Cs


 

Luis Bouza-Brey, 23-5-15

 

 

Ariadna se enamoró de Teseo y le regaló un ovillo de hilo que al seguirlo le sirviera de guía, cuando aquél acudió a Creta y entró en el laberinto para acabar con el minotauro.

 

Los españoles tendremos que encontrar el ovillo y tirar del hilo, a fin de conseguir Regeneración y Estabilidad del sistema político, desde las elecciones de mañana hasta después de las generales próximas, de finales de año.

Con mucha cautela, pues la incertidumbre es muy alta, dadas la carencia de datos fiables sobre la voluntad popular, y la probablemente muy elevada complejidad de los resultados de aquélla en Municipios, Comunidades Autónomas y Cortes Generales, voy a intentar trazar un mapa del laberinto español, encontrar el ovillo de Hispania, y tirar del hilo para seguirlo hasta alcanzar un deseable horizonte abierto.

 

Uno parte de una visión estratégica derivada de la conclusión de que existe una crisis institucional básica del Régimen del 78, debida a la obsolescencia del régimen electoral vigente, a las deficiencias y perversión del modelo de Estado Autonómico diseñado en la Constitución, y a la disfuncionalidad de la función jurisdiccional española, instrumentalizada por los partidos políticos, y atascada por la falta de recursos y la inadecuación de las leyes procedimentales a las necesidades del mundo actual.

Si a ello le añadimos la falta de renovación del modelo económico-social español, bloqueado por las dinámicas del boom especulativo de décadas anteriores, la crisis de la actual, la corrupción, y la inoperancia mortecina del sistema cultural y educativo, la resultante sintética de todos estos factores es esta situación agónica del Régimen del 78, asfixiado por su falta de renovación y sus crisis de representación, participación, e integración, que lo conducen a una crisis global de legitimidad que exige de manera perentoria su reforma.

A mi juicio, esta reforma ha de tener rango constitucional y global, si se desea superar con firmeza el desfase, y abrir un período de desarrollo político estable y continuado del país, duradero por décadas.

Aunque también se puede optar por una política conservadora, de cambios mínimos y parches, para salir del paso e ir tirando unos años en un clima de inestabilidad creciente y disfuncionalidades y flojera estructural.

A la vista de ambas opciones y sus resultantes previsibles, uno se inclina por la primera de ellas, pero teniendo en cuenta que una reforma consistente y global exige amplio consenso, y por tanto, el poner fin a la lógica estrecha, camorrista y decadente de la lucha encarnizada por la conquista del poder entre los partidos, así como comenzar a articular pactos y acuerdos bàsicos reformistas entre viejos y nuevos actores de un drama político mucho más complejo que el anterior.

 

PRIMERA FASE: NUEVOS EQUILIBRIOS LOCALES Y AUTONÓMICOS.

 

Los actores políticos que compartan el mapa estratégico diseñado líneas arriba han de ser conscientes de la necesidad de regenerar la vida política local y autonómica, para sanear la corrupción galopante y generar al mismo tiempo un marco de estabilidad, en el contexto de unas elecciones a Cortes futuras que permitan introducir reformas constitucionales que impidan un derrumbe del Régimen. Derrumbe que conduciría a un retroceso de las condiciones de vida de los españoles y a una fragilidad e inestabilidad políticas globales, que nos aislarían por largos años del contexto europeo y destruirían el desarrollo político y económico del país.

Partiendo de este enfoque, y en un contexto de probable fragmentación del sistema de fuerzas políticas, parece evidente la necesidad de un clima general de acuerdos multidireccionales, en el que se trataría de crear y articular un amplio bloque de fuerzas reformistas, decididas a luchar contra la corrupción y a favor de la gobernabilidad y la reforma del sistema.

Por tanto, partiendo de estas condiciones iniciales, la fijación de acuerdos y coaliciones de gobierno habría de orientarse hacia aquellos actores dispuestos a realizar estos grandes objetivos: saneamiento, gobernabilidad y reforma, sin pactos excluyentes en contra de nadie que los asuma sin ambiguedades y reservas.

