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Luis Bouza-Brey

El PSC, como partido socialista, es una estafa permanente. Debería ser disuelto de una vez, y si quedan algunos socialistas en su interior, deberían abandonarlo para refundar la Federación Catalana del PSOE: Iceta es el  último estafador del PSC, proponiendo al alcalde de Lérida, Ros, como Presidente del Partido, o equiparando y calificando negativamente a Más y Rajoy por su rechazo a “negociar” lo que llaman la ” tercera vía” confederal, o planteando una política de insolidaridad fiscal catalana privilegiada, junto con “blindaje” lingüístico y cultural inconstitucionales que promuevan la separación cultural de Cataluña con respecto al resto del país, y definiendo a Cataluña como “Nación” a la altura del conjunto de España.

Una desvergüenza de tamaña categoría no se había planteado hasta ahora nunca por alguien que se denomine socialista, y constituye la manifestación de un estertor agónico del engendro PSC,  cuya muerte no debe demorarse ya más.

Antonio Robles hace hoy una crítica muy certera de la estafa Iceta en su artículo del periódico digital “Crónica Global”:

http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2014/07/-por-que-la-pregunta-de-miquel-iceta-es-reaccionaria-9628.php

 

Luis Bouza-Brey

Javier Barraycoa escribe un artículo en “El Mundo”, EMERGE LA CATALUÑA SILENCIADA, cuya lectura es relevante.

Ejemplo:

Pero la cuerda ya se ha estirado demasiado. Las mentiras han dejado de ser dogmas indiscutibles: éxito del sistema educativo, la mejor gestión sanitaria, la región más rica de España… El oasis está emponzoñado y su hedor es insoportable. Una sociedad cansada de su casta política empieza a alzar su voz. Por primera vez en la historia reciente de la democracia asoma una verdadera Societat Civil Catalana. Es una asociación transversal, compuesta por catalanes de derechas e izquierdas, apolíticos y asociacionistas, catalano y castellanohablantes, de toda condición social y profesión. Sociológicamente el fenómeno es sorprendente pero era inevitable.

Leer en El Mundo –>

De comentarios colgados en otros hilos por …

Luis Bouza-Brey

Estos días vió la luz una web denominada Dolça Catalunya, cuya dirección es http://www.dolcacatalunya.com
Merece la pena irla visitando para conocer la Cataluña real, frente a la imagen homogènea y sediciosa creada por los nacionalistas.

Ayer se presentaba una nueva asociación denominada Societat Civil Catalana, en el Colegio de Periodistas de Barcelona, a las siete de la tarde.

Ambas constituyen intentos de rectificación de la dejadez, el miedo al nacionalismo y la subordinación a los traidores del PSC y de ICV por parte de los catalanes. Es posible que aún quede tiempo de darle la vuelta a la situación estúpida y demencial creada por unos y otros.

(Copio la noticia de la web citada por Luis [-->]).

 

No había pasado nunca: la Societat Civil Catalana ya planta cara al secesionismo.

 

Ya no hay miedo. Catalanes de todos los colores se unen para defender la Cataluña integradora, la Cataluña de siempre.

scc

Día histórico: a las 11:30 de hoy, lunes 7 de abril, se ha presentado en el Colegio de Periodistas el manifiesto de Sociedad Civil Catalana, a cargo de Josep Ramon Bosch, Susana Beltrán, Joaquim Coll, José RosiñolIsabel Porcel. En un ambiente de fiesta, los ponentes han explicado el origen de esta asociación que recoge las aspiraciones de millones de catalanes descontentos con la situación que ha provocado el nacionalismo en los últimos años.

Los catalanes hemos progresado junto al resto de españoles gracias a la unión de esfuerzos y el respeto a la pluralidad. Por eso no queremos quedarnos quietos ante la intención secesionista de desarraigarnos del resto de españoles, rompiendo los vínculos profundísimos que nos unen. Esta pretensión no sólo implicaría enormes costos económicos que irían contra el bienestar de todos los catalanes, sino también emocionales y afectivos, produciendo una fractura en la sociedad catalana, cuya esencia es y siempre ha sido integradora”.

Societat Civil Catalana apuesta por que Cataluña sea “bastión de la creatividad y la riqueza cultural que han contribuido al enriquecimiento de la cultura española y universal”. Afirman que Cataluña “no está oprimida”, y que “no hay ningún argumento político, económico o afectivo que justifique los enormes costos sociales” del separatismo.

El manifiesto llama a la sociedad civil catalana a que “despierte y se haga escuchar” para “resolver los problemas sumando y no restando”, y se movilice “por una Cataluña abierta en una España de todos”.

Los promotores invitan a todos los catalanes a unirse a la iniciativa a través del siguiente correo: sociecat@gmail.com

Nosotros ya lo hemos hecho. ¡Bienvenida, Societat Civil Catalana!

 

Luis  Bouza-Brey

El problema esencial de la supervivencia de la libertad en España, y de su misma subsistencia como país, es que el régimen de libertades del 78 se instauró en base a unos presupuestos que han demostrado ser falsos:

Se pensó que aceptando parte de los objetivos del nacionalismo éste terminaría integrándose en el conjunto y renunciando —como hicieron las demás ideologías— a sus objetivos máximos. Hoy se ve que esa esperanza era infundada: el nacionalismo es etnicismo, es decir, una ideología que pretende crear una sociedad uniforme, producida por la imposición en todo su territorio de los rasgos culturales de una etnia a las demás, eliminando el pluralismo cultural preexistente en su interior y las relaciones de convivencia con el exterior basadas en la igualdad y la solidaridad.

Ante este etnicismo autoritario o totalitario, la idea fundacional del régimen del 78 de construir una España plural y abierta, igualitaria y solidaria, ha fracasado: los etnonacionalismos “han vuelto por sus fueros” precontemporàneos, demostrando que la atenuación de sus objetivos era mera táctica transitoria para alcanzar una situación favorable final, derivada de un “proceso” de acumulación de poder que les permitiera imponer sus objetivos máximos de sociedad uniforme, monolingüe e independiente.

Este proceso, en el País Vasco se ha impuesto mediante el uso de la violencia; en Cataluña, mediante la astucia ladina el adoctrinamiento y la propaganda, pero ahora, la maduración del mismo les lleva ya a confluir a ambos nacionalismos hacia el objetivo final de derribar el Estado común y destruir la unidad nacional de España.

Lo que es necesario es que la sociedad española y sus gobernantes despierten del sueño iluso de la transición y el régimen del 78: es preciso combatir abierta y contundentemente el etnicismo y sus trampas, imponer la voluntad mayoritaria del conjunto mediante el uso de los medios constitucionales previstos para corregir la deslealtad y el golpismo nacionalista, restaurar la unidad del país y reformar una Constitución inadecuada para mantener la unidad desde la pluralidad.

Mientras la sociedad española, en todos sus territorios, no sea capaz de percibir que tiene a los enemigos de la libertad en su propia casa y resulte incapaz de obrar en consecuencia, seguirá autodestruyéndose y permitiendo la instauración de regímenes opuestos a la libertad en esta península desdichada, que terminará por no ser capaz de integrarse en Europa.

El etnonacionalismo, como sostengo hace tiempo, es una ideología que hace de la necedad virtud, llamando a la opresión liberación, al monolitismo pluralidad, y a una etnia nación.

Luis Bouza-Brey

COLLAGE: EPPUR SI MUOVE

Galileo B.-B.
Uno tiene la sensación de que algo comienza a moverse, como un balbuceo, en buena dirección, y que el país empieza a desperezarse con movimientos que emergen bajo la epidermis.
Yo lo veo así, contemplando algunos acontecimientos de estos días, de los que paso a haceros referencia mediante una selección de vínculos:

“Abascal y Ortega Lara le montan a Rajoy la primera escisión del PP en dos décadas”, noticia en “El Confidencial” del 15-1-14.

“Europa abronca a España por los casos de corrupción”, noticia en “El Imparcial” del 15-1-14.

“Adiós, Rubalcaba. Adiós”. Artículo de Olegario Ortega en “Crónica Global” del 15-1-14.

En síntesis, creo que los dos partidos mayoritarios comienzan a tambalearse, y que Europa empieza a removerse ante la crisis del sistema. El régimen “si muove”… Falta un movimiento más de la situación: que entre “Movimiento Ciudadano”, abstencionistas y Abascal (“Vox”) le hagan un buen agujero a los grandes en las europeas.

Galileo Bouza.

Buena compañía se ha buscado Albert Rivera, como se ve en la foto tomada de Republica.com.

movimiento-ciudadano

 

Parece difícil mejorar referentes como Asunción y Girauta. Referentes de principios, y de no mamonear en los pastos de la mafia. Luis Bouza nos traía ayer [-->] la idea de la cosa.

Luis Bouza-Brey

Supongo que estos días hablaremos más de todo esto. Yo, como ya os dije, deseo apoyar este Movimiento de Ciudadanos, y colaborar con él.

No obstante, he leído el Manifiesto, que inserto a continuación y le he encontrado una pega que considero importante: la idea de listas abiertas, manteniendo las circunscripciones provinciales y el sistema proporcional, seguirá fomentando la oligarquía y la falta de democracia del sistema político. ¿Para qué sirve, por ejemplo, una lista abierta de un partido en una circunscripción de más de veinte diputados, para la mayoría de la población?¿alguien cree que los candidatos no seguirán sometidos al jefe del partido?¿qué puede hacer un elector, sino votar la lista del partido de su preferencia, presentada por la dirección de éste, aunque sea cambiando de posición a algunos candidatos?

Mientras no haya circunscripciones uninominales los ciudadanos tendrán muy poco que decidir: el sistema de listas, aunque sean abiertas, no reforma en profundidad el sistema oligárquico que sufrimos. No lo regenera.

En fin, seguimos, erre que erre, equivocándonos.

Inserto a continuación el Manifiesto presentado hoy.

