secesión de cataluña


Joaquín

Hay comportamientos que ponen los pelos de punta, y nos dan una idea de lo que puede estar gestándose. Aquí os adjunto un video que no sé si conocéis. Corresponde a un señor, por llamarle de alguna manera, presidente de la organización “Cataluña Acción”, y que atiende al nombre de Santiago Espot.  En su currículo figura haber realizado 3.000 denuncias lingüísticas en 2009 contra comerciantes y empresarios por no rotular en catalán. Todo un camisa parda, del que se puede esperar cualquier desmán en el inmediato futuro.

El vídeo trata sobre la figura del Presidente Companys, héroe del imaginario nacionalista catalán, pues Franco le hizo el favor de convertirlo en mártir en las tapias de Montjuic, justo en el lugar donde él había mandado fusilar a centenares de sus conciudadanos, y a dónde hace pocos días fue el President Mas a rendirle tributo. El vídeo es un debate con otra persona que muestra una actitud normal, y una buena información. A partir de la mitad del vídeo viene la traca alucinante. La información sobre Companys que expone el contertulio con tranquilidad, le desata al camisa parda una ira incontenible, cólera en estado puro.

Para ampliar sobre Companys os adjunto este otro enlace, donde se resume su currículo. De especial interés resulta también la aportación que hace NOÉ en su comentario de 17 de octubre.

Resulta estremecedor el grado de embrutecimiento intelectual de los nacionalistas santificado figuras tan siniestras como la de Companys, directamente responsable del terror que vivió Barcelona, y que la generación de los nietos ha olvidado alegremente. Baste decir que los “catalanes de Burgos” fueron ls financieros principales Franco. Entre otros, el propio Francesc Cambó, discípulo de Prat de la Riba e ideólogo del nacionalismo incipiente. Cambó fue el lider de la Lliga (la CiU de entonces) y financió en sus tiempos de construcción nacional la Historia de Cataluña de Ferrán Soldevilla, la referencia por excelencia de una historia deformada y mentirosa. Ante el cariz que tomaban las cosas con ERC cuyo grito de guerra llegó a ser “Mori Cambó”, se pasó con todos sus caudales a financiarf el Alzamiento de Franco. Otro que tal, el padre de Conde de Godó, presidente del grupo Vanguardia, que puso a disposición de Franco su Cadillac para que las comparecencias públicas del general tuvieran el empaque necesario.

Esclarecedora resulta también la opinión de Azaña en sus Memorias, todo un referente de obligada lectura. Donde reprocha duramente a Companys por “no haberse privado de ninguna trasgresión ni de ninguna invasión de funciones”. Refiriéndose a la Generalitat de Companys dice: “Asaltaron la frontera, las aduanas, el Banco de España, Montjuic, los cuarteles, el parque, la Telefónica, la Campsa, el puerto, las minas de potasa, crearon la consejería de Defensa, se pusieron a dirigir su guerra que fue un modo de impedirla, quisieron conquistar Aragón, decretaron la insensata expedición a Balears para construir la gran Cataluña de Prat de la Riba…”. Azaña califica el programa de Companys como el programa ampliado de la revolución del 6 de octubre de 1934, por el que Companys había sido condenado a treinta años de cárcel por el Tribunal de Garantías, el equivalente al actual Tribunal Constitucional. Azaña sabía que muchos catalanistas habían tenido que pasar al exilio con peligro de sus vidas, como Cambó, fundador de la Lliga. Y prosigue. La Generalitat ha vivido “en franca rebelión e insubordinación y si no ha tomado las armas para hacer la guerra al Estado será o por qué no las tiene, o por falta de decisión, o por ambas cosas, pero no por falta de ganas”. Azaña sigue con sus acusaciones: delegaciones de la Generalitat en el extranjero, creación de la moneda catalana, creación del ejército catalán y una referencia al eje Bilbao-Barcelona que en aquel contexto hay que entenderlo, no como un Eje contra Franco, sino contra el propio Gobierno de la República. Azaña protesta por la expulsión de Barcelona del acorazado inglés ´Nelson´ y lo atribuye a las intenciones de Cataluña de actuar como nación “neutral” en la Guerra Civil, cuando había 120.000 catalanes combatiendo por la República.Companys, entre otras traiciones,  habría tratado de llegar a la paz con Franco –circunscrita a los países catalanes– . Recordando su antiguo apoyo al Estatuto, se lamenta Azaña “que por lo visto es más fácil hacer un Estatuto que arrancar el recelo, la desconfianza y el sentimiento deprimente de un pueblo incomprendido”. Un dolido Azaña llega al extremo de apuntar que si al pueblo español se le coloca otra vez en el trance de “optar entre un federación de republicas y un régimen centralista unitario la inmensa mayoría optaría por el segundo”. Hasta a eso llegaba Azaña ante la catastrófica realidad tan lejana de la que había previsto cuando defendió el Estatuto de Autonomía, una obra plenamente suya, de la pronto tuvo que arrepentirse, cuando vió como Companys y sus secuaces impedían a la República utilizar su potencia industrial catalana en favor de la guerra. Puede decirse que esa fue la primera gran estocada a la República, el descabello lo dieron los gudaris en la traición de Santoña.

