ecología


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Es una entrada “robada”. Pero no voy a traducir, sino a resumir. Viene de la web del medioambientalista Jim Steele:

Es probable que este verano también tengas noticias del supuesto drama de las morsas. Ya sabes, se juntan en grandes cantidades en la costa. A veces les atacan los osos polares, se forman montoneras, y algunas mueren aplastadas. Y los alarmistas suelen decir que es algo nuevo. Que la pérdida de hielo en el Ártico hace que tengan que ir a tierra y juntarse en cantidades demasiado grandes. Como si en la costa de Alaska hubiera poco sitio y se tuvieran que acumular todas juntas. O como si fuera una novedad que lo hagan en tierra.

Ejemplos.

  • 2009, Huffington Post:

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  • 2014, CNN

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En 1923 el capitán Joseph Bernard contaba una historia muy bonita en el Journal of Mammalog. Todos los pueblos nativos de Siberia y Alaska estaban sufriendo una disminución drámatica en la caza de morsas. Hasta hacía relativamente poco las habían podido cazar en verano, en esas reuniones masivas que solían hacer en la costa cercana. Pero casi habían desaparecido. Menos en Ingshong, donde se estaban recuperando.

El problema era que históricamente habían cazado morsas por su carne y por su grasa. Y cazaban lo que necesitaban para pasar el invierno. Pero se había abierto un mercado del marfil de sus colmillos, produciendo una sobrecaza espectacular. Hasta su casi desaparición.  Los inuit hacían sacrificios y danzas a los dioses, sin resultado.

En Ingshong, un nuevo jefe de la tribu probó una estrategia diferente.

Tenastze estableció un sistema de guardia para asegura que las morsas no fueran molestadas. Cuando aparecieron las primeras en las aguas costeras, se prohibió hacer fuego en las cercanías, y se prohibió el alcohol. Poco después, una morsa solitaria se instaló en una playa, y pasó la noche sin que nadie le molestara. De día se iba de caza, y cada día volvía con alguna compañera más. Para el otoño, cuando el sol se estaba retirando hacia el sur y comenzó la helada del mar, ya había varios cientos de morsas en el lugar. Sólo entonces se le permitió a la gente cazar una cuota determinada de morsas; y se permitió que la mayor parte se fueran sin daño. Esta caza controlada no les afectó, y al año siguiente llegaron a tierra muchas más. Según pasaron los años, la manada creció en tales proporciones que los paisas le contaron a Bernard: “El año pasado había tantas, que muchas de ellas murieron aplastadas por su propia aglomeración”.

En su escrito de 1925 en Journal of Mammalogy, Bernard proponía el establecimiento de santuarios similares en las costas de Alaska, al sur de Barrow. Que es lo que se acabó haciendo, aunque mucho más tarde. Y es justamente la misma costa en la que, ahora, nuestra simpática prensa alarmista nos propone un apocalipsis que sólo es consecuencia del éxito de una política conservacionista bien llevada a cabo.

Las chorradas de siempre. Esas montoneras de morsas no tienen nada que ver con la cantidad de hielo marino, que siempre ha sido muy variable. En el siglo XIX los geógrafos y aventureros rusos contabilizaron una gran cantidad de playas donde se juntaban las morsas, en grupos de decenas de miles. Hacia 1950 sólo quedaban tres de esas playas. Lo mismo pasaba en Alaska.

Del relato de Bernard (1925):

Thirty or forty years ago in various places along the Alaskan coast walruses were known to haul-out in countless numbers

Y ahora se están recuperando, al punto que calculan que ya están en el máximo que puede soportar su ecosistema. Pero el drama de los verdes es que ninguna noticia puede ser buena. Se conoce que si no hay apocalipsis, y hombre pecador, no venden. (De la prensa, mejor no hablamos).

Otras entradas de la serie el drama de las morsas:

Mira:

https://wattsupwiththat.files.wordpress.com/2015/08/scatterplot-electricity-cost-vs-installed-renewable-capacity.png?w=510

En el eje X, la capacidad de energía verde per cápita instalada en distintos países. En el Y, el precio de esa energía. El 84 por ciento de la diferencia en el precio se podría explicar por la capacidad per cápita de energía verde instalada. España está especialmente en el medio de la  línea de tendencia, y haciendo el gilipollas por la parte de arriba. En cabeza del pelotón que persigue a los dos escapados. Dinamarca y Alemania. Que al menos tienen la disculpa de ser países muy ricos, no como España.

El gráfico y cálculo viene de Willis Eschenbach en WUWT:

Los datos (de Eurostat) los ha tomado del blog de Paul Homewood:

Y ha añadido los de USA.

