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Luis Bouza-Brey.

 

Joaquín Costa detectaba “oligarquía y caciquismo” como Constitución sustancial del sistema político español; Brenan dibujaba las características esenciales de este sistema oligárquico y caciquil… Pasados dos siglos seguimos igual: esa estructura bàsica ha hundido el régimen constitucional del 78, pervirtiéndolo, transformando la Constitución en nominal, y haciéndolo inviable mientras no se le introduzcan reformas esenciales.

¿Qué es si no oligarquía y caciquismo el poder político y financiero de siempre, sustentado por un PP y PSOE corrompidos en Madrid y resto de España, complementados por los caciques nacionalistas en Cataluña y Euskadi?

¿Qué es si no oligarquía y caciquismo un régimen corrupto a todos los niveles, en el que la democracia ha sido pervertida por un régimen electoral pseudorepresentativo y un Estado autonómico centrifugado a favor de los caciques locales?

 

Ved el artículo de Javier Gallego sobre el laberinto español y su estructura esencial, duradera por los siglos de los siglos… Quizá por eso, el pueblo español se cansa cada cuarenta años y deja caer la piedra de la libertad, imitando a Sísifo, condenado por los dioses a un trabajo eternamente improductivo.

 

Javier Gallego: “El laberinto español”

 

 

Algunos dicen que Ciudadanos o no tiene ideología o que no se sabe a dónde va, o que es una “marca blanca” del PP.

Leyendo la información que os referencio a continuación, uno saca la conclusión de que Rivera sabe muy bien dónde está y a dónde va. Rivera constituye la única esperanza cierta de salvación de nuestra respública, de nuestras libertades, y harà de catalizador de un desbloqueo del  atascado sistema político español.

Lo difícil va a ser la concrección de los cambios necesarios y de la forma de llegar a ellos…

En mi opinión, si se consigue sustituir el actual règimen electoral proporcional de circunscripciones provinciales por otro mixto, predominantemente mayoritario con circunscripciones uninominales, complementado por una circunscripción nacional proporcional que otorgue una representación mínima pero suficiente a las minorías, se habrà dado un paso gigantesco en la salvación del régimen de libertades…

El otro aspecto esencial a modificar es el modelo de Estado autonómico, que necesita clarificación de la distribución de competencias entre el centro y la periferia, el freno al proceso de centrifugación derivado de la perversión del sistema, la reforma del Senado para integrar las decisiones fundamentales en el centro, y la victoria sobre el nacionalismo étnico, constitutivo de una aberración antidemocrática y reaccionaria inaceptable en un país moderno en el siglo XXI.

Está por ver, con respecto a esta cuestión, si con la activación de los controles previstos en la Constitución se puede dar integración y coherencia al Estado Autonómico: en asuntos como la Educación, la Seguridad, y otros servicios públicos, casi con toda seguridad se puede afirmar que la descentralización se ha transformado en centrifugación disfuncional para el interés general y la cohesión del sistema y que hace falta una nueva redistribución de materias y competencias.

Y a ello hay que añadir una reforma coherente del Senado, que no puede continuar siendo el eslabón perdido de la Constitución del 78.

Este conjunto de cambios necesarios y urgentes podría realizarse mediante el procedimiento menos rígido de reforma constitucional, pero en el probable Parlamento fragmentado que va a surgir en la próxima legislatura, los amplios acuerdos entre los posibles cuatro grandes partidos van a ser imprescindibles.

En fin, creo que Albert Rivera sabe bien dónde está y a dónde va: en el respublicanismo democrático de la monarquìa constitucional, y hacia la articulación de un proyecto de salvación del sistema de libertades para España. Creo que hay que apoyar firmemente a Ciudadanos y Rivera en este nuevo gran objetivo del desarrollo político español. Gracias, Albert.

 

Leed las declaraciones de Rivera:

 

 

 

Vuelvo al tajo respublicano:

DEGENERACIÓN Y VUELTA AL RUEDO

Luis Bouza-Brey, 20-2-15

 

Comentario a “Los españoles quieren reconquistar el Centro“, de Francisco Rubiales en “Voto en Blanco”

Luis Bouza-Brey

Albert Rivera lo dijo hace unos días: intentan desempeñar la función que cubrieron la UCD y el PSOE en su momento. Intentan recuperar el equilibrio del país y salvar las libertades, sin rojos y azules ni taifas.

