ecología


Hay varios artículos y noticias de estos días, apuntando todos a que la chorrada de la sostenibilidad no se sostiene. Como se podía imaginar. Empecemos por el parné. Que mueve el mundo, para sorpresa de idiotas sostenibles.

En el New York Times:

Resulta que los diplomáticos USA de muchos países pobres están avisando de lo mismo. Que el Banco Mundial, y otras instituciones financieras lideradas por USA, están perdiendo fuelle como recurso para los países pobres. Están acudiendo en masa al nuevo Asian Infrastructure Investment Bank, pastoreado por China. Muy especialmente para sus infraestructuras energéticas. Porque los chinos, a pesar de que se banco se declara mega verde y sostenible, no les ponen pegas para financiar producción eléctrica con combustibles fósiles. Y el Banco Mundial, muy “obamizado”, pretende inclinarles a elegir molinillos y panelitos, encareciendo la financiación de lo “no-verde”. Y como sólo son pobres, pero no tontos, se están pasando a los chinos.

Pero no es un problema de dinero exclusivamente. Es un problema de imbecilidad e infantilización colectiva. ¿Cómo se va ahormando a los niños? Con el viejo procedimiento de la dicotomía güeno / caca. El lactante no comprende cómo funciona el mundo. Sólo puede memorizar lo que es güeno, y lo que es caca. Y actuar en consecuencia, al modo de los perros de Pavlov. Y ese es justamente el procedimiento que usan los ecolos con sus seguidores. Campañas de güeno / caca. Como la que está más de moda ahora. Fossil Fuel Divestment.

Wikipedia (traducida y resumida):

 La desinversión en combustibles fósiles es el abandono de activos financieros relacionados con los combustibles fósiles para intentar reducir el cambio climático. Varios grupos abogan por la desinversión en combustibles fósiles, que en 2015 se considera el el movimiento de desinversión de mayor crecimiento de a historia [–>].

Entre ellos, The Guardian. Donde el muy alarmista científico del clima, pero a pesar de ello inteligente, Mike Hulme, les explica a los chicos del Guardian, con todo detalle y mucha educación, que son completamente idiotas:

Hasta aquí ya es bastante malo el asunto. Hemos hablado de las instituciones financieras gubernamentales (y por tanto de los gobiernos), de la prensa, y de la chiquillería. Pero es que tenemos que hablar también de la educación de los supuestos cerebros del futuro. Lo relata muy crudamente un informe recién publicado en la revista de la Asociación Nacional de Académicos (NAS) de USA:

La “sostenibilidad” es una idea clave en las universidades de USA y Occidente. Para muchos, la sostenibilidad sólo es un nuevo nombre para ambientalismo. Pero la expresión ha llegado a significar algo mucho más amplio. Una ideología que exige nuevos límites a la libertad económica, política e intelectual, como el precio a pagar para asegurar el bienestar de generaciones futuras.

Este informe es el primer examen crítico en profundidad del movimiento de la “sostenibilidad” en la educación superior. El movimiento, por supuesto, se extiende mucho más allá de las universidades. Pero es en ellas donde adquiere su voz de autoridad, y donde da forma a la visión de los jóvenes, y domina su atención.

En el primer artículo citado, de Porter, nos enteramos de otro “movimiento”, aparentemente protagonizado por renegados de la imbecilidad colectiva. Se ve que han caído en observar que hay una relación muy directa entre la riqueza de un país, y lo que cuida el medio ambiente. Que puedes hacer todas las campañas que se te ocurra, niño caca, que la gente va a seguir atendiendo sus necesidades y reclamando energía barata. Campaña, o no campaña. Y han descubierto la pólvora:

…  el desarrollo es una precondición indispensable para preservar el medio ambiente. Conseguirlo requiere abandonar el objetivo de “desarrollo sostenible”, imaginariamente en armoniosa interacción con la naturaleza, y reemplazarlo con una estrategia que disminuya la “huella humana” usando la naturaleza con mayor intensidad.

