Tercer partido


No estoy muy convencido de que UPyD siga siendo un tema como para malgastar el tiempo. Pero es que hay jetas que consiguen motivarte por el morro que le echan. Cualquier regeneración -que no es más que limpieza- debe empezar por limpiar a los caraduras. Es la primera medida.

Rosa Díez, esa novedad política, sigue empeñada en vendernos que intentaron sinceramente llegar a un acercamiento / pacto / alianza con Ciudadanos. Y que, por supuesto, el asunto fue imposible por culpa de los de Rivera. ¿Y por qué? Resumiendo, porque son muy feos. El problema es que esa fealdad imaginaria ya la conocían antes de sentarse a la mesa. Y entonces, ¿para qué te sientas?

Lo cuenta en una entrevista en Vozpópuli:

Ahora, de esas diferencias o de las propuestas no pudimos hablar en las conversaciones, porque se empantanaron en la transparencia, en su falta de transparencia. No pudimos llegar al segundo escalón. No se puede llegar a acuerdos por su opacidad, por su falta de transparencia.

-O sea, el pacto no se llegó a hacer por su falta de transparencia…

-Se empantanó en las reuniones en que les exigíamos información. …/… Durante las conversaciones nosotros queríamos saber cosas importantes para valorar y evaluar las posibilidades de ir juntos a las elecciones, que no es un pacto post-electoral, para no engañar a nadie. Cuando se dieron cuenta de que íbamos en serio, de que pedíamos información en serio, antes de entrar en la parte programática, levantaron las reuniones y dijeron ‘o todo o nada’. [–>]

¿Y qué puede ser el “o todo o nada”? Muy fácil. Por ejemplo, Ciudadanos les propuso una alianza en la que la lista electoral salía del voto de los afiliados de los dos partidos (primarias de verdad), y que se organizaba con toda la transparencia que se le ocurriera exigir a UPyD. Por tanto, ningún problema de democracia ni de transparencia.

Pero a UPyD no le interesaba un carajo lo que podían hacer juntos. No quería hacer nada con Ciudadanos. Así que toda su idea de “negociación” consistía en examinar a la otra parte, con unos criterios “ad hoc” diseñados para que no los superara. Por ejemplo.

-Mire, somos un partido que desde que nació ha tenido 700 procesos de primarias. Es el único partido donde la dirección no puede poner a nadie de candidato. Es algo testado. No hay un partido en España como éste, donde un ciudadano pueda presentarse a las primarias, tenemos la democracia interna más amplia. Esto es una realidad. [–>]

Y efectivamente. En la resolución que aprobaron -justo antes de la negociación imaginaria- sobre los criterios para llegar a pactos, establecieron que el otro partido debía de tener procesos frecuentes de primarias. Ojo; no que del pacto surgieran primarias, sino que las primarias fueran previas al pacto.

Apasionante. Porque UPyD le llama primarias a una lista donde todos los candidatos menos el primero son elegidos por el aparato. Y cuando el primero, elegido democráticamente por los afiliados, tiene ideas propias, se lo cargan. Como a Sosa Wagner. Elegido democráticamente como jefe de los parlamentarios europeos de UPyD, y descabalgado de ese cargo por Rosa Díez en el mismo momento en que expresó criterios diferentes de los de Díez.

La mentira de Rosa Díez es transparente. Obscenamente transparente. Si quieres llegar a hacer algo en común, te preocupas de pactar lo que vas a hacer, y cómo lo vas a hacer. A partir del pacto, claro. Por ejemplo, estableces las primarias y las transparencias que creas oportunas. ¿Hubo algo respecto a primarias y transparencias -tras el pacto- a lo que se negara Ciudadanos? La misma Rosa Díez explica que no.

- (El pacto) … Se empantanó en las reuniones en que les exigíamos información.

- Cuando se dieron cuenta de que íbamos en serio, de que pedíamos información en serio, antes de entrar en la parte programática, levantaron las reuniones y dijeron ‘o todo o nada’. [–>]

Pero Rosa, so jeta. Les pedíais información sobre cómo se organizaban ellos. Hasta entonces. Por ejemplo, si hacían primarias-paripé, como vosotros. No les pedíais información sobre lo que estaban dispuestos a hacer tras un pacto. Y en cuanto propusieron hacer exactamente lo que dicen vuestros criterios, pero en versión primarias de verdad y no de paripé, se acabó la negociación.

Porque no era una negociación. Era un examen, y francamente caradura. Concretamente, saber si hacían (antes del pacto) paripés como los vuestros. Pero ya sabíais que no antes de sentaros a la mesa. No necesitábais ninguna reunión.

