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Luis Bouza-Brey

 

Hoy deseo inaugurar una nueva forma de participación en Plaza Moyúa que viene a cerrar, en cierta medida, mi alejamiento de año y medio del Ruedo Ibérico, cuando el hartazgo con respecto a la situación de estancamiento político y la desesperanza de que se activaran soluciones a la parálisis y el derrumbe del sistema de libertades, me llevaron a tomarme unas “vacaciones bananeras” y, posteriormente, a hibernar mi página web y suspender mi participación cotidiana en este blog.
Desde entonces ha pasado el tiempo, y aunque mi sensación de desasosiego y hartazgo sigue viva, el deterioro de la vida política, la parálisis y, en consecuencia, la urgencia de la necesidad de que se vuelva a coger el timón del gobierno del país, me llevan a volver a Plaza Moyúa y a la participación en el Ruedo Ibérico, aunque con poca confianza en que ello sirva para algo más que para expresarme.
Por eso deseo inaugurar esta sección de “COUSAS”, en la que, de vez en cuando, traeré al blog artículos de opinión que me parezcan significativos y relevantes para la reflexión y el debate.
Junto a ello, estoy incrementando mi participación en FACEBOOK, que me sirve para detectar corrientes de opinión y aportar mis ideas a un sector amplio de la opinión pública.
Por lo que respecta a mi pàgina web de “Comentarios de actualidad política”, todavía tengo que decidir su status futuro.

Hoy, el tema que deseo aportar a esta sección es el del fin de época que estamos viviendo. Un fin de època que afecta al régimen del 78, a la Unión Europea, y a la política internacional.

UN ESQUEMA ANALÍTICO

Por lo que respecta a nuestro país, y al análisis político general, suelo utilizar dos conceptos teóricos que creo resultan útiles para la percepción de la realidad: el concepto de sistema político es el más genérico, y hace referencia a las variables básicas de la vida política, como son los problemas de la vida social (económicos, sociales, culturales e internacionales), las corrientes culturales y de opinión emergentes y dominantes en la sociedad, los actores sociales y políticos que interactúan en ella, los equilibrios y formas de interacción entre estos actores, y la situación general de cooperación y conflicto resultante de todas estas variables.
El concepto de régimen político lo utilizo para hacer referencia a las estructuras y normas más formales e institucionalizadas de la vida política, como la Constitución y las leyes básicas, las organizaciones sociales y políticas (grupos de interés, partidos políticos), el régimen electoral, y las instituciones centrales y periféricas del Estado.
La combinación de los conceptos teóricos de sistema y régimen político permite percibir la dinámica del cambio político y anticipar sus posibles direcciones: cuando los elementos del sistema cambian, el régimen tiene que adaptarse o sucumbir, mediante las formas del cambio conocidas de la Reforma, la Revolución o el Golpe de Estado.

UNA CRISIS MULTIDIMENSIONAL

La tarea esencial de los politólogos consiste precisamente en anticipar, prever y orientar el cambio político, y por eso deseaba aportar hoy estos criterios metódicos, antes de entrar en el fondo de la cuestión que hoy me parece relevante, la del fin de época en España, la Unión Europea y las Relaciones Internacionales.
Para entrar en materia traigo al blog diversos artículos que plantean directa o indirectamente esta cuestión: Zarzalejos y la crisis política del país y la función de Ciudadanos; Esteban Hernández y la crisis de la clase media que constituye la base social del sistema político español y del régimen del 78; y Manjón y el anàlisis de la crisis económica de la Unión Europea.
Hubiera deseado aportar algún artículo más sobre la crisis general e institucional de Europa y sobre el cambio de las relaciones internacionales, pero no dispongo en estos momentos de esta información a mano, y la dejo para más adelante.
Acabo esta larga introducción con la tesis de que el cambio impulsado por la globaluzación en las relaciones internacionales, con sus potencias emergentes y decadentes, la crisis económica de los últimos años, la parálisis institucional de la Unión Europea, y los efectos de la crisis económica sobre el sistema político español, así como el estancamiento y corrupción del régimen del 78, están abriendo, después de cuarenta años de la muerte de Franco y el comienzo de la transición, un nuevo período en la Historia de España cuyos rasgos definitorios sólo se pueden entrever, de momento.
¿Cuál es el modelo de salida de la crisis del régimen, el modelo de “Podemos” o el de “Ciudadanos”; el modelo revolucionario, o el reformista?
¿Serán capaces, alternativamente, el PP y/o el PSOE de coger el timón de una vez y dirigir la salida de la crisis?¿o su parálisis y ceguera nos llevará al derrumbe, la balcanización y el Estado fallido?
Creo que estas son las preguntas a hacerse. Les dejo con algunas propuestas de análisis. Vean los artículos mencionados:

JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS: “Un precio destructivo
en “El Confidencial” del 13-12-14

ESTEBAN HERNÁNDEZ: “El problema de la clase media: por qué nadie planta cara a Podemos
en “El Confidencial” del 17-12-14.

JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS: “Albert Rivera y los electores huérfanos

en “El Confidencial” del 16-12-14.

 

LUIS MARIANO MORENO ECIJA, Carta al Director de “El País ” del 29-9-14: “Europa nunca saldrá de esta crisis

PEDRO L. MANJÓN, en “R.T.V.E.ES” del 8-5-14:
Cinco años de crisis que pusieron en jaque la supervivencia del euro

 

BRPPP…1936…BRPPP…1975…BRPPP…2015…0

Luis Bouza-Brey, 22-11-14

¡Finito! Llegó la hora de la verdad, se acabaron los prolegómenos: en 2005 se fundó Ciudadanos; en 2007, UPyD; en todos estos años, se han probado diversos intentos de Alternativa Regeneracionista para un Régimen cuya descomposición se veía venir, siendo el último, si no me equivoco, Vox, la escisión del PP.

La consecuencia de este proceso es la existencia de un Archipiélago Regeneracionista que está a punto de cuaje, y cuyo último episodio de intento de cristalización son las conversaciones entre Ciudadanos y UPyD para una alianza, coalición o fusión, rotas ayer.

 

Y este episodio se produce como resultado de la palmaria descomposición del Règimen actual, que se aproxima a unas elecciones a todos los niveles en 2015, que serán decisivas para una transformación radical de las fuerzas políticas en presencia.

 

Parece, pues, que se ha llegado a un punto cero de final de ciclo, para el Régimen del 78, y para la Alternativa Regeneracionista, con el declive de PP y PSOE, el descontrol sedicioso del nacionalismo catalán y los resultados del 9-N, la emergencia de Podemos, y el fin de los intentos de unión entre los dos grupos más potentes del Archipiélago Regeneracionista.

Qué pueda suceder al final del proceso de descomposición del Régimen es algo que intenté atisbar en mi artículo de ayer, “La descomposición del Régimen del 78…” ( http://plazamoyua.com/2014/11/20/la-descomposicion-del-regimen-del-78-y-los-posibles-remedios-terapeuticos/ )   y cuyo resultado se verá influido por el del proceso de construcción de la Alternativa Regeneracionista cuyo período de interinidad embrionaria debería haber concluido ayer.

 

LA AGONÍA DEL RÉGIMEN Y LA SITUACIÓN DE TRANSICIÓN

 

Por eso creo que se abre un período constituyente de un espacio político que va a ser esencial para el período constituyente global que se iniciará en 2015, y es vital para el país que reflexionemos y actuemos en la construcción de esa Alternativa Democrática Regeneracionista que el país necesita.

Uno ha vivido en primera persona algunos de los episodios más relevantes de este proceso: la fundación y fragmentación iniciales de Ciudadanos; la fundación y perversión de UPyD; los intentos de creación de nuevos Movimientos Democráticos o Ciudadanos, y por ello creo estar en una posición perceptiva adecuada para emitir dictamen y conclusiones sobre dicho proceso.

Vamos a ello:

Creíamos en la necesidad para España de lo que llamábamos tercera vía frente al bloque de PSOE, PP y Nacionalismos, fundacional del Régimen del 78. La Tercera vía soldaría las sendas brechas sectarias derecha-izquierda y la disgregadora del nacionalismo, ocupando un espacio de centro, transversal ideológicamente y centrípeto territorialmente. Lo que llamábamos Tercera Vía serviría de catalizador Regenerativo frente al bloqueo de impotencia sectaria de los dos grandes partidos y el impulso segregacionista derivado de la perversión del Estado Autonómico por influencia de los etnonacionalismos. La solución que impulsábamos se concentraba en sustituir el bisagrismo nacionalista centrífugo, derivado del bipartidismo imperfecto, por un bisagrismo centrípeto que restaurara la vigencia de los principios constitucionales unitarios, al tiempo que, mediante la transversalidad ideológia, fuera capaz de sustituir el sectarismo partidista por una confluencia hacia el centro que permitiera una dinámica política cooperativa para el país. El método para conseguir ambos objetivos sería impulsar reformas constitucionales que modificaran aspectos de la estructura política básica de España, como el régimen electoral, la perversión centrífuga del modelo autonómico, o la tergiversación institucionalizada de la separación de poderes, que ya resultaban disfuncionales para la supervivencia del propio sistema político.

