crisis


Luis Bouza-Brey.

 

Joaquín Costa detectaba “oligarquía y caciquismo” como Constitución sustancial del sistema político español; Brenan dibujaba las características esenciales de este sistema oligárquico y caciquil… Pasados dos siglos seguimos igual: esa estructura bàsica ha hundido el régimen constitucional del 78, pervirtiéndolo, transformando la Constitución en nominal, y haciéndolo inviable mientras no se le introduzcan reformas esenciales.

¿Qué es si no oligarquía y caciquismo el poder político y financiero de siempre, sustentado por un PP y PSOE corrompidos en Madrid y resto de España, complementados por los caciques nacionalistas en Cataluña y Euskadi?

¿Qué es si no oligarquía y caciquismo un régimen corrupto a todos los niveles, en el que la democracia ha sido pervertida por un régimen electoral pseudorepresentativo y un Estado autonómico centrifugado a favor de los caciques locales?

 

Ved el artículo de Javier Gallego sobre el laberinto español y su estructura esencial, duradera por los siglos de los siglos… Quizá por eso, el pueblo español se cansa cada cuarenta años y deja caer la piedra de la libertad, imitando a Sísifo, condenado por los dioses a un trabajo eternamente improductivo.

 

Javier Gallego: “El laberinto español”

 

 

Remitido. Entrada invitada desde el Blog de Juan Nadie.

Y dijo Dios a Abraham -Porque el pecado y la depravación corrompen las ciudades de Sodoma y Gomorra, haré llover sobre ellas azufre y fuego.-

Y dijo Abraham -Cruel parece tu ira señor. Y si hubiera un cincuenta por ciento de políticos honestos, ¿destruirías también a los justos?-

-Si hubiera un cincuenta por cien de políticos honestos perdonaría a la ciudad. Pero mira el caso Bárcenas y la Gurtel y la Púnica. Y Urdangarín. Y Pujol y Cajamadrid…

-Y si al menos, en el otro lado, hubiera cuarenta justos de cada cien políticos, ¿también a ellos los destruirías?

-Si un cuarenta por cien de los políticos fueran justos, perdonaría a la ciudad pero, ¿no has visto lo de los ERES de Andalucía, las Cajas de Ahorros…?

Y dijo Abraham -Pero, …

[Sigue en el blog de Juan Nadie –>]

Luis Bouza-Brey

 

Hoy deseo inaugurar una nueva forma de participación en Plaza Moyúa que viene a cerrar, en cierta medida, mi alejamiento de año y medio del Ruedo Ibérico, cuando el hartazgo con respecto a la situación de estancamiento político y la desesperanza de que se activaran soluciones a la parálisis y el derrumbe del sistema de libertades, me llevaron a tomarme unas “vacaciones bananeras” y, posteriormente, a hibernar mi página web y suspender mi participación cotidiana en este blog.
Desde entonces ha pasado el tiempo, y aunque mi sensación de desasosiego y hartazgo sigue viva, el deterioro de la vida política, la parálisis y, en consecuencia, la urgencia de la necesidad de que se vuelva a coger el timón del gobierno del país, me llevan a volver a Plaza Moyúa y a la participación en el Ruedo Ibérico, aunque con poca confianza en que ello sirva para algo más que para expresarme.
Por eso deseo inaugurar esta sección de “COUSAS”, en la que, de vez en cuando, traeré al blog artículos de opinión que me parezcan significativos y relevantes para la reflexión y el debate.
Junto a ello, estoy incrementando mi participación en FACEBOOK, que me sirve para detectar corrientes de opinión y aportar mis ideas a un sector amplio de la opinión pública.
Por lo que respecta a mi pàgina web de “Comentarios de actualidad política”, todavía tengo que decidir su status futuro.

Hoy, el tema que deseo aportar a esta sección es el del fin de época que estamos viviendo. Un fin de època que afecta al régimen del 78, a la Unión Europea, y a la política internacional.

