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Vaya en honor / recuerdo de Santiago. Y como riña a nuestros compañeros “cacharrines”, que tienen abandonada la sección de La Cacharrería de Santiago. Digamos Jazmín, Luis Bouza y Sefuela.

Nunca he encontrado una disculpa razonable para comprarme una tableta. Y me gustan, cuando he usado o configurado las de otros. “El” juguete defintivo (de momento). Estaba en la duda de regalar una. Duda por dos cosas. Por si sería fácil de usar para alguien de no especial destreza con los ordenadores, y por si se pueden leer libros durante horas sin cansarse la vista.

Mi propio juicio sobre fácil / difícil no vale, claro. Pero ya sospechaba que, por algún motivo que no entiendo, resulta mucho más fácil que un ordenador. A pesar de ser lo mismo. Pero impresiona ver usando con soltura una tableta a cachorros humanos que aun no hablan y apenas andan. Respecto a la lectura de libros, me la jugué. Calculando que con lo configurables que son, malo sería no dar con una combinación de luz, brillo y fondo adecuada. Y el resultado es que con un lector bueno, ya viene con una configuración perfecta.

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La foto es mala, y la tableta está justo debajo de una lámpara, pero leer, se lee de cojones. Teniendo en cuenta que puedes elegir y configurar la letra, los párrafos, el fondo, y todo, a mi me parece más cómodo de leer que un libro de verdad. Es posible que los aparatos especiales para leer libros, tipo Kindle, sean más cómodos. Y son más baratos. Pero no hay duda de que en la tableta lees a gusto y sin cansancio.

Con la ventaja de que tiene todo tipo de programas interesantes.

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Y si Bob Tisdale edita su libro solo en PDF, porque en Kindle le cobran mucho (por las gráficos), y le obligan a subir el precio, con la tableta no tienes ningún problema para abrir y leer con comodidad un PDF de más de 500 páginas, lleno de santos:

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Con lo que llegamos a Arcadi, Espada defensora de los derechos de autor.

Tisdale es un tipo de pocas pelas que ha hecho un trabajo formidable de varios años, estudiando el fenómeno de El Niño a través de todos los datos disponibles de temperaturas de la tierra. Del aire, del mar, y por cuencas oceánicas. Y te vende toda esa información necesaria por el precio de seis euros y medio. Carillo, pero comprensible. Y le compras el libro a pesar de que crees que no lo vas a leer, porque ya lo ha ido explicando todo de antemano en su blog. En principio, el libro es una recopilación de lo que ha ido poniendo en el blog durante unos años. Aunque luego resulta ser más, los dibujitos explicativos que ha hecho para esta edición son una gozada que facilita las cosas, y al final lo acabas leyendo. Pero el caso es que lo habías comprado por pura simpatía, más que por leerlo, y por pensar que Tisdale hace falta y merece un premio. Vaya, que estás nada menos que colaborando modestamente con el conocimiento. Y te quedas más contento que qué.

Si en cambio vas a un autor arcadiano, por comparar, la primera sorpresa es que en su web no apunta a una versión electrónica de su último libro. Solo menciona papel, Alfaguara, 21 euros. Clic.

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Extrañado, buscas una edición digital, y sí existe. Aunque el autor la desprecie en su web. Por 10,44 euros en Amazon [-->].

Y por supuesto que también lo encuentras con toda facilidad en las webs dedicadas a los libros gratis. El de Tisdale no.

¿Cuánto cuesta y cuánto vale un libro? ¿Contempla Arcadi la diferecia entre el precio, el coste, y el valor de los libros de los autores que defiende? Porque el valor, me temo, es un asunto subjetivo. Para mi el valor de una novela de Pérez Reverte es cero, puesto que he intentado leer dos y no las he acabado. (Hago excepción de Territorio comanche). Y ni siquiera me la descargo cuando la encuentro gratis. A pesar de la simpatía personal por el tipo. Sencillamente, no me necesita. Pero seguro que hay mucha gente que pagaría un euro y medio por una versión “legal” del Tango de la Guardia Vieja, pero no veintiuno, ni diez. Y se lo busca “pirata”. Para alguien que lea cuatro libros al mes, que tampoco es tanto, a este precio hablamos de ochenta y cuatro euros. O de cuarenta y dos por lo digital. Todos los meses. Una pasta.