La supervivencia de estas disfunciones ha reventado el sistema con las consecuencias sobrevenidas de oligarquía irresponsable y cleptómana, corrupción, secesión e impunidad, y hace apremiante la apertura de un proceso de cambio político que modifique urgentemente aspectos esenciales del régimen, si se desea evitar el derrumbe del sistema político y el advenimiento de un Estado fallido, una Revolución o un Golpe de Estado.

Pero la impotencia fragmentada de la Tercera Vía, y el estancamiento de la dinámica pervertida del Régimen del 78, han dado origen a una situación de descontento y deslegitimación del Régimen que ha impulsado la emergencia de “Podemos” como fuerza alternativa al mismo, surgida del Movimiento del 15M, y liderada por jóvenes neocomunistas e izquierdistas, próximos al “socialismo bolivariano” y al antifranquismo inicial de la transición, que ponen en cuestión radicalmente el sistema y se proponen objetivos rupturistas que desestabilizarían el país, poniendo en cuestión la Monarquía, la pertenencia a la UE, las alianzas internacionales del país, la convivencia con la Iglesia Católica, y la estabilidad militar.

 

La aparición de “Podemos”, y la deriva sediciosa del nacionalismo, han transformado el sistema de fuerzas y espacios políticos del sistema, sustituyendo el bipartidismo imperfecto complementado con bisagras nacionalistas por un multipartidismo compuesto potencialmente por tres grandes partidos (PP, PSOE y Podemos) y un nacionalismo antisistema, cuya interacción conduce previsiblemente al desastre de la parálisis caótica y subversiva.

 

LA CONSTRUCCIÓN DE LA ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA

 

 

Por eso, la necesidad sentida durante los últimos años de una Tercera España, se hace hoy mucho más apremiante, para impedir el bloqueo recíproco de las dos Españas encarnadas en el PP y el PSOE, la ruptura de la unidad del país por obra de la sedición de los nacionalismo, o la hegemonía del activismo subversivo caótico e inmaduro de Podemos, que liquidaría años de esfuerzos y estabilidad como respuesta al estancamiento.

Esa Tercera Vía centrista, unionista y reformista podría constituir la Cuarta Fuerza del sistema que impulsara su reforma, desbloqueara el estancamiento, e impidiera la secesión y la subversión caótica derivadas del sistema de actores en presencia en la situación actual.

Pero ¿cómo desarrollar ese Tercer Espacio de Alternativa Democrática al derrumbe, la secesión y el caos?

El último episodio de las fallidas conversaciones para la unión de Ciudadanos y UPyD nos da pistas acerca del modelo de construcción de la Alternativa Democrática potencialmente viable.

Veamos en primer lugar los objetivos a realizar: es necesario defender la subsistencia de un sistema político de libertades democráticas, capaz de unir la diversidad constitutiva del país, que mantenga nuestra integración en Europa y en el mundo Occidental, y que defienda la subsistencia del Estado Social y Democrático de Derecho frente a los procesos deconstructivos derivados de las patologías de la globalización.

Pero, además de unos objetivos que a mi, al menos, me parecen indiscutibles, la cuestión más importante en el orden del día es la del modelo estructural y procesual a seguir para ocupar y construir ese Tercer Espacio:

Parece claro, en primer lugar, que el Archipiélago Regeneracionista debe ser superado, mediante un proceso de unificación delicado, por una fuerza política que articule la pluralidad en organización sistemática y coherente, capaz de enfrentarse al caos e impulsar la Regeneración sistémica.

Pero lo que no está tan claro, de momento, es el modelo organizativo a seguir, y disponemos de dos:

El primero es el de Ciudadanos, un partido que, con múltiples crisis y políticas erráticas, parece haber consolidado una embrionaria democracia interna y un liderazgo vivo, aunque como partido carezca todavía de arraigo en el conjunto del país, y de un proyecto completo de diseño acabado.