Si estas condiciones se asumen y pactan, con fórmulas y calendarios que no dejen resquicios abiertos a la mentira, la manipulación y la retórica tramposa, lo lógico y obligado sería facilitar el gobierno del partido más votado, en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, facilitando un clima de cooperación, atención al interés general, y aproximación a unas elecciones a Cortes Generales que abrieran una legislatura dedicada a la Reforma Constitucional, a la reforma y dinamización del modelo económico, y a la construcción de un nuevo clima cultural saneado y creativo y de un sistema educativo renovado en España.

 

 

SEGUNDA FASE: UNA LEGISLATURA PARA LA REGENERACIÓN, LA REFORMA Y EL DESARROLLO.

 

Este habría de ser el objetivo para el próximo período, una legislatura para el cambio. Pero para posibilitarlo, se debería abrir ya el debate sobre las reformas constitucionales, socioeconómicas, culturales y educativas, a fin de que no se nos escape nuevamente de las manos la oportunidad de Regenerar el sistema y salir del caos creciente actual.

A pesar de nuestras deficiencias y patologías como país, no nos faltan economistas, psicólogos, pedagogos e intelectuales que podrían diseñar las futuras reformas. Habría que pedirles asistencia responsable para elaborar este diseño.

Por lo que se refiere a las reformas políticas e institucionales, hace años que defiendo casi en solitario su necesidad.

Entremos en su análisis:

 

1.- LA REFORMA ELECTORAL.

El sistema electoral actual produce diversas anomalías: la primera es la de que existe una enorme desigualdad en la fuerza del voto de los individuos, pues en unas zonas los Diputados salen elegidos por muchos menos votos que en otras; en unas, un Diputado vale x votos, mientras que en otras, cada Diputado necesita x por y votos para resultar elegido. En general, valen más los votos de los ciudadanos de los territorios despoblados que los de los territorios poblados.

En segundo lugar, la concentración de las candidaturas de algunos partidos regionales en este ámbito territorial, sin presentarse en el conjunto del territorio nacional, junto con el tamaño reducido de algunas circunscripciones provinciales, les lleva a monopolizar la representación de las provincias pequeñas, en detrimento del carácter teóricamente proporcional de la fórmula electoral, transformando el sistema en casi mayoritario en estas zonas.

En tercer lugar, el hecho de que las circunscripciones sean provinciales, y que la presentación de las candidaturas se realice mediante listas cerradas y bloqueadas, hace que la capacidad de elección de los electores se reduzca, al votar a listas de partido con desconocimiento de las personalidades de los candidatos, que, por consiguiente, dependen para ser elegidos de la sumisión a la cúpula del partido del que forman parte y no de sus méritos o deméritos en la representación de los ciudadanos, reduciendo o destruyendo los vínculos de responsabilidad ante ellos.

En cuarto lugar, este carácter semiproporcional de la fórmula electoral tiende a producir un sistema de partidos de bipartidismo imperfecto, que hasta ahora funcionaba con bisagras nacionalistas orientadas al desmantelamiento del sistema y a la satisfacción de intereses locales irresponsables ante el interés general.

La continuación de la vigencia de este sistema, por las consecuencias mencionadas, produciría efectos destructivos para el paìs, por lo que se hace urgentemente preciso sustituirlo por otro alternativo.

La alternativa más adecuada, a mi juicio, sería la de un sistema mixto, predominantemente mayoritario, de distritos uninominales en función de la población, repartiendo trescientos escaños a otros tantos distritos de aproximadamente ciento y pico mil electores cada uno, complementado con una circunscripción única nacional de cincuenta escaños, asignados a listas de partido en función de los votos obtenidos por cada partido en el conjunto del paìs, a los que se hubieran restado los ciento y pico mil votos obtenidos en cada distrito en el que dicho partido hubiera obtenido representación.

Este sistema mixto serviría para dar representación a los partidos minoritarios que no hubieran obtenido tepresentación en los distritos uninominales.

Sin haber hecho todavía ningún ensayo de simulación estadística de un sistema como éste, intuyo que daría lugar a un parlamento con una mayoría clara, con uno o varios partidos minoritarios y potencialmente capaces de constituirse en mayoría en las siguientes elecciones.

 

2.- LA REFORMA DEL ESTADO AUTONÓMICO.

 

El diseño y posterior despliegue del Estado autonómico se hizo sin criterios claros de cuál habría de ser la estructura del Estado resultante al final, producto a trancas y barrancas de tirones contrapuestos durante el proceso constituyente, y resultante de la búsqueda de legitimación del proceso en una situación postfranquista que otorgaba una sobrelegitimación desproporcionada e injustificada a los nacionalistas, a los que se intentaba satisfacer con concesiones descentralizadoras que se pensaba dejarían de ser necesarias a medida que se fuera avanzando en el proceso de descentralización.