Así que, Arcadi, tenemos un problema. Podemos convertir la internet en un estado policial para que … ¿cuántos artistas privilegiados vivan de sus libros mata-ratos en España? O la otra alternativa; que ese puñado de artistas de la pista cambien su esquema de hacer dinero. Y empiecen a tratar a sus clientes … como si fueran clientes, y no ganado cautivo. Porque el caso es que no está nada cautivo. Hay demasiadas buenas formas de matar el rato. Y mucho autor intruso, o amateur, no necesariamente de menor calidad.

Los Arcadis parten de un error de concepto garrafal. Que todo aquel que se descarga un libro “pirata”, pagaría por él el precio que le pidan – si la policía hubiera acabado antes con los distribuidores espontáneos. Pero no es así. Puede que eligiera un libro diez veces más barato. O que dedique ese tiempo a participar en blogs, o cualquier otra internetada. Incluso puede jugar al parchís con la chorba y su hermana. Los hay que se dedican a piratear libros por entretenimiento, y con gran arte. He visto epubs que son una maravilla. La gente hace cosas bonitas o interesantes por el puro gusto de hacerlas. Por ejemplo, escribir.

Mi apuesta es que entre la internet y las tabletas se van a leer muchos más libros. A algunos les joderá. Los que lo hagan mal. Pero en general va a ser una gozada. Hasta puede que los autores de blogs pelmas bajen el pistón.

Por cierto, Julio Alonso ganó hace poco el caso “SGAE=Ladrones” contra la SGAE. El Mundo:

Cuando la realidad es peor de lo que se puede aguantar, la solución clásica es evadirse. Y el que pueda aguantar la España de Rajoy, el aguerrido, que levante el dedo. Podría ser llevadero con solo tener un jefe del ejecutivo que supiera hablar con un tono como el que usan las personas para hablar, en vez de con entonación de curita leyendo un sermón. Bueno, con tono de persona hablando, y palabras de persona hablando. Aunque sea mentira.

Pero no. Esa breva no caerá. Y hay que soportar el patético sermón como música de fondo que acompaña al espectáculo de la casta tratando de salvar sus privilegios mientras todo se hunde; a los nazis explicándonos que son corderitos; a los bienpensantes llorando por la llegada de los nazis; a la prima de riesgo con plato en la mesa; y a Anasagasti, el cerebro, llamándole “facha” al resto de la galaxia.

¿Cómo lo hacemos para no verlo? ¿Alcohol? ¿Drogas? ¿Curiosity?

- ¿Mande?

¡¡Curiosity!! Nada te puede llevar más lejos de la insoportable marianidad. Faltan justo 20 días para que el rover Curiosity aterrice en el cráter Gale, en Marte.  Y la NASA ha decidido proporcionarte droga dura en forma de un juego simulador, con el que puedes vivir en directo algo parecido a una experiencia real del aterrizaje y exploración de Curiosity. No  me preguntéis los detalles. Ni idea.  Acabo de verlo, y se me ha ocurrido que le puede ser útil a más se uno. Yo lo usaré, seguro. Lo explican así:

Esta experiencia interactiva en tres dimensiones usa el motor de juego Unity. Permite el uso de un mapa del terreno 3D del cráter Gale, donde aterrizará Curiosity, y un modelo 3D del rover. De esta forma podrás participar como si estuvieras allí mismo.

No suena nada mal. La alternativa de convertirse, literalmente, en un marciano. Y olvidar a Mariano. Aunque sea de forma virtual. Clic.

