partitocracia


Arquetípico. Te sangran la pasta, entre otras cosas para mantener una televisión pública. O le quitan a la abuela esa pasta de las medicinas o las operaciones que necesita. Como prefieras. ¿Y por qué diablos hace falta una televisión pública, si ya hay telebasura de sobra? ¡Ah!, pues porque es la unica manera de conseguir una pluralidad televisiva. Las empresas privadas son malas, ya se sabe, y no ofrecen pluralidad. La única manera posible es con una televisión de todos. Que por axioma divino quiere decir pública.

¿Quiere decir que los políticos no abusan de lo público, como si fuera de su propiedad? Ejem, no. Quiere decir que el partido de3l gobierno en particular, y el tingaldo llamado estado en general, quieren tener su rosario de teles para colar su mensaje. O sea, quieren hacer lo que dicen que hacen las televisiones privadas, pero perdiendo dinero (que pones tú). O sea más, quieren que les pagues las campañas de relaciones públicas con las que te castigan. Lo de “pluralidad” es adorno. O recochineo por encima del robo.

Que pagues, y sobre todo que votes, eso ya es cosa tuya. Especialmente al puto PP. Porque el votante natural “de progreso” es muy susceptible de convencerse de que pluralidad significa: Campañas de relaciones públicas y adoctrinamiento en masa … siempre que sea “nuestro” adoctrinamiento. Ninguna diferencia con Franco entre la gente “de progreso”.

Bien, hablemos del puto PP. Que diden que es el que manda ahora. Resulta en un programa de TVE, que se debe de llamar Las Mañanas de la 1, le habían invitado como colaborador habitual a Juan Ramón Rallo. Que peca de liberal. Esto es,  opina que se deberían de cerrar as televisiones públicas … ¡¡¡y hasta aquí ha llegado “la pluralidad”!!! Estruendoso pollo de los sindicatos y de todo el mundo “de progreso”. Los mismos que creo que le cierran la tele a Aguirre cuando les peta, también en nombre de “la pluralidad”. ¿Por qué? ¡Idiota, porque desde la televisión pública solo se puede defender la televisión pública! ¿Y “la pluralidad”? Eso sólo es cuando dan la peli de Blancanieves.

¿Y qué más quieres saber del PP, querido votante del PP? ¿Bolinaga? ¿Que los terroristas sigan siendo considerados terroristas? ¿Que bajen los impuestos, dices? ¿Que Vizcaya se llame Vizcaya, y no como lo escriben los indios de la reserva? ¿Que cambien la locura / chorrada de la ley del tabaco? ¿Que le saquen un dedo al timo del cambio climático, como han hecho en Australia? ¿Que reduzcan el pitorreo de empresas públicas, semipúblicas, semigrises, y todo el atraco organizado al por mayor de lo común? ¿los Pujol, etc, en la cárcel? ¿Estamos de broma?

Pues nada, monada. Si quieres “la pluralidad”, y quieres ruedas de prensa,  no ya sin preguntas, sino directamente a través del plasma; más todo lo del párrafo anterior; pon un PP en tu vida.

Añadidos para el vascopiteko:

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Me faltan conocimientos para debatir con amplitud y pericia técnica los asuntos económicos, pero nada más leerme el programa de “Podemos” para las europeas percibí que si se aplicara,  nos mandaría todo nuestro sistema económico al infierno, encerrándonos en un “corralito” que multiplicaría nuestra excentricidad en el contexto en que nos desenvolvemos y agravaría la crisis general de España, haciéndola irresoluble.

Esta es una tesis intuitiva de un lego en economía, dotado únicamente de conocimientos elementales sobre este ámbito del conocimiento, por lo que reitero mi insuficiente capacidad para articular una reflexión elaborada sobre él. No obstante, ayer apareció en “El País” un artículo, titulado  “¿Es Podemos una alternativa para la izquierda?”, que plantea con claridad este asunto, y por ello me parece de muy recomendable lectura y adecuado para recoger aquí su existencia, de la cual os doy cuenta, por si alguien se anima a entrar en el debate sobre su contenido.

Vid:

¿Es Podemos una alternativa para la izquierda?

 

Ya sé que este es mal mes para preocupaciones, entre arena y mar, bosques y brisas, pero se están cocinando cosas esenciales en las alturas del poder, y conviene despertar a la opinión pública de la modorra, aunque sea una merecida modorra.