Es cierto que UPyD es un partido muy transparente. Y lo ha sido desde el primer día. Todos los partidos mienten, pero con tanta transparencia (caradura), solo UPyD.

Fuente, Vozpópuli:

Es la razón principal que alega Sosa Wagner para explicar su “espantada” de UpyD y del escaño en el Parlamento Europeo — ante el ataque rabioso de Rosa y sus doberman. Y a pesar de que sus compañeros en el PE le pedían que se quedara, la insensatez le pareció demasiado excesiva.

Eso nos contó en el extraño acto de ayer.

gran velada

 

unidad-ciudadana-europea

Confieso que le veía morbo al acto. Después de hacer el canelo como año y medio en UPyD, ya no me quedan ganas de ir a misa. Ni siquiera con la disculpa de que sea una misa política. Ni siquiera aunque le vea virtudes a Ciudadanos, y probablemente esté dispuesto a votarle. Pero esto tampoco parecía una misa clara. ¿Nos iban a contar las virtudes de una fusión entre Ciudadanos y UPyD? ¿A quien; a los que menos pueden necesitar que se lo cuenten — y no tienen ninguna capacidad de influir en la decisión?

Ese era el morbo. Escuchar a tres oradores conocidamente capacitados de discurso … explicar lo que no se puede explicar. Qué estábamos haciendo allí. Y no se explicó.

Por imaginar, imaginemos que se trataba de dirigirse a otros, a través de testigos interpuestos. Y entonces, testificamos.

Sección política

El discurso a tres bandas, impecable. E interesante y entretenido. Nada nuevo en líneas generales para el que esté al loro. Pero los detalles le dan humanidad y “novelería” a los hechos.

Indiscutible, por ejemplo, la explicación de Fernando Maura de que nunca perduran dos partidos en un mismo nicho político. O te unes, o desaparece uno. Seguro que lo pilla incluso Gorri con Gin & Tonic.

Javier Nart cuenta que les propusieron a los de UPyD, o unir los partidos en uno, o hacer una coalición electoral. En el primer caso, con los afiliados eligiendo a la dirección, y después primarias. En el segundo, los afiliados elegirían la lista del cartel electoral. Y como los de UpyD dicen que tienen muchos más inscritos, lo tenían a huevo y a favor. Pero ni con esas.

También tiene una frase muy gráfica. Los de C’s y UpyD no necesitamos ponernos de acuerdo en el grupo parlamentario (ALDE), dice. Estamos de acuerdo antes incluso de empezar a hablar; somos lo mismo.

A cuenta del grupo parlamentario, Sosa Wagner cuenta lo que describe como la locura. En el grupo están muchos partidos más o menos pequeños, y mas o menos liberales (ejem), de muchos países. Los que más parlamentarios tienen son unos italianos, que tiene siete. Y todos buscan siempre -y hacen- alianzas dentro del grupo parlamentario. Para aumentar; ser el mayor número posible; y tener mejor acceso a las posibilidades de intervención. Comisiones, vicepresidencias; esas cosas. Todos … menos Rosa Díez. Que no les dejó hacer esa alianza en el PE entre C’s y UPyD, para estupor y alucine de Europa entera. Al parecer nadie comprende allí que se pueda despreciar ser el segundo mayor grupo dentro de ALDE (con seis). De ahí viene la frase del título.

- Tiré la toalla, porque me sentía impotente ante la insensatez.

También cuenta que le reconoce mucha gente por la calle o en el tren, y a menudo los simpatizantes del partido le comentan cosas y le preguntan. No parece extraño, dado su aspecto afable y asequible, tan natural. Y resalta: Nunca me preguntan por qué propuse el acercamiento de Ciudadanos y UpyD. Se ve que ellos sí lo entienden.

Vale, de acuerdo; ya sabemos que si nuestro poder omnímodo depende de que dos partidos del mismo espacio sean diferentes, y somos unos drogatas del poder, siempre vamos a conseguir citar unas diferencias más o menos defendibles — para pasar el mal trago. Lo mismo que son diferentes -si se empeñan- distintas “sensibilidades” dentro un partido. Pero eso no quita que puedan ser un partido.

Maura cuenta una anécdota muy indicadora y muy verosímil. Verosímil en esa cuadra. Cuando negocias con alguien, se supone que aceptas al interlocutor.  Puedes discutir las estrategias y consecuencias de un acercamiento. Pero no puedes discutir el ser de un interlocutor; su validez como interlocutor. Menos UPyD, que sí puede. Los listillos iban de este tenor (tiro de memoria):

- Tenéis dentro de vuestro partido alianzas con partidos que no nos van.

- ¿Como cuál?

- Como los Troskifolios de León (nombre inventado).

