ecología


Sefuela

CO2 tax

Es verano en el Hemisferio Norte y tiempo de becarios en la prensa. Parece que afecta no sólo a la prensa española este fenómeno. Lo digo, porque hay que ser muy membrillo para escribir un artículo como este que ha publicado The Economist intentando demostrar que los impuestos al carbono no afectan a la economía y, sin embargo, consiguen el benéfico efecto de disminuir el consumo de combustibles fósiles. Os resumo.

Resulta que en la Columbia Británica han puesto un impuesto al carbono hace unos años. El autor cuenta que los niveles de empleo no se han visto afectados y que, incluso, su PIB crece más rápido que el del conjunto de Canadá en los últimos años.

El autor obvia completamente dos datos que sí recoge en el artículo. El primero es que al imponer el impuesto sobre el carbono se rebajó en el mismo importe los impuestos sobre la renta y de sociedades. Esto, por obligación legal de que las tasas deben ser neutrales en cuanto a ingresos. El segundo, que las exportaciones de los sectores más intensivos en consumo de combustibles, como el cemento, han disminuido sensiblemente.

No hace falta ser economista para entender que si te quitan unos costes de un lado y te los ponen en otro, el efecto neto sobre la economía en su conjunto no será acusado. Al menos, nada comparable a lo que ocurre en sitios como Europa donde este tipo de tasas se ponen de forma adicional a los impuestos y tasas ya soportados.

Lo que sí que se producirá es un encarecimiento de los combustibles, que perjudicará a la competitividad de las industrias (como el cemento) que necesiten hacer un uso intensivo de ese producto para fabricar el suyo, con subidas de precios y/o descensos de márgenes, y caída de ventas, con un descenso en el empleo del sector, de la producción y del consumo de combustible.

Sin embargo, los sectores que no utilizan como elemento necesario para su industria el combustible encarecido, o lo hacen en menor proporción que la media, se verán beneficiados de una rebaja en el impuesto de sociedades, crecerá su competitividad, incrementarán los puestos de trabajo que ofrecen y compensarán en buena parte el efecto negativo en otros sectores.

Para terminar, obviamente, las economías domésticas responderán al incremento en precios de los combustibles bajando su consumo. En definitiva, al cambiar los precios relativos, unos sectores se benefician y otros se perjudican, pero el efecto neto será poco apreciable.

Pretender utilizar el argumento del empleo neto para justificar que una tasa al carbono no afecta a la economía es impropio de una revista seria como The Economist. Especialmente, si olvida para ello el hecho de que esa tasa nueva va acompañada por una rebaja del mismo importe en los otros impuestos. Ya sabemos todos lo que supone en Europa cada nueva tasa verde: simplemente una mayor carga fiscal para el ciudadano y la empresa. Y eso sí que afecta a la economía y al empleo.

Me salgo de la conversación de ayer [-->], porque en parte me salgo del tema. Aprovechando Marga. No había dado por supuesto que la coincidencia Marga – Margarita [del estudio que cita -->] implicara la misma identidad. Pero, es verdad, la frase “nuestros estudios”, y un poco de “googlear”, apuntan en esa dirección.

Bien, le podríamos intentar sacar partido,  mirando lo que “quiere decir”, y olvidando lo que “ha dicho” realmente en el manifiesto. Una campaña para salvar el mundo se puede permitir ciertas “alegrías”. O eso suelen pensar los salvadores del mundo. Y, afortunadamente, no es difícil encontrar lo que quiere decir. Yo le llamaría comunismo místico-pastoril.

Comunismo, porque es una propuesta de economía socialista centralizada fuerte. Muy fuerte. Místico, porque se desmarca de la justicia social de lo que llama la “izquierda clásica”, y busca una justicia de “límites planetarios”. Que supongo que decide ella misma. Y pastoril, porque nos quiere poner a todos a andar el bicicleta quieras que no (no es broma), y a comer lechugas de una huerta local, fertilizada con caca de vaca. Sagrada, imagino. Nada de chuletón de Ávila. Y supongo que siempre podrá llegar el momento en que la bicicleta, o los carriles para usarla, atenten contra algún límite planetario de nuevo establecimiento. Y ya, el calco de la Edad Media será mucho más perfecto.

Los argumentos son impecables. Un ejemplo. Como el petróleo se acaba, el transporte va a ser imposible o carísimo. Eso dice. Y por ejemplo, no tiene sentido traer alimentos de lejos; hay que producirlos localmente. Nada de transportar. (Dice que no “tiene” sentido, no que no lo  “tendrá” cuando llegue el problema). Así que antes de que llegue el problema del transporte, y supongo que como entrenamiento, o tal vez como penitencia, nos creamos el problema nosotros mismos, y consumimos productos locales. A tomar por saco la producción especializada, y en el sitio de mayor rendimiento, con el sistema más eficaz. Ni hablar, ¡todo en local! Y consiguientemente carísimo.

