Marod


Marod

¿Qué motivos pueden llevar a un tipo de 29 años con una buena posición a revelar un chorro de material sensible de espionaje de la nación más poderosa del mundo?

Sí, amigos, voy a desvariar un rato sobre E. Snowden, el espía con corazoncito.

Tras leerme el libro de Greenwald sobre las peripecias del amigo Snowden, me asaltan más dudas que a Rajoy en un congreso de Podemos. Y, dada mi natural inclinación al onanismo mental, unas cuantas reflexiones cuya respuesta, mi friend, is blowing in the wind.

Bueno como supongo que todo el mundo conoce la historia, haré un brevísimo resumen para situarnos. No sin antes recomendar la lectura de “Sin lugar donde esconderse”. Es un libro muy asequible, de lectura rápida, bien novelado, bien estructurado… y realmente sorprendente.

E. Snowden es un muchacho (29 añitos) bastante friki de la informática que, sin carrera universitaria ni nada pero con mucho talento, logra puestos técnicos de importancia en los servicios de inteligencia norteamericanos. Aprovechándose de su posición, destreza y “agujeros” de seguridad en la intranet de la NSA se apropia indebidamente de un chorro de documentos de alto secreto que entrega a unos periodistas de The Guardian US y The Washington Post.

A partir de ahí se monta un jaleo monumental de muchísimo ruido y pocas nueces. Año y medio después, a la fecha actual, se habla poco (mediáticamente, me refiero) Snowden y nada de las actividades de la NSA.

Lo primero que Greenwald (autor del libro y periodista que se encargó de ordenar, seleccionar y publicar los documentos) trata de dejar muy claro es la motivación de Snowden. Greenwald, a pesar de su pose de rebelde antisistema, tiene bastante temor de las repercusiones legales de sus actos (en un momento del libro en que The Guardian demora la publicación de sus artículos se ve tentado a hacerlo él mismo en solitario, pero desecha la opción por el miedo a las consecuencias legales). Es muy insistente en los motivos de Snowden y en los suyos propios que les llevan a la revelación de secretos nacionales.

Los motivos son obviamente morales. La NSA está haciendo algo muy malo, muy secreto y nos vemos obligados a que la verdad se sepa. Esto está muy bien para un periodista como Greenwald, ni siquiera debería recurrir a la moralidad de las acciones de la NSA, simplemente su ética periodística es suficiente para justificar que los ciudadanos tienen derecho a ser informados de posibles acciones ilegales que su gobierno hace sobre la población.

Es diferente para Edward… Snowden no fue contratado para informar al público de nada, y nunca fue su profesión o su vocación. Snowden justifica sus acciones en la inmoralidad de la NSA. Quiere que internet siga siendo libre y privada (loables intenciones).

Sin embargo, ¿es creíble un sacrificio semejante para salvar la privacidad de internet? Me refiero, no se trata de salvar vidas, hogares, niños famélicos ni nada por el estilo. No. Sólo la privacidad de las comunicaciones y publicaciones de la Red. No digo que no sea importante o muy deseable, pero… ¿tanto como para tirar una vida de éxito a la basura?. En el último caso ni siquiera era algo que a él le afectase (como hacker conoce los métodos para burlar la vigilancia… incluso mete el móvil en la nevera :-) )

Un tipo tan – descrito por Greenwald – inteligente y reflexivo, ¿No se planteó que muy probablemente no conseguiría nada? USA no va a detener sus actividades de vigilancia, y la Patriot Act tampoco se va a derogar. ¿Para qué tamaño sacrificio, entonces?

Hay un momento en el libro en que dice que le inspiran los héroes de los videojuegos y que quiere vivir conforme a sus creencias. A mi no me acaba de convencer, demasiado cándido para un tipo tan capaz. Además, con estos remilgos morales ¿Qué cojones hacía en la CIA y en la NSA? ¿Vio la luz allí dentro? A mi estas revelaciones místicas tipo conversión de S. Pablo me dan tufillo a excusa que marea. No me creo la pura satisfacción moral como ventaja obtenida por un precio tan alto. Otras ventajas debe tener para “tirarse al monte” de esa manera.

En cualquier caso, los motivos del bueno de Edward son secundarios. ¿Qué más dará? Lo principal es lo que estaban haciendo los espías americanos con una vigilancia ilegal, abusiva y una torticera invasión de la privacidad de las comunicaciones de -literalmente- millones de ciudadanos.

Gran escándalo… que duró un ¿par de meses? ¿tres?. Ni una sola dimisión, ni una sola modificación de la ley, ni una sola manifestación o protesta de nivel….¡Nada!. Pero nada de nada.

Bueno sí, Obama y su Ministro de Exteriores tuvieron que soportar las llamadas de cabreo monumental de la Merkel, de los Chinos, y de un montón de embajadores pidiendo explicaciones. Nada más.
Snowden vive exiliado en Rusia y sólo podrá pisar suelo americano para ser procesado por varios delitos… para nada.
USA dice que esas feas actividades se justifican por la Seguridad Nacional. Para prevenir atentados terroristas (joder, cualquiera dice que no). Pero quedó muy claro que se extralimitaban, y no un poquito… millones de poquitos. Una vigilancia con jueces secretos, masiva y generalizada no puede ser para prevenir terrorismo (o no sólo, vaya) y es absolutamente desproporcionado. Otra forma de prevenir el terrorismo islámico podría ser meter a todos los musulmanes en cámaras de gas, pero eso no lo contempla nadie en su sano juicio (tú no vales, Adolf).

Y ¿por qué no pasa nada?. Es ciertamente compleja esa respuesta. Hace algún tiempo se publicó una entrada en esta plaza que trataba sobre el prestigio de los asesinos.