En resumen, esto pinta mal, muy mal, y no hay nada que hacer. Debemos prepararnos para lo peor: La desestabilización de la financiación de la deuda española que persigue Mas con sus elecciones plebiscitarias de lista única y punto único en el programa, es el arma atómica  para que el Estado se rile y se siente a negociar. No se si Rajoy lo tiene ya todo atado y bien atado, como lo dejó su paisano del Ferrol.

Joaquín.

Añadido, recomendación (pm). Albert Boadella:

¿Cómo pude ser tan insensato de autoexcluirme del festín? ¡Y todo por una puñetera sonrisa étnica!

Manifiesto de un traidor a la patria

Hacía falta escuchar de nuevo la voz lúcida y valiente de Boadella, sobre todo en momentos en los cuales la ambigüedad y el pasteleo endémico de Rajoy debilita la democracia y abre el paso a una crisis de Estado. Junqueras debería tomar nota, para el futuro a medio plazo.

Leer la entrevista a Boadella es un placer intelectual y moral:

 

http://gaceta.es/entrevistas/acabar-radicalmente-desafio-14102014-1326

 

 

Luis Bouza-Brey y Octavio ponen el dedo en una llaga conocida, que parecemos digerir con dificultad. Está muy bien expresada en un artículo de Fernando García Cortázar, que nos trae Luis:

Ampliado por los dos “placeros”, en estos comentarios [-->] [-->]

Habla de la falta de sentimiento patriótico en España, frente a los secesionistas que inundan de banderas las calles. De la falta evidente de sentimiento patriótico en España, concluyen que está dormido. O enfermo. Una especia de indolencia pecaminosa. Yo concluyo que el mundo está cambiando.

Porque hemos podido ver estos meses, en el Reino Unido, muchas de las “rarezas” que achacamos a un supuesto “mal” de España. Por ejemplo, la similar escasez de motivación sentimental pro Britannia, tanto en Escocia como en el UK entero. Contra la hiper motivación sentimental de los separatas. Y cuando  la cosa ha andado justa justa, no han podido pararla con mares de banderas en las calles -porque como digo, apenas hay portabanderas para eso-, sino poniendo números y ejemplos de disfunciones encima de la mesa. El vil metal, que nuestros briosos amigos sentimentales parecen despreciar.

Un ejemplo de Cortázar que a mi me da una pista:

Avergonzaría a los intelectuales españoles de hace cien años, cuales fueran sus proyectos políticos personales, la forma en que se ha renunciado a una conciencia nacional. Les avergonzaría contemplar cómo esta se ha cambiado por una fe a profesar en privado o por una ley a defender en público. Les alarmaría la ligereza con que se ha depuesto la fuerza de nuestra cultura, el vigor de nuestro significado histórico, …

Y es que lo de Fernando, con quien tanto comparto, me deja preocupantemente frío. ¿Seré un monstruíto por no tener muy llena la estantería de “conciencia nacional”.  ¿Y por no saber cuál es “nuestro significado histórico”?