UN ESQUEMA ANALÍTICO

Por lo que respecta a nuestro país, y al análisis político general, suelo utilizar dos conceptos teóricos que creo resultan útiles para la percepción de la realidad: el concepto de sistema político es el más genérico, y hace referencia a las variables básicas de la vida política, como son los problemas de la vida social (económicos, sociales, culturales e internacionales), las corrientes culturales y de opinión emergentes y dominantes en la sociedad, los actores sociales y políticos que interactúan en ella, los equilibrios y formas de interacción entre estos actores, y la situación general de cooperación y conflicto resultante de todas estas variables.
El concepto de régimen político lo utilizo para hacer referencia a las estructuras y normas más formales e institucionalizadas de la vida política, como la Constitución y las leyes básicas, las organizaciones sociales y políticas (grupos de interés, partidos políticos), el régimen electoral, y las instituciones centrales y periféricas del Estado.
La combinación de los conceptos teóricos de sistema y régimen político permite percibir la dinámica del cambio político y anticipar sus posibles direcciones: cuando los elementos del sistema cambian, el régimen tiene que adaptarse o sucumbir, mediante las formas del cambio conocidas de la Reforma, la Revolución o el Golpe de Estado.

UNA CRISIS MULTIDIMENSIONAL

La tarea esencial de los politólogos consiste precisamente en anticipar, prever y orientar el cambio político, y por eso deseaba aportar hoy estos criterios metódicos, antes de entrar en el fondo de la cuestión que hoy me parece relevante, la del fin de época en España, la Unión Europea y las Relaciones Internacionales.
Para entrar en materia traigo al blog diversos artículos que plantean directa o indirectamente esta cuestión: Zarzalejos y la crisis política del país y la función de Ciudadanos; Esteban Hernández y la crisis de la clase media que constituye la base social del sistema político español y del régimen del 78; y Manjón y el anàlisis de la crisis económica de la Unión Europea.
Hubiera deseado aportar algún artículo más sobre la crisis general e institucional de Europa y sobre el cambio de las relaciones internacionales, pero no dispongo en estos momentos de esta información a mano, y la dejo para más adelante.
Acabo esta larga introducción con la tesis de que el cambio impulsado por la globaluzación en las relaciones internacionales, con sus potencias emergentes y decadentes, la crisis económica de los últimos años, la parálisis institucional de la Unión Europea, y los efectos de la crisis económica sobre el sistema político español, así como el estancamiento y corrupción del régimen del 78, están abriendo, después de cuarenta años de la muerte de Franco y el comienzo de la transición, un nuevo período en la Historia de España cuyos rasgos definitorios sólo se pueden entrever, de momento.
¿Cuál es el modelo de salida de la crisis del régimen, el modelo de “Podemos” o el de “Ciudadanos”; el modelo revolucionario, o el reformista?
¿Serán capaces, alternativamente, el PP y/o el PSOE de coger el timón de una vez y dirigir la salida de la crisis?¿o su parálisis y ceguera nos llevará al derrumbe, la balcanización y el Estado fallido?
Creo que estas son las preguntas a hacerse. Les dejo con algunas propuestas de análisis. Vean los artículos mencionados:

JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS: “Un precio destructivo
en “El Confidencial” del 13-12-14

ESTEBAN HERNÁNDEZ: “El problema de la clase media: por qué nadie planta cara a Podemos
en “El Confidencial” del 17-12-14.

JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS: “Albert Rivera y los electores huérfanos

en “El Confidencial” del 16-12-14.

 

LUIS MARIANO MORENO ECIJA, Carta al Director de “El País ” del 29-9-14: “Europa nunca saldrá de esta crisis

PEDRO L. MANJÓN, en “R.T.V.E.ES” del 8-5-14:
Cinco años de crisis que pusieron en jaque la supervivencia del euro

 

HUMANIDAD, CONCIENCIA Y LIBERTAD

 

Luis Bouza-Brey, 12-9-14

 

 

Se encuentra uno, a veces, con eslabones de ideas que desencadenan una corriente de hipótesis que van surcando la oscuridad en busca de sentido. Eso me ha sucedido hoy, doce de septiembre, con un artículo de Javier Reverte en la tercera de “ABC” denominado “El Mal”, que insertaré a continuación, una vez hecho el relato de la corriente de ideas emergentes de él:

Estoy convencido de que es ley del Cosmos que de él surjan vida y conciencia, vida consciente, materia que se reproduce a sí misma y de la que brota la búsqueda del sentido de sí misma y de todo.

