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Luis Bouza-Brey

Mis diversas lecturas sobre a actualidad política del país me han empujado a conclusiones penosas que hoy os expongo con deseo de feedback por vuestra parte.

Este es un escrito provocador suscitado por la lectura de un artículo de Francisco Rubiales en “Voto en Blanco” de hoy [-->]. Hasta aquí he llegado, hasta no ver salida a la situación de España.

Quizá sea necesario que la mayoría de la población cambie ya de actitud: muchos aún piensan —los que piensan— que viven en una democracia; otros muchos son como Lazarillos incultos y astutos que no ven más allá de sus narices y del interés particular; otros son los esbirros de la política, sectarios, o fanáticos, cerriles seguidores de sus jefes y grupos respectivos, cegados por los mantras del rechazo a la derecha, por los mitos de la construcción nacional, por el anticapitalismo, o por el reaganismo. Unos pocos todavía confiábamos en que se activarían reformas como la de la ley electoral o la de la Constitución,y eso permitiría regenerar el sistema político y limpiar el país de chorizos de guante blanco, corruptos y sinvergüenzas e ineptos varios.

Hoy, parece abrirse camino la impresión de que estamos en un laberinto del que los que mandan no desean o pueden librarnos, y que quizá no haya otra salida que otro nuevo derrumbe del sistema político, para que el país pueda librarse de las ventosas parasitarias que lo desangran y paralizan. Parece como si el derrumbe fuera inevitable, a corto plazo si se le empuja, o a largo plazo, después de un largo período de corrupción rampante que terminaría de esquilmar el país, agudizando sus problemas irresueltos y conduciendo a una situación muy dura, de guerra de todos contra todos.

Porque, ¿qué podemos esperar de un PP que se limita a mirar para otro lado ante la corrupción del sistema y a achacar todos los males a la crisis global y la incompetencia de los socialistas, friendo al país con impuestos, tasas y recorte de servicios públicos esenciales? ¿Qué podemos esperar de un PSOE que se ha quedado seco de ideas, lleno de oportunistas, ineptos y corruptos y que sólo sabe argumentar con el mito del antifranquismo y el rechazo de la derecha “franquista”? ¿Qué podemos esperar de un dinosaurio anacrónico como IU, para la que “cuanto peor mejor” y se apunta a todo lo que proteste a fin de acabar con todo lo que hay?¿Qué podemos esperar de una UPyD dirigida por franquistas-leninistas antidemocráticos y tramposos?¿qué podemos esperar de unos etnonacionalismos cerriles, anacrónicos y necios, cegados por el mito de la construcción “nacional”, la esquizofrenia paranoide contra España y lo español y la limpieza étnica?

Todas estas patologías no parecen tener ya remedio, y sólo una crisis total del sistema podrá iniciar una catarsis regenerativa. Pero si las democracias europeas no la impulsan, nuestros lazarillos, chorizos, corruptos, trileros, ineptos, y demás fauna autóctona, no la iniciarán.

 

Luis Bouza-Brey

La estupidez, la esquizofrenia paranoide y las tendencias suicidas son imposibles o muy difíciles de curar, pero lo peor es que están extendiéndose como una plaga por toda la sociedad catalana, contaminando incluso a quienes deberían ser los antídotos frente a esta epidemia.

Pues constituye el efecto de una plaga, y no otra cosa, el hecho de que el PSC se sume al golpismo de ERC y CIU y apoye la estrategia anticonstitucional y sediciosa de promover un referéndum de autodeterminación de un fragmento del pueblo español para que pueda decidir, sin contar con el resto de los españoles, si desea permanecer en España o separarse de ella, contraviniendo de ese modo abiertamente diversos artículos fundamentales de la Constitución (1, 2, 92, 149-1-32, 155, 167 y 168, entre otros) e incurriendo flagrantemente en un delito de sedición.

Con este proceso se rompe la unidad del Estado y la Nación española, se arrebata la soberanía o poder constituyente al conjunto del pueblo español, se convoca un referéndum ilegal usurpando la competencia estatal de convocar referéndums prevista en el art. 149 de la Constitución y, todo ello, violando la Constitución y pretendiendo modificarla sin seguir los procedimientos de reforma previstos en sus artículos 167 y 168.

Y todo ello, con el argumento de que es más democrática la ruptura de un Estado democrático y de Derecho que el respeto de la ley, la voluntad del conjunto del pueblo y los pactos aprobados por los propios actores protagonistas de la ruptura.

Pero este desarrollo argumental lo que indica es el estancamiento fundamentalista de un sector de los actores políticos, en cuyas neuronas no ha penetrado el fin de la dictadura franquista, la aprobación de la Constitución y el autogobierno de Cataluña (o de Euskadi, que viene a ser lo mismo), la fundación de la Unión Europea, o la vigencia de procedimientos democráticos: siguen percibiendo la realidad política con los mitos de hace dos siglos, basándose en principios precontemporáneos y manteniendo inamovibles actitudes etnicistas e irredentistas impermeables a la composición y voluntad real del pueblo de Cataluña.

Que estos posicionamientos los protagonice ERC, un partido genéticamente golpista, es lógico; pero que los asuma CIU, que ha estado presumiendo de “seny” y de apoyo a la gobernabildad del Estado, o que se sume al estropicio un PSC idiotizado y traidor a los principios básicos del socialismo, revelan que la plaga esquizofrénica de la sociedad catalana está muy propagada en odas sus células.

¿CÓMO SALIR DEL EMBROLLO?

Si se quiere evitar un proceso golpista que desencadenará de nuevo la dinámica de inestabilidad española del sglo XIX, con golpes y contragolpes, pronunciamientos y asonadas endémicos, tiene que resolverse el embrollo creado por nacionalistas y abducidos mediante procedimientos y decisiones integrados en el ordenamiento jurídico.

Por eso, y aunque creo que la mejor solución al problema de los etnonacionalismos es vencerlos ideológicamente y con el ordenamiento constitucional y penal en la mano, también creo que es posible derotarlos recurriendo a los procedimientos previstos en la Constitución, sin infringir el ordenamiento constitucional y deslegitimando con ello las apelaciones falsas a la “democracia a la carta” de los mitos nacionalistas, basadas más en la ley del embudo —para mi lo más ancho, para ti lo más agudo—, que en la lógica real de los valores y principios democráticos.

Entremos en el detalle:

La Constitución establece como competencia exclusiva del Estado la “autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum” (art. 149,1, 32), y el artículo 92 del texto fundamental determina, asimismo, que

“1. Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos.

  1. El referéndum será convocado por el Rey, mediante propuesta del Presidente del Gobierno, previamente autorizada por el Congreso de los Diputados (por mayoría absoluta, de acuerdo con la norma complementaria del art. 6 de la Ley Orgánica reguladora de las distintas modalidades de referéndum).”

Por ello, si los dos grandes partidos desean defender realmente el ordenamiento constitucional, deberían poder ponerse de acuerdo en la posibilidad de abrir camino a esta vía de solución del embrollo etnonacionalista:

El Presidente del Gobierno, con aprobación por mayoría absoluta del Congreso, podría proponer al Rey la celebración de un referéndum consultivo en que se solicitase a todos los españoles que votaran si estarían dispuestos a aceptar que cualquier territorio español pudiera declararse independiente.

Si en dicho referéndum, la mayoría del pueblo español y una mayoría clara de alguno de los territorios aceptaran esa posibilidad, una mayoría clara de las Cortes debería iniciar un proceso de revisión constitucional, de acuerdo con el artículo 168 de la Constitución, a fin de posibilitar un cambio de la misma que permitiera dicha opción.

Dicho procedimiento permitiría saber, provincia por provincia, y municipio por municipio, en dónde existen mayorías independentistas, pudiéndose dar el caso, por ejemplo, de que Guipúzcoa, Lérida y Gerona apoyaran la independencia, mientras que Álava, Vizcaya, Barcelona y Tarragona, se opusieran a ella.

A posteriori, los diversos actores políticos, mediante decisión por mayoría clara de las Cortes (Congreso y Senado) y a iniciativa del Gobierno, alguna de las Cámaras o algún Parlamento autonómico, deberían diseñar el procedimiento de decisión local y general, sus requisitos y determinación de las consecuencias del mismo, para que la respectiva Comunidad (Ayuntamientos, provincias y Comunidades Autónomas) ejercitaran su “derecho a decidir”.

Me atrevo a pronosticar que, si se siguiera un procedimiento de estas características, el delirio etnonacionalista sería erradicado de raíz y España podría continuar su camino en la Unión Europea, habiendo liquidado el nacionalismo reaccionario, anacrónico e insolidario para siempre.

Luis Bouza-Brey

Este artículo y comentarios son muy apetitosos. Deseo a gradecer a La Voz de Barcelona el papel de periódico libre, junto con “El Debat” que desempeña en Cataluña.

El problema del PSOE y, por ende, de España, es que los troyanos del PSC lo han transformado en un partido contrario a los valores socialistas y la consecuencia tiene que ser su desaparición o su refundación.

En el intervalo de tiempo que tarde en producirse esto, y para acelerar el proceso, CIUDADANOS puede desempeñar el papel de catalizador y rentabilizar ese papel, favorecièndose con ello a sí mismo y a España en su conjunto —incluida Cataluña—.En ese sentido, me parecen muy acertadas las ideas de Erasmus, de una coalición Prieto-Azaña en Cataluña.

Pero me atrevería a hacer una sugerencia más audaz: ampliar esa alianza al conjunto de España, para conseguir también la aceleración del proceso de refundación del PSOE y de reestructuración de las fuerzas políticas españolas. Ciudadanos podría liderar la formación de un Movimiento Democrático (MODEM.  ES) en el conjunto de España para favorecer la dinamización y Regeneración del sistema de partidos y del país.

Rivera es lúcido, y está comenzando a descubrir la idea de España como defensa frente al etnonacionalismo. Eso comienza a llevarlo al éxito, después de siete años de vacilaciones… Si fuera capaz de extraer las conclusiones correctas de todo ello, el país se lo agradecería, y los Ciudadanos también.

Enlace al artículo referido:

Estimados amigos, lo prometido es deuda, así que hoy os envío mi artículo con el título que encabeza esta entrada y que constituye una segunda parte de la entrada publicada días atrás.

 

ESPAÑA EN JUEGO: DISGREGACIÓN, CONFEDERACIÓN O UNIÓN II

Luis Bouza-Brey, 19-11-12

 

A finales de Marzo decidí abandonar el Ruedo Ibérico, dejarlo a su desdichada suerte, pues llegué al convencimiento de que el intento de las generaciones de la Transición había fracasado,  de que no habíamos sido capaces de crear una democracia normal, decente y estable, adecuada para resolver los problemas endémicos del país: la centrifugación del país había traspasado las líneas rojas ya hace tiempo, la economía estaba destruida, el sistema político era disfuncional y estaba corrompido, las élites no habían dado la talla, y el pueblo no parecía estar al nivel adecuado para fundar una democracia y un Estado moderno, asemejándose más a diversos rebaños de borregos que a una sociedad de ciudadanos democráticos.

Por otra parte, después de varios años de ir contracorriente avisando de los peligros que ya se habían transformado en hechos, estaba convencido de que mi trabajo era inútil: los pocos que me leían y podían coincidir conmigo eran eso, muy pocos, y mis escritos no llegaban a la opinión pública, pese a haber acertado en la mayoría de los análisis, diagnósticos y previsiones formulados.

La conclusión lógica de todo ello era inmediata: había estado perdiendo el tiempo, las energías y la moral, y lo apropiado era dejar de resistirse inútilmente a lo que parecía ser el triste destino de nuestro desdichado país, el de hundirse por enésima vez en el caos, la corrupción y el desastre, despeñándose fuera de Europa y transformándose en un reino de taifas atrasado, genéticamente enfermo y problemático para el conjunto de la civilización occidental, a la que habíamos demostrado sobradamente no ser capaces de incorporarnos.

Mi percepción de la situación no ha cambiado, sino que ha ido confirmándose: el 25N constituye el acontecimiento final de un proceso degenerativo que acabará destruyendo el país, o sometiéndolo a un largo estertor agónico que se prolongará unos años, sin que los actores den con la solución a los problemas, mientras continuan formulando diagnósticos erróneos y pseudo soluciones que agravarán aquéllos hasta llegar a la hecatombe final del hundimiento del país.

 

UNA DESPEDIDA HONORABLE

Por ello, deseo hacer mi última aportación, acompañando al muerto —el Régimen del 78— en su último viaje, y formulando un diagnóstico final y unas propuestas de solución a lo que nos sucede, centrado en la crisis del modelo de Estado que manifiestan las elecciones andaluzas, vascas y catalanas.

Debo advertir, antes de nada, que estoy convencido que la élite política emergente de este largo proceso de treinta y pico años es la principal responsable de la destrucción de las esperanzas que nos acompañaron en los momentos iniciales de la transición, y del hundimiento del régimen fundado con la Constitución del 78, enésimo intento de construir un país democrático, civilizado y europeo, por lo que, aunque intentaré limitar mis tendencias descalificadoras hacia ella, no voy a renunciar a señalar su inepcia y corrupción material y mental con adjetivos contundentes, pues la gravedad de la situación a la que nos han conducido no permite remilgos ni escrúpulos expresivos derivados de la tolerancia cívica, ante el desastre en el que nos han hundido, unos por acción y otros por omisión de su deber de denunciar el desaguisado permanente y desvergonzado del que han resultado cómplices.

 

LA CRISIS DEL MODELO DE ESTADO

Aunque la situación andaluza no constituye por sí misma el factor causal de la crisis del modelo de Estado, y no la voy a analizar de manera directa aquí, sí que constituye un factor coadyuvante de primer orden en la deslegitimación del sistema político y el incremento del apoyo al independentismo así como de la propensión a la crisis final del Estado: El PSOE andaluz ha manifestado unos niveles de corrupción inadmisibles, y, por añadidura, los responsables directos de esta corrupción han vuelto a salir reelegidos, para presidir el PSOE y Andalucía, demostrando con ello que el poder, en este sistema, es inmune a todo tipo de control. No existen controles efectivos del poder político ni a nivel electoral, ni parlamentario, ni judicial, ni administrativo, y las élites políticas de este país se perpetuán en el poder hagan lo que hagan, asemejándonos cada día que pasa cada vez más a una república bananera.

Pero esta corrupción y deslegitimación de la élite política andaluza es extensible igualmente a la del conjunto del país y a las de los subconjuntos de todos los territorios españoles, incluidos los gobernados por oligarquías etnonacionalistas como las del País Vasco y Cataluña. Existe una corrupción, descoordinación y desgobierno generalizados resultantes de la dinámica centrifugadora y la apertura indefinida propias del Estado autonómico tal como ha sido diseñado en sus inicios y se ha ido desarrollando a lo largo de los últimos treinta y pico de años.