Por otra parte, tenemos a UPyD, un partido con propuestas atractivas en algunos aspectos, que ha conseguido enraizarse en diversas partes del país, pero cuya estructura interna, liderazgo y dinámica política producen una organización muy jerarquizada, poco abierta al pluralismo y sometida a crisis permanentes de integración y participación.

 

Ambos partidos experimentan problemas como estructuras potenciales para construir el Tercer Espacio: Ciudadanos todavía no constituye una estructura arraigada de ámbito nacional, que además puede experimentar patologías de expansión corruptiva si no cuida con suma delicadeza el proceso de asimilación del Archipiélago Regeneracionista.

UPyD constituye una estructura que por su jerarquización y rechazo del pluralismo y la disidencia, parece radicalmente inadecuada para un proceso de construcción de un Espacio democrático y Regenerativo que encauce la Alternativa Democrática. UPyD pudo haber servido como Tercer partido sustitutivo del bipartidismo imperfecto con bisagras nacionalustas, durante los pasados años, pero su cristalización autoritaria, la transformación del nacionalismo y la aparición de Podemos, han eliminado su espacio y anulado su función inicial.

La conclusión que me atrevo a extraer, en medio de la incertidumbre del cambio, es la de que Ciudadanos me parece la estructura más adecuada para liderar el proceso de construcción de la Alternativa Democrática, para consolidar un espacio político Regenerativo, que obligue a los dos grandes partidos a abrir un proceso de revisión constitucional y reformas políticas que permitan subsistir un sistema de libertades. Sistema de libertades que hoy se halla en peligro por el estancamiento del régimen del 78. El soplete Ciudadanos puede ser la alternativa constructiva frente al ariete Podemos, la bomba de relojería del nacionalismo y el diálogo de sordos de PP y PSOE.

El contador está a cero:

BRPPP…1936…BRPPP…1975…BRPPP…2015…BRPPP…0

 

Hacía falta escuchar de nuevo la voz lúcida y valiente de Boadella, sobre todo en momentos en los cuales la ambigüedad y el pasteleo endémico de Rajoy debilita la democracia y abre el paso a una crisis de Estado. Junqueras debería tomar nota, para el futuro a medio plazo.

Leer la entrevista a Boadella es un placer intelectual y moral:

 

http://gaceta.es/entrevistas/acabar-radicalmente-desafio-14102014-1326

 

 

Me alegro de haber sido vencido por Albert Rivera hace unos años: hoy Cataluña y el resto de España tienen un líder de categoría para regenerar y salvar el país de la destrucción.

Y, sin embargo, Ciudadanos sigue siendo un partido pequeño en expectativas de voto en las encuestas: tenemos un pueblo políticamente analfabeto y aborregado que hasta es posible que apoye a los comunistas para superar el derrumbe del país, y no se entera de que, frente a la parálisis y corrupción del PP, el PSOE y los nacionalistas, ya existe una alternativa que defiende los valores democráticos y que, sin embargo, no sube como la espuma, tal como debiera ser. La opción es entre regeneración o derrumbe, en Cataluña y en el resto de España, y Rivera representa la mejor de ambas opciones.

Les digo esto porque acabo de ver el vídeo de Albert Rivera en el debate sobre la ley de consultas en el Parlamento de Cataluña, y en él el líder de Ciudadanos ha planteado con claridad las opciones que enfrentamos. Les recomiendo su visión:

 

Finalmente, para terminar, me planteo una duda jurídica retórica: la ANC y Omnium Cultural están defendiendo permanente y públicamente la sedición y ambas organizaciones están ampliamente subvencionadas por el Gobierno de la Generalitat…¿cuál es la figura jurídico-penal que corresponde al Govern, complicidad, instigación, cooperación necesaria?

Claro está que esta es una pregunta retórica, si se observa que en este “Estado de Derecho” la sedición puede ser propuesta abiertamente sin que el poder judicial intervenga… país de charanga y pandereta.

HUMANIDAD, CONCIENCIA Y LIBERTAD

 

Luis Bouza-Brey, 12-9-14

 

 

Se encuentra uno, a veces, con eslabones de ideas que desencadenan una corriente de hipótesis que van surcando la oscuridad en busca de sentido. Eso me ha sucedido hoy, doce de septiembre, con un artículo de Javier Reverte en la tercera de “ABC” denominado “El Mal”, que insertaré a continuación, una vez hecho el relato de la corriente de ideas emergentes de él:

Estoy convencido de que es ley del Cosmos que de él surjan vida y conciencia, vida consciente, materia que se reproduce a sí misma y de la que brota la búsqueda del sentido de sí misma y de todo.