Además, el comercio estará muy muy limitado. Solo el “comercio justo”. Supongo que en definición de Marga, basada especialmente en los “limites planetarios” también definidos por ella. Y para redondear, se acabó el préstamo. Creo. Lo deduzco; no lo he visto expresado. La deducción va así:

  • Riqueza = energía disponible.
  • Energía no crece = riqueza no crece.
  • Riqueza no crece = economías antiguas (limitadas) préstamo prohibido
  • Economía del crecimiento = riqueza crece préstamo permitido.
  • La teoría de Marga se llama “teoría del decrecimiento”  saquen conclusiones.

marga-1

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El primer problema que tenemos es el más clásico con los místicos: No hay ejemplos. Siempre se pueden desmarcar de los comunismos existentes realmente, y sus desastres ecológicos, porque estos creían en el crecimiento y en la industria, aunque fuera con poblaciones esclavas. Así que no hay forma de preguntarle a Marga por un ejemplo de sistema que le guste. No existe. Es un ideal perfecto. Tiene un Ser Supremo, ante el que nos inclinamos todos (el planeta y eso); tiene obispos y sacerdotes (Marga sin ir más lejos), ante los que nos también nos inclinamos y obedecemos; tiene buenos (como Marga) y malos (como un servidor); tiene pecados (el consumo y tal); tiene penitencia (el decrecimiento); y tiene salvación … pero es en otro mundo.

El segundo problema es también un clásico entre los agoreros y futuristas. (Los agoreros siempre son futuristas, porque el fin del mundo siempre está en el futuro). Parte de una asunción de futuro que no está en absoluto garantizada. La imposibilidad del crecimiento de la energía.

Que el petróleo se agote parece más que verosímil. Ya veremos la fecha, y la curva. Pero que eso signifique el fin del transporte, o el fin del aumento de la energía en general, es un doble salto mortal, y sin red. Y en todo caso, lo que no parece muy de recibo es adelantarse a un problema hipotético, aunque verosímil, pero de fecha y forma completamente desconocidas, a base de traladar al presente el problema del futuro. Yo creo que no se le ocurre ni a Canicón, y que Marga me perdone. Por no hablar de prescindir de la herramienta del precio y el mercado, para ir sabiendo hasta qué punto el problema sa va presentando, o no tanto. Y para mover los recursos correspondientemente. Claro que si todo es por Gaia y sus límites planetarios, al humano que le den; y se acabó el problema. Lo que pasa es que no conocemos ninguna economía planificada que haya sido respetuosa con la naturaleza, sino formidable, inenarrablemente guarras. Y sí conocemos economías de mercado que son respetuosas con el medio ambiente en un grado bastante aceptable. Salvo que quitarle el petróleo al planeta sea un pecado de religión, o así. Pero en religiones no puedo entrar, ni comprender. Solo tengo fe en mi perro.

Resumiendo mucho. Como la energía no va a crecer, es imposible técnicamente (palabrita del Niño Jesús), la economía no va a crecer. ¿Solución? ¡Hagamos que la economía no crezca! Como la propuesta parece insuperablemente poco inteligente, resulta inevitable la sospecha de que la solución estuviera antes que el “descubrimiento” del problema, y este solo sea una disculpa. Porque el caso es que este tipo de propuestas franciscanas siempre surgen, renovadas, cada pocas generaciones. Otro clásico, por así decir. Es, tal vez, la novedad menos novedosa que quepa imaginar.

Marga,  ¿crees que al fin lo hemos comprendido? Se acepta con sumo gusto si entras y das caña. Tú, o cualquiera. Sin restricciones, mientras haya una línea argumental. Aquí no nos cortamos. Es más, yo estoy convencido de que tenemos problemas bastante gordos. Incluido, posiblemente, el petróleo. Y le doy valor teórico a tus elucubraciones sobre un mundo de decrecimiento. Por aprender, y por estímulo para esforzarnos en evitarlo. ;)

Fuentes:

Ya siento, pero cambio la opinión expresada precipitadamente en esta entrada de antier:

En buena medida el cambio viene de la discusión en el hilo de DEE (muy larga):

Sin duda existe el problema de que si la gente se pone placas solares, disminuirá la facturación de las eléctricas, pero aun así habría que mantener el mismo número de centrales de producción no dependiente de los caprichos del clima. Viento y sol. Lo que en teoría implica que para que sobrevivan -y son necesarias- tendrían que cambiar el sistema de cobrar.

También es verdad que cobrar a todos ese extra es injusto. Solo beneficia a los que ponen placas, y no todos tienen el mismo espacio para ponerlas. Sería un ahorrro para los de las placas, que conlleva un gasto que les pagan los pringados de las no placas.

Sin embargo no se puede obviar que la brillante idea de la Marianidad, presuntos futuros consejeros (con sueldazo) de esa mafia de empresas a las que tanto benefician, ha metido un churro inaceptable, inmoral, y digno de los más despreciables cuatreros.

