Mira:

https://wattsupwiththat.files.wordpress.com/2015/08/scatterplot-electricity-cost-vs-installed-renewable-capacity.png?w=510

En el eje X, la capacidad de energía verde per cápita instalada en distintos países. En el Y, el precio de esa energía. El 84 por ciento de la diferencia en el precio se podría explicar por la capacidad per cápita de energía verde instalada. España está especialmente en el medio de la  línea de tendencia, y haciendo el gilipollas por la parte de arriba. En cabeza del pelotón que persigue a los dos escapados. Dinamarca y Alemania. Que al menos tienen la disculpa de ser países muy ricos, no como España.

El gráfico y cáculo viene de Willies Echenbach en WUWT:

Los datos (de Eurostat) los ha tomado del blog de Paul Homewood:

Y ha añadido los de USA.

Recomiendo el artículo entero de Eschenbach, pero al menos quería poner aquí el gráfico que cuenta lo que todos saben, pero nadie quiere decir.

Pongamos que piensas que la única forma de juzgar una idea científica es atender la opinión de las academias científicas, y su unanimidad. Es una asunción. Mucha gente lo hace. Y entonces estás convencido de que las emisiones de CO2 van a provocar un problema de los gordos. Incluso ya lo están provocando. Aunque no puedas verlo por ningún sitio, y sí puedas ver que en la tierra hay más cantidad de vida y comida, ahora, que antes de las emisiones citadas.

Y como hay un problema, hay que pensar en una solución. Hace un par de semanas le hacían una entrevista a Bill Gates, en la que deja muy clara su opinión. Y se ve que ha pensado (e invertido) mucho en el asunto. Que su conclusión no coincida en nada con la solución que aplica tu político favorito debería, tal vez, hacerte pensar.

Lo recojo del Financial Times:

Es más que evidente. No hay nadie que haya presentado unos números que hagan creíble la sustitución de las energías fósiles con las renovables que conocemos. Ni de muy muy lejos.

Dice Gates que usar las tecnologías renovables que tenemos para producir la energía que necesitamos supondría un coste “más allá de astronómico”. Y que subsidiamos los negocios  de las renovables en unos cien mil millones al año, mientras que sólo se invierten unos seis mil en investigación.

Gates urge a los gobiernos a cambiar los recursos, de subsidiar a las renovables a la investigación básica.

Los incentivos actuales, dice, no son los correctos para que se tomen los riesgos necesarios para conseguir una nueva tecnología. Les subsidian a base de garantizarles un precio por la energía. ¿Tendrían recompensa si encuentran una tecnología rompedora? No mucha.

Lo dice con mucha suavidad y elegancia, pero el significado no parece nada alejado de decir que estamos haciendo el idiota.

Él mismo pone un montón de dinero en el problema. Cree que es un problema. E invertirá unos 400 millones al año durante los próximos cinco. Probablemente más después. Pero, por lo que dice, no lo pone en la producción subvencionada de energía renovable, sino en investigación y desarrollo. Sin olvidar, por supuesto, la nuclear.

Y no hay que olvidar que está proponiendo una política que, es muy presuntamente, ganadora sea el que sea el resultado de la discusión del “cambio climático”. Porque si las emisiones de CO2 no resultan ser ni peligrosas ni preocupantes, en cualquier caso necesitamos alternativas a los combustibles fósiles para producir de energía barata.

El riesgo es que las inversiones no tengan éxito. ¿Pero cuál sería la diferencia entre poner ese dinero en I&D, o ponerlo en producción de renovables ineficaces? Pues que lo estás poniendo en investigación (y siempre se aprende algo, aunque no sea lo que buscas) en vez de en el negociete de los espabilados y otros amigos del gobierno. No supondría perder dinero respecto de lo que ya estamos haciendo ahora.

Si te fijas, los que ofrecen soluciones a la crisis imaginaria del clima se dividen en tres esquemas.

