maldito vascuence


Cuanto más invierten en el vascuence, y más coñazo dan, más canta lo poco que se habla. El por qué alguien puede desear que los demás hablen una lengua u otra es otra cuestión. No vamos a entrar en las perversiones mentales de esos drogadictos que llaman políticos. El caso es que el plan con el que tanto dan por saco no les funciona, y la única solución que se les ocurre para arreglarlo siempre es la misma. ¡Dar más por saco todavía!

Donde dar por saco consiste en ir de campaña en campaña hasta el fostiazo final. Imposible llevar las cuentas. Cada pocos años, campaña nueva. Que si uses el vascuence, aunque sea un poquito. Pixka bat es mucho [–>]. O atormentar a los bebés con discos de vascuence en la cuna. O “villancicos en vascuence” [–>]. O enseñarles sólo en vascuence, para “enriquecer” la educación [–>]. O “positividad” [–>]. O “dímelo en vascuence” [–>]. Cuando no te asaltan en el autobús [–>]. O en los comercios [–>]. O “porque quiero” (si me das el coñazo suficiente) [–>].

Podríamos seguir así hasta mañana, pero creo que ya se capta la idea en todo su esplendor. Lo malo (o lo bueno) es que como nada de todo eso ha funcionado, ya no saben con qué más desbarrar. Y están empezando a proponer cosas con las que, sorprendentemente, ¡se puede estar de acuerdo! Por ejemplo, la última. Que bien pudiera ser  el comienzo de la solución final. Le falta un pelín.

La gran idea es que los vasquiparlantes usen sin complejos el vascuence con aquellos que no saben vascuence. Lo que resulta directamente estupendo, porque nos ahorra entenderles. Te hablarán, y como si oyes llover. Planazo. Es casi seguro que la lluvia es mucho mejor que lo que tengan que decir.

Y mira que es fácil. Si el vascuence es tu “lengua propia”, sagrada, y que te da tu “identidad” y otros milagros; y si además el español y lo español es la mierda que tanto odias, ¿por qué cojones aprendes y usas el castellano? ¡Sé consecuente! Aprende sólo vascuence, y si acaso algún idioma extranjero para viajar o trabajar — menos el español. Y deja de dar el coñazo a los que no tenemos tu “identidad”, para que la adquiramos. Nos importa una mierda. No la queremos. Y es mucho mejor así, porque lo contrario es conseguir lo que ya habéis conseguido. ¡Que el vascuence suene a castellano torpe con palabras de swahili! Eso no es ni vascuence, ni vainas.

Pero los nazionatas son cobardes de naturaleza. Y se han quedado cortos. No proponen lo anterior. Que sería lo suyo, y con dos cojones. Lo que pretenden es que los vasquiparlantes le hablen a los demás en vascuence … ¡solo cuando son muchos contra uno! O sea, lo de siempre. Pero tal cual:

Grupo contra individuo, que es la esencia de todo su empeño. Valientes cuando son muchos contra uno. Valientes, si son un grupo de borrachos en fiestas. Acojonante que ni siquiera les dé vergüenza dirigirse a los “grupos de euskaldunes”, en vez de a los euskaldunes como personas. Pero aun así, o tal vez porque así, yo les aplaudo la iniciativa. No se podría explicar mejor que hablamos de los Borregos Reunidos, y de la tribu contra el fulano.

Apoyo la moción. Que los grupos de euskaldunes no se corten un pelo, y queden aislados del 87% de la población.

uso-del-euskera-en-la-calle

La vieja idea de una reserva india a modo de parque de atracciones. Y los individuos euskaldunes … supongo que eso es algo con lo que los nazionalistas no quieren ni tratar. Salvo para, probablemente, acabar con ellos.

Vascuence por saco

No pueden dejar de dar por saco con las lenguas. Feijóo, y los etarras. Y un montón de intermedios. Es superior a sus fuerzas.

feijoo-dinamizar

A juzgar por el titular, parece mucho más urgente “dinamizar” el aprendizaje del castellano por parte de Feijóo. Después de todo, las burradas en gallego son más discretas. Como los gallegos de lluvia y calma de Miguel Hernández. Pero en castellano nos enteramos todos. ¿Cuál es la diferencia entre dinamizar, y acelerar; o, como mucho, intensificar?

Si te los tomas en serio, olvidando que son entre payasos y yonkis, y piensas en la frase del nota en sentido natural [–>], sólo puedes imaginar a los pobres gallegos hablando a mayor velocidad cuando “usan” el gallego. Un uso más “dinámico”; dinamizado. O, si pensamos en intensidad, los podemos imaginar “usando” el gallego a gritos. O las dos cosas a la vez. ¡Menudo estrés! Eso es justo lo contrario de lo que veía el poeta antes citado. Ninguna calma en el horizonte del gallego si nadie le da un poco de Lexatin a Feijóo.