Pero de esta dinámica centrifugadora son principalmente responsables las élites etnonacionalistas, estancadas en un inmovilismo de principios e ideologías que dura ya siglo y medio, que las impulsa a oponerse delirantemente a la integración, y a chantajear permanentemente al conjunto de la sociedad española. Chantaje ante el que los partidos nacionales representativos, el PP y el PSOE, se han dejado llevar por un oportunismo irresponsable de cesiones esenciales, acompañado de la incapacidad permanente para un renovado Pacto de Estado. Incapacidad estimulada por el efecto catalizador de un sistema electoral aberrante y destructivo,  que favorece el chantaje de las minorías independentistas enemigas del régimen constitucional, transformándolas en bisagras carentes de escrúpulos y orientadas  al cambalache permanente de apoyos por privilegios reaccionarios y anacrónicos, propios de la premodernidad localista y estamental o etnicista, anteriores a la igualdad derivada de los logros propios de la Revolución francesa y el Mundo moderno.

Este anacronismo y estancamiento inmovilista de los etnonacionalismos periféricos es  el que los lleva a propugnar un confederalismo demencial o un independentismo suicida y antieuropeo, y a producir un vacío de integración en el sistema político que impulsa la degradación propia del pensamiento débil y oportunista de los dos grandes partidos, PP y PSOE orientándolos a adaptarse a este vacío mediante la opción a favor de una asimetría incontinente y transgresora de los principios modernos, o a aberraciones perversas del federalismo contrarias al principio de igualdad.

 

LA DESLEALTAD Y TRAICIÓN DE LOS ETNONACIONALISMOS

CIU y el PNV constituyen el paradigma de una psicosis política consistente en el delirio esquizofrénico paranoide que los imposibilita para contribuír en positivo al desarrollo del país  (del que consideran propio, sus “naciones”, y del que consideran ajeno, España). Al encontrarse estancados en ideologías y percepciones propios de hace siglo y medio, son incapaces de percibir la transformación del conjunto de la sociedad española, adaptar sus principios y criterios ideológicos a la modernidad, y elaborar fórmulas de unión de la diversidad propias de los Estados descentralizados modernos: siguen manteniendo embalsamado en el trasfondo de su pensamiento colectivo un irredentismo e independentismo que los impulsan permanentemente a la deslealtad y traición, aunque las disfracen con pactos de conveniencia para conseguir objetivos tácticos, siempre orientados por la estrategia de la consecución del objetivo final de la independencia nacional y la construcción de un Estado propio.  Este inmovilismo anacrónico se perpetúa cerrilmente entre las élites y el pueblo de Euskadi y Cataluña aunque en este siglo y medio transcurrido desde sus orígenes, la construcción de naciones característica del siglo XIX haya sido superada por la propensión inexorable hacia la unión en el marco europeo inducida por la globalización, la experiencia traumática derivada del sufrimiento producido por dos guerras mundiales, y la construcción de la Unión Europea, superpuesta a los Estados nacionales existentes.

El delirio esquizofrénico consistente en su incapacidad para asimilar los cambios acelerados y percibir la realidad de un mundo globalizado, junto con la momificación de sus principios fundacionales anacrónicos, los llevan al victimismo permanente frente a un enemigo inventado, al falseamiento compulsivo de la realidad y de la Historia, al etnicismo retrógrado y a una insatisfacción compulsiva que los empuja a la fijación de objetivos políticos irreales e irrealizables, como el confederalismo y el soberanismo, que terminarán por dinamitar la economía de sus sociedades y el autogobierno posible, traicionando los compromisos constitucionales básicos, violando la Constitución y las leyes, rompiendo la integridad del ordenamiento jurídico y destruyendo, por enésima vez, el régimen de libertades deseado y aprobado por el pueblo.

 

LA INEPCIA E IRRESPONSABILIDAD DEL PSOE

Pero las desgracias nunca vienen solas, y al estancamiento de los etnonacionalismos se le ha añadido el anquilosamiento y corrupción del PSOE, que después de la renovación experimentada a comienzos de la transición, se ha visto abocado a “morir de éxito”, como inintencionadamente profetizó Felipe González en su época dorada.

En efecto, el éxito del PSOE a partir del año 82, produjo una avalancha de oportunistas dispuestos a escalar en el interior de una organización necesitada de personal para cubrir innumerables puestos políticos, deteriorando la moral interna y la coherencia en los principios del partido. Pero además de ello, la victoria del neoliberalismo en los años setenta, la globalización disparada desde los ochenta, el derrumbe del comunismo en los noventa y el acceso a la secretaría general de una personalidad como Zapatero han transformado al partido en una organización plagada de corrupción y oportunismo, orientada por una retórica “progresista” frívola y vacía, ansiosa por mantener los múltiples chiringuitos de posiciones de poder y status en una lucha descarnada con la competencia política del PP, alejada del respeto a la democracia y al Estado de Derecho, y obsesionada por el poder y el voto a costa de lo que sea.

Esta dinámica de oportunismo, corrupción mental y material, frivolidad e inepcia irresponsables de los socialistas, los ha llevado a plegarse a las propensiones inmediatas de sectores significativos de la población, haciendo políticas populistas, rompiendo los consensos básicos existentes desde la transición con la derecha liberal-conservadora mediante su alianza con el primitivismo extremista de independentistas e izquierdistas, la formación de tripartitos orientados hacia el extremismo, el sometimiento a las estrategias golpistas y filoterroristas de los etnonacionalistas,  y el intento de exclusión del PP mediante un Pacto del Tinell generalizado a todo el país con el pretexto de la lucha antifranquista.

A ello hay que añadir la desvergonzada manipulación del poder jurisdiccional, y la violación implícita de la Constitución, transformándola de normativa en nominal a fin de consolidar sus acuerdos con independentistas, así como la ruptura del Pacto Antiterrorista,  la firma de acuerdos ocultos con los terroristas,  en el intento de conseguir el abandono de las armas por aquéllos, sin importarles la legitimación sobrevenida de ETA  gracias a las concesiones obtenidas y el debilitamiento del frente constitucionalista.

Esta debacle del PSOE ha tenido su correspondiente reflejo en la desorientación e inepcia del PSC, dirigido ideológica y técnicamente por el sector de troyanos nacionalistas que se impusieron en su interior desde el proceso de fusión de inicios de la transición, a lo que se añadió la demencial política de Maragall de pactos con ERC, reforma del Estatuto de Autonomía en dirección confederal y anticonstitucional, Pacto del Tinell para excluir y marginar al PP y perversión de la ideología federal con la defensa de la asimetría.

Debido a esta perversión permanente, el PSC ha acabado por resultar abducido y transformado en un valido del nacionalismo, abandonando a su electorado natural y dejando indefenso y desvalido el constitucionalismo en Cataluña.

Hoy el PSC se caracteriza por su indefinición, la incapacidad para presentar una alternativa al independentismo, el falseamiento renovado del federalismo como vía de escape para no comprometerse a hacer frente al etnonacionalismo, la fijación de una estrategia de concesiones permanentes hasta que aquél consiga sus objetivos, y la defensa de las políticas anti PP como único signo de identidad “antifranquista” y “progresista”.

Para el PSC, hoy, cualquier oposición coherente al etnonacionalismo constituye un obstáculo para el “encaje de Cataluña en España”, transforma al actor oponente en “fabricante de independentistas” y significa hacer políticas “anticatalanas”. Los troyanos han efectuado una labor de zapa muy efectiva y destructiva, arrasando a un partido socialista internacionalista, cosmopolita y de izquierdas y transformándolo en un apéndice subordinado a las políticas etnicistas, reaccionarias e independentistas de los nacionalistas.

 

EL AVESTRUCISMO ACOMPLEJADO DEL PP

Pero también el PP se ha dejado embarcar en este proceso de degeneración generalizada del régimen del 78. Las acusaciones de franquistas les han acobardado ante la opinión pública, debilitando su oposición  ante la alianza destructiva de izquierdistas y nacionalistas, y el intento de buscar apoyos en las bisagras nacionalistas, a partir de una supuesta afinidad ideológica, también los ha neutralizado ante el rumbo centrifugador y destructivo impuesto por aquellos al sistema político.

La pauta seguida recientemente por el PP ha sido la del avestruz, sin hacer una oposición firme y elaborar una alternativa frente a las políticas aberrantes de Zapatero, Maragall y los nacionalistas, cerrando los ojos a la espera de que la inepcia del PSOE-PSC los derribara y le diera la oportunidad de alcanzar el poder.

La consecuencia de esta política de oposición es que el Gobierno de Rajoy ha accedido al poder sin tener formulada una alternativa política de Regeneración del sistema, concentrando su esfuerzo e iniciativa en las políticas económicas de estabilización dictadas por la UE, pero sin tomar la iniciativa ineludible y vital en la necesaria regeneración del sistema y la revisión constitucional y electoral a fin de acabar con la corrupción y la degeneración oligárquica, antidemocrática y centrifuga del régimen del 78.

Si el PP no lidera el proceso de Regeneración urgente y vitalmente necesario va a desaprovechar una oportunidad histórica de evitar males catastróficos para el país, sin dejar más salida al pueblo español que el intento de activar un proceso constituyente fuera de los canales institucionales establecidos, bloqueados por la corrupción mental y material de unos actores políticos cada vez más deslegitimados y carentes de autoridad para gobernar.

 

¿EXISTE UNA ALTERNATIVA AL DERRUMBE Y DESINTEGRACIÓN DEL RÉGIMEN DEL 78?

El régimen se está descomponiendo a causa de su perversión oligárquica, su corrupción, su centrifugación y  la deslealtad y traición de los etnonacionalismos. Hace unos meses formulé una propuesta de Regeneración del sistema que considero sigue teniendo validez, por lo que voy a centrar mi atención en este momento en las políticas necesarias para hacer frente a la traición del etnonacionalismo.

 

 

PARAR EL GOLPE

En primer lugar, los españoles y sus representantes políticos han de ser conscientes de que se está produciendo un Golpe de Estado. A cámara lenta, pero un Golpe de Estado que terminará con el Régimen del 78, la Constitución y el sistema de libertades que nos dimos en la salida del franquismo.

Un Golpe de Estado al que no detendrán ni “Constituciones, ni Tribunales” (Mas dixit) y que finalizará con un referéndum anticonstitucional orientado a destruir el sistema autonómico para transformarlo en un sistema confederal con diversas soberanías, o en un Estado fallido del que se desgajarán varios Estados independientes.

Un Golpe de Estado es una ruptura de un régimen mediante la utilización de la autoridad y la fuerza de que dispone un sector del poder político para cambiarlo al margen de los procedimientos establecidos de cambio, y sustituir el régimen por otro distinto.

Ante este Golpe, la primera tarea de nuestros representantes, si es que lo son y cumplen con su obligación de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, es pararlo. Y para ello cuentan con un repertorio de opciones políticas e instrumentos normativos que les dotan de herramientas suficientes, si están dispuestos a usarlas.

1.- Pero el Golpe sólo se puede detener si existe voluntad política para ello: para anular la voluntad de unas minorías que pretenden imponer una ruptura del Régimen constitucional en contra de la voluntad mayoritaria del pueblo y las normas que la fijaron. Por consiguiente, la primera herramienta para detener el Golpe de Estado es que la inmensa mayoría del pueblo, a través de sus representantes constituidos en los dos grandes partidos políticos —PP y PSOE—, con el apoyo de, al menos el resto de pequeños partidos constitucionalistas —UPyD y Ciudadanos— manifieste en sede parlamentaria su voluntad abrumadoramente mayoritaria —creo que alrededor del 80% del pueblo español— de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, mediante un Pacto de Estado que recupere el consenso básico de la transición roto por Zapatero y sus alianzas demenciales, y formule la que resulta evidentemente necesaria revisión de la Constitución mediante los procedimientos de reforma establecidos en ella.

2.- Existen, además, tres herramientas potentes a disposición de las autoridades que representan a la mayoría del país.

A) Una primera es la de la anulación de la convocatoria de cualquier referéndum inconstitucional por parte del Tribunal Constitucional, cuando esta iniciativa secesionista intente ponerse en marcha.

B) Una segunda herramienta es la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que establece… “1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones  que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma, y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.

Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas”

C) Existe, por último, una tercera herramienta constituida por los diversos artículos del Código Penal que tipifican los delitos de Rebelión, Sedición o Usurpación de atribuciones. Dichos artículos van del 472 al 484 para la rebelión, del 544 al 549 para la sedición, y del 506 al 509 para la usurpación de atribuciones.

 

En mi opinión, se debe hacer llegar a los golpistas la decidida voluntad de las autoridades y representantes del pueblo español de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, y hacerles saber a lo que se enfrentan si intentan destruir ilegalmente el régimen democrático.

La laxitud en el cumplimiento de la Constitución y las leyes existente hasta ahora debe terminarse, restableciendo de una vez el cumplimiento del Derecho y fijando definitivamente las líneas rojas que no se pueden traspasar.

 

CAMBIAR LA DINÁMICA POLÍTICA DEL SISTEMA: PASAR DE LA CENTRIFUGACIÓN A LA INTEGRACIÓN Y COOPERACIÓN

La dinámica de las concesiones indefinidas y sin límites a los etnonacionalistas se debe acabar: ya ha durado demasiado y ha creado un régimen de distribución territorial del poder disfuncional y rupturista. Los etnonacionalistas catalanes de CIU han dejado de “hacer la puta y la Ramoneta” (Jordi Pujol dixit) para quitarse la careta y transitar a la reivindicación de la insolidaridad padana o la independencia: han traicionado la confianza puesta en ellos y mostrado a las claras su deslealtad.

Ante este posicionamiento de los nacionalistas, el juego de treinta y pico de años de concesiones debe terminarse, y recuperar la vigencia de los principios constitucionales democráticos e igualitarios, sin más mandangas centrifugadoras, etnicistas y reaccionarias.

El Pacto de Estado inexcusable entre PP, PSOE, UPyD y Ciudadanos debe incluir los principios y la defensa de un Patriotismo Español Integrador de la Diversidad que dé cauce de legitimidad a la integración del autogobierno local con el gobierno global del conjunto de España y a la gobernación de la Unión Europea.

Estos principios de un patriotismo español integrador de la diversidad son los únicos legítimos en el marco constitucional. Si se desea aplicar otros como los de el “hecho diferencial nacional” para fundamentar cambios estructurales que permitan soberanía territorial en lugar de autonomía, o confederalismo o independencia territorial, que se intente mediante los procedimientos de reforma constitucional establecidos y su autorización por el conjunto del pueblo español. Un Estado Democrático y de Derecho, miembro de la Unión Europea, no puede permitir la vigencia legitimadora de esos principios alternativos ni la instauración de estructuras que los impongan en contra de la voluntad de la mayoría.

Pero para mantener la vigencia de los principios de un Patriotismo Español Integrador de la Diversidad hace falta formularlos y defenderlos con coherencia y contundencia, y no dejarse llevar por el lenguaje y las fórmulas ideológicas de etnonacionalismos enemigos de España e izquierdismos pervertidos por su propia inepcia y oportunismo antipatrióticos.