Una broma lo de los sobres de Bárcenas. El proyecto parece pensado solo para los que se instalan paneles, y preparan el sistema para venderle el excedente de lo que producen a su compañía eléctrica. Le llaman “tarifa neta”, y sale de la diferencia entre lo que vierten a, y lo que chupan de la red. Con sus tarifas diferentes. Y ahí les han metido una “tarifa de respaldo”, que, mejor o peor cuantificada, puede tener justificación en perjuicios económicos que causan en la red o sistema general. Puede tener sentido. Y como por lo último que va a pasar la mamoncracia es por establecer un sistema de libre competencia, y ya se arreglarán las empresas con sus clientes, han parido este proyecto.

El problema es que lo que parece pensado para esa tarifa neta, también se aplica al que haga una instalación que no esté preparada para verter nada a la red general. O sea, para el tipo que se pone unos paneles, y usa alternativamente -según disponibilidad- ora lo que le da el sol, ora lo que le vende Iberdrola. Bien, pues a ese tipo le pretenden medir lo que produce (y consume o desperdicia), ¡¡¡para cobrarle una “tarifa de respaldo” por ello!!! No son ladrones porque la definición no incluye a los que roban con el BOE. La Marianidad.

A mi me parecería estupendo que las empresas eléctricas, libremente, le cobren distinto al que no tiene paneles que al que sí. Si lo necesitan. Es normal hacer descuentos a los buenos clientes, y para ellas el buen cliente es el que no tiene paneles. Pero da ahí a entrar en tu casa para medirte lo que produces y te comes, va un mundo. Es como si te cobraran por los tomates que sacas en el jardín o la terraza. ¡Claro que es como un impuesto al sol! Que no se lo cobren a los que no se conectan a la red no quite que sea un impuesto al sol. Solo hace que sea un impuesto al sol “ad hoc”, en vez de universal. Tienen razón los ecologistas y el lobby fotovoltaico.  Puta mafia.

Un gobierno, especialmente un gobierno de un PPartido que se supone que valora la libertad económica y la competencia, debería favorecer la competencia, y perseguir los monopolios de facto. Como no es precisamente fácil montar una eléctrica, al menos deberían favorecer la auto-producción de electricidad, y la de las pequeñas cooperativas que surgen. Pues no. Lo que hacen es proyectos que parecen específicamente destinados a putearles.

Eso, ¡vota PP! Neoliberales y tal.

El mercado (es un decir) eléctrico en España es un lío del que no tengo ni idea. Pero tiene toda la pinta de ser otro de los sistemas de robo al por mayor en connivencia (o siameses) con la política. Y no de los menores.

Nota I: Que los ecolos y el lobby fotovoltaico tengan razón en este punto no quiere decir de ningún modo que sean razonables, ni que estén en contra del robo masivo. No están proponiendo libertad. Solo protestan porque el robo, esta vez, no les ha favorecido.

Nota II: Nunca he estado en contra de las renovables. Y he vivido un par de años con paneles solares. Pero no creo que el sistema de desarrollarlas sea quitarle dinero a todo dios, para negocio asegurado de los listos. O sea, creo en la pequeña subvención para la investigación y el desarrollo, y no en la subvención masiva para el negociete chollo. Pero claro que hay que dejarlas funcionar y darles la oportunidad de que demuestren su rentabilidad. Sería estupendo, en todos los sentidos.

Queda hecha la corrección. Ladrones.

Bueno, o Comisaria de Acción Climática, o como se quiera traducir el puesto de nuestra ya muy conocida Connie Hedegaard.

connie-hedegaardUn monstruo (aberración) político que es ya como de casa. Típica jeta. Parlamentaria en su Dinamarca natal a los 24 años, tras hacer un “máster en literatura e historia”. 16 años de chollo. Luego se dedicó al periodismo durante 15, hasta que volvió a calentar escaño, y de inmediato a ministra, y comisaria europea.

El periodismo que hizo también es estilo jeta. En la radio DR [-->] , pública -cómo no-, que se financia con un “canon de radio televisión”. Quiere decir que todo el que tiene un aparato susceptible de recibir emisiones de TV o de radio, paga el canon y el sueldo que recibía Connie. Con independencia de que Connie le interese. Con independencia incluso de que realmente use  la TV o la radio. Porque por ejemplo también lo tienen que pagar los propietarios de teléfonos móviles modernos.

Godfrey Bloom bien podría ser el polo opuesto. Europarlamentario británico (desde 2005) , llegó a la política (y a ese puesto) a los 55 años. Graduado en el Royal College of Defence Studies (estrategia), trabajó después como economista financiero, acabando de director de una compañía de inversiones.

Sin pelos en la lengua:

Todo este debate es absurdo, porque sencillamente no está ocurriendo (el calentamiento).  Comisaria, nos está diciendo que el clima va cada vez a peor, que el cambio climático va a peor, … ¿Señora, dónde ha estado usted? No ha ocurrido. Usted es una negacionista, si puedo usar la jerga de los “verdes” chiflados, y sus compañeros de viaje en esta tontería acaparadora de dinero. ¡Negacionista!