Y sin embargo, al recordar que son payasos y yonkis todo encaja y tiene sentido. Lo que quiere dinamizar (acelelerar, intensificar) Feijóo, no es el “uso” del gallego. No está pensando en que todo el mundo hable a trompicones, como Fraga. En lo que está pensando es en lo que los etarras y otros llaman “normalización”.  Que realmente significa sustitución. Del castellano. Y la sustitución, efectivamente, sí se puede acelerar o intensificar, sin necesidad de aumentar las revoluciones por minuto del habla — ni el volumen del altavoz.

Y ahora ya podemos ver bien la diferencia entre Feijóo y los etarras. Feijóo disimula. Los dos quieren lo mismo, pero el pepero prefiere que no se note mucho que se trata de obligar a la gente a hacer lo que no quiere — si no le obligan. Es como un maltratador amable.

-Si yo te quiero, cariño; es por tu bien. Tú sólo relájate.

Los etarras son más como Eguiguren. Paraguazo, y a callar.

Un problemón el que tienen. Ambos. Tanto los que disimulan como los sin vergüenza. Han conseguido obligar a que todos aprendan el vernáculo, quieras o no quieras. Pero no consiguen que lo usen, por mucho que lo sepan. Al contrario; la sustitución va en el sentido opuesto del que querían. La gente, al parecer, tiene sus propias ideas respecto de la dinámica del mundo. Y eso es lo que nunca podrá soportar ni un Feijóo ni un etarra.

queremos-galego

“Queremos galego” suena muy bonito. Eu tamén quero. Hasta que significa que yo quiero que tú hables en lo que a mi me da la gana.

El presidente ha replicado que la misma encuesta ratifica que las personas “conocen y saben hablar y escribir más” en lengua gallega que cuando gobernaba el bipartito, por lo que no está “preocupado” por esa cuestión. Sí lo está, ha matizado, por el hecho de que pese a que se “conoce más” el gallego, se habla menos. [Europa Press –>]

Es difícil decir más claro que le preocupa mucho que tú uses la lengua que te sale de tus caprichos. Y que por tanto ha creado un plan para “dinamizarte”. Que es lo mismo que “normalizarte”. Que es lo mismo que llamarte anormal. Y luego vas, y le votarás. Mejor que te entiendas tú mismo, porque desde fuera es imposible.

Vascuence por saco

Dicen que están preocupados porque sus previsibles votantes les han dado la espalda. Y quieren recuperarlos echándoles la culpa de no ser niños buenos.

Lo cuenta La Opinión, de La Coruña.

“Antes no estudiábamos gallego pero lo hablábamos en casa. Ahora estudiamos gallego pero lo hablamos menos en familia”. Esa es la conclusión que extrae el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, tras el estudio del Instituto Galego de Estadística que revela que el número de niños que habla este idioma cayó un 37% en la última década. El jefe del Ejecutivo gallego defendió el papel del sistema educativo y responsabilizó a la familia del descenso en la cifra de escolares gallegohablantes.

El presidente de la Xunta reconoció que hay datos “preocupantes” en el estudio sobre el uso del gallego pero defendió que en las escuelas hay “equilibrio lingüístico”. Por eso pidió una mayor implicación de los padres. “Es ahí donde las familias tienen algo que decir”, apuntó Núñez Feijóo. [–>]

Traducido. Es “muy preocupante” que hagas lo que te apetece, y hables en lo que te apetece. Y las familias tienen algo que decir al respecto. Concretamente, tienen que decir lo que yo, gran Feijóo del maldito PP, quiero que digan.

Y luego ya tercian los de los “derechos lingüísticos”. El “derecho” de que hagas lo que yo te diga.

La asociación A Mesa pola Normalización Lingüística presentará denuncias ante la Unesco y ante la ONU por la situación “preocupante” que sufre la lengua gallega y la vulneración e incumplimiento de los derechos lingüísticos de los ciudadanos de Galicia. [–>]

Traducido. Los “derechos lingüísticos” de los ciudadanos de Galicia están siendo preocupantemente incumplidos … ¡por las familias de Galicia!

Posibilidades:

- Los ciudadanos y las familias son cosas diferentes.

- Los “derechos” son un deber.

- Los lingo-maníacos (con el PP a la cabeza) tienen un tornillo flojo.

A elegir.