EL MANIFIESTO

Ciudadanos de España:

Nos enfrentamos a varias graves crisis superpuestas: la económica, la institucional, la territorial, la ética. Como resultado, grandes segmentos sociales han desarrollado una preocupante desconfianza hacia nuestro sistema democrático.Necesitamos una reforma profunda de nuestro país que garantice la prosperidad y el bienestar de los ciudadanos, y tal reforma sólo podrá llevarse a cabo reforzando nuestros principales valores civiles: la libertad, la igualdad, la solidaridad y la unión. Los problemas de la democracia se resuelven con más democracia.

La mayoría de ciudadanos ha dejado de confiar en los políticos y en las políticas inmovilistas y decadentes que nos han conducido a esta situación. No podemos permitirnos caer en el optimismo ingenuo ni en el catastrofismo. Y lejos de aportar soluciones, los populismos sólo traerían problemas añadidos. Ni el futuro está escrito, ni vamos a dejar que lo escriban por nosotros. España será lo queramos los españoles. La voluntad de la mayoría es la única que puede lograr los cambios requeridos.

Las reformas que proponemos reforzarán los pilares de nuestra democracia y de nuestra nación. Son objetivos urgentes: democratizar los partidos políticos, abrirlos a la sociedad, someterlos al principio del mérito, hacerlos transparentes e implacables con la corrupción, generalizar el mecanismo de las elecciones primarias; conseguir un sistema de representación que devuelva el poder a los ciudadanos, pudiendo los representados escoger a partidos y también, directamente, a sus representantes a través de listas abiertas, de acuerdo con una ley electoral justa y proporcional; asegurar una efectiva división de poderes, alejando a los partidos del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional, de los órganos reguladores y de supervisión del sector financiero y de los medios de comunicación; reformar las administraciones públicas poniéndolas realmente al servicio de los ciudadanos y las empresas, asegurando los servicios públicos esenciales y suprimiendo burocracias y duplicidades.

Como base de las grandes reformas, defendemos la aprobación de un Pacto Nacional por la Educación que mire a una generación -no a una legislatura o a un gobierno-, y que garantice un sistema educativo de calidad para todos. Por encima de cualquier otra consideración, la educación se dedicará a formar buenas personas, buenos ciudadanos y buenos profesionales.

Los españoles vamos a abrir una nueva etapa política. La Constitución de 1978, que ha garantizado 35 años de estabilidad, libertades y progreso económico y social, seguirá siendo, con las actualizaciones necesarias, marco y garantía de nuestros derechos y libertades. Todo cambio es posible desde la Constitución; ningún cambio es democrático fuera de ella: en un Estado de derecho, lo legítimo es lo legal.

La nueva etapa exige cerrar y enterrar el capítulo de las dos Españas, así como las luchas territoriales, para que crezca sin cortapisas la nación de ciudadanos libres e iguales ante la ley. Una España diversa que reconoce su historia, sus lenguas y su cultura como patrimonio de todos, sin hacer de esa riqueza lastre o arma política que ponga en riesgo nuestro futuro unidos.

Lamentablemente, los partidos políticos representados hasta ahora en las Cortes Generales no han sido capaces de articular ni de vertebrar un proyecto común español que mire hacia el futuro sin prejuicios. Ha llegado el momento de convertir indignación y preocupación en acción e ilusión. Se ha acabado el tiempo de la resignación, de los súbditos; es la hora de la esperanza, de los ciudadanos. Nos veremos en las calles, en las redes y en las instituciones. Todos juntos, como un movimiento ciudadano. ¡Muévete!

Mañana 12 de octubre, a las doce de la mañana, está convocada una concentración en la Plaza de Cataluña de Barcelona, en defensa de la Unidad de España y contra la sedición.

imageimageimageMe llama la atención el silencio sobre esta convocatoria mantenido por los medios de comunicación impresos, con la excepción de ”ABC”. Parece como si el destino del país interesara a muy pocos, que no parecen conscientes de las consecuencias gravísimas que implica el proceso de sedición puesto en marcha en Cataluña.

Uno saca la impresión de que este territorio no se merece el título de país, ni un règimen de libertad y Estado de Derecho, cuando tan pocos son capaces de defenderlo. Yo no deseo sentir vergüenza, ni ahora ni en el futuro, ni propia ni ajena, por lo que quiero manifestaros que mañana estaré en la Plaza de Cataluña, y os llamo a todos los que tengais algo de dignidad  y patriotismo a que apoyeis esta  concentración. Aquí os dejo una imagen referente a esta convocatoria, copiada de Xurde Asturiano. Espero que los ¿españoles?  no  tengan que arrepentirse en el futuro de su pasividad

Al final de las imágenes he añadido una nueva con un globo participante en la  Concentración.

 

 

Aquí el amigo Luis, es tímido, con todos los años y la experiencia que tiene. Y mira que he tratado de explicarle -sutilmente- que no todos somos iguales, como propone la LOGSE, sino que hay clases. Especialmente clases de cerebros y conocimientos. ¿Pensará que es por fastidiar por lo que tiene la llave para escribir los artículos directamente? Pues no hay manera. El ilustre profesor se empeña en dejarnos su pensamiento escondido en comentarios colgados de hilos antiguos [-->], de los que solo se enteran los más duchos en los entresijos del lugar. Y PM al rescate.

El título no es culpa de Luis.

Luis Bouza-Brey

Disculpad que hoy no haya podido estar al loro, ya que además de haber tenido un día muy liado no contaba con aparecer en primera línea como “recomendaciones” en PM.

Creo que el acierto de Tertsch es diagnosticar la patología de nuestra cultura política consistente en haber dado por supuesto que la democracia habría de ser “antifranquista” e implicar con ello que el PSOE republicano, los comunistas y los nacionalistas representaban la legitimidad y los posicionamientos políticos correctos, mientras que la derecha debía estar condenada al limbo y excluida del poder.

No obstante, hubo un período en que Felipe González, con una orientación pragmática, intentó construir un PSOE moderno y un Gobierno para todos. Pero con Zapatero llegó la debacle: dió por sentado que la legitimidad correspondía al bando republicano, que los comunistas y nacionalistas representaban una parte importante de esa legitimidad, y se alió con ellos, intentando enviar al PP al exilio interior, afirmando que daría al nacionalismo catalán lo que le pidiera, y legitimando en alto grado a ETA mediante pactos de búsqueda del final de la violencia por obra de la aceptación de los objetivos del terrorismo, que eran los del nacionalismo radical por otros medios.

Ese PSOE perdió la percepción de que el PCE había sido estalinista y el nacionalismo catalán (personificado en la ERC de la República), genéticamente golpista, junto con el vasco, y olvidó los errores y patologías antidemocráticos del PSOE republicano. Errores y atropellos que en alto grado justificaron el rechazo del pueblo y la propensión a apoyar el golpe de Estado franquista por una parte de la población, harta de comunistas, golpistas y radicalismos revolucionarios y antidemocráticos socialistas.

La memoria histórica hemipléjica postulada por Zapatero, los pactos con ETA y la tanda de nuevos Estatutos que vaciaron el Estado autonómico, así como el populismo y el descontrol de las políticas zapatéticas, nos han conducido a la grave situación que estamos viviendo.
La corrupción actual es debida en alto grado al descontrol derivado del vaciamiento del poder del centro y al populismo y demagogia de las autoridades locales, atiborradas de dinero público descontrolado y pagadas en votos por una sociedad acrítica y borreguil, y por la colusión de intereses con sectores empresariales y financieros de diversos tipos que impulsaron las burbujas urbanística y monetaria.

El país funcionó durante bastantes años en base al cuento político de buenos y malos, como si la izquierda y los nacionalistas fueran los primeros y el PP los segundos.

El reventón de las burbujas ha hecho estallar también el cuento de la izquierda socialcomunista buena, pero todavía es preciso que alguien pinche la burbuja nacionalista, para que la cultura política del país vuelva a la normalidad, si es que todavía estamos a tiempo para ello, antes del caos definitivo.

Por eso Rivera y Ciudadanos están encontrando su papel en luchar contra esa parte del cuento, la de la santidad del nacionalismo. Pero el país andará a la pata coja si a nivel nacional el PP sigue acongojonado sin atreverse a enfrentarse a los problemas y pseudolegitimidades de nuestra patológica cultura política y no surge la tercera España regeneracionista que impulse un nuevo equilibrio del sistema, forzando al PSOE a refundarse o enviándolo al infierno.

Pero me estoy liando y alargando demasiado mi intervención. Echo el freno. Disculpadme.

García de Cortázar incide hoy en los temas de la patología de nuestra cultura política, en lo referente a la pseudolegitimidad de la izquierda, en un artículo de “ABC” titulado “La importancia de llamarse izquierda”.

Nos toca tratar la cuestión del golpismo nacionalista, para completar el análisis. Mas y ERC son hoy el prototipo chabacano de ese golpismo, y muchos siguen sin comprenderlo. Llama la atención el discurso frenado del peneuvismo actual.

Zarzalejos hoy, en “El Confidencial”, con un artículo titulado “abertzalismo catalán” trata el tema de la patología nacionalista:

Creo que es esencial tratar ambas patologías, la izquierdista y la nacionalista, en estos momentos de crisis del régimen del 78, para activar la catarsis.

Luis Bouza-Brey

Mis diversas lecturas sobre a actualidad política del país me han empujado a conclusiones penosas que hoy os expongo con deseo de feedback por vuestra parte.

Este es un escrito provocador suscitado por la lectura de un artículo de Francisco Rubiales en “Voto en Blanco” de hoy [-->]. Hasta aquí he llegado, hasta no ver salida a la situación de España.

Quizá sea necesario que la mayoría de la población cambie ya de actitud: muchos aún piensan —los que piensan— que viven en una democracia; otros muchos son como Lazarillos incultos y astutos que no ven más allá de sus narices y del interés particular; otros son los esbirros de la política, sectarios, o fanáticos, cerriles seguidores de sus jefes y grupos respectivos, cegados por los mantras del rechazo a la derecha, por los mitos de la construcción nacional, por el anticapitalismo, o por el reaganismo. Unos pocos todavía confiábamos en que se activarían reformas como la de la ley electoral o la de la Constitución,y eso permitiría regenerar el sistema político y limpiar el país de chorizos de guante blanco, corruptos y sinvergüenzas e ineptos varios.