Creo que Ciudadanos puede desempeñar la función de integración y estabilidad necesaria en momentos de transición, cuando el sistema político se descompone y el régimen se tambalea ante el embate de nuestros problemas congénitos: el sectarismo de las dos Españas enfrentadas o el etnicismo de las taifas nacionalistas. Suárez y González supieron soldar brechas y definir un proyecto nacional que mantuviera el orden y el progreso del país en momentos agónicos de los equilibrios políticos anteriores.

Ahora, cuando el estancamiento y la corrupción destruyen el sistema político, y se teme nuevamente que las fuerzas antisistema nos conduzcan al caos y al Tercermundismo, Rivera y Ciudadamos emergen como solución reformista y estabilizadora que puede consolidar un nuevo equilibrio.

La esperanza puede vencer el desánimo y la propensión caótica, pero Ciudadanos tiene que definir completamente su proyecto, acertar con el diagnóstico de la situación y reclutar élites limpias y capacitadas para asumir el reto que afronta España. ¡Ojalá sepan hacerlo bien!¡Les deseo éxito!

COUSAS A 2-2-15: PROPUESTAS EMBRIONARIAS DE REGENERACIÓN DESDE CATALUÑA

 

Luis Bouza-Brey, 2-2-15

 

Està comenzando el principio del fin del resacón de todos estos años de delirio nacionalista en Cataluña, pero todavía se encuentran inmaduras las formulaciones alternativas portadoras de los rasgos de superación del delirio: la sociedad civil, aún contando con valiosos voceros, todavía no ha conseguido elaborar un perfil teórico nítido, y se encuentra movilizada sólo a medio gas; el PSC implosiona en sus contradicciones y anquilosamiento; el PP remolonea indeciso, carente de un ideario y rumbo nacionales ante el etnicismo; IC hace años que juega en el bando contrario, y Ciudadanos, pese a haber optado relativamente hace poco por la formulación de una alternativa nacional a la degeneración del régimen del 78, todavía se mueve con un esquema de orientación incompleto.

Por ello, desearía contribuir a la formulación de la alternativa al delirio nacionalista, centrando la reflexión en unas cuestiones que considero esenciales para comenzar la Regeneración de España desde Cataluña, asentando sobre nuevas bases la reconstrucción del país. Para ello, creo que se debe comenzar a influir desde la sociedad a fin de que los actores políticos incluyan en su agenda algunas cuestiones esenciales referentes a dos aspectos claves para que el sistema político pueda volver a funcionar: el régimen electoral y el Estado Autonómico.

 

Por lo que se refiere al Estado Autonómico, creo que los actores políticos regeneracionistas deberían cambiar la concepción de que el autogobierno habría de aumentar ilimitadamente; por el contrario, en mi opinión, en el período que comienza, el objetivo político debería ser la coordinación del conjunto del Estado, la delimitación clara de las competencias estatales y autonómicas y el control por parte del Estado de materias que han escapado a su control, usurpadas por el nacionalismo etnicista, como la educación y la cultura.

Pero para realizar ese objetivo, el etnicismo del “fet diferencial” debe desaparecer. Cataluña es plural, y en su interior se debe hacer política educativa y cultural para ciudadanos libres y distintos, no para etnias que monopolicen el territorio y pretendan suprimir a las demás, mediante una educación y cultura monolingües.

Y, por otra parte, España también es plural, pero debe mantenerse unida, sin dejarse conducir a la destrucción por el particularismo etnicista. El perfil regeneracionista de España ha de ser el de una Nación compuesta por ciudadanos que se articulen en un conjunto integrado, con un interés general y un bien común que deben ser preservados y defendidos de particularismos etnicistas.

Tampoco se puede admitir la subsistencia del criterio de la insolidaridad, la idea de que España nos roba, y la concepción de que quienes pagan impuestos son los territorios, y no las personas.

Por último, el principio del autogobierno en la periferia está indisolublemente unido al del gobierno compartido en el centro, por lo que un Senado de tipo federal es vitalmente necesario para el país, a fin de evitar la tendencia al particularismo nacionalista y para fomentar el principio del interés general y el bien común del conjunto de los españoles.