Una entrada de Oscar (@omonsalvo) como para guardar. De la que robo el final, a modo de tentación para leerla completa en su blog:

El otro 3%

Oscar

 

En un momento del texto me he referido a otro 3%. Concretamente era el porcentaje de hablantes reales de vascuence en la capital de Vizcaya, Bilbao. Este 3% ni siquiera ha aparecido en los medios. No digamos ya en los debates. Y desde luego jamás aparecerá en las mesas en las que se toman decisiones sobre las políticas educativas. Aquel 3% simbolizó de alguna manera la lacra de la corrupción institucional en Cataluña. Este otro 3% no es símbolo de nada. No es el porcentaje más importante de todos los que hemos mencionado. Pero es parte de otra corrupción de la que tampoco se habla. Una corrupción silenciosa en la que todos los partidos del País Vasco han tomado parte. Una corrupción que no ha consistido en unos pocos políticos que se han enriquecido a costa del contribuyente, sino en unos políticos que han pretendido modelar la sociedad en nombre de una lengua minoritaria. Una corrupción de la que no se habla, mucho más dañina que la meramente económica. Una corrupción intelectual, moral y política que ha hecho del sistema educativo una herramienta para la construcción nacional, para la satisfacción de los deseos políticos de quienes sitúan al pueblo y a la lengua por encima de los ciudadanos. Hasta ahora se han limitado a controlar lo que ocurría dentro del aula. Han conseguido que aumente el conocimiento de esa lengua sagrada. Pero el uso sigue estancado. Imagino que ésa será la siguiente etapa. Para fomentar el conocimiento había que controlar las aulas. Para fomentar el uso, en cambio, se hace necesario otro tipo de control. El patio, la calle, la familia. La pregunta que queda por hacer no es ya por qué, sino cuándo y cómo. Y si una vez más lo aceptaremos en silencio.

Seguir (o empezar) en El Liberal de Bilbao:

 

En 2008, estimulado por las carcajadas que producen las informaciones de prensa sobre todo ese vascuence que se habla en Vasquilandia, vuestro humilde corresponsal salió a la calle a medirlo. Con sus escasos medios. Eso es, con dos orejas. E hizo el estudio preliminar sobre …

Pero el amigo me ha pasado el estudio oficial de la cosa. El último. Se conoce que los hacen cada cinco años, y los ocultan a la prensa y público como si  se tratara de la vergüenza de la familia. No sé, la prima puta, o el tío pederasta. Y sin embargo, existe:

No seré yo quien sugiera que nadie se crea el resultado. Son activistas de causa. “Salvalenguas”, en este caso. Y se sabe que el activista es el animal más proclive que existe a mentir. Y a engañarse. Creen que la causa es más importante que la verdad, y por eso no le dan importancia a la verdad.

Que la causa sea una lengua no les hace sonrojarse. Como tampoco que el motivo sea que si nos llamamos o nos llaman vascos, y vivimos en Vascongadas, entonces *nuestra* lengua *debería* de ser el vascuence. Como su propio nombre indica. Aunque no lo sea. Y se entiende que es un argumento que puede impresionar a un niño de teta. Mamoncete. Pero a un adulto, no tanto. Claro que si el adulto es un vascopiteko, hasta puede pensar que asesinar al vecino porque opina diferente es una acción política. Ya se sabe que la política, conflikto y eso. Así que imagina lo que no podrá sacar del nombre de una lengua. Chispas.

Pero si son ellos mismos los que dicen que el vascuence es una lengua absolutamente marginal en Vasquilandia, a pesar de todo el estúpido esfuerzo y gasto que se hace, yo no les voy a contradecir. No, si es verdad. Y tampoco si dicen que ha tocado techo.

Veamos lo más interesante para esta serie de “Lo que se habla en Bilbao”.

Vitoria y Bilbao han tenido la misma evolución que las zonas menos vascófonas. El uso ha mostrado cierta tendencia ascendente hasta el año 2006, y en los últimos cinco años ha disminuido un poco. El nivel de conocimiento de las dos capitales es de (sic) entorno al 25 %, y el uso, de (sic) entorno al 3 %.

Otro punto remarcable es el hecho de que en Vitoria, Bilbao y Pamplona otras lenguas se utilizan más que el euskera. (Por “otras lenguas” quieren decir no vascuence o castellano; o sea, extranjeras. Pero deben de haber caído en una eusco-sintaxis, o cualquier problema del alma similar. Porque no se puede decir peor algo tan claro y fácil como que se habla más guiri que vascuence).