Para ello se hace preciso cambiar la dinámica del proceso político de la Transición: es vitalmente necesario y urgente sustituir la dinámica de la concesión permanente por la de la integración coherente y contundente, definir como desleales y traidoras las tácticas nacionalistas del chantaje ladino con el fin de aproximarse a la soberanía e independencia, y luchar contra todo tipo de concesiones, componendas y pactos que vayan en esa dirección, las realice quien las realice.

Si esto no se hace, demos el país y el régimen de libertades por muertos y enterrados, ya o dentro de muy pocos años.

 

INICIAR UN PROCESO DE REVISIÓN CONSTITUCIONAL Y DE REFORMA DE LA LEY ELECTORAL

El establecimiento de una nueva dinámica del sistema político no se puede realizar sin introducir cambios estructurales que frenen la centrifugación e inicien la integración. Estos cambios estructurales los he formulado en mi artículo arriba mencionado de propuesta de Regeneración del sistema, pero creo que se pueden sintetizar todavía más con las siguientes fórmulas:

  1. Reforma de la Constitución a fin de instaurar un régimen electoral mayoritario con un subsistema complementario de asignación de una porción de los escaños del Congreso mediante recuento nacional de votos sobrantes que no hayan obtenido representación en el ámbito de las circunscripciones uninominales.
  2. Establecimiento en la Constitución del principio de igualdad política entre las Comunidades, admitiendo únicamente la asimetría derivada de hechos “naturales” como la presencia o ausencia de costas, la insularidad o el bilingüismo, sin que este último hecho natural impida la vigencia del mismo en las instituciones y el sistema educativo por medio de perversiones monolingües inducidas desde el poder local.
  3. Revisión del sistema de distribución de competencias y reasignación de algunas competencias al Estado, como la Educación compartida, el sistema fiscal común que implique la integración de los fueros con criterios de igualdad, solidaridad y equidad, o la supresión de los mismos si esto no se admite; la regulación y control de inversiones injustificadas o derrochadoras, así como de gastos injustificados derivados de políticas clientelares de personal administrativo por parte de las Comunidades Autónomas.
  4. Activación de controles operativos del mantenimiento de las estructuras constitucionales del Estado Autonómico mediante la acción fiscalizadora del Congreso y Senado; del poder Jurisdiccional,  Constitucional y Ordinario; de la Fiscalía General del Estado y los Fiscales de los Tribunales Superiores de Justicia. Revitalización de las funciones de los Delegados y Subdelegados provinciales del Gobierno en coordinación con la Intervención General del Estado; aprobación de Leyes de Armonización de la legislación autonómica cuando ello sea necesario para el mantenimiento de la coordinación del conjunto del sistema.
  5. Reforma de la Constitución, a fin de crear un Senado similar a los de los Estados federales, que permita y haga inexcusable la participación de las Comunidades Autónomas en las decisiones del conjunto, sin permitirles su autoexclusión orientada a  justificar distanciamiento político y rechazo de las instituciones comunes.

 

Este conjunto de propuestas constituyen sugerencias de revisión constitucional y legal para apoyar el cambio necesario del sistema autonómico actual, a fin de fortalecerlo y corregir sus perversiones y aberraciones. Los integrantes del bloque de la Constitucionalidad deberían encargar de una vez un dictamen a diversos técnicos a fin de proponer medidas en un plazo fijado que articulen la revisión necesaria de la Constitución y las Leyes.

 

EL TIEMPO SE ACABÓ

Las elecciones vascas y las catalanas del 25N demuestran que no se puede continuar haciendo el avestruz ante instituciones gobernadas por independentistas filoterroristas o progolpistas. Si la Regeneración del sistema mediante su refundación y revisión constitucional no se pone en marcha urgentemente mediante el Pacto de Estado de los componentes del bloque de constitucionalidad repetidamente mencionados, vistámonos de luto de una vez para asistir al funeral del Régimen del 78 y acompañarlo a su última morada. Si su muerte se produce en respuesta a la ceguera, sordera y silencio de los representantes del pueblo español, éste quizá  no tenga otra opción que buscar la defensa de la Patria mediante la lucha por la apertura de un PROCESO CONSTITUYENTE fuera de los canales establecidos, a fin de salvar a España mediante la instauración de una democracia auténtica que ponga fin al sistema oligárquico vigente.

La solución que se imponga en un proceso constituyente es muy probable que sea mucho más centralizadora que la propuesta reformista y regenerativa realizada aquí, después de que se haya experimentado el desastre inducido por un régimen oligárquico y centrífugo pervertido.

Desearía que nuestros representantes políticos se dieran cuenta de que las soluciones resultantes de bandazos traumáticos derivados de catástrofes políticas posiblemente no constituyan una solución  real más que en el corto plazo.

 

 

Luis Bouza-Brey

Estos días lleva rondándome por la cabeza el escribir un artículo sobre el futuro de España desde el punto de vista de las opciones que plantean el País Vasco y Cataluña. Me resisto a escribirlo porque mi hartazgo frente a la estupidez de unos y la  incompetencia de otros es muy intenso, pero el tiempo se agota y creo que constituye una obligación para mi escribir sobre este tema esencial y vital, pese a toda mi desesperanza y desprecio ante los actores políticos actuales.

El catalizador de mi asunción del compromiso de escribir el epílogo del régimen del 78 ha sido este informe de la fundación FUNCIVA publicado hoy por la Voz de Barcelona y que os facilito a continuación. Pero antes debo exponeros mi percepción de como veo las cosas:

Hemos llegado al punto final de un proceso degenerativo que culminará el 25 de noviembre, y a los nacionalistas hay que pararlos, si deseamos mantener un régimen de libertad e igualdad para España. Esta detención del proceso disgregador impulsado por los nacionalistas desde los años ochenta del siglo XX, debe realizarse, y o bien los detienen los catalanes derrotándolos en las urnas, o bien deben hacerlo el resto de los actores políticos del país, principalmente el Gobierno y los dos grandes partidos.

El problema de este asunto es encontrar la forma y el procedimiento de sustituir un modelo de Estado agonizante y destructivo por otro que fortalezca la Unión y el Estado. Pero esta sustitución debe iniciarse girando el rumbo de toda la situación anterior, iniciando un nuevo proceso de fortalecimiento del Estado mediante la deslegitimación de la idea de que todo lo que sea descentralizar sin límite es positivo.

Porque la cesión de poder desde el centro a la periferia, sin límites establecidos y fijos, conduce a la anarquía y la desintegración, y a ese punto hemos llegado en la actualidad: los nacionalismos ya no tienen más que reclamar que no sea la ruptura de la solidaridad (“Pacto fiscal” insolidario, Concierto) y/o la de la unidad política. Y los responsables principales de que hayamos llegado a esta situación han sido las instituciones estatales y los dos grandes partidos, con sus Gobiernos respectivos, que han cerrado los ojos ante la creciente osadía de los nacionalismos, la violación de la Constitución y la aceptación de las mandangas de un autogobierno ilimitado, el federalismo asimétrico de los troyanos del PSC, el “fet diferencial” del etnonacionalismo catalán y el nacionalismo obligatorio filoterrorista del PNV.

Han sido responsables de toda esta estafa los dos grandes partidos y sus Gobiernos, unas instituciones jurisdiccionales ciegas, sordas y mudas ante la violación de la Constitución y la ley, y la Corona, que no ha tenido la suficiente energía moral como para frenar el proceso degenerativo mediante su influencia en la opinión pública.

En fin, esta es mi tesis principal, que me comprometo a desarrollar estos días con un bosquejo del panorama político del país, y proporcionándoos como anticipo una copia del artículo de FUNCIVA que inserto a continuación.

Conviene abrir un debate articulado sobre este asunto, y el informe de FUNCIVA es un buen punto de partida:

CINCO ASPECTOS DE LA CONSTITUCIÓN A REFORMAR PARA LLEGAR A LA ESPAÑA FEDERAL

Informe de Daniel Tercero en “La Voz de Barcelona com” del 9-11-12

Diálogo, consenso y lealtad. La reforma del Estado, la Constitución y el sistema político fundamental es posible y, según algunos expertos, deseable. Una de las primeras propuestas concretas -si no la primera- que traspasa las meras palabras la ha puesto encima de la mesa la Fundación Ciudadanía y Valores (FUNCIVA).

Este jueves, en Madrid esta entidad ha presentado el informe ‘Cinco propuestas para la reforma constitucional en clave federal’. Los objetivos de la propuesta son, según el director general del think tank, José Maria Román Portas, promover el debate, el diálogo y defender el pluralismo ante una “complicada” situación política que se vive en España.

Según Román Portas, el debate sobre una reforma constitucional en clave federal no debe quedarse reducido solo a un tema de Cataluña, pues el sistema político ”tiene repercusiones en todos los órdenes de la vida, desde el personal y profesional hasta la convivencia cívica”. Con estas premisas, FUNCIVA ha admitido que esta propuesta de reforma no es “la única solución” posible.

Un doble objetivo: un Estado eficaz e integrador

El informe -de 27 páginas- parte del punto de salida de que el Estado de las Autonomías, pese a haber sido un buen sistema en su momento (salida de una dictadura), ‘ha dado muestras sobradas de agotamiento y disfuncionalidad‘. Desde el punto de vista jurídico, la Constitución ha dejado abierta la puerta a la inestabilidad permanente; y desde el punto de vista económico, la crisis económica ha demostrado que las Comunidades Autónomas están mal financiadas para dar respuesta al coste de los servicios básicos que tienen como competencias.

Pero, sobre todo, las reivindicaciones y exigencias de los partidos políticos nacionalistas, en Cataluña y País Vasco, principalmente, y ‘la radicalización’ de algunas de sus posiciones ‘ha confirmado que el Estado autonómico tampoco ha resuelto un problema estructural e histórico de nuestro país, el encaje en el Estado constitucional de aquellos territorios en los que las demandas de autogobierno son mayores y gozan de un amplio respaldo social’.

Como solución a este problema sustentado en tres puntos básicos, la FUNCIVA ha propuesto la reforma de la Constitución ‘en clave federal’, porque, ‘de lo que se trata es de lograr un Estado más eficaz, más democrático y más integrador’. Es decir, persiguiendo ’en última instancia garantizar la unidad del Estado, ofreciendo también un proyecto ilusionante de Estado integrador a las ciudadanos del País Vasco y de Cataluña’.

En el estudio, dirigido por Javier Tajadura Tejada, catedrático habilitado de Derecho constitucional y profesor de la Universidad del País Vasco, se alerta, sin embargo, de una trampa en el lenguaje. Lo que algunos llaman federalismo, como los conciertos económicos del País Vasco y Navarra o las relaciones bilaterales a las que aspiran los nacionalistas de Cataluña, no es federalismo sino confederalismo.

Reducción del número de CCAA

El estudio recuerda que el punto común de los estados federales es que la Carta Magna establece ‘quiénes son los estados miembros de la federación y qué competencias tienen’, ‘atribuye a un órgano independiente la facultad de resolver, conforme a criterios jurídicos y no de oportunidad, las controversias entre los estados miembros y la federación’ y define ‘con claridad’ el sistema de financiación de la administración pública.

Con esta base, la propuesta de reforma constitucional se estructura en cinco propuestas definidas como ‘muy ambiciosas’: número de estados, competencias, sistema de financiación, Senado federal y participación en la Unión Europea.

La primera es la relativa a la necesidad de determinar cuántos estados miembros deberían componer el hipotético y nuevo Estado federal partiendo de que 17 ‘son demasiados’ -en referencia al número actual de CCAA-. ‘Somos conscientes de la dificultad de abrir este debate, pero por honestidad intelectual, no podíamos obviar la cuestión’, se ha apuntado desde la FUNCIVA.

Uno de los baremos para medir un número justo de estados federados es el ratio de personas por cada territorio. Así -y dejando a un lado a la India (que daría de media 35 millones de habitantes por entidad)- hay una serie de países que funcionan bajo un sistema federal y que se mueven en número de entre cinco y diez millones por territorio: ’Brasil, 7,3 millones; Estados Unidos, 6,2 millones; Sudáfrica, 5,6 millones; Alemania, 5,1 millones’.

Otro grupo que presenta una ratio menor, entre dos y cinco millones de habitantes por entidad federativa de media: ‘México, 3,5 millones; Canadá, 2,6 millones; y Australia, 2,4 millones’. Esta radio, baja, se podría explicar por la gran extensión de los estados federados. Y, finalmente, otros países que tienen todavía una ratio menor: ‘Argentina, Austria y Suiza’.

La España autonómica tiene un índice de 2,4 millones de personas por territorio, según se ha calculado en el informe. España debería aproximarse a la ratio de Alemania, un país que con el doble de habitantes tiene 16 estados federados, uno menos que las 17 CCAA españolas. Un cálculo que han situado en un número no superior a diez estados federados. Es decir, sobrarían siete Autonomías.

Además, los nombres de los estados federados deberían figurar en la Constitución y los estatutos de autonomía deberían transformarse en constituciones estatales, ‘subordinadas jurídicamente a la Constitución federal’ y cuyos textos fueran lo más breve posible recogiendo ‘el sistema institucional propio dentro de los márgenes establecidos por la Constitución federal’.

Eliminación de las competencias compartidas

La ‘segunda y crucial’ reforma es la referida al reparto de las competencias y su fijación en el texto constitucional. Esta propuesta es la de ‘mayor trascendencia’ y la más complicada de consensuar, según la opinión de los autores del informe. ‘Se trata de examinar con rigor y sin prejuicios de ningún tipo qué competencias debe ejercer el poder central y cuáles los estados miembros, con objeto de atribuir la competencia a quien pueda ejercerla de forma más eficaz y a menor coste‘.

En el informe se hace mención a que ‘muchas competencias’ que ahora tiene el Gobierno pasarían a manos de los gobiernos de los estados, y lo mismo en dirección contraria ocurriría con algunas de las competencias que ahora ostentan los gobiernos autonómicos:

‘Su virtualidad consistirá en fijarlo en el texto constitucional y articular así un modelo cerrado (frente a la indefinida apertura que caracteriza al Estado autonómico). Se propone eliminar la categoría de competencias compartidas (legislación básica-legislación de desarrollo) fuente de innumerables problemas’.

En esta línea se han apuntado algunos aspectos que deberían ser de competencia exclusiva del Gobierno, todas las que garanticen la unidad política del Estado, como la acción exterior o la defensa, las que garanticen la unidad de mercado y las básicas para la cohesión social, como la igualdad de condiciones de vida, igualdad en materia educativa y sanitaria, por ejemplo.

Por contra, los estados federados tendrían capacidad legislativa máxima, única y exclusiva en las materias que -previamente definidas- sean de competencia de los estados miembros, así como las competencias de ejecución por normal general (dejando en manos de la federación el control y vigilancia de la aplicación de las normas).

Solo se establecerán algunas exigencias constitucionales -sigue el informe- para que el Gobierno pudiera intervenir en competencias de los estados miembros. Unas exigencias que deberían estar justificadas y muy motivadas. En Alemania, por ejemplo, esto se permite gracias a la cláusula de imprescindibilidad.

