manifiesto lengua comun


Y el vascuence ni te cuento.

No es un invento mío, que lo dice alguien que debe saberlo. Bernat Joan, responsable de Política Lingüística de la Generalidad de Cataluña.

- ¿”Porqué no hacer voluntario el catalán”?

- “Y si las multas son tan poco comunes”, preguntó otro diputado galés, “¿por qué no hacer del uso del catalán algo voluntario?”. “Nuestra experiencia”, proclamó Joan, “nos dice que no funcionaría. Si hubiera sido voluntario, el catalán se habría convertido en algo folclórico, atávico y colorista, pero no en una lengua de uso diario. Necesitábamos leyes que lo regularan”. [-->]

Me extraña, pero no seré yo quien lo discuta. En todo caso no lo sabía. Pensaba que eso pasaba con el vascuence (es obvio), pero creía que el catalán tenía más fuste. Ahora nos confiesan que es un folclore mantenido artificialmente como lengua. Lo mismo que nuestro vascuence.

Tal vez algún día les de por preguntar a los habitantes de Cataluña y de Vasquilandia cuanto cuesta el artificio. Después de todo son los contribuyentes los que lo pagan, y no parece que la cosa de las pelas esté muy sobrada como para andarse con artificios coloristas. Y si algún día les da por preguntar el uso que se le da a su dinero, puede que también acaben preguntando por el éxito previsible de su inversión. ¿Cuantos ejemplos tenemos de folclores atávicos y coloristas convertidos en lenguas naturales?

Creo que exclusivamente el hebreo. Y ese era un problema muy distinto. Tenían que elegir entre ponerse de acuerdo en el uso de una de las dos grandes lenguas naturales de los judíos, el yiddish (jüdish) de los ashkenazíes (centro y este de Europa), o el ladino de los sefardíes (cuenca mediterránea), o utilizar el hebreo que seguía siendo la lengua sagrada y de estudio para ambas comunidades. También había una pelea política proletarismo / burguesismo y teocracismo / laicismo a la hora de elegir entre yiddish y hebreo. Pero en nigún caso tenían la opción de elegir una lengua natural mayoritaria de cultura internacional, ni de esperar a que en aquella amalgama fuera haciéndose mayoritaria, de una forma natural, alguna de las lenguas de aquél caótico Babel que era el proto estado de Israel.

También abusan estos rescatadores de atavismos folclóricos del argumento de corregir “imposiciones del pasado”. Como si el éxito del castellano en España fuera una cosa de las leyes de Franco. Pues tienen un buen ejemplo en los antiguos satélites de la URSS. Desde la II Guerra Mundial hasta la caída del muro de Berlín el ruso fue obligatorio en los países satélites como lengua internacional, y como segunda lengua para todos. ¿Y cual es ahora la lengua internacional y la segunda lengua en esos países?

No, Bernat. Si el catalán es un folclorismo atávico y colorista, como el vascuence, no va a haber ley ni dictadura lingüística que cambie eso.  Por la sencilla razón de que el catalán, en esa circunstancia, no haría niguna falta más que como un artificio político excesivamente caro. Y es de esperar que en Europa, hoy, la dictadura tenga un límite.

Anécdota: Dicen que este Bernat Soria tuvo una coña lingüística graciosa cuando habló la primera vez como europarlametario, que lo fue. Conociéndole, sus compañeros sabían que no iba a hablar en castellano en el Parlameto Europeo, y se imaginaban que lo haría en catalán, que no es una lengua oficial allí. Así que cuando se puso a hablar en su primera intervención, el presidente le dijo que no podía hablar en catalán, que no era oficial y no había traductores. Y el bueno de Bernat le contestó que estaba hablando en inglés. -Pues haga algo, le dijo el presidente, -porque los traductores no le entienden ni papa.

Eso cuentan.

Las mentiras que están saliendo en el periódico Público a cuenta del Manifiesto por la Lengua Común empiezan a entrar en lo grotesco. Por ejemplo:

“Sólo con pensar que alguien en España cree que el castellano está en peligro de extinción me asombro, lo encuentro una locura. No perderé mi tiempo en leer el Manifiesto”. Así de tajante se muestra Ferran Torrent.

(Manifiesto: nuestro idioma goza de una pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, sólo superada por el chino y el inglés)

No, no se te ocurra leer el manifiesto, Ferran; no vaya a ser que te enteres de lo que dice. Y el caso es que es una actitud muy frecuente. El otro día pude verlo cuando me tropecé con un reparto del manifiesto en Vizcaya. Me quedé en los alrededores, con curiosidad:

Transeunte: – ¿Y esto quien lo reparte?

Repartidor: – Bueno, eso no importa. Nació de una serie de intelectuales, y lo que importa es lo que dice.

Transeunte: -Ya, pero ¿de quien sois, quien lo está repartiendo?

Repartidor: – Lo reparte quien quiere y quien está de acuerdo. En este caso somos gente que estamos en Unión Progreso y Democracia.

Transeunte: – ¡Ah!, pues en ese caso no me interesa.

Repartidor: – ¿Entonces no quieres leerlo y pensar por ti misma?

Y la transeunte le miró con cara de odio y se llevó la papela. Por cierto, no era nacionalista vasca, sino puritito PZOE. Con Z.

¿No habrá algún periodista valiente que le pregunte a ZP y compañía donde dice el manifiesto las cosas que están diciendo que dice? ¿Algún valiente de, por ejemplo, Público, cuando entrevista, por ejemplo, a cualquier Ferran Torrent?

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