La resultante institucional fue un modelo abierto y no estable; un Senado mal hecho; un Estado tan descentralizado o más que los Estados federales pero que no era federal y no osaba atender a la lógica del “autogobierno en la periferia y gobierno compartido en el centro” característica de los mismos, lo que lo llevó a la perversión, la centrifugación de competencias esenciales y la ausencia de mecanismos y controles de coordinación e integración.

La resultante cultural fue la deslegitimación del Estado y la Nación, el irredentismo y fundamentalismo crecientes de los etnicismos ¿”nacionalistas”?, el privilegio territorial y étnico valorado como característica positiva del régimen, la corrupción y despilfarro locales, la estimulación de las conjuras sediciosas que hoy estallan, y la debilidad del Gobierno central, incapaz de mantener la vigencia de la Constitución y la Ley en el conjunto del paìs.

En la actualidad, y como resultado de todo ello, en el País Vasco y Navarra existe una situación de privilegio económico y social; la Constitución, las leyes y las sentencias han dejado de aplicarse en Cataluña; el Estado carece de competencias esenciales en diversas Comunidades Autónomas, en las que su debilidad es tal que resulta incapaz de mantener la vigencia del Estado de Derecho; el castellano ha perdido su status de lengua cooficial en las instituciones y el sistema educativo, violándose de este modo los derechos fundamentales de la población de los territorios bilingües; el Senado es un cementerio de elefantes y no una cámara de representación territorial e integración de la diversidad; los medios públicos y privados subvencionados de comunicación bombardean con propaganda asfixiante y monolítica propugnando la sedición; la escuela se ha transformado en una instancia de adoctrinamiento y propaganda para la sedición y desmembración del Estado y la Nación; un sector de los políticos y autoridades autonómicas conspiran públicamente para cometer sedición, sin que ni jueces ni fiscales actúen, prevaricando abiertamente; los partidos principales de ámbito nacional traicionan su obligación de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes llegando a pactos y acuerdos explícitos o tàcitos con los sediciosos…

En síntesis: el Estado Autonómico se ha pervertido y constituye un atentado contra la Constitución y la unidad de España. Es preciso reformarlo urgentemente para evitar el derrumbe del régimen constitucional y la transformación del sistema político en un Estado fallido, sometido a rupturas balcanizantes y ataques exteriores ante su situación de debilidad.

 

3.- LA REFORMA DEL PODER JURISDICCIONAL.

 

El poder jurisdiccional, atascado por falta de recursos, leyes procedimentales obsoletas y dependencia de los partidos políticos en sus instancias superiores, que lo hacen lento, ineficaz y dependiente, necesita una reforma urgente que restablezca el Estado de Derecho y lo salve de constituir una caricatura kafkiana de una Justicia en la que los ciudadanos comienzan a dejar de creer.

 

En fin, para mi estas son las reformas urgentes que deberían empezar a debatirse y aplicarse en la próxima legislatura. Su aprobación exige amplios acuerdos y una dinámica de consenso diferente de la camorra permanente de la actualidad.

La situación en Cataluña podría muy bien ser representada por medio de una película de zombis delirantes movidos por tropismos de odio y sectarismo etnicistas, que se autoalimentan con sus orgías coloristas y un sentido narcisista de comunidad cada vez más endogámica y reducida.

¿Qué es lo que fomenta este delirio? La cobardía y vaciado de principios del Gobierno de Rajoy; la carencia de sentido de Estado y patriotismo del PSOE, liderado por ineptos influidos por un PSC ya desahuciado, por su incapacidad y oportunismo; la demencia senil de ICV, vaciada de los principios de igualdad, solidaridad e internacionalismo por sus dirigentes pequeñoburgueses; la corrupción y anacronismo reaccionario de CIU, reflejo de la oscuridad y mezquindad del sector más anquilosado e interesado de la pequeña burguesía local; y el golpismo genético delirante de los “enrauxats” de ERC y CUP, dispuestos a conducir de una vez a Cataluña al suicidio.

