identititis


El desprecio hacio lo vasco es la expresion de vuestro sentimiento de inmigrante reciente. [–>]

Este pobre subni se quedó enganchado la primera vez que pasó por aquí — bajo el nombre, creo, de Kresala. Al final fue expulsado por su nivel excesivamente bajo, y sus comentarios pasaron a eliminación inmediata. Pero como estaba colgado, le dio por insistir. Cambiando de apodo y de email, para pasar el filtro. Así que tuve que poner un filtro más amplio, que puede pillar a gente que no sea él. Y por eso es solo moderación previa. Para poder liberar a quien haya sido filtrado sin ser el subni este. Pero hasta ahora no ha pasado nunca; solo le filtra él.

Así la cosa, no tiene más problema. Me llega el aviso, miro el comentario, y es muy fácil. El monstruito nunca deja lugar a la menor duda. Pero de vez en cuando dejo pasar alguno, como ejemplo de lo que hay en el submundo.

El desprecio hacio lo vasco es la expresion de vuestro sentimiento de inmigrante reciente.

¡Qué divertido! ¿Y qué pensará; que hemos formado un Club de Inmigrantes Recientes? ¿Y quién seríamos los miembros de ese club? Por ejemplo, Juan Nadie sería un Inmigrante Reciente en Escocia. Porque su “odio” (si la verdad histórica es odio) ha sido con los mitos escoceses. Yo debo de ser un Inmigrante Reciente  en Vasquilandia. Y los demás deben de ser Inmigrantes Recientes en el alcoholismo, porque sólo hablan de whisky y de whiskey.

Pero tenemos un pequeño problema. Que es el problema de siempre con los fantasiosos irracionales. ¿Qué quiere decir Inmigrante Reciente? Para el monstruito Kresala no significa nada que tenga que ver con un desplazamiento de un país a otro, con intención de domiciliación. Porque lo aplica, muy conscientemente, a gente que no viene de otro país.  Ni siquiera significa ser descendiente de los que hicieron un desplazamiento de ese tipo, por la misma razón. No; de sus vómitos anteriores queda claro que significa ser “no vasco”, en Vasquilandia. Donde “no vasco” sólo hace referencia a no tener las características de opinión que imagina que *deben* de tener los “sí vascos”.

Y aquí vemos una de las peculiaridades de la parla nazi. Vasco, y -por ejemplo- español no son dos términos similares. Español es, o adjetivo gentilicio, o definición legal. Vasco es otra cosa. Solo se puede definir, según el uso del subni,  como “comunidad de opinión”. Los que comparten un rosario concreto de majaderías.

¿Y qué nos importa lo que opine y sueñe un cafrecillo marginal como Kresala? Pues nos importa porque ese es el efecto del nacionalismo sobre los analfabetos. Que, gracias a la fantástica educación que tenemos en España, están dejando de ser marginales a una velocidad impresionante. El analfabetismo funcional generalizado parece el futuro inevitable — si no el rabioso presente.

Alguien señalaba que las crisis económicas ponen a los de derechas en contra de los inmigrantes, y a los de izquierdas en contra de las matemáticas. Y se puede imaginar que a los analfabetos en contra de ambas.

Pero si ser Inmigrante Reciente es salirse de una comunidad de opinión, por definición totalitaria (el vasco *es* tal y cual), entonces Inmigrante Reciente es la aspiración natural de cualquier librepensador. Una especie de extranjero, en el sentido de Camus. Es difícil inventar un elogio mayor. Y, con el mismo espíritu, ser “sí vasco” -en el sentido de Kresala. sería uno de los insultos más deprimentes que cabe imaginar.

Es la diferencia entre liberarse o no liberarse de la losa nacionalista (o de cualquier otra comunidad totalitaria de opinión).

http://plazamoyua.files.wordpress.com/2009/01/dolmen-pedra-gentil2.jpg?w=510

Para no analfabetos, Savater tiene un artículo reciente que habla de lo mismo. Pero en bién:

La pena es que no se puede formar el Club de Inmigrantes Recientes que imagina Kresalita. Porque club tiende a comunidad, y hemos visto que eso es de lo que se sale el Inmigrante Reciente.