Y estoy convencido de que ello es resultado de que el fondo del Cosmos es Conciencia, de la que brota esa vida consciente que constituye la expresión minúscula y refleja de esa inmensa corriente de Consciencia que da sentido a a Todo.

Por eso concibo al ser humano como un sujeto cuya naturaleza esencial es la búsqueda del conocimiento que le permita encontrar y dar sentido a su ser, y orientar su conducta hacia la superación de las coerciones del mundo material y social, que redunde en el incremento de su capacidad de elegir el curso de su vida. La naturaleza del ser humano, en mi opinión, es la de ser vida consciente que se esfuerza por alcanzar una libertad creciente. Conciencia y Libertad constituyen la esencia del ser humano. Conciencia y libertad aleatorias, pero que constituyen arquetipos teleológicos del ser humano, por los que tiene que trabajar en un proceso de esfuerzo material y reflexión intelectual que no tienen fin.

A esta tesis fundamental podrían añadírsele reflexiones colaterales sobre la reencarnación individual o el aprendizaje colectivo e histórico de la Especie, pero no es este el momento de emprenderlas.

En este marco conceptual encaja adecuadamente la inserción de una ética “ilustrada”, por concepciones religiosas o laicas que intenten encontrar sentido a la vida humana. Pero surge permanentemente el problema intelectual de sintonizar equilibradamente las coerciones materiales, sociales y de sentido, derivadas de las diferentes dimensiones del ser humano, y los problemas del ajuste mayor o menor, o del desajuste, entre estas exigencias.

Para finalizar este breve pero intenso apunte, quisiera señalar la relación entre estas ideas anteriormente apuntadas y el problema de la erosión de la “ética” apuntado por Reverte:

Estamos viviendo una época de crisis general, de cambio de paradigma, en el que la globalización distorsiona todos los elementos de la realidad: dimensiones del ser humano, estructuras, organizaciones, comportamientos e ideas; y este cambio de paradigma, esta crisis global, degrada, corrompe, desorienta y envilece al ser humano, que tiene que renovar e intensificar esfuerzos en su búsqueda permanente de sentido, dirección y supervivencia.

 

A veces rompo la pauta autoimpuesta y respetuosa de no publicar artículos de “ABC” antes de que el propio periódico los abra al conocimiento en abierto. Lo hago cuando creo que la importancia de lo publicado es excepcional. Y este creo que es el caso del artículo de Javier Reverte publicado hoy, 12-9-2014 en “La Tercera” de “ABC”.

Artículo que inserto íntegramente a continuación, a la espera de que, a lo largo del día, se pueda sustituir por un “enlace” que nos lleve a èl.

 

EL MAL

POR JA­VIER RE­VER­TE, PE­RIO­DIS­TA Y ES­CRI­TOR, ‘ABC’ – 2014-09-12

«Na­die, a es­tas al­tu­ras, ni si­quie­ra la au­to­pro­cla­ma­da iz­quier­da, po­ne en cues­tión a un ca­pi­ta­lis­mo que as­pi­ra a en­ri­que­cer­se a ba­se de in­ge­nio, de diá­lo­go y de ries­go per­so­nal. Pe­ro ca­si to­dos de­tes­ta­mos ese ca­pi­ta­lis­mo que pre­ten­de con­ver­tir­nos a la mayoría de los humanos en esclavos.

 

JEAN-Paul Sartre era una mente luminosa, dotada de una excepcional capacidad analítica, que sin embargo se equivocó muy a menudo. Y en especial, en los aspectos morales de su filosofía política. En cierta ocasión admitió, quejumbroso, su incapacidad para dotar a su pensamiento de una dimensión ética. Y extendió ese fracaso a la generalidad de los pensadores surgidos de las ruinas de la II Guerra Mundial. Se equivocaba otra vez, o quizás mentía, porque a su lado, pero en su disidencia, crecía una figura de indudable talante moral, Albert Camus, tachado de esteticista por los pensadores progresistas franceses de su tiempo.

