Cs


 

 

Luis Bouza-Brey, 2-9-14

 

 

El régimen del 78 ha entrado en crisis terminal, como algunos habíamos previsto hace años, lo que obliga a buscar fórmulas políticas que hagan posible e impulsen la salvación de la libertad.

 

El destino del impulso regeneracionista está en juego en España, y esto obliga a pensar con mucha prudencia los pasos a dar en ese sentido, sin incurrir nuevamente en errores que conduzcan al fracaso y a la impotencia.

 

Por ello, lo que a mi me resulta muy penoso es el temor de que en el tema de las relaciones entre UPyD y Ciudadanos, que se debaten estos días,se vaya a dar el paso equivocado de la unión o coalición en base a argumentos pragmáticos de búsqueda de màs influencia, cuando lo que podríamos denominar tercerismo de resistencia frente a las bisagras nacionalistas ya no es tan necesario como antes, pues los equilibrios de fuerzas han cambiado y el proceso de degeneración del sistema se ha acentuado.

A ver si consigo explicarme bien, utilizando una perspectiva a largo plazo, que es la que creo necesaria para el país:

 

LOS ORÍGENES Y EVOLUCIÓN DEL REGENERACIONISMO

 

Ciudadanos primero, y UPyD después surgieron para crear una bisagra centrípeta frente al bisagrismo centrífugo de los nacionalismos —principalmente del catalàn— que estaban desarbolando el Estado, utilizando la autonomía para instaurar principios, estructuras y políticas de un etnicismo reaccionario en el núcleo del sistema político español, rompiendo la igualdad y libertad de los españoles que constituían las bases del constitucionalismo histórico de nuestro país. Se trataba de crear un tercer espacio que anulara la fuerza destructiva de los etnonacionalismos, proporcionando un apoyo centrípeto equilibrado a cualquiera de los dos grandes partidos en su necesidad de formar gobiernos estables y “constitucionalistas”.

Para ello hacía falta un partido unionista y transversal, de “centro integrador”, que frenara la descomposición y perversión del sistema y la violación de los principios constitucionales y contribuyera al mantenimiento de la cohesión e integración de España, regenerando el sistema político, que caminaba hacia la degradación.

En mi opinión —como uno de los actores principales, aunque episódicos, del intento en aquel momento—, Ciudadanos falló debido al sectarismo y desorientación de sus sectores izquierdistas, incapaces de entender las necesidades centristas de la función del partido, y obsesionados por sustituir o hacer evolucionar a un PSC ya por entonces sujeto al delirio maragalliano y a las alianzas pro nacionalistas del tripartito. En aquel momento, Ciudadanos no entendió que su papel era el de bisagra de àmbito español desde una organización catalana que impulsara un centrismo ideológicamente transversal y nacionalmente integrador frente al sectarismo de izquierdas, y el nacionalismo reaccionario y descompensado de los enemigos de una España plural e integradora. La consecuencia de esta fallo fue el haberse transformado en un partido local y mero receptáculo del naufragio de la izquierda catalana, pero sin fuerza suficiente para cumplir su función fundacional, de tercerismo integrador frente al sectarismo y el etnonacionalismo.

El fallo condujo a la ruptura y a la fundación de UPyD, que en su intento de evitar y superar el “carajal” de Ciudadanos, y a causa de deficiencias de su cúpula dirigente, se articuló en estructuras despóticas, monolíticas y jerárquicas, incapaces de integrar la transversalidad, el pluralismo y la concepción centrista y tercerista originales. La consecuencia fue un aborto “purgador”, incompatible con el pluralismo, que ha ido cerrándose en sí mismo y en sus patologías congénitas, haciéndolo inviable para el desempeño del papel integrador que exigía la lucha contra la degeneración y perversión del sistema político.

 

EL DERRUMBE DEL SISTEMA

 

El anquilosamiento y corrupción de los dos grandes partidos nacionales, junto con la corrupción sistèmica y el fundamentalismo etnonacionalistas han conducido al sistema político español a unas patologías agónicas, y a una descomposición de la que emergen nuestros demonios familiares del secesionismo, el izquierdismo populista y sectario, y el señoritismo conservador, cuya suma de impotencias abren un estadio de involución peligroso, con propensiones a la balcanización, la desintegración, el debilitamiento anárquico del país y la dictadura como alternativa frente al fallo sistèmico.