Hoy, parece abrirse camino la impresión de que estamos en un laberinto del que los que mandan no desean o pueden librarnos, y que quizá no haya otra salida que otro nuevo derrumbe del sistema político, para que el país pueda librarse de las ventosas parasitarias que lo desangran y paralizan. Parece como si el derrumbe fuera inevitable, a corto plazo si se le empuja, o a largo plazo, después de un largo período de corrupción rampante que terminaría de esquilmar el país, agudizando sus problemas irresueltos y conduciendo a una situación muy dura, de guerra de todos contra todos.

Porque, ¿qué podemos esperar de un PP que se limita a mirar para otro lado ante la corrupción del sistema y a achacar todos los males a la crisis global y la incompetencia de los socialistas, friendo al país con impuestos, tasas y recorte de servicios públicos esenciales? ¿Qué podemos esperar de un PSOE que se ha quedado seco de ideas, lleno de oportunistas, ineptos y corruptos y que sólo sabe argumentar con el mito del antifranquismo y el rechazo de la derecha “franquista”? ¿Qué podemos esperar de un dinosaurio anacrónico como IU, para la que “cuanto peor mejor” y se apunta a todo lo que proteste a fin de acabar con todo lo que hay?¿Qué podemos esperar de una UPyD dirigida por franquistas-leninistas antidemocráticos y tramposos?¿qué podemos esperar de unos etnonacionalismos cerriles, anacrónicos y necios, cegados por el mito de la construcción “nacional”, la esquizofrenia paranoide contra España y lo español y la limpieza étnica?

Todas estas patologías no parecen tener ya remedio, y sólo una crisis total del sistema podrá iniciar una catarsis regenerativa. Pero si las democracias europeas no la impulsan, nuestros lazarillos, chorizos, corruptos, trileros, ineptos, y demás fauna autóctona, no la iniciarán.

 

Luis Bouza-Brey

La estupidez, la esquizofrenia paranoide y las tendencias suicidas son imposibles o muy difíciles de curar, pero lo peor es que están extendiéndose como una plaga por toda la sociedad catalana, contaminando incluso a quienes deberían ser los antídotos frente a esta epidemia.

Pues constituye el efecto de una plaga, y no otra cosa, el hecho de que el PSC se sume al golpismo de ERC y CIU y apoye la estrategia anticonstitucional y sediciosa de promover un referéndum de autodeterminación de un fragmento del pueblo español para que pueda decidir, sin contar con el resto de los españoles, si desea permanecer en España o separarse de ella, contraviniendo de ese modo abiertamente diversos artículos fundamentales de la Constitución (1, 2, 92, 149-1-32, 155, 167 y 168, entre otros) e incurriendo flagrantemente en un delito de sedición.

Con este proceso se rompe la unidad del Estado y la Nación española, se arrebata la soberanía o poder constituyente al conjunto del pueblo español, se convoca un referéndum ilegal usurpando la competencia estatal de convocar referéndums prevista en el art. 149 de la Constitución y, todo ello, violando la Constitución y pretendiendo modificarla sin seguir los procedimientos de reforma previstos en sus artículos 167 y 168.

Y todo ello, con el argumento de que es más democrática la ruptura de un Estado democrático y de Derecho que el respeto de la ley, la voluntad del conjunto del pueblo y los pactos aprobados por los propios actores protagonistas de la ruptura.

Pero este desarrollo argumental lo que indica es el estancamiento fundamentalista de un sector de los actores políticos, en cuyas neuronas no ha penetrado el fin de la dictadura franquista, la aprobación de la Constitución y el autogobierno de Cataluña (o de Euskadi, que viene a ser lo mismo), la fundación de la Unión Europea, o la vigencia de procedimientos democráticos: siguen percibiendo la realidad política con los mitos de hace dos siglos, basándose en principios precontemporáneos y manteniendo inamovibles actitudes etnicistas e irredentistas impermeables a la composición y voluntad real del pueblo de Cataluña.

Que estos posicionamientos los protagonice ERC, un partido genéticamente golpista, es lógico; pero que los asuma CIU, que ha estado presumiendo de “seny” y de apoyo a la gobernabildad del Estado, o que se sume al estropicio un PSC idiotizado y traidor a los principios básicos del socialismo, revelan que la plaga esquizofrénica de la sociedad catalana está muy propagada en odas sus células.

¿CÓMO SALIR DEL EMBROLLO?

Si se quiere evitar un proceso golpista que desencadenará de nuevo la dinámica de inestabilidad española del sglo XIX, con golpes y contragolpes, pronunciamientos y asonadas endémicos, tiene que resolverse el embrollo creado por nacionalistas y abducidos mediante procedimientos y decisiones integrados en el ordenamiento jurídico.

Por eso, y aunque creo que la mejor solución al problema de los etnonacionalismos es vencerlos ideológicamente y con el ordenamiento constitucional y penal en la mano, también creo que es posible derotarlos recurriendo a los procedimientos previstos en la Constitución, sin infringir el ordenamiento constitucional y deslegitimando con ello las apelaciones falsas a la “democracia a la carta” de los mitos nacionalistas, basadas más en la ley del embudo —para mi lo más ancho, para ti lo más agudo—, que en la lógica real de los valores y principios democráticos.

Entremos en el detalle:

La Constitución establece como competencia exclusiva del Estado la “autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum” (art. 149,1, 32), y el artículo 92 del texto fundamental determina, asimismo, que

“1. Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos.

  1. El referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del Presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados (por mayoría absoluta, de acuerdo con la norma complementaria del art. 6 de la Ley Orgánica reguladora de las distintas modalidades de referéndum).”

Por ello, si los dos grandes partidos desean defender realmente el ordenamiento constitucional, deberían poder ponerse de acuerdo en la posibilidad de abrir camino a esta vía de solución del embrollo etnonacionalista:

El Presidente del Gobierno, con aprobación por mayoría absoluta del Congreso, podría proponer al Rey la celebración de un referéndum consultivo en que se solicitase a todos los españoles que votaran si estarían dispuestos a aceptar que cualquier territorio español pudiera declararse independiente.

Si en dicho referéndum, la mayoría del pueblo español y una mayoría clara de alguno de los territorios aceptaran esa posibilidad, una mayoría clara de las Cortes debería iniciar un proceso de revisión constitucional, de acuerdo con el artículo 168 de la Constitución, a fin de posibilitar un cambio de la misma que permitiera dicha opción.

Dicho procedimiento permitiría saber, provincia por provincia, y municipio por municipio, en dónde existen mayorías independentistas, pudiéndose dar el caso, por ejemplo, de que Guipúzcoa, Lérida y Gerona apoyaran la independencia, mientras que Álava, Vizcaya, Barcelona y Tarragona, se opusieran a ella.

A posteriori, los diversos actores políticos, mediante decisión por mayoría clara de las Cortes (Congreso y Senado) y a iniciativa del Gobierno, alguna de las Cámaras o algún Parlamento autonómico, deberían diseñar el procedimiento de decisión local y general, sus requisitos y determinación de las consecuencias del mismo, para que la respectiva Comunidad (Ayuntamientos, provincias y Comunidades Autónomas) ejercitaran su “derecho a decidir”.

Me atrevo a pronosticar que, si se siguiera un procedimiento de estas características, el delirio etnonacionalista sería erradicado de raíz y España podría continuar su camino en la Unión Europea, habiendo liquidado el nacionalismo reaccionario, anacrónico e insolidario para siempre.

Luis Bouza-Brey

Este artículo y comentarios son muy apetitosos. Deseo a gradecer a La Voz de Barcelona el papel de periódico libre, junto con “El Debat” que desempeña en Cataluña.

El problema del PSOE y, por ende, de España, es que los troyanos del PSC lo han transformado en un partido contrario a los valores socialistas y la consecuencia tiene que ser su desaparición o su refundación.

En el intervalo de tiempo que tarde en producirse esto, y para acelerar el proceso, CIUDADANOS puede desempeñar el papel de catalizador y rentabilizar ese papel, favorecièndose con ello a sí mismo y a España en su conjunto —incluida Cataluña—.En ese sentido, me parecen muy acertadas las ideas de Erasmus, de una coalición Prieto-Azaña en Cataluña.

Pero me atrevería a hacer una sugerencia más audaz: ampliar esa alianza al conjunto de España, para conseguir también la aceleración del proceso de refundación del PSOE y de reestructuración de las fuerzas políticas españolas. Ciudadanos podría liderar la formación de un Movimiento Democrático (MODEM.  ES) en el conjunto de España para favorecer la dinamización y Regeneración del sistema de partidos y del país.

Rivera es lúcido, y está comenzando a descubrir la idea de España como defensa frente al etnonacionalismo. Eso comienza a llevarlo al éxito, después de siete años de vacilaciones… Si fuera capaz de extraer las conclusiones correctas de todo ello, el país se lo agradecería, y los Ciudadanos también.

Enlace al artículo referido:

Estimados amigos, lo prometido es deuda, así que hoy os envío mi artículo con el título que encabeza esta entrada y que constituye una segunda parte de la entrada publicada días atrás.

 

ESPAÑA EN JUEGO: DISGREGACIÓN, CONFEDERACIÓN O UNIÓN II

Luis Bouza-Brey, 19-11-12

 

A finales de Marzo decidí abandonar el Ruedo Ibérico, dejarlo a su desdichada suerte, pues llegué al convencimiento de que el intento de las generaciones de la Transición había fracasado,  de que no habíamos sido capaces de crear una democracia normal, decente y estable, adecuada para resolver los problemas endémicos del país: la centrifugación del país había traspasado las líneas rojas ya hace tiempo, la economía estaba destruida, el sistema político era disfuncional y estaba corrompido, las élites no habían dado la talla, y el pueblo no parecía estar al nivel adecuado para fundar una democracia y un Estado moderno, asemejándose más a diversos rebaños de borregos que a una sociedad de ciudadanos democráticos.