Vía, Tom Nelson:

 

Es una entrada inspirada por -y dedicada a- el amigo Carles Paul, del siempre interesantísmo blog abcienciade. La culpa es suya:

No creo que hayamos usado mucho el horrible término por aquí. Antropoceno. Viene de la ecolo-religión, claro. Una idealización estúpida. Como el hombre es muy malo, y pervierte el paraíso, necesariamente se ha de notar su acción sobre la pobre tierra virginal, también en escala geológica. Por tanto, ha de haber una era a la que debemos llamar Antopoceno. Y se han lanzado a definirlo y marcarlo. Donde Carles hay una explicación muy cabal, así que no la voy a repetir. Payasadas, las precisas. Baste decir que se debe notar en todas esas especies que aniquilamos hasta su desaparición, y, ¡tachán!, en el clima.

Sobre las especies, Willis Eschenbach se tomó la molestia de contarlas y ubicarlas, y de hacer la pregunta maldita: ¿Dónde están los cadáveres?

La conclusión es que sí se podría notar en islas pequeñas, siempre en equilibrios delicados. Pero difícilmente en los continentes:

- Of the 4,428 known mammal species (Red List 2004) living in Asia, Europe, Africa, North America, South America, and Antarctica, only three mammals have gone extinct in the last 500 years. These were the Bluebuck antelope, South Africa; the Algerian gazelle, Algeria; and the Omilteme cottontail rabbit, Mexico.

- Of the 8,971 known continental bird species (Red List 2004), 6 have gone extinct.

Y para lo del clima (calentamiento global entre amigos), he preparado este gráfico. A Zuga le gustan ;). Es una mejora de algo que ya había hecho [-->]. Lo que pasa es que entonces copié lo que hacen los climatólogos, uniendo alegremente anomalías de temperatura de sitios relativamente cercanos (500 Km.).  La mejora es unir datos del mismo sitio, y en temperaturas absolutas. La base donde está GISP2, en Groenlandia central. Las temperaturas vienen de los proxies de Ally 2.000, Kobashi et  al 2011, y termómetros in situ.

Nunca me quedo contento con otros gráficos similares que veo por ahí. Los enfriólogos suelen empalmar series de temperatura media global a Alley 2.000 (que acaba en 1.906). Pero es trampa, porque el calentamiento se nota más en Groenlandia de lo que marca la media global. Y los calentólogos suelen empalmar lecturas de termómetro, pero señalando un par de medidas calientes recientes. También es trampa, porque los proxies de Alley no tienen una resolución anual. Lo que hizo Kobashi (y yo traslado) es la media de una década (2.000 – 2010), para comparar peras con peras.

La temperatura de Groenlandia central se considera un buen proxy para la media del hemisferio norte. Solo habría que dividir por dos o algo más los calentamientos y enfriamientos.

Y para aumentar la perspectiva es para lo que engancho Kobashi con Alley:

gisp2-alley-2000-kobashi-2011

Y entre los cadáveres de Willis, que no están, y este gráfico, ya les podéis preguntar a los ecolos dónde empieza ese Antropoceno, y en qué se nota.

Cucha:

- La tierra está reverdeciendo, no a pesar del desarrollo económico, sino a causa del mismo.

- Entre 1982 y 2011 el 20,5% de la cubierta vegetal de la tierra se ha hecho más verde, y el 3% más marrón(satélites)

- No se trata solo de Siberia o Candá, que tienen un poco más de calorcillo. También las selvas tropicales, donde no hay calentamiento.

- La mitad de la causa es un poco más de lluvia (probablemente por el ligero calentamiento), y la otra mitad es por el CO2, que fertiliza la vegetación.

- Porque quemamos combustibles fósiles, estamos reverdeciendo la tierra. Una noticia increíblemente odiada y silenciada por los ecolos.

- La población del mundo se ha doblado durante mi vida. En ese tiempo, hemos pasado a vivir un 30% más años, y tenemos un 25% más de alimentos por cabeza.

- Probablemente hemos pasado el “pico de tierras agrícolas”, porque cada vez hacen falta menos para producir la misma comida. Y podemos devolver tierra a la naturaleza. Bueno, si no fuera por los bio-fuels.

- Esto se debe sobre todo a los fertilizantes, que se hacen con combustibles fósiles.

- En este momento hay  una reforestación en aproximadamente la mitad del mundo. La transición ocurre en alrededor de 400 dólares per cápita de GDP.

- El Reino Unido ha triplicado su área de bosque desde 1900. New England era un 70% de tierra agrícola, ahora es un 70% bosque.

- Si quitas la islas, y Australia (que es una isla en términos ecológicos), el numero de especias que ha extinguido el hombre desde 1.500 es: ¡nueve! (No cuentan las subespecies).

- Hay muchas historias de éxito que se pueden achacar (y aplaudir) a los conservacionistas. Hace 50 años había 200 gorilas de montaña, y ahora hay 800. Y dejar de cazar muchas especies, como los osos polares o ballenas, ha hecho aumentar tremendamente su número. Pero la riqueza y los combustibles fósiles también hacen que no necesitemos cazar animales (pieles, grasa).