Aquí os dejo un comentario breve que hice hoy en Facebook a una entrada de Francisco Rubiales. Por si merece vuestra atención.

Sí, de acuerdo, pero ¿qué hacer?: abstenerse o votar en blanco será la decisión de una mayoría escasa o de una minoría, lo que no tendrá la relevancia suficiente; votar a Podemos conduciría al país al corralito, si consiguieran mayoría o fuerza importante; votar a uno de los dos grandes o a los nacionalismos ya asquea y te transforma en miembro de un rebaño manipulado por ineptos y corruptos; votar a los comunistas constituye una manifestación de sadomasoquismo…quedan los pequeños: Movimiento Ciudadano, UPyD, ¿Vox? y alguno más, pero seguirán siendo pequeños —algunos más, como UPyD—, y no podrán arreglar la situación…

Uno tiene la impresión de que el sistema político se hunde en la corrupción y el inmovilismo, sin que nadie sepa o pueda tomar el timón, así que probablemente la fase siguiente de la evolución del país sea un caos amorfo sin gobierno suficiente.

Y lo peor es que la solución que parecía más viable, un pacto de Estado entre el PP y el PSOE, para revisar la Constitución e impulsar la Regeneración, se ha transformado en un acuerdo de mesa camilla para seguir la “tercera vía” en Cataluña, continuar con la penúltima cesión a los nacionalistas y balcanizar España.

Estamos en un “cul de sac” sin salida.

[PM] Añado unos enlaces que ha puesto Luis recientemente, y vienen al caso.

Añadido: Gráfico para discusión de merluzos.

kresala-subnormal

Unicornilandia es el país de las grandes ideas y los gobernantes sobresalientes. Por ejemplo, unos gobernantes geniales encargan a unos burócratas no menos inteligentísimos la creación de un nuevo exámen de conducir. Y estos lo hacen. ¿Y cómo sabemos si está bien o mal hecho? ¡Pues porque son inteligentísimos, y los genios aciertan siempre! Ponga un genio en su vida.

Y ahora llega, y a otros genios (las autoescuelas) se le ocurre hacer una encuesta entre los conductores reales. Esos que día a día, y durante miles y miles de kilómetros, demuestran saber conducir perfectamente. Para comprobar si contestan bien al exámen preparado por los genios burócratas. Y, ¡horror!

En principio, hasta el más tonto de la clase comprende bien el problema. No existe la menor relación entre el estúpido exámen, y la realidad de conducir competentemente. Pero los genios van a su aire. Ellos son asín, y concluyen:

La organización ha asegurado que el documento pone de manifiesto la necesidad de medidas “urgentes” para paliar el desconocimiento de las normas de circulación por parte de, al menos, un 20,7 por ciento de la población que ha obtenido puntuaciones especialmente bajas.

No está mal. Un 20% de todos los conductores pasando por las autoescuelas suena a negocio redondo. ¡Vaya!, que suena incluso a salir de la crisis para toda una industria completa. Igual hasta se montan autoescuelas nuevas y todo. Eso no se le ocure ni a Rajoy.

Además, se podría ampliar la idea. Imaginemos que los espectadores españoles no pasan el exámen de calidad de espectador. No sé, por ejemplo, que no van a ver películas españolas. Excepciones de apellidos vascos aparte. Con mentalidad de genio, en seguida comprenderemos que el fallo no está en nuestra idea de la calidad de espectador, ¡sino en los espectadores! Y les obligamos a ver películas españolas. Pero como eso queda un poco chungo, y hay elecciones y tal, se puede suavizar el asunto. Con que las paguen -sin verlas- ya basta. Como comprar escapularios, pero para el cine, en lugar de para al alma. Al final, son casi lo mismo. Sería una magnífica idea … si no fuera exactamente lo que ya se lleva a cabo.

Conclusión. La Confederación Nacional de Autoescuelas no es, contra todo lo que podría parecer, una banda de lunáticos francamente extravagantes. En realidad es gente de gran perspectiva, con los pies en tierra bien firme. Simplemente, han comprendido cómo funciona el sistema, y lo llevan a la práctica. O sea, genios. Otros más. Y ya no cabe un genio más.

Eso parecen estar diciendo en la prensa. Miralles, en ABC, según me cuenta Luis Bouza:

“Ro­sa Díez con pro­ble­mas en UP­yD y ru­mo­res de cam­bios.”