No sé, piensemos en un héroe moderno como Edward Snowden. Tiene un serio problema contra el comportamiento de su gobierno, y lo quiere hacer público. ¿Pero qué quiere decir para él hacerlo “público”? ¿Qué es el “público”? Puedes hacerte una idea al recordar que la persona que elige para contarlo es Laura Poitras, una cineasta alemana. Y el nombre en clave que elige para ponerse en contacto no es patriot o algo similar, sino Citizenfour. Solo mucho más tarde, cuando ya tienen el plan, embarcan a un periodista americano … que vive en Brasil. Y se apoyan política y legalmente en una organización internacional fundada y dirigida por un australiano (Asange), que pone la gestión del caso en manos de una inglesa (Harrison).

Y aquí podemos intuir algo. Las banderas nunca darán un altavoz a un Edward Snowden. Ni la “conciencia nacional”. Mucho menos “nuestro significado histórico”. Al contrario; bandera, nación, y significado histórico, son tres de las herramientas favoritas de Obama para tratar de convencer de la justificación para encerrar a Snowden de por vida en una cárcel de máxima seguridad. Estilo Manning.

Yo, la verdad, creo que estamos en un mundo muy distinto que el de los “intelectuales de hace cien años” que añora Fernando García de Cortázar. Pero en realidad no importa mucho si estoy en lo cierto o equivocado. Lo que importa, creo, es la realidad. Y la realidad es que la idea de la no-secesión no tiene portabanderas. Apenas. Ni aquí, ni en el Reino Unido. Sospecho que tampoco en Canadá, que me pilla más lejos. Pero aunque no tenga portabanderas, sí puede que tenga otras cosas.

Recomendación:

Nota: Pido disculpas a Luis y Octavio por abusar y poner mi respuesta en una entrada. Pero no había entrada para el día, y …

Algunos se desesperan, aunque cada cual lo toma de formas diferentes.

Por ejemplo, Luis Bouza-Brey [-->]:

Este año hubo menos gente que el anterior: la Plaza de Cataluña estaba casi vacía por su periferia, y en el Paseo de Gracia había la misma cantidad de gente que el pasado año.

Resulta poco esperanzador que, en la situación gravemente crítica en que nos encontramos, el número de gente que acude a defender la unidad de España frente a los sediciosos no aumente. Se pueden encontrar diversas justificaciones para ello: miedo, día festivo, desconfianza de las manifestaciones y su valor, etc… Yo sólo encuentro una razón convincente: un síndrome de cobardía, ignorancia e indignidad, en un pueblo incapaz de valorar la unidad de la Patria frente a sediciosos etnicistas reaccionarios.

Francamente, siento vergüenza de este pueblo. ¿Se puede vencer así a los nacionalistas?

O José García Domínguez:

Nada más fácil que reconocer a un nacionalista español: lo son todos los que dicen que el nacionalismo español no existe. Y es que el nacionalismo español, que haberlo haylo, se avergüenza de sí mismo. Es su seña de identidad. Demasiada apropiación indebida a manos de la carcundia. Demasiado folclore iconográfico con aroma a alcanfor. Demasiada caspa. El nacionalismo español, que claro que existe, no se atreve a salir a la calle por eso. Un problema estético en última instancia. Véase, si no, el caso catalán. En Barcelona, y únicamente con los votantes de Ciudadanos, que van para trescientos mil, se podría haber montado una bullanga callejera similar al alarde norcoreano del 11 de septiembre. Igualita. Pero no. A la concentración de la Plaza Cataluña acudieron los cuatro gatos de siempre. Ni uno más. Treinta mil almas calculan los organizadores con algún optimismo militante. Nada con sifón.

El amigo Luis entiende que debería de haber nacionalismo español si queremos no ser ahogados por los etno-nacionalismos. (Etno-nacionalismos de etnias imaginarias, pero ese es otro problema). Yo no sé si tiene razón. Pero sí creo que hay que contar con la realidad. Y la realidad es que en España no hay un sentimiento nacionalista extendido. Si por nacionalista entendemos lo que se suele. La exaltación de la “identidad nacional” (sea eso lo que sea), y el intento de imponer esa idea identitaria a todos los habitantes de la cosa. ¿Eso es bueno; es malo? No sé si importa mucho. Lo que importa es que *es*. Que es así.