Por otra parte, después de varios años de ir contracorriente avisando de los peligros que ya se habían transformado en hechos, estaba convencido de que mi trabajo era inútil: los pocos que me leían y podían coincidir conmigo eran eso, muy pocos, y mis escritos no llegaban a la opinión pública, pese a haber acertado en la mayoría de los análisis, diagnósticos y previsiones formulados.

La conclusión lógica de todo ello era inmediata: había estado perdiendo el tiempo, las energías y la moral, y lo apropiado era dejar de resistirse inútilmente a lo que parecía ser el triste destino de nuestro desdichado país, el de hundirse por enésima vez en el caos, la corrupción y el desastre, despeñándose fuera de Europa y transformándose en un reino de taifas atrasado, genéticamente enfermo y problemático para el conjunto de la civilización occidental, a la que habíamos demostrado sobradamente no ser capaces de incorporarnos.

Mi percepción de la situación no ha cambiado, sino que ha ido confirmándose: el 25N constituye el acontecimiento final de un proceso degenerativo que acabará destruyendo el país, o sometiéndolo a un largo estertor agónico que se prolongará unos años, sin que los actores den con la solución a los problemas, mientras continuan formulando diagnósticos erróneos y pseudo soluciones que agravarán aquéllos hasta llegar a la hecatombe final del hundimiento del país.

 

UNA DESPEDIDA HONORABLE

Por ello, deseo hacer mi última aportación, acompañando al muerto —el Régimen del 78— en su último viaje, y formulando un diagnóstico final y unas propuestas de solución a lo que nos sucede, centrado en la crisis del modelo de Estado que manifiestan las elecciones andaluzas, vascas y catalanas.

Debo advertir, antes de nada, que estoy convencido que la élite política emergente de este largo proceso de treinta y pico años es la principal responsable de la destrucción de las esperanzas que nos acompañaron en los momentos iniciales de la transición, y del hundimiento del régimen fundado con la Constitución del 78, enésimo intento de construir un país democrático, civilizado y europeo, por lo que, aunque intentaré limitar mis tendencias descalificadoras hacia ella, no voy a renunciar a señalar su inepcia y corrupción material y mental con adjetivos contundentes, pues la gravedad de la situación a la que nos han conducido no permite remilgos ni escrúpulos expresivos derivados de la tolerancia cívica, ante el desastre en el que nos han hundido, unos por acción y otros por omisión de su deber de denunciar el desaguisado permanente y desvergonzado del que han resultado cómplices.

 

LA CRISIS DEL MODELO DE ESTADO

Aunque la situación andaluza no constituye por sí misma el factor causal de la crisis del modelo de Estado, y no la voy a analizar de manera directa aquí, sí que constituye un factor coadyuvante de primer orden en la deslegitimación del sistema político y el incremento del apoyo al independentismo así como de la propensión a la crisis final del Estado: El PSOE andaluz ha manifestado unos niveles de corrupción inadmisibles, y, por añadidura, los responsables directos de esta corrupción han vuelto a salir reelegidos, para presidir el PSOE y Andalucía, demostrando con ello que el poder, en este sistema, es inmune a todo tipo de control. No existen controles efectivos del poder político ni a nivel electoral, ni parlamentario, ni judicial, ni administrativo, y las élites políticas de este país se perpetuán en el poder hagan lo que hagan, asemejándonos cada día que pasa cada vez más a una república bananera.

Pero esta corrupción y deslegitimación de la élite política andaluza es extensible igualmente a la del conjunto del país y a las de los subconjuntos de todos los territorios españoles, incluidos los gobernados por oligarquías etnonacionalistas como las del País Vasco y Cataluña. Existe una corrupción, descoordinación y desgobierno generalizados resultantes de la dinámica centrifugadora y la apertura indefinida propias del Estado autonómico tal como ha sido diseñado en sus inicios y se ha ido desarrollando a lo largo de los últimos treinta y pico de años.

Pero de esta dinámica centrifugadora son principalmente responsables las élites etnonacionalistas, estancadas en un inmovilismo de principios e ideologías que dura ya siglo y medio, que las impulsa a oponerse delirantemente a la integración, y a chantajear permanentemente al conjunto de la sociedad española. Chantaje ante el que los partidos nacionales representativos, el PP y el PSOE, se han dejado llevar por un oportunismo irresponsable de cesiones esenciales, acompañado de la incapacidad permanente para un renovado Pacto de Estado. Incapacidad estimulada por el efecto catalizador de un sistema electoral aberrante y destructivo,  que favorece el chantaje de las minorías independentistas enemigas del régimen constitucional, transformándolas en bisagras carentes de escrúpulos y orientadas  al cambalache permanente de apoyos por privilegios reaccionarios y anacrónicos, propios de la premodernidad localista y estamental o etnicista, anteriores a la igualdad derivada de los logros propios de la Revolución francesa y el Mundo moderno.

Este anacronismo y estancamiento inmovilista de los etnonacionalismos periféricos es  el que los lleva a propugnar un confederalismo demencial o un independentismo suicida y antieuropeo, y a producir un vacío de integración en el sistema político que impulsa la degradación propia del pensamiento débil y oportunista de los dos grandes partidos, PP y PSOE orientándolos a adaptarse a este vacío mediante la opción a favor de una asimetría incontinente y transgresora de los principios modernos, o a aberraciones perversas del federalismo contrarias al principio de igualdad.

 

LA DESLEALTAD Y TRAICIÓN DE LOS ETNONACIONALISMOS

CIU y el PNV constituyen el paradigma de una psicosis política consistente en el delirio esquizofrénico paranoide que los imposibilita para contribuír en positivo al desarrollo del país  (del que consideran propio, sus “naciones”, y del que consideran ajeno, España). Al encontrarse estancados en ideologías y percepciones propios de hace siglo y medio, son incapaces de percibir la transformación del conjunto de la sociedad española, adaptar sus principios y criterios ideológicos a la modernidad, y elaborar fórmulas de unión de la diversidad propias de los Estados descentralizados modernos: siguen manteniendo embalsamado en el trasfondo de su pensamiento colectivo un irredentismo e independentismo que los impulsan permanentemente a la deslealtad y traición, aunque las disfracen con pactos de conveniencia para conseguir objetivos tácticos, siempre orientados por la estrategia de la consecución del objetivo final de la independencia nacional y la construcción de un Estado propio.  Este inmovilismo anacrónico se perpetúa cerrilmente entre las élites y el pueblo de Euskadi y Cataluña aunque en este siglo y medio transcurrido desde sus orígenes, la construcción de naciones característica del siglo XIX haya sido superada por la propensión inexorable hacia la unión en el marco europeo inducida por la globalización, la experiencia traumática derivada del sufrimiento producido por dos guerras mundiales, y la construcción de la Unión Europea, superpuesta a los Estados nacionales existentes.

El delirio esquizofrénico consistente en su incapacidad para asimilar los cambios acelerados y percibir la realidad de un mundo globalizado, junto con la momificación de sus principios fundacionales anacrónicos, los llevan al victimismo permanente frente a un enemigo inventado, al falseamiento compulsivo de la realidad y de la Historia, al etnicismo retrógrado y a una insatisfacción compulsiva que los empuja a la fijación de objetivos políticos irreales e irrealizables, como el confederalismo y el soberanismo, que terminarán por dinamitar la economía de sus sociedades y el autogobierno posible, traicionando los compromisos constitucionales básicos, violando la Constitución y las leyes, rompiendo la integridad del ordenamiento jurídico y destruyendo, por enésima vez, el régimen de libertades deseado y aprobado por el pueblo.

 

LA INEPCIA E IRRESPONSABILIDAD DEL PSOE

Pero las desgracias nunca vienen solas, y al estancamiento de los etnonacionalismos se le ha añadido el anquilosamiento y corrupción del PSOE, que después de la renovación experimentada a comienzos de la transición, se ha visto abocado a “morir de éxito”, como inintencionadamente profetizó Felipe González en su época dorada.

En efecto, el éxito del PSOE a partir del año 82, produjo una avalancha de oportunistas dispuestos a escalar en el interior de una organización necesitada de personal para cubrir innumerables puestos políticos, deteriorando la moral interna y la coherencia en los principios del partido. Pero además de ello, la victoria del neoliberalismo en los años setenta, la globalización disparada desde los ochenta, el derrumbe del comunismo en los noventa y el acceso a la secretaría general de una personalidad como Zapatero han transformado al partido en una organización plagada de corrupción y oportunismo, orientada por una retórica “progresista” frívola y vacía, ansiosa por mantener los múltiples chiringuitos de posiciones de poder y status en una lucha descarnada con la competencia política del PP, alejada del respeto a la democracia y al Estado de Derecho, y obsesionada por el poder y el voto a costa de lo que sea.

Esta dinámica de oportunismo, corrupción mental y material, frivolidad e inepcia irresponsables de los socialistas, los ha llevado a plegarse a las propensiones inmediatas de sectores significativos de la población, haciendo políticas populistas, rompiendo los consensos básicos existentes desde la transición con la derecha liberal-conservadora mediante su alianza con el primitivismo extremista de independentistas e izquierdistas, la formación de tripartitos orientados hacia el extremismo, el sometimiento a las estrategias golpistas y filoterroristas de los etnonacionalistas,  y el intento de exclusión del PP mediante un Pacto del Tinell generalizado a todo el país con el pretexto de la lucha antifranquista.

A ello hay que añadir la desvergonzada manipulación del poder jurisdiccional, y la violación implícita de la Constitución, transformándola de normativa en nominal a fin de consolidar sus acuerdos con independentistas, así como la ruptura del Pacto Antiterrorista,  la firma de acuerdos ocultos con los terroristas,  en el intento de conseguir el abandono de las armas por aquéllos, sin importarles la legitimación sobrevenida de ETA  gracias a las concesiones obtenidas y el debilitamiento del frente constitucionalista.