Una de las causas que barajaba es la creación del mito de la lucha contra el poder. Oponerse a un poder tiránico y opresor. El débil contra el fuerte.

Pasa un poco esto con la democracia. Al organizar el poder como un sistema lógico de normas legitimadas en un concepto abstracto (la soberanía) y no en una persona (emperadores, reyes o príncipes), la cosa pierde “fuste”. Y al ser ese poder totalmente reformable por procedimientos objetivos la cosa no sólo pierde fuste, sino cualquier atisbo de resultar heroica, romántica o mítica. Y los humanos funcionamos muy bien con mitos y muy mal con lógica.

Un ejemplo lo vivimos la semana pasada. Imaginaros el mismo acto reivindicativo-festivo del 9N pero con la dictadura franquista. ¿qué hubiese pasado? Fácil, una ensalada de hostias, detenciones masivas, unos cuantos heridos y posiblemente algún muerto. ¡Que poder evocador! (como decía Brando en Apocalipsis Now… ¡me encanta el olor a napalm por la mañana!).

Ahí está el muro de hierro, golpearlo hasta derribarlo. Opone resistencia. El muro de Berlín es un símbolo potentísimo.

Sin embargo la democracia liberal es como pegarle un puñetazo a un colchón visco-elástico. Se deforma, se adapta y absorbe el impacto para recuperar inmediatamente su forma original. Los antidisturbios necesitan una orden para sacar la porra, y cuando les autorizan a sacar la porra tienen que ir suavecito para no salir en el TD solmenando hostias.

Esto tiene una clara ventaja (que compensa, ¿eh?) que vivimos mejor y más tranquilos, que podemos decir lo que queramos y que el gobierno no nos oprime. A cambio nos adormece y nos amansa.

En fin, ¿quien quiere hostias, habiendo libertad? Que le den a Snowden :-)

Ya sabéis que una vez que consigo vencer mi pereza, me pongo a escribir en plan avalancha. Así que vomito esto después de un tiempo de darle vueltas.

Se trata de la noticia http://www.abc.es/espana/20140423/abci-arraiz-terrorismo-absuelto-sortu-201404231315.html (pongo el enlace de ABC para evitar cualquier suspicacia)

Digo que le he dado vueltas, porque es un tema muy hablado en este sitio y nada más lejos de mi intención que ser plomo, pero es que me parece un buen ejemplo de las tremenda dificultad que tiene la vertiente penal y censora de estos aspectos.

A pesar de que he buscado el auto de su señoría Iriarte, no he podido hallarlo por ningún rincón virtual. Pero bueno, con los fragmentos me hago una idea.

Y la dificultad se muestra en todo su esplendor con unas declaraciones tan escandalosas como las que en su día hizo Hasier acerca de que no se arrepentían de haber tomado el camino que tomaron hace 35 años. En clara alusión a la posición que adoptó HB en contra de la CE y a favor de mantener la lucha armada.

Dice su señoría en el auto de sobreseimiento (cabe recurso, no está todo el pescado vendido) que son ambiguas y desafortunadas. Y nos ha jodido que son desafortunadas… a lo mejor no tan ambiguas. Cierto es que el tal Hasier matizó sus afirmaciones diciendo que eran una valoración política del conjunto de la izquierda abertzale acerca de su decisión de mantenerse fuera del sistema y seguir reclamando los derechos del pueblo vasco (se le olvida a Hasier la forma que decidieron emprender para defenderlos).

Sin embargo, digo, a pesar de todo ello hay elementos suficientes para aplicar un in dubio pro reo. Y es esa matización alegando expresamente que en ningún momento pretendió hacer ensalzamiento del terrorismo etarra (recordemos que no había propaganda etarra en el acto donde realizó tales declaraciones) y que fueron respuestas espontáneas a dos preguntas realizadas en turno de intervenciones tras el acto. No parece pues, haber el necesario proceso de preparación de tales afirmaciones (también da que pensar lo que opina el muchacho cuando no lo asesoran sus abogados).

Dice su señoría que no podemos entrar en la psique del individuo, y que el delito de enaltecimiento es “especialmente doloso” (o sea que tiene que haber una intención clarísima del sujeto de cometer el hecho típico). Y tiene razón su señoría, porque hablamos de un derecho fundamental (ísimo) que no es otro que el de la libertad de pensamiento y expresión. Recuerda el juez que la ideología no está perseguida, y a veces – añado – es demasiado fácil confundir o fusionar ideología y asesinatos (aunque vayan tan de la mano, en ocasiones).

Cuando amenazamos con la coacción del Estado a emitir una opinión, debemos ser muy cautos, extremadamente cautos a la hora de limitar ese derecho (de concederle al Estado un gran poder).

Es muy complejo, porque a pesar de que tenga razón su señoría, también es cierto que se le olvida que el hecho de alegar que era una valoración política, no resta verdad al hecho de que hace 35 años, “aquella política” era fundamentalmente pegarle tiros en la nuca y poner coches bomba. Es difícil disociarlo.

¿Qué prefiero personalmente? ¿Que el poder judicial – actuando como contrapeso – haga una interpretación muy restrictiva de esa facultad legal, o que un fulano tenga la posibilidad de hacer una velada exaltación del pasado terrorista de un espectro político y después desdecirse?

Pues personalmente prefiero que el poder judicial actúe como contrapeso – aunque a veces pueda pecar por exceso de celo (como este caso) – a que tengamos unos jueces timoratos a la hora de defender las libertades públicas

Jodidos abogados ;-)

Marod

Hoy nuestros “poderes públicos” nos mandan reflexionar, es la Jornada de Reflexión. Seamos obedientes y reflexionemos.