Una financiación bien definida y con ordinalidad

Vistos estas dos reformas que son de base política, desde la FUNCIVA se ha apostado por una reforma del sistema de financiación, motivo, según ha quedado recogido en el estudio, del ‘origen del problema catalán’. El objetivo:

‘Alcanzar un acuerdo sobre el mecanismo de financiación que basado siempre en el inexcusable principio de solidaridad podría incluir el principio de ordinalidad tal y como lo entiende el Tribunal Constitucional alemán para evitar que tras las transferencias de nivelación, los estados de mayores ingresos pierdan posiciones en lo que se refiere a capacidad de gasto. Modelo cuyas directrices deben ser fijadas también a nivel constitucional y que obliga a replantearse no tanto el sistema foral en sí, como el cálculo de las aportaciones de Navarra y el País Vasco a la Hacienda común’.

Aunque han considerado que el actual modelo de financiación autonómica, aprobado en 2009, bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, es el mejor modelo que ha existido en la España democrática, si bien han señalado que es mejorable, la apuesta que se ha recogido en el informe del think tank de carácter conservador defiende la ordinalidad -un modelo que no se aplica en Estados Unidos, por ejemplo-, la transparencia del modelo, una mayor responsabilidad recaudadora de las CCAA y una mayor concentración de los recursos para evitar que el Gobierno no pueda poner en marcha planes de estabilización.

Para llevar a cabo el resultado de la reforma en el plano de la financiación, la propuesta de FUNCIVA es nítida: ‘Las competencias de gestión tributaria deberían de recaer en una agencia federal independiente dedicada a la liquidación, inspección, recaudación e incluso la revisión de sus actos en vía administrativa’.

Un Senado federal y la Unión Europea

Una de las cinco propuestas de reforma afectaría al Senado. Si bien todas las voces en el PSOE apuntan a que la Cámara Alta debería ser ya una cámara de representación territorial, en el PP estas voces son minoritarias. La propuesta de FUNCIVA va en la línea de convertir el Senado en un lugar para desarrollar ‘la cultura política del pacto y del diálogo’ entre los territorios federados.

Diálogo, pacto y, también, cooperación. Se optaría por transformar ‘radicalmente’ el Senado y convertirlo en un Senado federal como el existente en Alemania, con una composición ‘muy reducida de delegados del los gobiernos de las entidades federativas que actúan conforme a un mandato imperativo’.

Ahora bien, tanto o más importante que el establecimiento de un Senado federal, es el diseño de ‘un sistema de cooperación fluido y eficaz entre los distintos gobiernos’. Esta cooperación debería de ser en dos dimensiones: la horizontal (entre los estados miembros) y la vertical (entre estos y la federación). Y, todo esto, bajo el principio de la lealtad federal (con obligaciones y consecuencias por su incumplimiento), algo que está lejos de lo que ocurre hoy día entre el Gobierno nacional y los gobiernos autonómicos.

Finalmente, la quinta reforma propuesta es la que hace referencia a la participación de la España federal en la Unión Europea. Para defender este punto, la FUNCIVA se ha basado en un informe de 2006 del Consejo de Estado que señaló la necesidad de reformar el artículo 93 de la Constitución para que se fijen ‘los límites materiales a la transferencia de poderes internos a la UE, ya marcados por el Tribunal Constitucional en el dictamen 1/2004 sobre el Tratado Constitucional de la Unión Europea’.

¿Por qué esta propuesta tiene pocas probabilidades de llevarse a cabo por consenso?

En definitiva, la propuesta de reforma del think tank FUNCIVA no es más que un punto de partida. Necesario o no, solo el tiempo y la voluntad de los ciudadanos de España lo dirán. Román Portas ha considerado que la discusión sobre el modelo de Estado debe hacerse desde una perspectiva “rigurosa, abierta y respetuosa” y ha abogado por dejar al margen las posiciones a priori que puedan impedir analizar debidamente las propuestas presentadas “con ánimo constructivo y pensando en lo mejor de todos los españoles sea cual sea su condición y sentimientos”.

Sin embargo, esta hipotética reforma constitucional no parece posible sin el consenso de las dos fuerzas políticas más importantes a nivel nacional, PP y PSOE, así como de las otras dos formaciones que tienen presencia en toda España, Izquierda Unida y UPyD; pero, sobre todo tampoco se podría llevar a cabo sin el PNV y CiU. Todo lo que fuera una reforma con un consenso menor que el de 1978 parece condenado a fracasar en el tiempo.

En este contexto político, en el que los nacionalistas -especialmente en Cataluña- han optado por la vía de la secesión sin condiciones parece poco probable que una reforma constitucional de este calado pueda contar con el visto bueno de CiU. Desde FUNCIVA, de todas maneras, son optimistas: ‘El modelo que aquí se defiende dotaría a Cataluña, como entidad federativa, de estructuras de Estado y mejoraría también su financiación. Ahora bien, el pacto federal supondría el abandono de los objetivos independentistas’.

Este comentario de Luis en el hilo del vídeo nazi de Pujol [-->] no tiene desperdicio, y merece mejor lugar. El título es mío (pm).

Luis Bouza-Brey

Yo soy un gallego que vivo en Cataluña desde hace cuarenta y dos años. Me vine aquí en el año setenta, a trabajar en la Universidad, sin necesidad económica de hacerlo, pues en Galicia podía trabajar con mi padre en su bufete. Pero en aquellos tiempos Cataluña iba en vanguardia en la lucha por la libertad y contra la dictadura, era una sociedad viva y experimental, muy contrastante con la Galicia envejecida y desvitalizada por la emigración, cuya Biblioteca universitaria era un compendio de textos arqueológicos o franquistas, sus profesores burócratas del franquismo, y la mayoría de sus estudiantes dignos especímenes de la Casa de la Troya. Por eso no me quedaba más opción que emigrar hacia la vitalidad y la libertad, asumiendo los riesgos implícitos en este desarraigo y dispuesto a trabajar duro si quería limpiar de nubes el cerebro, entender mi país e intentar ser útil al mismo en el futuro.

La experiencia fue penosa pero positiva: dispuse de libros y ambiente creativo, y un pequeño sueldo de PNN para poder sobrevivir estudiando durante dieciseis años.

En la Cataluña de aquella época encontré un ambiente cultural vivo y recursos universitarios, además de una forma general de percibir la vida más activa y moderna. Había ciertos inconvenientes, como el dominio aplastante de los comunistas en el ambiente cultural y la naciente patología etnonacionalista, de construir un sujeto apabullante, la Nasió, que comenzaba a anular la libertad. Pero por entonces la izquierda, todavía con ropajes internacionalistas, dominaba el ambiente, por lo que el etnonacionalismo era solamente una corriente folk sin mucha fuerza.

En fin, en aquella época, si te andabas con ojo y no te enfrentabas a los comunistas, si ademàs entendías la lucha por defender la cultura catalana contra la discrminación, y si además trabajabas con interés e intensidad por hacer las cosas bien, podías ir haciéndote un sitio para respirar y poder trabajar sin grandes aspiraciones de ascenso hacia la cúspide, pues ahí, en ese nivel, te encontrabas con el handicap de venir de fuera y ser ajeno a las redes clientelares y familiares típicas de la Universidad y la sociedad autóctona.

En síntesis: el trabajo en Cataluña era más productivo, el ambiente más vivo y libre que en el resto de España, y la esperanza de cambiar la situación, mayor.

Pero desde entonces las cosas cambiaron: la izquierda acomplejada por el antifranquismo y el antimito del lerrouxismo dejó el flanco internacionalista y patriótico y a sus electores naturales abandonados, el pujolismo actuó con una gran habilidad táctica y estratégica para ir ocupando los centros de poder social y las instituciones, y nadie luchó contra esa hegemonía, pues en aquel momento el nacionalismo periférico aparentaba junto con la izquierda representar el progreso y la libertad frente a la dictadura.

Por todo ello, hubo un conjunto de factores que comenzaron a cambiar la situación: la victoria del pujolismo, la subordinación del PSUC al antilerrouxismo, el secuestro del PSC-PSOE por los señoritos de Sarriá y demás troyanos del resto de Cataluña, y la abstención de un sector muy significativo de la población inmigrada en las elecciones autonómicas. Si a ello le añadimos la transferencia de la educación a la Generalitat, la creación de la TV3 nacionalsta y el papel de bisagra de CIU en las Cortes, además de la política de hacer aceptable la autonomía a los nacionalismos perifèricocediendo a sus exigencias… Con todo ello, una espesa niebla reaccionaria y esterilizante se fue extendiendo sobre Cataluña, hasta hoy, en que la mayoría no cree en nada y la minoría más fanática y fundamentalista se moviliza en búsqueda del praiso nacionalista barato que Mas vocea revistiendo el mito de la indepenencia con mentiras y falsas ilusiones que nos conducen a los catalanes a la ruina y al resto de España a la amputación de una de sus regiones más importantes.

Mi impresión es que estamos en la fase final de un ciclo degenerativo ante el que, si no reaccionamos, moriremos, y si el país reacciona, va a costar mucho esfuerzo volver a soldar la fractura emergente y recuperar el equilibrio.

Como actor discreto pero muy consciente de la vida política del país desde antes de la transición, y con la experiencia de haber vivido ésta desde Cataluña, tengo la impresión de haber experimentado un fracaso colectivo, el de las esperanzas de construir un país normal y decente y convivir con la frustración de dejar a nuestros hijos una situación que empeora aceleradamente.

Como individuo, no obstante, he realizado mis objetivos, aprendiendo, sobreviviendo y amando a mi país y a mi familia. Aunque habrá que ver como salimos de este fracaso colectivo.

En fin, creo que sólo en parte se merece el pueblo catalán el fracaso sobrevenido: la mayor parte de culpa corresponde a sus élites políticas y sociales, corrompidas e ineptas, inadecuadas para as necesidades del país en los tiempos que nos ha tocado vivir: nos hacen falta élites más inteligentes y sanas… A ver de dónde las sacamos.

Artículo de Luis Bouza-Brey, que es una despedida afectuosa a mis amigos de Plaza Moyúa, también publicada en mi web

29-3-12

No es que me vaya al Caribe, no, es que he descubierto que ya estoy en él:

Las semanas pasadas, sindicatos e izquierda (PSOE e IU) convocan una huelga general (¿¿revolucionaria??) pese a la situación agónica de la economía del país; el PSC se abstiene en la votación del Parlament de Cataluña para aprobar una Ley de Consultas que viola directamente la Constitución —hecho libidinoso, por otra parte, muy característico de la Cataluña actual—; los andaluces votan de tal manera que se pueda volver a elegir presidente de Andalucía al responsable político del latrocinio y la corrupción escandalosas de aquella Comunidad; CDC, el partido mayoritario de Cataluña, formula como objetivo estratégico de la “nasió” la independencia de la “España que nos roba”; en el País Vasco, ETA y sus validos políticos tienen un amplio apoyo popular, y López, Eguiguren, and company les regalan legitimación a raudales; el PSOE, después de las elecciones andaluzas, afirma que comienza un cambio de ciclo político a su favor y en contra del PP; Zapatero es contratado para dar conferencias ¡ de economía, y en Venezuela!…

En fin, que la evidencia empírica me confirma día tras día que gran parte de nuestra élite política, intelectual y corporativa  está corrompida material e intelectualmente; que un amplio sector del pueblo español — ese que votó reincidentemente a Zapatero, y en el que incluyo al de las taifas periféricas, que siguen votando cerrilmente al etnonacionalismo cavernario— es políticamente estúpido y suicida, y parece encarrilado decididamente hacia la autodestrucción.

Todo ello me lleva a la conclusión de que intentar conseguir racionalidad política en este sistema es un afán imposible, y que no merece la pena continuar desviviéndose incesantemente por encontrar el camino para ajustar lo deseable con lo posible, rechazando lo inaceptable, pues al final es este último el status que se impone.

Por ello, he decidido tomarme el país en serio, y ya que estamos en una Respública Bananera (1) mi función como politólogo ha terminado, y lo mejor es tomarme unas largas vacaciones de análisis político y dedicarme a objetivos intelectuales más gratificantes, como leer novelas de vez en cuando —hace años que ni las ojeo, y la literatura clásica y de ciencia ficción siempre fueron mis hobbies en momentos menos agónicos—, estudiar a fondo la cosmoteología, y hacer crucigramas y solitarios.

Por eso deseo despedirme, no sé si por un largo período vacacional o definitivamente como politólogo y patriota sufriente de este desdichado país deficiente. Mi sitio web continuará existiendo, pero hibernado, y mi participación en Plaza Moyúa experimentará el mismo destino, aunque no sin antes despedirme afectuosamente de los diversos amigos con los que he convivido durante los últimos años en dicha plaza. Especialmente, deseo agradecer a PM su agudeza, trabajo incansable y resistencia. Os deseo a todos que consigáis algunos de los objetivos propuestos.

También deseo, finalmente, al Gobierno del PP que obtenga éxito en su intento de salvar al país de la autodestrucción agónica. Pero ojo con las malas compañías, y atención a la necesidad de regeneración política. Sin ella el país no se salva.

(1)   WIKIPEDIA: República bananera, del inglés banana republic, es un término peyorativo para un país que sea considerado como políticamente inestable, empobrecido y atrasado, cuya economía depende de unos pocos productos de escaso valor agregado (simbolizados por las bananas), gobernado por un dictador o una junta militar. También se las suele llamar “republiquetas bananeras” (pero no se deben confundir con el término histórico “republiqueta“).

Otro rasgo notable en este estereotipo es que en la “república bananera” la corrupción es práctica corriente en cada aspecto de la vida cotidiana, siendo comúnmente desobedecidas las leyes del país. También suele identificarse como característica de la república bananera el poder casi absoluto que ejerce sobre su gobierno una gran empresa extranjera, ya sea mediante sobornos a los gobernantes o por simple ejercicio de su poder financiero.

Este término continúa siendo usado en muchas ocasiones para describir de manera despectiva a ciertos gobiernos de los países sudamericanos, centroamericanos, del Caribe, Asia y África. El término fue acuñado por O. Henry, humorista y escritor de cuentos cortos estadounidense, para referirse a Honduras en Cabbages and Kings (1904, cuentos cortos ambientados en Centroamérica). El término República en esa época (a inicios del siglo XX) era también un eufemismo de dictadura.

In the constitution of this small, maritime banana republic was a forgotten section…
(En la constitución de esta pequeña y marítima república bananera había una sección olvidada…)

en Cabbages and Kings de O.Henry

At that time we had a treaty with about every foreign country except Belgium and that banana republic, Anchuria.
(En esos tiempos teníamos tratados con casi todos los países extranjeros excepto Bélgica y esa república bananera, Anchuria)

en Cabbages and Kings de O.Henry

El término fue inventado originalmente como una referencia muy directa a una “dictadura servil”, que favorece (o apoya directamente a cambio de sobornos) la explotación de la agricultura de plantación y monocultivo a gran escala, sin atender a mejorar las condiciones de vida de los habitantes del país. La situación se podía generalizar al resto de Centroamérica y a la explotación de su principal producto (el banano o plátano) por parte de la United Fruit Company, empresa estadounidense que mantenía una influencia enorme sobre la política interna de América Central desde fines del siglo XIX hasta la década de 1970, ya sea mediante el abuso de su poder económico, amenazas de violencia, o sobornos a gobernantes.