 

El otro tema bàsico desde una perspectiva regeneradora, el del règimen electoral, también debería ser reformulado, modificando el vigente: creo que es necesario sustituir las provincias como distritos electorales plurinominales, con escaños cuyo número varía en función de la población, por distritos electorales uninominales con un escaño a repartir por cada ciento y pico mil habitantes, y hacer que la fórmula electoral sea mayoritaria a ese nivel local, aunque se complemente con un sistema proporcional correspondiente a una circunscripción nacional a la que le corresponda una minoría de escaños, a fin de salvaguardar la representación de las minorías.

Movimiento Ciudadano ha intentado formular una propuesta de modificación del régimen electoral que, al menos a mi, no me parece convincente, consistente en mantener distritos de cuatro o cinco escaños y elegir a diputados por esos distritos, dotados cada uno de esos diputados con poder de voto diferente, en función del número de electores que los haya votado. A mi eso me parece que transformaría el parlamento y la vida política en un galimatías, un sudoku permanente que invalidarìa la función representativa de los parlamentarios.

 

En mi opinión, y para formular provisionalmente esta propuesta embrionaria de Regeneración, creo que los dos asuntos esenciales a debatir y reformular, para salir del bache en que se encuentra el país, son el modelo de Estado Autonómico y el règimen electoral vigentes: o se empieza a incluir en la agenda de los actores políticos su tratamiento y modificación como prioritarios, o no conseguiremos enderezar el rumbo destructivo en que nos encontramos.

Ambos asuntos pueden ser modificados mediante una reforma constitucional no agravada del artículo 167 de la Constitución.

Luis Bouza-Brey

 

Hoy deseo inaugurar una nueva forma de participación en Plaza Moyúa que viene a cerrar, en cierta medida, mi alejamiento de año y medio del Ruedo Ibérico, cuando el hartazgo con respecto a la situación de estancamiento político y la desesperanza de que se activaran soluciones a la parálisis y el derrumbe del sistema de libertades, me llevaron a tomarme unas “vacaciones bananeras” y, posteriormente, a hibernar mi página web y suspender mi participación cotidiana en este blog.
Desde entonces ha pasado el tiempo, y aunque mi sensación de desasosiego y hartazgo sigue viva, el deterioro de la vida política, la parálisis y, en consecuencia, la urgencia de la necesidad de que se vuelva a coger el timón del gobierno del país, me llevan a volver a Plaza Moyúa y a la participación en el Ruedo Ibérico, aunque con poca confianza en que ello sirva para algo más que para expresarme.
Por eso deseo inaugurar esta sección de “COUSAS”, en la que, de vez en cuando, traeré al blog artículos de opinión que me parezcan significativos y relevantes para la reflexión y el debate.
Junto a ello, estoy incrementando mi participación en FACEBOOK, que me sirve para detectar corrientes de opinión y aportar mis ideas a un sector amplio de la opinión pública.
Por lo que respecta a mi pàgina web de “Comentarios de actualidad política”, todavía tengo que decidir su status futuro.

Hoy, el tema que deseo aportar a esta sección es el del fin de época que estamos viviendo. Un fin de època que afecta al régimen del 78, a la Unión Europea, y a la política internacional.

UN ESQUEMA ANALÍTICO

Por lo que respecta a nuestro país, y al análisis político general, suelo utilizar dos conceptos teóricos que creo resultan útiles para la percepción de la realidad: el concepto de sistema político es el más genérico, y hace referencia a las variables básicas de la vida política, como son los problemas de la vida social (económicos, sociales, culturales e internacionales), las corrientes culturales y de opinión emergentes y dominantes en la sociedad, los actores sociales y políticos que interactúan en ella, los equilibrios y formas de interacción entre estos actores, y la situación general de cooperación y conflicto resultante de todas estas variables.
El concepto de régimen político lo utilizo para hacer referencia a las estructuras y normas más formales e institucionalizadas de la vida política, como la Constitución y las leyes básicas, las organizaciones sociales y políticas (grupos de interés, partidos políticos), el régimen electoral, y las instituciones centrales y periféricas del Estado.
La combinación de los conceptos teóricos de sistema y régimen político permite percibir la dinámica del cambio político y anticipar sus posibles direcciones: cuando los elementos del sistema cambian, el régimen tiene que adaptarse o sucumbir, mediante las formas del cambio conocidas de la Reforma, la Revolución o el Golpe de Estado.