Para no ambientalistas: Si te calientas con leña, usas la naturaleza de modo muy extenso y caro. Si pasas al carbón, te basta con una mina en vez de necesitar hectáreas y hectáreas de bosque. Has intensificado tu uso de la naturaleza, y eso te ha hecho mas rico. Mucho más rico. Pero los idiotas sostenibles quieren que vuelvas a la leña de madera y los molinos de viento. Y ahora diles a los de la aldea pobre de África que se preocupen por los arbolitos y los animalitos, cuando no tienen ni para encender una bombilla.

Agradeciendo la info, vía Twitter, a Richard Tol (@RichardTol), José Duarte (@ValidScience) y Chip Knappenberger (@PCKnappenberger)

Es de cajón. El medio ambiente es cosa de ricos. Si tienes problemas económicos primarios, los arbolitos te importan lo que te importan. Nada. Y cuando se llega al nivel de los caprichos, adoramos incluso a los pajaritos y pececitos que no vemos. La URSS o la China maoista eran los mayores desastres ecológicos que se hayan conocido. Inevitable, puesto que no consiguieron sacar a sus poblaciones de los problemas económicos más básicos. USA, o los países europeos ricos, han mejorado sus bosques y ecología en relación muy directa a su bienestar económico.  Pero los listos de los ecolojetas lo que quieren es sistemas económicos dirigidos y quinquenales, al modo comunista. Que es, demostradamente, la receta ideal para ensuciar la naturaleza con la mayor eficacia.

Por ejemplo, en esta última encuesta Gallup respecto a la preocupación de la población USA por el medio ambiente se ve lo que cualquiera con dos dedos de frente podría saber sin necesidad de medirlo:

The health of the economy may also be a factor in reduced worry about environmental problems. Americans tend to give environmental concerns higher priority when the economy is healthy than when it is ailing, and in recent decades the U.S. economy was arguably its strongest in late 1999 and early 2000.
In U.S., Concern About Environmental Threats Eases

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Lo del Calentamiento Global Acojonante tiene guasa. El esfuerzo e inversión impresionantes que han hecho tanto los gobiernos como las multinacionales de la opinión y la religión laica, no tienen el menor reflejo en la opinión pública. La billonada que se han gastado, desde 1989, en meter miedo al personal con el “calentamiento global”, ha sido tirar el dinero. La preocupación que se refleja en la encuesta es exactamente igual que el primer año en el que preguntaron. 26 años de la mayor jamada de tarro que se ha visto en la historia, y todo lo que han conseguido es que la preocupación por el calentamiento global baje tres puntos porcentuales. Y es, de los problemas respecto al medio ambiente, el que preocupa menos. Podrían haber usado todo ese dinero inútil a problemas ambientales de verdad.

Y luego está el aspecto político. Tanto republicanos como demócratas han bajado su nivel de preocupación sobre todos los problemas del medio ambiente, excepto con el calentamiento global. En ese caso, entre republicanos el agobio ha bajado 16 puntos, mientras que entre los demócratas ha subido 4 puntos.

gallup-calentamiento-global-2

En resumen, los ecolojetas deben preocuparnos sólo hasta cierto punto. Sus políticas nos empobrecen. Pero según tienen éxito en la ruina, les vamos haciendo menos caso. O sea que el fenómeno tiene una retroalimentación negativa que le pone límite -o al menos freno- al mal que puede causar. Pero también tiene un punto límite -o de no retorno- en el que ocurre una transición de fase. Si consiguen llegar el nivel Cuba, o incluso posiblemente baste con el nivel Venezuela, la opinión de la gente ya no cuenta. Y se acaba el sensato freno de la retroalimentación negativa.

Fuentes:

WUWT: Climate FAIL: Gallup poll shows global warming concerns dead last

Gallup: In U.S., Concern About Environmental Threats Eases

 

Es muy típico, pero aquí tenemos un ejemplo demasiado bueno para desperdiciarlo. Esa perversión del pensamiento, clásica en el ambiente ecologista, por el que visto que los humanos y su industria han causado destrozos en el medio ambiente, entonces cualquier actividad humana de un nivel superior al paleolítico es condenable y peligrosa. Por ejemplo, esta [–>] preciosidad de José Salver en Desde El Exilio.

