zougam


Es que el título estaba ocupado.

Recordemos muy rápido.

- A Zougam lo detuvieron por vender la tarjeta que apareció en la mochila de Vallecas.

- Y lo condenaron porque le vieron en los trenes antes de que estallaran. En diferentes trenes al mismo tiempo, pero Bermúdez decidió que unos testimonios eran guay, y otros ful, y así no había contradicción.

* La justicia ha aceptado la denuncia por falso testimonio de las testigas guay de Bermúdez, porque hay motivos para sospecharlo. Los mismos motivos que cuando Bermúdez decidió que eran chupi.

* La justicia acaba de ordenar que se tome declaración al socio de Zougam que realmente vendió las tarjetas. Bermúdez no necesitaba tal expediente, y ahora se cnsidera que eso pudo producir indefensión.

Tiene guasa. Zougam no vendió la tarjeta, pero sí se encargo de atender la protesta de El Chino, al día siguiente, porque le habían timado con los saldos. ¿Es imaginable unos terroristas que van a hacer el 11-M, negociando y timándose entre sí con unas putas tarjetas de pre-pago?

O sea, las dos claves del proceso y condena de Zougam están en cuestión. Pero Zougam es el único detenido por poner bombas el 11-M. Mientras España mira para otra parte. Probablemente son pocos los españoles que sepan quién es Zougam. La vergüenza nacional. La mayor, quiero decir.

Mejor comprar El Mundo, que si no quiebra. Y dejaríamos de divertirnos con Ruiz de Elvira.

Por seguir recordando, otras entradas de a serie.

La madre del cordero. El corazón de las tinieblas. Lo que sí puede hacer volar por las aires el caso 11-M.

En El Mundo:

Total, que la Audiencia, ante el recurso de los abogados de Zougam, obliga a corregirse a la juez que no admitió la demanda. Que supongo que es una forma de decir que sí hay hechos nuevos que el tribunal del 11-M no conocía. Todas esas virguerías  y memorias sobrevenidas de las testigos rumanas, que de paso sacan los papeles y un pastón.

La noticia anterior de la no admisión, también en El Mundo, pueden verse a través de E-Pésimo:

Mejor olvidarse de la chorrada del vagón recientemente aparecido, y tanto meterse con Torres-Dulce. Peanuts. Eso no tenía recorrido. Pero imaginemos que acaban echando para atrás la prueba principal (en realidad única) contra Zougam. Que da la casualidad de ser el único condenado por el 11-M. Todos los demás lo son por colaboración con banda terrorista (¿qué banda?), o imprecisiones similares, pero sin nada que los relacione directamente con los atentados en cuestión. Y da la casualidad de ser el único condenado por poner una bomba, claro. ¿Que pasaría?

Pues que de repente nos quedamos todos con cara de idiota, o disimulando – a la Rubalcaba. ¡Coño!, ¿y entonces, quién fue? Y tal vez empezáramos a mirar de una vez al ministro del Interior, ahora Fernández Díez, y a preguntarle: – ¿Sr. ministro, se puede saber qué están haciendo para averiguar quién puso las bombas el 11-M? Porque la respuesta, a juzgar por la sentencia del Supremo — según la cual “alguno de los de Leganés debió …” –, quedaría algo como:

  • Bomba nº 1: Jamal Zougham; condenado; en la carćel. Sin atribución.
  • Bomba nº 2: Tal vez alguno de los suicidados en Leganés.
  • Bomba nº 3: Tal vez alguno de los suicidados en Leganés.
  • Bomba nº 4: Tal vez alguno de los suicidados en Leganés.
  • Bomba nº 5:  Sin atribución.
  • Bomba nº 6:  Sin atribución.
  • Bomba nº 7: Sin atribución.
  • Bomba nº 8: Sin atribución.
  • Bomba nº 9:  Sin atribución.
  • Bomba nº 10: Sin atribución.
  • Bomba nº 11: Sin atribución.
  • Bomba nº 12: Sin atribución.
  • Bomba nº 13: Sin atribución.

O sea, algo así como, de trece bombas, tres “tal vez” y diez “no sé”. ¿Esa es la idea? ¿Eso es con lo que nos quedamos contentos?