Como quiera que nada nos dicen sobre qué materia debemos reflexionar, a mi hoy, me ha dado por reflexionar sobre la esencia misma de la democracia.

¿Qué queréis? Para mi desgracia no me gusta el fútbol, y en una fecha tan señalada como esta, no me quedan más cojones que hacer reflexiones para mis adentros. La mayoría de mis congéneres hoy limitan sus conversaciones a la finalísima de la Champion League.

Ya sé que no debería pagar mis frustraciones con vosotros, virtuales – y sin embargo apreciados – amigos. Lamento comunicaros que os jodéis. Hala ahí va la paja mental:

Estaba dándole vueltas al fundamento crítico de la democracia (yo le doy vueltas a lo que me da la gana, ¿qué pasa? :-) ) y he terminado por caer en la cuenta que lo que me apetece no es criticar a la democracia (como sistema), sino a la sociedad (como conjunto).

Sí, porque el gran fallo de la democracia es que pretende darle algo a la sociedad (autogobierno a través de la soberanía) para lo que la sociedad (al menos la nuestra) no está preparada. Es como darle a un perro un periódico y pretender que sea periodista.

Porque no tenemos la suficiente capacidad analítica para comprender el poder que formalmente nos han dado. Que todo podría cambiar si supiésemos discutir y actuar como lo que teóricamente somos: “Un Pueblo” (bueno algunos quieren ser otro pueblo, pero eso también se podría arreglar con un poco de sesera y mucha vaselina :-) )

En parte, supongo, que la sociedad lleva tantos años sometida al poder que es incapaz de liderar su propio gobierno. Nos pasamos buena parte de nuestra Historia derrocando tiranos, haciendo revoluciones, guerreando por la libertad que cuando, por fin, nos la concedemos , no sabemos que hacer con ella.

Bueno sí sabemos, quejarnos de los políticos. Es el gran mal de la democracia española: sus políticos, el bipartidismo, la partitocracia, el “quítate tú pa robar yo”. Hacemos esa crítica muy a la ligera, es ya casi una convención social. Lo típico que te cruzas con el vecino en el ascensor y salen los tópicos de 30 segundos “parece que va a llover”, “está el tiempo muy revuelto” “Los políticos son todos unos chorizos, lo único que hacen es chupar”. Nos tranquiliza. Echarle la culpa a otro y resignarnos al mal necesario. Como el soldado que se queja de la torpeza de sus mandos y va a librar la batalla perdida de antemano.

¿A caso los políticos son una raza especial?, ¿Una especie de alienígenas que llegaron del Espacio para jodernos?, ¿Es quizá fruto del infortunio de acumular a los más idiotas de la clase siempre al frente de nuestros designios, se puede tener tan mala suerte?.

No creo. Los políticos son una representación de sus ciudadanos. Son personas. Son 350 tíos y tías que representan al conjunto de la sociedad española. ¡Somos nosotros, hostia!

Quizá al comienzo fuesen “casta” y las estructuras (partidos) que los acogían fuesen demasiado rígidos para poder introducir cambios a una Constitución diseñada para gobernar a través de partidos políticos. Pero ya han pasado treinta y muchos años. Una generación entera. Tiempo suficiente para abrir las ventanas y regenerar esos partidos, o crear nuevos que nazcan “libres de carga” (ideológica barata, me refiero). Esto implica que no somos capaces de liderar un movimiento regenerador del sistema, que se pudre poco a poco mientras nos empeñamos en echarle la culpa a “esos mamones”.

Esta (pen)última crisis galopante ha generado un clima contestatario, cuasi-revolucionario para “cambiar las cosas”. El 15-M fue un movimiento más o menos espontáneo al principio y rápidamente abortado por la fortaleza del sistema. Dos premisas salieron disparadas como una especie de sistema inmune de nuestra democracia:

- “No violencia”.

La violencia deslegitima cualquier movimiento de oposición. Ya no nos enfrentamos al poder absoluto de un tirano, nos enfrentamos al poder soberano del Pueblo, de nosotros mismos. Es difícil tirarse piedras a uno mismo.

- “Formad un partido con unas propuestas y discutamos en la casa del Pueblo, en el parlamento”.

¡Zas!, la coherencia del sistema en toda la boca. Se acabó el 15M. No fuimos (fueron) capaces de ir más allá. Se convirtió en un gallinero de soflamas y se diluyo en múltiples escisiones incapaces de liderar nada más allá de una pancarta graciosa, o un eslogan ocurrente. Es todo. No damos para más.

Ayer comenté lo que vamos (van) a votar hoy:

“El Parlamento puede, por mayoría de sus miembros, solicitar a la Comisión que le presente cualquier propuesta legislativa que considere oportuna. El Parlamento puede, al mismo tiempo, fijar un plazo para la presentación de dicha propuesta. Previamente, la comisión parlamentaria competente debe pedir la autorización de la Conferencia de Presidentes. La Comisión puede comprometerse a preparar una propuesta legislativa solicitada por el Parlamento Europeo, o bien negarse a hacerlo”

El voto sirve para elegir la opción política que mejor nos representa, y para legitimar el sistema.

Este es el que tenemos en Europa. El que mejor nos representa, desde luego. Gobierno tutelado, para que los niños no se hagan daño con el poder, que pincha y quema y hace pupa.

¡Que gane el mejor! ;-)

Marod

No siempre os puedo dar la contraria. La noticia es enervante.

Para mí que al Fiscal del TS le gusta caza menor, más concretamente los “faisanes”: http://www.lne.es/espana/2014/05/13/ts-revisa-hoy-recursos-sentencia/1584406.html

Hay un par de cuestiones que me llaman poderosamente la atención de la noticia (que puede tener una repercusión tremenda), a saber:

* El fiscal dice ahora que en la causa de la AN acusó por el título de condena del 576 CP por colaboración con terrorismo – atentos todos, que tiene guasa – por orden expresa del fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce. Esto delirante, legal, pero delirante. Me explico.

