partitocracia


Luis Bouza-Brey

Mis diversas lecturas sobre a actualidad política del país me han empujado a conclusiones penosas que hoy os expongo con deseo de feedback por vuestra parte.

Este es un escrito provocador suscitado por la lectura de un artículo de Francisco Rubiales en “Voto en Blanco” de hoy [-->]. Hasta aquí he llegado, hasta no ver salida a la situación de España.

Quizá sea necesario que la mayoría de la población cambie ya de actitud: muchos aún piensan —los que piensan— que viven en una democracia; otros muchos son como Lazarillos incultos y astutos que no ven más allá de sus narices y del interés particular; otros son los esbirros de la política, sectarios, o fanáticos, cerriles seguidores de sus jefes y grupos respectivos, cegados por los mantras del rechazo a la derecha, por los mitos de la construcción nacional, por el anticapitalismo, o por el reaganismo. Unos pocos todavía confiábamos en que se activarían reformas como la de la ley electoral o la de la Constitución,y eso permitiría regenerar el sistema político y limpiar el país de chorizos de guante blanco, corruptos y sinvergüenzas e ineptos varios.

Hoy, parece abrirse camino la impresión de que estamos en un laberinto del que los que mandan no desean o pueden librarnos, y que quizá no haya otra salida que otro nuevo derrumbe del sistema político, para que el país pueda librarse de las ventosas parasitarias que lo desangran y paralizan. Parece como si el derrumbe fuera inevitable, a corto plazo si se le empuja, o a largo plazo, después de un largo período de corrupción rampante que terminaría de esquilmar el país, agudizando sus problemas irresueltos y conduciendo a una situación muy dura, de guerra de todos contra todos.

Porque, ¿qué podemos esperar de un PP que se limita a mirar para otro lado ante la corrupción del sistema y a achacar todos los males a la crisis global y la incompetencia de los socialistas, friendo al país con impuestos, tasas y recorte de servicios públicos esenciales? ¿Qué podemos esperar de un PSOE que se ha quedado seco de ideas, lleno de oportunistas, ineptos y corruptos y que sólo sabe argumentar con el mito del antifranquismo y el rechazo de la derecha “franquista”? ¿Qué podemos esperar de un dinosaurio anacrónico como IU, para la que “cuanto peor mejor” y se apunta a todo lo que proteste a fin de acabar con todo lo que hay?¿Qué podemos esperar de una UPyD dirigida por franquistas-leninistas antidemocráticos y tramposos?¿qué podemos esperar de unos etnonacionalismos cerriles, anacrónicos y necios, cegados por el mito de la construcción “nacional”, la esquizofrenia paranoide contra España y lo español y la limpieza étnica?

Todas estas patologías no parecen tener ya remedio, y sólo una crisis total del sistema podrá iniciar una catarsis regenerativa. Pero si las democracias europeas no la impulsan, nuestros lazarillos, chorizos, corruptos, trileros, ineptos, y demás fauna autóctona, no la iniciarán.

 

Veo en una cuenta de Twitter este gráfico:

intencion-de-voto3Antes había visto una interpretación curiosa. Tipo lorito:

Debo ser muy raro, porque también en esto estoy muy lejos del consenso de la prensa. Yo hubiera titulado: El PP se acerca, imparable, a ponerse aun por debajo del PSOE. Y es que veo tendencias y fases. A las tendencias les he puesto un flecha (a capón), y la fase -de año y medio- coincide lo que parece el máximo del PP, con lo que parece el suelo del PSOE. Ya me dirán que puede hacer el PSOE para estar peor, y qué puede hacer El Aguerrido para no seguir empeorando.

Se puede aumentar, clicando.

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Actualización: Chiste de Montoro en libertaddigital.com:

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Últimamente estamos muy borboneros. Un no parar. A ver si vamos acabando ya. Pero había que llegar a la vieja pregunta, inevitablemente. Y está en el ambiente.

¿Monarquía o Republica?

Yo en principio tiraba por la monarquía. La de Corinna, como vimos ayer [-->]. Y sin rey.

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Donde hay clase, que se quiten los Borbones. Pero nadie me apoya, menos Al. Agacho las orejas. :(

Así que sin Corinna, se trata de Borbonarquía o república. Los tres argumentos clásicos contra la república son:

1. Las repúblicas siempre son un desastre en España.

Sí, es cierto. Da lo mismo su versión federal que unitaria. O las segundas partes, de infausto recuerdo. Pero también son un desastre las monarquías absolutas, las restauradas, las dictaduras, y lo que quieras. Y espero que no sirva la última borbonarquía como ejemplo de no desastre.

