¡Ah, pillines! Han descubierto una forma de evitar decir que por supuesto que sí, donde dije hace poco que claro que no. Ya no importa si para colaborar con el terrorismo hace falta “cierta adhesión ideológica”, o no hace ninguna falta en absoluto. Eso son tonterías y contradicciones de la fiscalía pumpida, que adolece de la sutileza necesaria para moverse en aguas de la justicia de los condecorados por Ruby.

Son torpes, Zaragoza y Cándido. Todavía no han comprendido que el hecho punible tiene dos patas, delincuente y delito, y que para lavarlo basta con cortar una de las dos patas. Es una burrada pretender al mismo tiempo que no hay chivatazo, que si lo hubiera sería un delito menor, y que en todo caso no lo han cometido los que parece. O sea, que no hay delito, y que el no delito no lo han cometido los señalados. Absurda e innecesaria doble negación. Es mucho mejor Bermúdez. ¡Claro que hay delito!,  cuya tipología guardamos cual secreto bajo siete llaves; lo que no hay es delincuente.

Recuerda al maestro Rubalcaba. No lo niegues todo, limítate al detalle esencial. Y hazlo con toda la firmeza posible, por inverosímil que resulte. Y suena al maestro Bermúdez, macrojuicio del 11-M que acaba con gran satisfacción para el gobierno, y sus correspondientes felicitaciones y premios, sin que nadie parezca acordarse que la sentencia señala a menos del 10% de los delincuentes necesarios para cometer el delito.  Y ni siquiera ese 10% resulta creíble.

¿Faisán? ¿Qué faisán? Aquí solo hay un huevo de faisán. Lo que puede llevarle a alguien a la conclusión de que probablemente alguna vez pasó un faisán por este sitio, pero no hay en todo el orbe nadie con pinta suficientemente afaisanada como para señalarle. Entreténganse ustedes todo lo que quieran con los huevos del camino, pero déjenme tranquilos a los faisanes, que han quedado más blancos que con Persil.

Es un poco tedioso, pero alguien debería de hacer un estudio comparativo de con qué indicios se procesa a alguien en España, y con qué indicios resulta imposible, por goleada y aclamación, procesar faisanes en España. Pero tampoco es tan sorprendente. Si en Nanclares de Oca no hay presos etarras, y si Bildu no es un montaje de ETA, ¿por qué diablos iban a ser indicios los indicios que apuntan a los faisanes? No tendría ningún sentido.

Tener una clase política asimilable a los payasos del circo resulta entre entretenido y excesivamente caro. Tener un sistema político diseñado como por los Hermanos Tonetti es una apuesta casi segura por el batacazo como nación. Pero tener una metástasis de payasada invadiendo el sistema de justicia es directamente un drama, y la mejor invitación posible para que nada sea serio en el país, y el único criterio válido sea la arbitrariedad del más fuerte.

Vivimos en uno de los países del mundo donde el terrorismo es más frecuente. Tenemos leyes especiales contra el terrorismo, precisamente porque padecemos mucho terrorismo. Y tenemos un sistema policial y judicial, digamos especializado en terrorismo. ¿Era demasiado pedir que jueces y fiscales sepan en qué consiste el delito de “colaboración con terrorismo”, y en todos estos decenios hubieran sido capaces de producir una definición válida del mismo?

Pues sí, eso es pedirle demasiado a un cuerpo invadido de payasina. En nuestro caso, ese delito requiere o no requiere “cierta afinidad ideológica” entre el colaborador y la banda terrorista según quien sea el colaborador. Si se trata, por ejemplo, de Trashorras, el resultado son 12.000 años de cárcel, porque …

el delito de colaboración con banda armada ni siquiera exige que el colaborador comparta los fines políticos o ideológicos de los terroristas, sino que basta con saber que se pone a disposición de esos criminales un bien o servicio, que se les está ayudando o facilitando su ilícita actividad. (Gómez Bermúdez, sentencia del 11-M)

Pero como el presunto colaborador con banda armada sea también un colaborador de Rubalcaba, entonces es rotundamente evidente que ese delito de colaboración precisa inexcusablemente de “cierta adhesión ideológica” [-->], como han descubierto para este caso Zaragoza y Pumpido. Y si por casualidad hubiera sido verosímil imaginar esa cierta adhesión, cabe suponer que ese delito, en esta situación concreta, hubiera necesitado alguna otra circunstancia. ¡Qué sé yo!, cometerlo con un chupa-chups en la boca, tener un lunar negro en el culo, o cualquier otro conveniente prodigio. Qué más dará, cuando las definiciones de los delitos son “de geometría variable”, al modo de nuestra espectacular división territorial.