UNA CRISIS MULTIDIMENSIONAL

La tarea esencial de los politólogos consiste precisamente en anticipar, prever y orientar el cambio político, y por eso deseaba aportar hoy estos criterios metódicos, antes de entrar en el fondo de la cuestión que hoy me parece relevante, la del fin de época en España, la Unión Europea y las Relaciones Internacionales.
Para entrar en materia traigo al blog diversos artículos que plantean directa o indirectamente esta cuestión: Zarzalejos y la crisis política del país y la función de Ciudadanos; Esteban Hernández y la crisis de la clase media que constituye la base social del sistema político español y del régimen del 78; y Manjón y el anàlisis de la crisis económica de la Unión Europea.
Hubiera deseado aportar algún artículo más sobre la crisis general e institucional de Europa y sobre el cambio de las relaciones internacionales, pero no dispongo en estos momentos de esta información a mano, y la dejo para más adelante.
Acabo esta larga introducción con la tesis de que el cambio impulsado por la globaluzación en las relaciones internacionales, con sus potencias emergentes y decadentes, la crisis económica de los últimos años, la parálisis institucional de la Unión Europea, y los efectos de la crisis económica sobre el sistema político español, así como el estancamiento y corrupción del régimen del 78, están abriendo, después de cuarenta años de la muerte de Franco y el comienzo de la transición, un nuevo período en la Historia de España cuyos rasgos definitorios sólo se pueden entrever, de momento.
¿Cuál es el modelo de salida de la crisis del régimen, el modelo de “Podemos” o el de “Ciudadanos”; el modelo revolucionario, o el reformista?
¿Serán capaces, alternativamente, el PP y/o el PSOE de coger el timón de una vez y dirigir la salida de la crisis?¿o su parálisis y ceguera nos llevará al derrumbe, la balcanización y el Estado fallido?
Creo que estas son las preguntas a hacerse. Les dejo con algunas propuestas de análisis. Vean los artículos mencionados:

JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS: “Un precio destructivo
en “El Confidencial” del 13-12-14

ESTEBAN HERNÁNDEZ: “El problema de la clase media: por qué nadie planta cara a Podemos
en “El Confidencial” del 17-12-14.

JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS: “Albert Rivera y los electores huérfanos

en “El Confidencial” del 16-12-14.

 

LUIS MARIANO MORENO ECIJA, Carta al Director de “El País ” del 29-9-14: “Europa nunca saldrá de esta crisis

PEDRO L. MANJÓN, en “R.T.V.E.ES” del 8-5-14:
Cinco años de crisis que pusieron en jaque la supervivencia del euro

 

BRPPP…1936…BRPPP…1975…BRPPP…2015…0

Luis Bouza-Brey, 22-11-14

¡Finito! Llegó la hora de la verdad, se acabaron los prolegómenos: en 2005 se fundó Ciudadanos; en 2007, UPyD; en todos estos años, se han probado diversos intentos de Alternativa Regeneracionista para un Régimen cuya descomposición se veía venir, siendo el último, si no me equivoco, Vox, la escisión del PP.

La consecuencia de este proceso es la existencia de un Archipiélago Regeneracionista que está a punto de cuaje, y cuyo último episodio de intento de cristalización son las conversaciones entre Ciudadanos y UPyD para una alianza, coalición o fusión, rotas ayer.

 

Y este episodio se produce como resultado de la palmaria descomposición del Règimen actual, que se aproxima a unas elecciones a todos los niveles en 2015, que serán decisivas para una transformación radical de las fuerzas políticas en presencia.

 

Parece, pues, que se ha llegado a un punto cero de final de ciclo, para el Régimen del 78, y para la Alternativa Regeneracionista, con el declive de PP y PSOE, el descontrol sedicioso del nacionalismo catalán y los resultados del 9-N, la emergencia de Podemos, y el fin de los intentos de unión entre los dos grupos más potentes del Archipiélago Regeneracionista.