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Porque funcionar, no funciona nada. Reyes, partidos, jueces,  coña autonómica, sindicatos, bancos, empresas. ¿Alguien da mas?

apreverte-gobiernoEs que parece que me he puesto al mismo tiempo que Reverte. Pero por caminos diferentes. Otros, en cambio, tienen esperanzas. Tuci, sin ir más lejos.

Y otra, que el príncipe se gane su corona poniéndose a la cabeza de un gran movimiento ciudadano, liderado por intelectuales y no por perroflautas, que fuerze a los políticos a emprender una segunda transición democrática. Con una profunda reforma de la Constitución que acabe con todos los privilegios.Los de la casta política, los de sus principales clientes con especial mención al sector financiero y los de los territorios que se creen mas que los demás. También los de la propia monarquía, que debe aceptar la fiscalización de sus cuentas, de sus actividades y el fin de su pretérita impunidad.

Si hace eso, Felipe se habrá ganado el afecto de su pueblo. Y con eso, tendrá base para mantener en pié la monarquía a pesar de todos los escándalos de su familia.

Si no, si se pone como el padre a defender el régimen actual, será arrastrado por la ola. Y la solución tendrá que ser forzosamente la primera.

Si, bueno, también se decía que como Rajoy tenía que hacer lo que hay que hacer, lo haría.  A pesar de toda la evidencia que ya entonces había en contra.

En resumen, ¿por qué iba a ser más desastre (ni mejor) una república en España que la monarquía que hay?

2. La monarquía puede tener un efecto beneficioso de unión y moderación.

La premisa era falsa. Siempre supimos que España era “juancarlista”, y no monárquica. Y siempre supimos que esos amores no le duran a España. Y la práctica ha superado la negación de la teoría. Porque a ver quien es el guapo que explica ese efecto “moderación” y “unión” que iba a propiciar el gran cazador.

3. Siempre será mejor que un Zapatero o un Rajoy de jefes de estado.

Eso parece dudar Reverte:

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No sé por qué. Si les pones ocho años de máximo, te aseguras el entretenimiento del cambio. Y el daño que pueden hacer (y hacen) no es menor como presidentes del gobierno que de la república. Aunque es verdad que los Zapatero y Rajoy son más aburridos en cuestión de cuernos, casorios extravagantes, libros familiares y corrupciones de cazo vil. Solo llegan al nivel como mentirosos, ineficientes, y tacaños de inteligencia.

Respecto a las ventajas de la república, yo creo que se resumen en una.

1. Al menos, el vaina ha sido elegido por la gente.

¡Ah, si!, lo de la elección, la cosa democrática. Eso no lo he entendido nunca. Si no lo eliges, te puedes quejar a gusto. Pero si eres responsable de la elección, digamos del Ectoplasma -como yo-, te quejarás un montón -si no eres muy sectario-; pero de gusto nada, monada.

Total, que si no puede ser Corinna, no sabría decir qué sistema prefiero. Soy capaz de inventarme unos cuántos argumentos sutiles a favor de una república. Pero yo creo que serían un clavo ardiendo. Como el de Tuci, pero al revés. Vale, por Tuci, héroe, cualquier cosa. Admito Felipe como esforzado e inteligente icono renovador. Pero ese libreto va a necesitar un guionista con una imaginación de cojones.

En realidad lo veo más por aquí:

apreverte-finUn poner: Como Argentina, pero sin recursos naturales. Y posiblemente en cachitos balcánicos, pastoreados por estados europeos fuertes. Y nos va a dar igual si es con Borbón, o con Griñón.

Aquí, el Esopra Montaraz, no pasa una. Hace bien. Mejor las cosas claras. Y sobre todo porque las próximas elecciones tienen toda la pinta de que algo como Escaños en Blanco puede ser la única opción razonable. Pero desde luego no con Escaños en Blanco. Nunca hay que tratar con cafres.

escanhos-carfesAquí les he defendido un montón. Pero es curioso; se comportan igual que un partido político. Jugando un poco a todas las aguas, a ver qué pillo. ¿Pero qué cojones quiere pillar Escaños en Blanco?

Una cosa es la necesidad de darse a conocer, para que la gente pueda practicar la gran idea de dejar escaños vacíos en el parlamento, y obligar a los partidos a salir de su torre de marfil. Si no les conocen, no tienen la libertad de usar el sistema.

Pero otra cosa es querer sacar muchos votos. En puridad, si fueran decentes, querrían sacar muy pocos votos. Sería síntoma de que el sistema político está funcionando bien, y la gente encuentra representación. Que Escaños en Blanco saque más votos, sería porque la mierda es más grande. ¿Qué es lo que quieren, una mierda cuanto más grande mejor? ¿Para qué, para tener razón?