En cuanto a lo que dices, insisto en que éste no es un problema de dos dimensiones, que es como os gusta presentarlo, sino de muchas. Quiero decir que no es un problema de “clima frío, clima caliente”, sino de “realidad nueva que lo altera todo”. Altera la atmósfera, la corteza terrestre, las corrientes, los vientos, la composición del suelo, los ecosistemas, el campo electromagnético, y mil detalles más: todo, todo y a la vez.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta que decir “realidad nueva que lo altera todo”, sin medir ninguna de las alteraciones, y si medir ninguno de los efectos imaginarios sobre el clima, es decir una nadería colosal.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que todos los estropicios (reales) que se te ocurran en el medio ambiente no tienen nada que ver con la película del clima. Bueno, tienen que ver en el sentido de recursos. En el sentido que los recursos que desperdiciemos a cuenta del clima son recursos de los que no disponemos para el medio ambiente.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que sí se trata de calor o frío. Si llegan unos que aseguran que las emisiones de CO2 van a producir un “calentamiento global”, puede que tengan razón, puede que estén diciendo una majadería, y caben muchos intermedios. Y la única fomra que tienes para saberlo es mirando, precisamente, si se produce calor o no se produce el calentamiento anunciado. Y comparándolo con lo que ocurría en otros momentos en los que no existía ese “factor nuevo que lo altera todo”. Normalmente a esto se le llama lógica, y es la base del pensamiento crítico (pensar, vaya), de la ciencia, e incluso del derecho.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que si te preocupa el medio ambiente, y la biodiversidad, y eres aficionado a los animales, y tal vez especialmte a los grandes mamíferos y a nuestros primos antopomorfos, lo primero que observas es que el principal factor relacionado con su supervivencia es la pobreza o riqueza de la humanidad que tengan cerca. Por poner ejemplos fáciles, si quieres que sobrevivan los gorilas de montaña de Ruanda, o los bisontes de Montana, sólo conocemos un sistema que funcione. Y podemos imaginar otro. El sistema que funciona es que los humanos que viven cerca superen cierto nivel económico. El sistema que se puede imaginar es eliminar a los humanos en un radio suficiente. Pero ningún régimen político – económico conocido ha sido capaz de aplicar el sistema imaginario, mientras que algún régimen político – económico conocido sí ha sido capaz de crear el nivel suficiente de riqueza. Y es por eso que los bisontes de Montana tienen su continuidad bastante asegurada, y que los gorilas de Ruanda penden del hilo del dinero que les llega de fuera. Al final se llama recursos, y es lo que hace que en unos países la masa forestal aumente, Y en otros disminuya. Y en los que aumenta, no lo ha hecho precisamente por tu filosofía de la “prudencia paleolítica”.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que si es cierta la teoría de que el hombre anatómicamente moderno acabó con la megafauna de Eurasia y América, provocando el cambio de la vegetación [–> ], entonces el impacto de eso en el medio ambiente -y en el clima- es muchísimo mayor que nada de lo que estemos haciendo ahora en la misma zona.

En resumen. Estás discutiendo con humo — al estilo de la religión. Sin mediciones y sin pruebas. Creando de la nada, absolutos. Como el pecado, el diablo, o el mal.

Regalo extra. Cuando los ecolos no razonan con el culo, juegan a hacer ciencia con datos torcidos. Aprovechando, siempre, el calentamiento global imaginario. Y “miden” cómo el habitat de las especies se traslada hacia mayor altitud para evitar ese terrible calor que dicen que hay. Solo que lo miden mal, y resulta que la especie que según sus muy científicos estudios se ha trasladado monte arriba, en realidad ahora vive en cotas más bajas que hace cien años.

Tal vez la diferencia más notable entre el pensamiento mágico y el pensamiento racional sea la ausencia / presencia de mediciones. El pensamiento mágico funciona con absolutos.  Tal cosa es “mala”, o “buena”, y no hay mucho más que hablar. Y de medir, ya ni pensarlo.