Juan Nadie nos recuerda en su blog el cuento de las tradiciones “ancestrales” que gastan la mayor parte de las etnias imaginarias con las que tanto nos entretenemos. Pero, aprovechando referendos absurdos, nos permite ir más allá de las etno-manías locales. Más alla, un poner, de ese tocado que llaman “txapela”. Tan identitario y étnico,  que no es sino una versión del más rústico y extendido de toda Europa. Y cuyo nombre viene, no de la mágica lengua ágrafa del paraíso, sino del vulgar francés (chapeau; fr.ant.chapel).

O ir más allá de la “pelota vasca”, inventada por los romanos — de los que le viene el nombre. “Pila” le llamaban, y en Francia pasó a llamarse jeu de paume. Juego de “palma”, por usarse la palma desnuda de la mano como herramienta para golpear la pelotita. El resto de Europa evolucionó un poco, y fue inventando herramientas menos brutas para impulsar la bola. De donde viene -por ejemplo- el tenis. Y a la versión no evolucionada -probablemente desde el paleolítico- le acabamos llamando “pelota vasca”. Operación lógica comparable a llamarle “apéndice vasco” a la nariz colorada (napiagorri) de un borrachín.

chimpa-descubre-chalapartaY mejor no hablamos de la “chalaparta”. Que debe de ser un intrumento tan “propio” de la etnia prodigio, que recuerda mucho a algunos juegos rítmicos y musicales, con varas de madera, que a veces se ven entre los chimpancés.

Probablemente “etnia”, o “étnico”, significa justamente eso. Grupo humano anclado en el palo de madera, desconocedor -por ignorancia o voluntad- de Stradivarius.

 

Os dejo con Juan Nadie:

La antigua Caledonia se llama hoy Escocia en virtud de la denominación romana para los invasores norirlandeses de la parte Oeste de su territorio, los escotos de las Tierras Altas. El Este y el Sur lo ocupaban los fieros pictos, así llamados también por los romanos por su manía de pintarrajearse la cara y el cuerpo. Algo aparecido a las pintas que gasta el Braveheart cinematográfico de Mel Gibson,

aunque en la época del auténtico William Wallace haría ya más de mil años que habían abandonado la costumbre de maquillarse para salir a matar. No se sabe si Wallace conoció el hoy afamado whisky de su tierra. Lo que sí es seguro es que en su vida vistió esa faldita llamada kilt y mucho menos el tartán con las líneas cruzadas características de su clan (que tampoco tenía, era hijo de un galés). No es hasta el siglo XVIII, consumada ya la unión de los británicos -recientemente cuestionada en referendum-, cuando las tropas de los highlanders adoptan esa curiosa forma de vestir el manto tradicional dejando las piernas al aire. El listado tejido de tartán fue posteriormente introducido por un avispado industrial cuáquero inglés, Thomas Rawlinson. Así lo señala, entre otros, el reconocido historiador Hugh Trevor-Roper en su famoso ensayo incluido en el libro La invención de la tradición. También apunta el desprecio que por los montañeses de las Tierras Altas sentían tanto los escoceses de las Lowlands, por salvajes y desordenados, como los irlandeses, que los consideraban despectivamente como a sus parientes pobres. Paradójicamente fue la integración de los regimientos highlanders en el ejército británico y su diferenciación por colores, la que puso de moda el kilt. El movimiento romántico decimonónico, como en todos los nacionalismos, añadió el resto y traspuso lo que era una etiqueta militar a un supuesto símbolo de los viejos clanes que, por supuesto, nunca habían tocado el paño.

Sigue en el blog de Juan Nadie:

Pero tengo que reñirle un poco a Juan.

Originario o no, hay que reconocer que han aportado tal esplendor a la artesanía del destilado más universal que nadie les debería negar el reconocimiento y la gloria de tal tradición como propia.

Un cuento ese del “esplendor” de la artesanía destilera escocesa. A principio del siglo XX, en el USA y en el mundo el “whiskey” (no “whisky”) más popular era el irlandés. No es extraño; sabe a alcohol, y al grano del que viene;  en vez de a jabón. ;)

Pero tras la independencia de Irlanda, los británicos consiguieron favorecer la venta del escocés en detrimento del irlandés. Que casi desapareció del mercado internacional. Ahora se está recuperando como un cohete.