Esta debacle del PSOE ha tenido su correspondiente reflejo en la desorientación e inepcia del PSC, dirigido ideológica y técnicamente por el sector de troyanos nacionalistas que se impusieron en su interior desde el proceso de fusión de inicios de la transición, a lo que se añadió la demencial política de Maragall de pactos con ERC, reforma del Estatuto de Autonomía en dirección confederal y anticonstitucional, Pacto del Tinell para excluir y marginar al PP y perversión de la ideología federal con la defensa de la asimetría.

Debido a esta perversión permanente, el PSC ha acabado por resultar abducido y transformado en un valido del nacionalismo, abandonando a su electorado natural y dejando indefenso y desvalido el constitucionalismo en Cataluña.

Hoy el PSC se caracteriza por su indefinición, la incapacidad para presentar una alternativa al independentismo, el falseamiento renovado del federalismo como vía de escape para no comprometerse a hacer frente al etnonacionalismo, la fijación de una estrategia de concesiones permanentes hasta que aquél consiga sus objetivos, y la defensa de las políticas anti PP como único signo de identidad “antifranquista” y “progresista”.

Para el PSC, hoy, cualquier oposición coherente al etnonacionalismo constituye un obstáculo para el “encaje de Cataluña en España”, transforma al actor oponente en “fabricante de independentistas” y significa hacer políticas “anticatalanas”. Los troyanos han efectuado una labor de zapa muy efectiva y destructiva, arrasando a un partido socialista internacionalista, cosmopolita y de izquierdas y transformándolo en un apéndice subordinado a las políticas etnicistas, reaccionarias e independentistas de los nacionalistas.

 

EL AVESTRUCISMO ACOMPLEJADO DEL PP

Pero también el PP se ha dejado embarcar en este proceso de degeneración generalizada del régimen del 78. Las acusaciones de franquistas les han acobardado ante la opinión pública, debilitando su oposición  ante la alianza destructiva de izquierdistas y nacionalistas, y el intento de buscar apoyos en las bisagras nacionalistas, a partir de una supuesta afinidad ideológica, también los ha neutralizado ante el rumbo centrifugador y destructivo impuesto por aquellos al sistema político.

La pauta seguida recientemente por el PP ha sido la del avestruz, sin hacer una oposición firme y elaborar una alternativa frente a las políticas aberrantes de Zapatero, Maragall y los nacionalistas, cerrando los ojos a la espera de que la inepcia del PSOE-PSC los derribara y le diera la oportunidad de alcanzar el poder.

La consecuencia de esta política de oposición es que el Gobierno de Rajoy ha accedido al poder sin tener formulada una alternativa política de Regeneración del sistema, concentrando su esfuerzo e iniciativa en las políticas económicas de estabilización dictadas por la UE, pero sin tomar la iniciativa ineludible y vital en la necesaria regeneración del sistema y la revisión constitucional y electoral a fin de acabar con la corrupción y la degeneración oligárquica, antidemocrática y centrifuga del régimen del 78.

Si el PP no lidera el proceso de Regeneración urgente y vitalmente necesario va a desaprovechar una oportunidad histórica de evitar males catastróficos para el país, sin dejar más salida al pueblo español que el intento de activar un proceso constituyente fuera de los canales institucionales establecidos, bloqueados por la corrupción mental y material de unos actores políticos cada vez más deslegitimados y carentes de autoridad para gobernar.

 

¿EXISTE UNA ALTERNATIVA AL DERRUMBE Y DESINTEGRACIÓN DEL RÉGIMEN DEL 78?

El régimen se está descomponiendo a causa de su perversión oligárquica, su corrupción, su centrifugación y  la deslealtad y traición de los etnonacionalismos. Hace unos meses formulé una propuesta de Regeneración del sistema que considero sigue teniendo validez, por lo que voy a centrar mi atención en este momento en las políticas necesarias para hacer frente a la traición del etnonacionalismo.

 

 

PARAR EL GOLPE

En primer lugar, los españoles y sus representantes políticos han de ser conscientes de que se está produciendo un Golpe de Estado. A cámara lenta, pero un Golpe de Estado que terminará con el Régimen del 78, la Constitución y el sistema de libertades que nos dimos en la salida del franquismo.

Un Golpe de Estado al que no detendrán ni “Constituciones, ni Tribunales” (Mas dixit) y que finalizará con un referéndum anticonstitucional orientado a destruir el sistema autonómico para transformarlo en un sistema confederal con diversas soberanías, o en un Estado fallido del que se desgajarán varios Estados independientes.

Un Golpe de Estado es una ruptura de un régimen mediante la utilización de la autoridad y la fuerza de que dispone un sector del poder político para cambiarlo al margen de los procedimientos establecidos de cambio, y sustituir el régimen por otro distinto.

Ante este Golpe, la primera tarea de nuestros representantes, si es que lo son y cumplen con su obligación de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, es pararlo. Y para ello cuentan con un repertorio de opciones políticas e instrumentos normativos que les dotan de herramientas suficientes, si están dispuestos a usarlas.

1.- Pero el Golpe sólo se puede detener si existe voluntad política para ello: para anular la voluntad de unas minorías que pretenden imponer una ruptura del Régimen constitucional en contra de la voluntad mayoritaria del pueblo y las normas que la fijaron. Por consiguiente, la primera herramienta para detener el Golpe de Estado es que la inmensa mayoría del pueblo, a través de sus representantes constituidos en los dos grandes partidos políticos —PP y PSOE—, con el apoyo de, al menos el resto de pequeños partidos constitucionalistas —UPyD y Ciudadanos— manifieste en sede parlamentaria su voluntad abrumadoramente mayoritaria —creo que alrededor del 80% del pueblo español— de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, mediante un Pacto de Estado que recupere el consenso básico de la transición roto por Zapatero y sus alianzas demenciales, y formule la que resulta evidentemente necesaria revisión de la Constitución mediante los procedimientos de reforma establecidos en ella.

2.- Existen, además, tres herramientas potentes a disposición de las autoridades que representan a la mayoría del país.

A) Una primera es la de la anulación de la convocatoria de cualquier referéndum inconstitucional por parte del Tribunal Constitucional, cuando esta iniciativa secesionista intente ponerse en marcha.

B) Una segunda herramienta es la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que establece… “1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones  que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma, y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.

Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas”

C) Existe, por último, una tercera herramienta constituida por los diversos artículos del Código Penal que tipifican los delitos de Rebelión, Sedición o Usurpación de atribuciones. Dichos artículos van del 472 al 484 para la rebelión, del 544 al 549 para la sedición, y del 506 al 509 para la usurpación de atribuciones.

 

En mi opinión, se debe hacer llegar a los golpistas la decidida voluntad de las autoridades y representantes del pueblo español de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, y hacerles saber a lo que se enfrentan si intentan destruir ilegalmente el régimen democrático.

La laxitud en el cumplimiento de la Constitución y las leyes existente hasta ahora debe terminarse, restableciendo de una vez el cumplimiento del Derecho y fijando definitivamente las líneas rojas que no se pueden traspasar.

 

CAMBIAR LA DINÁMICA POLÍTICA DEL SISTEMA: PASAR DE LA CENTRIFUGACIÓN A LA INTEGRACIÓN Y COOPERACIÓN

La dinámica de las concesiones indefinidas y sin límites a los etnonacionalistas se debe acabar: ya ha durado demasiado y ha creado un régimen de distribución territorial del poder disfuncional y rupturista. Los etnonacionalistas catalanes de CIU han dejado de “hacer la puta y la Ramoneta” (Jordi Pujol dixit) para quitarse la careta y transitar a la reivindicación de la insolidaridad padana o la independencia: han traicionado la confianza puesta en ellos y mostrado a las claras su deslealtad.

Ante este posicionamiento de los nacionalistas, el juego de treinta y pico de años de concesiones debe terminarse, y recuperar la vigencia de los principios constitucionales democráticos e igualitarios, sin más mandangas centrifugadoras, etnicistas y reaccionarias.

El Pacto de Estado inexcusable entre PP, PSOE, UPyD y Ciudadanos debe incluir los principios y la defensa de un Patriotismo Español Integrador de la Diversidad que dé cauce de legitimidad a la integración del autogobierno local con el gobierno global del conjunto de España y a la gobernación de la Unión Europea.

Estos principios de un patriotismo español integrador de la diversidad son los únicos legítimos en el marco constitucional. Si se desea aplicar otros como los de el “hecho diferencial nacional” para fundamentar cambios estructurales que permitan soberanía territorial en lugar de autonomía, o confederalismo o independencia territorial, que se intente mediante los procedimientos de reforma constitucional establecidos y su autorización por el conjunto del pueblo español. Un Estado Democrático y de Derecho, miembro de la Unión Europea, no puede permitir la vigencia legitimadora de esos principios alternativos ni la instauración de estructuras que los impongan en contra de la voluntad de la mayoría.

Pero para mantener la vigencia de los principios de un Patriotismo Español Integrador de la Diversidad hace falta formularlos y defenderlos con coherencia y contundencia, y no dejarse llevar por el lenguaje y las fórmulas ideológicas de etnonacionalismos enemigos de España e izquierdismos pervertidos por su propia inepcia y oportunismo antipatrióticos.

Para ello se hace preciso cambiar la dinámica del proceso político de la Transición: es vitalmente necesario y urgente sustituir la dinámica de la concesión permanente por la de la integración coherente y contundente, definir como desleales y traidoras las tácticas nacionalistas del chantaje ladino con el fin de aproximarse a la soberanía e independencia, y luchar contra todo tipo de concesiones, componendas y pactos que vayan en esa dirección, las realice quien las realice.

Si esto no se hace, demos el país y el régimen de libertades por muertos y enterrados, ya o dentro de muy pocos años.