Dentro del pensamiento mágico moderno, el producto más prodigioso es el “cambio”. Que, como mágico, es independiente de medición; pero tiene signo opuesto depende de dónde se trate. Las mismas personas suelen estar absoutamente convencidas que cuando de cuestiones sociales se trata, el bien es “el cambio”.  Hay que cambiar la sociedad, la política, la economía. Hacia dónde, no se sabe muy bien; la cuestión es “el cambio”. Pero en la naturaleza el principio es el contrario. El cambio es el mal. Por ejemplo, el cambio climático. Y nunca aceptarán la idea de que las mediciones pueden confirmar o desmentir lo que creemos. Porque lo que creemos, en el pensamiento mágico, es axiomático. Es una verdad evidente por sí misma.

La faena es que hay desaprensivos que insisten en tomar medidas. Por ejemplo esta en California.

Nota previa: California es posiblemente el sitio de la tierra con mayor obsesión por cambiar la sociedad y la economía (bueno) para evitar el cambio climático (malo). Y ahora unos desaprensivos han medido el efecto de un cambio climático real y observado en California. Con el estupefaciente resultado de que es muy difícil sostener que haya sido malo.

Vista rápida:

De nueve especies o conjuntos examinados, ocho han aumentado en densidad. Lo que quiere decir que hay más árboles en la Sierra Nevada de California. O un reverdecimiento. ¿Eso es malo? Pues es “cambio climático”.

Bueno, no todo ello. Los autores señalan que en las cotas más bajas de la sierra el principal motivo del reverdecimiento es un mejor control de los incendios forestales. Pero en el resto no. La mejoría viene del cambio climático (malo), o del aumento del CO2 (malísimo). O más probablemente de ambos. Lo explican Craig Idso y Pat Michaels en:

También hay otro estudio recién horneado que habla, no de árboles, sino de pajaritos; y no de California, sino del este en general de USA. El pensamiento mágico dice que el calentamiento global produce un traumático despazamiento de las especies hacia el norte. Las malditas mediciones indican que no ha ocurrido un desplazamiento, sino una colonización. Las especies han aumentado las áreas que habitan, extendiendo en promedio cada una su área unos 93 Km. hacia el norte. Pero sin abandonar la zona que ya usaban antes del “cambio climático”. Eso produce un mayor número de pájaros, al tiempo que una mayor variedad.

El “cambio climático” es malo (axioma) … siempre que no midas la maldad.  Cuando mides, te puede salir una “maldad negativa”.  Y es por eso que en el pensamiento mágico las mediciones están prohibidas. Imagina que te da por medir las exportaciones e importaciones de petróleo en Venezuela, y descubres que “el cambio” ha conseguido que un país con unas reservas de petróleo de las mayores del mundo se ha convertido en un importador neto. ¡Ay, los axiomas!

pitufilandia

Sefuela

CO2 tax

Es verano en el Hemisferio Norte y tiempo de becarios en la prensa. Parece que afecta no sólo a la prensa española este fenómeno. Lo digo, porque hay que ser muy membrillo para escribir un artículo como este que ha publicado The Economist intentando demostrar que los impuestos al carbono no afectan a la economía y, sin embargo, consiguen el benéfico efecto de disminuir el consumo de combustibles fósiles. Os resumo.

Resulta que en la Columbia Británica han puesto un impuesto al carbono hace unos años. El autor cuenta que los niveles de empleo no se han visto afectados y que, incluso, su PIB crece más rápido que el del conjunto de Canadá en los últimos años.

El autor obvia completamente dos datos que sí recoge en el artículo. El primero es que al imponer el impuesto sobre el carbono se rebajó en el mismo importe los impuestos sobre la renta y de sociedades. Esto, por obligación legal de que las tasas deben ser neutrales en cuanto a ingresos. El segundo, que las exportaciones de los sectores más intensivos en consumo de combustibles, como el cemento, han disminuido sensiblemente.