Y estoy convencido de que ello es resultado de que el fondo del Cosmos es Conciencia, de la que brota esa vida consciente que constituye la expresión minúscula y refleja de esa inmensa corriente de Consciencia que da sentido a a Todo.

Por eso concibo al ser humano como un sujeto cuya naturaleza esencial es la búsqueda del conocimiento que le permita encontrar y dar sentido a su ser, y orientar su conducta hacia la superación de las coerciones del mundo material y social, que redunde en el incremento de su capacidad de elegir el curso de su vida. La naturaleza del ser humano, en mi opinión, es la de ser vida consciente que se esfuerza por alcanzar una libertad creciente. Conciencia y Libertad constituyen la esencia del ser humano. Conciencia y libertad aleatorias, pero que constituyen arquetipos teleológicos del ser humano, por los que tiene que trabajar en un proceso de esfuerzo material y reflexión intelectual que no tienen fin.

A esta tesis fundamental podrían añadírsele reflexiones colaterales sobre la reencarnación individual o el aprendizaje colectivo e histórico de la Especie, pero no es este el momento de emprenderlas.

En este marco conceptual encaja adecuadamente la inserción de una ética “ilustrada”, por concepciones religiosas o laicas que intenten encontrar sentido a la vida humana. Pero surge permanentemente el problema intelectual de sintonizar equilibradamente las coerciones materiales, sociales y de sentido, derivadas de las diferentes dimensiones del ser humano, y los problemas del ajuste mayor o menor, o del desajuste, entre estas exigencias.

Para finalizar este breve pero intenso apunte, quisiera señalar la relación entre estas ideas anteriormente apuntadas y el problema de la erosión de la “ética” apuntado por Reverte:

Estamos viviendo una época de crisis general, de cambio de paradigma, en el que la globalización distorsiona todos los elementos de la realidad: dimensiones del ser humano, estructuras, organizaciones, comportamientos e ideas; y este cambio de paradigma, esta crisis global, degrada, corrompe, desorienta y envilece al ser humano, que tiene que renovar e intensificar esfuerzos en su búsqueda permanente de sentido, dirección y supervivencia.

 

A veces rompo la pauta autoimpuesta y respetuosa de no publicar artículos de “ABC” antes de que el propio periódico los abra al conocimiento en abierto. Lo hago cuando creo que la importancia de lo publicado es excepcional. Y este creo que es el caso del artículo de Javier Reverte publicado hoy, 12-9-2014 en “La Tercera” de “ABC”.

Artículo que inserto íntegramente a continuación, a la espera de que, a lo largo del día, se pueda sustituir por un “enlace” que nos lleve a èl.

 

EL MAL

POR JA­VIER RE­VER­TE, PE­RIO­DIS­TA Y ES­CRI­TOR, ‘ABC’ – 2014-09-12

«Na­die, a es­tas al­tu­ras, ni si­quie­ra la au­to­pro­cla­ma­da iz­quier­da, po­ne en cues­tión a un ca­pi­ta­lis­mo que as­pi­ra a en­ri­que­cer­se a ba­se de in­ge­nio, de diá­lo­go y de ries­go per­so­nal. Pe­ro ca­si to­dos de­tes­ta­mos ese ca­pi­ta­lis­mo que pre­ten­de con­ver­tir­nos a la mayoría de los humanos en esclavos.

 

JEAN-Paul Sartre era una mente luminosa, dotada de una excepcional capacidad analítica, que sin embargo se equivocó muy a menudo. Y en especial, en los aspectos morales de su filosofía política. En cierta ocasión admitió, quejumbroso, su incapacidad para dotar a su pensamiento de una dimensión ética. Y extendió ese fracaso a la generalidad de los pensadores surgidos de las ruinas de la II Guerra Mundial. Se equivocaba otra vez, o quizás mentía, porque a su lado, pero en su disidencia, crecía una figura de indudable talante moral, Albert Camus, tachado de esteticista por los pensadores progresistas franceses de su tiempo.