- Mira la Hispaniola con Google Maps. La ocupan dos países. ¿Puedes reconocer la frontera quitando las etiquetas? La explicación es muy sencilla. La Republica Dominicana tiene dinero como para importar petróleo y gas. En Haití tienen que usar energía renovable (los árboles) como combustible doméstico

hsipaniola-google-maps

Todas estas cosas, y muchas más, te las cuenta Matt Ridley en este cómodo vídeo de Youtube. No te pierdas lo de los bio-fuels.

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=S-nsU_DaIZE

Marod

Mira que yo no soy de comentar entradas climáticas, pero cómo hoy estoy productivo retomo mi eterno papel disidente.

Nada que decir sobre el calentamiento global y ese parón del que nos informa Plaza. Los hechos son los hechos, efectivamente. Pero eso son los hechos presentes, no sabemos si en el futuro se acelerará o si está en el fondo del mar (matarile rile rile). No parece probable, pues mejor.

Pero me rebelo a vuestras afirmaciones anti impuestos, anti-subvenciones, y anti-políticas.

Que el CO2 emitido por la quema de combustibles fósiles no parezca un problema medioambiental grave, no significa -ni mucho menos- que esos procesos industriales no sean contaminantes. Los procesos de combustión del carbón, y el refinado del petroleo emiten a nuestro aire algo más que CO2. Cosas como Dióxido de azufre y sulfuros, con los que no recomiendo haceros unos vahos. El CO2 no es contaminante, el carbón y el petróleo sí, y mucho. De hecho, la razón de la gran altura de las chimeneas de las centrales termoeléctricas es precisamente la de mandar la “mierda a la atmósfera” y que el viento se la lleve lejos.
Y luego están las consecuencias sociales. He tenido ocasión de conocer las refinerías de Cartagena, Muskiz, Tarragona y muchas de las centrales térmicas de España. A parte de haber nacido en una tierra marcada por vivir sobre un manto de carbón. Y es desastroso, puede que económicamente boyante, al menos mientras la veta de mineral o la instalación industrial sean rentables. Pero cuando dejan de serlo te queda una paisaje desolador, un conflicto social y un montón de políticos y empresarios silbando de perfil.

Si dejásemos al mercado operar libremente, ni siquiera nos quedarían las millonarias indemnizaciones, prejubilaciones e inyecciones económicas para tratar de paliar estos devastadores efectos. Afortunadamente, al menos en mi opinión, cierta regulación de la economía cubre (con mejor o peor acierto) estas externalidades negativas.
Ahondando en esa regulación, es lógico que el Estado grave con impuestos estas actividades económicas que luego le hacen gastar mucho dinero y le ocasionan costes derivados de su insalubridad (más contaminación=más afecciones respiratorias=más gasto médico). No tengo la estadística, pero me gustaría saber el incremento de afecciones respiratorias en las famosas “setas” de las grandes urbes.

Debemos abandonar paulatinamente la explotación de los combustibles fósiles por razones de salud, sociales y estratégicas (recordemos que no disponemos de ese recurso barato en nuestro territorio, y dependemos de otros Estados, de otras Soberanías para que nos garanticen el suministro).

¿Y cómo demonios hacemos eso? Pues haciendo artificialmente más caro lo que queremos evitar y artificialmente más barato aquello que queremos fomentar. ¿Qué sobra en España? Sol. Pues joder, fomentemos la investigación y la explotación de la energía solar. De ese modo en algunos años de desarrollo haremos que sea rentable, y no necesitaremos alterar los precios para que sea competitiva. Si no lo planificamos, a la vuelta de unos años tendremos problemas de (in)cierta gravedad.

Y por último que algunos políticos sean unos “chanchos” no significa que todos los sean, o que la profesión en sí sea una pocilga. Es cómo mandar al pedo a la medicina por una (o muchas) negligencias médicas. La política (y algunos de sus profesionales) es cosa seria, justa y necesaria.

PD: Participo poco, pero cuando lo hago, lo escribo todo de una vez. Lamento el ladrillo, estimados. :-)

PM

¡Joé, Marod! El problema no es que sea largo -no lo es-, sino que son muchas cosas diferentes.

1. En efecto, lo que estén haciendo las temperaturas ahora no nos dice nada de lo que van a hacer los próximos años. Pero sí nos dice mucho sobre la calidad de lo que predijeron, y del fuste de los conocimientos que llevaron a esa predicción. Es, por tanto, muy relevante.

2. La contaminación es un problema grande. Lo malo es que agobiarse con el CO2 -que no es problema- significa olvidarse de la contaminación de verdad, que sí lo es.

Te pongo un ejemplo de a dónde lleva la políticas que se está siguiendo en Europa:

En sí mismo no es malo para el mundo, si limpian las emisiones del carbón antes de emitirlas. No creo que lo hagan los países no ricos. Pero es muy malo para Europa, porque menos uso de carbón -lo más barato, con nuclear- es menos competitividad. O sea, nos hemos embarcado en una imbecilidad que solo practicamos nosotros.