Algunos se desesperan, aunque cada cual lo toma de formas diferentes.

Por ejemplo, Luis Bouza-Brey [–>]:

Este año hubo menos gente que el anterior: la Plaza de Cataluña estaba casi vacía por su periferia, y en el Paseo de Gracia había la misma cantidad de gente que el pasado año.

Resulta poco esperanzador que, en la situación gravemente crítica en que nos encontramos, el número de gente que acude a defender la unidad de España frente a los sediciosos no aumente. Se pueden encontrar diversas justificaciones para ello: miedo, día festivo, desconfianza de las manifestaciones y su valor, etc… Yo sólo encuentro una razón convincente: un síndrome de cobardía, ignorancia e indignidad, en un pueblo incapaz de valorar la unidad de la Patria frente a sediciosos etnicistas reaccionarios.

Francamente, siento vergüenza de este pueblo. ¿Se puede vencer así a los nacionalistas?

O José García Domínguez:

Nada más fácil que reconocer a un nacionalista español: lo son todos los que dicen que el nacionalismo español no existe. Y es que el nacionalismo español, que haberlo haylo, se avergüenza de sí mismo. Es su seña de identidad. Demasiada apropiación indebida a manos de la carcundia. Demasiado folclore iconográfico con aroma a alcanfor. Demasiada caspa. El nacionalismo español, que claro que existe, no se atreve a salir a la calle por eso. Un problema estético en última instancia. Véase, si no, el caso catalán. En Barcelona, y únicamente con los votantes de Ciudadanos, que van para trescientos mil, se podría haber montado una bullanga callejera similar al alarde norcoreano del 11 de septiembre. Igualita. Pero no. A la concentración de la Plaza Cataluña acudieron los cuatro gatos de siempre. Ni uno más. Treinta mil almas calculan los organizadores con algún optimismo militante. Nada con sifón.

El amigo Luis entiende que debería de haber nacionalismo español si queremos no ser ahogados por los etno-nacionalismos. (Etno-nacionalismos de etnias imaginarias, pero ese es otro problema). Yo no sé si tiene razón. Pero sí creo que hay que contar con la realidad. Y la realidad es que en España no hay un sentimiento nacionalista extendido. Si por nacionalista entendemos lo que se suele. La exaltación de la “identidad nacional” (sea eso lo que sea), y el intento de imponer esa idea identitaria a todos los habitantes de la cosa. ¿Eso es bueno; es malo? No sé si importa mucho. Lo que importa es que *es*. Que es así.

En Escocia no le dieron la vuelta a las encuestas, que apuntaban separación, a base de Britannia rule the waves. Tampoco me da la impresión de que en Canadá lo hicieran despertando el sentimiento nacional canadiense. Y como lo que no puede ser, no puede ser, parece mejor si pensamos en lo que sí puede. Además, estamos ante un problema delicado comparable -por ejemplo- a una lucha contra el terrorismo. Conviene hacerlo sin convertirte en terrorista a tu vez. Como decía Borges, no nos comemos a los caníbales.

Si queremos combatir los etno-nacionalismos a base de cierta racionalidad, y de una idea tranquila de ciudadanía no identitaria, no podemos andar echando de menos la exaltación de millares de banderas en las calles. Y si quieres miles de banderas, deberías de pensar antes con cuántos nacionalistas cuentas. Y las cuentas dicen que por ahí no. Así que, salga o no salga, parece que los números indican que estás casado con la estrategia tranquila.

Una entrada de Oscar (@omonsalvo) como para guardar. De la que robo el final, a modo de tentación para leerla completa en su blog:

El otro 3%

Oscar

 