El 3% es más de lo que salía en mi medición (ejem) de campo. Pero no sé si porque miden Bilbao en vez de el “Gran Bilbao”, como hacía yo. Y seguro que mi sistema del metro dejaba subrepresentadas algunas zonas donde el vascuence es menos escandalosamente marginal que en la media. Así que no son resultados demasiado incompatibles. Y el otro punto remarcable -las lenguas guiris más frecuentes que el vascuence- salía clavado en el estudio del metro.

Es una prueba que puede hacer cualquiera. Sal andando del parking del Ensanche, hasta por ejemplo el Sagrado Corazón. Y apuesta a si vas a oír antes vascuence, o extranjero. O más uno que otro, y muy poco en todo caso. Como apuestes vascuence, probablemente pierdas. Y eso dicen los dos estudios. El oficial, y el del menda. Que ese es todo el vascuence que se oye en Bilbao, una ciudad no especialmente turística. Menos vascuence que guiri.

lo-que-se-habla-en-bilbao-version-oficial

Si llamas a Bilbao ciudad “vasca”, y crees que eso viene por una lengua llamada vascuence, con mucha más razón podrías llamarle ciudad “guiri”. O extranjera, en plan fino. El problema es que “mucha más razón” sigue siendo cero de razón. Porque 0 x Algo = 0, y Bilbao tiene de guiri, o de vascuence, lo que yo de monja. Que es el problema de basar la fantasía étnica en un idioma de chichinabo – según su uso. Porque si somos diferentes, y etnia mágica, y tenemos una manera aparte de pensar, sentir y vivir, por causa de una lengua milagrosa, entonces me temo que Bilbao es otra cosa. En ningún caso rosa o azul, según los colores del siguiente gráfico. ¿Y qué lengua representa el verde?

lo-que-se-habla-en-bilbao

Bien podría ocurrir que Madrid, por más cosmopolita, sea una ciudad “menos española” que Bilbao, según lo que se habla.

Bildulandia es un mundo aparte, obviamente. Pero eso deberían de separarse ellos solos. Con Bildu y todo, quiero decir. El Parque Temático de la Etnia Milagro, y tal.

Y en general, la estrategia es joder a los niños, que no tienen defensa. Como los palestinos. Yo creo que *deberíamos* hablar en vascuence, porque es lo que corresponde en Vasquilandia. Ya lo dice el nombre. Pero el esfuerzo es mejor que lo hagas tú, hijo mío. Que es que a mi me da la risa.

el-puto vascuence-para-los-niñosPues parece guapo el bajón de vascuence que están dando los niños. Contando Vizcaya entera, en 2011 los niños hablaban vascuence en el mismo porcentaje que en 1994. Siendo el máximo hacia 2004.

bilbao-ninos-vascuence-bajando

También se refleja en el el estudio algo que todos vemos en la vida cotidiana. La mayor probabilidad que tienes de que ocurra el improbable suceso de escuchar vascuence en Bilbao, es que se trate de unos padres dando por saco a un niño indefenso. Clavado. Pero luego, cuando el niño está con sus amigos, y cuando los padres están sin niño, todos ellos disfrutan alegremente del castellano, con esa relajación que solo viene de la naturalidad. Imagino que los niños, que suelen ser unos cabritos que lo pillan todo, deben de tener a los padres por unos gilipollas de campeonato.

-Jó, pues el mío no veas. Hace como que sueña en vascuence, cuando se despierta de la siesta.

Y con estas cosas nos entretenemos. En Bilbao.

 

Vascuence por saco

Conversaciones. Una entrada de en su blog

Otro año más sin enseñar Filosofía

Otro año más sin poder dar clase de Filosofía en castellano, por el hecho de no tener acreditado el nivel de Euskera. Nada importa la experiencia, el curriculum, el reconocimiento de alumnos y compañeros o las competencias demostradas en tantas sustituciones. No es posible enseñar a Platón, a Descartes o a Marx si no demuestras un conocimiento suficiente de refranes y expresiones comunes en la lengua patria. Insisto, hablo de enseñar a Platón, Marx o Descartes en castellano, no en euskera. Esto es lo que convierte una mala situación personal en algo delirante.

Seguir ⇒

Si no nos rebelamos, cada vez pasará mas de esto. Y lo mejor es que la rebeldía te le ponen a huevo. Se han empeñado en que, a falta de cambiarnos de lengua, de momento hacerlo con algunas palabras y expresiones clave, que funcionan a modo de pasaporte. O a modo de expresión de temor reverencial por el puto vernáculo. Todos esos “agures” y su p*** madre.