Pues por mi, ya se pueden ir a la mierda … ellos solos.

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Sí, Rajoy. Ese tipejo despreciable que aparentó nombrar a Pizarro como jefe de la cosa económica en el PP, para conseguir votos dando la impresión de que se rodeaba de gente competente. Y que, una vez perdidas las elecciones, mostró sin vergüenza que le importa un carajo tener a mano alguien que entienda las necesidades de la economía y las empresas. Y a este genio es al que le hemos encargado los españoles que lidie la crisis.

La canallada que está perpetrando en Cataluña, con una fiscalidad a medida de su despilfarro – a cambio de un retraso en el ansia de separación del gobierno local-, tiene infinidad de argumentos en contra. Y ya se están diciendo por todas partes. Pero hay uno que no se menciona. Y es que se va a cargar una de las pocas ventajas reales que tiene el aberrante sistema autonómico / federal español. La posibilidad de experimentación económica.

Escuchar a los economistas de diferentes ideologías es echarse a llorar. Cuando no ponerse a pensar directamente en el suicidio. Y sin embargo, se puede apostar que hay formas de juzgar políticas económicas distintas sin escuchar a los economistas. Bastaría observar el movimiento de la gente entre zonas de circunstancias razonablemente parecidas, pero de políticas económicas claramente diferentes. Si las personas y las empresas se trasladan de la zona A a la zona B, y estas se parecen en recursos y en cultura, pero no en política económica, parece que se podría más o menos concluir que la política económica de A es mala, y la de B es buena.

Tal vez un solo caso pueda resultar una excepción, pero varios ejemplos podrían dar una buena idea. Y un sistema autonómico con gobiernos locales de políticas económicas contrarias serían, según esta tesis, un buen campo experimental. Gobiernos partidarios de muchos impuestos y gasto público frente a gobiernos partidarios de lo contrario. Y observamos los resultados. A diferencia de naciones diferentes, en este caso el tránsito es más o menos libre. No hay trabas legales, y no hay (ejem) trabas lingüísticas.  Pero observaríamos los resultados no de forma teórica, con mil mediciones diferentes y contradictorias,  sino con algo tan simple como observar el movimiento de personas y empresas. La gente no es tonta para eso, y sabe dónde hay trabajo y oportunidades.

Hoy publican un artículo muy interesante en el Wall Street Journal que enfoca exactamente eso, para USA:

Aquí podríamos tener el mismo campo experimental. Si no fuera Rajoy. Hasta ahora, solo la excepción del “Pufo Vasco” (y Navarro) estropeaba el sistema. Se podría incluso mejorar. Dando más cancha fiscal a las autonomías, pero también más responsabilidad. Y veríamos cómo funciona cada política, sin necesitad de teorías. Ni de ideologías, claro. Pero Rajoy está en otra cosa. Lo que le va es ir trampeando con un sistema partitocrático que se cae a pedazos. Y si le conviene (a su culo) un sistema fiscal a medida del nacionalismo catalán, lo hará. Y no habrá forma de saber qué es lo que funciona, más allá del politiqueo barato y los chantajes oportunistas.

Al final, ¿cuál es la diferencia entre un idiota de ideología y un idiota de mamoneo?

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La jugada perfecta. El IPCC y la ONU te convencen de que nos estamos achicharrando. ¿Conclusión? ¡Hay que invertir en fotovoltaica y molinillos. Cuanto más ineficiente (cara), más subvención. Pagas tú, y el resto de los paganos.

¿Y quien cobra? ¡Coño, los de siempre! Los que tienen para invertir en un negocio seguro, que apadrina el estado con sus leyes. Zapatero y el viento. Y Montoro con su lobby. Y los que están “en el ajo”. Como los petromillonarios del Golfo. Puede que algunas amistades de Corinna también. En fin, probablemente no hay ningún listo que se lo pierda.

Luego resulta que La Tierra es del Viento se pasó dando permisos para plaquitas solares, concediendo muchos más de los previstos. Todo el mundo quiere chollo. Y más adelante España está en quiebra, y no puede pagar lo prometido.

Lo normal, vaya.

Lo que no se entiende es por qué le llaman liberalismo -neo, o no-, y “desregulación”.

Cada vez va tomando más forma de cabeza de turco que va a expiar los pecados colectivos. Del rey, abajo, todos.