No hace falta ser economista para entender que si te quitan unos costes de un lado y te los ponen en otro, el efecto neto sobre la economía en su conjunto no será acusado. Al menos, nada comparable a lo que ocurre en sitios como Europa donde este tipo de tasas se ponen de forma adicional a los impuestos y tasas ya soportados.

Lo que sí que se producirá es un encarecimiento de los combustibles, que perjudicará a la competitividad de las industrias (como el cemento) que necesiten hacer un uso intensivo de ese producto para fabricar el suyo, con subidas de precios y/o descensos de márgenes, y caída de ventas, con un descenso en el empleo del sector, de la producción y del consumo de combustible.

Sin embargo, los sectores que no utilizan como elemento necesario para su industria el combustible encarecido, o lo hacen en menor proporción que la media, se verán beneficiados de una rebaja en el impuesto de sociedades, crecerá su competitividad, incrementarán los puestos de trabajo que ofrecen y compensarán en buena parte el efecto negativo en otros sectores.

Para terminar, obviamente, las economías domésticas responderán al incremento en precios de los combustibles bajando su consumo. En definitiva, al cambiar los precios relativos, unos sectores se benefician y otros se perjudican, pero el efecto neto será poco apreciable.

Pretender utilizar el argumento del empleo neto para justificar que una tasa al carbono no afecta a la economía es impropio de una revista seria como The Economist. Especialmente, si olvida para ello el hecho de que esa tasa nueva va acompañada por una rebaja del mismo importe en los otros impuestos. Ya sabemos todos lo que supone en Europa cada nueva tasa verde: simplemente una mayor carga fiscal para el ciudadano y la empresa. Y eso sí que afecta a la economía y al empleo.

Me salgo de la conversación de ayer [–>], porque en parte me salgo del tema. Aprovechando Marga. No había dado por supuesto que la coincidencia Marga – Margarita [del estudio que cita –>] implicara la misma identidad. Pero, es verdad, la frase “nuestros estudios”, y un poco de “googlear”, apuntan en esa dirección.

Bien, le podríamos intentar sacar partido,  mirando lo que “quiere decir”, y olvidando lo que “ha dicho” realmente en el manifiesto. Una campaña para salvar el mundo se puede permitir ciertas “alegrías”. O eso suelen pensar los salvadores del mundo. Y, afortunadamente, no es difícil encontrar lo que quiere decir. Yo le llamaría comunismo místico-pastoril.

Comunismo, porque es una propuesta de economía socialista centralizada fuerte. Muy fuerte. Místico, porque se desmarca de la justicia social de lo que llama la “izquierda clásica”, y busca una justicia de “límites planetarios”. Que supongo que decide ella misma. Y pastoril, porque nos quiere poner a todos a andar el bicicleta quieras que no (no es broma), y a comer lechugas de una huerta local, fertilizada con caca de vaca. Sagrada, imagino. Nada de chuletón de Ávila. Y supongo que siempre podrá llegar el momento en que la bicicleta, o los carriles para usarla, atenten contra algún límite planetario de nuevo establecimiento. Y ya, el calco de la Edad Media será mucho más perfecto.

Los argumentos son impecables. Un ejemplo. Como el petróleo se acaba, el transporte va a ser imposible o carísimo. Eso dice. Y por ejemplo, no tiene sentido traer alimentos de lejos; hay que producirlos localmente. Nada de transportar. (Dice que no “tiene” sentido, no que no lo  “tendrá” cuando llegue el problema). Así que antes de que llegue el problema del transporte, y supongo que como entrenamiento, o tal vez como penitencia, nos creamos el problema nosotros mismos, y consumimos productos locales. A tomar por saco la producción especializada, y en el sitio de mayor rendimiento, con el sistema más eficaz. Ni hablar, ¡todo en local! Y consiguientemente carísimo.