 

INICIAR UN PROCESO DE REVISIÓN CONSTITUCIONAL Y DE REFORMA DE LA LEY ELECTORAL

El establecimiento de una nueva dinámica del sistema político no se puede realizar sin introducir cambios estructurales que frenen la centrifugación e inicien la integración. Estos cambios estructurales los he formulado en mi artículo arriba mencionado de propuesta de Regeneración del sistema, pero creo que se pueden sintetizar todavía más con las siguientes fórmulas:

  1. Reforma de la Constitución a fin de instaurar un régimen electoral mayoritario con un subsistema complementario de asignación de una porción de los escaños del Congreso mediante recuento nacional de votos sobrantes que no hayan obtenido representación en el ámbito de las circunscripciones uninominales.
  2. Establecimiento en la Constitución del principio de igualdad política entre las Comunidades, admitiendo únicamente la asimetría derivada de hechos “naturales” como la presencia o ausencia de costas, la insularidad o el bilingüismo, sin que este último hecho natural impida la vigencia del mismo en las instituciones y el sistema educativo por medio de perversiones monolingües inducidas desde el poder local.
  3. Revisión del sistema de distribución de competencias y reasignación de algunas competencias al Estado, como la Educación compartida, el sistema fiscal común que implique la integración de los fueros con criterios de igualdad, solidaridad y equidad, o la supresión de los mismos si esto no se admite; la regulación y control de inversiones injustificadas o derrochadoras, así como de gastos injustificados derivados de políticas clientelares de personal administrativo por parte de las Comunidades Autónomas.
  4. Activación de controles operativos del mantenimiento de las estructuras constitucionales del Estado Autonómico mediante la acción fiscalizadora del Congreso y Senado; del poder Jurisdiccional,  Constitucional y Ordinario; de la Fiscalía General del Estado y los Fiscales de los Tribunales Superiores de Justicia. Revitalización de las funciones de los Delegados y Subdelegados provinciales del Gobierno en coordinación con la Intervención General del Estado; aprobación de Leyes de Armonización de la legislación autonómica cuando ello sea necesario para el mantenimiento de la coordinación del conjunto del sistema.
  5. Reforma de la Constitución, a fin de crear un Senado similar a los de los Estados federales, que permita y haga inexcusable la participación de las Comunidades Autónomas en las decisiones del conjunto, sin permitirles su autoexclusión orientada a  justificar distanciamiento político y rechazo de las instituciones comunes.

 

Este conjunto de propuestas constituyen sugerencias de revisión constitucional y legal para apoyar el cambio necesario del sistema autonómico actual, a fin de fortalecerlo y corregir sus perversiones y aberraciones. Los integrantes del bloque de la Constitucionalidad deberían encargar de una vez un dictamen a diversos técnicos a fin de proponer medidas en un plazo fijado que articulen la revisión necesaria de la Constitución y las Leyes.

 

EL TIEMPO SE ACABÓ

Las elecciones vascas y las catalanas del 25N demuestran que no se puede continuar haciendo el avestruz ante instituciones gobernadas por independentistas filoterroristas o progolpistas. Si la Regeneración del sistema mediante su refundación y revisión constitucional no se pone en marcha urgentemente mediante el Pacto de Estado de los componentes del bloque de constitucionalidad repetidamente mencionados, vistámonos de luto de una vez para asistir al funeral del Régimen del 78 y acompañarlo a su última morada. Si su muerte se produce en respuesta a la ceguera, sordera y silencio de los representantes del pueblo español, éste quizá  no tenga otra opción que buscar la defensa de la Patria mediante la lucha por la apertura de un PROCESO CONSTITUYENTE fuera de los canales establecidos, a fin de salvar a España mediante la instauración de una democracia auténtica que ponga fin al sistema oligárquico vigente.

La solución que se imponga en un proceso constituyente es muy probable que sea mucho más centralizadora que la propuesta reformista y regenerativa realizada aquí, después de que se haya experimentado el desastre inducido por un régimen oligárquico y centrífugo pervertido.

Desearía que nuestros representantes políticos se dieran cuenta de que las soluciones resultantes de bandazos traumáticos derivados de catástrofes políticas posiblemente no constituyan una solución  real más que en el corto plazo.

 

 

Luis Bouza-Brey

Estos días lleva rondándome por la cabeza el escribir un artículo sobre el futuro de España desde el punto de vista de las opciones que plantean el País Vasco y Cataluña. Me resisto a escribirlo porque mi hartazgo frente a la estupidez de unos y la  incompetencia de otros es muy intenso, pero el tiempo se agota y creo que constituye una obligación para mi escribir sobre este tema esencial y vital, pese a toda mi desesperanza y desprecio ante los actores políticos actuales.

El catalizador de mi asunción del compromiso de escribir el epílogo del régimen del 78 ha sido este informe de la fundación FUNCIVA publicado hoy por la Voz de Barcelona y que os facilito a continuación. Pero antes debo exponeros mi percepción de como veo las cosas:

Hemos llegado al punto final de un proceso degenerativo que culminará el 25 de noviembre, y a los nacionalistas hay que pararlos, si deseamos mantener un régimen de libertad e igualdad para España. Esta detención del proceso disgregador impulsado por los nacionalistas desde los años ochenta del siglo XX, debe realizarse, y o bien los detienen los catalanes derrotándolos en las urnas, o bien deben hacerlo el resto de los actores políticos del país, principalmente el Gobierno y los dos grandes partidos.

El problema de este asunto es encontrar la forma y el procedimiento de sustituir un modelo de Estado agonizante y destructivo por otro que fortalezca la Unión y el Estado. Pero esta sustitución debe iniciarse girando el rumbo de toda la situación anterior, iniciando un nuevo proceso de fortalecimiento del Estado mediante la deslegitimación de la idea de que todo lo que sea descentralizar sin límite es positivo.

Porque la cesión de poder desde el centro a la periferia, sin límites establecidos y fijos, conduce a la anarquía y la desintegración, y a ese punto hemos llegado en la actualidad: los nacionalismos ya no tienen más que reclamar que no sea la ruptura de la solidaridad (“Pacto fiscal” insolidario, Concierto) y/o la de la unidad política. Y los responsables principales de que hayamos llegado a esta situación han sido las instituciones estatales y los dos grandes partidos, con sus Gobiernos respectivos, que han cerrado los ojos ante la creciente osadía de los nacionalismos, la violación de la Constitución y la aceptación de las mandangas de un autogobierno ilimitado, el federalismo asimétrico de los troyanos del PSC, el “fet diferencial” del etnonacionalismo catalán y el nacionalismo obligatorio filoterrorista del PNV.

Han sido responsables de toda esta estafa los dos grandes partidos y sus Gobiernos, unas instituciones jurisdiccionales ciegas, sordas y mudas ante la violación de la Constitución y la ley, y la Corona, que no ha tenido la suficiente energía moral como para frenar el proceso degenerativo mediante su influencia en la opinión pública.

En fin, esta es mi tesis principal, que me comprometo a desarrollar estos días con un bosquejo del panorama político del país, y proporcionándoos como anticipo una copia del artículo de FUNCIVA que inserto a continuación.

Conviene abrir un debate articulado sobre este asunto, y el informe de FUNCIVA es un buen punto de partida:

CINCO ASPECTOS DE LA CONSTITUCIÓN A REFORMAR PARA LLEGAR A LA ESPAÑA FEDERAL

Informe de Daniel Tercero en “La Voz de Barcelona com” del 9-11-12

Diálogo, consenso y lealtad. La reforma del Estado, la Constitución y el sistema político fundamental es posible y, según algunos expertos, deseable. Una de las primeras propuestas concretas -si no la primera- que traspasa las meras palabras la ha puesto encima de la mesa la Fundación Ciudadanía y Valores (FUNCIVA).

Este jueves, en Madrid esta entidad ha presentado el informe ‘Cinco propuestas para la reforma constitucional en clave federal’. Los objetivos de la propuesta son, según el director general del think tank, José Maria Román Portas, promover el debate, el diálogo y defender el pluralismo ante una “complicada” situación política que se vive en España.

Según Román Portas, el debate sobre una reforma constitucional en clave federal no debe quedarse reducido solo a un tema de Cataluña, pues el sistema político ”tiene repercusiones en todos los órdenes de la vida, desde el personal y profesional hasta la convivencia cívica”. Con estas premisas, FUNCIVA ha admitido que esta propuesta de reforma no es “la única solución” posible.

Un doble objetivo: un Estado eficaz e integrador

El informe -de 27 páginas- parte del punto de salida de que el Estado de las Autonomías, pese a haber sido un buen sistema en su momento (salida de una dictadura), ‘ha dado muestras sobradas de agotamiento y disfuncionalidad‘. Desde el punto de vista jurídico, la Constitución ha dejado abierta la puerta a la inestabilidad permanente; y desde el punto de vista económico, la crisis económica ha demostrado que las Comunidades Autónomas están mal financiadas para dar respuesta al coste de los servicios básicos que tienen como competencias.

Pero, sobre todo, las reivindicaciones y exigencias de los partidos políticos nacionalistas, en Cataluña y País Vasco, principalmente, y ‘la radicalización’ de algunas de sus posiciones ‘ha confirmado que el Estado autonómico tampoco ha resuelto un problema estructural e histórico de nuestro país, el encaje en el Estado constitucional de aquellos territorios en los que las demandas de autogobierno son mayores y gozan de un amplio respaldo social’.

Como solución a este problema sustentado en tres puntos básicos, la FUNCIVA ha propuesto la reforma de la Constitución ‘en clave federal’, porque, ‘de lo que se trata es de lograr un Estado más eficaz, más democrático y más integrador’. Es decir, persiguiendo ’en última instancia garantizar la unidad del Estado, ofreciendo también un proyecto ilusionante de Estado integrador a las ciudadanos del País Vasco y de Cataluña’.

En el estudio, dirigido por Javier Tajadura Tejada, catedrático habilitado de Derecho constitucional y profesor de la Universidad del País Vasco, se alerta, sin embargo, de una trampa en el lenguaje. Lo que algunos llaman federalismo, como los conciertos económicos del País Vasco y Navarra o las relaciones bilaterales a las que aspiran los nacionalistas de Cataluña, no es federalismo sino confederalismo.

Reducción del número de CCAA

El estudio recuerda que el punto común de los estados federales es que la Carta Magna establece ‘quiénes son los estados miembros de la federación y qué competencias tienen’, ‘atribuye a un órgano independiente la facultad de resolver, conforme a criterios jurídicos y no de oportunidad, las controversias entre los estados miembros y la federación’ y define ‘con claridad’ el sistema de financiación de la administración pública.