- No, perdona. Los Troskifolios de León se disolvieron, y entraron en Ciudadanos.

- ¿Has traído el acta de defunción? ¡Pues si no la tienes, no te creo!

Nadie entra en una negociación para negar la calidad de la otra parte como elemento con quien negociar. Eso es un paripé canalla para engañar a un electorado que piensas -con toda razón- que te exige una fusión.

Probablemente es verdad que Girauta, Maura, Nart y Sosa, se empezaron a preguntar, al encontrarse en Europa y trabajar juntos en ALDE, por la estúpida razón de ser dos partidos en lugar de uno. Suena muy natural. Como suena natural que Sosa Wagner levantara a liebre, porque todos sabemos de qué lado estaba el problema. Lo que no es tan natural es que los cafres de UpyD no pudieran contener su natural agresividad barriobajera. ¿Será Gorriarán contagioso — digamos, tóxico? ¿O será que Dios los cría, y las Lozano se juntan a las Rosas?

Da igual. Lo que importa es lo que hacen. Como pretender que persiguen grandes pactos de estado, cuando son incapaces de siquiera convivir con sus más similares, en circunstancias en las que la convivencia tiene todas las ventajas. Bueno, si nos olvidamos del mamoneo del chiringuito.

No, no caben dos partidos en la “tercera vía”. Si no se pueden unir, por culpa de uno; uno sobra. Así que parece útil que se conozca la historia de este fracaso, que algunos anunciamos mucho antes de que se diera el primer paso. Por aquello de tener información para elegir.

Sección cotilla y gráfica

¡Ah!, me olvidaba. La sala estaba a reventar. Y los del hotel llevando y llevando sillas hasta que ya no cupieron más. Insuficientes, aun así. Pero no había nadie del “sector oficial” de UPyD. Del otro, y ex, un montón.

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Hay un foro de francotiradores de UPyD, Territorio Magenta, donde  me dicen [–>] que achacan la organización del acto a Ciudadanos. El enemigo, vaya. Cosa que se demuestra con la participación como presentador de Rodolfo Láiz. Jefe de C’s en Vasquilandia, según las criaturas magentas. Mentiras aparte, también estaría bien que no usaran [–>] el material de esta plaza sin citar la procedencia. ¡Gentuza! Sí, lo hacemos libre, expresamente. Pero la libertad nunca ha sido una disculpa para ahorrarse la educación.

Las fotos son horribles, ya siento. Pero es verdad que Láiz presentaba.

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Tengo una información gráfica de sumo interés para foreros de UPyD despistados. En esta última foto sí está el jefe de Ciudadanos en el País Vasco. Pero de los muchos que nos salimos espantados de UPyD en Vizcaya, sólo una se ha metido en C’s. Y no es Rodolfo. Los tres citados salen en la imagen. Se lo ponemos a huevo a los reconcomidos espías con esta estampa de fraternidad de C’s (4) y ex de UPyD (3).

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Añadido. Veo que hay fotos mucho mejores, y otra info, en la cuenta de Twitter de Unidad Ciudadana (@UCiudadana).

Un ejemplo:

 

Y un añadido final (esto ha ido a trompicones). El título de la conferencia era: La necesidad de la Tercera Vía. Pero no se habló de eso, ni mucho ni poco. Es algo que, o ves, o no ves. Y si lo ves, no necesitas que te lo cuenten. El título debería haber sido:

- Tercera Vía: Empecemos por limpiar la casa común.

Y donde dice limpiar, cabría entender desinfectar. O lo que el lector prefiera.

Otro añadido (22/02/2015). Encuesta Comunidad de Madrid de El País (clic). De hoy.

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Ya el color elegido daba una idea bastante cabal del espíritu del chiringuito. Magenta. Que es como un rosa -de Rosa- con pretensiones. No le llamo Rosa a mi partido, de milagro. Pero al menos lo pinto de rosa.

Lo malo es que parece que el rosa se está anaranjando. Una indigestión de Rosa, o así. Se ve muy bien en este cartel de próximo evento:

gran velada

 

Se podría explicar mejor el significado, no tan obvio para los que no están muy al tanto. Por ejemplo, enmarcando a los que han ido saliendo espantados del chiringuito magenta. Y me atrevo a incluir amistosamente a Fernando Maura entre los enmarcados, porque por mucho que siga siendo eurodiputado de UPyD, todos sabemos lo poco que le queda antes de que le den la patada.

O sea que contando a Maura, en el cartel tenemos a cuatro ex de UPyD y a un miembro de Ciudadanos.