Urdanpillín va a pagar por el rey, pongo a Dios por testigo que jamás volveré a ser pobre. De paso, igual paga hasta por la bella Corinna. Y va a pagar por todo el mamoneo de la mamandurria, desde el clan Pujol y Bárcenas hasta los EREs, pasando pro la financiación de los partidos políticos. Va a pagar hasta por los que hacen trampas con el paro, con el IVA, y los que roban el material de los hospitales. Por eso todos odiamos tanto  a Urdanpillín; porque ese odio cura nuestras propias culpas.

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¿Y así, todos contentos, no? Bueno, menos Urdangarín. Pero es una cagada. Porque eso permitirá que los partidos políticos sigan haciendo el payaso con sus pactos contra la corrupción, propósitos de transparencia, códigos deontológicos, y la biblia en verso. Y con eso, lo que se puede esperar es lo de siempre.

Pero tampoco dramaticemos. Muchas democracias han sido un espectáculo de corrupción al en sus orígenes. Inglaterra y Estado Unidos, a principio del siglo XIX, tenían un nivel de corrupción que ya nadie se escandalizaba por nada. Y de la Rusia actual ni hablemos. Así que tampoco tenemos que pensar que somos los campeones del mundo, como si fuéramos de Bilbao o así.

Mejor que pensar que el mundo se acaba (la gente), o que la culpa es de una cabeza de turco llamada Urdanga, podíamos pensar en cómo mejorar. Y no hay mejor sistema que hacerse a la idea de que el dinero público, tan faltante, en vez de “ser de naide” es lo más sagrado del mundo. Por ejemplo, podían seguir con el mismo código de leyes, pero añadir un apartado que diga que si el dinero desaparecido es público, la pena se multiplica por cinco. En vena. Y medalla de honor pensionada para el fiscal que meta en la cárcel a un político. Y una vez que haya cuarenta o cincuenta en el trullo, o ciento cincuenta, seguro que empieza a mejorar el ambiente.

Y no sólo por llevárselo crudo. Malgastar también cuenta. Porque hacer un aeropuerto en medio de la nada, o cualquier otro de los prodigios que nos tienen acostumbrados, puede que sea una “decisión política”. Paro aparte de eso es muchas más cosas. Los proyectos públicos deberían tener una memoria con lo que se espera de ellos, y un margen que si no se cumple, les emasculan a los padres de la criatura. Aunque no se pueda descubrir lo afanado. Cosa de que se corten un poco, vaya.

No va a ocurrir. Apuesto. Harán un pacto filfa contra “la corrupción”, como si la corrupción no fuéramos todos. Y van a meter en el trullo al yernísimo, pero solo a él. El pobre pringado que solo veía y copiaba lo que tenía alrededor, pero sin mucho cerebro. Pero Urdanpillín no es el problema, ni la solución. O solo es la solución para conseguir que todo siga igual.

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Mejor que no nos nos distraigamos con las anécdotas.

Álvaro Ballesteros

Hace un par de días me llegó un correo electrónico de un amigo preguntándome por una vacante de la ONU para personal local en Serbia enmarcada en el Programa sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El texto de la vacante (en inglés) puede ser consultado en la página web:

Como bien se explica en la mencionada web (bajo los colores de la bandera de España), el Programa de la ONU sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (nombre ya de por sí pomposo donde los haya) surgió cuando José Luis Rodríguez Zapatero decidió en 2006 aportar un fondo de 528 millones de Euros, a los que el mismísimo ZP sumó otros 98 millones a finales de 2008, para arreglar a cuenta nuestra los problemas del mundo. Nada menos que 128 programas activos en 49 países del mundo sufragados con el dinero de los impuestos de los españolitos de a pie para conseguir dos tipos de objetivos. Oficialmente, la meta era reducir el paro en Yemen, promover la paz y el turismo rural en Serbia, combatir el desempleo entre los jóvenes de Bosnia o Ecuador, distribuir hornos ecológicos entre las mujeres indígenas en Brasil, reducir el acoso sexual en los territorios palestinos, promover la descentralización en Cuba, desarrollar oportunidades empresariales para familias pobres en Panamá, o promover la lucha contra el cambio climático en Afganistán. Extraoficialmente, el objetivo era acabar colocando en Naciones Unidas a Bibiana Aído y a Leire Pajín.

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No deja de ser curioso además que el tal Programa sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio se enorgullezca de desarrollar su labor a través de las estructuras de la ONU, numerosas organizaciones gubernamentales y ONGs (textualmente “desde asociaciones de granjeros y alianzas nacionales hasta ministerios”), asegurando el control a nivel local de dichos programas. Esto, traducido al Román Paladino (y a no ser que queramos creer que la corrupción con mayúsculas es algo exclusivo de España) significa que el Programa de la ONU sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio ha tenido, tiene y tendrá más agujeros que los barcos de la Marina iraquí en tiempos de Saddam Hussein. Y ya saben lo que se iba y se va a raudales por esos agujeros, ¿no? El dinero de los impuestos de los españolitos de a pie, que habrán pagado sobresueldos y chanchullos a fundaciones, ONGs, ministerios y amiguetes “a nivel local” en España y en medio mundo.