Frente a este caos degenerativo comienza a organizarse la resistencia de un “Ciudadanos” que acierta por fin con una estrategia coherente; de una “Sociedad Civil Catalana” y otros grupos, que intentan articular la indignación de sectores populares cansados de vacaciones políticas de más de treinta años; de “Crónica Global” que intenta hacer llegar la resistencia al mundo digital; y de una sociedad catalana que comienza a sacudirse el sopor narcotizante inyectado en ella por la astucia reaccionaria del nacionalismo etnicista.

¿Habrá tiempo de corregir el rumbo infernal que nos han impuesto? Uno no lo creería, si no fuera por la experiencia, que indica que los regímenes autoritarios, aparentemente eternos, se derrumban como castillos de naipes cuando aparecen las primeras grietas en su coraza. Habrá que leer las urnas de mañana.

Luis Bouza-Brey

 

Hagamos un esquema embrionario de la situación:

 

Un primer dato a tener en cuenta: hay de plazo hasta el 5 de julio para elegir Presidente/a de la Junta.

 

Segundo dato: a finales de mes se efectuarán las elecciones locales y sutonómicas, que definirán el panorama de posibles pactos para formar gobiernos.

 

Tercer dato: los resultados de las elecciones en Andalucía permiten diversas combinaciones de alianzas, positivas o abstencionistas, para que se pueda formar gobierno.

 

Cuarto dato: en Andalucía està pendiente la continuación del proceso de enjuiciamiento sobre el caso de los ERE, que previsiblementese continuará este mes.

No obstante, la responsabilidad política es muy clara en lo que respecta a los expresidentes de la Junta.

 

Quinto dato: si se quiere regenerar hay que modificar la Constitución, o, como mínimo, la ley electoral, aunque soy de la opinión de que mantener la provincia y la fórmula proporcional de listas impide hacer una reforma que autentifique la representación.

 

Sexto dato: las locales, autonómicas y generales, y sus resultados, exigirán una nueva dinámica de pactos. y acuerdos. Sobre todo, si se desea realizar una reforma constitucional, que exige mayorías muy cualificadas.

 

Séptimo dato: se puede esperar a mediados de junio para cerrar el jeroglífico de la composición de los nuevos gobiernos, incluida Andalucía, esperando la definición del PP con respecto al PSOE y la definición del PSOE con respecto al PP.

 

La conclusión que uno saca, por lo que se refiere a la posición que debería adoptar Ciudadanos, es la siguiente:

No es conveniente desechar ninguna opción de momento, conviene esperar, y no dejarse llevar por los afines que acusan a Ciudadanos de liarse con la corrupción, cuando el futuro exigirá acuerdos con corruptos de todo tipo, votados por el pueblo, si se quiere regenerar el sistema. Encerrarse en el rechazo a pactos es encerrarse en la impotencia.

 

Ahora bien, la posición que se adopte hay que explicarla con el máximo de claridad posible, concretando objetivos de Regeneración Democrática, objetivos anticorrupción, y, cosa importante, calendarios que obliguen a todos.

Luis Bouza-Brey

Zarzalejos describe hoy en un artículo este fenómeno. Pero lo mismo sucede con UPyD, con el PP, y con el PSOE, caladeros desde donde afluyen intenciones de voto hacia Ciudadanos, según las encuestas.
Por ello, ya se va viendo como se desata una tormenta de rayos y truenos desde todas las direcciones, a fin de frenar este aumento constante de las intenciones de voto a Ciudadanos.
Lo que cabe preguntarse es si la tormenta tendrá un efecto relevante sobre este flujo actual y futuro. Y tambièn, sobre las consecuencias de un menor o mayor decrecimiento del aluvión hacia Ciudadanos.
Pero para detectar una respuesta es preciso indagar sobre las causas de este proceso:
La principal de ellas es que el régimen del 78 degeneró y agoniza, y a sus actores principales y secundarios se les considera responsables de la degeneración e incapaces de regenerarlo.
Veamos por qué:
En primer lugar, PSOE y PP llevan varios años enzarzados en luchas partidistas por alcanzar el poder a costa del sentido de Estado y del interés general, incapaces para alcanzar consensos en políticas de Estado y entregados a centrifugar éste para obtener apoyos del nacionalismo etnicista. Produciendo desgobierno y traicionando con ello los principios respublicanos y democráticos de libertad e igualdad, pervirtiendo y violando la Constitución y fomentando el fundamentalismo nacionalista y las propensiones a la desarticulación y balcanización del paìs.
En segundo lugar, IU-IC han jugado el papel de actores subordinados a estas políticas de PSOE, PP y nacionalistas, dejándose llevar por ellos a cambio de silencios y/o protestas retóricas intercambiables por pequeñas migajas de poder.
En tercer lugar, UPyD, que surgió como alternativa regeneracionista y tercerista ante este proceso degenerativo, se transformó en un engendro despótico y falsario, depurador de discrepancias internas y esterilizado para dar cabida e impulso a las fuerzas regeneracionistas existentes en el país. Su destino es la implosión e irrelevancia por arterioesclerosis y selección negativa de cuadros y afiliados.