Ahora nos hemos acostumbrado a caminar desnudos de ética y son pocos aquellos de nuestros pensadores que buscan en estos tiempos dotar de un sentido moral a la historia, como si dieran por buena la visión de Macbeth: «La vida es una historia narrada por un necio, llena de ruido y furia, que nada significa». Parece que ya no creemos en la redención y que hemos renunciado a la construcción de un mundo mejor, algo que ha sido una constante en el esfuerzo de los hombres a lo largo de los siglos, o por lo menos de unos cuantos: los pensadores. Y el hombre, si renuncia a la redención, es un animal herido.

Digo esto, no sólo porque me asuste ver el crecimiento de la corrupción, contemplar cómo la avaricia de los poderes financieros se ha desbocado sin que nadie sepa cómo ponerle el freno, sentir el desánimo palpitante de una sociedad que no ve salida a la crisis económica y moral…, no es eso sólo. Me asusta más darme cuenta de la resignación con que aceptamos convivir con ello y la naturalidad y el conformismo con que se abren paso nuestros sentimientos de derrota.

El mal y el delito se han hecho costumbre y convertido en hábitos; los malvados ya no se esconden, los estafadores sonríen a las cámaras de los fotógrafos, el que no se enriquece por los medios que sea es que es tonto –lo dijo tal cual un socialista en tiempos de Felipe González, el entonces ministro de economía Carlos Solchaga– y el caso Pujol no lo juzgamos como una catástrofe de la democracia, sino que lo contemplamos a veces como la habilidad de un golfo lo suficientemente listo como para construirse una biografía de patriota ejemplar. Resulta curioso que esa catástrofe ética e institucional le produzca al actual «president» de la Generalitat, en sus propias palabras, solamente «pena, tristeza, lamento y decepción». ¿Nada más que eso, señor Mas? ¿No le irrita, no le dan ganas de escupir al muy honorable, no siente deseos de abofetear hasta que le duelan las manos al hombre que enfangó el prestigio de Cataluña y el de todas las instituciones democráticas? Pujol no era sólo un político de relumbrón, sino el abanderado de la dignidad de su pueblo y de la defensa del imperio de las leyes. Ahora hemos visto que esa bandera era tan sólo un capote para protegerse del toro de la justicia.

Por otra parte, he visto imágenes muy penosas estas semanas en los periódicos, a las que podría poner como ejemplo de la indiferencia con que nuestra sociedad contempla el derrumbe de la moral pública. Citaré una sola, no obstante: la de Carlos Fabra, el antiguo presidente del PP de Castellón, saliendo chulesco de la Ciudad de la Justicia, mientras un agente de Guardia Civil, en la puerta de los juzgados, le estrecha la mano con gesto sonriente. ¿La ley se cuadra ante el corrupto?

Yo veo el delito financiero como una de las caras del mal, cuya raíz no es otra que la ausencia de una dimensión ética en el mundo de hoy, de una ética, por supuesto, laica. Me puedo imaginar una alegre reunión de Pujol y señora con sus «pujolitos», bajo el árbol de la Navidad familiar, planeando cómo se van a enriquecer usando de sus influencias y de su gran amor a Cataluña. Y mientras los niños cantan «Campana sobre campana» y abren los paquetes con los regalos, imagino el rostro enternecido del abuelete que ha sido capaz de construir una familia unida sobre una montaña de monedas de oro, protegida por la campana de «su» Cataluña. Si yo tuviera talento como dibujante, pintaría a Pujol como un tío Gilito con barretina.

En estos días, uno añora la Europa del siglo XVIII, la Europa de las luces de la Ilustración, rayos de luminosidad que hoy nos quieren arrebatar congregaciones intransigentes en el interior de la Iglesia católica –menos mal que ha venido el Papa Francisco a poner orden–, movimientos políticos repulsivos de signo xenófobo que recuerdan los principios ideológicos del nazismo y un avariento y enloquecido sistema financiero. Vale recordar lo que decía, en 1997, Rüdiger Safranski en su magnífico libro «El Mal»: «Las catástrofes del siglo XX nos han impartido una lección, a saber: que el poder económico ha de equilibrarse con el poder político». Habría que añadir hoy que el poder político precisa equilibrarse con el poder de una ética y una justicia vigorosas.

Hace un par de décadas, el director de cine galés Peter Greenaway proclamaba con euforia: «Nos hemos deshecho de Dios, de Satán y de Freud. ¡Por fin estamos completamente solos en la historia de la humanidad!». Vale. Pero no hemos sabido deshacernos del poder del dinero ni construir una moral que controle los instintos de los más ricos.