Ya sé que habrá muchos en nuestro país (desde diplomáticos y políticos de distinto plumaje, hasta lo más “cool” de la progresía) que me catalogarán de fascista por criticar la aportación española a la Cooperación Internacional, pero ¿de verdad hay quien pueda justificar con la que está cayendo que el gobierno Zapatero se comprometiese a aportar 528 millones de Euros en 2006 (con la crisis económica mundial en ciernes) y otros 98 millones a finales de 2008 (con el tsunami de la crisis llamando ya a nuestras puertas)? Con semejante porcentaje de jóvenes españoles en paro, con las cifras de desempleo más altas de Europa, con un Estado del bienestar hecho añicos, con una economía nacional en jirones, con la gente en la calle, desahuciada y sin rumbo, ¿está España como para tolerar dispendios de este tipo? Claro que el problema no se circunscribe a Zapatero and company: ahí siguen sin tocarse bajo el PP despilfarros intolerables como el Senado, las Diputaciones Provinciales, gran parte del entramado de la UE, las subvenciones a sindicatos, partidos políticos y sus Juventudes, estructuras autonómicas, chanchullos a nivel local, cientos de empresas públicas y fundaciones, negocios de políticos (incluidas ONGs), y hasta las panfletarias galas de los Premios Goya.

Ya podíamos ir pensando en tipificar la irresponsabilidad política y en llevar a juicio a los que han llevado al país a la ruina política, económica y moral en la que estamos. Podíamos preguntarnos también en qué pensaban tantos mientras aplaudían al Nerón de turno, porque bien que aplaudían Rubalcaba, Valenciano o la chica de Cascais, y pretenden dar ahora lecciones a otros.

Alvaro Ballesteros

Luis Bouza-Brey

La estupidez, la esquizofrenia paranoide y las tendencias suicidas son imposibles o muy difíciles de curar, pero lo peor es que están extendiéndose como una plaga por toda la sociedad catalana, contaminando incluso a quienes deberían ser los antídotos frente a esta epidemia.

Pues constituye el efecto de una plaga, y no otra cosa, el hecho de que el PSC se sume al golpismo de ERC y CIU y apoye la estrategia anticonstitucional y sediciosa de promover un referéndum de autodeterminación de un fragmento del pueblo español para que pueda decidir, sin contar con el resto de los españoles, si desea permanecer en España o separarse de ella, contraviniendo de ese modo abiertamente diversos artículos fundamentales de la Constitución (1, 2, 92, 149-1-32, 155, 167 y 168, entre otros) e incurriendo flagrantemente en un delito de sedición.

Con este proceso se rompe la unidad del Estado y la Nación española, se arrebata la soberanía o poder constituyente al conjunto del pueblo español, se convoca un referéndum ilegal usurpando la competencia estatal de convocar referéndums prevista en el art. 149 de la Constitución y, todo ello, violando la Constitución y pretendiendo modificarla sin seguir los procedimientos de reforma previstos en sus artículos 167 y 168.

Y todo ello, con el argumento de que es más democrática la ruptura de un Estado democrático y de Derecho que el respeto de la ley, la voluntad del conjunto del pueblo y los pactos aprobados por los propios actores protagonistas de la ruptura.

Pero este desarrollo argumental lo que indica es el estancamiento fundamentalista de un sector de los actores políticos, en cuyas neuronas no ha penetrado el fin de la dictadura franquista, la aprobación de la Constitución y el autogobierno de Cataluña (o de Euskadi, que viene a ser lo mismo), la fundación de la Unión Europea, o la vigencia de procedimientos democráticos: siguen percibiendo la realidad política con los mitos de hace dos siglos, basándose en principios precontemporáneos y manteniendo inamovibles actitudes etnicistas e irredentistas impermeables a la composición y voluntad real del pueblo de Cataluña.

Que estos posicionamientos los protagonice ERC, un partido genéticamente golpista, es lógico; pero que los asuma CIU, que ha estado presumiendo de “seny” y de apoyo a la gobernabildad del Estado, o que se sume al estropicio un PSC idiotizado y traidor a los principios básicos del socialismo, revelan que la plaga esquizofrénica de la sociedad catalana está muy propagada en odas sus células.

¿CÓMO SALIR DEL EMBROLLO?