El desarrollo de esta dinámica degenerativa del régimen del 78, bloqueado por efecto de mecanismos disfuncionales como un sistema electoral pseudorepresantativo, un modelo de Estado autonómico pervertido y destructivo, y una jurisdicción lenta, ineficaz y dependiente, ha llevado a la deslegitimación y desautorización del régimen y sus actores, y a la aparición de fuerzas emergentes como Podemos y Ciudadanos, para responder a la degeneración y el caos.
El movimiento del 15M, del que deriva Podemos, se desarrolló hace ya varios años, siendo dirigido por un sector de IU, descontento con su partido e influido por el socialismo bolivariano de Chávez y el castrismo. La orientación inicial de este movimiento fue revolucionaria, dirigida a acabar con el régimen del 78, y a modificar sus parámetros constitutivos, como el modelo económico, las alianzas internacionales de España, las relaciones con la Iglesia, y la Constitución.

Ciudadanos existe también desde hace años en el ámbito catalán, pero diversas contradicciones y conflictos internos le impidieron hasta 2014 adquirir el convencimiento de la necesidad de transformarse en un partido de ámbito nacional español y de difundir a este nivel su orientación reformista, laica, progresista y opuesta al etnicismo, por consiguiente. Por ello, su ascenso al àmbito político del conjunto del Estado se ha producido con un cierto retraso, ocasionando este desfase procesal de recién llegado que bebe de todos los actores, creciendo lenta pero inexorablemente, hasta límites todavía indeterminados, y causando graves preocupaciones a los demás.

Habrá que ver como evoluciona este proceso, pero no es descartable que la crisis del régimen y la desautorización de los demás actores lleve a Ciudadanos a transformarse en la Alternativa Democrática y Reformista al derrumbe del régimen y la desarticulación del Estado.
Si esto fuera así, como parece probable, Ciudadanos y España necesitan el máximo apoyo popular, para conseguir evitar los múltiples peligros que nos acechan.

Lean a Zarzalejos:

http://blogs.elconfidencial.com/espana/notebook/2015-04-28/podemos-se-desinfla-ante-ciudadanos_783614/

 

Luis Bouza-Brey

 

La que se nos viene encima: no me extrañaría que Ciudadanos resultara ser el partido más votado, después de las próximas elecciones generales, visto lo que estamos viendo y lo que veremos.

 

El régimen del 78 huele a podrido, con los Pujol, los Chaves-Griñán, y los Bárcenas-Rato como aromas emergentes del pastel de la corrupción: a un pastel de rica miel, diez mil moscas acudieron…”

 

Pero lo ominoso resulta de que el régimen del 78 no tiene alternativa, salvo la de la reforma de algunos de sus elementos esenciales, como la fórmula electoral, el modelo de Estado autonómico, y el poder jurisdiccional.

 

Porque, ¿alguien cree que una República, un sistema de gobierno Presidencial, o un Estado centralizado servirían para superar el derrumbe político del país?

 

Yo creo que no, creo que la única opción viable es el reformismo, y me preocupa que tenga que ser Ciudadanos, que de hecho acaba de nacer, quien tenga que dirigir la refundación del régimen, pues también él mismo está refundándose.

 

Pero no hay otro actor posible, dadas la corrupción y deslegitimación de los fundadores del régimen en el 78, y la orientación destructiva de Podemos.

 

Por eso creo que Rivera y Ciudadanos deben ir con pies de plomo, y reclamar la ayuda de las élites y cuadros técnicos no contaminados que queden en el país: estamos comenzando una nueva era, un nuevo proceso de transición en un contexto de libertad que va a ser muy complicado.