Y en realidad, a ese respecto, da lo mismo si Zougam participó o no. La ignorancia es casi la misma. Pero haría más difícil que el ganado consiga su objetivo de no darse cuenta. Especialmente viendo la burrada que habrían hecho con Zougam, y hasta dónde estaban dispuestos a llegar.

Destaco otro párrafo de El Mundo. Es algo que he dicho (y comprobado en el sumario) mil veces:

En la investigación policial no se encontró ni un solo vínculo de Zougam con la célula islamista: no hay ni una llamada telefónica con él; no hay huellas ni rastro genético suyo en la casa de Morata ni en el piso de Leganés; todos los terroristas huyeron tras el atentado, pero él siguió con su rutina habitual. Y su socio Mohamed Bakkali confesó al juez y a este diario que fue él, y no Zougam, quien vendió las tarjetas telefónicas usadas en las bombas.

 –
 

Con un clic en la imagen se llega a lo que anuncia. Y es una pena lo de estos periodistas subidos en su parra 1.0, acostumbrados a usar el argumento como un arma de combate contra alguien, pero incapaces de aceptar que un debate limpio y abierto tiene grandes ventajas. Ayuda a pensar, y a menudo puede producir luz para otros (el sagrado lector), aunque los debatientes no se vayan a bajar de la burra.

Y este tema bien merece el debate público. Es importantísimo hacerse una idea decente sobre la sustancia que hay en la condena de Zougam. Y el debate abierto, cada cual aportando sus argumentos y detalles del juicio, es el sitio ideal para conseguirlo. Pero parece que prefieren seguir lanzando piedras desde la trinchera, sin el menor interés en el noble cuerpo a cuerpo. La impresión que queda, inevitable, es que los @iescolar de este estilo de prensa, que se muere a chorros, no tienen el menor interés ni en ayudar a pensar, ni en producir la menor luz. El argumento o el dato no son más que las armas para conseguir la victoria del prejuicio – los míos son los buenos, y los otros los malos. Por eso se deben de lanzar desde lejos, desde la trinchera, sin que las espadas se crucen jamás. No sea que se haga algo de luz.

No me joden los periodistas arcaicos que escriben desde sitios en los que no se puede contestar. No engañan a nadie, y siempre puedes no leerles – que es lo que yo suelo hacer. Si se trata de información,no merece la pena escucharla sin posibilidad de contraste. Si se trata de opinión, en realidad es lo mismo. Y si se trata de arte, sí, pero no creo que sea el caso de @iescolar.

Los que sí me repatean son los periodistas (y sus medios) que disimulan. Por ejemplo, el pollo este. Acudes con gran interés a ver la argumentación en pro de la condena de Zougam, que es importante. Y miras primero si se permite debate. Sí, hay comentarios; y por lo tanto lo lees. Y después, intentas comentar, punto por punto:

  • 1. Acojonante. Los otros testimonios no fueron rechazados por “no ser absolutamente claros” sino por ser absolutamente contradictorios (no se puede estar en dos sitios a la vez, aunque sean trenes).
  • 2. ¿Muchas “otras pruebas”, aparte de reconocimientos incompatibles entre sí? ¿Y se podría saber cuáles?
  • 3. Sí, de la tienda de Z salió la tarjeta de la mochila de Vallecas. Pagada a tocateja, vendida por un empleado (no Z), y con protestas al día siguiente porque a alguna le faltaba el saldo. Para un cerebro normal, una prueba de que Z no era del grupo.
  • 4. Luis del Pino ha contestado sobradamente a eso por Twitter. [Investigaciones anteriores a Zougam]
  • 5. ¿Favor de citar? [Supuestos datos incriminatorios contra Zougam, en la primera declaración de su hermano]
  • 6. Pero uno de los de Leganés si fue juzgado, porque se escapó y le pillaron. Según el Supremo, no hay pruebas de que participara.
  • 7. No sería la primera vez. Y menos si todo se basa en reconocimientos, que es bien conocido que suponen la mayor fuente de errores judiciales.
  • 8. 9 y 10. Medallas y pensiones. Cierto, no es un caso único. Pero eso no le da esplendor.

Pues a joderse, porque “el comentario sobrepasa el número máximo de caracteres permitido”. Lo partes por la mitad, y que vaya en dos. Pero ocurre lo mismo. ¿No caben la mitad aproximada de 189 palabras? Pues no, no caben. Ni siquiera tienen la decencia de decirte cuántas palabras sí caben.  Malditos periodistas 1.0, que simulan no serlo. ¡Que sean lo que quieran, pero que no te hagan perder el tiemp0!