3. Más hechos. Si dividimos los países por su contaminación histórica, vemos que hay dos factores esenciales que hacen países más limpios (menos contaminadores): Riqueza y economía más de mercado. Piensa: URSS, China / USA, Europa.

4. Sí disponemos un poco de recursos “fósiles” en nuestro territorio. Petróleo en Canarias y gas de esquisto en la cornisa cantábrica. Y el “ambiente” ya está haciendo todo lo posible -que no es poco- por que los desaprovechemos.

5. Una cosa es fomentar la investigación de energías alternativas (que aplaudo a rabiar). Y otra muy distinta es subvencionar la explotación no rentable de las mismas, para que los paganos de siempre hagan que los forrados de siempre consigan negocio con lo que no es negocio. Y de paso nos ahoguemos más aun en el nada pequeño problema económico que tenemos.

Saludos. Y siempre es un placer.

El calentamiento global está produciendo una ola de frío de órdago en Rusia.

russian-cold

Mientras esperamos a que se acabe, Judith Curry nos trae el cuento de Navidad de este año. De la pluma de Zac Unger, periodista y escritor que quiso convertirse en el héroe literario del movimiento ecologista, y no lleva camino de conseguirlo.

Con toda lógica pensó que el camino mas recto para conseguir su objetivo sería a través del oso polar. Ursus maritimus es el icono ideal del ecologismo del calentamiento global. El oso panda del cambio climático. Basta añadir la virginal belleza de su manto blanco a la imaginaria situación desesperada que le lleva a caer en el canibalismo -por culpa del cuento del clima-. Y recordar que su desaparición es inminente. Belleza, drama, sangre y horror. Es una apuesta segura para escribir el melodrama perfecto del ecologismo actual.

Pero …

zac-unger

No acabé en el país de los osos polares por casualidad. Quería convertirme en el héroe del calentamiento global. Diez años después de obtener un puñado de títulos académicos en ciencias medioambientales, me di cuenta de que toda mi contribución a la causa de la conservación era tener la sensatez de sentirme culpable por el consumo de mi minivan.  Es verdad que he sermoneado lo suficiente sobre el calentamiento global y otras catástrofes, pero era todo tan teórico que me encontré sufriendo un caso grave de cansancio de desastre. Así que hice lo que haría cualquier presona razonable: Me tomé una licencia del trabajo, saqué a mis hijos del colegio, y me llevé a toda la familia al borde del Ártico Canadiense. El plan era traer el apocalipsis a casa, escribiendo la elegía más triste del oso polar, que me convertiría en el heredero de Rachel Carson/John Muir/Edward Abbey. Fácil. [-->]

Zac hizo sus deberes más allá de lo que se espera y conviene. Fue a la Bahía de Hudson y habló con la gente. Y empezó a chirriarle la idea de que los osos polares vayan a desaparecer para 2050, como dicen. O que el hambre les esté llevando al canibalismo.

Tras la sorpresa, necesitaba hablar con los científicos de los que salen todas esas noticias y previsiones lacrimógenas. ¿Es cierto que sostienen eso? ¿De dónde lo sacan? ¿O se trata de exageraciones de la prensa, que pervierte sus palabras para hacer negocio?

No era fácil, pero consiguió llegar a la crème de la créme de la ciencia del oso polar.

No puedes decir que la causa (del canibalismo) sea necesariamente el calentamiento global. I creo que hemos hecho un buen trabajo en nuestras publicaciones para dejarlo claro. Y en las entrevistas posteriores, yo creía que habíamos expuesto bien el punto. Pero no siempre lo transmiten de esa manera, no siempre llega así a los medios.

La prensa, está claro. Los científicos son sensatos y no se permiten alegrías. Pero el mensaje se pervierte por el camino.  Salvo que pocos días después de la entrevista con  el dr. Steven Amstrup, se lo encontró en la tele. Clic.

Steven-Amstrup

 

¿Van a desaparecer los osos polares? ¿Son caníbales ahora, al modo de pasajeros de un avión que se cae en los Andes? ¿Estamos consiguiendo -a través del ecologismo- una ciencia hecha por charlatanes? ¿Se va a convertir Zac Unger en el poeta definitivo de la causa contra el cambio climático?

Tienes varias vías para enterarte. La más rápida, y muy eficaz, a través de los extractos de la climatóloga dra. Judith Curry:

Y el mismo Unger lo cuenta en un artículo, más largo, del que sale lo de Curry:

Del próximo libro, sea elegía o sea denuncia, lo mejor la web de Zac:

Y aquí se acaba el cuento de esta Navidad.

 

 

 

Entre los comentarios de ayer …

Francisco

Un caso conocido del absurdo del sistema son ciertos langostinos o cigalas escocesas. Estos animales son pescados en Escocia y enviados a Tailandia para que los tailandeses los pelen a mano. Una vez pelados, los mandan de regreso a Escocia, donde se procesan, se empanan y se empaquetan para venderlos como pescado rebozado congelado. En total dicen que hacen un viaje de ida y vuelta de más de 25.000 km.  En uno de los artículos que leí sobre esto, la compañía (Findus) y su filial en escocia (Young) se defienden de las críticas explicando con tono serio que ellos no hacen esto para reducir costos, sino más bien para mejorar la calidad del producto, porque el pelado a mano en Tailandia es superior al pelado mecánico en Escocia. Y explican también que el nivel de “emisiones” no es necesariamente más alto tras el viaje de ida y vuelta a Tailandia.