Recomiendo el artículo entero de Eschenbach, pero al menos quería poner aquí el gráfico que cuenta lo que todos saben, pero nadie quiere decir.

Los que leen prensa acojonante deben estar asustados. El viernes pasado circulaba una noticia como para temblar.

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Todas vienen de este “estudio”:

Se entrecomilla estudio, porque no es un estudio. Es un ejercicio de propaganda. Destinado, como toda propaganda, a convencerte de una realidad que no existe. Comparan datos distintos del pasado y del presente, para decir que el presente es peor. Y descontextualizan completamente los datos del presente, para que parezca que significa lo que no significa.

Hay dos “descontextualizaciones” (trampas) fundamentales.

La primera es jugar con los límites temporales, para presentar una aceleración donde hay una desaceleración. Tal cual. Estos dos gráficos están hechos con los mismos datos.

Una aceleración moderna…

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Donde hay una desaceleración moderna:

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El truco consiste en dividir el tiempo en siglos en lugar de en décadas, y elegir la frontera de “moderna” donde conviene, para poder decir que la mayor parte de las extinciones ocurren en el siglo XX. (En realidad en los últimos 114 años). Y para que no se vea que la mayor parte ocurren al principio del sigo XX (y finales del XIX). El segundo gráfico viene del imprescindible Where are the corpses?, de Willis Eschenbach en WUWT. Conviene leerlo, para entender bien el contexto. Pero son los mismos datos que los del primer gráfico.

La segunda trampa consiste en ocultar que casi todas las extinciones mencionadas ocurren en islas. Y responden al fenómeno muy conocido -y ahora ya casi inexistente- de las crisis ecológicas producidas por los descubrimientos (el colonialismo), y la introducción de especies foráneas en ámbitos muy aislados. Por ejemplo, el estudio alarmista cita 69 extinciones de mamíferos. Pero no dice que de ellas sólo tres son de especies continentales. Concretamente:

  1. Un antílope de Sudáfrica (Bluebuck) extinguido en 1800.
  2. Una gacela de Argelia (gacela roja) extinguida en 1894.
  3. Uno conejo de Méjico (Omiltemi) extinguido en 1991. (Extinción dudosa).

Contextualicemos. De 4.428 especies conocidas de mamíferos que viven en Asia, Europa, África, Sudamérica, Norteamérica y Antártida, sólo se han extinguido tres especies de mamíferos en los últimos 500 años. (Eschenbach y Red List 2004).

En resumen, el estudio es una perfecta carcajada. No hay ni un sólo dato nuevo. Es una forma distinta de contar lo que ya se conocía, haciendo trampas. Lo que no quiere decir en absoluto que no haya que cuidar la biodiversidad. Y los bosques y entornos naturales. Pero no podemos hacerlo si engañamos con las causas de las extinciones conocidas. Y menos aun si pretendemos usar esas falsas causas para promover un tipo de política que siempre ha sido desastrosa para el medio ambiente.

Mención especial merece lo del cambio climático. Imaginan extinciones acojonantes, extrapolando al futuro el calentamiento global que predicen unos modelos que ya hemos visto que no funcionan para predecir nada. Por ejemplo, Pielke (artículo de fácil digestión):

Pero toda esa obsesión con el calentamiento global lleva a descuidar el medio ambiente de verdad. Porque te ocupas del  problema que no es.

Hay varios artículos y noticias de estos días, apuntando todos a que la chorrada de la sostenibilidad no se sostiene. Como se podía imaginar. Empecemos por el parné. Que mueve el mundo, para sorpresa de idiotas sostenibles.

En el New York Times:

Resulta que los diplomáticos USA de muchos países pobres están avisando de lo mismo. Que el Banco Mundial, y otras instituciones financieras lideradas por USA, están perdiendo fuelle como recurso para los países pobres. Están acudiendo en masa al nuevo Asian Infrastructure Investment Bank, pastoreado por China. Muy especialmente para sus infraestructuras energéticas. Porque los chinos, a pesar de que se banco se declara mega verde y sostenible, no les ponen pegas para financiar producción eléctrica con combustibles fósiles. Y el Banco Mundial, muy “obamizado”, pretende inclinarles a elegir molinillos y panelitos, encareciendo la financiación de lo “no-verde”. Y como sólo son pobres, pero no tontos, se están pasando a los chinos.