¿Alguien sabe de algún sitio recomendable, donde se esté debatiendo lo de Zougam desde el punto de vista de los que aplauden su condena? Por aquello de la luz, digo. De todo lo que aporta Ignacio Escolar, lo único que puede tener interés es el punto 5, que no recuerdo. Y tal vez el 2, que por lo que recuerdo es pipa. Los puntos 1, 3, 4 y 6 en realidad son puntos en contra de lo que defiende Escolar. Y 7 a 10 es irrelevante. Así que menos el 5 (que no cita), lo demás es entre engañina y filfa. Pero en su sitio no se puede poner. Al menos, no se puede hacer explicándolo, que es como no poderlo poner.

Actualización: Elíctikus me dice en los comentarios que el pollo tiene un blog donde se pueden comentar los artículos, y que este del que hablamos sale en:

Pongo los diez puntos en un comentario, que acaba siendo editado para hacerlo prácticamente ilegible. Muy burdo. Quitando contraste entre el color de la letra y el fondo y eliminando los puntos y aparte, haciendo de todo un solo párrafo.  Tal que así (clic):

Sus mariachis me contestan las imbecilidades esperables, y cuando intento pedir que pasemos a algo de interés, ¡zas!, ya estoy censurado. He tenido que hacerlo cambiando de identidad. Clic.

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No os perdáis la homilía de Pedro J en defensa de un juicio justo para Jamal Zougam. Creo que esta vez ha encontrado el camino bueno en el caso 11-M. Y además, es el tipo de camino donde Pedro J. puede dar el do de pecho. Un nuevo caso Dreyfus. Un acusado y condenado sin pruebas, o con falsas pruebas, de un crimen terrible. Y miembro de una minoría étnica  a la que se puede fácilmente señalar como “no nosotros”. Envuelto en una historia – por fin – fácil de seguir, y con motivaciones de los malos fáciles de comprender. ¿Quién es el guapo que se atreve, como juez, a acabar un juicio así sin un culpable? Ni se plantea esa posibilidad. ¿Y quién no puede comprender a la primera las irregularidades de los reconocimientos, y la selección de los tres más “convenientes” entre ocho, y añadirle el nada despreciable aderezo de las ventajas que esos “reconocimientos” han supuesto para los testigos?

Recuerdo cuando estudié el asunto, participando en el blog de Luis del Pino, que el “problema Zougam” fue lo primero que me llamó la atención como punto débil del caso. Digamos como punto débil del “cuento” – no soy abogado. Y cuando en el blog de LdP conseguimos preparar una versión del auto de procesamiento con función de búsqueda, pasando los PDFs del juzgado por un programa de reconocimiento de textos y corrigiendo durante horas y horas a pinrel (unas “vacaciones” de Semana Santa), lo que se me ocurrió fue listar y detallar todas las menciones a Zougam en el auto. No creo que el abogado del Zougam tuviera la herramienta; que yo sepa desde el blog sólo se lo entregaron a los de la AVT, que obviamente no estaban interesados en exculpar a nadie. Y era un escándalo, porque lo que brillaba por su total ausencia era cualquier indicio de relación de Zougam con el resto de la supuesta banda. O bandas, porque en realidad eran tres, y resultaba evidente que Zougam no pertenecía a ninguna de ellas.

Pongo la batallita personal para explicar que sé de lo que hablo. Pero es mucho mejor leer la dominicana de Pedro J, que, ahora sí, ha encontrado el camino bueno. Hay caso, y es muy fácil de explicar. Hasta de adornarse en la suerte. Clic en la imagen, para el que todavía no haya comprado el periódico.

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No lo hemos comentado esta vez, todavía, aunque es algo que hemos tocado con frecuencia. Cuando uno atiende con un poco de profundidad al caso del 11-M, ve muchas contradicciones y cosas incomprensibles, pero muy pocos datos firmes como para hacer ninguna afirmación por la que se pueda apostar con confianza. Y de las pocas cosas por las que te atreverías a apostar con alguna seguridad, casi la única, es que Zougam no puso ninguna bomba el 11-M, ni tuvo la menor relación con esos atentados.