Además, el comercio estará muy muy limitado. Solo el “comercio justo”. Supongo que en definición de Marga, basada especialmente en los “limites planetarios” también definidos por ella. Y para redondear, se acabó el préstamo. Creo. Lo deduzco; no lo he visto expresado. La deducción va así:

  • Riqueza = energía disponible.
  • Energía no crece = riqueza no crece.
  • Riqueza no crece = economías antiguas (limitadas) préstamo prohibido
  • Economía del crecimiento = riqueza crece préstamo permitido.
  • La teoría de Marga se llama “teoría del decrecimiento”  saquen conclusiones.

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El primer problema que tenemos es el más clásico con los místicos: No hay ejemplos. Siempre se pueden desmarcar de los comunismos existentes realmente, y sus desastres ecológicos, porque estos creían en el crecimiento y en la industria, aunque fuera con poblaciones esclavas. Así que no hay forma de preguntarle a Marga por un ejemplo de sistema que le guste. No existe. Es un ideal perfecto. Tiene un Ser Supremo, ante el que nos inclinamos todos (el planeta y eso); tiene obispos y sacerdotes (Marga sin ir más lejos), ante los que nos también nos inclinamos y obedecemos; tiene buenos (como Marga) y malos (como un servidor); tiene pecados (el consumo y tal); tiene penitencia (el decrecimiento); y tiene salvación … pero es en otro mundo.

El segundo problema es también un clásico entre los agoreros y futuristas. (Los agoreros siempre son futuristas, porque el fin del mundo siempre está en el futuro). Parte de una asunción de futuro que no está en absoluto garantizada. La imposibilidad del crecimiento de la energía.

Que el petróleo se agote parece más que verosímil. Ya veremos la fecha, y la curva. Pero que eso signifique el fin del transporte, o el fin del aumento de la energía en general, es un doble salto mortal, y sin red. Y en todo caso, lo que no parece muy de recibo es adelantarse a un problema hipotético, aunque verosímil, pero de fecha y forma completamente desconocidas, a base de traladar al presente el problema del futuro. Yo creo que no se le ocurre ni a Canicón, y que Marga me perdone. Por no hablar de prescindir de la herramienta del precio y el mercado, para ir sabiendo hasta qué punto el problema sa va presentando, o no tanto. Y para mover los recursos correspondientemente. Claro que si todo es por Gaia y sus límites planetarios, al humano que le den; y se acabó el problema. Lo que pasa es que no conocemos ninguna economía planificada que haya sido respetuosa con la naturaleza, sino formidable, inenarrablemente guarras. Y sí conocemos economías de mercado que son respetuosas con el medio ambiente en un grado bastante aceptable. Salvo que quitarle el petróleo al planeta sea un pecado de religión, o así. Pero en religiones no puedo entrar, ni comprender. Solo tengo fe en mi perro.

Resumiendo mucho. Como la energía no va a crecer, es imposible técnicamente (palabrita del Niño Jesús), la economía no va a crecer. ¿Solución? ¡Hagamos que la economía no crezca! Como la propuesta parece insuperablemente poco inteligente, resulta inevitable la sospecha de que la solución estuviera antes que el “descubrimiento” del problema, y este solo sea una disculpa. Porque el caso es que este tipo de propuestas franciscanas siempre surgen, renovadas, cada pocas generaciones. Otro clásico, por así decir. Es, tal vez, la novedad menos novedosa que quepa imaginar.

Marga,  ¿crees que al fin lo hemos comprendido? Se acepta con sumo gusto si entras y das caña. Tú, o cualquiera. Sin restricciones, mientras haya una línea argumental. Aquí no nos cortamos. Es más, yo estoy convencido de que tenemos problemas bastante gordos. Incluido, posiblemente, el petróleo. Y le doy valor teórico a tus elucubraciones sobre un mundo de decrecimiento. Por aprender, y por estímulo para esforzarnos en evitarlo. ;)

Fuentes:

Ya siento, pero cambio la opinión expresada precipitadamente en esta entrada de antier:

En buena medida el cambio viene de la discusión en el hilo de DEE (muy larga):

Sin duda existe el problema de que si la gente se pone placas solares, disminuirá la facturación de las eléctricas, pero aun así habría que mantener el mismo número de centrales de producción no dependiente de los caprichos del clima. Viento y sol. Lo que en teoría implica que para que sobrevivan -y son necesarias- tendrían que cambiar el sistema de cobrar.