Pero no es un problema de dinero exclusivamente. Es un problema de imbecilidad e infantilización colectiva. ¿Cómo se va ahormando a los niños? Con el viejo procedimiento de la dicotomía güeno / caca. El lactante no comprende cómo funciona el mundo. Sólo puede memorizar lo que es güeno, y lo que es caca. Y actuar en consecuencia, al modo de los perros de Pavlov. Y ese es justamente el procedimiento que usan los ecolos con sus seguidores. Campañas de güeno / caca. Como la que está más de moda ahora. Fossil Fuel Divestment.

Wikipedia (traducida y resumida):

 La desinversión en combustibles fósiles es el abandono de activos financieros relacionados con los combustibles fósiles para intentar reducir el cambio climático. Varios grupos abogan por la desinversión en combustibles fósiles, que en 2015 se considera el el movimiento de desinversión de mayor crecimiento de a historia [–>].

Entre ellos, The Guardian. Donde el muy alarmista científico del clima, pero a pesar de ello inteligente, Mike Hulme, les explica a los chicos del Guardian, con todo detalle y mucha educación, que son completamente idiotas:

Hasta aquí ya es bastante malo el asunto. Hemos hablado de las instituciones financieras gubernamentales (y por tanto de los gobiernos), de la prensa, y de la chiquillería. Pero es que tenemos que hablar también de la educación de los supuestos cerebros del futuro. Lo relata muy crudamente un informe recién publicado en la revista de la Asociación Nacional de Académicos (NAS) de USA:

La “sostenibilidad” es una idea clave en las universidades de USA y Occidente. Para muchos, la sostenibilidad sólo es un nuevo nombre para ambientalismo. Pero la expresión ha llegado a significar algo mucho más amplio. Una ideología que exige nuevos límites a la libertad económica, política e intelectual, como el precio a pagar para asegurar el bienestar de generaciones futuras.

Este informe es el primer examen crítico en profundidad del movimiento de la “sostenibilidad” en la educación superior. El movimiento, por supuesto, se extiende mucho más allá de las universidades. Pero es en ellas donde adquiere su voz de autoridad, y donde da forma a la visión de los jóvenes, y domina su atención.

En el primer artículo citado, de Porter, nos enteramos de otro “movimiento”, aparentemente protagonizado por renegados de la imbecilidad colectiva. Se ve que han caído en observar que hay una relación muy directa entre la riqueza de un país, y lo que cuida el medio ambiente. Que puedes hacer todas las campañas que se te ocurra, niño caca, que la gente va a seguir atendiendo sus necesidades y reclamando energía barata. Campaña, o no campaña. Y han descubierto la pólvora:

…  el desarrollo es una precondición indispensable para preservar el medio ambiente. Conseguirlo requiere abandonar el objetivo de “desarrollo sostenible”, imaginariamente en armoniosa interacción con la naturaleza, y reemplazarlo con una estrategia que disminuya la “huella humana” usando la naturaleza con mayor intensidad.

Para no ambientalistas: Si te calientas con leña, usas la naturaleza de modo muy extenso y caro. Si pasas al carbón, te basta con una mina en vez de necesitar hectáreas y hectáreas de bosque. Has intensificado tu uso de la naturaleza, y eso te ha hecho mas rico. Mucho más rico. Pero los idiotas sostenibles quieren que vuelvas a la leña de madera y los molinos de viento. Y ahora diles a los de la aldea pobre de África que se preocupen por los arbolitos y los animalitos, cuando no tienen ni para encender una bombilla.

Agradeciendo la info, vía Twitter, a Richard Tol (@RichardTol), José Duarte (@ValidScience) y Chip Knappenberger (@PCKnappenberger)

Es de cajón. El medio ambiente es cosa de ricos. Si tienes problemas económicos primarios, los arbolitos te importan lo que te importan. Nada. Y cuando se llega al nivel de los caprichos, adoramos incluso a los pajaritos y pececitos que no vemos. La URSS o la China maoista eran los mayores desastres ecológicos que se hayan conocido. Inevitable, puesto que no consiguieron sacar a sus poblaciones de los problemas económicos más básicos. USA, o los países europeos ricos, han mejorado sus bosques y ecología en relación muy directa a su bienestar económico.  Pero los listos de los ecolojetas lo que quieren es sistemas económicos dirigidos y quinquenales, al modo comunista. Que es, demostradamente, la receta ideal para ensuciar la naturaleza con la mayor eficacia.