Nadie, a estas alturas, ni siquiera la autoproclamada izquierda, pone en cuestión a un capitalismo que aspira a enriquecerse a base de ingenio, de diálogo y de riesgo personal. Pero casi todos detestamos ese capitalismo que pretende convertirnos a la mayoría de los humanos en esclavos. Fracasados los políticos por embridar a los poderes financieros, es la hora de los pensadores audaces.

En el Renacimiento, hartos de un Medievo en sombras, los hombres miraron hacia la Grecia clásica para reinventarse. ¿No será ahora la ocasión de girar la cabeza hacia los principios de la Ilustración para reconstruir una suerte de despotismo democrático?

Hoy me he encontrado con un artículo interesante y para mi novedoso, que aporta información concreta sobre  la corrupción del pujolismo. He intentado introducir una referencia al mismo en diversas entradas del blog, pero me he encontrado que muchas tenían ya los comentarios cerrados o eran antiguas, así que os propongo introducir esta entrada nueva en la que aportar referencias sobre este asunto.

Como primera sugerencia me permito mencionaros una entrada de este blog, “¿Nacionata catalanista y sinvergüenza serán sinónimos?”, del 8-12-2012, que me parce muy actual y previdente:

http://plazamoyua.com/2012/12/08/nacionata-catalanista-y-sinverguenza-seran-sinonimos/

Os recomiendo su relectura.

Por otra parte, Quintà aporta información  interesante en diversos artículos de “Crónica Global” sobre pujolandia y su corrupción sistémica. El de hoy, es el que os mencionaba al principio:

“Fracasa la maniobra de confusión de Pujol”

:http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2014/09/fracaso-de-las-maniobras-de-confusion-de-jordi-pujol-10763.php

 

Este artículo es parte de una serie de cinco sobre el pujoismo que podéis ver referenciados en la entrada del mismo artículo.

 

Por otra parte, corren rumores de que pronto saldrá un nuevo informe de la UDEF que sacará a la luz una panorámica más completa del asunto. Y es de prever que al tirar de la cadena aparezcan muchas cosas más del fondo del WC. Hace años que dije que el oasis era más bien un marasmo putrefacto de un río sin corriente viva. Ahora lo estamos descubriendo en todos sus pormenores.

En fin, esta es la idea que se me ha ocurrido, una entrada en la que verter información sobre Pujolandia y la corrupción sistémica. Espero que resulte útil, aunque puede ser que yo no haya sabido encontrar la entrada correcta en la que introducir esta información. Si es así, espero que a PM se le ocurra otra solución mejor y modifique esta entrada o la anule. PM, cuenta con mi asentimiento.

Lo que me parece claro es que si el asunto se trata con inteligencia el etnonacionalismo  tiene los días contados. Y no sólo el secesionismo.

 

 

 

 

Luis Bouza-Brey, 2-9-14

 

 

El régimen del 78 ha entrado en crisis terminal, como algunos habíamos previsto hace años, lo que obliga a buscar fórmulas políticas que hagan posible e impulsen la salvación de la libertad.

 

El destino del impulso regeneracionista está en juego en España, y esto obliga a pensar con mucha prudencia los pasos a dar en ese sentido, sin incurrir nuevamente en errores que conduzcan al fracaso y a la impotencia.

 

Por ello, lo que a mi me resulta muy penoso es el temor de que en el tema de las relaciones entre UPyD y Ciudadanos, que se debaten estos días,se vaya a dar el paso equivocado de la unión o coalición en base a argumentos pragmáticos de búsqueda de màs influencia, cuando lo que podríamos denominar tercerismo de resistencia frente a las bisagras nacionalistas ya no es tan necesario como antes, pues los equilibrios de fuerzas han cambiado y el proceso de degeneración del sistema se ha acentuado.

A ver si consigo explicarme bien, utilizando una perspectiva a largo plazo, que es la que creo necesaria para el país:

 

LOS ORÍGENES Y EVOLUCIÓN DEL REGENERACIONISMO

 

Ciudadanos primero, y UPyD después surgieron para crear una bisagra centrípeta frente al bisagrismo centrífugo de los nacionalismos —principalmente del catalàn— que estaban desarbolando el Estado, utilizando la autonomía para instaurar principios, estructuras y políticas de un etnicismo reaccionario en el núcleo del sistema político español, rompiendo la igualdad y libertad de los españoles que constituían las bases del constitucionalismo histórico de nuestro país. Se trataba de crear un tercer espacio que anulara la fuerza destructiva de los etnonacionalismos, proporcionando un apoyo centrípeto equilibrado a cualquiera de los dos grandes partidos en su necesidad de formar gobiernos estables y “constitucionalistas”.