1. Encarecer la energía para hacer rentable las tecnologías ineficaces. Su otro nombre es: empobrecer a la gente.

2. Muy de ecologistas radicales es la idea de diezmar la población mundial, y así diezmar la necesidad de energía. Alternativamente, contemplan que andes en bicicleta, no te duches, y enciendas una hoguera por la noche. Su otro nombre es: paleolítico.

3. La de Bill Gates que vemos hoy.

Sólo te queda preguntarle a tu político favorito por qué elige la que elige. Pero es mucho mejor si le preguntas en qué invierten sus amigotes, y qué puesto le espera al otro lado de la puerta giratoria.

Una nota sobre la nuclear. En el estado actual es la única tecnología verosímil como solución. Pero sólo hasta cierto punto. La cantidad de centrales que habría que construir, y la inversión, son también astronómicas.

Los que leen prensa acojonante deben estar asustados. El viernes pasado circulaba una noticia como para temblar.

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Todas vienen de este “estudio”:

Se entrecomilla estudio, porque no es un estudio. Es un ejercicio de propaganda. Destinado, como toda propaganda, a convencerte de una realidad que no existe. Comparan datos distintos del pasado y del presente, para decir que el presente es peor. Y descontextualizan completamente los datos del presente, para que parezca que significa lo que no significa.

Hay dos “descontextualizaciones” (trampas) fundamentales.

La primera es jugar con los límites temporales, para presentar una aceleración donde hay una desaceleración. Tal cual. Estos dos gráficos están hechos con los mismos datos.

Una aceleración moderna…

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Donde hay una desaceleración moderna:

sexta-extincion-real

El truco consiste en dividir el tiempo en siglos en lugar de en décadas, y elegir la frontera de “moderna” donde conviene, para poder decir que la mayor parte de las extinciones ocurren en el siglo XX. (En realidad en los últimos 114 años). Y para que no se vea que la mayor parte ocurren al principio del sigo XX (y finales del XIX). El segundo gráfico viene del imprescindible Where are the corpses?, de Willis Eschenbach en WUWT. Conviene leerlo, para entender bien el contexto. Pero son los mismos datos que los del primer gráfico.

La segunda trampa consiste en ocultar que casi todas las extinciones mencionadas ocurren en islas. Y responden al fenómeno muy conocido -y ahora ya casi inexistente- de las crisis ecológicas producidas por los descubrimientos (el colonialismo), y la introducción de especies foráneas en ámbitos muy aislados. Por ejemplo, el estudio alarmista cita 69 extinciones de mamíferos. Pero no dice que de ellas sólo tres son de especies continentales. Concretamente:

  1. Un antílope de Sudáfrica (Bluebuck) extinguido en 1800.
  2. Una gacela de Argelia (gacela roja) extinguida en 1894.
  3. Uno conejo de Méjico (Omiltemi) extinguido en 1991. (Extinción dudosa).

Contextualicemos. De 4.428 especies conocidas de mamíferos que viven en Asia, Europa, África, Sudamérica, Norteamérica y Antártida, sólo se han extinguido tres especies de mamíferos en los últimos 500 años. (Eschenbach y Red List 2004).

En resumen, el estudio es una perfecta carcajada. No hay ni un sólo dato nuevo. Es una forma distinta de contar lo que ya se conocía, haciendo trampas. Lo que no quiere decir en absoluto que no haya que cuidar la biodiversidad. Y los bosques y entornos naturales. Pero no podemos hacerlo si engañamos con las causas de las extinciones conocidas. Y menos aun si pretendemos usar esas falsas causas para promover un tipo de política que siempre ha sido desastrosa para el medio ambiente.

Mención especial merece lo del cambio climático. Imaginan extinciones acojonantes, extrapolando al futuro el calentamiento global que predicen unos modelos que ya hemos visto que no funcionan para predecir nada. Por ejemplo, Pielke (artículo de fácil digestión):

Pero toda esa obsesión con el calentamiento global lleva a descuidar el medio ambiente de verdad. Porque te ocupas del  problema que no es.