Por ejemplo, en esta última encuesta Gallup respecto a la preocupación de la población USA por el medio ambiente se ve lo que cualquiera con dos dedos de frente podría saber sin necesidad de medirlo:

The health of the economy may also be a factor in reduced worry about environmental problems. Americans tend to give environmental concerns higher priority when the economy is healthy than when it is ailing, and in recent decades the U.S. economy was arguably its strongest in late 1999 and early 2000.
In U.S., Concern About Environmental Threats Eases

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Lo del Calentamiento Global Acojonante tiene guasa. El esfuerzo e inversión impresionantes que han hecho tanto los gobiernos como las multinacionales de la opinión y la religión laica, no tienen el menor reflejo en la opinión pública. La billonada que se han gastado, desde 1989, en meter miedo al personal con el “calentamiento global”, ha sido tirar el dinero. La preocupación que se refleja en la encuesta es exactamente igual que el primer año en el que preguntaron. 26 años de la mayor jamada de tarro que se ha visto en la historia, y todo lo que han conseguido es que la preocupación por el calentamiento global baje tres puntos porcentuales. Y es, de los problemas respecto al medio ambiente, el que preocupa menos. Podrían haber usado todo ese dinero inútil a problemas ambientales de verdad.

Y luego está el aspecto político. Tanto republicanos como demócratas han bajado su nivel de preocupación sobre todos los problemas del medio ambiente, excepto con el calentamiento global. En ese caso, entre republicanos el agobio ha bajado 16 puntos, mientras que entre los demócratas ha subido 4 puntos.

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En resumen, los ecolojetas deben preocuparnos sólo hasta cierto punto. Sus políticas nos empobrecen. Pero según tienen éxito en la ruina, les vamos haciendo menos caso. O sea que el fenómeno tiene una retroalimentación negativa que le pone límite -o al menos freno- al mal que puede causar. Pero también tiene un punto límite -o de no retorno- en el que ocurre una transición de fase. Si consiguen llegar el nivel Cuba, o incluso posiblemente baste con el nivel Venezuela, la opinión de la gente ya no cuenta. Y se acaba el sensato freno de la retroalimentación negativa.

Fuentes:

WUWT: Climate FAIL: Gallup poll shows global warming concerns dead last

Gallup: In U.S., Concern About Environmental Threats Eases

 

Es muy típico, pero aquí tenemos un ejemplo demasiado bueno para desperdiciarlo. Esa perversión del pensamiento, clásica en el ambiente ecologista, por el que visto que los humanos y su industria han causado destrozos en el medio ambiente, entonces cualquier actividad humana de un nivel superior al paleolítico es condenable y peligrosa. Por ejemplo, esta [–>] preciosidad de José Salver en Desde El Exilio.

En cuanto a lo que dices, insisto en que éste no es un problema de dos dimensiones, que es como os gusta presentarlo, sino de muchas. Quiero decir que no es un problema de “clima frío, clima caliente”, sino de “realidad nueva que lo altera todo”. Altera la atmósfera, la corteza terrestre, las corrientes, los vientos, la composición del suelo, los ecosistemas, el campo electromagnético, y mil detalles más: todo, todo y a la vez.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta que decir “realidad nueva que lo altera todo”, sin medir ninguna de las alteraciones, y si medir ninguno de los efectos imaginarios sobre el clima, es decir una nadería colosal.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que todos los estropicios (reales) que se te ocurran en el medio ambiente no tienen nada que ver con la película del clima. Bueno, tienen que ver en el sentido de recursos. En el sentido que los recursos que desperdiciemos a cuenta del clima son recursos de los que no disponemos para el medio ambiente.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que sí se trata de calor o frío. Si llegan unos que aseguran que las emisiones de CO2 van a producir un “calentamiento global”, puede que tengan razón, puede que estén diciendo una majadería, y caben muchos intermedios. Y la única fomra que tienes para saberlo es mirando, precisamente, si se produce calor o no se produce el calentamiento anunciado. Y comparándolo con lo que ocurría en otros momentos en los que no existía ese “factor nuevo que lo altera todo”. Normalmente a esto se le llama lógica, y es la base del pensamiento crítico (pensar, vaya), de la ciencia, e incluso del derecho.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que si te preocupa el medio ambiente, y la biodiversidad, y eres aficionado a los animales, y tal vez especialmte a los grandes mamíferos y a nuestros primos antopomorfos, lo primero que observas es que el principal factor relacionado con su supervivencia es la pobreza o riqueza de la humanidad que tengan cerca. Por poner ejemplos fáciles, si quieres que sobrevivan los gorilas de montaña de Ruanda, o los bisontes de Montana, sólo conocemos un sistema que funcione. Y podemos imaginar otro. El sistema que funciona es que los humanos que viven cerca superen cierto nivel económico. El sistema que se puede imaginar es eliminar a los humanos en un radio suficiente. Pero ningún régimen político – económico conocido ha sido capaz de aplicar el sistema imaginario, mientras que algún régimen político – económico conocido sí ha sido capaz de crear el nivel suficiente de riqueza. Y es por eso que los bisontes de Montana tienen su continuidad bastante asegurada, y que los gorilas de Ruanda penden del hilo del dinero que les llega de fuera. Al final se llama recursos, y es lo que hace que en unos países la masa forestal aumente, Y en otros disminuya. Y en los que aumenta, no lo ha hecho precisamente por tu filosofía de la “prudencia paleolítica”.