 

LA REFUNDACIÓN DEL SISTEMA: ES LA HORA DE CIUDADANOS

 

Frente a esta situación peligrosa se hace más necesario que nunca un impulso refundacional de la vida política española que articule de nuevo el país en un sistema de libertades, capaz de vencer las patologías emergentes y superar los errores sobrevenidos.

Por ello, en mi opinión, es más necesario que nunca un partido democrático, centrista e integrador de la diversidad nacional, que innove y obligue a los dos grandes partidos a evolucionar y depurarse de corrupción y oportunismo, y a abrir un proceso de revisión constitucional que refunde el país desde la autenticidad democrática, la responsabilidad política, la unión de la diversidad y el reformismo.

Y este impulso no parece posible ejercitarlo desde estructuras residuales del régimen que agoniza,como UPyD, o desde un partido localista como lo ha sido hasta ahora Ciudadanos, o desde la unión de ambas impotencias, la local y la despótica.

Es preciso un nuevo impulso refundacional que responda a las necesidades mencionadas, y ello sólo parece posible refundando el tercer espacio. Es la hora de que Ciudadanos, que a trancas y barrancas ha conservado la libertad interna, y cuenta con un liderazgo democrático, se decida a impulsar este proyecto regeneracionista y refundador, tan vitalmente necesario para el país.

Curiosamente, coincido con Rosa Díez en que Ciudadanos y UPyD no son lo mismo: el uno puede servir para resolver las necesidades del país; la otra, no. Y ambos juntos, tampoco.

Que dice Rosa Díez que ” estoy pensando en que se sepa la verdad en el sentido de nuestro honor”. Bueno, las verdades no solían tener sentidos diferentes hasta ahora, pero ya sabe que UPyD es Un Partido Diferente. Antes se empeñaban en repetirlo. Ahora, en demostrarlo también.

Lo único malo es que “diferente”, lo mismo que “cambio”, no asegura que sea para bien. La estadística dice lo contrario. Hay muchas más maneras de estropear algo, que de arreglarlo. Por ejemplo, el circo este en el que les ha metido Francisco Sosa Wagner. No sabe nada. Tú le mentas a UPyD: Ciudadanos. Lo sazonas con un poquito -justo una pizca- con el afamado autoritarismo de la lideresa diva. Y cuando empieza el baile de San Vito, como un resorte automático, le das alegría con una mención -así, como de pasada- en plan: ¿Por qué no le preguntamos a los afiliados? Y ya tienes tanto entretenimiento como puedas desear. Espectáculo. Todos los enanos de circo disparados y dando volatines.

La líder UPyD, Rosa Díez, ha dicho hoy que ha convocado el 6 de septiembre un consejo político extraordinario para debatir en los órganos internos “lo que se está discutiendo en los medios”, en relación al malestar generado en el partido por la propuesta de concurrir a las próximas elecciones junto a Ciudadanos, la formación de Albert Rivera. [El Correo -->]

Que digo yo que en los “órganos internos” se podrá debatir el malestar que tengan en los “organos internos”, pero difícilmente en el partido. Y además, como la chiquilllería votante está ahora entusiasmada por los partidos y chiringuitos, van llorar de emoción con lo de los órganos internos. Por otra parte no solo controlados, sino mayormente elegidos y nombrados por la genial Rosa Díez.

Por otra parte, parece que han perdido la sintaxis, además de oremus. Porque está bien que quieran discutir “lo que se está discutiendo en los medios”. El acercamiento de UPyD a C’s. Es justamente lo que Sosa Wagner proponía. Pero, ¿qué es discutir ese acercamieto “en relación” al malestar generado por la simple mención de la posibilidad de rozarse con C’s? ¿Quiere decir que se conoce ese enfado de los “óganos internos”, antes de que se reunan y sean consultados? ¿Y eso quiere decir que “debatir” sobre el acercamiento en realidad es mostrar el malestar con el mismo?

- Querida, quiero que analicemos amablemente tu gastos con la tarjeta de El Corte Inglés, en relación con el cabreo que me hace subirme por las paredes. Y si te parece bien, le llamamos debate.