El Ministerio Fiscal tiene por misión promover la acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público tutelado por la ley, de oficio o a petición de los interesados, así como velar por la independencia de los Tribunales, y procurar ante éstos la satisfacción del interés social (S/ Ley 50/1981). Tiene cojones que el tío que supuestamente debe promover la defensa de la legalidad y la independencia de los tribunales acuse de un delito “porque se lo ha ordenado su jefe”.

Digo que es legal porque “El Fiscal General del Estado ostenta la jefatura superior del Ministerio Fiscal y su representación en todo el territorio español. A él corresponde impartir las órdenes e instrucciones convenientes al servicio y al orden interno de la institución y, en general, la dirección e inspección del Ministerio Fiscal.”
Pero vamos a ver, hay una imagen equivocada (fruto de las pelis americanas) de que el fiscal es el que acusa. Y no es así, coincide en la mayoría el papel de acusación, pero realmente la función del MF es velar por la legalidad. Y tiene un papel que es esencial para el Juez, que es el de acusar.

Sin acusación no hay causa. El principio de contradicción exige que haya una acusación para que pueda haber juicio. O sea, imaginaos la importancia de un fiscal independiente. Pero no sólo eso. El título de condena vincula al juez. Me explico otra vez.

Si la acusación en una causa solicita (título de condena) que te empuren por un delito de hurto, el juez únicamente puede decidir si eres culpable o no y que graduación de condena te coloca. No puede decidir que eso no es hurto, sino robo con agresión porque le vincula el título de condena. En ausencia de acusación particular, podéis haceros una idea de lo que pinta un Fiscal en una causa (casi todo).
Bueno, pues ese tío con tanto peso es un subordinado del Fiscal General, que -tatachán- lo nombra el Gobierno. Eso sí es separación de poderes!!. De flipar en colorines.

* El argumento de que no había intención de colaborar con actividades o fines de la banda sino la de no entorpecer el proceso de paz, ergo de terminar con ETA, es de mirar a tu alrededor buscando la cámara oculta. ¿Cómo? ¿What the fuck? que diría un inglés. Vamos a ver.
A mi me parece bien que el proceso de paz, o normalización o como hostias lo quieran llamar incluya ciertas acciones que he defendido en otras ocasiones: dejar de aplicar Parot, acercamiento de presos, legalizar partidos en unas determinadas condiciones, incluso siendo generosos aceptar esos comunicados del colectivo de presos como arrepentimiento y aplicar los beneficios penitenciarios comunes. Vale.
Pero joder, dejar impune actos tipificados de extorsión me parece ya una perversión abyecta del Estado de Derecho. Es el mayor reconocimiento de un auténtico precio político por dejar matar.

Que no se olvide el TS de que, como instancia mayor, sienta jurisprudencia. Porque si aceptamos ese argumento, ¿Qué impediría a cualquier persona obstaculizar la acción de la justicia alegando que no pretendía colaborar con ETA, sino ayudar al “proceso de paz”?

Lo siento por esos dos policías, que seguramente estarían cumpliendo órdenes, pero lo justo sería condenarles por el 576 CP. Además, ellos deberían saber que ciertas órdenes no se pueden cumplir.

Marod

Andaba yo un tanto preocupado estos días desde que Plaza me dijo que no entiendo el concepto de separación de poderes.

Estaba, incluso, esperando a que me ofreciera una explicación tal y como se comprometió. Pero bueno, no le reprocho su olvido. A fin de cuentas, bastante trabajo hace manteniendo este sitio y encima altruistamente.

El caso es que me hizo pensar, porque imputarme desconocimiento de algo tan básico tendría que tener un motivo. Y como en el fondo y a pesar de nuestras disputas, creo que me aprecia (en mutua reciprocidad, dicho sea de paso), mi preocupación versaba sobre si no estaría yo viendo problemas inexistentes o era fruto de una cerrazón mental a algo muy obvio que, por algún extraño motivo, mis sinapsis neuronal no era capaz de desenredar. Además, Octavio – al que profeso también un gran respeto intelectual – observaba similares carencias a mis razonamientos. Lo cual no hacía sino consolidar esa preocupación que os comentaba.

Me preguntaba si los problemas que yo observaba entre el concepto de separación de poderes y el principio inspirador de la democracia de soberanía popular, sólo se me habían ocurrido a mí. Lo cual no deja de ser aterrador, porque si se confirmaba este extremo sólo podía significar dos cosas: O que era tonto de remate, o que era más listo de lo que yo incluso pensaba. Ambas cosas son aterradoras.

Afortunadamente ni soy tonto de remate ni más listo de lo que ya me creo. Esto ya se le ocurrió a gentes ilustres hace muchos años. http://es.wikipedia.org/wiki/James_Madison o http://es.wikipedia.org/wiki/Alexander_Hamilton, e incluso al mismísimo Jefferson.

Pues bien, hay un interesante artículo/ensayo del profesor Fernández-Albertos de la Universidad de Harvard que nos ilustra sobre los problemas que generan estos dos conceptos. Tiene el apropiado título “Dividir lo indivisible”. Voy a comentar algunos extractos del mismo, y mis propias reflexiones sobre ello.

Dice el profesor Albertos que básicamente, el problema consiste en que si existe una única fuente de autoridad (el pueblo), ¿de dónde proceden los diferentes poderes que han de competir entre sí para de esa forma prevenir el surgimiento de formas de gobierno tiránicas?.

Es un poco lo que hablábamos de si el poder es UNO (el pueblo, la Soberanía) necesitamos hallar la forma de dividirlo entre distintos sujetos para evitar el riesgo de tiranía.