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Muy sutil el cartelito. Podría sugerir la fusión del magenta y el naranja, en una unidad por una “tecera vía” civilizada. Pero civilizada y Rosa no casan. Por no hablar de civilizado y Gorriarán. Debe querer decir otra cosa. ¿No fusión, sino transformación? ¿Se acaba la Rosa y llega otra cosa? ¿Albricias? Esperemos.

Genial una vez más Santiago González en su entrada de hoy [–>] sobre el asunto.

Yo no sé si mi Martínez Gorriarán se habrá enterado de esto, pero habrá que ir antes de que lo prohiba.

Eso digo yo. Que habrá que empezar a contar el número de aquellos “cuatro gatos” de los que hablaba el Gorri antes de cerrar -avergonzado- su blog de Basta Ya. ¿Sabría ya entonces que la presentación de la Tercera Vía Fusion en Bilbao iba a ser a cargo de cuatro de sus vilipendiados?

¡Golems!, boicoteadores, resentidos y mentirosos, cuatro gatos lunáticos que dan la tabarra con sus paranoias democráticas. (Del blog vergonzante y oculto de Carlos Martínez Gorriarán en Basta Ya)

¡Jooorl, Carlitos! Da la impresión de que vas a tener tabarra de golems y lunáticos hasta hartarte de paranoia democrática.

Estaba visto. Un partido político es, en buena medida, una impresión. Y daba igual que la realidad de UPyD fuera una especie de leninismo cafre, si la impresión del partido -hacia fuera- era de partido regenerador razonablemente centrista. O trasversal, o como le quieras llamar. Pero si empiezas a hacer el cafre con miembros del partido de la suficiente proyección pública, estás jugando con fuego. Porque puedes cambiar la impresión que produce el partido.

En su momento ya se la jugaron con Mikel Buesa. Pero sólo era un primer caso (de relevancia pública). Y siempre se puede pensar que, bueno, tal vez se trate de una cuestión personal; una incompatibilidad de caracteres; qué sé yo. Era suficiente con ignorar las docenas y docenas de casos similares, pero de gente con menos proyección mediática. Sin embargo, seguro que lo de Buesa quedó en el aire, a modo de una advertencia por confirmar.

Y los pequeños cafres realmente han bordado la confirmación. Imposible de superar la jugada de Sosa Wagner. Han conseguido mostrar al público todo aquello de lo que se les acusaba.

- Los insultos desabridos como automatismo de conducta.

- El autoritarismo soberbio como forma de ser.

- El engaño de la idea de “regeneración democrática”. (Sosa Wagner había sido elegido en primarias).

- La incapacidad de pactar con los similares, por parte de aquellos que proponen -nada menos- que grandes pactos de estado con los diferentes.

Unos genios.

Ya se veía lo que iba a pasar desde que, gracias a la jugada Sosa, perdieron los escasos apoyos mediáticos que tenían — en favor de Ciudadanos. Pedro J.; Jiménez Losantos; EL Confidencial; Voz Pópuli; esa línea. Y ahora parece que las encuestas dan pie a esa intuición del “sorpraso”. Clic.

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Es evidente que nadie puede asegurar que Ciudadanos no vaya a salir rana. Pero UPyD nació rana. Y lo peor es que ahora, por fin, la impresión coincide con la realidad que antes no se veía. Y la impresión es aproximadamente el todo.

COUSAS A 2-2-15: PROPUESTAS EMBRIONARIAS DE REGENERACIÓN DESDE CATALUÑA

 

Luis Bouza-Brey, 2-2-15

 

Està comenzando el principio del fin del resacón de todos estos años de delirio nacionalista en Cataluña, pero todavía se encuentran inmaduras las formulaciones alternativas portadoras de los rasgos de superación del delirio: la sociedad civil, aún contando con valiosos voceros, todavía no ha conseguido elaborar un perfil teórico nítido, y se encuentra movilizada sólo a medio gas; el PSC implosiona en sus contradicciones y anquilosamiento; el PP remolonea indeciso, carente de un ideario y rumbo nacionales ante el etnicismo; IC hace años que juega en el bando contrario, y Ciudadanos, pese a haber optado relativamente hace poco por la formulación de una alternativa nacional a la degeneración del régimen del 78, todavía se mueve con un esquema de orientación incompleto.

Por ello, desearía contribuir a la formulación de la alternativa al delirio nacionalista, centrando la reflexión en unas cuestiones que considero esenciales para comenzar la Regeneración de España desde Cataluña, asentando sobre nuevas bases la reconstrucción del país. Para ello, creo que se debe comenzar a influir desde la sociedad a fin de que los actores políticos incluyan en su agenda algunas cuestiones esenciales referentes a dos aspectos claves para que el sistema político pueda volver a funcionar: el régimen electoral y el Estado Autonómico.