¿Es eso? Vale, entendido. ¿Y el honor de UPyD y la verdad? ¿Es por las “prácticas autoritarias” mencionadas por Sosa Wagner? Y supongo que la verdad la declaran y hacen oficial los “órganos internos del partido”. Grupo normalmente conocido como los apparatchicks. Y darán fe de que Sosa Wagner es mezquino (© Lozano) y corrupto 100% (© Gorriarán). Sobre el honor no sabría decir. Tenía su chiste cuando había duelos y eso, pero ahora mismo no caigo en cómo funciona. En todo caso, en UPyD les va esa marcha, que suena como a La Regenta. Al final, Rosa Díez siempre disfrazándose.

rosa-diez-la-regenta

Modestamente, sugeriría cambiar honor por oremus en el debate ese.

Agradecimientos: A Maleni, por la noticia y enlace.

Es un comentario de Gerardo en el hilo anterior de UPyD [-->], que paso a entrada propia.

Gerardo Hernández Les

Me parece muy interesante el debate que estáis manteniendo sobre la posible alianza de UPyD y C’s. Os adelanto que mi postura hoy es coincidente con quienes son contrarios a la misma y que se puede resumir en el artículo que acaba de publicar Mikel Buesa en Libertad Digital. Pero esta posición requiere, por mi parte, una doble matización.

En primer lugar, dejar claro que en el tiempo que pertenecí al Consejo de Dirección estaba plenamente convencido de la necesidad de ese acuerdo, porque lo consideraba necesario no sólo para la supervivencia de los dos partidos, sino para la futura gobernación de España. Esa postura me costó algunas incómodas discusiones con Rosa Díez (no voy a entrar en detalles), en la última de las cuales Rosa -que contaba con el apoyo de la gran mayoría del Consejo- zanjó el debate, en su más puro estilo, con una frase lapidaria: “me preocupa Málaga”. Bueno, ya sabéis que yo también era entonces Coordinador Provincial de UPyD en Málaga.

Por otra parte, deciros que desde hace un tiempo he cambiado mi manera de ver este asunto. En los dos últimos años, cada vez que he tenido oportunidad de manifestarme en los medios sobre este tema he tratado de demostrar la inconveniencia de una fusión que parece desear tanta gente. Me vais a permitir reproducir unas líneas de un artículo (“Un debate inacabado”) que envié a este mismo blog de Plaza Moyua el 16-1-2013. Decía entonces:

“Personalmente, no veo en estos momentos a Rosa compartiendo liderazgo con un Rivera más hecho y consolidado que hace cuatro años, cuando no quiso hacerlo en circunstancias donde la asimilación política era mucho más fácil. Esa oportunidad ya pasó. De haberse producido, hoy estaría dando probablemente unos réditos que podían ser determinantes en el devenir político del país”.

“Si hoy esa alianza llegara a darse, creo que Rivera se equivocaría. Si en el presente, entre los líderes que se mueven en la política institucional, hay alguien que puede representar una esperanza de cambio, ese es Albert Rivera. El caso de Rosa es otra historia. Se trata, en el peor sentido de la palabra, de una profesional de la política que no duda en vulnerar principios democráticos elementales si se trata de impedir la coexistencia de opiniones contrarias a las suyas, como pudimos comprobar quienes fuimos purgados en su partido de forma inmisericorde. Rosa es una líder hecha en la vieja escuela autoritaria del socialismo español, y eso imprime carácter sobre el carácter que uno ya pueda tener”.

En estos momentos esta alianza sólo sería beneficiosa si UPyD fuera capaz de cambiar su liderazgo y su equipo de dirección, cosa harto difícil que se produzca, como sabéis quienes habéis estado dentro de las tripas de la ballena. Una fusión con Rosa y su guardia de corps produciría una contaminación que C’s no podría resistir. Creo que, afortunadamente, Ciudadanos ha creado otra cultura, aunque puedo equivocarme. Pienso que Rivera sabe esto, y la torpeza de Rosa -víctima de su propia egomanía- le ha permitido seguir un juego en la que tiene todas las de ganar. Ya ha conseguido lo más importante: los ciudadanos ya saben que si la tan deseada coalición no se produce sólo hay un culpable, es Rosa Díez.