Hay varios artículos y noticias de estos días, apuntando todos a que la chorrada de la sostenibilidad no se sostiene. Como se podía imaginar. Empecemos por el parné. Que mueve el mundo, para sorpresa de idiotas sostenibles.

En el New York Times:

Resulta que los diplomáticos USA de muchos países pobres están avisando de lo mismo. Que el Banco Mundial, y otras instituciones financieras lideradas por USA, están perdiendo fuelle como recurso para los países pobres. Están acudiendo en masa al nuevo Asian Infrastructure Investment Bank, pastoreado por China. Muy especialmente para sus infraestructuras energéticas. Porque los chinos, a pesar de que se banco se declara mega verde y sostenible, no les ponen pegas para financiar producción eléctrica con combustibles fósiles. Y el Banco Mundial, muy “obamizado”, pretende inclinarles a elegir molinillos y panelitos, encareciendo la financiación de lo “no-verde”. Y como sólo son pobres, pero no tontos, se están pasando a los chinos.

Pero no es un problema de dinero exclusivamente. Es un problema de imbecilidad e infantilización colectiva. ¿Cómo se va ahormando a los niños? Con el viejo procedimiento de la dicotomía güeno / caca. El lactante no comprende cómo funciona el mundo. Sólo puede memorizar lo que es güeno, y lo que es caca. Y actuar en consecuencia, al modo de los perros de Pavlov. Y ese es justamente el procedimiento que usan los ecolos con sus seguidores. Campañas de güeno / caca. Como la que está más de moda ahora. Fossil Fuel Divestment.

Wikipedia (traducida y resumida):

 La desinversión en combustibles fósiles es el abandono de activos financieros relacionados con los combustibles fósiles para intentar reducir el cambio climático. Varios grupos abogan por la desinversión en combustibles fósiles, que en 2015 se considera el el movimiento de desinversión de mayor crecimiento de a historia [–>].

Entre ellos, The Guardian. Donde el muy alarmista científico del clima, pero a pesar de ello inteligente, Mike Hulme, les explica a los chicos del Guardian, con todo detalle y mucha educación, que son completamente idiotas:

Hasta aquí ya es bastante malo el asunto. Hemos hablado de las instituciones financieras gubernamentales (y por tanto de los gobiernos), de la prensa, y de la chiquillería. Pero es que tenemos que hablar también de la educación de los supuestos cerebros del futuro. Lo relata muy crudamente un informe recién publicado en la revista de la Asociación Nacional de Académicos (NAS) de USA:

La “sostenibilidad” es una idea clave en las universidades de USA y Occidente. Para muchos, la sostenibilidad sólo es un nuevo nombre para ambientalismo. Pero la expresión ha llegado a significar algo mucho más amplio. Una ideología que exige nuevos límites a la libertad económica, política e intelectual, como el precio a pagar para asegurar el bienestar de generaciones futuras.

Este informe es el primer examen crítico en profundidad del movimiento de la “sostenibilidad” en la educación superior. El movimiento, por supuesto, se extiende mucho más allá de las universidades. Pero es en ellas donde adquiere su voz de autoridad, y donde da forma a la visión de los jóvenes, y domina su atención.

En el primer artículo citado, de Porter, nos enteramos de otro “movimiento”, aparentemente protagonizado por renegados de la imbecilidad colectiva. Se ve que han caído en observar que hay una relación muy directa entre la riqueza de un país, y lo que cuida el medio ambiente. Que puedes hacer todas las campañas que se te ocurra, niño caca, que la gente va a seguir atendiendo sus necesidades y reclamando energía barata. Campaña, o no campaña. Y han descubierto la pólvora:

…  el desarrollo es una precondición indispensable para preservar el medio ambiente. Conseguirlo requiere abandonar el objetivo de “desarrollo sostenible”, imaginariamente en armoniosa interacción con la naturaleza, y reemplazarlo con una estrategia que disminuya la “huella humana” usando la naturaleza con mayor intensidad.