 

Por lo que se refiere al Estado Autonómico, creo que los actores políticos regeneracionistas deberían cambiar la concepción de que el autogobierno habría de aumentar ilimitadamente; por el contrario, en mi opinión, en el período que comienza, el objetivo político debería ser la coordinación del conjunto del Estado, la delimitación clara de las competencias estatales y autonómicas y el control por parte del Estado de materias que han escapado a su control, usurpadas por el nacionalismo etnicista, como la educación y la cultura.

Pero para realizar ese objetivo, el etnicismo del “fet diferencial” debe desaparecer. Cataluña es plural, y en su interior se debe hacer política educativa y cultural para ciudadanos libres y distintos, no para etnias que monopolicen el territorio y pretendan suprimir a las demás, mediante una educación y cultura monolingües.

Y, por otra parte, España también es plural, pero debe mantenerse unida, sin dejarse conducir a la destrucción por el particularismo etnicista. El perfil regeneracionista de España ha de ser el de una Nación compuesta por ciudadanos que se articulen en un conjunto integrado, con un interés general y un bien común que deben ser preservados y defendidos de particularismos etnicistas.

Tampoco se puede admitir la subsistencia del criterio de la insolidaridad, la idea de que España nos roba, y la concepción de que quienes pagan impuestos son los territorios, y no las personas.

Por último, el principio del autogobierno en la periferia está indisolublemente unido al del gobierno compartido en el centro, por lo que un Senado de tipo federal es vitalmente necesario para el país, a fin de evitar la tendencia al particularismo nacionalista y para fomentar el principio del interés general y el bien común del conjunto de los españoles.

 

El otro tema bàsico desde una perspectiva regeneradora, el del règimen electoral, también debería ser reformulado, modificando el vigente: creo que es necesario sustituir las provincias como distritos electorales plurinominales, con escaños cuyo número varía en función de la población, por distritos electorales uninominales con un escaño a repartir por cada ciento y pico mil habitantes, y hacer que la fórmula electoral sea mayoritaria a ese nivel local, aunque se complemente con un sistema proporcional correspondiente a una circunscripción nacional a la que le corresponda una minoría de escaños, a fin de salvaguardar la representación de las minorías.

Movimiento Ciudadano ha intentado formular una propuesta de modificación del régimen electoral que, al menos a mi, no me parece convincente, consistente en mantener distritos de cuatro o cinco escaños y elegir a diputados por esos distritos, dotados cada uno de esos diputados con poder de voto diferente, en función del número de electores que los haya votado. A mi eso me parece que transformaría el parlamento y la vida política en un galimatías, un sudoku permanente que invalidarìa la función representativa de los parlamentarios.

 

En mi opinión, y para formular provisionalmente esta propuesta embrionaria de Regeneración, creo que los dos asuntos esenciales a debatir y reformular, para salir del bache en que se encuentra el país, son el modelo de Estado Autonómico y el règimen electoral vigentes: o se empieza a incluir en la agenda de los actores políticos su tratamiento y modificación como prioritarios, o no conseguiremos enderezar el rumbo destructivo en que nos encontramos.

Ambos asuntos pueden ser modificados mediante una reforma constitucional no agravada del artículo 167 de la Constitución.

BRPPP…1936…BRPPP…1975…BRPPP…2015…0

Luis Bouza-Brey, 22-11-14

¡Finito! Llegó la hora de la verdad, se acabaron los prolegómenos: en 2005 se fundó Ciudadanos; en 2007, UPyD; en todos estos años, se han probado diversos intentos de Alternativa Regeneracionista para un Régimen cuya descomposición se veía venir, siendo el último, si no me equivoco, Vox, la escisión del PP.

La consecuencia de este proceso es la existencia de un Archipiélago Regeneracionista que está a punto de cuaje, y cuyo último episodio de intento de cristalización son las conversaciones entre Ciudadanos y UPyD para una alianza, coalición o fusión, rotas ayer.

 

Y este episodio se produce como resultado de la palmaria descomposición del Règimen actual, que se aproxima a unas elecciones a todos los niveles en 2015, que serán decisivas para una transformación radical de las fuerzas políticas en presencia.

 

Parece, pues, que se ha llegado a un punto cero de final de ciclo, para el Régimen del 78, y para la Alternativa Regeneracionista, con el declive de PP y PSOE, el descontrol sedicioso del nacionalismo catalán y los resultados del 9-N, la emergencia de Podemos, y el fin de los intentos de unión entre los dos grupos más potentes del Archipiélago Regeneracionista.