De Vozpopuli [-->]:

“La democracia son formas y procedimientos, y esta manera de expresar esa opinión me parece inaceptable. Las cosas no se hacen así”, ha criticado porque, según ha explicado, la posición del partido se establece con el debate interno a través de sus órganos.

En todo caso, ha expresado su “respeto” por las opiniones de Wagner y aclara que desde el partido siempre se ha defendido y protegido la libertad de expresión para todos los ciudadanos y afiliados al partido.

Rosa Díez se refiere a Sosa Wagner, y a su artículo en El Mundo [-->], donde se mostraba favorable a un acercamiento a Ciudadanos. También mencionaba “autoritarismo” en UPyD. Y el problema es que Rosa Díez parece creer que la lógica no tiene nada que ver con esas “formas” de las que tanto presume. Por ejemplo, que publicar un artículo de opinión en El Mundo es una forma inaceptable, y sin embargo defendemos la libertad de expresión de todos los cuidadanos … menos cuando no nos gusta esa opinión. Salvo que la genial Rosa crea que llamar inaceptable a algo es lo mismo que protegerlo. Podría ser. Después de todo es Un Partido Diferente. ¡Y tanto!

También alega que lo que apoya Sosa Wagner ya está decidido en el 2º Congreso de UPyD, y por tanto no puede hablar de ello en público.  Pero Marisol Hernández, también El Mundo [-->], precisa:

En ese cónclave, UPyD aprobó presentarse a las elecciones generales con el mismo programa y las mismas siglas en toda España. La dirección que lidera Rosa Díez se aferra a esta resolución para mantener que ahora, tras votarse en el congreso, es imposible otra cosa.

Tiene razón. La bomba la soltó Savater en el discurso inaugural del congreso [censurado en la web de UPyD -->].

De esto último se valió Fernando Savater para reclamar, entre aplausos, la unión con otros partidos. No nombró directamente a Ciutadans – el partido liderado por Albert Rivera – pero tras mencionar de pasada la situación de UPyD en Cataluña afirmó: “La unión hace la fuerza. No debemos huir, por personalismos, de unirnos con otros partidos” que sean similares.

Se refería a las útimas elecciones generales, en las que C’s sólo se presentaba en Cataluña, y UPyD no tenía bola que rascar allí. La idea era unirase a la formación Rivera en Cataluña, y la respuesta del congreso fue defender …

el principio de actuar en toda España sin excepciones territoriales y con las mismas siglas [-->]

Pero como Rosa Díez sabe mucho de formas, nos explica que es inaceptable que Sosa Wagner opine ¡en público! que UPyD y C’s se acerquen, en unas circunstancias no relacionadas con las votadas en el congreso.

En este nuevo contexto (éxito de Podemos, éxito a nivel nacional de C’s, y relativo fracaso de UPyD) y ante las acuciantes «aflicciones» que padece el pueblo español, la estrategia de UPyD, deber ser, según el eurodiputado, «unir esfuerzos (con Ciudadanos) y lograr un acuerdo». Su propuesta es la redacción de un «compromiso electoral común», basado en 10 o 15 puntos básicos, con una fórmula de coalición que «respete la singularidad» de ambas fuerzas. [-->]

No hay pérdida de siglas en la propuesta. No hay excepciones territoriales ni diferencia de mensaje. Pero las formas aceptables, para Rosa Díez, se resumen en que todo vale -y da igual ocho que ochenta- si sale lo que yo quiero. Se le puede llamar “formas”. Sin la menor duda es una forma de ver la vida. Lo que es más difícil es sostener que las de Díez sean unas formas no inaceptables … para los demás.

Ahora los cafres dan lecciones de urbanidad.

 

En un comentario [-->], Luis Bouza nos remite a este interesante artículo de El Mundo:

upyd-al-descubierto

Para algunos era obvio, desde el principio, que el talón de Aquiles del timo magenta era Ciudadanos. Desde tan al principio como la presentación del partido fuera de la red, en Bilbao. Todavía no tenía ni nombre, y funcionaba como “Plataforma Pro”. Y entre el más o menos centenar de interesados que acudieron a informarse del prodigio, no fueron pocos los que preguntaron por Ciudadanos. De cajón: Si esto en el fondo no es más que una copia o réplica de Ciudadanos, fuera de Cataluña, ¿por que no juntos?