Para no ambientalistas: Si te calientas con leña, usas la naturaleza de modo muy extenso y caro. Si pasas al carbón, te basta con una mina en vez de necesitar hectáreas y hectáreas de bosque. Has intensificado tu uso de la naturaleza, y eso te ha hecho mas rico. Mucho más rico. Pero los idiotas sostenibles quieren que vuelvas a la leña de madera y los molinos de viento. Y ahora diles a los de la aldea pobre de África que se preocupen por los arbolitos y los animalitos, cuando no tienen ni para encender una bombilla.

Agradeciendo la info, vía Twitter, a Richard Tol (@RichardTol), José Duarte (@ValidScience) y Chip Knappenberger (@PCKnappenberger)

Es de cajón. El medio ambiente es cosa de ricos. Si tienes problemas económicos primarios, los arbolitos te importan lo que te importan. Nada. Y cuando se llega al nivel de los caprichos, adoramos incluso a los pajaritos y pececitos que no vemos. La URSS o la China maoista eran los mayores desastres ecológicos que se hayan conocido. Inevitable, puesto que no consiguieron sacar a sus poblaciones de los problemas económicos más básicos. USA, o los países europeos ricos, han mejorado sus bosques y ecología en relación muy directa a su bienestar económico.  Pero los listos de los ecolojetas lo que quieren es sistemas económicos dirigidos y quinquenales, al modo comunista. Que es, demostradamente, la receta ideal para ensuciar la naturaleza con la mayor eficacia.

Por ejemplo, en esta última encuesta Gallup respecto a la preocupación de la población USA por el medio ambiente se ve lo que cualquiera con dos dedos de frente podría saber sin necesidad de medirlo:

The health of the economy may also be a factor in reduced worry about environmental problems. Americans tend to give environmental concerns higher priority when the economy is healthy than when it is ailing, and in recent decades the U.S. economy was arguably its strongest in late 1999 and early 2000.
In U.S., Concern About Environmental Threats Eases

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Lo del Calentamiento Global Acojonante tiene guasa. El esfuerzo e inversión impresionantes que han hecho tanto los gobiernos como las multinacionales de la opinión y la religión laica, no tienen el menor reflejo en la opinión pública. La billonada que se han gastado, desde 1989, en meter miedo al personal con el “calentamiento global”, ha sido tirar el dinero. La preocupación que se refleja en la encuesta es exactamente igual que el primer año en el que preguntaron. 26 años de la mayor jamada de tarro que se ha visto en la historia, y todo lo que han conseguido es que la preocupación por el calentamiento global baje tres puntos porcentuales. Y es, de los problemas respecto al medio ambiente, el que preocupa menos. Podrían haber usado todo ese dinero inútil a problemas ambientales de verdad.

Y luego está el aspecto político. Tanto republicanos como demócratas han bajado su nivel de preocupación sobre todos los problemas del medio ambiente, excepto con el calentamiento global. En ese caso, entre republicanos el agobio ha bajado 16 puntos, mientras que entre los demócratas ha subido 4 puntos.

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En resumen, los ecolojetas deben preocuparnos sólo hasta cierto punto. Sus políticas nos empobrecen. Pero según tienen éxito en la ruina, les vamos haciendo menos caso. O sea que el fenómeno tiene una retroalimentación negativa que le pone límite -o al menos freno- al mal que puede causar. Pero también tiene un punto límite -o de no retorno- en el que ocurre una transición de fase. Si consiguen llegar el nivel Cuba, o incluso posiblemente baste con el nivel Venezuela, la opinión de la gente ya no cuenta. Y se acaba el sensato freno de la retroalimentación negativa.

Fuentes:

WUWT: Climate FAIL: Gallup poll shows global warming concerns dead last

Gallup: In U.S., Concern About Environmental Threats Eases

 

Es muy típico, pero aquí tenemos un ejemplo demasiado bueno para desperdiciarlo. Esa perversión del pensamiento, clásica en el ambiente ecologista, por el que visto que los humanos y su industria han causado destrozos en el medio ambiente, entonces cualquier actividad humana de un nivel superior al paleolítico es condenable y peligrosa. Por ejemplo, esta [–>] preciosidad de José Salver en Desde El Exilio.