Y Segundo Sanz en Vozpópuli:

Fuentes del partido consultada por este diario, ven en esta ensayista, la otra mujer que forma parte del grupo parlamentario de UPyD en el Congreso (cinco escaños) desde finales de 2011, una figura idónea para reconducir el rumbo de la organización y avanza en la “conexión e identificación con los problemas de los ciudadanos”.

Las mismas fuentes sostienen que mientras Díez puede ser vista de puertas para fuera como una “profesional de la política” (o “casta” en la terminología de Podemos), que lleva ocupando cargos públicos durante los últimos treinta años, Lozano representa una percepción antagónica. Ella encarna a la ciudadana de a pie, a una periodista y escritora que quiso implicarse en la política.

¿Seguirá Lorito el camino de abdicación de los últimos dinosaurios de la transición, iniciado por Rey Juan Carlos? ¿Va a rubalcabizarse? Lo que se puede apostar seguro, en UPyD, es que lo que no va a contar en esa decisión es la opinión de los afiliados del partido. Y mucho menos, sus electores. Todo se liquidará en una negociación entre Lorito y Gorri. Y el sitio que le quede al partido va a ser muy problemático. En demagogia para descerebrados es imposible que superen lo de Pablemos. Y ese es el sitio natural de Irene Lozano. Que parece que a diferencia de Rosa Díez ha sido muy receptiva y acogedora del nuevo fenómeno telebasura. Lo considera un “enriquecimiento”. Díez, muy en contra, opina que es “populismo”. Como Syriza, Grillo o Le Pen.

Es una situación surrealista. Se entiende el calificativo de “populismo” que usa Rosa Díez. Se entiende, si nos olvidamos de todas las fantasías saharauis de doña Rosa. Y de “una nueva forma de hacer política”; “dar voz a la gente”; “coger a los políticos por las solapas”; las primarias de mentira; “Un Partido Diferente”; y todo el rosario de caralladas que han ido soltando.

Tampoco puede referirse a la falta de ideología de esos populismos nuevos. Salvo que nos señale la ideología de UPyD, tan escondida. Porque si Grillo no tiene más ideología que el circo, no puede decirse lo mismo de Syriza o Le Pen. O de Pablemos.

Pero yo creo que sí se entiende si pensamos que se refieren a un “lenguaje” diferente. Algo parecido a lo que les pasa a otras momias del PSOE que están hablando. Como Leguina, Ibarra o -más sibilinamente- Felipe González. Que están literalmente acojonados de que la alternativa y futuro del PSOE se dirima entre tres fenómenos de la categoría de Sánchez @ Madina, y Susana Díaz. Tiene guasa. Se han pasado treinta años empeñados en deteriorar la educación, y en “telebasurizar” a la población. Lo que cuenta, decían, no es lo que se hace y lo que se logra. Mucho menos la razón o el conocimiento, tan relativos. Y el esfuerzo es directamente “facha”. No; se trata del sentimiento, de las buenas intenciones, y de lo que uno “es”. Y el mensaje es, sobre todo, la imagen. Juevenil, pastoril, de buen rollito y paraíso.

Era toda una propuesta. Un “shock de modernidad”, probablemente. O un “a España no la va a conocer ni la madre que la parió”. ¡Bingo! Ha funcionado. Y ahora que ha funcionado, protestan porque las arrugas hacen feo en la imagen del paraíso, y les apartan. Y porque en el debate ya no hay conceptos, ni nada que se pueda integrar en algo vagamente parecido a una argumentación. O sea, por Sánchez @ Madina. Exactamente, por su propia creación.

UPyD, tan pequeñita, y probablemente tan irrelevante ya, sin embargo encierra la metáfora del conjunto entero. O eso parece por las noticias que se ven. El tránsito de La Clave a la telebasura, éxito precisamente de los que acabaron con La Clave.

LDu92

Al hilo de todo este asunto, y en relación con otros comentarios en otros (hilos pasados), me pregunto si interesa un enfoque distinto del asunto de la representatividad que, en última instancia, es el problema que se está aquí discutiendo acerca de si la culpa es de políticos o de la sociedad que los engendra.

Asumo que, para que haya una verdadera representación del pueblo en el parlamento, es necesario que las decisiones que tome ese parlamento (la aprobación de ciertas leyes) coincidan con la decisión que tomaría por mayoría “el pueblo” si se le consulta a ese respecto.