Con esta base, la propuesta de reforma constitucional se estructura en cinco propuestas definidas como ‘muy ambiciosas’: número de estados, competencias, sistema de financiación, Senado federal y participación en la Unión Europea.

La primera es la relativa a la necesidad de determinar cuántos estados miembros deberían componer el hipotético y nuevo Estado federal partiendo de que 17 ‘son demasiados’ -en referencia al número actual de CCAA-. ‘Somos conscientes de la dificultad de abrir este debate, pero por honestidad intelectual, no podíamos obviar la cuestión’, se ha apuntado desde la FUNCIVA.

Uno de los baremos para medir un número justo de estados federados es el ratio de personas por cada territorio. Así -y dejando a un lado a la India (que daría de media 35 millones de habitantes por entidad)- hay una serie de países que funcionan bajo un sistema federal y que se mueven en número de entre cinco y diez millones por territorio: ’Brasil, 7,3 millones; Estados Unidos, 6,2 millones; Sudáfrica, 5,6 millones; Alemania, 5,1 millones’.

Otro grupo que presenta una ratio menor, entre dos y cinco millones de habitantes por entidad federativa de media: ‘México, 3,5 millones; Canadá, 2,6 millones; y Australia, 2,4 millones’. Esta radio, baja, se podría explicar por la gran extensión de los estados federados. Y, finalmente, otros países que tienen todavía una ratio menor: ‘Argentina, Austria y Suiza’.

La España autonómica tiene un índice de 2,4 millones de personas por territorio, según se ha calculado en el informe. España debería aproximarse a la ratio de Alemania, un país que con el doble de habitantes tiene 16 estados federados, uno menos que las 17 CCAA españolas. Un cálculo que han situado en un número no superior a diez estados federados. Es decir, sobrarían siete Autonomías.

Además, los nombres de los estados federados deberían figurar en la Constitución y los estatutos de autonomía deberían transformarse en constituciones estatales, ‘subordinadas jurídicamente a la Constitución federal’ y cuyos textos fueran lo más breve posible recogiendo ‘el sistema institucional propio dentro de los márgenes establecidos por la Constitución federal’.

Eliminación de las competencias compartidas

La ‘segunda y crucial’ reforma es la referida al reparto de las competencias y su fijación en el texto constitucional. Esta propuesta es la de ‘mayor trascendencia’ y la más complicada de consensuar, según la opinión de los autores del informe. ‘Se trata de examinar con rigor y sin prejuicios de ningún tipo qué competencias debe ejercer el poder central y cuáles los estados miembros, con objeto de atribuir la competencia a quien pueda ejercerla de forma más eficaz y a menor coste‘.

En el informe se hace mención a que ‘muchas competencias’ que ahora tiene el Gobierno pasarían a manos de los gobiernos de los estados, y lo mismo en dirección contraria ocurriría con algunas de las competencias que ahora ostentan los gobiernos autonómicos:

‘Su virtualidad consistirá en fijarlo en el texto constitucional y articular así un modelo cerrado (frente a la indefinida apertura que caracteriza al Estado autonómico). Se propone eliminar la categoría de competencias compartidas (legislación básica-legislación de desarrollo) fuente de innumerables problemas’.

En esta línea se han apuntado algunos aspectos que deberían ser de competencia exclusiva del Gobierno, todas las que garanticen la unidad política del Estado, como la acción exterior o la defensa, las que garanticen la unidad de mercado y las básicas para la cohesión social, como la igualdad de condiciones de vida, igualdad en materia educativa y sanitaria, por ejemplo.

Por contra, los estados federados tendrían capacidad legislativa máxima, única y exclusiva en las materias que -previamente definidas- sean de competencia de los estados miembros, así como las competencias de ejecución por normal general (dejando en manos de la federación el control y vigilancia de la aplicación de las normas).

Solo se establecerán algunas exigencias constitucionales -sigue el informe- para que el Gobierno pudiera intervenir en competencias de los estados miembros. Unas exigencias que deberían estar justificadas y muy motivadas. En Alemania, por ejemplo, esto se permite gracias a la cláusula de imprescindibilidad.

Una financiación bien definida y con ordinalidad

Vistos estas dos reformas que son de base política, desde la FUNCIVA se ha apostado por una reforma del sistema de financiación, motivo, según ha quedado recogido en el estudio, del ‘origen del problema catalán’. El objetivo:

‘Alcanzar un acuerdo sobre el mecanismo de financiación que basado siempre en el inexcusable principio de solidaridad podría incluir el principio de ordinalidad tal y como lo entiende el Tribunal Constitucional alemán para evitar que tras las transferencias de nivelación, los estados de mayores ingresos pierdan posiciones en lo que se refiere a capacidad de gasto. Modelo cuyas directrices deben ser fijadas también a nivel constitucional y que obliga a replantearse no tanto el sistema foral en sí, como el cálculo de las aportaciones de Navarra y el País Vasco a la Hacienda común’.

Aunque han considerado que el actual modelo de financiación autonómica, aprobado en 2009, bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, es el mejor modelo que ha existido en la España democrática, si bien han señalado que es mejorable, la apuesta que se ha recogido en el informe del think tank de carácter conservador defiende la ordinalidad -un modelo que no se aplica en Estados Unidos, por ejemplo-, la transparencia del modelo, una mayor responsabilidad recaudadora de las CCAA y una mayor concentración de los recursos para evitar que el Gobierno no pueda poner en marcha planes de estabilización.

Para llevar a cabo el resultado de la reforma en el plano de la financiación, la propuesta de FUNCIVA es nítida: ‘Las competencias de gestión tributaria deberían de recaer en una agencia federal independiente dedicada a la liquidación, inspección, recaudación e incluso la revisión de sus actos en vía administrativa’.

Un Senado federal y la Unión Europea

Una de las cinco propuestas de reforma afectaría al Senado. Si bien todas las voces en el PSOE apuntan a que la Cámara Alta debería ser ya una cámara de representación territorial, en el PP estas voces son minoritarias. La propuesta de FUNCIVA va en la línea de convertir el Senado en un lugar para desarrollar ‘la cultura política del pacto y del diálogo’ entre los territorios federados.

Diálogo, pacto y, también, cooperación. Se optaría por transformar ‘radicalmente’ el Senado y convertirlo en un Senado federal como el existente en Alemania, con una composición ‘muy reducida de delegados del los gobiernos de las entidades federativas que actúan conforme a un mandato imperativo’.

Ahora bien, tanto o más importante que el establecimiento de un Senado federal, es el diseño de ‘un sistema de cooperación fluido y eficaz entre los distintos gobiernos’. Esta cooperación debería de ser en dos dimensiones: la horizontal (entre los estados miembros) y la vertical (entre estos y la federación). Y, todo esto, bajo el principio de la lealtad federal (con obligaciones y consecuencias por su incumplimiento), algo que está lejos de lo que ocurre hoy día entre el Gobierno nacional y los gobiernos autonómicos.

Finalmente, la quinta reforma propuesta es la que hace referencia a la participación de la España federal en la Unión Europea. Para defender este punto, la FUNCIVA se ha basado en un informe de 2006 del Consejo de Estado que señaló la necesidad de reformar el artículo 93 de la Constitución para que se fijen ‘los límites materiales a la transferencia de poderes internos a la UE, ya marcados por el Tribunal Constitucional en el dictamen 1/2004 sobre el Tratado Constitucional de la Unión Europea’.

¿Por qué esta propuesta tiene pocas probabilidades de llevarse a cabo por consenso?

En definitiva, la propuesta de reforma del think tank FUNCIVA no es más que un punto de partida. Necesario o no, solo el tiempo y la voluntad de los ciudadanos de España lo dirán. Román Portas ha considerado que la discusión sobre el modelo de Estado debe hacerse desde una perspectiva “rigurosa, abierta y respetuosa” y ha abogado por dejar al margen las posiciones a priori que puedan impedir analizar debidamente las propuestas presentadas “con ánimo constructivo y pensando en lo mejor de todos los españoles sea cual sea su condición y sentimientos”.

Sin embargo, esta hipotética reforma constitucional no parece posible sin el consenso de las dos fuerzas políticas más importantes a nivel nacional, PP y PSOE, así como de las otras dos formaciones que tienen presencia en toda España, Izquierda Unida y UPyD; pero, sobre todo tampoco se podría llevar a cabo sin el PNV y CiU. Todo lo que fuera una reforma con un consenso menor que el de 1978 parece condenado a fracasar en el tiempo.

En este contexto político, en el que los nacionalistas -especialmente en Cataluña- han optado por la vía de la secesión sin condiciones parece poco probable que una reforma constitucional de este calado pueda contar con el visto bueno de CiU. Desde FUNCIVA, de todas maneras, son optimistas: ‘El modelo que aquí se defiende dotaría a Cataluña, como entidad federativa, de estructuras de Estado y mejoraría también su financiación. Ahora bien, el pacto federal supondría el abandono de los objetivos independentistas’.

Este comentario de Luis en el hilo del vídeo nazi de Pujol [-->] no tiene desperdicio, y merece mejor lugar. El título es mío (pm).

Luis Bouza-Brey

Yo soy un gallego que vivo en Cataluña desde hace cuarenta y dos años. Me vine aquí en el año setenta, a trabajar en la Universidad, sin necesidad económica de hacerlo, pues en Galicia podía trabajar con mi padre en su bufete. Pero en aquellos tiempos Cataluña iba en vanguardia en la lucha por la libertad y contra la dictadura, era una sociedad viva y experimental, muy contrastante con la Galicia envejecida y desvitalizada por la emigración, cuya Biblioteca universitaria era un compendio de textos arqueológicos o franquistas, sus profesores burócratas del franquismo, y la mayoría de sus estudiantes dignos especímenes de la Casa de la Troya. Por eso no me quedaba más opción que emigrar hacia la vitalidad y la libertad, asumiendo los riesgos implícitos en este desarraigo y dispuesto a trabajar duro si quería limpiar de nubes el cerebro, entender mi país e intentar ser útil al mismo en el futuro.