Qué pueda suceder al final del proceso de descomposición del Régimen es algo que intenté atisbar en mi artículo de ayer, “La descomposición del Régimen del 78…” ( http://plazamoyua.com/2014/11/20/la-descomposicion-del-regimen-del-78-y-los-posibles-remedios-terapeuticos/ )   y cuyo resultado se verá influido por el del proceso de construcción de la Alternativa Regeneracionista cuyo período de interinidad embrionaria debería haber concluido ayer.

 

LA AGONÍA DEL RÉGIMEN Y LA SITUACIÓN DE TRANSICIÓN

 

Por eso creo que se abre un período constituyente de un espacio político que va a ser esencial para el período constituyente global que se iniciará en 2015, y es vital para el país que reflexionemos y actuemos en la construcción de esa Alternativa Democrática Regeneracionista que el país necesita.

Uno ha vivido en primera persona algunos de los episodios más relevantes de este proceso: la fundación y fragmentación iniciales de Ciudadanos; la fundación y perversión de UPyD; los intentos de creación de nuevos Movimientos Democráticos o Ciudadanos, y por ello creo estar en una posición perceptiva adecuada para emitir dictamen y conclusiones sobre dicho proceso.

Vamos a ello:

Creíamos en la necesidad para España de lo que llamábamos tercera vía frente al bloque de PSOE, PP y Nacionalismos, fundacional del Régimen del 78. La Tercera vía soldaría las sendas brechas sectarias derecha-izquierda y la disgregadora del nacionalismo, ocupando un espacio de centro, transversal ideológicamente y centrípeto territorialmente. Lo que llamábamos Tercera Vía serviría de catalizador Regenerativo frente al bloqueo de impotencia sectaria de los dos grandes partidos y el impulso segregacionista derivado de la perversión del Estado Autonómico por influencia de los etnonacionalismos. La solución que impulsábamos se concentraba en sustituir el bisagrismo nacionalista centrífugo, derivado del bipartidismo imperfecto, por un bisagrismo centrípeto que restaurara la vigencia de los principios constitucionales unitarios, al tiempo que, mediante la transversalidad ideológia, fuera capaz de sustituir el sectarismo partidista por una confluencia hacia el centro que permitiera una dinámica política cooperativa para el país. El método para conseguir ambos objetivos sería impulsar reformas constitucionales que modificaran aspectos de la estructura política básica de España, como el régimen electoral, la perversión centrífuga del modelo autonómico, o la tergiversación institucionalizada de la separación de poderes, que ya resultaban disfuncionales para la supervivencia del propio sistema político.

La supervivencia de estas disfunciones ha reventado el sistema con las consecuencias sobrevenidas de oligarquía irresponsable y cleptómana, corrupción, secesión e impunidad, y hace apremiante la apertura de un proceso de cambio político que modifique urgentemente aspectos esenciales del régimen, si se desea evitar el derrumbe del sistema político y el advenimiento de un Estado fallido, una Revolución o un Golpe de Estado.

Pero la impotencia fragmentada de la Tercera Vía, y el estancamiento de la dinámica pervertida del Régimen del 78, han dado origen a una situación de descontento y deslegitimación del Régimen que ha impulsado la emergencia de “Podemos” como fuerza alternativa al mismo, surgida del Movimiento del 15M, y liderada por jóvenes neocomunistas e izquierdistas, próximos al “socialismo bolivariano” y al antifranquismo inicial de la transición, que ponen en cuestión radicalmente el sistema y se proponen objetivos rupturistas que desestabilizarían el país, poniendo en cuestión la Monarquía, la pertenencia a la UE, las alianzas internacionales del país, la convivencia con la Iglesia Católica, y la estabilidad militar.

 

La aparición de “Podemos”, y la deriva sediciosa del nacionalismo, han transformado el sistema de fuerzas y espacios políticos del sistema, sustituyendo el bipartidismo imperfecto complementado con bisagras nacionalistas por un multipartidismo compuesto potencialmente por tres grandes partidos (PP, PSOE y Podemos) y un nacionalismo antisistema, cuya interacción conduce previsiblemente al desastre de la parálisis caótica y subversiva.

 

LA CONSTRUCCIÓN DE LA ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

 

 

Por eso, la necesidad sentida durante los últimos años de una Tercera España, se hace hoy mucho más apremiante, para impedir el bloqueo recíproco de las dos Españas encarnadas en el PP y el PSOE, la ruptura de la unidad del país por obra de la sedición de los nacionalismo, o la hegemonía del activismo subversivo caótico e inmaduro de Podemos, que liquidaría años de esfuerzos y estabilidad como respuesta al estancamiento.

Esa Tercera Vía centrista, unionista y reformista podría constituir la Cuarta Fuerza del sistema que impulsara su reforma, desbloqueara el estancamiento, e impidiera la secesión y la subversión caótica derivadas del sistema de actores en presencia en la situación actual.