Pues bien, el mecanismo articulado (el que “nos hemos dado”) para no tener que votar cada una de las decisiones a tomar son las elecciones para elegir a los representantes en el parlamento.

No obstante se puede tomar una muestra representativa de la población (se puede calcular el tamaño de muestra para tener un nivel de confianza dado, por ejemplo 95%) y hacerla votar cada una de las decisiones (y cámbiese esta muestra para cada decisión, así se evitará que una muestra con tara representativa pueda tomar mas de una decisión). Esto tendría una representatividad equiparable al nivel de confianza (dicho en basto, que la muestra votaría lo mismo que “el pueblo” en ese tanto por ciento de veces porque “lo dicen las matemáticas” y yo me lo creo).

Entonces mi hipótesis es: si esto es una democracia, las decisiones del parlamento coincidirían con la decisión de una muestra estadística al menos dentro del nivel de confianza establecido para la muestra.

Así que me pregunto, bajo las premisas anteriores, ¿Creeis que esto es una democracia?, ¿o realmente lo que votan representates y lo que votaría una muestra representativa de la población no tendrían nada que ver?

Porque si la conclusión es que esto es una democracia, apaga y vámonos porque de esta no nos saca nadie en 30 años por lo menos y si es que no es una democracia resulta que tenemos que hacer mucha presión y cambiar muchos detallitos tal y como se ha intentado por Octavio, Viejecita, y tantos otros.

Saludos

PD: mis mas sinceras disculpas si esto es un poco friki; no pretende ser para molestar a nadie sino porque tengo la mosca detrás de la oreja desde lo de Podemos en Europa

Añadido (pm):

A mi siempre me ha parecido una idea buenísima. La vi por primera vez en una novela de Arhtur C. Clarke. Creo que era Cánticos de la lejana tierra. Describía una sociedad en un planeta lejano y aislado, colonizado hace mucho tiempo desde le tierra. Habían pensado mucho en el sistema político antes de llegar, y habían dado con una muy razonable y estable. Partiendo de dos premisas bastante fáciles de aceptar.

1) Todos los sistemas políticos son una mierda, pero la democracia es una mierda más aceptabe que los demás.

2) Ninguna persona que diga -¡vótame!- merece ser votada.

¿Y cómo coño se hace una democracia con esas dos premisas? Fácil; con una democracia estadística. Con una idea como la que pones. El parlamento no se elegía; se sorteaba. Con la idea de que la opinión de una muestra suficientemente amplia de la población *es* la opinión de la población. Es la misma idea matemática en la que se basan las encuestas.

Tiene muchas ventajas que se pueden ir explicando. Pero tal vez la más destacada es que se consigue que las decisiones las tomen personas (individuos), y no miembros de grupos. Es muy sabido que el humano en grupo tiene un comportamiento muy distinto que como individuo. Distinto, y normalmente mucho peor. Como grupo haces cosas (malas) que nunca harías como individuo. Por eso a los partidos cafres les encanta el asamblearismo. Por ejemplo:

Lo de Clarke iba más allá. Los cargos ejecutivos (ministros, alcaldes, y tal) tambien iban por sorteo. Pero no en sorteo universal, sino restringido a un nivel de preparación y experiencia suficiente para el puesto. Te tocaba, te jodías un par de años, y luego seguías con tu vida normal. Y nadie quería que le tocara; no había ventajas en ello. Pero estaba prohibido rechazarlo.

Sería largo desarrollarlo entero, pero lo gracioso es que se orillan la mayor parte de los problemas de los que estamos hablando todos estos años.

Nota: Creo el que nombre, democracia estadística, no sale de la novela,

Yo creo Pablemos que es un invento del Arriola ese que tanto se cita. Una talentada. Y voy a largar una teoría conspirativa como una catedral. Pongámosla entre comillas. Sin creerla, pero reconociendo que sería una explicación de lo inexplicable.

¿Por qué es de repente tan famoso este fenómeno de Pablemos? Sale sin parar hasta en mi TL de Twitter, bastante cuidado. Es el único monstruito de la telebasura que sale. No conozco el nombre de ningún otro, pero de este parece que me tuviera que tragar hasta la última de las chorradas inenarrables que dice. Y son chorradas una tras otra.