Merece la pena seguir el trabajo que está haciendo El Mundo sobre los tres testigos cuyas historias seleccionaron los jueces (entre las de ocho testigos) para llegar a la conclusión inaceptable de la culpabilidad de Zougam. El único, repito único, condenado por poner bombas el 11.-M. Trae novedades, y entre las novedades y el repaso a lo que ya sabíamos, el precipicio es acojonante.

Recuerdo / repesco.

Leamos lo de El Mundo de hoy, presumiblemente sobre el tercero de  los tres testimonios seleccionados para no acabar el juicio sin ningún culpable, y tal vez mañana comentamos.

Mi antipatía personal por Pedro J Ramirez quedó anclada para siempre una mañana en la cafetería del aeropuerto de Sondica, cuando desayunábamos en mesas vecinas. Bueno, yo desayunaba, y el director de Diario 16 despachaba con jóvenes periodistas, que esperaban en la barra a que les tocara el turno del chorreo feroz y soberbio que les iba a cayendo, según J les llamaba – uno por uno – a la mesa. En general, las chicas volvían a la barra llorando. Siempre me he arrepentido de haberme aguantado las ganas de decirle que hiciera el favor de guardarse la mala educación y la chulería para su casa, o para la redacción; pero que se abstuviera en los lugares públicos, porque ensuciaba el ambiente. Probablemente el desayuno más repugnante de mi vida.

Pero los gustos personales no deberían de influir en el juicio de la cosa pública. Y Ramírez tiene algunos logros periodísticos que todos los españoles deberíamos de agradecerle, puesto que nos afectan a todos. Entre ellos, el caso Gal que estaba investigando aquella mañana de vergüenza ajena. También me parece de antología, y de quitarse el sombrero, la carta de hoy domingo en el Mundo [-->]. Y no tanto por el estremecedor varapalo al juez Bermúdez, que me parece un personajillo secundario inevitable en la cloaca, sino por la valentía de hablar claro respecto al único condenado por poner una bomba el 11-M.

Explica primero el detalle de la declaración de un artificiero en el juicio de Manzano: el teléfono tenía la batería sacada, para probar tarjetas, y jamás pudieron averiguar después que la alarma estaba programada para las 7:40, como afirmaron. Lo sabíamos desde siempre, por el sumario, pero ahora consta testificalmente. Y sigue …

Teniendo en cuenta que fue ese detalle, junto a la creencia -igualmente falsa- de que los cables estaban preparados para que la mochila estallara, lo que llevó a detener a Jamal Zougam aquel sábado día 13 en el que desde la sede del PSOE se le dio la vuelta a la tortilla electoral, estamos ante un punto de inflexión crucial. Tan crucial como para que mis últimas dudas se hayan disipado -he pensado mucho en ello durante el verano- y haya llegado al convencimiento de que ese hombre que la víspera de la masacre había visitado el piso que quería comprarse con su novia y se había machacado en un gimnasio mientras sus presuntos cómplices -con los que nadie llegó a relacionarle nunca- montaban las bombas, ese hombre que ha sido condenado a tropecientos mil años de cárcel sobre la base de dos testimonios oculares tan interesados como dudosos, ese hombre que lleva ya siete años y medio en prisión sometido a un implacable régimen de 22 horas de confinamiento solitario al día -quizá para que se suicide o se vuelva loco- es totalmente inocente y fue elegido como víctima propiciatoria por la trama policial que manipuló la investigación.

Llevo años diciendo lo mismo. Y estoy seguro de que Perdo J estaba convencido hace mucho tiempo. También comprendo que un periodista en su situación no puede permitirse afirmar algo así alegremente, y tal vez “el detalle” le ha hecho sentirse más fuerte. Pero sea como sea, yo quiero agradecerle que la haga ahora. Otra que le debo. Que le debemos todos, creo. Porque afecta a un oprobio nacional.

La carta entera se puede leer por el morro en este enlace:

Anteriores sobre Jamal Zougam:

Hoy va de cuentos, parece. En este caso de una película que ha hecho un hijo de Cebrián con una productora del grupo El País, y que va a dar Tele 5 a partir de mañana. No se llama El cuento del 11-M, pero podría.