En Escocia no le dieron la vuelta a las encuestas, que apuntaban separación, a base de Britannia rule the waves. Tampoco me da la impresión de que en Canadá lo hicieran despertando el sentimiento nacional canadiense. Y como lo que no puede ser, no puede ser, parece mejor si pensamos en lo que sí puede. Además, estamos ante un problema delicado comparable -por ejemplo- a una lucha contra el terrorismo. Conviene hacerlo sin convertirte en terrorista a tu vez. Como decía Borges, no nos comemos a los caníbales.

Si queremos combatir los etno-nacionalismos a base de cierta racionalidad, y de una idea tranquila de ciudadanía no identitaria, no podemos andar echando de menos la exaltación de millares de banderas en las calles. Y si quieres miles de banderas, deberías de pensar antes con cuántos nacionalistas cuentas. Y las cuentas dicen que por ahí no. Así que, salga o no salga, parece que los números indican que estás casado con la estrategia tranquila.

Francisco plantea en este comentario [-->], y los que lo preceden, la idea de que la tesis de que la Clarity Act tuvo mucha influencia en el desinflado del soufflé separatista no tiene mucha base. Es mejor leerlo entero, pero pongo un párrafo que sirve de resumen:

Hay quienes sugieren que mucha gente en Quebec, el día siguiente del referendo de 1995, se levantó con una sensación de resaca o malestar acerca de lo que había estado a punto de ocurrir el día anterior, y que el enfriamiento empezó ahí mismo. Los sentimientos son contagiosos. http://www.thestar.com/opinion/commentary/2014/04/13/did_the_1995_referendum_kill_quebec_separatism.html

Yo no acabo de verlo, Francisco.

La idea es que  el soufflé se desinfla por haber estado a pundo de ganar el referendo de secesión (y se supone porque eso les hacer ver las consecuencias o algo). Vale, en este caso no tienes una estrategia válida, porque no se puede fabricar un “referendo a punto de perder, pero te salvas por un pelo”.

La causa del desinfle del soufflé se demostraría porque durante la legislatura a partir de 1998 las encuestas no mostraban mucho ambiente de secesión. Pero la legislatura de 1998 duró hasta 2003. La Clarity Act es de 1999. Así que apenas tienes legislatura sin Clarity Act.

Si embargo sí tienes algo que debería medir el “efecto resaca”. Y por cierto, tienes un poco confusa la idea de quién gana y pierde. Una cosa es ganar en escaños, y otra en voto popular. El referendo mide el voto popular.

Mira:

  1. 1994 (elecciones generales): Separatistas (PQ): 44,75%
  2. 1995 Referendo
  3. 1998 (elecciones generales): Separatistas (PQ): 42,87% (-1,88%)
  4. 1999 Clarity Act
  5. 2003 (elecciones generales): Separatistas (PQ): 33,24% (-9,63%)

Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_Quebec_general_elections

Es muy difícil sostener con esas cifras que el “efecto resaca” sea muy espectacular, y que la Clarity Act no debe de influir mucho. Salvo que hablemos de un “efecto resaca” con gran retardo. Pero eso empieza a parecer una gimnasia un poco excesiva, ¿no?

Y no digo que no exista ese “efecto resaca”. Tal vez Escocia nos podrá servir de indicativo en los próximos meses y años. Pero sí digo que hasta el momento -y por lo que yo veo- no estás presentando datos que lo apoyen.

Tampoco sigo manteniendo que la causa del desinfle sea 100% la Clarity Act. Acepto la posible influencia de tu propuesta de “efecto resaca”. Me ha convencido, como posibilidad. Pero con esas cifras y esos tiempos, si tengo que hacer una apuesta, creo que no me queda más remedio que poner el peso en la Clarity Act. Entre otras cosas, porque la Clarity Act es un ejercicio que te obliga a visualizar las consecuencias de la separación.

La tesis “efecto resaca” supondría que la gente no ha visualizado el efecto de la separación hasta que el referendo no ha estado a punto de hacerla posible. Le veo un fallo. Que el referendo es largo, y que en Canadá, al igual que en Escocia, en las semanas anteriores a la votación estaban por encima los del “si”. Quiero decir que antes de la votación la gente ya estaba con la posibilidad de la separación muy presente. Muy muy presente. Tanto, que votó más del 90% del censo, si no recuerdo mal. Y aun así, el 49% votó a favor.