Niko Gutierrez contestaba en nombre de Plataforma Pro:

- No, no, no. Con Ciudadanos no hay nada que hacer. Ciudadanos es un carajal.

En realidad Niko estaba contestando en nombre de Rosa Díez. Que todavía “no sabía” (ja, ja) si iba a abandonar el PSOE, para ingresar en ese chiringuito particular que se estaba fabricando a base de hacer una mala copia de Ciudadanos. Copia que nunca, nunca, será un carajal. Por definición: Le parti, c’est moi.  Y por la misma definición, no hay herejía mayor en UPyD que contemplar la idea de unirse a Ciudadanos. Pero habría que precisar el significado de “en UPyD”. Es una expresión que se refiere exclusivamente al interior de la cabeza de Rosa Díez. No hace referencia a los miembros del partido, que mayoritariamente siempre han estado por esa unión. Tampoco hace referencia a los notables del partido. De los que quedan, los más destacados ya se han pronunciado por acercarse a Ciudadanos. Savater, Boadella, y ahora Sosa Wagner.

UPyD es un invento muy particular. En los dos primeros sentidos de la palabra (los que estás pensando). Y la gente, según se da cuenta, se va. Horrorizada. Pero sentado a la mesa no es tan fácil de verlo. Hay que trabajar en la cocina. Ver que se descargan ratas, y se sirve pato a la pequinesa. Lo que pasa es que los que san han escapado corriendo suelen contar las virguerías que ocurren dentro de la cocina. Y nadie quiere saber eso. A nadie le importa la famosa “democracia interna” en los partidos, lo mismo que nadie pide el certificado de higiene en el restaurante de moda. Parece hasta de mala educación. Y sin embargo, dar por supuesto que el cocinero tiene las manos limpias es mucho dar por supuesto.

Y así funcionaba el partido. Con la cómoda ignorancia de lo que ocurre dentro. Salvo … ese pequeño detalle que queda de cara al público. El inexplicable rechazo de Ciudadanos. Porque ya me dirás cómo se puede explicar un partido que proclama grandes pactos de estado y otros expresos europeos, si no es capaz ni siquiera de contemplar la unión de partidos que atienden esencialmente a los mismos votantes, y a las mismas ideas.

La líder de UPyD, Rosa Díez, ha dejado totalmente claro que no pactará con Ciudadanos en las elecciones europeas de 2014 ni en cualquier otra cita electoral porque “no son lo mismo” [-->]

Fenomenal. ¿Y en qué consiste “no ser lo mismo”? ¿En que sólo uno de los dos es el chiringuito particular de doña Rosa Díez? ¡Si eso es justamente lo que no discute nadie! Pero, desgraciadamente, también es lo que se trataba de que no viéramos. Y cada vez lo vemos más.

[Esto es una secuela de ayer (¿Por qué votaré el 25 de Mayo?)]

No, sorry; Txomin [-->]. Yo no creo que dadas las circunstancias cualquier partido  hubiera tenido que hacer una política más o menos parecida. Por ejemplo, no creo que cualquiera hubiera tenido mantener la formidable y asfixiante cleptocracia. Y no estoy hablando de los chorizos carne de cárcel, presuntamente todos ellos, sino del gasto público fatuo no ilegal. Y cualquiera *no* hubiera tenido que mantener un sistema educativo que parece la vergüenza con la que vamos a ahorcar nuestro futuro. Ni los miles y miles de “aforados” (ya ni recuerdo la cifra), cuando en los países decentes no llegan a los dedos de una mano.

Es muy fácil.

- ¿Has puesto un agravante muy gordo en el código penal, por el que el maltrato del dinero público convierta a este en casi sagrado? Pues eres un canalla protegiendo a tus ladrones.

- ¿Has copiado a Italia, reduciendo ayuntamientos y regiones? ¿Alguna acción que puedas mencionar que reduzca al gasto público innecesario (salvo para mantener a tus mamoncetes)? Pues eres un canalla ladrón.

- ¿Has copiado (o siquiera estudiado) el éxito educativo de los países que lo han tenido en el último decenio (p.e. Finlandia, Polonia, Corea) y que nos dan mil vueltas? Bueno, mil vueltas nos dan casi todos. ¿Has hecho algo de lo que se pueda esperar que mejore los resultados educativos del país? Pues eres un perfecto incompetente, desde el punto de vista de las mayores urgencias del país.