Si se quiere evitar un proceso golpista que desencadenará de nuevo la dinámica de inestabilidad española del sglo XIX, con golpes y contragolpes, pronunciamientos y asonadas endémicos, tiene que resolverse el embrollo creado por nacionalistas y abducidos mediante procedimientos y decisiones integrados en el ordenamiento jurídico.

Por eso, y aunque creo que la mejor solución al problema de los etnonacionalismos es vencerlos ideológicamente y con el ordenamiento constitucional y penal en la mano, también creo que es posible derotarlos recurriendo a los procedimientos previstos en la Constitución, sin infringir el ordenamiento constitucional y deslegitimando con ello las apelaciones falsas a la “democracia a la carta” de los mitos nacionalistas, basadas más en la ley del embudo —para mi lo más ancho, para ti lo más agudo—, que en la lógica real de los valores y principios democráticos.

Entremos en el detalle:

La Constitución establece como competencia exclusiva del Estado la “autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum” (art. 149,1, 32), y el artículo 92 del texto fundamental determina, asimismo, que

“1. Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos.

  1. El referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del Presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados (por mayoría absoluta, de acuerdo con la norma complementaria del art. 6 de la Ley Orgánica reguladora de las distintas modalidades de referéndum).”

Por ello, si los dos grandes partidos desean defender realmente el ordenamiento constitucional, deberían poder ponerse de acuerdo en la posibilidad de abrir camino a esta vía de solución del embrollo etnonacionalista:

El Presidente del Gobierno, con aprobación por mayoría absoluta del Congreso, podría proponer al Rey la celebración de un referéndum consultivo en que se solicitase a todos los españoles que votaran si estarían dispuestos a aceptar que cualquier territorio español pudiera declararse independiente.

Si en dicho referéndum, la mayoría del pueblo español y una mayoría clara de alguno de los territorios aceptaran esa posibilidad, una mayoría clara de las Cortes debería iniciar un proceso de revisión constitucional, de acuerdo con el artículo 168 de la Constitución, a fin de posibilitar un cambio de la misma que permitiera dicha opción.

Dicho procedimiento permitiría saber, provincia por provincia, y municipio por municipio, en dónde existen mayorías independentistas, pudiéndose dar el caso, por ejemplo, de que Guipúzcoa, Lérida y Gerona apoyaran la independencia, mientras que Álava, Vizcaya, Barcelona y Tarragona, se opusieran a ella.

A posteriori, los diversos actores políticos, mediante decisión por mayoría clara de las Cortes (Congreso y Senado) y a iniciativa del Gobierno, alguna de las Cámaras o algún Parlamento autonómico, deberían diseñar el procedimiento de decisión local y general, sus requisitos y determinación de las consecuencias del mismo, para que la respectiva Comunidad (Ayuntamientos, provincias y Comunidades Autónomas) ejercitaran su “derecho a decidir”.

Me atrevo a pronosticar que, si se siguiera un procedimiento de estas características, el delirio etnonacionalista sería erradicado de raíz y España podría continuar su camino en la Unión Europea, habiendo liquidado el nacionalismo reaccionario, anacrónico e insolidario para siempre.

Mikel tiene otro artículo imprescindible en su blog.

Tiene mérito, porque es particularmente deprimente mantener una lucha perdida en un asunto especialmente asqueroso, y especialmente obvio. Una puta locura. Sí, tiene más motivación que los demás, pero no todos los igualmente motivados lo hacen. Ni mucho menos.

A mi, de lo que cita, me motivan sobre todo dos casos. Por una parte la participación entusiasta del PSOE (y del PP) en el blanqueamiento del terrorismo. No insistiré; es demasiado evidente, y dan ganas de potar.  Y por otra parte la gente que podría resumirse en Laura Mintegi. Después de todo, Otegi está más o menos en su papel. La imagen como de salvaje delincuente juvenil entrado en años. No hay disimulo por ahí, y siempre habrá antisitema a los que les entusiasme. Pero Mintegi es la imagen de la monjita laica y académica, que proclama por todos los poros su bondad intrínseca y lo razonable que es. La filosofía es clara. Se trata de …

Reconocer al prójimo, reconocer a todas las víctimas y a todas las violencias que se han producido en Euskal Herria

O sea, se trata de repartir una gran mancha de tinta de calamar. Cosa de que no podamos distinguir a una victima que lo es por haber sido asesinado arbitrariamente, y por la espalda, de otra que lo es porque su pobrecito hijo está en la cárcel por haber asesinado a alguien. O que tal vez sea “victima” porque Vasquilandia no es independiente y a él le molaría que lo fuera. Otros alegan (Mintegi misma) que son víctimas porque Franco hizo malas cosas mucho antes de que nacieran. Deben de ser víctimas hereditarias, o algo así. Y eso, según Mintegi, genera “violencias”, que están muy mal, pero se pueden entender. Entender y, aparentemente, aplaudir.