Por resumir: mienten con todo el descaro. Parece que proponen que la sentencia dice lo que no dice. Que la planificación y organización corrió a cargo de los suicidados en Leganés. Y más en concreto Lamari. Y de las tres asociaciones de víctimas del 11-M sólo han contado con una. La única que está de acuerdo con cómo se ha llevado el juicio. ¿Cual puede ser el motivo de seguir mintiendo con tan poco disimulo?

Pero tal vez sea más importante lo que no dicen que lo que sí dicen. Según las referencias (yo no he visto el reportaje), ha desaparecido del cuento el único autor del atentado. Jamal Zougam, que es la única persona de la que en la sentencia se afirma que puso una de las (12 ó 13) bombas. Así que todo el cuento se basa en humo, imaginaciones, suposiciones, y prescinde de los hechos (judiciales) firmes.

En realidad no me extraña. En su día me interesé, y seguí el asunto. Y como me gustan los cuentos, examinaba especialmente el guión, la lógica interna del asunto. Y si había algo que rascaba por todas partes era Jamal Zougam. Era imposible meterle en esa película, ni con calzador. Pero por otra parte era imposible acabar un juicio sin un solo culpable. De ahí el resultado: condenamos a Zougam, pero luego nos olvidamos de él en los bellos cuentos para niños.

Tiro de memoria. Hice un breve estudio de las apariciones de JZ en el sumario, que publiqué en un foro del 11-M (está cerrado), y lo que resultaba es que no tenía participación como miembro en ninguno de los grupos supuestamente relacionados con los atentados. Ni en el grupo del Chino, ni en el de Lamari, ni en el de Virgen del Coro.

Sí, conocía a muchos de ellos, y trataba ocasionalmente con uno u otro. No en vano tenía una tienda popular en la zona. Y fue detenido por haber vendido las tarjetas de teléfono que se supone que montaban las bombas, al menos la bomba extraña de Vallecas. Ojo al dato: vendido. A tocateja; por dinero. Somos amigos terroristas, nos vamos a jugar la vida y probablemente a suicidar, pero el material me lo pagas, ¿eh?

Acojonante. Muy preocupado por unos eurillos, y absolutamente despreocupado por el atentado. Al punto que la noche anterior, en vez de reunirse con los colegas y ayudarles a montar las bombas, y estar arropado y dándose ánimos con el resto del grupo, Zougam se fue al gimnasio de 10 a 12. Cosa de estar en forma.

Después del atentado, también siguió haciendo su vida normal. Atendiendo su tienda, y viviendo en su casa. A pesar de que sabía que había aparecido una bomba que tenía que llevar una tarjeta vendida por él, y estaba pillado.

Le detuvieron por la tarjeta. O tal vez por costumbre, porque no era la primera vez. En realidad se trataba de una especie de “sospechoso habitual”, al que nunca habían condenado por nada. Pero no le condenaron por la tarjeta. Todavía no es ilegal vender cosas a terroristas si no sabes que los son. Le condenaron por reconocimientos.

Su foto estuvo en los periódicos y televisiones desde el principio. Fue el primer detenido, y eso da mucha popularidad. Y fue reconocido en los trenes, ¡vaya que si! Lo malo es que fue reconocido en trenes distintos en el mismo momento, como si fuera muchas personas a la vez. ¿Malo? No tanto, eso tiene arreglo. Se llama valoración de la prueba. Procedimiento por el que los jueces deciden en conciencia a ti te creo, a ti no, y se acaban las inconsistencias. Eligieron dos testimonios. Dos mujeres. Extranjeras, con los papeles sin arreglar del todo, si no recuerdo mal. Una declaró a los trece días, y se olvidó mencionar que iba acompañada por una amiga que podía corroborar (o no) su reconocimiento. La otra, la amiga olvidada, lo hizo año y pico después. Así, de repente, y no recuerdo el motivo que alegó para el lapso.

¿A alguien le extraña que en la película de Tele5 haya desaparecido el único autor del atentado? A mi no. Sólo entiendo lo de Zougam si se trataba de un culpable (sin pruebas)  que ignoraba su propia culpabilidad. Cuando lo intenté, yo no lo pude encajar en el cuento. Tal vez vea la serie. Me interesa saber si han hecho un poco de matemáticas. 13 bombas; ¿cuántos nombres? ¿Qué estamos haciendo respecto a los nombres que faltan? Y así sabremos si queremos saber, o no queremos saber.

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