En cuanto a lo que dices, insisto en que éste no es un problema de dos dimensiones, que es como os gusta presentarlo, sino de muchas. Quiero decir que no es un problema de “clima frío, clima caliente”, sino de “realidad nueva que lo altera todo”. Altera la atmósfera, la corteza terrestre, las corrientes, los vientos, la composición del suelo, los ecosistemas, el campo electromagnético, y mil detalles más: todo, todo y a la vez.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta que decir “realidad nueva que lo altera todo”, sin medir ninguna de las alteraciones, y si medir ninguno de los efectos imaginarios sobre el clima, es decir una nadería colosal.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que todos los estropicios (reales) que se te ocurran en el medio ambiente no tienen nada que ver con la película del clima. Bueno, tienen que ver en el sentido de recursos. En el sentido que los recursos que desperdiciemos a cuenta del clima son recursos de los que no disponemos para el medio ambiente.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que sí se trata de calor o frío. Si llegan unos que aseguran que las emisiones de CO2 van a producir un “calentamiento global”, puede que tengan razón, puede que estén diciendo una majadería, y caben muchos intermedios. Y la única fomra que tienes para saberlo es mirando, precisamente, si se produce calor o no se produce el calentamiento anunciado. Y comparándolo con lo que ocurría en otros momentos en los que no existía ese “factor nuevo que lo altera todo”. Normalmente a esto se le llama lógica, y es la base del pensamiento crítico (pensar, vaya), de la ciencia, e incluso del derecho.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que si te preocupa el medio ambiente, y la biodiversidad, y eres aficionado a los animales, y tal vez especialmte a los grandes mamíferos y a nuestros primos antopomorfos, lo primero que observas es que el principal factor relacionado con su supervivencia es la pobreza o riqueza de la humanidad que tengan cerca. Por poner ejemplos fáciles, si quieres que sobrevivan los gorilas de montaña de Ruanda, o los bisontes de Montana, sólo conocemos un sistema que funcione. Y podemos imaginar otro. El sistema que funciona es que los humanos que viven cerca superen cierto nivel económico. El sistema que se puede imaginar es eliminar a los humanos en un radio suficiente. Pero ningún régimen político – económico conocido ha sido capaz de aplicar el sistema imaginario, mientras que algún régimen político – económico conocido sí ha sido capaz de crear el nivel suficiente de riqueza. Y es por eso que los bisontes de Montana tienen su continuidad bastante asegurada, y que los gorilas de Ruanda penden del hilo del dinero que les llega de fuera. Al final se llama recursos, y es lo que hace que en unos países la masa forestal aumente, Y en otros disminuya. Y en los que aumenta, no lo ha hecho precisamente por tu filosofía de la “prudencia paleolítica”.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que si es cierta la teoría de que el hombre anatómicamente moderno acabó con la megafauna de Eurasia y América, provocando el cambio de la vegetación [–> ], entonces el impacto de eso en el medio ambiente -y en el clima- es muchísimo mayor que nada de lo que estemos haciendo ahora en la misma zona.

En resumen. Estás discutiendo con humo — al estilo de la religión. Sin mediciones y sin pruebas. Creando de la nada, absolutos. Como el pecado, el diablo, o el mal.

Regalo extra. Cuando los ecolos no razonan con el culo, juegan a hacer ciencia con datos torcidos. Aprovechando, siempre, el calentamiento global imaginario. Y “miden” cómo el habitat de las especies se traslada hacia mayor altitud para evitar ese terrible calor que dicen que hay. Solo que lo miden mal, y resulta que la especie que según sus muy científicos estudios se ha trasladado monte arriba, en realidad ahora vive en cotas más bajas que hace cien años.

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