Cualquier persona normal se hará preguntas acerca del combustible que se necesita para mandar estos animales de Escocia a Tailandia y traerlos de vuelta a Escocia antes de procesarlos. Pero esto tampoco es el meollo de lo que critican la mayoría de los críticos. No, a estos lo que les preocupa es la cantidad de dióxido de carbono emitido (no el combustible gastado), porque el CO2 ya se sabe que tiene poderes ocultos.

Canadá tiene más agua dulce que ningún otro país, pero si vas a cualquier tienda, verás que la mayor parte del agua embotellada viene de Francia o de Italia, porque mola más beber agua europea.

Las voces críticas sobre este absurdo también se concentran en el CO2 emitido, no en los hidrocarburos despilfarrados.

Esto es algo así como si una persona aquejada de locura se dedicase a verter, por ejemplo, varios litros de leche diarios por el retrete, y su familia lo criticara duramente, no por el despilfarro de leche, sino por las perturbaciones que esto representa en la dieta de la fauna de las cloacas.

Es particularmente absurdo cuando uno piensa que las modestas emisiones de CO2 probablemente tengan un efecto más benéfico que perjudicial en el balance final, en la medida en que contribuyen, sin ninguna duda, a un aumento de la vegetación en el planeta.

Para paliar los daños imaginarios del CO2, ciertas organizaciones internacionales asignan cantidades virtuales de este gas a cada país y los animan a comprarlo y venderlo alegremente entre sí para cumplir ciertos tratados morales, con lo cual los supuestos pecados quedan supuestamente absueltos y se supone que de esta forma se reducirán los huracanes, las sequías y las inundaciones atribuidas por dogma de fe al CO2.

Está claro que no estamos bien de la cabeza.

Ejemplo de lo que cuenta Francisco (clic):

Precioso. El hombre, en vez de ser un pecador que destroza el mundo con su progreso, se convertiría en el ángel que lo ha librado de la espantosa glaciación. No hay ecolojeta que pueda soportar una herejía de tal calibre.

La idea es muy obvia, pero no se suele mencionar. Los que son partidarios del alarmismo y del infierno, sencillamente se olvidan las glaciaciones. Que son el estado “normal” de nuestra época geológica, y al que se puede sospechar que estemos a punto de volver. Y eso sí que sería el fin de la civilización tal y como la conocemos.

El la siguiente imagen se ve el motivo para pensar que podría no faltar mucho. El punto rojo representa el momento actual. Y el verde es la traslación de ese punto al interglacial anterior.

Hay dos preguntas sobre el clima que son “las” preguntas. O ser capaces de predecir la meteorología del próximo decenio -o dos-, o ser capaces de predecir la próxima glaciación. O sea, saber planear los cultivos, y saber la duración de esta fase de paraíso de calorcillo. En eso es en lo que nos jugamos el bienestar, la riqueza, y hasta la vida.

Y los que no ven motivos para darle importancia al CO2 como factor conductor del clima, no piensan que el CO2 que emitimos tenga la fuerza climática suficiente como para evitar una glaciación. Con sus dudas, porque aunque probablemente se conoce la causa de las glaciaciones (los ciclos orbitales de Milankovitch), no se sabe el mecanismo que dispara ni la glaciación, ni la desglaciación.

Pero ahora acaban de publicar un estudio desde la Universidad de Gotemburgo, que enfoca el problema desde un punto de vista muy diferente. Por una parte acepta la ortodoxia actual absurda de la importancia del CO2 en el clima. Y por otra tiene la sensatez de no olvidar que el gran problema es la próxima glaciación. Con el siguiente argumento: Si la idea es que un aumento del CO2 en el aire producirá un gran calentamiento, habría que aceptar que una disminución produciría un gran enfriamiento. Y como el efecto del CO2 es logarítmico, la misma variación de CO2 produce mucho mayor efecto si es una disminución que si es un aumento.

Ejemplo de curva logarítmica:

Su tesis es buscar algo que amplifique el efecto orbital de los ciclos de Milankovitch, por sí mismo insuficiente para producir la glaciación. Y buscar algo que actúe a través de disminuir el CO2 en el aire, y con ello un enfriamiento. Para L.G. Franzén, F. Lindberg, V. Viklander y A. Walther, el mecanismo más verosímil de secuestro de CO2 es el crecimiento de turberas y cenagales, que son grandes secuestradores de CO2. Según su estudio, durante el interglacial, después de una explosión de crecimiento de la vegetación en latitudes medias / altas, se van formando turberas y lodazales con materia vegetal muerta, secuestrando grandes cantidades de CO2. Hasta que llega el momento en que han secuestrado tanto CO2 que se inicia la siguiente glaciación.