Ahora nos hemos acostumbrado a caminar desnudos de ética y son pocos aquellos de nuestros pensadores que buscan en estos tiempos dotar de un sentido moral a la historia, como si dieran por buena la visión de Macbeth: «La vida es una historia narrada por un necio, llena de ruido y furia, que nada significa». Parece que ya no creemos en la redención y que hemos renunciado a la construcción de un mundo mejor, algo que ha sido una constante en el esfuerzo de los hombres a lo largo de los siglos, o por lo menos de unos cuantos: los pensadores. Y el hombre, si renuncia a la redención, es un animal herido.

Digo esto, no sólo porque me asuste ver el crecimiento de la corrupción, contemplar cómo la avaricia de los poderes financieros se ha desbocado sin que nadie sepa cómo ponerle el freno, sentir el desánimo palpitante de una sociedad que no ve salida a la crisis económica y moral…, no es eso sólo. Me asusta más darme cuenta de la resignación con que aceptamos convivir con ello y la naturalidad y el conformismo con que se abren paso nuestros sentimientos de derrota.

El mal y el delito se han hecho costumbre y convertido en hábitos; los malvados ya no se esconden, los estafadores sonríen a las cámaras de los fotógrafos, el que no se enriquece por los medios que sea es que es tonto –lo dijo tal cual un socialista en tiempos de Felipe González, el entonces ministro de economía Carlos Solchaga– y el caso Pujol no lo juzgamos como una catástrofe de la democracia, sino que lo contemplamos a veces como la habilidad de un golfo lo suficientemente listo como para construirse una biografía de patriota ejemplar. Resulta curioso que esa catástrofe ética e institucional le produzca al actual «president» de la Generalitat, en sus propias palabras, solamente «pena, tristeza, lamento y decepción». ¿Nada más que eso, señor Mas? ¿No le irrita, no le dan ganas de escupir al muy honorable, no siente deseos de abofetear hasta que le duelan las manos al hombre que enfangó el prestigio de Cataluña y el de todas las instituciones democráticas? Pujol no era sólo un político de relumbrón, sino el abanderado de la dignidad de su pueblo y de la defensa del imperio de las leyes. Ahora hemos visto que esa bandera era tan sólo un capote para protegerse del toro de la justicia.

Por otra parte, he visto imágenes muy penosas estas semanas en los periódicos, a las que podría poner como ejemplo de la indiferencia con que nuestra sociedad contempla el derrumbe de la moral pública. Citaré una sola, no obstante: la de Carlos Fabra, el antiguo presidente del PP de Castellón, saliendo chulesco de la Ciudad de la Justicia, mientras un agente de Guardia Civil, en la puerta de los juzgados, le estrecha la mano con gesto sonriente. ¿La ley se cuadra ante el corrupto?

Yo veo el delito financiero como una de las caras del mal, cuya raíz no es otra que la ausencia de una dimensión ética en el mundo de hoy, de una ética, por supuesto, laica. Me puedo imaginar una alegre reunión de Pujol y señora con sus «pujolitos», bajo el árbol de la Navidad familiar, planeando cómo se van a enriquecer usando de sus influencias y de su gran amor a Cataluña. Y mientras los niños cantan «Campana sobre campana» y abren los paquetes con los regalos, imagino el rostro enternecido del abuelete que ha sido capaz de construir una familia unida sobre una montaña de monedas de oro, protegida por la campana de «su» Cataluña. Si yo tuviera talento como dibujante, pintaría a Pujol como un tío Gilito con barretina.

En estos días, uno añora la Europa del siglo XVIII, la Europa de las luces de la Ilustración, rayos de luminosidad que hoy nos quieren arrebatar congregaciones intransigentes en el interior de la Iglesia católica –menos mal que ha venido el Papa Francisco a poner orden–, movimientos políticos repulsivos de signo xenófobo que recuerdan los principios ideológicos del nazismo y un avariento y enloquecido sistema financiero. Vale recordar lo que decía, en 1997, Rüdiger Safranski en su magnífico libro «El Mal»: «Las catástrofes del siglo XX nos han impartido una lección, a saber: que el poder económico ha de equilibrarse con el poder político». Habría que añadir hoy que el poder político precisa equilibrarse con el poder de una ética y una justicia vigorosas.