Y así, la bondadosa académica nos está proponiendo que no distingamos entre la violencia contra la opinión, y la violencia contra los actos. Entre la violencia arbitraria, en la que el asesinado no tenía la menor oportunidad de saber que corría un riesgo de ser asesinado, y la violencia reglamentada y perfectamente formalizada propia de la ley y los estados. Entre la violencia con juicio y derecho de defensa, y la violencia contra alguien que -¡algo habrá hecho!-, aunque no nos importa gran cosa enterarnos y entrar en detalles. Por no hablar del que simplemente pasaba por ahí. Pero ya se sabe; como hubo Franco antes de que naciéramos, ahora te puede tocar la china simplemente por estar en un lugar y momento de mala suerte. El problema es que la mala suerte depende de las decisiones (y los aplausos) de Mintegi y sus aplaudidos. Y el problema es que se puede apostar que Mitegi es una ferviente luchadora contra la pena de muerte. Académica.

En resumen, estamos blanqueando mucho más que a unos asesinos con nombre, y sus ayudantes. Estamos blanqueando la idea del asesinato (arbitrario y por la espalda) como herramienta política. Con la única excusa de que como ya no, pelillos a la mar. Y “reconocer a todas las víctimas y a todas las violencias” supone, estrictamente, negarse a distinguir la violencia legítima de la ilegítima. La primera piedra de la civilización. Pero después de todo, la idea surge formalmente del Prostitucional. O sea, todos.

Santiago González tiene una entrada muy buena:

En el konflikto armado que enfrentó a Txapote y Miguel Ángel Blanco, creo que lo pasó peor éste. Y en la noble liza del komando Araba con Buesa y Díez Elorza también resultaron más perjudicados estos últimos.

Por lo que dicen en la radio, ayer debió haber eso del debate sobre el estado de retrete. Y parece que entre los payasos, solo Rosa Díez dijo algo como para fijarse (sin reírse). Normal, listilla sí es.

“Les proponemos un Pacto de Legislatura en el que todos nos comprometamos a aprobar por la vía de urgencia las reformas legales que hemos señalado, incluida la Ley Electoral, para abrir a continuación un periodo constituyente que ponga a nuestra democracia a la altura de las exigencias del siglo XXI y permita la refundación del Estado según los procedimientos democráticos y con el protagonismo de los ciudadanos”

La primera parte era previsible. Yo he venido aquí a hablar de mi libro. O de mi cuota de poder, a través de un cambio en la ley electoral. Pero, o yo me acuerdo mal, o cuando el blog de Rosa Díez en Basta Ya -ese que han tenido que esconder para que no lo conozca la historia-, Rosita se ponía hecha una furia contra los que decíamos que la Constitución no tenía parcheo posible. Que tal vez tuviera razón, y fuera imposible un pacto y ambiente suficiente para una profunda reforma constitucional, si no una constitución nueva del todo, pero que lo que hay no daba más de sí.

¿Todavía hay gente que se trague las pastillas de esta demagoga de chichinabo? Pues ya pueden bucear en su discurso, para buscar algún detalle que permita sospechar la existencia de alguna idea concreta detrás de la propuesta. Sí, quiere “refundar”, ¿pero sobre qué base o cambio?  ¿Qué diferencia va a conseguir que lo nuevo sea distinto -y mejor- que lo refundado?

Lo primero y principal, una nueva ley electoral. Que la que hay le perjudica precisamente a UPyD. ¿Y un cambio hacia dónde? ¿Tal vez a circunscripciones de un diputado, con sistema mayoritario de doble vuelta, para que haya una relación más directa entre el diputado y el votante? Nei, nein, nein. Rosa María quiere exactamente lo contrario, y por no mejor razón que porque eso es lo que le beneficia a ella.

¿Y qué mas? ¡Ah, fácil!

-  No insistir en “fórmulas inmovilistas o fracasadas”.

- Evitar la “vieja política viciada”.

- Una reforma “que defina un modelo territorial que garantice la unidad e incluya la diversidad. ¡Qué bonito! ¿Y qué modelo, si puede saberse? Da la impresión de que esta vez no se atrevió a soltar lo del Estado Federal de Intensidad Media Cooperativo, que llevan en los estatutos, o programa, o no me acuerdo ya dónde. Lástima, porque con el peñazo que debió de ser, hubiera venido muy bien una hemicíclica carcajada.