No entiendo qué es lo que necesitas para darte cuenta de que si es cierta la teoría de que el hombre anatómicamente moderno acabó con la megafauna de Eurasia y América, provocando el cambio de la vegetación [–> ], entonces el impacto de eso en el medio ambiente -y en el clima- es muchísimo mayor que nada de lo que estemos haciendo ahora en la misma zona.

En resumen. Estás discutiendo con humo — al estilo de la religión. Sin mediciones y sin pruebas. Creando de la nada, absolutos. Como el pecado, el diablo, o el mal.

Regalo extra. Cuando los ecolos no razonan con el culo, juegan a hacer ciencia con datos torcidos. Aprovechando, siempre, el calentamiento global imaginario. Y “miden” cómo el habitat de las especies se traslada hacia mayor altitud para evitar ese terrible calor que dicen que hay. Solo que lo miden mal, y resulta que la especie que según sus muy científicos estudios se ha trasladado monte arriba, en realidad ahora vive en cotas más bajas que hace cien años.

Tal vez la diferencia más notable entre el pensamiento mágico y el pensamiento racional sea la ausencia / presencia de mediciones. El pensamiento mágico funciona con absolutos.  Tal cosa es “mala”, o “buena”, y no hay mucho más que hablar. Y de medir, ya ni pensarlo.

Dentro del pensamiento mágico moderno, el producto más prodigioso es el “cambio”. Que, como mágico, es independiente de medición; pero tiene signo opuesto depende de dónde se trate. Las mismas personas suelen estar absoutamente convencidas que cuando de cuestiones sociales se trata, el bien es “el cambio”.  Hay que cambiar la sociedad, la política, la economía. Hacia dónde, no se sabe muy bien; la cuestión es “el cambio”. Pero en la naturaleza el principio es el contrario. El cambio es el mal. Por ejemplo, el cambio climático. Y nunca aceptarán la idea de que las mediciones pueden confirmar o desmentir lo que creemos. Porque lo que creemos, en el pensamiento mágico, es axiomático. Es una verdad evidente por sí misma.

La faena es que hay desaprensivos que insisten en tomar medidas. Por ejemplo esta en California.

Nota previa: California es posiblemente el sitio de la tierra con mayor obsesión por cambiar la sociedad y la economía (bueno) para evitar el cambio climático (malo). Y ahora unos desaprensivos han medido el efecto de un cambio climático real y observado en California. Con el estupefaciente resultado de que es muy difícil sostener que haya sido malo.

Vista rápida:

De nueve especies o conjuntos examinados, ocho han aumentado en densidad. Lo que quiere decir que hay más árboles en la Sierra Nevada de California. O un reverdecimiento. ¿Eso es malo? Pues es “cambio climático”.

Bueno, no todo ello. Los autores señalan que en las cotas más bajas de la sierra el principal motivo del reverdecimiento es un mejor control de los incendios forestales. Pero en el resto no. La mejoría viene del cambio climático (malo), o del aumento del CO2 (malísimo). O más probablemente de ambos. Lo explican Craig Idso y Pat Michaels en:

También hay otro estudio recién horneado que habla, no de árboles, sino de pajaritos; y no de California, sino del este en general de USA. El pensamiento mágico dice que el calentamiento global produce un traumático despazamiento de las especies hacia el norte. Las malditas mediciones indican que no ha ocurrido un desplazamiento, sino una colonización. Las especies han aumentado las áreas que habitan, extendiendo en promedio cada una su área unos 93 Km. hacia el norte. Pero sin abandonar la zona que ya usaban antes del “cambio climático”. Eso produce un mayor número de pájaros, al tiempo que una mayor variedad.

El “cambio climático” es malo (axioma) … siempre que no midas la maldad.  Cuando mides, te puede salir una “maldad negativa”.  Y es por eso que en el pensamiento mágico las mediciones están prohibidas. Imagina que te da por medir las exportaciones e importaciones de petróleo en Venezuela, y descubres que “el cambio” ha conseguido que un país con unas reservas de petróleo de las mayores del mundo se ha convertido en un importador neto. ¡Ay, los axiomas!

pitufilandia

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