Posteriormente se popularizó la denominación de “república bananera” para hacerla extensiva de manera peyorativa a cualquier país del mundo que se considere como plagado de inestabilidad política, corrupción, e ilegalidad en su vida cotidiana. De hecho estos rasgos han sido invocados para calificar como república bananera a países de Europa Oriental o de Asia Central tras la desintegración de la Unión Soviética en 1991, donde se cree ver los mismos rasgos de las repúblicas de América Central a inicios del siglo XX.

Paso este comentario de Luis a una entrada propia, porque me parece un asunto interesante, y muy de pensar:

Luis Bouza-Brey

El problema de mis excompañeros Ovejero, Carreras y otros (C’s) es que, como apunta el comentario que más me ha gustado [-->],desenfocan el análisis y se pierden en el laberinto conceptual y académico del concepto de ciudadania, por resistirse a aceptar que el núcleo de la cuestión es el de cómo concebir la Patria, o la Nación.

Ellos se oponen al nacionalismo catalán rechazando cualquier tipo de nacionalismo, intentando sustituirlo con el concepto de ciudadanía. Y al identificar nacionalismo con irracionalidad y búsqueda de un enemigo exterior al que achacar todos los males, rechazan el concepto esencial de toda la vida política que es el del patriotismo, el de la defensa del interés nacional por encima de los intereses particulares. Y aunque la concreción del interés nacional siempre es polémica, puesto que hay que definirlo en cada momento, ¿Qué es la actividad política, sino el esfuerzo por definir y conseguir hegemonía para la idea que uno tiene del interés nacional, o común, o general?

Lo que sucede con mis excompañeros es que rechazan unas aberraciones del nacionalismo que son el etnonacionalismo catalán o el autoritarismo franquista, que se caracterizan por una definición impuesta y no consensual del interés nacional: unos deliran en su concepción narcisista de que el interés nacional es el de una etnia que ya es minoritaria en su territorio, e intentan imponer su delirio mediante la manipulación y la astucia ladina, y otros imponen por la fuerza una unidad monolítica que destruye la pluralidad.

Las tres concepciones están destinadas al fracaso, porque son aberraciones patológicas de un país que no acaba de encontrar su camino y anda a topetazos contra su propia naturaleza, como si fuera un carnero loco:

Los franquistas han fracasado por ir contra la pluralidad, los etnonacionalistas, por intentar lo mismo que el franquismo pero en el feudo catalán, y mis excompañeros por carneros locos que se revuelven a cornadas contra el dedo que señala la luna, en lugar de aceptar el patriotismo y el nacionalismo no patológico como la esencia de su lucha, consistente en construir de una vez una Patria normal, una Nación plural e integradora basada en la libertad, y no en el delirio patológico.

Los Franquistas han destruido el sentimiento patriótico español, los etnonacionalistas están destruyendo Cataluña, y mis excompañeros, atacando a quienes creían que Ciudadanos debería defender la nación española, han destruido Ciudadanos.

Todavía habría que comentar la labor autodestructiva de sus epígonos de la izquierda franquista en UPyD, pero esa es otra cuestión.

Lo malo de todo este embrollo, desde mi punto de vista, es que no se trata de una lucha ideológica, sino de sentido común y rodaje democrático, algo de lo que este país carece, por lo que predicar en el desierto es inútil: somos el único país occidental, además de Bélgica, en el que el patriotismo, la Nación y la búsqueda dialéctica del interés general no se entienden. Y así nos va y nos irá mientras no conectemos sinapsis nuevas.

Quizá se pueda conseguir esto en dos o tres generaciones, o quizá nunca: como país no estamos a la altura de nuestras necesidades, no damos la talla.

Referencia:

Artículo de Luis Bouza-Brey del 6-3-12

Hoy les entrego una remesa de artículos de análisis de la situación política de España durante el último mes que considero significativos y relevantes.

MÁS EXPERIENCIA  Ipad

 

Desde que utilizo el iPad como herramienta principal de trabajo, mis procedimientos de lectura y selección de opinión han cambiado bastante: comienzo de madrugada a trabajar tumbado, sin forzar cervicales y lumbares, durante cuatro o cinco horas, y así hago la lectura diaria de la prensa, enviándola a mis ordenadores —el de sobremesa y el portátil— mediante su archivado a través de los programas de Apple-iPad, como “Pages”, “ReaddleDocs”  y “SugarSync”. Pero posteriormente queda un segundo trabajo, que es subirlos a mi sitio web, enviándolos a él con formato .htm o .pdf, mediante el Office de Microsoft, más el Dreamweaver de Adobe y el ftp FileZilla.  Y eso sólo puedo hacerlo, de momento, desde la potencia del ordenador de sobremesa, que es el nido de los programas básicos de diseño web.

Pero sucede que las demás ocupaciones y trabajos diarios me impulsan a ir dejando este último proceso de acabado para cuando tenga suficiente información acumulada sobre la que pueda hacer una síntesis, y esto me lo ha retrasado algo más de un mes, pues el acceso del PP al gobierno, y su toma de contacto con la realidad del país, exigen un tiemplo prudencial de asimilación de la nueva situación antes de emitir opiniones que puedan ser plausibles.

Pero, en fin, este segundo párrafo me sirve para explicar los vacíos recientes de comentarios en mi web y también para dar a conocer de nuevo mi experiencia iPad, que creo puede ser útil para personas que se encuentren en una situación análoga a la mía, de aprendiz en el manejo de esta maravilla de Apple.

RECOLECCIÓN Y ANÁLISIS

Retomando el hilo de fondo de este artículo al que denomino Recolección, les diré que hoy les entrego una remesa de varios artículos de actualidad que  enfocan la atención en tres temas que considero claves de la situación actual:

1.- En primer lugar, la crisis económica y de civilización, y el ascenso del PP al Gobierno, así como su posicionamiento ante aquélla, y sus políticas.

2.- En segundo lugar, la transición del PSOE a la oposición y el posicionamiento del mismo y del conjunto de la izquierda ante la nueva situación.

3.- Y en tercer lugar, el eterno problema de la salmodia etnonacionalista y sus mantras fiscales, que constituye en este momento un tema no prioritario, aunque importante, y al que le acompaña la cuestión de las estrategias de ETA, que trataré estos días posteriores.

LA CRISIS Y EL GOBIERNO DEL PP

 

Con respecto al primer tema, mi opinión es la de que por primera vez en muchos años tenemos Gobierno, que éste se ha puesto a gobernar con audacia y coherencia, y que debemos desearle-nos suerte en su empeño, y apoyarle desde la posición y los recursos de cada uno, pues España se juega mucho en ello.

No obstante, existen algunos puntos de riesgo de desequilibramiento profundo de las relaciones sociales en el decreto-ley de reforma de la legislación laboral, que deberían ser repensados en su aprobación como ley en las Cortes. Hasta entonces, los movimientos callejeros de una izquierda demagógica que continúa con su tradición desestabilizadora, “Nunca Mais” deberían ser tolerados por la opinión pública.

Isabel San Sebastián, Fernando García de Cortázar, Darío Valcárcel, Pablo Sebastián y José Antonio Zarzalejos, exponen opiniones interesantes sobre este asunto.

LA TRANSICION DE LA IZQUIERDA

 

El acabamiento de la pesadilla zapatética ha sido rotundo e indiscutible… al menos en la sociedad, aunque no está claro cuánto va a durar su agonía en el interior del PSOE y en el conjunto de la izquierda. Porque la demagogia y el sectarismo propios de este PSOE y de los zombis de IU y grupos antisistema, continúa lastrando patológicamente la sociedad española, con algaradas dirigidas a impedir la gobernación del país y a descalificar el gobierno liberal-conservador apoyado por la mayoría del pueblo.

Pero el país, hundido en el paro, la recesión y la desmoralización, como resultado de tantos años de desgobierno, no está para más historias antifranquistas hemipléjicas, inventadas por una izquierda que se cree investida por el destino de la gracia necesaria para gobernar, frente a la maldad esencial de lo que no sea el “progrerío”. Por eso creo que, además del fin de ciclo del neoliberalismo hegemónico desde finales de los setenta del siglo pasado, ha llegado también el fin de ciclo de una izquierda nacida del antifranquismo y la guerra fría, e involucionada hacia el vacío y oportunismo posmodernos, que la han hundido en la corrupción mental y material y en la retórica tramposa, la inepcia y la ineficacia para hacer frente al nuevo período en que nos encontramos.

Creo que el PSOE, como partido mayoritario de la izquierda, es necesario para el país, siempre que sea capaz de regenerarse y enfrentarse a los retos de la globalización, la crisis de la UE, la fuerza de los países emergentes y la evolución de las relaciones internacionales, renovando los esquemas perceptivos en el marco de los principios de solidaridad, igualdad, libertad y democracia, y percibiendo la realidad y sus exigencias sin anteojeras obsoletas ni aliados residuales, que siempre lo arrastrarán al desgobierno y la propulsión de la degeneración del país.

Es hora de que la izquierda formule un nuevo modelo económico español, para situarnos de una vez en el contexto europeo en igualdad de condiciones con el resto de los países avanzados, dejando de ser únicamente el lugar de retiro soleado de los jubilados del norte, o el rincón exótico y playero de los turistas. Tenemos potencial para ser mucho más, si nuestras élites intelectuales, empresariales y políticas son capaces de abandonar el apoltronamiento de los esquemas obsoletos y dirigir a una juventud rica en talento y formación hacia el esfuerzo, la creatividad, la investigación y el inicio o “emprendimiento” de nuevas actividades útiles para ellos mismos y el país.

Es hora de que la izquierda abandone alianzas zombis y defienda con firmeza y coherencia la modernidad y el desarrollo, sin quedarse enganchada en antipatriotismos cavernarios y revolucionarismos sonámbulos y nostálgicos. Es hora de que el PSOE formule un nuevo proyecto estratégico europeo, con aliados potentes, a fin de sacar a la Europa democrática de la parálisis de su falta de unión y federalización, del agotamiento del neoliberalismo y de la ausencia de un proyecto socialdemócrata. Un proyecto que nos permita defender el humanismo de una sociedad que afronte la competencia internacional desde la creatividad, la libertad y la igualdad, y supere la mileurización, la marginación, la desigualdad derivada del despotismo neofeudal, y el fracaso frente a los modelos asiáticos o fundamentalistas.

Se trata, en síntesis, de regenerarse mental y materialmente, abandonar esquemas y aliados obsoletos, prácticas sectarias y corruptas, y comenzar de nuevo la construcción de España y Europa, en una era en que o empujamos hacia delante o nos iremos a velocidad crecientemente acelerada hacia la decadencia y la descomposición. Nuestra izquierda es la única izquierda occidental que no es capaz de asumir la existencia de unos intereses nacionales y civilizatorios frente a zombis antisistema y tarugos pueblerinos. Si no es capaz de cambiar debe irse al basurero de la Historia, desembarazarnos de ella cuanto antes, mandándola al ostracismo, y abandonarla en su putrefacción y descomposición.

El PSOE tiene un reto gigantesco en el horizonte; Rubalcaba podría ser el líder de transición hacia la nueva era, si es capaz de desembarazarse de demagogias, ocurrencias, frivolidades y corrupciones, y formular políticas y pactos de Estado con el PP, para sacarnos del hoyo en que la pesadilla zapatética nos ha hundido. No hay otro camino.

Alejandro Muñoz Aloso, Ignacio Sotelo, Mayte Alcaraz, Edurne Uriarte y Pablo Sebastián, expusieron también ideas interesantes los días pasados sobre la transición o anquilosamiento de la izquierda.

FIN DE CICLO:

¿HASTA CUÁNDO SOBREVIVIRÁ EL ETNONACIONALISMO?

El neoliberalismo agoniza, en medio de sus hipotecas “subprime” y SICAVS hispánicas, la crisis de la Deuda, la codicia y la desigualdad extrema bendecidas por la ideología de San Mercado, el desempleo epidémico, la mileurización y la imposición de la ley de la selva en las relaciones sociales.

También agoniza el sectarismo izquierdoso del antifranquismo de manual, del cainismo excluyente hacia la otra mitad del país, de la ceguera frente al interés general de la Patria, de la autounción fraudulenta de la representación monopólica del pueblo, de las hemiplejias históricas y alianzas con lo más reaccionario del etnicismo, de la sumisión a los socialmente poderosos y la corrupción generalizada, de la navegación frívola por la superficie de la política, con progenitores A y B, discriminaciones sexistas inconstitucionales y abortos estimulados de adolescentes desorientadas…

Todo un mundo agoniza, pero la irracionalidad etnicista y reaccionaria de los nacionalismos periféricos parece impermeable frente al cambio, pese a (o debido a) su corrupción sistémica, sus chollos diputacionales, sus comisiones ilegales y mejunjes Palauciegos, su egoísmo insolidario y antieuropeo, sus perversiones, miopías y anacronismos. Uno se pregunta cómo es posible que lo que inicialmente fue una idea loable de sintetizar el pluralismo esencial de la cultura española en unidad armónica y compleja y descentralizar el poder político para hacerlo más eficiente, se haya pervertido tan de raíz hasta transformarse en etnicismo e independentismo aberrantes, gracias a la deslealtad y cobardía de las élites, la ceguera de sectores importantes del pueblo, y el terror fundamentalista y totalitario ejercido por los extremistas. Uno se pregunta cómo es posible que una sociedad aparentemente moderna y pragmática coexista con la esquizofrenia paranoide, el cerrilismo actitudinal, y la ceguera ideológica del reaccionarismo más ladino e hipócrita.

Quizá el detonante de esta resurrección del caos de  nuestros demonios familiares en su versión más disonante y anacrónica haya sido el desgobierno provocado por la irresponsabilidad, frivolidad e inepcia de nuestros recientes gobernantes, inmersos en las aberraciones y perversiones que he intentado describir sin demasiada cólera en las líneas anteriores. Pero si el país no despierta y se desprende del último residuo obsoleto del siglo XIX, incompatible con la supervivencia de la democracia, nuestro destino es el fracaso histórico, la vuelta al tribalismo africano y premoderno, y la marginación de Europa.

Bieito Rubido, Mikel Buesa, Carlos Herrera y Mayor Oreja expusieron también ideas interesantes los días pasados sobre la supervivencia anacrónica del etnonacionalismo.

Creo que estos tres temas mencionados constituyen los problemas y centros de atención esenciales de nuestro presente y futuro. Desearía que fuéramos capaces de resolverlos de una vez, en lugar de enredarnos como país en esta agonía eterna que parece inserta en nuestros genes colectivos y  en nuestro desdichado destino. De ustedes depende que podamos liberarnos de estas plagas.

Luis Bouza-Brey

Os envío un comentario que acabo de hacer en mi web (http://www.lbouza.net/ESPANA/confic54.htm) a un “confidencial” de “El Imparcial”, creo que el asunto se refiere a si la crisis del PSOE es terminal o no, y que serán ellos los que tienen que demostrar si es una cosa u otra.