¿No era suficientemenet payasa la política nacional hasta el momento? ¿No bastaba con las gracias de Mas y Rajoy, y los nuevos niños sociatas? ¿Y la verdulera catalana? ¿O, para los aficionados a tremendismo y la sangre, los etarras? Pues parece que no, alguien necesitaba a Pablemos. Y nos lo han metido hasta en la sopa.

Pablemos es un “famoso” (un monstruito de la tele). Los famosos lo son, porque salen en la tele. Y salen en la tele, porque son famosos. Quiero decir que algo debe de intervenir en el asunto quien sea el que decide quién sale en la tele. Hombre, habrá que añadirle que el fenómeno cae efectivamente en gracia al público de la telebasura. Pero se puede imaginar que si un muñeco no funciona como se esperaba, pondrán otro. Hasta encontrar el que sirve para ese papel. Pablemos. La cuestión es, ¿quen estaba antes, el muñeco, o el papel?

Pongamos:

Del terrorismo etarra, Iglesias empezó por reconocer que “ha provocado un enorme dolor en nuestro país”. Pero a continuación precisó que esa forma de violencia “tiene explicaciones políticas”, como lo demostrarían las sucesivas conversaciones mantenidas que los sucesivos gobiernos mantuvieron con representantes de la banda terrorista. Al defender la negociación como método para buscar soluciones, subrayó que “el hecho de que yo hable con el cáncer no quiere decir que esté a favor del cáncer”. [La Vanguardia -->].

Acojonante. El nazismo también tiene explicaciones políticas. Como tiene explicaciones políticas cualquier asesino que quiera resultados políticos. Y eso no es una disculpa, sino agravante. El agravante de no saber hacer política sin asesinar, como el resto de los mortales.  Pero no parece que Pablemos proponga ir corriendo a hablar con los nazis. Por eso tiene que inventar la majadería de que la “demostración” de las explicaciones políticas, reside en las reuniones de los diferentes gobiernos con representantes etarras. Que por otra parte también se reúnen con los representantes de -por ejemplo- “los mercados”, sin que eso demuestre la existencia de ninguna explicación política. O -como otro ejemplo- con los representantes de las víctimas de los asesinos etarras. ¿Esas reuniones darían una explicación política a las necesidades de las víctimas? Es imposible ser más idiota.

Bueno, sí; se puede. Tal vez Pablemos hable con el cáncer. Si él lo dice … Pero no nos importa, no se dedica al cáncer. En cambio los médicos, en vez de hablar con el cáncer, lo extirpan. Como primera medida. Y después lo envenenan – si no basta con la extirpación. Pero no tiene pinta de que Pablemos sugiera extirpación y envenenamiento de etarras, muy a pesar de usar el símil del cáncer.  O sea, sí se podía ser todavía más idiota. Pablemos es un récord total.

Lo que nos lleva al principio. ¿Quién necesitaba alguien más payaso que los de siempre; un récord absoluto de imbecilidad? Porque ese ejemplo citado no es ni remotamente un caso aislado. Es la tónica general del prodigio. ¿Quién podía necesitar un … -¡Que viene Pablemos!-? En principio, parece que alguien que quiera echar al PSOE a la marginalidad de la ultraizquierda. Obligarle a marcar esa zona, abandonando la zona principal. ¿Será susceptible la telebasura de derechas de dejarse influir por la necesidad de alguien, pongamos un Arriola, de crear un nuevo muñequito para el público menos inteligente?

Nota: Se elige al famoso Arriola por falta de fe en la capacidad de Don Teledeporte de alcanzar ese nivel de sutileza.

Pero esto es conspiranoia, como decíamos. Visto el resultado, imaginamos quién y por qué ha podido provocarlo. Casi siempre es falso. Y siempre es una forma de pensar “al revés”. Lo que pasa es que produce una sugestión que es muy difícil quitarse de encima.

Conspiranopia o no, Arriola o no, lo claro es que vamos a peor. Y a velocidades de vértigo. Rajoy; Zapatero; Mas; Madina & Sánchez; cumplen. Como payasos, esto es. Te descojonas. Pero el monstruito de la telebasura, ni esa ventaja tiene. ¡Me cago en Arriola!

Nota bis: Aunque la explicación conspiranóica difícilmente suele ser la buena, a veces ocurre. Lo que acabamos de imaginar, ya está inventado. Es lo que hizo Miterrand con Le Pen, en el lado contrario del campo. Y con un resultado de sobra conocido. Antes de la telebasura; ahí es nada.

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