Madison, argumenta que la «mezcla» entre poderes es de hecho la forma ideal de prevenir el abuso unilateral del poder. Interconectar las actividades
de los distintos poderes no es sólo inevitable en el mundo moderno, sino que es incluso saludable para que la lógica virtuosa de la separación de poderes actúe en toda su plenitud. Es mediante cierta intromisión por parte de unos poderes en las actividades de otros cómo la separación de poderes debe funcionar: las cámaras legislativas participan en la selección del ejecutivo, el ejecutivo tiene cierta capacidad de nombrar al poder judicial, el poder judicial revisa las actividades de los demás poderes. Es la misma lógica del sistema de pesos y contrapesos (checks and balances).

El problema es que esto tiene un riesgo claro, que Jefferson vio claramente:
«Todos los poderes del gobierno, el legislativo, el ejecutivo y el judicial,convergen en el cuerpo legislativo. La concentración de ellos en las mismas manos constituye precisamente la definición del gobierno despótico. No atenúa la cosa el que estos poderes sean ejercidos por muchas manos y no por una sola. Ciento setenta y tres déspotas serían sin duda tan opresores como uno solo, y si alguien lo duda, que se fije en la república de Venecia. Tampoco nos vale el que los hayamos elegido nosotros mismos. Un despotismo electivo no es el gobierno por el que luchamos; sino uno que no solamente se funde en principios libres, sino que sus poderes estuvieran divididos y equilibrados de tal modo entre distintos cuerpos de magistrados, que ninguno pasara de sus límites legales sin ser contenido y reprimido eficazmente por los otros» (Jefferson, Notes on the State of Virginia, pág. 195, citado en El Federalista, núm. 48).

El problema, cómo muy bien explica el profesor Albertos es que “sin un cierto grado de heterogeneidad en las preferencias de los diferentes departamentos gubernamentales, la separación de poderes se vuelve o inútil o irrelevante:
¿por qué uno de los poderes podría tener un interés en limitar las acciones de otro poder con el que comparte las mismas preferencias? ¿Para qué dividimos el poder en diferentes departamentos si los encargados de esos departamentos deben responder a los deseos de un mismo agente: el pueblo?”

Comparto esta reflexión, y ahondo en que si bien separar distintos poderes es teóricamente fácil, la división de la legitimidad del poder es ciertamente complicada de dividir en una democracia.

Finalmente tenemos en conclusión que la separación de poderes, al combinarse con la doctrina de la soberanía popular, crea dos problemas: primero, se hace inherentemente difícil obtener varias voluntades, un requisito obvio para que la separación de poderes signifique algo.

Y segundo, la existencia de poderes separados que compiten por el apoyo del mismo «agente» (el pueblo), puede fomentar un tipo de competición interinstitucional que provoque problemas de gobernabilidad.

La solución pensada por Madison se trataba de lo que el llama el principio de separación de propósitos: diseñar las instituciones de tal modo que cada poder representara a diferentes intereses.

Marod

En mi tozuda pretensión de “juridificaos” (tan tozuda como pretenciosa, por cierto) en los asuntos polémicos y de actualidad, hoy me voy a introducir en el proceloso mar de la lengua.

Esta somera aproximación no tiene otro interés que acercaros el marco legal, la naturaleza de los derechos y obligaciones y alguna que otra conclusión que os permita enjuiciar por vosotros mismos que grado de acuerdo tenéis con las leyes y con la manera de aplicarlas. Ni pretendo ni estoy en posición de sentar cátedra o doctrina, dicho sea en mi propio descargo.

La primera parada (y única, que no estoy para mucho esfuerzo) es obligada realizarla en el pináculo de nuestro Ordenamiento, que al respecto somete a los poderes públicos en su artículo 3:

1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.

3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

Así pues tenemos una lengua única oficial para todo el Estado, y el resto co-oficiales en cada CCAA, según sus Estatutos.

Y, a consecuencia de esta declaración, a los españoles (a todos) se nos configura un derecho-deber de emplearla y conocerla. Ojo, tanto de la oficial – el castellano – en todo el territorio, como en igualdad de régimen de las co-oficiales en sus respectivas CCAA.

De este modo todos los españoles tenemos el deber de conocer el castellano y el derecho a emplearlo, y –aunque parezca un contrasentido- el deber de conocer el catalán, vasco o gallego y el derecho a utilizarlo en Cataluña, País Vasco y Galicia.

Y añade un tercer punto considerando esta pluralidad lingüística como patrimonio cultural, y enviando un mandato directo al legislador para adoptar lo necesario en su respeto y protección. Sobre este punto disertaremos al final.

¿Qué implicaciones tiene el artículo 3 a nivel jurídico? Varias, que esquematizo, para mejor comprensión:

- El empleo de la lengua oficial y co-oficial es un derecho individual. Eso implica que el Estado debe disponer las necesarias medidas para que los individuos podamos ejercerlo “erga omnes” (frente a todos).

- Al establecer el castellano como lengua oficial, se configura como el idioma de comunicación entre la Administración y los ciudadanos, y entre las Administraciones del Estado. De igual modo, en cada CCAA puede sostenerse lo mismo con respecto a cada idioma co-oficial.

- Se establece también un deber ciudadano de conocer la lengua, sin embargo, el Constituyente fue excesivamente ambiguo al configurar el uso del idioma como derecho pero no como deber.

No hay un mandato expreso acerca del uso del idioma para el ciudadano, al contrario que para el Estado al que sí se le ordena expresamente ser la lengua del mismo.