Yo la verdad es que no veo ninguna diferencia. No ya entre Teledeporte y Ruby, sino entre Teledeporte y Zapatero. Y no creo que mi estúpido voto haya mejorado ninguno de esos tres problemas. Podríamos mirar muchos más, pero si en los tres peores no hay nada …

También podríamos entrar en materias más anécdóticas. Por ejemplo, las anécdotas que más me tocan los cojones. Pongamos lo de fumar en los bares. ¿Para que me ha servido mi imbecilidad de haberle votado al PP? Exactamente, para cabrearme. ¿Y con la majadería de que oficialmente Vizcaya se escriba Bizkaia (o por ahí)? ¿Me ha servido de algo votarle al PP? ¿Y con lo de que las multas de tráfico no sean una herramienta para salvar vidas, sino otra forma más de que la mafia cleptocrática succione parné? ¿Eh? ¿Para qué me ha servido? Yo creo que podríamos seguir así hasta el infinito. Y como se te ocurra hablarme del aborto o de las clases de religión, te tiro el gin&tonic por encima.

Ah, nos queda el bello cuento de hay otros que son angelitos, porque son nuevos. De doña Rosa no vamos a hablar, porque no tiene nada de nueva. A mi también me gusta mucho lo que hace Rivera en el parlamento catalán. Es estupendo que sea parlamentario ahí, y cuantos más compañeros tenga, mejor. Al menos, disfrutar. Derecho al pataleo. Pero eso no tiene nada que ver con lo que se va a ventilar en Europa. Y tampoco le he oído nada que me parezca de fuste respecto a ninguno de los tres problemas principales mencionados antes. Oh, sí, siempre puede haber la ocasional propuesta – humo que suena muy bien, y que todo el mundo sabe que es de cara a la galería. UPyD hace muchas. Se le nota la veteranía. Pero digo yo que ya tenemos experiencia para reconocer el humo, ¿no? Cuando vote en Cataluña, entonces pensaré en Rivera. O si se lo monta aquí. Que ponga a Maleni, ya verías tú. Vestida, o desnuda (como hacían al principio). ;) . Pero eso es otra cosa.

Venga, va. Os aplaudo a los votantes de C’s el 25 de mayo. En realidad me dais envidia. Igual hasta os regalo mi voto. Pero sería por amistad, no por esperanza. O por pensar que dado que no todos somos igual de inteligentes ni de preparados, Luis Bouza piensa mucho mejor que yo en esta materia. Eso sí es un buen argumento. Pero te juro que yo no veo la menor utilidad por ningún sitio.

¿POR QUÉ VOTARÉ EL 25 DE MAYO?

Luis Bouza-Brey, 22-5-14

La crisis europea

Vivimos malos tiempos en Europa: aún no hemos salido de una crisis económica y financiera que afecta a los fundamentos del Estado de Bienestar; la Unión Europea es un galimatías institucional que lleva atascada varios años en el intergubernamentalismo, carente de un liderazgo que impulse la superación del atasco hacia una mayor unión; la globalización y el ascenso de nuevas potencias hacia el desarrollo y la competencia económica internacional reducen el status de los Estados europeos como vanguardia económica y actores relevantes de la política internacional; y, simultáneamente, el impulso europeista, como consecuencia de la larga duración de la crisis económica, el galimatías institucional y la crisis de liderazgo, se ve debilitado y enfrentado a la emergencia de fuerzas partidarias de recluirse en los claustros maternos nacionales, como modo de superar la crisis.
En síntesis: nos encontramos en el umbral de una situación que reducirà nuestro modo de vida a escombros si no somos capaces de cambiar y dirigir el cambio hacia una mayor integración económica y política.
Por eso creo que es necesario intentar dar un nuevo rumbo a la situación de la UE, impulsando un cambio político de sus instituciones. Pero desconfío de las fuerzas políticas mayoritarias tradicionales, que han vivido paralizadas en el atasco durante los últimos años, incapaces de vencer el inmovilismo, a pesar de la peligrosidad del declive derivado de su propia impotencia.

