearon la consejería de Defensa, se pusieron a dirigir su guerra que fue un modo de impedirla, quisieron conquistar Aragón, decretaron la insensata expedición a Balears para construir la gran Cataluña de Prat de la Riba…”. Azaña califica el programa de Companys como el programa ampliado de la revolución del 6 de octubre de 1934, por el que Companys había sido condenado a treinta años de cárcel por el Tribunal de Garantías, el equivalente al actual Tribunal Constitucional. Azaña sabía que muchos catalanistas habían tenido que pasar al exilio con peligro de sus vidas, como Cambó, fundador de la Lliga. Y prosigue. La Generalitat ha vivido “en franca rebelión e insubordinación y si no ha tomado las armas para hacer la guerra al Estado será o por qué no las tiene, o por falta de decisión, o por ambas cosas, pero no por falta de ganas”. Azaña sigue con sus acusaciones: delegaciones de la Generalitat en el extranjero, creación de la moneda catalana, creación del ejército catalán y una referencia al eje Bilbao-Barcelona que en aquel contexto hay que entenderlo, no como un Eje contra Franco, sino contra el propio Gobierno de la República. Azaña protesta por la expulsión de Barcelona del acorazado inglés ´Nelson´ y lo atribuye a las intenciones de Cataluña de actuar como nación “neutral” en la Guerra Civil, cuando había 120.000 catalanes combatiendo por la República.Companys, entre otras traiciones,  habría tratado de llegar a la paz con Franco –circunscrita a los países catalanes– . Recordando su antiguo apoyo al Estatuto, se lamenta Azaña “que por lo visto es más fácil hacer un Estatuto que arrancar el recelo, la desconfianza y el sentimiento deprimente de un pueblo incomprendido”. Un dolido Azaña llega al extremo de apuntar que si al pueblo español se le coloca otra vez en el trance de “optar entre un federación de republicas y un régimen centralista unitario la inmensa mayoría optaría por el segundo”. Hasta a eso llegaba Azaña ante la catastrófica realidad tan lejana de la que había previsto cuando defendió el Estatuto de Autonomía, una obra plenamente suya, de la pronto tuvo que arrepentirse, cuando vió como Companys y sus secuaces impedían a la República utilizar su potencia industrial catalana en favor de la guerra. Puede decirse que esa fue la primera gran estocada a la República, el descabello lo dieron los gudaris en la traición de Santoña.

En resumen, esto pinta mal, muy mal, y no hay nada que hacer. Debemos prepararnos para lo peor: La desestabilización de la financiación de la deuda española que persigue Mas con sus elecciones plebiscitarias de lista única y punto único en el programa, es el arma atómica  para que el Estado se rile y se siente a negociar. No se si Rajoy lo tiene ya todo atado y bien atado, como lo dejó su paisano del Ferrol.

Joaquín.

Añadido, recomendación (pm). Albert Boadella:

¿Cómo pude ser tan insensato de autoexcluirme del festín? ¡Y todo por una puñetera sonrisa étnica!

Manifiesto de un traidor a la patria

Luis Bouza-Brey y Octavio ponen el dedo en una llaga conocida, que parecemos digerir con dificultad. Está muy bien expresada en un artículo de Fernando García Cortázar, que nos trae Luis:

Ampliado por los dos “placeros”, en estos comentarios [–>] [–>]

Habla de la falta de sentimiento patriótico en España, frente a los secesionistas que inundan de banderas las calles. De la falta evidente de sentimiento patriótico en España, concluyen que está dormido. O enfermo. Una especia de indolencia pecaminosa. Yo concluyo que el mundo está cambiando.

Porque hemos podido ver estos meses, en el Reino Unido, muchas de las “rarezas” que achacamos a un supuesto “mal” de España. Por ejemplo, la similar escasez de motivación sentimental pro Britannia, tanto en Escocia como en el UK entero. Contra la hiper motivación sentimental de los separatas. Y cuando  la cosa ha andado justa justa, no han podido pararla con mares de banderas en las calles -porque como digo, apenas hay portabanderas para eso-, sino poniendo números y ejemplos de disfunciones encima de la mesa. El vil metal, que nuestros briosos amigos sentimentales parecen despreciar.

Un ejemplo de Cortázar que a mi me da una pista:

Avergonzaría a los intelectuales españoles de hace cien años, cuales fueran sus proyectos políticos personales, la forma en que se ha renunciado a una conciencia nacional. Les avergonzaría contemplar cómo esta se ha cambiado por una fe a profesar en privado o por una ley a defender en público. Les alarmaría la ligereza con que se ha depuesto la fuerza de nuestra cultura, el vigor de nuestro significado histórico, …

Y es que lo de Fernando, con quien tanto comparto, me deja preocupantemente frío. ¿Seré un monstruíto por no tener muy llena la estantería de “conciencia nacional”.  ¿Y por no saber cuál es “nuestro significado histórico”?