A la vista de este breve análisis parece claro que la Constitución no previó ninguna jerarquía en la necesaria convivencia de distintas lenguas oficiales en una CCAA. Por tanto, ninguna ley que establezca el uso exclusivo o preferente de un idioma sobre otro será constitucional, ni tampoco ninguna que disponga algún tipo de prohibición o sumisión del uso de alguna de ellas.

La pijada no es baladí. El Estatut tuvo que sustituir el término preferente – hablando de la lengua vehicular de Cataluña – por el normal. Para poder dar entender “a sensu contrario” que tan “normal” era el uso del castellano. A pesar de que en la práctica se reduzca a un puñetera trampa dialéctica para salvar el trámite.

La ley de educación catalana está recurrida por el PP ante el TC, y veremos qué decide el garante de la Constitución acerca de la constitucionalidad de la norma. Me temo que simplemente dirá que el texto de la ley se ajusta a la Norma precisamente por esa “engañosa” redacción.

Al final, el mandato constitucional parece claro hacia un necesario bilingüismo en las CCAA que Estatutariamente decidan ocupar una segunda lengua oficial. Tanto en el lenguaje vehicular de la Administración, como en la educación o el común uso del mismo (carteles, publicidad, TV, prensa, etc). Claro, esto conlleva un considerable “aumento de la factura” que ocasiona ponerse a todo el mundo a “silbar de perfil” para ver de dónde sacamos tanta pasta.

Pero la pasta no debe ser el mayor problema, a fin de cuentas, sólo es cuestión de “sangrar” un poco más al contribuyente y listo.

Hay un problema subyacente, que no es otro que la presunción que hacemos del uso de la lengua como arma política, como justificación de la razón de la “patria chica” con sus consabidos derechos de autodeterminación de los pueblos. No deja de ser una chorrada porque una lengua característica no determina un Estado (USA habla inglés, y ya ves tú). Sin embargo, eso – aunque sea difícil demostrarlo en Derecho – es una instrumentalización del idioma en un sentido que jamás hallaría amparo en la constitución.

Más extraño, por último, es la consideración jurídica del idioma como patrimonio cultural de especial reconocimiento y protección. Ignoro si es algo especial de nuestro Ordenamiento, o si alguna otra Constitución lo reconoce así. Pero, independientemente del concepto subjetivo que cada cual tenga del idioma, en España jurídicamente es patrimonio cultural.

Artículo 46

Los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad. La ley penal sancionará los atentados contra este patrimonio.

Esta especial consideración del idioma obliga a los poderes públicos a conservar y promover su enriquecimiento, que a su vez sirve para encalomar cosas como:

- Subvenciones a proyectos “culturales”
- Uso del catalán, vasco o gallego en cosas como cine, literatura, teatro, etc.
- Tonterías varias como ordenación urbanística con arreglo a un criterio lingüístico
Consideraciones finales que se me vienen a la cabeza:

Si se pretendía proteger las lenguas propias de cada región como patrimonio cultural, ¿a qué carajo viene incluirlas en el uso administrativo del título preliminar? ¿A caso no se protegen más que suficientemente otros patrimonios culturales sin necesidad de convertirlos en una herramienta administrativa? No sé, no me imagino tener que convertir la iglesia prerrománica de San Julián en una oficina de turismo para protegerla.

Si se pretendía dar cumplimiento a la necesidad de comunicación en las relaciones administrativas y sociales con el derecho-deber de usar y conocer un idioma, ¿No resulta más lógico adoptar el criterio del TC y hacer del idioma de uso común entre la gente el idóneo para ese fin?

Este despropósito de regulación no sirve ni para lo uno (facilitar a los ciudadanos sus comunicaciones personales y administrativas), ni para lo otro (proteger y conservar un patrimonio cultural. El latín pervive como lengua muerta, el castellano antiguo también)
Una deseable mejora de este marco jurídico sería dejar definitivamente claro qué función desea darle la soberanía popular al idioma. ¿Administrativa, cultural, política?

De ello depende saber qué es licito proteger, obligar y utilizar. Así, no hay quien se aclare.

contemptus-mundi-cathalan

Marod

Joer, últimamente estoy de un prolífico que me empieza a preocupar. Con el “cadáver” todavía caliente de la discusión sobre política terrorista, me dispongo a abordar la reforma de la regularización del aborto.

Mi intención no es otra que analizar de la forma más didáctica posible los términos del debate y enfocar la cuestión desde el punto de vista jurídico, sin reservarme concepciones morales y mis propias opiniones al respecto (trataré de dejar claro qué perspectiva utilizo en cada caso).

Y sin más preámbulos, da comienzo el ladrillo:

Antes que nada conviene dejar claro, jurídicamente, de qué pelotas estamos hablando.Nada mejor que tirar de la Norma “Jefe” de nuestro ordenamiento.

Artículo 15 de la CE 1978 que viene a decir textualmente “todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral”. En consecuencia, el precepto prohíbe expresamente la tortura y la pena de muerte.

Bien cómo quiera que el “La Jefa” manda al Estado proteger la vida, éste obedece tipificando penalmente las conductas que atenten contra la vida.

Hasta aquí, estaba todo más o menos tranquilo. Pero en 1985, no se le ocurre a González otra cosa que abrir la caja de pandora e introducir una reforma que despenalizaba parcialmente el aborto (la conocida como ley de supuestos). Y comenzó la polémica, que no el debate porque en mi opinión se dio (y se da) tanta injerencia ideológica barata que en vez de argumentos, se emplean soflamas y eslogan (nosotras parimos, nosotras decidimos, por ejemplo).