DEBATE EN EL PSOE: CALLE O PARLAMENTO

Artículo en “El Confidencial” de “El Imparcial” del 24-02-2012 Con un breve comentario al final: NUNCA MAIS Luis Bouza-Brey, 26-2-12 (12:30 hs.)

Tras las sucesivas derrotas en las urnas de 2011, y tras la crisis interna del Congreso, el PSOE arrancó, en palabras de Rubalcaba, con una aparente consigna: “la oposición útil”. La realidad la ha desmentido de inmediato. Los cuadros socialistas, profundamente heridos, despojados de casi todo su poder cuando no en las filas del paro, han hecho lo que les pedía el cuerpo. Aprovechar cada oportunidad para echarse a la calle en protestas populares contra el Gobierno.

En el PSOE hay un debate interno sobre si primar la acción institucional, de partido responsable, o sumarse a toda algarada posible para desgastar a Rajoy tanto como pueda, con el objetivo o la ensoñación de que no pueda gobernar ni con mayoría absoluta, y por tanto tenga que tirar la toalla. Por el momento, la consigna es combinar ambas actuaciones. Pero con muchas dudas. Primero, porque la presencia en la calle, tras las pancartas del primero que pase por ahí, es siempre más espectacular que cualquier moción o pacto parlamentario y, por lo tanto, puede desmentir rápidamente esa oposición útil que se pregona. Segundo, porque el PSOE se ha lanzado a la calle tan pronto que también puede desgastarse en una carrera tan larga como la de la Legislatura. Y tercero y fundamentalmente, porque sumarse a manifestaciones que no se controlan, puede dañar la imagen de partido transversal y sin radicalismos que le es necesaria para ganar las elecciones. La primera tentativa callejera resulto cómoda al PSOE, porque fue para sumarse a los sindicatos para enarbolar el rechazo a la reforma laboral, que el PSOE sabe que puede ser muy rentable. Pero la segunda ha sido muy improvisada y poco estudiada en sus consecuencias. Porque ponerse del lado de grupos desestructurados en una protesta “no legal”, al no ser comunicada de acuerdo con la normativa, como en el caso de Valencia, tiene mucho peligro.

El PSOE no puede controlar lo incontrolable. Y si se suma a algaradas callejeras que lleven a enfrentamientos con la Policía, lo que gana aparentemente por un lado (las bases sociales de izquierdas) lo puede perder por otro, los decenas de miles de policías, sus familias y, en general, las capas medias de la población que son alérgicas al descontrol callejero.

Además, tampoco tiene el PSOE garantías de que los grupos antisistema que proliferan en el caldo de cultivo de la agitación no hagan alguna barbaridad en la calle, de la que el PSOE sería automáticamente cómplice. Por el momento, en el debate entre calle y Parlamento está ganando la primera. Lo que está dando a los socialistas la imagen de un giro hacia la izquierda, incluso a la izquierda radical. Un giro que se le puede ir de las manos, porque los partidos radicales no ganan en España. Y si se produce el desgaste del PP, pero también el del PSOE, las cosas seguirían igual, es decir, con el mismo Gobierno y la misma Oposición. Sólo que esta última demostraría para los años sucesivos que es poco útil, o bastante inútil.

Breve comentario final: NUNCA MAIS Luis Bouza-Brey, 26-2-12 (12:30 hs.)

Allá por principios de los dos mil, Zapatero, entonces en la oposición, comenzó a hacer demagogia a cuenta de una catástrofe natural como el vertido de petróleo en las rías gallegas, achacando la responsabilidad a las instituciones y rentabilizando políticamente la catástrofe en contra del Gobierno.

Desde entonces, la demagogia y la estupidez irresponsable del PSOE fueron in crescendo, oponiéndose insensatamente a las políticas del Gobierno de Aznar para acabar, al final, rentabilizando el misterioso atentado del 11M, aliándose con los extremistas antiamericanos y antiespañoles para alcanzar el poder y mantenerse en él, e hipotecando el destino de España con el desgobierno de los últimos ocho años de pesadilla zapatética. Ocho años de irresponsabilidad y frivolidad que han sido justamente castigados por unos electores que, con mano de hierro, han mandado al PSOE a la oposición en todos los ámbitos de la política nacional.

Pero el desastre de estos años de irresponsabilidad obliga a un esfuerzo de imposición de medidas excepcionales y reformas estructurales en el ámbito económico-social, para salir del derrumbe inducido por un Gobierno inepto y un partido apoltronado en la sumisión y la corrupción mental y económica. Y si, a las primeras de cambio, el PSOE vuelve a las andadas del callejeo con los antisistema del pañuelito palestino, el republicanismo y el independentismo radicales y la manipulación de nuevos “nunca mais” y algaradas para impedir la gobernación del país en una situación extremadamente crítica como la que estamos viviendo, la única conclusión que la mayoría de los españoles pueden deducir es que el PSOE y el resto de la izquierda no tienen remedio. Y si se llega a la conclusión de que constituyen un obstáculo para el funcionamiento normal del sistema democrático, el peso de la ley y los votos debe recaer sobre sus corrupciones, demagogias, irresponsabilidades e indecencias, hasta expulsarlos al ostracismo total y a la cárcel en los casos de delitos todavía sin investigar.

El país no puede andarse con contemplaciones, ni permitir que la libertad se use para el suicidio colectivo: el PSOE debe desvincularse totalmente de la demagogia zapatética, y “nunca mais” volver a utilizarla para dañar a un Gobierno que está en la obligación de sacar el país del infierno en que nos han metido los que ahora presumen de ejercer una oposición “útil” fraudulenta. Si el PSOE resulta incapaz de regenerarse, la sentencia condenatoria de la opinión pública y los Tribunales sobre él y los demás actores del izquierdismo irresponsable, debe ser firme, definitiva e inapelable: al infierno con ellos, antes de que nos manden definitivamente al caos a todos.

Luis Bouza Brey

Hoy he detectado dos artículos interesantes —aunque sea en “El País”, que parece que revive—. Podría haberlos insertado en el tema de la crisis del PSOE, pero creo que caben también aquí, en este sábado disperso:

Uno es “El espejismo del Estado de Bienestar”, de Sotelo, con el que no coincido totalmente pero es digno de reflexión:

El otro es “¿Qué hacemos con China?” de Torreblanca.

Ambos están relacionados

Luis Bouza-Brey, 8-1-12

Este verano me compré un iPad: me atraía la claridad de su pantalla e imágenes, me informé de que con él se podía navegar por internet, que podía utilizarse como e-book, y por su sencillez me pareció cómodo de manejar.
Debo advertir que mi biografía informática es Ms-dos y Windows, de manera que hasta este  momento no había usado nunca la galaxia Apple.
Pero desde agosto me he quedado enganchado al iPad: suelo empezar a trabajar de madrugada, muy temprano, sin levantarme hasta las nueve más o menos, a fin de trabajar descansado, sin forzar cervicales ni lumbares, que son ya puntos débiles de mi anatomía después de años intensos de contacto permanente con el PC. Pero con el iPad, después de tres o cuatro horas de trabajo intenso y tumbado, me levanto fresco y dispuesto a continuar con el ordenador de sobremesa o el portátil durante el resto del día, leyendo o escribiendo.
El ipad es cómodo porque es una tablet ligera con la que, mediante movimientos de dedos, sin ratón ni otros utensilios añadidos, puedes hacer todas las operaciones informáticas: desplazarte por la red, leer y escribir correo, organizar la información en directorios y ficheros, leer libros y anotarlos y realizar todo un conjunto de operaciones numerosísimas, utilizando las aplicaciones de la Apple Store disponibles gratuitamente o a un precio bajo.
Por otra parte, el iPad es rápido, y puedes conectarlo a una red wifi a partir del Adsl del que dispones para el ordenador de sobremesa.
No obstante, cuando comencé a usarlo me encontré algo bloqueado, incomunicado, sin un procedimiento fácil para trasladar mi trabajo al resto de ordenadores, debido a que el sistema Apple es un sistema de archivos de programa, por el cual cada programa crea archivos que sólo pueden ser utilizados desde el mismo programa, además de que no puedes penetrar en la entrañas del sistema, para copiar, mover o borrar archivos desde un sistema general para toda la información que almacena. Este fue un hándicap al principio, pero finalmente aprendí a “comunicarme” hacia el exterior y desde el exterior, mediante el almacenamiento “en nube”, con Dropbox o SugarSync, o más tarde, mediante el sistema iCloud en la “nube” creado por Apple hace dos meses.
En la actualidad tengo resuelto ese problema, básicamente mediante varios programas muy útiles: con Atomic web Browser cabalgo por internet, con QuickOffice creo ficheros Word, con SugarSync sincronizo instantánea y automáticamente los ficheros creados con el directorio que desee de mi ordenador de sobremesa, y con iAnnotatePDF o GoodReader leo y anoto los libros y documentos que escaneo con Omnipage o descargo desde el ordenador de sobremesa.
También, de vez en cuando, utilizo Pages, un procesador de texto de Apple muy útil para crear ficheros con formato Word, PDF o Pages, así como también, intermitentemente, utilizo Keynote o Bento, o Numbers, para crear presentaciones, bases de datos u hojas de cálculo.
Complemento el elenco de programas más usados con IthoughtsHD como programa para crear esquemas de ideas, y Notability como mecanismo de almacenamiento —incluso verbal— de notas. A ello se puede añadir la enorme cantidad de agendas y calendarios existente en la Apple Store.
La ventaja de todos estos programas es que los puedes descargar instantáneamente desde la Apple Store por un precio muy barato, actualizándolos gratuitamente con frecuencia. Por ello, aunque el precio de iPad es caro, los programas son numerosísimos y baratos, por lo que puedes actuar con enorme eficacia a muy bajo precio global.
En fin, estoy verdaderamente satisfecho de mi experiencia Ipad: es el ordenador con el que trabajo más intensamente, logro una alta eficacia informática con él y resulta cómodo y divertido. El único inconveniente que le encuentro es que el teclado virtual hace algo lenta la corrección y selección de textos, pues carece de las flechas de dirección de los teclados reales, aunque siempre se puede conectar un teclado externo al ipad, cuando se quiere trabajar con mayor rapidez. Pero entonces aparece el inconveniente de que tienes que manejar físicamente no sólo el ipad, sino también el teclado, y eso te exige posturas más tradicionales de trabajo.
Para concluir, les informo de que existen dos modelos de iPad, uno con conexión solamente wifi y el otro con conexión directa a internet mediante tarjeta, aunque en este caso tienes que abonarte a un suministrador de conexión a internet específico y abonar la cantidad correspondiente, mediante tarifa plana o limitada. Igualmente, existen diversos modelos de iPad por su capacidad de almacenamiento, cuyo precio varía creo que en doscientos euros desde el de menor al de mayor capacidad. Si alguien desea adquirir el iPad, le recomendaría que hiciera el esfuerzo económico de comprar el de mayor capacidad, a fin de evitar la falta de espacio que puede sobrevenir de la carga del aparato con canciones, vídeos, documentos y programas.
En fin, recomiendo el iPad como herramienta de trabajo útil, práctica y eficaz.

Artículo de Luis Bouza-Brey del 6-1-12

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Uno es de esos socialistas de toda la vida, pese a todas las burradas y atrocidades cometidas por muchos que se denominan socialistas. Paradójicamente, me hice socialista en mi edad temprana, cuando, leyendo a Toynbee, descubrí que existe el conjunto, la sociedad, y su interés general, además de los intereses particulares.
Si a ello le añadimos que no soy elitista, porque creo que los más capacitados y/o esforzados se deben entregar a posibilitar el ascenso espiritual y material de los demás, y combinamos ambas perspectivas, interés general y entrega de las élites a los demás, la resultante actitudinal y estructural es liberalismo, socialismo y democracia, como fórmula para descubrir el interés general y resolver pacíficamente los conflictos acerca de él. Fórmula que conduce irremisiblemente a una concepción de la política como actividad noble, en la que los más conscientes se entregan al servicio de la sociedad, y ésta es capaz de definir su rumbo y realizar sus objetivos pacíficamente.
Claro está que esa concepción constituye una perspectiva de índole intelectual y moral, de cuyo contraste con la realidad hay que extraer diagnósticos y terapias acerca de esta última, a fin de acercarla al ideal que constituye el punto de partida del posicionamiento fundamental del que uno parte.
Pero esto que les digo es un prólogo que justifica lo que creo que va a ser un artículo sobre la crisis del PSOE bastante rotundo, pues aunque no soy miembro del PSOE ni, en la actualidad, de ningún partido, sigo siendo socialista, y como tal debo intentar contribuir a que el mundo Occidental, España, y el PSOE, consigan superar positivamente la crisis en la que estamos metidos.

LA CRISIS DEL PSOE ES UNA DERIVADA DE LA CRISIS GLOBAL, AGRAVADA POR LA INEPCIA LOCAL

El PSOE dirigido por Rodríguez Zapatero ha sufrido una contundente derrota en las últimas elecciones locales y generales, resultante de la crisis global del mundo occidental, con su repercusión en la Unión Europea y en la socialdemocracia, y agravada por las políticas erráticas y el liderazgo incompetente de los gobiernos del PSOE durante los últimos ocho años.
Hace unos días escribí un artículo, “Panorama de fin de ciclo global”, en el que dibujé lo que considero una crisis de fin de ciclo del modelo neoliberal instaurado en la sociedad occidental desde finales de los años setenta del siglo pasado. La socialdemocracia de la postguerra mundial, derrotada por el neoliberalismo, no ha sido capaz, desde entonces, de refundarse, de acuerdo con sus valores y principios básicos, en el contexto de la globalización y la crisis del Estado nacional, limitándose a gestionar con un alto grado de impotencia y oportunismo el modelo de sociedad neoliberal instaurado entonces. La resultante de esta impotencia ha sido la corrupción intelectual, moral y material de los partidos socialdemócratas, condenados al ostracismo por sus propias sociedades cuando la crisis ha explosionado en los años recientes.
Esta crisis, que se desencadena con enorme virulencia desde 2008 a causa del efecto detonante de la crisis financiera de las hipotecas “subprime” en EEUU, repercute agudamente sobre la Unión Europea, desestabilizando el euro por la posible insolvencia de la Deuda soberana de los Estados para hacer frente a la crisis de pagos derivada de la recesión sobrevenida. Frente a ello, la moneda común de la UE se ve sacudida por movimientos especulativos que hunden en la inoperancia a las estructuras políticas y financieras de la UE, estancadas desde hace años, lentas e incapaces de adoptar decisiones de crisis, y obligadas a defender la estabilidad de la unión monetaria sin recursos políticos, económicos y financieros suficientes para ello.
Frente a esta crisis, agravada en la Unión Europea por la minusvaloración del Estado y la mitificación del mercado por parte del neoliberalismo, así como por la incapacidad de la socialdemocracia para superar el ámbito perceptivo estatal e impulsar una verdadera Unión política europea, las respuestas han sido débiles e incluso contraproducentes.
Este es el contexto global de la derrota del PSOE de Rodríguez Zapatero, cuyas políticas previas  de división y distracción del país con Memorias Históricas, acoso a la oposición democrática con el cordón sanitario del Pacto del Tinell y la alianza con el extremismo izquierdista e independentista, fomento del independentismo y la desarticulación del país con el Estatuto de Cataluña y las reformas de los demás Estatutos, deslealtad con los aliados internacionales en el exterior, desatención a la necesidad de desarrollar el modelo productivo del país, y concentración de la agenda política  en reivindicaciones superfluas y descentradas de grupos marginales, nos han conducido a una situación de división e indefensión que ha agravado extraordinariamente los efectos de la crisis global en nuestro país.