También es verdad que cobrar a todos ese extra es injusto. Solo beneficia a los que ponen placas, y no todos tienen el mismo espacio para ponerlas. Sería un ahorrro para los de las placas, que conlleva un gasto que les pagan los pringados de las no placas.

Sin embargo no se puede obviar que la brillante idea de la Marianidad, presuntos futuros consejeros (con sueldazo) de esa mafia de empresas a las que tanto benefician, ha metido un churro inaceptable, inmoral, y digno de los más despreciables cuatreros.

Una broma lo de los sobres de Bárcenas. El proyecto parece pensado solo para los que se instalan paneles, y preparan el sistema para venderle el excedente de lo que producen a su compañía eléctrica. Le llaman “tarifa neta”, y sale de la diferencia entre lo que vierten a, y lo que chupan de la red. Con sus tarifas diferentes. Y ahí les han metido una “tarifa de respaldo”, que, mejor o peor cuantificada, puede tener justificación en perjuicios económicos que causan en la red o sistema general. Puede tener sentido. Y como por lo último que va a pasar la mamoncracia es por establecer un sistema de libre competencia, y ya se arreglarán las empresas con sus clientes, han parido este proyecto.

El problema es que lo que parece pensado para esa tarifa neta, también se aplica al que haga una instalación que no esté preparada para verter nada a la red general. O sea, para el tipo que se pone unos paneles, y usa alternativamente -según disponibilidad- ora lo que le da el sol, ora lo que le vende Iberdrola. Bien, pues a ese tipo le pretenden medir lo que produce (y consume o desperdicia), ¡¡¡para cobrarle una “tarifa de respaldo” por ello!!! No son ladrones porque la definición no incluye a los que roban con el BOE. La Marianidad.

A mi me parecería estupendo que las empresas eléctricas, libremente, le cobren distinto al que no tiene paneles que al que sí. Si lo necesitan. Es normal hacer descuentos a los buenos clientes, y para ellas el buen cliente es el que no tiene paneles. Pero da ahí a entrar en tu casa para medirte lo que produces y te comes, va un mundo. Es como si te cobraran por los tomates que sacas en el jardín o la terraza. ¡Claro que es como un impuesto al sol! Que no se lo cobren a los que no se conectan a la red no quite que sea un impuesto al sol. Solo hace que sea un impuesto al sol “ad hoc”, en vez de universal. Tienen razón los ecologistas y el lobby fotovoltaico.  Puta mafia.

Un gobierno, especialmente un gobierno de un PPartido que se supone que valora la libertad económica y la competencia, debería favorecer la competencia, y perseguir los monopolios de facto. Como no es precisamente fácil montar una eléctrica, al menos deberían favorecer la auto-producción de electricidad, y la de las pequeñas cooperativas que surgen. Pues no. Lo que hacen es proyectos que parecen específicamente destinados a putearles.

Eso, ¡vota PP! Neoliberales y tal.

El mercado (es un decir) eléctrico en España es un lío del que no tengo ni idea. Pero tiene toda la pinta de ser otro de los sistemas de robo al por mayor en connivencia (o siameses) con la política. Y no de los menores.

Nota I: Que los ecolos y el lobby fotovoltaico tengan razón en este punto no quiere decir de ningún modo que sean razonables, ni que estén en contra del robo masivo. No están proponiendo libertad. Solo protestan porque el robo, esta vez, no les ha favorecido.

Nota II: Nunca he estado en contra de las renovables. Y he vivido un par de años con paneles solares. Pero no creo que el sistema de desarrollarlas sea quitarle dinero a todo dios, para negocio asegurado de los listos. O sea, creo en la pequeña subvención para la investigación y el desarrollo, y no en la subvención masiva para el negociete chollo. Pero claro que hay que dejarlas funcionar y darles la oportunidad de que demuestren su rentabilidad. Sería estupendo, en todos los sentidos.

Queda hecha la corrección. Ladrones.

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