Para ello hacía falta un partido unionista y transversal, de “centro integrador”, que frenara la descomposición y perversión del sistema y la violación de los principios constitucionales y contribuyera al mantenimiento de la cohesión e integración de España, regenerando el sistema político, que caminaba hacia la degradación.

En mi opinión —como uno de los actores principales, aunque episódicos, del intento en aquel momento—, Ciudadanos falló debido al sectarismo y desorientación de sus sectores izquierdistas, incapaces de entender las necesidades centristas de la función del partido, y obsesionados por sustituir o hacer evolucionar a un PSC ya por entonces sujeto al delirio maragalliano y a las alianzas pro nacionalistas del tripartito. En aquel momento, Ciudadanos no entendió que su papel era el de bisagra de àmbito español desde una organización catalana que impulsara un centrismo ideológicamente transversal y nacionalmente integrador frente al sectarismo de izquierdas, y el nacionalismo reaccionario y descompensado de los enemigos de una España plural e integradora. La consecuencia de esta fallo fue el haberse transformado en un partido local y mero receptáculo del naufragio de la izquierda catalana, pero sin fuerza suficiente para cumplir su función fundacional, de tercerismo integrador frente al sectarismo y el etnonacionalismo.

El fallo condujo a la ruptura y a la fundación de UPyD, que en su intento de evitar y superar el “carajal” de Ciudadanos, y a causa de deficiencias de su cúpula dirigente, se articuló en estructuras despóticas, monolíticas y jerárquicas, incapaces de integrar la transversalidad, el pluralismo y la concepción centrista y tercerista originales. La consecuencia fue un aborto “purgador”, incompatible con el pluralismo, que ha ido cerrándose en sí mismo y en sus patologías congénitas, haciéndolo inviable para el desempeño del papel integrador que exigía la lucha contra la degeneración y perversión del sistema político.

 

EL DERRUMBE DEL SISTEMA

 

El anquilosamiento y corrupción de los dos grandes partidos nacionales, junto con la corrupción sistèmica y el fundamentalismo etnonacionalistas han conducido al sistema político español a unas patologías agónicas, y a una descomposición de la que emergen nuestros demonios familiares del secesionismo, el izquierdismo populista y sectario, y el señoritismo conservador, cuya suma de impotencias abren un estadio de involución peligroso, con propensiones a la balcanización, la desintegración, el debilitamiento anárquico del país y la dictadura como alternativa frente al fallo sistèmico.

 

LA REFUNDACIÓN DEL SISTEMA: ES LA HORA DE CIUDADANOS

 

Frente a esta situación peligrosa se hace más necesario que nunca un impulso refundacional de la vida política española que articule de nuevo el país en un sistema de libertades, capaz de vencer las patologías emergentes y superar los errores sobrevenidos.

Por ello, en mi opinión, es más necesario que nunca un partido democrático, centrista e integrador de la diversidad nacional, que innove y obligue a los dos grandes partidos a evolucionar y depurarse de corrupción y oportunismo, y a abrir un proceso de revisión constitucional que refunde el país desde la autenticidad democrática, la responsabilidad política, la unión de la diversidad y el reformismo.

Y este impulso no parece posible ejercitarlo desde estructuras residuales del régimen que agoniza,como UPyD, o desde un partido localista como lo ha sido hasta ahora Ciudadanos, o desde la unión de ambas impotencias, la local y la despótica.

Es preciso un nuevo impulso refundacional que responda a las necesidades mencionadas, y ello sólo parece posible refundando el tercer espacio. Es la hora de que Ciudadanos, que a trancas y barrancas ha conservado la libertad interna, y cuenta con un liderazgo democrático, se decida a impulsar este proyecto regeneracionista y refundador, tan vitalmente necesario para el país.

Curiosamente, coincido con Rosa Díez en que Ciudadanos y UPyD no son lo mismo: el uno puede servir para resolver las necesidades del país; la otra, no. Y ambos juntos, tampoco.

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