 

Vean: Los españoles y el síndrome de la mujer de Lot, de José Antonio Zarzalejos.

 

 

Algunos dicen que Ciudadanos o no tiene ideología o que no se sabe a dónde va, o que es una “marca blanca” del PP.

Leyendo la información que os referencio a continuación, uno saca la conclusión de que Rivera sabe muy bien dónde está y a dónde va. Rivera constituye la única esperanza cierta de salvación de nuestra respública, de nuestras libertades, y harà de catalizador de un desbloqueo del  atascado sistema político español.

Lo difícil va a ser la concrección de los cambios necesarios y de la forma de llegar a ellos…

En mi opinión, si se consigue sustituir el actual règimen electoral proporcional de circunscripciones provinciales por otro mixto, predominantemente mayoritario con circunscripciones uninominales, complementado por una circunscripción nacional proporcional que otorgue una representación mínima pero suficiente a las minorías, se habrà dado un paso gigantesco en la salvación del régimen de libertades…

El otro aspecto esencial a modificar es el modelo de Estado autonómico, que necesita clarificación de la distribución de competencias entre el centro y la periferia, el freno al proceso de centrifugación derivado de la perversión del sistema, la reforma del Senado para integrar las decisiones fundamentales en el centro, y la victoria sobre el nacionalismo étnico, constitutivo de una aberración antidemocrática y reaccionaria inaceptable en un país moderno en el siglo XXI.

Está por ver, con respecto a esta cuestión, si con la activación de los controles previstos en la Constitución se puede dar integración y coherencia al Estado Autonómico: en asuntos como la Educación, la Seguridad, y otros servicios públicos, casi con toda seguridad se puede afirmar que la descentralización se ha transformado en centrifugación disfuncional para el interés general y la cohesión del sistema y que hace falta una nueva redistribución de materias y competencias.

Y a ello hay que añadir una reforma coherente del Senado, que no puede continuar siendo el eslabón perdido de la Constitución del 78.

Este conjunto de cambios necesarios y urgentes podría realizarse mediante el procedimiento menos rígido de reforma constitucional, pero en el probable Parlamento fragmentado que va a surgir en la próxima legislatura, los amplios acuerdos entre los posibles cuatro grandes partidos van a ser imprescindibles.

En fin, creo que Albert Rivera sabe bien dónde está y a dónde va: en el respublicanismo democrático de la monarquìa constitucional, y hacia la articulación de un proyecto de salvación del sistema de libertades para España. Creo que hay que apoyar firmemente a Ciudadanos y Rivera en este nuevo gran objetivo del desarrollo político español. Gracias, Albert.

 

Leed las declaraciones de Rivera:

 

 

 

 

Moda Ciudadanos“, de Ignacio Camacho en “ABC” DEL 4-3-15

 

 

Luis Bouza-Brey:

Ciudadanos encarna la esperanza de supervivencia del sistema de libertades instaurado en el año 78.

Ciudadanos necesita definir un proyecto nacional en el que quepamos todos los españoles, regenerando el régimen constitucional, para acabar con el sectarismo de izquierdas frente a derechas, con la corrupción generalizada; con el etnonacionalismo sedicioso incapaz de aflojar sus ventosas étnicas sobre el territorio y abrirse a la hermandad entre todos los españoles; con el inmovilismo del acaparamiento del poder de unos y otros, contrario al interés general ,frente al cual emerge el populismo miope de la protesta sin alternativas viables.

Ciudadanos no es una moda “chupiguay”, sino la concrección de la necesidad nacional de un proyecto de estabilización reformista, que acabe con un régimen electoral oligárquico y un modelo de Estado autonómico pervertido que, de consuno, conducen a un Estado deslegitimado, fallido y balcanizado.

Ciudadanos constituye la esperanza de la ciudadanía demócrata y decente de salvar las libertades y salir del precipicio de corrupción e incompetencia al que nos han conducido sociolistos oportunistas, peperos acongojonados y corrompidos, tarugos etnonacionalistas esquizofrénicos, izquierdosos obtusos y paranoicos, y listillos trileros de algún partido emergente que han malogrado las fuerzas de la Regeneración.
El reto que ha de afrontar Ciudadanos es complejo y muy difícil: de su inteligencia y coherencia para superarlo depende nuestra salud pública y el futuro de España.

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