En un momento del texto me he referido a otro 3%. Concretamente era el porcentaje de hablantes reales de vascuence en la capital de Vizcaya, Bilbao. Este 3% ni siquiera ha aparecido en los medios. No digamos ya en los debates. Y desde luego jamás aparecerá en las mesas en las que se toman decisiones sobre las políticas educativas. Aquel 3% simbolizó de alguna manera la lacra de la corrupción institucional en Cataluña. Este otro 3% no es símbolo de nada. No es el porcentaje más importante de todos los que hemos mencionado. Pero es parte de otra corrupción de la que tampoco se habla. Una corrupción silenciosa en la que todos los partidos del País Vasco han tomado parte. Una corrupción que no ha consistido en unos pocos políticos que se han enriquecido a costa del contribuyente, sino en unos políticos que han pretendido modelar la sociedad en nombre de una lengua minoritaria. Una corrupción de la que no se habla, mucho más dañina que la meramente económica. Una corrupción intelectual, moral y política que ha hecho del sistema educativo una herramienta para la construcción nacional, para la satisfacción de los deseos políticos de quienes sitúan al pueblo y a la lengua por encima de los ciudadanos. Hasta ahora se han limitado a controlar lo que ocurría dentro del aula. Han conseguido que aumente el conocimiento de esa lengua sagrada. Pero el uso sigue estancado. Imagino que ésa será la siguiente etapa. Para fomentar el conocimiento había que controlar las aulas. Para fomentar el uso, en cambio, se hace necesario otro tipo de control. El patio, la calle, la familia. La pregunta que queda por hacer no es ya por qué, sino cuándo y cómo. Y si una vez más lo aceptaremos en silencio.

Seguir (o empezar) en El Liberal de Bilbao:

 

En 2008, estimulado por las carcajadas que producen las informaciones de prensa sobre todo ese vascuence que se habla en Vasquilandia, vuestro humilde corresponsal salió a la calle a medirlo. Con sus escasos medios. Eso es, con dos orejas. E hizo el estudio preliminar sobre …

Pero el amigo me ha pasado el estudio oficial de la cosa. El último. Se conoce que los hacen cada cinco años, y los ocultan a la prensa y público como si  se tratara de la vergüenza de la familia. No sé, la prima puta, o el tío pederasta. Y sin embargo, existe:

No seré yo quien sugiera que nadie se crea el resultado. Son activistas de causa. “Salvalenguas”, en este caso. Y se sabe que el activista es el animal más proclive que existe a mentir. Y a engañarse. Creen que la causa es más importante que la verdad, y por eso no le dan importancia a la verdad.

Que la causa sea una lengua no les hace sonrojarse. Como tampoco que el motivo sea que si nos llamamos o nos llaman vascos, y vivimos en Vascongadas, entonces *nuestra* lengua *debería* de ser el vascuence. Como su propio nombre indica. Aunque no lo sea. Y se entiende que es un argumento que puede impresionar a un niño de teta. Mamoncete. Pero a un adulto, no tanto. Claro que si el adulto es un vascopiteko, hasta puede pensar que asesinar al vecino porque opina diferente es una acción política. Ya se sabe que la política, conflikto y eso. Así que imagina lo que no podrá sacar del nombre de una lengua. Chispas.

Pero si son ellos mismos los que dicen que el vascuence es una lengua absolutamente marginal en Vasquilandia, a pesar de todo el estúpido esfuerzo y gasto que se hace, yo no les voy a contradecir. No, si es verdad. Y tampoco si dicen que ha tocado techo.

Veamos lo más interesante para esta serie de “Lo que se habla en Bilbao”.

Vitoria y Bilbao han tenido la misma evolución que las zonas menos vascófonas. El uso ha mostrado cierta tendencia ascendente hasta el año 2006, y en los últimos cinco años ha disminuido un poco. El nivel de conocimiento de las dos capitales es de (sic) entorno al 25 %, y el uso, de (sic) entorno al 3 %.

Otro punto remarcable es el hecho de que en Vitoria, Bilbao y Pamplona otras lenguas se utilizan más que el euskera. (Por “otras lenguas” quieren decir no vascuence o castellano; o sea, extranjeras. Pero deben de haber caído en una eusco-sintaxis, o cualquier problema del alma similar. Porque no se puede decir peor algo tan claro y fácil como que se habla más guiri que vascuence).

El 3% es más de lo que salía en mi medición (ejem) de campo. Pero no sé si porque miden Bilbao en vez de el “Gran Bilbao”, como hacía yo. Y seguro que mi sistema del metro dejaba subrepresentadas algunas zonas donde el vascuence es menos escandalosamente marginal que en la media. Así que no son resultados demasiado incompatibles. Y el otro punto remarcable -las lenguas guiris más frecuentes que el vascuence- salía clavado en el estudio del metro.