Y eso es todo lo que yo puedo encontrar. O sea, nada. Lo demás, una crítica genérica a lo que hay, exactamente igual que la que podrías oír en cualquier barra de bar, o en un casino de pueblo. Y es bastante preocupante, porque siendo doña Rosita una demagoga con bastantes más de 30 años de profesión a cuestas, está convencida de que la gente todavía compra humo. Y yo no me atrevería a despreciar esa opinión. De eso que Rosa llama ”la vieja política viciada”, probablemente es de las primeras de la clase.

Más preocupante aun, no es pequeña de la parte de la prensa que considera que la verdadera oposición fue Rosa Díez. Dando a entender que estamos entra la Nada con Pintas (con Gorriarán escondido en la faltriquera) y Bobo Solemne II.

 

Yo qué sé. Puede que haya gente con ánimo para hablar de lo de Catalonia. O masocas, tal vez. Bueno, quiero decir hablar de Cataluña, de Borbonlandia, de PePelandia, de ERElandia, de Vasquilandia, o de cualquiera de las prodigiosas banderas que tanto nos entretienen.

Yo, hoy, de hablar no tengo ganas. Pero traigo un par de dibujitos / propuestas. Y no es que la cosa del espionaje me motive más que la del trinque por el morro en Urdanguilandia, pero es más novedosa. Dentro del circo de payasos, digamos un personaje nuevo. Y merece su homenaje.

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Me tropiezo con esta imagen, completamente normal, al primer vistazo matutino a Twitter.

salvajes-profesionalesÚltimamente la casta política no es muy popular. Por el mangui. Nadie les aplaude. La única discusión es si los políticos son más chorizos que el común, como si fueran una raza aparte, y degenerada, o si son seres normales que viven en una cloaca más guarra. Una cuestión sin duda de gran interés académico, pero tal vez una manera de desenfocar el problema. Tanto centrarse en la pasta, que si Barcy 20, EREs 1.000, Pujolandia ni se sabe, etc, da la impresión de que el robo es único problema de la política española. La única aberración. Somos chorizos. Y así no se puede saber si acaso no hay otras aberraciones comparables, con una causa que se pueda considerar común con el choriceo. Sería importante, porque nada como conocer la causa para poder empezar a paliar el problema. Imaginemos que no es que los políticos sean chorizos, sino que todos somos cafres y ellos simplemente están más cerca del dinero. ¿No podría ser?

Yo creo que la foto de arriba nos da una pista.

No guste o no, los partidos políticos son una parte clave y muy sensible del sistema que tenemos:

CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA: ARTÍCULO 6

Artículo 6

Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.

Una manifestación delante de la sede de un partido político es, por definición, una aberración en el sistema que tenemos. Si tenemos un sistema imaginariamente basado en el pluralismo político y la voluntad popular, y la expresión de esos fenómenos ocurre a través de los partidos políticos, cualquier presión sobre los partidos es una presión sobre el pluralismo y la voluntad popular. De cajón, vaya. Es un ataque a la esencia del sistema.

Un partido de fútbol tiene sus normas. Sin ellas, sería otra cosa distinta. Y cuando un jugador le arrea patadas a las rodillas de los jugadores del otro equipo, le echan del campo para que se le pase la afición. Es la única manera de que el partido siga siendo un partido de fútbol, en vez de -por ejemplo- una disputa entre dos bandas de delincuentes juveniles. Lo curioso es que esta mentalidad la entienden todos los aficionados a ese deporte que no destaca precisamente por su elegancia, pero no conseguimos entender el mismo esquema si lo trasladamos a la política. ¿Cómo puede nadie protestar airadamente porque manguen pasta, cuando está aplaudiendo un ataque frontal al fundamento que sostiene el sistema? El resultado es inevitable.

- Etarras en las instituciones.

- Parabién judicial al asalto de supermercados y amenazas a sus trabajadores, porque se trata de la  ”presión ambiental típica de un piquete de huelga”.

- La mayoría en el parlamento puede impedir una investigación parlamentaria de los actos del gobierno nombrado por esa mayoría. El último, el PP con la amnistía fiscal y Bárcenas.

- Los partidos convocan y jalean manifestaciones contra los otros partidos, incluso en plenas elecciones.

Pero, según el ambiente que circula, aquí el problema es que los políticos “son” chorizos. Una tara genética, o algo así, y todo se arregla cambiando de políticos. Acojonante. O LOGSE.

O igual no es que “sean” chorizos, sino que “somos” cafres. Digo. ¿Por qué no pensarlo?

Este tío está empezando a ser tan innombrable como el anterior. Y como el (o la) siguiente.

al-menos-humor

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