La experiencia fue penosa pero positiva: dispuse de libros y ambiente creativo, y un pequeño sueldo de PNN para poder sobrevivir estudiando durante dieciseis años.

En la Cataluña de aquella época encontré un ambiente cultural vivo y recursos universitarios, además de una forma general de percibir la vida más activa y moderna. Había ciertos inconvenientes, como el dominio aplastante de los comunistas en el ambiente cultural y la naciente patología etnonacionalista, de construir un sujeto apabullante, la Nasió, que comenzaba a anular la libertad. Pero por entonces la izquierda, todavía con ropajes internacionalistas, dominaba el ambiente, por lo que el etnonacionalismo era solamente una corriente folk sin mucha fuerza.

En fin, en aquella época, si te andabas con ojo y no te enfrentabas a los comunistas, si ademàs entendías la lucha por defender la cultura catalana contra la discrminación, y si además trabajabas con interés e intensidad por hacer las cosas bien, podías ir haciéndote un sitio para respirar y poder trabajar sin grandes aspiraciones de ascenso hacia la cúspide, pues ahí, en ese nivel, te encontrabas con el handicap de venir de fuera y ser ajeno a las redes clientelares y familiares típicas de la Universidad y la sociedad autóctona.

En síntesis: el trabajo en Cataluña era más productivo, el ambiente más vivo y libre que en el resto de España, y la esperanza de cambiar la situación, mayor.

Pero desde entonces las cosas cambiaron: la izquierda acomplejada por el antifranquismo y el antimito del lerrouxismo dejó el flanco internacionalista y patriótico y a sus electores naturales abandonados, el pujolismo actuó con una gran habilidad táctica y estratégica para ir ocupando los centros de poder social y las instituciones, y nadie luchó contra esa hegemonía, pues en aquel momento el nacionalismo periférico aparentaba junto con la izquierda representar el progreso y la libertad frente a la dictadura.

Por todo ello, hubo un conjunto de factores que comenzaron a cambiar la situación: la victoria del pujolismo, la subordinación del PSUC al antilerrouxismo, el secuestro del PSC-PSOE por los señoritos de Sarriá y demás troyanos del resto de Cataluña, y la abstención de un sector muy significativo de la población inmigrada en las elecciones autonómicas. Si a ello le añadimos la transferencia de la educación a la Generalitat, la creación de la TV3 nacionalsta y el papel de bisagra de CIU en las Cortes, además de la política de hacer aceptable la autonomía a los nacionalismos perifèricocediendo a sus exigencias… Con todo ello, una espesa niebla reaccionaria y esterilizante se fue extendiendo sobre Cataluña, hasta hoy, en que la mayoría no cree en nada y la minoría más fanática y fundamentalista se moviliza en búsqueda del praiso nacionalista barato que Mas vocea revistiendo el mito de la indepenencia con mentiras y falsas ilusiones que nos conducen a los catalanes a la ruina y al resto de España a la amputación de una de sus regiones más importantes.

Mi impresión es que estamos en la fase final de un ciclo degenerativo ante el que, si no reaccionamos, moriremos, y si el país reacciona, va a costar mucho esfuerzo volver a soldar la fractura emergente y recuperar el equilibrio.

Como actor discreto pero muy consciente de la vida política del país desde antes de la transición, y con la experiencia de haber vivido ésta desde Cataluña, tengo la impresión de haber experimentado un fracaso colectivo, el de las esperanzas de construir un país normal y decente y convivir con la frustración de dejar a nuestros hijos una situación que empeora aceleradamente.

Como individuo, no obstante, he realizado mis objetivos, aprendiendo, sobreviviendo y amando a mi país y a mi familia. Aunque habrá que ver como salimos de este fracaso colectivo.

En fin, creo que sólo en parte se merece el pueblo catalán el fracaso sobrevenido: la mayor parte de culpa corresponde a sus élites políticas y sociales, corrompidas e ineptas, inadecuadas para as necesidades del país en los tiempos que nos ha tocado vivir: nos hacen falta élites más inteligentes y sanas… A ver de dónde las sacamos.

Artículo de Luis Bouza-Brey, que es una despedida afectuosa a mis amigos de Plaza Moyúa, también publicada en mi web

29-3-12

No es que me vaya al Caribe, no, es que he descubierto que ya estoy en él:

Las semanas pasadas, sindicatos e izquierda (PSOE e IU) convocan una huelga general (¿¿revolucionaria??) pese a la situación agónica de la economía del país; el PSC se abstiene en la votación del Parlament de Cataluña para aprobar una Ley de Consultas que viola directamente la Constitución —hecho libidinoso, por otra parte, muy característico de la Cataluña actual—; los andaluces votan de tal manera que se pueda volver a elegir presidente de Andalucía al responsable político del latrocinio y la corrupción escandalosas de aquella Comunidad; CDC, el partido mayoritario de Cataluña, formula como objetivo estratégico de la “nasió” la independencia de la “España que nos roba”; en el País Vasco, ETA y sus validos políticos tienen un amplio apoyo popular, y López, Eguiguren, and company les regalan legitimación a raudales; el PSOE, después de las elecciones andaluzas, afirma que comienza un cambio de ciclo político a su favor y en contra del PP; Zapatero es contratado para dar conferencias ¡ de economía, y en Venezuela!…

En fin, que la evidencia empírica me confirma día tras día que gran parte de nuestra élite política, intelectual y corporativa  está corrompida material e intelectualmente; que un amplio sector del pueblo español — ese que votó reincidentemente a Zapatero, y en el que incluyo al de las taifas periféricas, que siguen votando cerrilmente al etnonacionalismo cavernario— es políticamente estúpido y suicida, y parece encarrilado decididamente hacia la autodestrucción.

Todo ello me lleva a la conclusión de que intentar conseguir racionalidad política en este sistema es un afán imposible, y que no merece la pena continuar desviviéndose incesantemente por encontrar el camino para ajustar lo deseable con lo posible, rechazando lo inaceptable, pues al final es este último el status que se impone.

Por ello, he decidido tomarme el país en serio, y ya que estamos en una Respública Bananera (1) mi función como politólogo ha terminado, y lo mejor es tomarme unas largas vacaciones de análisis político y dedicarme a objetivos intelectuales más gratificantes, como leer novelas de vez en cuando —hace años que ni las ojeo, y la literatura clásica y de ciencia ficción siempre fueron mis hobbies en momentos menos agónicos—, estudiar a fondo la cosmoteología, y hacer crucigramas y solitarios.

Por eso deseo despedirme, no sé si por un largo período vacacional o definitivamente como politólogo y patriota sufriente de este desdichado país deficiente. Mi sitio web continuará existiendo, pero hibernado, y mi participación en Plaza Moyúa experimentará el mismo destino, aunque no sin antes despedirme afectuosamente de los diversos amigos con los que he convivido durante los últimos años en dicha plaza. Especialmente, deseo agradecer a PM su agudeza, trabajo incansable y resistencia. Os deseo a todos que consigáis algunos de los objetivos propuestos.

También deseo, finalmente, al Gobierno del PP que obtenga éxito en su intento de salvar al país de la autodestrucción agónica. Pero ojo con las malas compañías, y atención a la necesidad de regeneración política. Sin ella el país no se salva.

(1)   WIKIPEDIA: República bananera, del inglés banana republic, es un término peyorativo para un país que sea considerado como políticamente inestable, empobrecido y atrasado, cuya economía depende de unos pocos productos de escaso valor agregado (simbolizados por las bananas), gobernado por un dictador o una junta militar. También se las suele llamar “republiquetas bananeras” (pero no se deben confundir con el término histórico “republiqueta“).

Otro rasgo notable en este estereotipo es que en la “república bananera” la corrupción es práctica corriente en cada aspecto de la vida cotidiana, siendo comúnmente desobedecidas las leyes del país. También suele identificarse como característica de la república bananera el poder casi absoluto que ejerce sobre su gobierno una gran empresa extranjera, ya sea mediante sobornos a los gobernantes o por simple ejercicio de su poder financiero.

Este término continúa siendo usado en muchas ocasiones para describir de manera despectiva a ciertos gobiernos de los países sudamericanos, centroamericanos, del Caribe, Asia y África. El término fue acuñado por O. Henry, humorista y escritor de cuentos cortos estadounidense, para referirse a Honduras en Cabbages and Kings (1904, cuentos cortos ambientados en Centroamérica). El término República en esa época (a inicios del siglo XX) era también un eufemismo de dictadura.

In the constitution of this small, maritime banana republic was a forgotten section…
(En la constitución de esta pequeña y marítima república bananera había una sección olvidada…)

en Cabbages and Kings de O.Henry

At that time we had a treaty with about every foreign country except Belgium and that banana republic, Anchuria.
(En esos tiempos teníamos tratados con casi todos los países extranjeros excepto Bélgica y esa república bananera, Anchuria)

en Cabbages and Kings de O.Henry

El término fue inventado originalmente como una referencia muy directa a una “dictadura servil”, que favorece (o apoya directamente a cambio de sobornos) la explotación de la agricultura de plantación y monocultivo a gran escala, sin atender a mejorar las condiciones de vida de los habitantes del país. La situación se podía generalizar al resto de Centroamérica y a la explotación de su principal producto (el banano o plátano) por parte de la United Fruit Company, empresa estadounidense que mantenía una influencia enorme sobre la política interna de América Central desde fines del siglo XIX hasta la década de 1970, ya sea mediante el abuso de su poder económico, amenazas de violencia, o sobornos a gobernantes.

Posteriormente se popularizó la denominación de “república bananera” para hacerla extensiva de manera peyorativa a cualquier país del mundo que se considere como plagado de inestabilidad política, corrupción, e ilegalidad en su vida cotidiana. De hecho estos rasgos han sido invocados para calificar como república bananera a países de Europa Oriental o de Asia Central tras la desintegración de la Unión Soviética en 1991, donde se cree ver los mismos rasgos de las repúblicas de América Central a inicios del siglo XX.

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