Qué pueda suceder al final del proceso de descomposición del Régimen es algo que intenté atisbar en mi artículo de ayer, “La descomposición del Régimen del 78…” ( http://plazamoyua.com/2014/11/20/la-descomposicion-del-regimen-del-78-y-los-posibles-remedios-terapeuticos/ )   y cuyo resultado se verá influido por el del proceso de construcción de la Alternativa Regeneracionista cuyo período de interinidad embrionaria debería haber concluido ayer.

 

LA AGONÍA DEL RÉGIMEN Y LA SITUACIÓN DE TRANSICIÓN

 

Por eso creo que se abre un período constituyente de un espacio político que va a ser esencial para el período constituyente global que se iniciará en 2015, y es vital para el país que reflexionemos y actuemos en la construcción de esa Alternativa Democrática Regeneracionista que el país necesita.

Uno ha vivido en primera persona algunos de los episodios más relevantes de este proceso: la fundación y fragmentación iniciales de Ciudadanos; la fundación y perversión de UPyD; los intentos de creación de nuevos Movimientos Democráticos o Ciudadanos, y por ello creo estar en una posición perceptiva adecuada para emitir dictamen y conclusiones sobre dicho proceso.

Vamos a ello:

Creíamos en la necesidad para España de lo que llamábamos tercera vía frente al bloque de PSOE, PP y Nacionalismos, fundacional del Régimen del 78. La Tercera vía soldaría las sendas brechas sectarias derecha-izquierda y la disgregadora del nacionalismo, ocupando un espacio de centro, transversal ideológicamente y centrípeto territorialmente. Lo que llamábamos Tercera Vía serviría de catalizador Regenerativo frente al bloqueo de impotencia sectaria de los dos grandes partidos y el impulso segregacionista derivado de la perversión del Estado Autonómico por influencia de los etnonacionalismos. La solución que impulsábamos se concentraba en sustituir el bisagrismo nacionalista centrífugo, derivado del bipartidismo imperfecto, por un bisagrismo centrípeto que restaurara la vigencia de los principios constitucionales unitarios, al tiempo que, mediante la transversalidad ideológia, fuera capaz de sustituir el sectarismo partidista por una confluencia hacia el centro que permitiera una dinámica política cooperativa para el país. El método para conseguir ambos objetivos sería impulsar reformas constitucionales que modificaran aspectos de la estructura política básica de España, como el régimen electoral, la perversión centrífuga del modelo autonómico, o la tergiversación institucionalizada de la separación de poderes, que ya resultaban disfuncionales para la supervivencia del propio sistema político.

La supervivencia de estas disfunciones ha reventado el sistema con las consecuencias sobrevenidas de oligarquía irresponsable y cleptómana, corrupción, secesión e impunidad, y hace apremiante la apertura de un proceso de cambio político que modifique urgentemente aspectos esenciales del régimen, si se desea evitar el derrumbe del sistema político y el advenimiento de un Estado fallido, una Revolución o un Golpe de Estado.

Pero la impotencia fragmentada de la Tercera Vía, y el estancamiento de la dinámica pervertida del Régimen del 78, han dado origen a una situación de descontento y deslegitimación del Régimen que ha impulsado la emergencia de “Podemos” como fuerza alternativa al mismo, surgida del Movimiento del 15M, y liderada por jóvenes neocomunistas e izquierdistas, próximos al “socialismo bolivariano” y al antifranquismo inicial de la transición, que ponen en cuestión radicalmente el sistema y se proponen objetivos rupturistas que desestabilizarían el país, poniendo en cuestión la Monarquía, la pertenencia a la UE, las alianzas internacionales del país, la convivencia con la Iglesia Católica, y la estabilidad militar.

 

La aparición de “Podemos”, y la deriva sediciosa del nacionalismo, han transformado el sistema de fuerzas y espacios políticos del sistema, sustituyendo el bipartidismo imperfecto complementado con bisagras nacionalistas por un multipartidismo compuesto potencialmente por tres grandes partidos (PP, PSOE y Podemos) y un nacionalismo antisistema, cuya interacción conduce previsiblemente al desastre de la parálisis caótica y subversiva.