LA CRISIS DEL PSOE EXIGE UNA REFUNDACION GLOBAL Y LOCAL

La crisis global, europea y nacional; la obsolescencia de la socialdemocracia frente al modelo neoliberal, y la debacle del PSOE, exigen una refundación del socialismo en todos los niveles —local, europeo, global— y dimensiones —liderazgo, orientación ideológica y estratégica, estructuras—, y el PSOE carece de tiempo para definirla e iniciarla firmemente con la urgencia que exige el mes de plazo hasta primeros de febrero:

1.- Es preciso refundar la Internacional Socialista y el Partido de los Socialistas Europeos a fin de gobernar la crisis global.
2.- Es vital reelaborar el modelo económicosocial europeo, a fin de luchar contra el “dumping” internacional, mediante aranceles comunitarios, control de las transacciones financieras, persecución del fraude fiscal, creación de un impuesto efectivo sobre las grandes fortunas, y redefinición de la posición de la UE ante las empresas transnacionales, cuyas medidas de deslocalización, creación de paro y evasión fiscal y fomento de la Deuda no parecen compensar los daños sociales que producen en sus sociedades originales con el bienestar que difunden entre una estrecha capa social de accionistas beneficiarios de lujos privilegiados y altos empleados y gestores de estas corporaciones globalizadas.
3.- Es inexcusable que el PSOE se defina de una vez con respecto a la oposición obligada frente al etnonacionalismo reaccionario y antidemocrático, que hunde la democracia española por su incompatibilidad con la Constitución y la Unión nacional, y conduce a sus sociedades a la marginación y la exclusión de la Unión Europea.
4.- Es vital que el PSOE se decida a volver a la política de consenso con el otro gran partido del país, el PP, a fin de revisar la Constitución en aquellos aspectos que hoy son ya disfuncionales y destructivos, como la ley electoral, la insuficiente separación de poderes, la debilitada independencia jurisdiccional, el pervertido modelo autonómico y la escasa participación de los ciudadanos en la vida política del país.
5.- Constituye un requisito para todo lo anterior que el PSOE  refunde sus estructuras internas y de vinculación con el PSE, a fin de evitar la inoperancia internacional de la socialdemocracia y la incapacidad del partido para evitar y controlar internamente una nueva emergencia de un liderazgo inepto que conduzca al país y al PSOE a la destrucción, como ha sucedido en las dos últimas legislaturas.

UN LIDERAZGO DE TRANSICION

Frente a la dificultad y amplitud de los objetivos a realizar, el PSOE no parece preparado en estos momentos para caminar con paso firme: carece de un liderazgo potente y desligado del zapaterismo que pueda dirigir el proceso a partir del mes próximo, y aunque existen embriones de terceras vías frente a los dos candidatos que parecen existir a día de hoy, Rubalcaba y Chacón, alguno estos posibles líderes alternativos carece de la condición de Diputado, lo que constituye un obstáculo añadido a su potencialidad.
Por otra parte, de las dos candidaturas mencionadas, la de Chacón parece una prolongación del zapaterismo, como alguno de sus miembros reconoce abiertamente y demuestran algunas de sus más recientes incorporaciones, —como Moratinos, Pajín, o Zerolo—, así como por su inconsistencia teórica y sus afinidades hacia el reaccionario etnonacionalismo catalán, difíciles de modificar en pocos días por muchas contorsiones propagandísticas que se intenten.
Queda Rubalcaba, que por su posición en los Gobiernos zapatéticos tampoco está libre de polvo y paja, pero que parece emerger como un posible gestor de la transición para iniciar el camino de la refundación y abrir paso a los nuevos líderes que puedan surgir durante un período de dos años, transcurrido el cual podría comprometerse desde hoy a promover la convocatoria de un Congreso Extraordinario.
Esta es la conclusión que uno extrae del análisis de la situación, que considero extremadamente grave y necesitada de soluciones de emergencia pero realistas, ante las que no caben ilusiones infundadas ni experimentos improvisados. Deseo que los militantes acierten, por el bien del país.

Artículo de Luis Bouza-Brey del 20-12-11

ESTALLIDO DE UNA CRISIS MULTIDIMENSIONAL

Resulta sorprendente el tiempo que tardan las sociedades en percibir el agotamiento y fin de las situaciones y la emergencia de las crisis [1].Hace años que se veía el estancamiento de la UE; hace años que se veía venir el desastre zapatético; hace años que se percibía el fraude y la deslealtad de los etnonacionalismos; hace tres años que algunos venimos denunciando el fraude pseudodemocrático de la UPyD… y, sin embargo, la sociedad no reacciona, o reacciona tan lentamente que el daño producido por la crisis de las situaciones se agrava desmesuradamente, desencadenándose procesos de cambio caótico de cuyos resultados no se puede predecir la nocividad o beneficiosidad, en gran medida como consecuencia del tiempo perdido en detectar la crisis y reaccionar ante ella.

Por eso hoy nos encontramos en crisis total: termina en Occidente —y por tanto en el mundo— el ciclo de neoliberalismo que sucedió a la crisis del Estado del Bienestar de finales de los años setenta y que dio origen a treinta años de políticas neoliberales, de reducción del intervencionismo económico, fomento prioritario de los beneficios de los inversores como estímulo para la economía, reducción de impuestos, desregulación, privatizaciones de empresas públicas, cuestionamiento de la Economía Política y sacralización del Mercado frente al Estado.

Estos treinta años han sido los de la globalización, la revolución de las tecnologías de la información, la difusión y popularización de internet, la automatización del trabajo, la deslocalización de las inversiones y empresas, la apertura de las fronteras a las transacciones internacionales, el incremento gigantesco del paro en el mundo occidental como consecuencia de la transformación de la industria y del proletariado industrial, el desarrollo del comercio y los servicios, la aparición de organizaciones supranacionales, los cambios ecológicos y culturales resultantes de la crisis de los equilibrios medioambientales y los valores colectivos…

Y llegamos al final de la primera década del siglo XXI con una crisis galopante de los parámetros básicos de la Humanidad:

 

a)   Crisis moral e intelectual:

Hedonismo, relativismo y posmodernismo como interpretación amoral del mundo. Crisis de las ideologías  políticas estatales y carencia de un esquema global de interpretación de la realidad.

b)   Crisis de las relaciones internacionales:

Corrupción e inoperancia de las Naciones Unidas, estado de guerra y rebelión generalizada en Oriente Próximo, emergencia de nuevas grandes potencias sin acceso a canales de articulación institucional, parálisis de la construcción del ordenamiento jurídico internacional, expansión del terrorismo y eclosión del fundamentalismo islámico.

c)   Crisis económicosocial de los países occidentales:

Con el desempleo, la mileurización y empobrecimiento de la clase media, el estancamiento de la creatividad, la explosión de la burbuja inmobiliaria y el desarraigo especulativo del sistema financiero, el gigantesco endeudamiento privado, de los bancos y corporaciones públicas y de los Estados, la falta de respuesta al “dumping” del “made in China” y la inmigración ilegal, el crecimiento de la anomía juvenil ante la falta de expectativas vitales, el aumento de la inseguridad y el desorden social.

d)   Crisis política:

Iincapacidad política de los Estados para el gobierno de las Sociedades, degeneración y corrupción de la democracia, crisis institucional y de legitimidad del poder político, fraude consolidado de los mecanismos de participación y representación, distanciamiento o desprecio de los ciudadanos frente a las instituciones y la vida política, hundimiento de las expectativas de futuro del conjunto de la sociedad.

 

A esta crisis global, que constituye el contexto sobredeterminante de la última década en el mundo occidental, se suman la crisis nacional de España, desencadenada por los ocho años de desgobierno zapatético, la crisis actual de la Unión Europea, y la debacle del PSOE y la socialdemocracia occidental, a las que iremos analizando con algo más de detenimiento en las líneas que siguen, a fin de extraer conclusiones diagnósticas e hipótesis terapéuticas para la situación de derrumbe generalizado que estamos viviendo.

 

AGONÍA Y REFUNDACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA

Este es el año de la crisis del sistema monetario europeo, que se ve desestabilizado como consecuencia de la crisis internacional derivada de las hipotecas sub prime a partir del 2008 y de la reacción desigual ante la misma de los diversos países de la Unión, con los principales puntos débiles del sistema situados en Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia, cuyos desequilibrios financieros someten las necesidades de financiación de la Deuda al riesgo de impago y de propagación de la crisis de pagos a todo el sistema monetario del euro.

La Academia tiene economistas con mayores recursos analíticos que los propios para desentrañar las causas y remedios de la crisis actual, pero, con las incertidumbres derivadas de las limitaciones de un solo cerebro humano, creo conveniente apuntar un análisis global de la crisis que me parece imprescindible para entender la situación. Porque, si bien la superficie de la crisis se agita desde hace tres años, creo que las causas son anteriores y más profundas que las derivadas del riesgo de impago de la Deuda.

La causa profunda de la crisis, a mi juicio, deriva del agotamiento del modelo neoliberal de crecimiento implantado en el mundo occidental a partir de la década de los ochenta. Un modelo basado en la concepción de que la parálisis económica de los años setenta había sido producida por la sobrecarga del sistema económicosocial debida a la hipertrofia del intervencionismo, el burocratismo, el despilfarro, la corrupción y el estancamiento de la creatividad derivados del Estado de Bienestar de aquella época, cuya crisis ponía fin a cuarenta años de desarrollo en el mundo occidental,  paralizándolo con la  estanflación y la disfuncionalidad de las políticas anticíclicas expansivas del keynesianismo.

Por eso, el neoliberalismo propugnaba la desregularización, la reducción del intervencionismo,  el equilibrio presupuestario, la negociación de salarios sin presiones sindicales, las privatizaciones, y la recuperación de un mercado liberado de las cargas sociales y los controles políticos de la época. Porque, para el neoliberalismo, la liberación del Mercado frente al Estado produciría un reajuste estructural de la economía que impulsaría el crecimiento, gracias a la introducción de mayores incentivos a la inversión y, con ello, el incremento del “efecto goteo” (“trickle down effect”) por medio del cual los incrementos de inversión, productividad y producción se difundirían hacia abajo en la escala social, creando empleo, capacidad de consumo y mejora general de las condiciones sociales de la mayoría de la población.

Pero para ello era necesario reducir impuestos y gastos públicos, liberando a las capas sociales más desfavorecidas de su enfeudamiento ante las políticas sociales de asistencia, y a los inversores de la obligación de destinar sus recursos al pago de subvenciones que fomentaban el “parasitismo” de diversos grupos sociales, en lugar de dedicar dichos recursos al crecimiento de la economía y a la creación de empleo, beneficios y bienestar general.

A nivel internacional se aplicaban los mismos criterios, reduciendo aranceles, defendiendo la apertura de los mercados, y propugnando un mercado internacional desregulado que fomentaría el intercambio entre las economías nacionales, la expansión de las  empresas más innovadoras y eficaces y la instauración de la economía de mercado y la libertad de empresa en el mundo.

Durante tres décadas, estas concepciones se impusieron en la economía y la política internacional, concatenando sus efectos con la revolución tecnológica de los años ochenta, que impulsó la globalización de las tecnologías de la información y la comunicación, la automatización de los procesos productivos, la deslocalización de las inversiones y las empresas multinacionales, a la búsqueda de mercados de consumo y trabajo más amplios, y la adecuación de las políticas internacionales e internas de los Estados a este nuevo paradigma.

La consumación de estos cambios y la hegemonía del paradigma neoliberal han llevado a una sacralización del Mercado y las fuerzas económicas más poderosas, y a una profunda transformación de las sociedades occidentales y la economía internacional, ayudando a la aparición de nuevas potencias y países emergentes que han podido incorporarse al proceso, compitiendo con las economías del Primer Mundo en la lucha por la ocupación de posiciones de mercado favorables a sus intereses.

Pero junto a los indudables cambios positivos derivados del paradigma neoliberal en el crecimiento de la producción, de la productividad y creatividad, y en el desarrollo de diversos países tercermundistas, aparecen fenómenos intensamente negativos en el aspecto de la distribución del producto del trabajo y en el del descontrol de la economía para servir las necesidades humanas: el “efecto goteo” no se da siempre ni en todas partes [2]; la destrucción de empleo derivada de la automatización y deslocalización de empresas se produce a un ritmo mucho más intenso que el de su creación; la libertad total de los mercados en el ámbito internacional crea un “dumping” favorable a los países no democráticos y desfavorable para los democráticos; la inmigración ilegal destruye los equilibrios de mercado internos de las sociedades sin que sea posible su compensación mediante políticas estatales; la destrucción de empleo industrial en los países avanzados, ha sido seguida posteriormente por la destrucción de empleo en el sector comercial y de servicios, debido a la libre competencia falseada de productos internacionales en este ámbito, acrecentando el efecto negativo de la libertad absoluta de mercados y del “dumping” internacional; la circulación de capitales sin control a nivel mundial destruye la posibilidad de gobernar la economía, subordinando las necesidades sociales al único criterio dominante del interés de las grandes corporaciones transnacionales; la reducción y evasión de impuestos en los países occidentales debilitan la capacidad de los Estados para resolver los problemas de atención al desempleo y, en general, para mantener en funcionamiento el Estado de Bienestar, produciendo la necesidad de financiación  mediante el recurso al mercado de Deuda y la estimulación del desequilibrio del sistema financiero; la población empleada de las sociedades occidentales se ve obligada a renunciar a las diversas ventajas sociales existentes previamente, transformándose en mileuristas subempleados mediante contratos-basura y sueldos propios del despotismo asiático; la juventud no encuentra empleo o lo encuentra inadecuado para su potencial creativo y productivo; la clase media se reduce y empobrece y con ello también la creatividad occidental, impulsando la decadencia de nuestras sociedades.

En síntesis: el neoliberalismo ha resultado ser una terapia adecuada en su momento (hace treinta años) para poner fin a la crisis del Estado de Bienestar de aquella época, pero su reduccionismo perceptivo y su enfoque constreñido del sistema social, han llevado al mundo occidental a una situación de crisis total que no encontrará solución mientras no se cambie el paradigma neoliberal, recombinando de nuevo los papeles del Mercado y el Poder Político.