No sé, piensemos en un héroe moderno como Edward Snowden. Tiene un serio problema contra el comportamiento de su gobierno, y lo quiere hacer público. ¿Pero qué quiere decir para él hacerlo “público”? ¿Qué es el “público”? Puedes hacerte una idea al recordar que la persona que elige para contarlo es Laura Poitras, una cineasta alemana. Y el nombre en clave que elige para ponerse en contacto no es patriot o algo similar, sino Citizenfour. Solo mucho más tarde, cuando ya tienen el plan, embarcan a un periodista americano … que vive en Brasil. Y se apoyan política y legalmente en una organización internacional fundada y dirigida por un australiano (Asange), que pone la gestión del caso en manos de una inglesa (Harrison).

Y aquí podemos intuir algo. Las banderas nunca darán un altavoz a un Edward Snowden. Ni la “conciencia nacional”. Mucho menos “nuestro significado histórico”. Al contrario; bandera, nación, y significado histórico, son tres de las herramientas favoritas de Obama para tratar de convencer de la justificación para encerrar a Snowden de por vida en una cárcel de máxima seguridad. Estilo Manning.

Yo, la verdad, creo que estamos en un mundo muy distinto que el de los “intelectuales de hace cien años” que añora Fernando García de Cortázar. Pero en realidad no importa mucho si estoy en lo cierto o equivocado. Lo que importa, creo, es la realidad. Y la realidad es que la idea de la no-secesión no tiene portabanderas. Apenas. Ni aquí, ni en el Reino Unido. Sospecho que tampoco en Canadá, que me pilla más lejos. Pero aunque no tenga portabanderas, sí puede que tenga otras cosas.

Recomendación:

Nota: Pido disculpas a Luis y Octavio por abusar y poner mi respuesta en una entrada. Pero no había entrada para el día, y …

Algunos se desesperan, aunque cada cual lo toma de formas diferentes.

Por ejemplo, Luis Bouza-Brey [–>]:

Este año hubo menos gente que el anterior: la Plaza de Cataluña estaba casi vacía por su periferia, y en el Paseo de Gracia había la misma cantidad de gente que el pasado año.

Resulta poco esperanzador que, en la situación gravemente crítica en que nos encontramos, el número de gente que acude a defender la unidad de España frente a los sediciosos no aumente. Se pueden encontrar diversas justificaciones para ello: miedo, día festivo, desconfianza de las manifestaciones y su valor, etc… Yo sólo encuentro una razón convincente: un síndrome de cobardía, ignorancia e indignidad, en un pueblo incapaz de valorar la unidad de la Patria frente a sediciosos etnicistas reaccionarios.

Francamente, siento vergüenza de este pueblo. ¿Se puede vencer así a los nacionalistas?

O José García Domínguez:

Nada más fácil que reconocer a un nacionalista español: lo son todos los que dicen que el nacionalismo español no existe. Y es que el nacionalismo español, que haberlo haylo, se avergüenza de sí mismo. Es su seña de identidad. Demasiada apropiación indebida a manos de la carcundia. Demasiado folclore iconográfico con aroma a alcanfor. Demasiada caspa. El nacionalismo español, que claro que existe, no se atreve a salir a la calle por eso. Un problema estético en última instancia. Véase, si no, el caso catalán. En Barcelona, y únicamente con los votantes de Ciudadanos, que van para trescientos mil, se podría haber montado una bullanga callejera similar al alarde norcoreano del 11 de septiembre. Igualita. Pero no. A la concentración de la Plaza Cataluña acudieron los cuatro gatos de siempre. Ni uno más. Treinta mil almas calculan los organizadores con algún optimismo militante. Nada con sifón.

El amigo Luis entiende que debería de haber nacionalismo español si queremos no ser ahogados por los etno-nacionalismos. (Etno-nacionalismos de etnias imaginarias, pero ese es otro problema). Yo no sé si tiene razón. Pero sí creo que hay que contar con la realidad. Y la realidad es que en España no hay un sentimiento nacionalista extendido. Si por nacionalista entendemos lo que se suele. La exaltación de la “identidad nacional” (sea eso lo que sea), y el intento de imponer esa idea identitaria a todos los habitantes de la cosa. ¿Eso es bueno; es malo? No sé si importa mucho. Lo que importa es que *es*. Que es así.

En Escocia no le dieron la vuelta a las encuestas, que apuntaban separación, a base de Britannia rule the waves. Tampoco me da la impresión de que en Canadá lo hicieran despertando el sentimiento nacional canadiense. Y como lo que no puede ser, no puede ser, parece mejor si pensamos en lo que sí puede. Además, estamos ante un problema delicado comparable -por ejemplo- a una lucha contra el terrorismo. Conviene hacerlo sin convertirte en terrorista a tu vez. Como decía Borges, no nos comemos a los caníbales.

Si queremos combatir los etno-nacionalismos a base de cierta racionalidad, y de una idea tranquila de ciudadanía no identitaria, no podemos andar echando de menos la exaltación de millares de banderas en las calles. Y si quieres miles de banderas, deberías de pensar antes con cuántos nacionalistas cuentas. Y las cuentas dicen que por ahí no. Así que, salga o no salga, parece que los números indican que estás casado con la estrategia tranquila.

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