Es una prueba que puede hacer cualquiera. Sal andando del parking del Ensanche, hasta por ejemplo el Sagrado Corazón. Y apuesta a si vas a oír antes vascuence, o extranjero. O más uno que otro, y muy poco en todo caso. Como apuestes vascuence, probablemente pierdas. Y eso dicen los dos estudios. El oficial, y el del menda. Que ese es todo el vascuence que se oye en Bilbao, una ciudad no especialmente turística. Menos vascuence que guiri.

lo-que-se-habla-en-bilbao-version-oficial

Si llamas a Bilbao ciudad “vasca”, y crees que eso viene por una lengua llamada vascuence, con mucha más razón podrías llamarle ciudad “guiri”. O extranjera, en plan fino. El problema es que “mucha más razón” sigue siendo cero de razón. Porque 0 x Algo = 0, y Bilbao tiene de guiri, o de vascuence, lo que yo de monja. Que es el problema de basar la fantasía étnica en un idioma de chichinabo – según su uso. Porque si somos diferentes, y etnia mágica, y tenemos una manera aparte de pensar, sentir y vivir, por causa de una lengua milagrosa, entonces me temo que Bilbao es otra cosa. En ningún caso rosa o azul, según los colores del siguiente gráfico. ¿Y qué lengua representa el verde?

lo-que-se-habla-en-bilbao

Bien podría ocurrir que Madrid, por más cosmopolita, sea una ciudad “menos española” que Bilbao, según lo que se habla.

Bildulandia es un mundo aparte, obviamente. Pero eso deberían de separarse ellos solos. Con Bildu y todo, quiero decir. El Parque Temático de la Etnia Milagro, y tal.

Y en general, la estrategia es joder a los niños, que no tienen defensa. Como los palestinos. Yo creo que *deberíamos* hablar en vascuence, porque es lo que corresponde en Vasquilandia. Ya lo dice el nombre. Pero el esfuerzo es mejor que lo hagas tú, hijo mío. Que es que a mi me da la risa.

el-puto vascuence-para-los-niñosPues parece guapo el bajón de vascuence que están dando los niños. Contando Vizcaya entera, en 2011 los niños hablaban vascuence en el mismo porcentaje que en 1994. Siendo el máximo hacia 2004.

bilbao-ninos-vascuence-bajando

También se refleja en el el estudio algo que todos vemos en la vida cotidiana. La mayor probabilidad que tienes de que ocurra el improbable suceso de escuchar vascuence en Bilbao, es que se trate de unos padres dando por saco a un niño indefenso. Clavado. Pero luego, cuando el niño está con sus amigos, y cuando los padres están sin niño, todos ellos disfrutan alegremente del castellano, con esa relajación que solo viene de la naturalidad. Imagino que los niños, que suelen ser unos cabritos que lo pillan todo, deben de tener a los padres por unos gilipollas de campeonato.

-Jó, pues el mío no veas. Hace como que sueña en vascuence, cuando se despierta de la siesta.

Y con estas cosas nos entretenemos. En Bilbao.

 

Vascuence por saco

Tiene guasa. La gran idea del tocomocho es que Cataluña es singlar. Prodigio que para algunos debería de reflejarse en la constitución. Al parecer no se paran a pensar que si hay que reflejar esa “singularidad” (sea esta imaginaria, o una psicopatía), también se estaría señalando la falta de “singularidad” del resto de la vasca. Que parece un poco demasiado señalar, me atrevo a sugerir.

Ayer veíamos [–>] los datos de Cataluña etno-maníaca reflejados en la Encuesta de Usos Lingüísticos de la Población. Pero de 2008.  Y @lluisgarciall apuntaba amanblemente por Twitter que los de 2013 sí estaban disponibles. Aquí:

No hay grandes diferencias, pero sí hay cambios. Cambios, curiosamente, dentro de lo que los etno-maníacos llaman “evolución-estable” del uso del catalán. Como no quieran decir “establemente descendente”, no se entiende bien lo que quieren decir.