 La Unión Europea no puede hacer frente a su crisis actual sin organizarse federalmente mediante un gobierno que dirija la economía y las relaciones internacionales, que pueda gobernar una economía unitaria de 495 millones de habitantes, capaz de imponer condiciones favorables a sus intereses en el mercado internacional. Para ello, necesita introducir correcciones en los desequilibrios del comercio internacional y realizar transformaciones institucionales, a fin de que sus políticas sean ágiles y eficaces, aplicadas con rapidez y contundencia frente a un mercado global  falseado por el “dumping”  y los grupos de interés, y que fluye agitada y muy velozmente.

La Unión Europea, a estos efectos, necesita adoptar una política clara y enérgica ante las empresas transnacionales, regular las transacciones financieras globales mediante la Tasa Tobin o algún mecanismo similar; crear aranceles frente al “dumping” internacional; poner coto a la inmigración ilegal; luchar contra el fraude fiscal y los paraísos fiscales; controlar la circulación de capitales y los productos de ingeniería financiera creadores de burbujas explosivas; regular los sueldos desorbitados de los gestores del sistema financiero y obligar a empresas multinacionales y grandes fortunas a pagar impuestos proporcionados a sus beneficios, a fin de que contribuyan a solventar los problemas sociales y políticos creados por su propia actividad descontrolada y privilegiada.

LAS TRANSFORMACIONES INSTITUCIONALES DE LA UE

Las normas que regulan la estructura y funcionamiento de la Unión Europea constituyen un galimatías de difícil asimilación si no es mediante estudios largos y especializados. Por otra parte, el Tratado de Lisboa de 2009 rediseñó, medio clandestinamente, la normativa de los tratados anteriores, después del fracaso del proyecto de Constitución Europea, no ratificado por franceses y holandeses en 2005. El Tratado de Lisboa, a su vez, fue rechazado en referéndum por los irlandeses, y ratificado en un segundo referéndum posteriormente, por lo que, al fin, pudo entrar en vigor en diciembre de 2009.

Las instituciones de dirección de la Unión diseñadas en los Tratados, por otra parte, no ayudan a clarificar la estructura y funcionamiento de la UE: el Consejo Europeo, el Parlamento, el Consejo (antes Consejo de Ministros), y la Comisión, interactúan en un complicadísimo proceso en el que las decisiones se demoran, exigen la unanimidad o elevadísimas mayorías cualificadas  para poder adoptarse, y encima muchas veces resultan bloqueadas por algún Estado miembro que juega permanentemente a la contra de todo avance en el proceso de Unión.

Por estas razones, las instituciones de la UE no resultan adecuadas para responder con agilidad y contundencia ante situaciones como la crisis actual, que afecta de raíz a la UE, al poner en peligro la subsistencia del euro, elemento imprescindible para el mantenimiento de la Unión.

De ahí deriva la sensación de urgencia e impotencia que se manifiesta en la última reunión del Consejo Europeo, de diciembre de este año, en la que se opta por utilizar el mecanismo de los acuerdos intergubernamentales previstos en los Tratados para la instauración de cooperaciones reforzadas, cuando los Estados de la Unión no son capaces de llegar a acuerdos unánimes en materias que exigen dicha unanimidad. Unanimidad bloqueada, en este caso, por Gran Bretaña —que, curiosamente no está integrada en el sistema del euro—, que ha decidido no incorporarse al acuerdo del resto de miembros de la Unión para adoptar medidas dirigidas al mantenimiento de la estabilidad del euro frente a la crisis de la Deuda y el acoso de los mercados a la moneda comunitaria.

Pero esta impotencia no es sino el resultado de la parálisis de varios años de la UE, que después de la aprobación del euro debería haber avanzado en el proceso de unión económica y política, sin estancarse, como ha sucedido, durante una década.

A mi juicio, si se quiere evitar una catástrofe global consecuente al fracaso de la Unión Europea, es preciso actuar con lucidez y determinación en la fijación de objetivos estratégicos que permitan dicho avance. Y estos objetivos estratégicos deberían ser la Unión Política, mediante la instauración de un sistema de gobierno inteligible y democrático; la salida de la UE de aquellos Estados que no deseen realizar la Unión Política, y que constituyen rémoras que pueden hundir el proceso global de la UE; la determinación de un liderazgo definido en las instituciones de la UE que impulse el gobierno de la misma, sin tener que recurrir a la acción intermitente y convulsa del Consejo Europeo, cuando la situación está a punto de estallar; la modificación de raíz de los Tratados Fundacionales, que parecen hechos precisamente para bloquear el avance político de la Unión, que hoy ya es vital para la sobrevivencia de la misma; y, como escribía líneas arriba, la gobernanza de Europa mediante su unificación económica y la definición de un papel coherente para la Unión en las relaciones internacionales, en las que nuestra debilidad y confusión nos está conduciendo al suicidio.

Con las decisiones del último Consejo Europeo ante la crisis de la Deuda se abre un nuevo ciclo político en la Unión Europea, en el que ésta tendrá que sortear las enormes dificultades que sus propios Tratados y Estados miembros oponen  a su sobrevivencia. Gran Bretaña, el PSF y algunos actores dispersos de diversos Estados miembros intentarán hundir el proceso. Habrá que contrarrestar esta acción.

 

El proceso de crisis de nuestro país lo hemos analizado largo y tendido durante los últimos años, por lo que no entraré ahora en él, aunque en días próximos, cuando continúe este trabajo, aportaré las referencias básicas de mis escritos de fechas anteriores sobre este tema.

Lo que considero un asunto esencial es el análisis de la crisis de la socialdemocracia europea y del PSOE, cuya debacle en las elecciones del 20N refleja un proceso mucho más profundo que meramente el de la crisis económica reciente.

Leyendo el trabajo que hoy les presento y mis escritos sobre la crisis general del país pueden inferirse las conclusiones que extraeré en días recientes sobre la crisis de la socialdemocracia y del PSOE.

Hasta entonces, permítanme algún tiempo más de reflexión.

 


[1] (Del lat. crisis, y este del gr. krisˆj); sust. f. [Nota: el plural es igualmente "crisis"].

1. Cambio considerable, para mejorar o para empeorar, en una enfermedad, o en el desarrollo de otros procesos: tendremos que esperar dos días de crisis para ver su reacción a la terapia.
2. Momento decisivo de un asunto o situación que puede tener consecuencias importantes: la crisis de 1929 produjo la quiebra de bancos y grandes empresas.

…. En el desarrollo evolutivo se dan momentos cruciales por los que pasan todos los sujetos y que exigen el abandono de determinados hábitos para desarrollar otros nuevos; este conflicto entre los hábitos antiguos con los nuevos, produce una crisis que normalmente no tiene trascendencia ya que la persona adquiere los nuevos hábitos a través de procesos de aprendizaje o maduración. Si, por el contrario, el sujeto no se encuentra preparado para afrontar el cambio, le produce un estado de malestar e inestabilidad hasta que encuentra la forma de enfrentarse a ello, esto suele ocurrir con más frecuencia en las crisis accidentales.

Las crisis accidentales son las que se producen como reacción a un hecho doloroso. Esta reacción se puede dar dentro de un marco de salud mental o afrontarse con un estado de ansiedad que roce a lo patológico.

 

[2]  Vid.  Ana Campo Sáenz, Sheila Martín Morillo, Luis Martín Rodríguez:

Crecimiento y Desigualdad

http://web.usal.es/~anisi/Modelizacion%20II/Laura/trabajos/crecimiendo%20y%20desigualdad.pdf

 

Comentario de Luis Bouza-Brey a un  artículo de Edurne Uriarte:

UN ESPAÑOL SIN COMPLEJOS

Es difícil imaginar de dónde puede salir en el PSOE ese español sin complejos que reclama Bono

 Artículo de  Edurne Uriarte en “ABC” del 29-11-2011.

Con un breve comentario al final:

¿Y DESPUÉS DE ZAPATERO?: ¿CHACÓN, O EGUIGUREN-LÓPEZ, O MADINA?

ESTAN LOCOS.

Luis Bouza-Brey, 30-11-11.

Las posibilidades de que el PSOE atienda a la petición de José Bono de poner al frente a «un español sin complejos» son mínimas. Los socialistas ni siquiera han sido capaces de reconocer la primera causa de su derrota, la negación de la realidad, la ineficacia frente a la crisis y el enloquecido programa para llevar a la bancarrota a España. Y esta segunda causa, su renuncia a ser un partido nacional, ni la huelen, viven completamente ajenos a ella. Y políticos como Bono, que pudieron reivindicar un PSOE nacional cuando Zapatero lo llevaba en la otra dirección, renunciaron a hacerlo y perdieron el liderazgo de ese proyecto.

Es cierto que la principal pérdida de votos del PSOE se debe a su catastrófica gestión de la crisis y a la incapacidad de Rubalcaba para ofrecer una alternativa creíble al fracaso de su propio Gobierno. Pero el socavón de los 110 diputados y el récord del peor resultado de su historia se explican también por el debilitamiento del PSOE como una marca nacional. Si el PP tiene, como escribía en este lugar hace unos días, un problema con la marca «derecha», el PSOE tiene otro problema mucho mayor con la marca «nacional». Que se debe a Zapatero, pero también a esa izquierda intelectual que ha guiado a los socialistas por ese camino en los últimos años, ridiculizando a la derecha por su españolismo. Y haciendo huir de la izquierda no sólo a quienes ya la dejamos hace muchos años, sino, más recientemente, a políticos que han fundado y consolidado un nuevo partido como UPYD.

Con la creación de un PSOE nacionalista y localista, el socialismo ha logrado dos fracasos en lo que a su propio voto se refiere. Ha enviado a una parte significativa de sus votantes a UPYD, y es que contrariamente a lo que dábamos por supuesto, un análisis del voto el pasado día 20, por ejemplo, en Madrid, muestra que el origen del voto UPYD no está en el PP sino en el PSOE. Además, el PSOE ha fomentado el crecimiento de partidos minoritarios. Si lo progresista y moderno es, según la élite de la izquierda, el nacionalismo, el localismo y la diferencia de lo pequeño, lo lógico es que sus potenciales votantes se apunten a tales paraísos políticos. Con más ganas aún, si el propio Rubalcaba añade a lo anterior la glorificación del 15-M o la indignación contra los grandes partidos nacionales.

Es difícil imaginar de dónde puede salir en el PSOE ese español sin complejos que reclama Bono. Los dirigentes socialistas más jóvenes, los que ahora pueden ser alternativa, se han socializado en la ridiculización de lo español. En un profundo complejo de lo español que el propio Bono y otros veteranos socialistas han permitido.

Breve comentario final:

¿Y DESPUÉS DE ZAPATERO?: ¿CHACÓN, O EGUIGUREN-LÓPEZ, O MADINA?

ESTAN LOCOS.

Luis Bouza-Brey, 30-11-11.

Parece que los cachorros zapatéticos se están rifando el liderazgo: suena Chacón, suena López pero no puede ahora, suena Madina.

Todos ellos han seguido a pies juntillas la política zapatética de hostilidad hacia el PP y amistad hacia los independentistas. Hasta que han hartado a capas del electorado que los han dejado colgados en Cataluña, se han marchado a UPyD o IU en el resto de España, o —algunos— se han ido a votar al PP.

Pero miren ustedes, Carmen Chacón, por ser catalana, tiene todo el derecho a optar a lo que quiera en España, pero por ser nacionalista no debería optar al liderazgo del PSOE, salvo que el PSOE siga primando a los nacionalistas y los ascienda ya al liderazgo en su interior, cosa nada de extrañar después de su evolución reciente en la que ha quemado todas sus señas de identidad como socialista, popular y español.

Porque, ¿cuáles son los rasgos políticos de Carmen Chacón? Hace años apoyaba a Rubianes en sus insultos a España, después recomendó no aplicar las sentencias del Tribunal Supremo referentes a la cooficialidad del castellano, recientemente, durante la campaña electoral, denominaba al PP “la derecha anticatalana”, y ahora, por ser  “mujer y catalana” quiere liderar el PSOE. ¿Es socialismo democrático y español ese conjunto de actitudes? ¿La apoyarán también los que tienen como  objetivo prioritario estratégico en el PSC la consecución de un grupo parlamentario propio, separado del del PSOE?

¿No es hora de poner freno a tanta mandanga etnicista y construir una democracia de verdad?

Pero Madina tampoco le va a la zaga en sus posicionamientos antiPP y su hostilidad al consenso de la transición, aunque todavía no ha tenido tiempo de definirse del todo, pero lo que uno recuerda de sus intervenciones públicas es que son también propias de la camada zapatética.

López no toca, como diría un político castizo, pues está obligado a mantenerse en la prudencia debido a su pacto con el PP en Euskadi y no puede dejar el poder de momento. Pero parece muy similar a Eguiguren en sus posiciones de llegar como sea al pacto con ETA, rechazar el demostrar con un “Viva España” que tiene patria, y manifestar claros signos de convicciones democráticas y socialistas.

En fin, como afirman algunos de los comentaristas de estos días, como Edurne Uriarte, Hermann Tertsch, Alejandro Muñoz-Alonso y otros, el PSOE no parece haberse enterado todavía de cuáles han sido sus errores o perversiones: no es únicamente la crisis económica la que les ha hundido, sino la orientación estratégica y las políticas seguidas durante las dos últimas legislaturas zapatéticas, de sectarismo, ruptura con la transición y la Constitución, intento de legitimación fraudulenta en base a la “Memoria Histérica y hemipléjica”, izquierdismo infantil y radicalismo pequeño burgués, desprecio a la dignidad del pueblo español…y más patologías propias de zoquetes antifranquistas de manual, demócratas de boquilla y “socialistas” sin contenido ni coherencia.

¿Queda alguien en el PSOE capaz de recuperarlo para desempeñar una función estabilizadora y dignificadora de la izquierda?

En estos momentos no se percibe, y el PSOE parece un enjambre de oportunistas de la mamandurria, sin criterio, y a la búsqueda de chollos políticos, porque, si no, no se entiende el silencio y la pasividad ante las barrabasadas cometidas por los Gobiernos zapatéticos durante siete años y pico.

Pero España necesita una izquierda moderna y actualizada, y un partido no corrompido y regenerado, por lo que conviene dar unos meses de gracia al PSOE a fin de que intente superar su putrefacción antes de hundirse definitivamente. Por ello, el dar a Rubalcaba un plazo prudencial para que intente liderar la salida del despeñadero socialista parece prudente.

Bien es verdad que Rubalcaba ha sido un factótum de las políticas zapatéticas, y que su currículum, en este sentido, no le acredita para impulsar la regeneración del PSOE, pero de momento parece ser el único con habilidades y recursos políticos suficientes para gestionar la crisis y abrir oportunidades a personalidades nuevas, desempeñando un papel de transición a fin de recuperar todo lo que se ha corrompido durante los últimos años. En mi opinión, Rubalcaba podría ser un líder de transición para evitar el hundimiento total del PSOE, porque a pesar de todo, tiene una experiencia y criterio que le pueden permitir desempeñar ese papel, y sobre todo, porque la camada zapatética que pretende ascender al liderazgo no parece capaz de salir del precipicio en que ha hundido al PSOE su padrino.

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