Necesitamos creer en la idea de que la gente no es capaz de pensar antes de votar, pero sí después, para aceptar la tesis “efecto resaca” en este caso.  Y no diré que sea imposible. Pero el que crea eso, también debería de creer que la única solución razonable es eliminar la democracia, y ya mismo. Es una conclusión inevitable, salvo tendencias suicidas.

En fin, que estás planteando un problema bastante interesante. Pero todavía no me ha hecho cambiar de opinión entre las cuatro opciones que veo posibles en un caso así:

  • Es ilegal, y no hay nada que hablar
  • Hablando se entiende la gente, y cada vez más autonomía y vernáculo para gusto y disfrute de separatas.
  • Rosario de referendos a la escocesa (con o sin “efecto resaca”).
  • Clarity Act.

Los partidos políticos españoles grandes parecen no creer que se puede ganar políticamente a los separatistas. El PSOE rendido a sus pies, inventando federalismos asimétricos, y el PP muy satisfecho con que “no es legal”. Es muy dudoso que sean sunormales del todo, así que algún motivo deben de tener para no mirar y copiar a los que sí han demostrado cómo se vence al separatismo. Sin rendirse, y sin agarrarse a un clavo ardiendo que se soporta … en una ficción legal.

Y resulta esto:

quebec-resultados-unionistas-separatistas

1995 es el último de los dos referendos de secesión que ha habido en Canadá. En 1999 fue la Clarity Act (para la elección de 1998 ya se estaba preparando y discutiendo). Y lo que viene después es el efecto de esa ley.

Pero antes de fijarse en lo que han hecho en Canadá, tal vez convendría fijarse en lo que *no* han hecho. Por ejemplo, no se pusieron a inventar mayores transferencias — mucho menos “asimétricas”. Tampoco se fumaron un puro, y “no es legal”. El ministrio de la cosa de cuando el último referendo, Stephan Dion, encargó un dictamen completo al Tribunal Supremo. Pero mirando todo, lo que incluye el derecho internacional.

Y dijeron: La constitución no permite la separación de una provincia. Pero como al parlamento de la provincia se le ocurra declarar unilateralmente la independencia, y Canadá no tenga la posibilidad o la disposición de mandar los tanques, la vigencia de la Constitución de Canadá en ese territorio es pura teoría. En ese momento, la vigencia de las leyes de Canadá en Quebec dependerá exclusivamente del número de países que lo reconozcan como nuevo estado. Y ahí influiría mucho cómo se haya presentado el caso — aparte de los intereses de cada nación del concierto internacional. Conclusión: Como todo el argumento de Canadá sea “no es legal”, y eso vaya contra una clara mayoría de la población de Quebec, probablemente no va a ser un argumento muy fuerte. Y ya no depende de ti. No se trata de que a ti te impresione el argumento; se trata de que les impresione a las otras naciones. Para el TS de Canadá, la respuesta era: muy delicado. Ojo con eso.

Lo de los tanques era un brindis al sol. Nadie lo contemplaba en Canadá, ni lo contempla en España. Así que vista la poca fuerza real del “no es legal”, se pusieron a digerir el problema. Con unas ideas – fuerza claras, y claves.

- No es de recibio que esto se dirima por una mayoría ramplona, y por el sistema de ir convocando referendos hasta que gane la separación, y ya no más. Eso garantiza la separación, pero no garantiza que sea la voluntad real del pueblo, para siempre. Así que hace falta una mayoría cualificada. Tanto por el número de participantes, como por el margen. algo que asegure que es amplia y poco dudosa la mayoría que respalda una decisión que compromete a muchas generaciones en el futuro.

- La pregunta debe de ser una, y muy clara. Y aprobada por el parlamento de Canadá. No se puede andar dudando del significado y consecuencias de lo que se contesta. O sea, algo como – ¿quieres que Quebec se separe de Canadá? Sí, o no. (Lo que nunca hacen los separatistas).