Como esto pasará a la historia, y en buena medida explicará la historia de un país que acaba en el cubo de la basura, ponemos completo lo de Bermúdez:

Texto original de la sentencia del 11-M de 31-10-2007. Fundamentos jurídicos (8) – II. Calificación jurídica. II.1:

Nótese que al ser el delito de colaboración un tipo penal residual que sólo exige que se realice voluntariamente una acción o aportación a la banda terrorista que facilite su actividad criminal, en él se incluyen no sólo las acciones armadas, sino cualquier otra actividad -facilitación de documentación falsa, desplazamiento de vehículos, contribución económica, préstamo de equipos de comunicación, etc- y no solamente las acciones armadas.

Y ello prescindiendo de la coincidencia de fines, pues lo que aquí se sanciona no es la adhesión ideológica ni la prosecución de determinados objetivos políticos o ideológicos, sino el poner a disposición de la banda armada determinadas aportaciones, conociendo que los medios y métodos empleados por la organización consisten en hacer uso de la violencia, es decir del terror y de la
muerte, cuando en un Estado Social y Democrático de Derecho, como el nuestro, existen cauces pacíficos y democráticos para la prosecución de cualquier finalidad política. Se trata en suma, de un delito que es aplicable precisamente cuando no está relacionado específicamente con otros delitos…” (STS de 22 de febrero de 2006 que cita la 532/03 y la 240/2004).

Dicho de otro modo, el delito de colaboración con banda
armada ni siquiera exige que el colaborador comparta los fines políticos o ideológicos de los terroristas, sino que basta con saber que se pone a disposición de esos criminales un bien o servicio, que se les está ayudando o facilitando su ilícita actividad, no siendo preciso conocer el delito.

Jazmín

La Gaceta:

“EXCLUSIVA: RUZ IMPUTARA A GARCIA HIDALGO, PAMIES Y BALLESTEROS POR COLABORACION CON BANDA ARMADA

EL JUEZ ULTIMA EL PROCESAMIENTO DE TODA LA CUPULA POLICIAL DE RUBALCABA POR EL FAISAN

El magistrado responsabiliza al ex director general de la Policía y Guardia Civil, al jefe superior del País Vasco y al inspector del Cuerpo Nacional l Camacho, el nuevo ministro, queda exonerado de momento

D. Carrasco y J. Sedano.

Madrid

“La investigación judicial sobre uno de los mayores escándalos de la democracia, conocido como el caso Faisán o el chivatazo a ETA, culminará en septiembre con un auto de procesamiento. “El titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, tiene prácticamente terminada la redacción del auto que imputará a la primera cúpula policial del ex ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba”, según fuentes jurídicas consultadas por LA GACETA. Págs. 8 y 9″”

¿Colaboración con Banda Armada del Director General de la Policía y Guardia Civil, del Jefe Superior del Pais Vasco y el Inspector del Cuerpo Nacional, y  Camacho, Secretario, y P. Punto Ministro de Interior….sólo pasaban por ahí…? ¡¡¡Venga yaaaaaaaaaaaaaa!!!!!.

Payasada Nacional en su máximo esplendor.  El fiscal Bautista, o sea Pumpido, o sea el gobierno, no cree que los acusados por el caso Faisán, o sea el gobierno,  son acusables de “colaboración con banda armada”. Sólo de revelación de secreto. Y la razón es tan evidente que la puede ver cualquiera.

no se puede demostrar que los acusados compartieran las finalidades y los objetivos de la organización terrorista.

Sorprendente sutileza jurídica, que parece ser de resultado variable, o según convenga. Por ejemplo, en la investigación del 11 M, tres acusados de “colaboración con banda armada” en un delito supuestamente cometido por un grupo islamista, no podían en ningún caso compartir las finalidades de la banda, puesto que ni siquiera eran musulmanes. Los dos hindúes, Suresh Kumar, Vinay Kholy, y Suárez Trashorras. [-->].

Y hay un caso aun peor, también relacionado con el 11-M. Sánchez Manzano, también para evitar la juez que le ha tocado …

afirma que los hechos que se le imputan no supondrían un delito de encubrimiento sino de colaboración con banda terrorista

Es de suponer que en este caso la fisclía pondrá el grito en el cielo y se negará en rotundo a que el caso salga del juzgado de Coro Cillán. Y ajo y agua, Manzano. Aunque me caben dudas. Nuestra cándida fiscalía parece capaz de cualquier virguería, incluso de prescindir de las sentencias del supremo que se molestan en explicar la esencia del delito de colaboración con banda terrorista:

La esencia del delito de colaboración con banda armada consiste en poner a disposición de la misma, conociendo sus métodos, determinadas informaciones, medios económicos o de transporte, infraestructura o servicios de cualquier tipo, que la organización obtendría más difícilmente -o en ocasiones le sería imposible obtener-, sin dicha ayuda externa, prestada precisamente por quiénes, sin pertenecer a ella, le aportan su voluntaria aportación. Por ello el delito de colaboración con banda armada incluye aquellas acciones que, realizadas voluntariamente con este fin, facilitan cualquier de las actividades de la organización, y no solamente las acciones armadas. Y ello prescindiendo de la coincidencia de fines, pues lo que aquí se sanciona no es la adhesión ideológica ni la prosecución de determinados objetivos políticos o ideológicos, sino el poner a disposición de la banda armada determinadas aportaciones, conociendo que los medios y métodos empleados por la organización consisten en hacer uso de la violencia, es decir, del terror y de la muerte.