Pero ¿cómo desarrollar ese Tercer Espacio de Alternativa Democrática al derrumbe, la secesión y el caos?

El último episodio de las fallidas conversaciones para la unión de Ciudadanos y UPyD nos da pistas acerca del modelo de construcción de la Alternativa Democrática potencialmente viable.

Veamos en primer lugar los objetivos a realizar: es necesario defender la subsistencia de un sistema político de libertades democráticas, capaz de unir la diversidad constitutiva del país, que mantenga nuestra integración en Europa y en el mundo Occidental, y que defienda la subsistencia del Estado Social y Democrático de Derecho frente a los procesos deconstructivos derivados de las patologías de la globalización.

Pero, además de unos objetivos que a mi, al menos, me parecen indiscutibles, la cuestión más importante en el orden del día es la del modelo estructural y procesual a seguir para ocupar y construir ese Tercer Espacio:

Parece claro, en primer lugar, que el Archipiélago Regeneracionista debe ser superado, mediante un proceso de unificación delicado, por una fuerza política que articule la pluralidad en organización sistemática y coherente, capaz de enfrentarse al caos e impulsar la Regeneración sistémica.

Pero lo que no está tan claro, de momento, es el modelo organizativo a seguir, y disponemos de dos:

El primero es el de Ciudadanos, un partido que, con múltiples crisis y políticas erráticas, parece haber consolidado una embrionaria democracia interna y un liderazgo vivo, aunque como partido carezca todavía de arraigo en el conjunto del país, y de un proyecto completo de diseño acabado.

Por otra parte, tenemos a UPyD, un partido con propuestas atractivas en algunos aspectos, que ha conseguido enraizarse en diversas partes del país, pero cuya estructura interna, liderazgo y dinámica política producen una organización muy jerarquizada, poco abierta al pluralismo y sometida a crisis permanentes de integración y participación.

 

Ambos partidos experimentan problemas como estructuras potenciales para construir el Tercer Espacio: Ciudadanos todavía no constituye una estructura arraigada de ámbito nacional, que además puede experimentar patologías de expansión corruptiva si no cuida con suma delicadeza el proceso de asimilación del Archipiélago Regeneracionista.

UPyD constituye una estructura que por su jerarquización y rechazo del pluralismo y la disidencia, parece radicalmente inadecuada para un proceso de construcción de un Espacio democrático y Regenerativo que encauce la Alternativa Democrática. UPyD pudo haber servido como Tercer partido sustitutivo del bipartidismo imperfecto con bisagras nacionalustas, durante los pasados años, pero su cristalización autoritaria, la transformación del nacionalismo y la aparición de Podemos, han eliminado su espacio y anulado su función inicial.

La conclusión que me atrevo a extraer, en medio de la incertidumbre del cambio, es la de que Ciudadanos me parece la estructura más adecuada para liderar el proceso de construcción de la Alternativa Democrática, para consolidar un espacio político Regenerativo, que obligue a los dos grandes partidos a abrir un proceso de revisión constitucional y reformas políticas que permitan subsistir un sistema de libertades. Sistema de libertades que hoy se halla en peligro por el estancamiento del régimen del 78. El soplete Ciudadanos puede ser la alternativa constructiva frente al ariete Podemos, la bomba de relojería del nacionalismo y el diálogo de sordos de PP y PSOE.

El contador está a cero:

BRPPP…1936…BRPPP…1975…BRPPP…2015…BRPPP…0

 

 

 

Luis Bouza-Brey, 2-9-14

 

 

El régimen del 78 ha entrado en crisis terminal, como algunos habíamos previsto hace años, lo que obliga a buscar fórmulas políticas que hagan posible e impulsen la salvación de la libertad.

 

El destino del impulso regeneracionista está en juego en España, y esto obliga a pensar con mucha prudencia los pasos a dar en ese sentido, sin incurrir nuevamente en errores que conduzcan al fracaso y a la impotencia.

 

Por ello, lo que a mi me resulta muy penoso es el temor de que en el tema de las relaciones entre UPyD y Ciudadanos, que se debaten estos días,se vaya a dar el paso equivocado de la unión o coalición en base a argumentos pragmáticos de búsqueda de màs influencia, cuando lo que podríamos denominar tercerismo de resistencia frente a las bisagras nacionalistas ya no es tan necesario como antes, pues los equilibrios de fuerzas han cambiado y el proceso de degeneración del sistema se ha acentuado.