Este gráfico del estudio explica la idea:

Y acaban planteando algo que les va a molestar mucho a los alarmistas. Especialmente desde que está propuesto desde su misma lógica CO2-céntrica. Que la Pequeña Edad de Hielo (hacia 1600 – 1850), el período más frío del Holoceno o interglacial actual, suponía el inicio de la glaciación. Pero que la acción del hombre en dos fases frenó el proceso. La primera fase sería un aumento de las zonas dedicadas a la  agricultura y a la urbanización, eliminando muchas turberas y cenagales. Y la segunda, la industrialización y sus emisiones de CO2.

Precioso. El hombre, en vez de ser un pecador que destroza el mundo con su progreso, se convertiría en el ángel que lo ha librado de la espantosa glaciación. Y todo ello desde la misma lógica de los calentólogos. No hay ecolojeta que pueda soportar una herejía de tal calibre.

El estudio:

Fuente, WUWT:

Marod

Son las 17:00 hora local de Mejillones, un pequeño asentamiento marinero de la Segunda Región de la República de Chile reconvertido hoy a industrial y turístico según reza su leyenda municipal. Hace un instante el vocero del gobierno de Chile ha anunciado (por eso se llama vocero) la cancelación de la alerta de tsunami provocada por el reciente terremoto en Costa Rica.

Lo cierto es que no puedo evitar una sombra de irónico cinismo reflejada en mi rostro cuando pienso en lo extraños que somos los humanos. Todo lo que hemos avanzado en el conocimiento y dominio de la tecnología y el medio, y seguimos indefensos ante los eventos de gran escala.

No deja de tener su gracia que –cómo bárbaros galos de famosos tebeos – nuestro temor a que el cielo caiga sobre nuestras cabezas, nos derive irremediablemente en un sentimiento de responsabilidad de lo que le pasa al planeta o a sus diversos moradores. Hemos asistido estos días a las enconadas discusiones de unos y otros sobre las diversas amenazas masivas que se ciernen sobre nuestras cabezas. Sin entrar a valorar los intereses o los métodos de unos y otros (bastante se ha dicho ya) sí es cierto que parte del éxito de esta cuestión bebe de ese miedo ancestral que hoy, a mis exactamente 37 años, tengo más presente.

Somos unos animales, de la familia de los primates más en corto, en vez de aplicar esquemas de causas y efectos, aplicamos esquemas de pecado y culpa. Y claro, si aplicamos pecado-culpa, el tercer elemento es la penitencia (acto de contrición y propósito de enmienda). Y no es que no debamos hacer nada, no voy a tratar de eso en estas líneas. Tampoco sé que es lo que hay que hacer, sólo soy un simple primate asustado e indefenso por la magnitud de lo que me rodea.

Algunos opinan y predican lo que debemos hacer, lo que debe hacer la humanidad… cómo si la humanidad fuese su prima y viviera en Cuenca. Me maravilla la gente tan lista.

¿No intervenir? ¿La injerencia humana en el medio ambiente? Ni que el mundo estuviese recién fregado – ¡Niñoooo, no me pises lo fregao! – Somos parte del mundo, no podemos dejar de intervenir.

Pero siempre hay el eterno dedo acusador que nos señala que nuestra injerencia es perversa. No siempre. El gaviotín chico (Sterna lorata) es un ave marina en peligro de extinción, sólo quedan unas cuantas de éstas en el litoral de Perú y norte chileno. Parece ser que les hemos esquilmado sus anchoas y no tienen que comer, además no oculta sus huevos ni los cuida, y claro, son un festín para sus depredadores. Vamos, que el bicho en cuestión no posee una gran estrategia de superviviencia. Mejillones es una zona en plena explosión económica, hay mucha plata rodando por aquí por las minas: el cobre y el litio. Pues han montado una fundación de protección del gaviotín. Para protegerlo, en el fondo siempre hay buena gente dispuesta a salvar al resto de sus pecados. Pecado, culpa y penitencia… si está todo inventado, lleva más de dos mil años inventado.

¿Y qué pasa si extingue el gaviotín? Supongo que lo mismo que si extinguen los osos panda, no gran cosa. Yo, cómo sé más de leyes que de biología, no dejo de pensar en la colisión de derechos. Porque ya puestos a hacer acreedor de derechos a los gaviotines y gaviotinas, ¿Por qué no hacerlo también a la futura especie que ocuparía su nicho biológico? Porque quizá gracias a nuestra protección, no estamos dejando extinguirse a la especie… quizá ese fuera el plan de Gaia, que los que no se adapten deben desaparecer. Es tremendo, que despiadada es la madre naturaleza, parece la madrastra del cuento de Blancanieves. Es una cuestión moral,

¿Somos o no somos graciosos?.

No pretendo hacer un alegato antiecologista, sólo son pensamientos, reflexiones, preguntas sin respuesta, porque no la tengo, ni la pretendo. La respuesta, mi amigo, está flotando en el viento.

En el fondo lo que nos gusta es discutir, de lo que sea, pero discutir… para tener razón.

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