¿Y bien? Pues que no sería de extrañar que Manzano y Bautista tengan razón simultáneamente, aunque defiendan exactamente lo contrario. Y que el delito de colaboración con banda terrorista necesite la coincidencia de fines, y al mismo tiempo no la necesite. Según. Según el polvo del camino,  según eso que llaman “derecho creativo”, y otras garzonadas.

Y luego pedirán que les tomemos en serio, y no nos riamos. Pero me temo que  Pacheco tenía toda la razón.

El Faisán, esta vez. Defendiéndose de la peste que sale del juzgado de Ruz.

Ustedes preguntan por el caso Faisán porque no les gusta que estemos ante el principio del fin de ETA.

Y los compañeros de El Faisán:

No es admisible que el PP haga oposición con la política antiterrorista sobre todo “cuando Interior nos ha colocado en el momento más cercano de la paz que hemos tenido”.

Vale, Faisanetes. ¿Quien está usando aquí el terrorismo para sacarle partido político? ¿El mismo bestia del 13 M? ¿El mismo bestia que negaba el GAL en nombre del gobierno que produjo el GAL? ¿El mismo bestia que sostuvo que los “zulos” son agujeros para guardar “cosas”, y las pistolas una inversión interesante? ¿O acaso el mismo bestia que juró y perjuró que la voluntad de dejar la violencia estaba archiconstatada?

El fin de ETA, y “la paz”, son una trampa. La enésima trampa de los mismos bestias de siempre, que del terrorismo lo único que piensan es cómo sacarle partido electoral. Han creado una falsa necesidad en la gente, el “fin de ETA”, “la paz”, como si fuera una especie de fiesta, puntual e inevitable, si queremos que acabe el problema terrorista.

Es mentira. Ya se ha demostrado que el terrorismo no es una salida para los terroristas. Ya ni los terroristas creen en el terrorismo a largo plazo. Pero la única manera de hacer una fiesta es con invitados, que solo acudirán si le sacan partido a la cosa. Y sacarle partido es la demostración de que el terrorismo mereció la pena.

Sólo hay una forma de estar en contra del terrorismo, Faisán. Sólo hay una forma de  “lucha antiterrorista”, Jáuregui. Conseguir que el terrorismo no merezca la pena. Ni la fiesta es el camino, ni “la paz” el objetivo. “La paz” (el fin de la guerra) es la razón del terrorista. Aunque también puede ser una herramienta política de un gobierno al que no se le ocurre otra cosa que pueda vender.

Hay un ejemplo. Se acabó con el problema del GRAPO, y con el problema del GAL, sin que hubiera un “fin del GRAPO”, ni hubiera un “fin del GAL”. Tampoco nadie hizo ninguna fiesta de paz. Y tampoco se os ha escuchado nunca que queráis alcanzar “la paz”, o el fin del terrorismo islámico. Os limitáis a querer acabar con él, como es natural.  ¿Por qué iba a ser distinto con ETA? ¿Porque alguien no puede soportar la tentación de sacarle partido?

El resultado de esa filosfía de “el fin de ETA” y de “la paz” es muy distinto del resultado de lo que pasó con el GRAPO. Por ejemplo, lo que muestra esta foto – escaneado de Fresita Magenta:

Actualización: Nos mandan …

Rubalcaba nunca miente, no, no no. Él dice que no nos merecemos un ministro que nos mienta. Los hombres de confianza de Rubalcaba no faisanean, jamás. Y Rubalcaba solo premia y asciende a los policías de los que no se sospecha que ayudan a ETA -vaya usted a saber por qué. Mientras tanto, a pesar de que el gobierno de Zapatero se dedicaba a no negociar con ETA, los prohombres del PNV a no trasegar los dineros del terror, y Garzón no garzoneaba, en el bar Faisán pasaban cosas muy raras.  Pero todo eso no tiene nada que ver ni con el gobierno, ni con el PNV, ni, por supuesto, con Garzón. No, no no.

La Gaceta:

Camacho, segundo de Interior, conoció el chivatazo a ETA minuto a minuto

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