Hace un par de décadas, el director de cine galés Peter Greenaway proclamaba con euforia: «Nos hemos deshecho de Dios, de Satán y de Freud. ¡Por fin estamos completamente solos en la historia de la humanidad!». Vale. Pero no hemos sabido deshacernos del poder del dinero ni construir una moral que controle los instintos de los más ricos.

Nadie, a estas alturas, ni siquiera la autoproclamada izquierda, pone en cuestión a un capitalismo que aspira a enriquecerse a base de ingenio, de diálogo y de riesgo personal. Pero casi todos detestamos ese capitalismo que pretende convertirnos a la mayoría de los humanos en esclavos. Fracasados los políticos por embridar a los poderes financieros, es la hora de los pensadores audaces.

En el Renacimiento, hartos de un Medievo en sombras, los hombres miraron hacia la Grecia clásica para reinventarse. ¿No será ahora la ocasión de girar la cabeza hacia los principios de la Ilustración para reconstruir una suerte de despotismo democrático?

Me faltan conocimientos para debatir con amplitud y pericia técnica los asuntos económicos, pero nada más leerme el programa de “Podemos” para las europeas percibí que si se aplicara,  nos mandaría todo nuestro sistema económico al infierno, encerrándonos en un “corralito” que multiplicaría nuestra excentricidad en el contexto en que nos desenvolvemos y agravaría la crisis general de España, haciéndola irresoluble.

Esta es una tesis intuitiva de un lego en economía, dotado únicamente de conocimientos elementales sobre este ámbito del conocimiento, por lo que reitero mi insuficiente capacidad para articular una reflexión elaborada sobre él. No obstante, ayer apareció en “El País” un artículo, titulado  “¿Es Podemos una alternativa para la izquierda?”, que plantea con claridad este asunto, y por ello me parece de muy recomendable lectura y adecuado para recoger aquí su existencia, de la cual os doy cuenta, por si alguien se anima a entrar en el debate sobre su contenido.

Vid:

¿Es Podemos una alternativa para la izquierda?

 

Unicornilandia es el país de las grandes ideas y los gobernantes sobresalientes. Por ejemplo, unos gobernantes geniales encargan a unos burócratas no menos inteligentísimos la creación de un nuevo exámen de conducir. Y estos lo hacen. ¿Y cómo sabemos si está bien o mal hecho? ¡Pues porque son inteligentísimos, y los genios aciertan siempre! Ponga un genio en su vida.

Y ahora llega, y a otros genios (las autoescuelas) se le ocurre hacer una encuesta entre los conductores reales. Esos que día a día, y durante miles y miles de kilómetros, demuestran saber conducir perfectamente. Para comprobar si contestan bien al exámen preparado por los genios burócratas. Y, ¡horror!

En principio, hasta el más tonto de la clase comprende bien el problema. No existe la menor relación entre el estúpido exámen, y la realidad de conducir competentemente. Pero los genios van a su aire. Ellos son asín, y concluyen:

La organización ha asegurado que el documento pone de manifiesto la necesidad de medidas “urgentes” para paliar el desconocimiento de las normas de circulación por parte de, al menos, un 20,7 por ciento de la población que ha obtenido puntuaciones especialmente bajas.

No está mal. Un 20% de todos los conductores pasando por las autoescuelas suena a negocio redondo. ¡Vaya!, que suena incluso a salir de la crisis para toda una industria completa. Igual hasta se montan autoescuelas nuevas y todo. Eso no se le ocure ni a Rajoy.

Además, se podría ampliar la idea. Imaginemos que los espectadores españoles no pasan el exámen de calidad de espectador. No sé, por ejemplo, que no van a ver películas españolas. Excepciones de apellidos vascos aparte. Con mentalidad de genio, en seguida comprenderemos que el fallo no está en nuestra idea de la calidad de espectador, ¡sino en los espectadores! Y les obligamos a ver películas españolas. Pero como eso queda un poco chungo, y hay elecciones y tal, se puede suavizar el asunto. Con que las paguen -sin verlas- ya basta. Como comprar escapularios, pero para el cine, en lugar de para al alma. Al final, son casi lo mismo. Sería una magnífica idea … si no fuera exactamente lo que ya se lleva a cabo.