Lo presentan así:

eulp-2013-catalan-es-mante-estable-dicen-con-un-par

Los mismos números se pueden presentar de esta otra forma. Las dos primeras series son las mismas que las que las que presentan los etno-maníacos, pero un poco menos disimuladas. La de abajo, es la diferencia entre “lengua inicial” y “lengua habitual”, para en castellano. Medido sobre porcentaje de la población. O sea, el 8,9, 9,1 y 4,4 por ciento de la población (según años de la encuesta) pasó de tener el castellano como lengua habitual a los 15 años, a tener el catalán ahora (con la edad que tengan).

Hay que advertir que cuando dicen castellano o catalán como “lengua habitual” se refieren a solo una de esas lenguas. Si no, están en el apartado de “ambas” (igualmente habituales). Que, curiosamente, ha perdido 4,2 puntos entre 2008 y 2013 (gráfico de arriba).

Estabilidad, al estilo catalano-manía:

 

eulp-2013-catalan-estable-por-mis-cojones

A mi se me ocurre que aumentar 13 puntos, en diez años, la diferencia entre el castellano y el catalán como lengua habitual, es una estabilidad notablemente inestable. Pero con las países moralmente tercermundistas nunca se puede descartar que los datos sean un cachondeo. Por ejemplo, que en 2003 quisieran demostrar el éxito de la ingeniería lingüística, y que en 2013 quieran acelerarla. y que los datos sean un poco … ¿podríamos decir “a medida”? Cualquier cosa es posible en Pujolandia. A mi, 13 puntos menos en diez años me parece de no creer. Pero en todo caso, esos son sus números.

Volvamos al principio. Cataluña es singular, y hay que reconocerlo. Lo reconozco, lo reconozco. Estoy seguro que tienen una singularidad del 36,3% de uso de un idioma marginal en su propia casa. Que sin duda representa una cultura diferente, y una forma de ser y de pensar -¡y hasta de robar!- diferente. Y que todos los demás, masa informe nada singular, nos parecemos entre nosotoros como dos gotas de agua. ¡Qué digo entre nosotros! En realidad, nos parecemos a todo el resto de la humanidad que padece el pecado de carencia de singularidad. Puta chusma, nada más que humana.

Pero aquí tenemos un problemilla. Imaginemos que triunfa la ingeniería, aunque pinta no tenga. Y erradicamos el castellano nada singular de Cataluña. ¿Hemos pasado con eso a dotar de singularidad a 2/3 de la población? ¿Queda la chusma completamente limpia de su condición de chusma, solo por aprender -y usar- un idioma? Porque habría que recordar a los etno-maníacos que *todos* los humanos tienen un idioma. El que sea, pero al menos uno. ¿Es mágico el catalán, que sólo él dota de “singularidad”? ¿O es que hablamos de otro problema, y las naciones deben dividirse por lenguas? ¿Y así, cada lengua / nación es una singularidad?

Pues tampoco, porque entonces, ¡Cataluña es España!, y va a más. A juzgar por los números de los etno-maníacos. Los de antes, y estos – por si no quedaba claro:

eulp-2013--lengua-de-catalunha

Pero la culpa es mía. ¡Mira que tratar de ponerme a entender estrafalarias manías psico-étnicas!

 

 

La última Encuesta de Usos Lingüísticos de la Población del Idescat es la de 2008. La de 2013 la deben de estar preparando.

Pongo los que me parecen resultados más significativos.

eulp-2008-lengua-inicial

eulp-2008-lengua-inicial-territorios

eulp-2008-lengua-identificacion

 

eulp-2008-lengua-identificacion-territorios

eulp-2008-conocimiento-lenguas

 

eulp-2008-interes-aprender-catalan

eulp-2008-lengua-identificacion-por-edad

Lo que no hay duda es que algo parecido a un 20% – 25%  de la población, si está muy motivada y es muy cafre, puede tomar las calles y dar la impresión de una mayoría acojonante.

Y puestos a preguntar -¡no nos dejan preguntar!- ¿por qué no preguntan por el uso del castellano como lengua vehicular junto al catalán, por ejemplo en lo que llaman en esos mapas “Ambit Metropolità”? ¿No será que quieren preguntar unas cosas sí … y otras no?

Datos:

Añadido posterior: Mandan por Twitter (@lluisgarciall) el de 2013, que no está en Idescat sino en Gencat:

Página siguiente »

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 555 seguidores