Así las cosas, quedo sentado que despenalizar el aborto era “progresista”, y reafirmado cuando en abril de ese mismo año 85 el papá de nuestro actual Ministro para la cosa de la justicia, actuando en nombre y representación de 54 Señorías del Partido Popular (AP, por aquel entonces. Se ve que al hacerse del PP, lo de los supuestos ya les pareció bien, porque ahora pretenden retomarlo… cosas de los virajes al centro) interpuso recurso previo de inconstitucionalidad contra dicha reforma. Vamos que la criminalización de la interrupción del embarazo por encima de cualquier otra consideración, era “conservador” o de “derechas”. Ya tenemos el fondo norte y el fondo sur… ¡Hale! A gritar todo el mundo. A mí me da lástima la nula capacidad de pensamiento crítico que tiene el personal, así en general. Pero en fin, es lo que hay.

Dijo el T.C. en aquella ocasión que sí, que había supuestos que justificaban jurídicamente la despenalización del aborto para el gozo en la bancada “roja” y la decepción en la “azul”. Por si alguno tiene interés http://hj.tribunalconstitucional.es/HJ/es/Resolucion/Show/433.

¡Venga, cada mochuelo a su olivo! Y se terminó la discusión. 15 años duró la “pax” política. Va Zapatero en 2010 y se le ocurre darle otra vueltecita de tuerca más al tema promulgando una L.O. que despenaliza el aborto en función de criterios temporales (la ley de plazos). De nuevo el PP interpone recurso, sobre el que el TC no ha dicho nada todavía, bueno sí lo único que emitió fue auto diciendo que mientras se deciden, la ley de plazos no queda suspendida.

Lo gracioso es que no les va a dar tiempo, porque ya tenemos otra reforma en ciernes. El hijo ha vuelto para vengarse y trae como espada un proyecto de ley que, según las noticias, vuelve a los supuestos y es más restrictiva que la del 85. Hasta algunos “barones” del PP han osado contrariarle públicamente. Villalobos, y sin ponerse colorada, ha pedido libertad de voto en el trámite parlamentario (lo que nos confirma lo que todos sabíamos, que tenemos trescientos y pico políticos que valen más bien para nada porque votan lo que les manda uno…pero eso es otra historia)

Bien, hasta aquí la historia política. Viene bien un pequeño resumen, para aclararnos dónde radican las posturas, los encuentros y los desencuentros. Todas las partes en conflicto tratan de apropiarse de la “carga valorativa” del lenguaje. Los partidarios de la despenalización utilizan términos como retrógrado, conservador, limitador; mientras que los contrarios se autodenominan pro-vida, o sin ir más lejos, escuché a “Espe” el otro día decir yo estoy en contra del aborto (claro, no te jode, en contra estamos todos. Lo qué tratamos de decidir es si la conducta merece tipificarla y en qué casos)

Para mejor proveer, que diría un letrado  , abordemos la cuestión desde un punto de vista jurídico (me parece escuchar ronquidos y abucheos entre el auditorio, por favor no abandonen la sala, trataré de ser los más breve y ameno que pueda)
Lo que tenemos es la doctrina de la sentencia que enlacé anteriormente. Para ahorraros el tedioso esfuerzo de leerla, hago un pequeño resumen de los motivos más interesantes. Lo haremos en plan obra teatral.

PERSONAJES:
-       El Recurrente: Los 54 aguerridos diputados populares, representados por D. José Mª Ruiz Gallardón.
-       Abogado del Estado: El fiel funcionario que defendía la causa para el gobierno
-       El Pleno del TC: el árbitro del “combate”.

PRIMER ACTO: comienza “La Justa”. Y ataca el recurrente
-RECURRENTE: Todos significa “toda vida” o “todo individuo humano que posea vida”, por lo tanto incluye al nasciturus (tiene nombre de delantero centro rumano, pero no, se refiere al no nato). Dicen los alemanes, que son unos tíos muy listos y muy ordenaos, que biológicamente existe “vida humana” a partir de los 14 días de la concepción.

Y añade que hubo enmienda al texto constitucional para sustituir “personas” por “todos”. Y de ahí que se deba entender que la protección constitucional se extienda a toda vida.
Luego se tiran otros 5 motivos más justificando la obligación del Estado de proteger la vida, y otras cuestiones técnicas y procesales muy complejas y muy aburridas. En el sexto “embite” se meten con los puñeteros supuestos:

  • •       Terapéutico: Cuando la vida o la salud de la madre corra grave peligro. O sea tenemos en conflicto dos derechos el de la madre y el del nasciturus (n. del narrador: de igual rango porque se trata de la vida de ambos). Dice el Recurrente que los cojones, que para eso ya hay una excepción penal (una eximente, vamos que no te empapelan) de “Estado de Necesidad” y que ni puñetera falta hacía una ley para esto. Y otrosí que en el caso de la salud de la madre no vale porque el rango salud es menor que el rango vida, porque además ni se requiere peritación judicial ni se tiene en cuenta el consentimiento del que hizo la otra mitad del trabajo, o sea el santo varón o papá de la criatura. (obviamente todo esto lo dice en fino y sin las coñas que son de mi cosecha).
  • Ético: Cuando haya sido fruto de la violación: Dicen que tampoco les vale, porque antepone el derecho al honor de la mamá sobre el derecho a la vida del nasciturus.
  • Eugénesico: Cuando el nasciturus venga con graves taras físicas o psíquicas. Que tampoco (joer, parecen al Dr. No, que negativa era esta gente), que atenta contra la vida (no se puede discriminar) y contra la  previsión y tratamiento de los disminuidos físicos o psíquicos.

-       EL ABOGADO DEL ESTADO: el tipo se enciende un ducados sin filtro, y con parsimonia, comienza la defensa.