- Los argumentos y procedimientos que valen para dividir Canadá, también deben de servir para dividir Quebec. Por ejemplo, si es un argumento de “democracia”, no hay ningún motivo para que Canadá tenga que atender ese argumento, pero Quebec no. Y si es un argumento de “nación”, la naturaleza no dice que Quebec sea más nación que Canadá (con Quebec dentro). Es algo arbitrario, dependente de la voluntad. Pero si puede haber una “nación” dentro de Canadá, y que se separe, nada impide que también la haya dentro de Quebec.

De estas ideas del TS Supremo de Canadá, con al añadido de un completo estudio sobre cómo se deberían pactar los mil detalles de reparto de bienes y deudas, nació la Clarity Act. Cuya consecuencia fue, como se ve en el gráfico, el desinflado del suflé. De repente, los separatas se habían quedado sin fuerza moral para llorar. Y sin posibilidades de engañar a la gente. Y sí, siguieron llorando. Pero vieron que la gente solo se reía, y les abandonaban.

Gran Bretaña no ha acabado nada con su referendo en Escocia. Solo ha empezado la juerga. Como empezó en Quebec con el de 1980. Tampoco va a acabar la juerga por más transferencias de poder que lleve a cabo.  Nosotros somos el mejor ejemplo de que así no se quitan las ganas de separación. Al contrario; se impulsan. Pero Canadá sí ha demostrado que se puede relajar el separatismo, por un procedimiento tan simple como reconvertir una payasada de referendo en algo que se toma en serio. Y racionalmente.

No tiene ninguna pinta de que nos vaya a servir el ejemplo. Aquí somos muy toreros, y, o “no es legal”, o “hablando se entiende la gente”. Como si la constitucion se estuviera cumpliendo en Cataluña, y como si no lleváramos más de 30 años hablando. Pero no puede ser por tontos. No podemos ser tan tontos. Tiene que haber algo más.

Añado de un comentario propio en el hilo. En realidad se trata de cambiar la discusión:

Antes:

– ¡No podemos votar!

Después:

– ¡No nos dejan incluir a los de 16 años!
– Como en todas partes, coño.

Antes:

– ¡No nos dejan votar!

Después:

– ¡Exigen un mínimo de participación y una mayoría cualificada!
– Hmmm, parece sensato.

Antes:

– ¡No nos dejan preguntar!

Después:

– ¡No aceptan que Cataluña sea una nación indivisipla!
– Lo mismo que tú no aceptas de España. Estáis empatados.

En resumen. Has cambiado la discusión por completo. En concreto, has pasado de una discusión que no puedes ganar, a una discusión que no puedes perder.

Me alegro de haber sido vencido por Albert Rivera hace unos años: hoy Cataluña y el resto de España tienen un líder de categoría para regenerar y salvar el país de la destrucción.

Y, sin embargo, Ciudadanos sigue siendo un partido pequeño en expectativas de voto en las encuestas: tenemos un pueblo políticamente analfabeto y aborregado que hasta es posible que apoye a los comunistas para superar el derrumbe del país, y no se entera de que, frente a la parálisis y corrupción del PP, el PSOE y los nacionalistas, ya existe una alternativa que defiende los valores democráticos y que, sin embargo, no sube como la espuma, tal como debiera ser. La opción es entre regeneración o derrumbe, en Cataluña y en el resto de España, y Rivera representa la mejor de ambas opciones.

Les digo esto porque acabo de ver el vídeo de Albert Rivera en el debate sobre la ley de consultas en el Parlamento de Cataluña, y en él el líder de Ciudadanos ha planteado con claridad las opciones que enfrentamos. Les recomiendo su visión:

 

Finalmente, para terminar, me planteo una duda jurídica retórica: la ANC y Omnium Cultural están defendiendo permanente y públicamente la sedición y ambas organizaciones están ampliamente subvencionadas por el Gobierno de la Generalitat…¿cuál es la figura jurídico-penal que corresponde al Govern, complicidad, instigación, cooperación necesaria?

Claro está que esta es una pregunta retórica, si se observa que en este “Estado de Derecho” la sedición puede ser propuesta abiertamente sin que el poder judicial intervenga… país de charanga y pandereta.

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