A ver si consigo explicarme bien, utilizando una perspectiva a largo plazo, que es la que creo necesaria para el país:

 

LOS ORÍGENES Y EVOLUCIÓN DEL REGENERACIONISMO

 

Ciudadanos primero, y UPyD después surgieron para crear una bisagra centrípeta frente al bisagrismo centrífugo de los nacionalismos —principalmente del catalàn— que estaban desarbolando el Estado, utilizando la autonomía para instaurar principios, estructuras y políticas de un etnicismo reaccionario en el núcleo del sistema político español, rompiendo la igualdad y libertad de los españoles que constituían las bases del constitucionalismo histórico de nuestro país. Se trataba de crear un tercer espacio que anulara la fuerza destructiva de los etnonacionalismos, proporcionando un apoyo centrípeto equilibrado a cualquiera de los dos grandes partidos en su necesidad de formar gobiernos estables y “constitucionalistas”.

Para ello hacía falta un partido unionista y transversal, de “centro integrador”, que frenara la descomposición y perversión del sistema y la violación de los principios constitucionales y contribuyera al mantenimiento de la cohesión e integración de España, regenerando el sistema político, que caminaba hacia la degradación.

En mi opinión —como uno de los actores principales, aunque episódicos, del intento en aquel momento—, Ciudadanos falló debido al sectarismo y desorientación de sus sectores izquierdistas, incapaces de entender las necesidades centristas de la función del partido, y obsesionados por sustituir o hacer evolucionar a un PSC ya por entonces sujeto al delirio maragalliano y a las alianzas pro nacionalistas del tripartito. En aquel momento, Ciudadanos no entendió que su papel era el de bisagra de àmbito español desde una organización catalana que impulsara un centrismo ideológicamente transversal y nacionalmente integrador frente al sectarismo de izquierdas, y el nacionalismo reaccionario y descompensado de los enemigos de una España plural e integradora. La consecuencia de esta fallo fue el haberse transformado en un partido local y mero receptáculo del naufragio de la izquierda catalana, pero sin fuerza suficiente para cumplir su función fundacional, de tercerismo integrador frente al sectarismo y el etnonacionalismo.

El fallo condujo a la ruptura y a la fundación de UPyD, que en su intento de evitar y superar el “carajal” de Ciudadanos, y a causa de deficiencias de su cúpula dirigente, se articuló en estructuras despóticas, monolíticas y jerárquicas, incapaces de integrar la transversalidad, el pluralismo y la concepción centrista y tercerista originales. La consecuencia fue un aborto “purgador”, incompatible con el pluralismo, que ha ido cerrándose en sí mismo y en sus patologías congénitas, haciéndolo inviable para el desempeño del papel integrador que exigía la lucha contra la degeneración y perversión del sistema político.

 

EL DERRUMBE DEL SISTEMA

 

El anquilosamiento y corrupción de los dos grandes partidos nacionales, junto con la corrupción sistèmica y el fundamentalismo etnonacionalistas han conducido al sistema político español a unas patologías agónicas, y a una descomposición de la que emergen nuestros demonios familiares del secesionismo, el izquierdismo populista y sectario, y el señoritismo conservador, cuya suma de impotencias abren un estadio de involución peligroso, con propensiones a la balcanización, la desintegración, el debilitamiento anárquico del país y la dictadura como alternativa frente al fallo sistèmico.

 

LA REFUNDACIÓN DEL SISTEMA: ES LA HORA DE CIUDADANOS

 

Frente a esta situación peligrosa se hace más necesario que nunca un impulso refundacional de la vida política española que articule de nuevo el país en un sistema de libertades, capaz de vencer las patologías emergentes y superar los errores sobrevenidos.

Por ello, en mi opinión, es más necesario que nunca un partido democrático, centrista e integrador de la diversidad nacional, que innove y obligue a los dos grandes partidos a evolucionar y depurarse de corrupción y oportunismo, y a abrir un proceso de revisión constitucional que refunde el país desde la autenticidad democrática, la responsabilidad política, la unión de la diversidad y el reformismo.

Y este impulso no parece posible ejercitarlo desde estructuras residuales del régimen que agoniza,como UPyD, o desde un partido localista como lo ha sido hasta ahora Ciudadanos, o desde la unión de ambas impotencias, la local y la despótica.

Es preciso un nuevo impulso refundacional que responda a las necesidades mencionadas, y ello sólo parece posible refundando el tercer espacio. Es la hora de que Ciudadanos, que a trancas y barrancas ha conservado la libertad interna, y cuenta con un liderazgo democrático, se decida a impulsar este proyecto regeneracionista y refundador, tan vitalmente necesario para el país.

Curiosamente, coincido con Rosa Díez en que Ciudadanos y UPyD no son lo mismo: el uno puede servir para resolver las necesidades del país; la otra, no. Y ambos juntos, tampoco.

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