La crisis nacional

En España, también la duración de la crisis, la ausencia de liderazgo y sentido de Estado, y la parálisis de los últimos años, unidas al rebrote de nuestros demonios familiares desintegradores, están produciendo una situación de crisis de Estado irresoluble sin un cambio cultural e institucional profundo que las fuerzas políticas mayoritarias tradicionales resultan incapaces de liderar.
Se hace preciso liquidar los residuos culturales y actitudinales de la desunión nacional y la destructividad antifranquista al mismo tiempo que urge reformar algunos de los elementos fundamentales del sistema político de la transición, como el régimen electoral partitocrático, y también el modelo territorial incoherente y contradictorio del Estado de las Autonomías, que por el transcurso del tiempo y la modificación de la situación histórica se han transformado en disfuncionales y catalizadores de degradación, corrupción y desintegración.
Por todo ello, se hace vitalmente necesario y urgente un Pacto de Estado por la revisión constitucional, que instaure un règimen electoral democrático, que impulse la responsabilidad política de los elegidos ante los electores, e introduzca una reforma del modelo territorial que recupere la unidad del país y venza las fuerzas centrífugas y desintegradoras.
Pero los dos grandes partidos nacionales, PP y PSOE, inmersos en la lucha ciega y cortoplacista por el poder, parecen incapaces de buscar ese Pacto de Estado vital y urgentemente necesario para el país.
Por eso se hace necesario introducir una nueva dinámica política que modifique la situación de bloqueo existente, y para ello sólo se dispone de dos caminos: una abstención que castigue la perversión de los grandes partidos negándoles el voto, o un cambio de los votos hacia terceros partidos hasta ahora marginales.
¿Qué hacer, entonces?
Parece que la alta abstención va a ser un resultado derivado de la situación de parálisis y sectarismo de los dos grandes partidos, pero, en mi opinión, conviene contrapesar esta abstención con el apoyo a nuevos partidos que sean capaces de desatascar la situación sin mandar al traste el proceso de Unión Europea ni favorecer a aquellos grupos nacionalistas que pretenden destruir la Unidad Nacional o a aquellos otros que por perseguir objetivos ucrónicos o utópicos  destruirían las libertades alcanzadas hasta el momento.
Y, de los nuevos partidos que reúnan estas características sólo me parecen relevantes CIUDADANOS, UPyD, y VOX.
VOX es un partido que surge como reacción frente a la ausencia de un liderazgo en el PP capaz de responder a los problemas mencionados anteriormente, y, especialmente, frente a la parálisis de Rajoy y el PP ante las fuerzas destructivas del etnonacionalismo.
CIUDADANOS y UPyD surgieron también como grupos de oposición a la falta de liderazgo del PSC y el PSOE de Maragall y Zapatero, para enfrentarse a la degradación de la situación política y la fuerza desintegradora del etnonacionalismo.
Ambos han evolucionado de un modo diferente: Ciudadanos está intentando transformarse en un partido de ámbito nacional, superando la dimensión estrictamente catalana, para impulsar un liderazgo español frente a los problemas mencionados, a nivel nacional y europeo; UPyD, a diferencia del anterior, surgió como un partido de ámbito nacional, con objetivos análogos a CIUDADANOS, pero en su proceso de fundación se transformó en un partido autoritario, sometido a la voluntad arbitraria de Rosa Díez y Martínez Gorriarán y, por ello, carente de estructuras fiables que garanticen solvencia y coherencia democrática para impulsar el cambio, a nivel español y europeo.
Nos quedan como opciones potencialmente válidas, a mi juicio, VOX y CIUDADANOS. El primero se moverá en el ámbito ideológico del conservadurismo, pero ha surgido muy recientemente, y tiene dificultades para arraigar, al menos en el corto plazo de las elecciones inmediatas.
CIUDADANOS está impulsando un cambio muy interesante en su función política, promoviendo un MOVIMIENTO CIUDADANO de ámbito nacional para defender un cambio de raíz de la situación política actual, con una dinámica regeneracionista atractiva y democrática que parece transformarlo en una gran esperanza para vencer el etnonacionalismo en Cataluña e impulsar el cambio democrático en el conjunto de España. Por todo ello, yo votaré el domingo, y votaré a Ciudadanos, para que ayude a desatascar España y contribuya a desatascar  Europa.

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