Conclusión. La Confederación Nacional de Autoescuelas no es, contra todo lo que podría parecer, una banda de lunáticos francamente extravagantes. En realidad es gente de gran perspectiva, con los pies en tierra bien firme. Simplemente, han comprendido cómo funciona el sistema, y lo llevan a la práctica. O sea, genios. Otros más. Y ya no cabe un genio más.

Sefuela

Antes de nada, debo pedir disculpas por equivocarme al valorar una noticia de ayer. Aunque sabía de la estupidez como criterio básico de elaboración de normas, nunca pude imaginar que llegase a tanto. No esperaba cambio alguno en una de las normas más nefastas que existen en la actualidad (los ratios de capital de Basilea 3), y cuando leí que se había acordado establecer un nuevo ratio, supuse de forma errónea que sustituiría al anterior.

Mi opinión sobre los efectos en la economía de los ratios de capital de Basilea ya las he expresado anteriormente aquí. Constituyen, en mi opinión, el principal obstáculo para  que vuelvan a funcionar los mecanismos de transmisión de la política monetaria. Una buena idea aplicada a destiempo que acaba teniendo un efecto nefasto en la economía.

El nuevo ratio de apalancamiento anunciado ayer se establece en un 3% sobre los activos totales del banco, incluyendo activos que no aparecen en el balance y otros cuyo riesgo se ve reducido por la utilización de colaterales (garantías específicas para determinados casos de impago). Como consecuencia, limita el tamaño total de un banco a 33 veces sus recursos propios. Algo razonable si fuera un ratio único. Dificultaría que la quiebra de un banco tuviera las consecuencias que acarreó al sistema financiero mundial la quiebra de Lehman Brothers.

Si fuera un ratio único, como fue mi primera impresión, eliminaría los efectos negativos que les detallé en mi anterior artículo. Los bancos ya no se verían penalizados por conceder créditos a empresas, no se verían obligados a reducir su saldo total de crédito a las mismas. Empresas viables, pero ahogadas ahora de forma artificial por falta de crédito, podrían salir adelante. A cambio, los estados no tendrían tan fácil financiarse y subiría su coste financiero, obligándoles a realizar los ajustes necesarios para equilibrar (al menos un poco) sus cuentas.

Pero no, no es un ratio único, sino adicional al ya existente. Aunque algunas frases de una de las comunicaciones del BIS sobre este asunto (la nota de prensa) inducían a pensar lo contrario  (The leverage ratio was designed to serve as an important backstop to the risk-based capital measures by constraining the build-up of leverage in the banking system and providing an extra layer of protection against model risk and measurement error.) cuando se intenta acceder al documento completo, ya aparece meridianamente claro : “The Basel III reforms introduced a simple, transparent, non-risk based leverage ratio to act as a credible supplementary measure to the risk-based capital requirements” y “The Basel Committee is of the view that a simple leverage ratio framework is critical and complementary to the risk-based capital framework”

Así que mi gozo en un pozo. No sólo no desaparece la normativa perversa que lastra economías gravemente deprimidas, como la nuestra, sino que se añaden nuevas normas que podrían agravar el problema. En el artículo del Financial Times donde apareció la noticia, titulado” Basel presses ahead with plans to limit bank borrowing” se habla de que tendría efectos positivos sobre préstamos a empresas. Sin embargo, tengo la impresión de que el analista consultado ha cometido el mismo error de interpretación que yo cometí.

En cuanto a cómo se verán afectados los bancos, se habla de que los asiáticos no tendrán problemas. Si se verán afectados (obligados a aumentar su capital o reducir su área de influencia) los bancos americanos. También los grandes bancos alemanes cuyo volumen de operaciones vivas de derivados supera con mucho el máximo que tendrán permitido.  De aquí a 2015 (fecha en que comienza) habrá montones de estudios sobre cómo afecta a cada uno de los grandes bancos.

¿Y todo esto nos importa a nosotros, mortales? Sí. Parafraseando a Dante “Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate” Seguimos en el infierno, y no hay nadie con la conjunción necesaria de conocimientos, ideas y posición, que nos pueda sacar de aquí.

PD. Esta vez no echen la culpa a la Unión Europea. La normativa que menciono es de aplicación mundial.

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