 

LA CONSTRUCCIÓN DE LA ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

 

 

Por eso, la necesidad sentida durante los últimos años de una Tercera España, se hace hoy mucho más apremiante, para impedir el bloqueo recíproco de las dos Españas encarnadas en el PP y el PSOE, la ruptura de la unidad del país por obra de la sedición de los nacionalismo, o la hegemonía del activismo subversivo caótico e inmaduro de Podemos, que liquidaría años de esfuerzos y estabilidad como respuesta al estancamiento.

Esa Tercera Vía centrista, unionista y reformista podría constituir la Cuarta Fuerza del sistema que impulsara su reforma, desbloqueara el estancamiento, e impidiera la secesión y la subversión caótica derivadas del sistema de actores en presencia en la situación actual.

Pero ¿cómo desarrollar ese Tercer Espacio de Alternativa Democrática al derrumbe, la secesión y el caos?

El último episodio de las fallidas conversaciones para la unión de Ciudadanos y UPyD nos da pistas acerca del modelo de construcción de la Alternativa Democrática potencialmente viable.

Veamos en primer lugar los objetivos a realizar: es necesario defender la subsistencia de un sistema político de libertades democráticas, capaz de unir la diversidad constitutiva del país, que mantenga nuestra integración en Europa y en el mundo Occidental, y que defienda la subsistencia del Estado Social y Democrático de Derecho frente a los procesos deconstructivos derivados de las patologías de la globalización.

Pero, además de unos objetivos que a mi, al menos, me parecen indiscutibles, la cuestión más importante en el orden del día es la del modelo estructural y procesual a seguir para ocupar y construir ese Tercer Espacio:

Parece claro, en primer lugar, que el Archipiélago Regeneracionista debe ser superado, mediante un proceso de unificación delicado, por una fuerza política que articule la pluralidad en organización sistemática y coherente, capaz de enfrentarse al caos e impulsar la Regeneración sistémica.

Pero lo que no está tan claro, de momento, es el modelo organizativo a seguir, y disponemos de dos:

El primero es el de Ciudadanos, un partido que, con múltiples crisis y políticas erráticas, parece haber consolidado una embrionaria democracia interna y un liderazgo vivo, aunque como partido carezca todavía de arraigo en el conjunto del país, y de un proyecto completo de diseño acabado.

Por otra parte, tenemos a UPyD, un partido con propuestas atractivas en algunos aspectos, que ha conseguido enraizarse en diversas partes del país, pero cuya estructura interna, liderazgo y dinámica política producen una organización muy jerarquizada, poco abierta al pluralismo y sometida a crisis permanentes de integración y participación.

 

Ambos partidos experimentan problemas como estructuras potenciales para construir el Tercer Espacio: Ciudadanos todavía no constituye una estructura arraigada de ámbito nacional, que además puede experimentar patologías de expansión corruptiva si no cuida con suma delicadeza el proceso de asimilación del Archipiélago Regeneracionista.

UPyD constituye una estructura que por su jerarquización y rechazo del pluralismo y la disidencia, parece radicalmente inadecuada para un proceso de construcción de un Espacio democrático y Regenerativo que encauce la Alternativa Democrática. UPyD pudo haber servido como Tercer partido sustitutivo del bipartidismo imperfecto con bisagras nacionalustas, durante los pasados años, pero su cristalización autoritaria, la transformación del nacionalismo y la aparición de Podemos, han eliminado su espacio y anulado su función inicial.

La conclusión que me atrevo a extraer, en medio de la incertidumbre del cambio, es la de que Ciudadanos me parece la estructura más adecuada para liderar el proceso de construcción de la Alternativa Democrática, para consolidar un espacio político Regenerativo, que obligue a los dos grandes partidos a abrir un proceso de revisión constitucional y reformas políticas que permitan subsistir un sistema de libertades. Sistema de libertades que hoy se halla en peligro por el estancamiento del régimen del 78. El soplete Ciudadanos puede ser la alternativa constructiva frente al ariete Podemos, la bomba de relojería del nacionalismo y el diálogo de sordos de PP y PSOE.

El contador está a cero:

BRPPP…1936…BRPPP…1975…BRPPP…2015…BRPPP…0

 

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