Empieza diciendo que su defendido (El Estado) no dice que la vida no sea un bien jurídico protegible, sólo se limita a despenalizar ciertos supuestos de aborto. Y Que habrá que ver si la C.E. les obliga a penalizar (en el código penal, se entiende) cada infracción jurídica. Y dice, ¡Hostias, pues no! Ni en el nuestro ni en ningún otro. Que hay otras maneras de proteger bienes jurídicos y se apoya en los austríacos (que también son muy listos y muy ordenaos) y en los americanos (que además, son muy modernos). O sea viene a decir que despenalizar aborto no es igual a desproteger la vida.

Ahora vamos con el puñetero “todos”. Y dice que todos se refiere a todos titulares del derecho, y entonces sólo se puede incluir a los que el derecho les reconoce capacidad de ostentar titularidades jurídicas (hay que ver que retorcidos son los abogaos  ) y que el resto del artículo sólo es aplicable a personas (lo de las torturas y pena de muerte y tal). Añade que la C.E. cuando quiere mandar algo lo aclara, y que si hubiese querido prohibir el aborto lo habría puesto (como por ejemplo sí hizo con la pena de muerte). Y dice también que eso de la enmienda que es una paja mental y que ya venía el término, que la ponencia fue para una corrección técnica, y que U.C.D. dijo expresamente con su decisivo voto para aprobar la dichosa que “ninguna de las dos fórmulas que aquí están en cuestión es una forma abortista”

El abogado de Estado se encendió otro ducados, y encendió la máquina de repartir hostias (jurídicas, se entiende)

Así para empezar, que le ve fallitos a lo que alega el Recurrente:

-       Parten de la base de la equiparación absoluta entre el feto con una persona nacida, cosa que no tiene parangón en la C.E.
-       Desatención absoluta por los derechos de la madre ante la situación de embarazo
-       Que ese rollo de la vida como derecho ilimitado tampoco se sostiene mucho (legítima defensa) y que todo derecho puede entrar en conflicto con otros y tarea del legislador señalar los límites.

Sigue dando estopa con cada uno de los supuestos. No me extiendo más porque es un poco redundante y observo con preocupación vuestro aburrimiento a estas alturas.

SEGUNDO ACTO (y final)

El pleno del TC viene a decir – y esto es lo que vale jurídicamente en la actualidad:

  • La vida es un concepto plurívoco (palabreja que indica que tiene distintas interpretaciones) y en cuya evaluación y discusión no vamos a entrar aquí. El TC pasa de meterse en jardines ajenos y hace bien. No obstante, dada la redacción del artículo entiende que el nasciturus está protegido por el art. 15, aun cuando no permite afirmar que sea titular del derecho fundamental (La coletilla deja abierta muchas incógnitas a mi humilde entender. El TC se ha ido por una fórmula de determinar al nasciturus como bien jurídico protegido, aunque sin ser titular de derechos…lo que viene siendo no reconocerle personalidad expresamente).
  • A la hora de imponer penas hay que tener presente la exigibilidad de la conducta, renunciando a sanciones penales de conductas que objetivamente puedan representar una carga insorpotable (añado un ejemplo para que se entienda mejor: no está penado no delatar un delito de tu hijo, porque seguramente te haría un desgraciado el saberte delator de tu propio hijo)
  • Establece el TC que tanto la vida de la madre como su salud son superiores a la vida del nasciturus pues se estaría penalizando a la mujer por defender su derecho a la vida
  • En cuanto al ético, prevalece el derecho a su dignidad, intimidad y honor porque estaríamos exigiéndole a soportar las consecuencias de un acto de tal naturaleza y eso es inexigible
  • Por último, el eugenésico en las parecidas razones a lo dicho en primer lugar la sanción penal entrañaría la imposición de una conducta que excede de la que normalmente es exigible a una madre.

Termino, que me he extendido demasiado y no quería haber sido pesado. Sobre esta base, creo que la reforma de Gallardón es un error

Un error jurídico: Porque contraviene la actual doctrina, haciendo prevalecer la vida del no nacido frente a derechos fundamentales del “sí nacido”, o sea la madre. Recordemos que pretende eliminar los supuestos de violación y taras en el feto.

Un error moral: Hacer prevalecer la vida no consciente ni desarrollada sobre derechos fundamentales (vida, integridad, salud, intimidad, desarrollo de la personalidad) de vida sí consciente (que sufre) y sí desarrollada es, a mi modo de ver, una aberración.

No hay que olvidar que la vida del nasciturus parte de un derecho de la madre, es un acto de liberalidad (una se embaraza porque quiere) y aunque ello no signifique un derecho de libre disposición sobre la vida albergada (sobre todo a partir de determinados momentos biológicos en los que el feto es susceptible de ser independiente del seno materno), sí es preciso tener en cuenta los derechos de la madre. La Doctrina olvida también un concepto que es el de embarazo no deseado. Nadie aborta por deporte, sino por un fallo (del método anticonceptivo, de la persona o de otra índole) hay que estar al caso concreto. En el fondo es exigirle a la madre soportar una consecuencia no deseada (con también inciertas consecuencias al menor una vez que nazca) por un error.

La solución de obligarla a entregar al nacido en adopción tampoco me parece justa, pues supondría infringirle un mayor sufrimiento.

Moralmente, la sociedad ha ido admitiendo estas conductas y no creo que se justifique la suficiente reprochabilidad penal de las mismas. No hay más que mirar las encuestas y la evolución del número de abortos en España para comprender lo que digo. Eso no significa desproteger la vida del nasciturus: hay que fomentar y facilitar que la embarazada pueda criar a ese niño, hay que limitar la legalidad del aborto (con plazos o supuestos, que tampoco hay tanta diferencia), hay que educar y promover la planificación familiar y etc etc.

No hay justificación pues, en criminalizar una conducta cada vez más aceptada socialmente y en equiparar la vida en su etapa de gestación con la vida de las personas desarrolladas.

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