Pues perfecto. Nada como usar las expresiones de toda la vida, empleadas de siempre por los vascoparlantes mismos, pero ahora prohibidas. Por ejemplo, vascuence. Dices vascuence, y ponen cara de infarto de cerebro. Insistes, y claramente se cabrean. Que es el objetivo, y lo único que se puede hacer. Y por supuesto, a un “agur” contestar con un muy sonriente “sayonara”. Que además en japonés clásico tiene cierto matiz de “hasta nunca”. Se suben por las paredes.

Me parece de cajón. Si hay latiguillos obligados, puestos ahí para mostrar que pasas por el aro, nada como demostrar que *no* pasas por ese aro. Y puto vascuence, o lo que haga falta. Porque a esta sociedad de borreguitos temerosos no se le puede ir con razones, tipo Let them die. Hay que darles un “bulsiscón”, que diría mi abuela euscaldún. Y son de muy fácil espanto.

Lo primero es hacer los deberes.

Yo me hago la siguente composición. La falta de contestación es porque han conseguido acojonar a la gente. Por dos vías. La violencia social (el ser *señalado*, etc), y eso que llamo “temor reverencial”. *Nuestra* lengua, la lengua *propia*, la *cultura* que nos hace nosotros, hay que amar nuestra esencia, y todas esas majaderías.

Han conseguido que todo el mundo trague una estúpida “política” lingüística, sin el menor debate. Ni discusión de costes, objetivos, ventajas e inconvenientes.

La parte de la violencia social no la puedes evitar. Pero es la parte débil, paradójicamente. Dura mientras dure la violencia, y la gente se suele acabar cansando. Es la parte “moral” la que importa. Y como se basa en ese altar completamente injustificado en el que han puesto a una lengua marginal y básicamente ágrafa, la forma de combatir la jugada (el altar) es a base carcajadas, tomatazos, y “bulsiscones”. Que otros vayan perdiendo, al ver tu ejemplo, ese respeto acojonado por una “kultura” rústica y mínima, que no tiene base alguna.

 

vascuence-por-saco-no-gracias

El argumento es tan evidente en España, que no se puede entender que cause sorpresa. O que se tome como una boutade. En una zona puede haber un vernáculo en uso, mayor o menor, o podría haber desaperecido hace siglos. ¿Cuál es la diferencia? ¿Cuál es la ventaja en el caso de haber mantenido su uso?

Pongamos que en Soria se hubiera mantenido, en uso minoritario y doméstico, una lengua celtíbera. ¿Iban a ser por eso los sorianos más ricos, más guapos, y más felices? ¿Tendrían un mayor “patrimonio cultural”? ¿Una manera mejor de pensar o de sentir? No me hagan reír. Lo que tendrían es un maldito incordio. Les entraría la manía de “salvalenguas”. Se la obligarían a estudiar a los que no la hubieran heredado. Muy probablemente la mayoría. Y como sería una lengua bastante inútil (y de ahí que fuera minoritaria), se sentirían en la obligación de darle una “utilidad” artificial. Única forma de “salvarla”. Así que la harían exigencia para los trabajos públicos, como médicos y enseñantes. Y en la educación. Y todo el mundo perdiendo el tiempo con una lengua con la que no iban a encontrar nada en internet, ni les iba a proporcionar la capacidad de comunicarse con una sola persona más. Eso sí, posiblemente se iban a sentir obligados a tocar y a escuchar la gaita. Insoportabe coñazo.

No hay nadie con dos dedos de frente que pueda pensar que los sorianos se han perdido nada al abandonar el celtíbero que en su día usaran. Razonamiento que sirve para pensar lo mismo de otros vernáculos que sí siguen en uso, y están en plena fantasía de “salvemos la lengua”, y “patrimonio cultural”. Majaderías que, por lo que se ve, conducen a padecer esa sociopatía llamada nacionalismo.

- Es que si se hubiera perdido el vascuence, no seríamos vascos.

- Ya. ¿Y qué es lo que se ha perdido exactamente el soriano por no ser “celtíbero”; el francés por no ser “galo”; el catalán por no ser “íbero”;  o el inglés por no ser “britano”. ¿Acaso no son lo que son?

- Es que yo prefiero ser vasco que ser otra cosa.

- Esa tontería se te pasaría, precisamente, si no se hablara vascuence. Serías más feliz. Pero el problema no es lo que tú prefieras ser. Como si bailas la conga. El problema es lo que tú prefieres que seamos los que tienes alrededor. Que es lo que llamas “conflicto”, y que, según tu propia teoría, está producido por la pervivencia de un coñazo vernáculo. Por eso en Soria, Zamora, etc, se han ahorrado ese “conflicto”.

Más idiotas, y hacemos un concurso. O igual eso es lo que nos gusta. Dar por saco.

 

Vascuence por saco

Página siguiente »

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 713 seguidores