Otros se dedican al “cambio climático”,y es peor. ;)

En general, soy un entusiasta de GMail. También de Google, aunque me da miedo tanta acumulación.  Pero hoy tienen una noticia divertida. ¡La tecnología latina, incorporada a GMail!

Han descubierto, con estupor, que los españoles, italianos, etc, nos comunicamos mucho mejor. Porque hablamos (también) con las manos. Parece que ya no mola el hieratismo nordeuropeo, y se han puesto a “enseñar” a la aplicación de correo electrónico a interpretar gestos, para poder comunicarse con ella más eficientemente.

¿Más eficientemente? Lo dudo mucho. Su idea es que el teclado y el ratón son “obsoletos”, aunque no alegan mayor razón que el tiempo que llevan con nosotros. Y proponen una especie de lenguaje de sordos para computadoras. Queda espectacular, pero va a haber que aumentar la ingesta de calorías, porque parece que estás en un gimnasio en vez de escribiendo un email:

Al

Otro enlace interesante, el que acaba de sacar google para ver museos

Google Art Project

No se pueden descargar (bueno, algún truquillo siempre hay y de lo mas sencillo, tecla imprimir pantalla y pegar en el paint) pero mola.

Santiago

Hace tiempo, bastante, que no me dirijo a vosotros, queridos co-moyua-blogueros, para comentaros las novedades que en los temas del epígrafe he tenido ocasión de conocer. Hemos vivido y seguimos, inmersos en sucesos políticos y económicos de la máxima trascendencia y tampoco he querido distraeros de vuestras nobles y trascendentes discusiones sobre el (¿putrefacto?) estado de nuestra Nación o lo que fuere. Ahora que se acercan esas fechas tan señaladas, conmemorativas del día en que el niño Dios vino a la Tierra, y para aliviar un poco el fardo del pesimismo que nos abruma, os cuento cositas que puedan distreros, sólo sea unos breves momentos, de las penurias de todo tipo que nos acechan.

Así que, entrando en el tema de lleno, os diré que he tenido ocasión de probar a lo largo de un mes la famosa Galaxy Tablet de Samsung, que tanto da que hablar. Y lo primero es daros unos datos de probable interés. Esta tableta se lanzó comercialmente en Alemania hace poco más de un mes. Salió al mercado con un precio de 730€ y se podía comprar en “amazon.de”. Sin modificación de ninguna clase, actualmente ha bajado el precio a 640€; casi 100€ en un mes. En España he leído que se lanzaba con un precio teórico de 850€ -siempre me refiero a productos no ligados a operadoras. Al parecer, con contrato de Vodafone, el precio resulta mucho más razonable.

Por otra parte, hace unos pocos días también se ha lanzado en EEUU. Allí, el precio de la tableta libre, se ha fijado en 600$, alrededor de 500€. De modo que ya está rondando el precio de los últimos smartphones lo que es perfectamente razonable porque eso es lo que la tableta es: un smartphone “gordo”. En cualquier caso el precio ya es inferior al de un IPhone G4.

Respecto a la tableta en sí os daré mi impresión personal. Por un lado, el acabado del aparato es excelente; impecable, sólido y con materiales que inspiran confianza. Además, como “cacharro”, es bonito. La primera impresión, por tanto, no puede ser mejor. En cuanto a su uso, resulta cómoda y rápida con respuesta inmediata pero no brusca a las instrucciones que transmitimos con los dedos; con el punto justo de sensibilidad a los toques y una sensación de manejo, también muy satisfactoria.

La ventaja fundamental de la tableta sobre el phone convencional, se circunscribe básicamente a tres aspectos que son: por un lado y para quien guste la lectura de libros en páginas similares a los libros de papel, es perfecta. Por otro, se pueden visionar películas con una pantalla más que suficiente para tenerla en las manos o en el regazo. Pero la diferencia quizás más notable se refiere a la navegación por Internet. Con la tableta nos aproximamos tanto al ordenador personal que al cabo de unos minutos no nos acordamos de él. Además, como lleva incorporado en el último Android el visor de Flash, no se echa en falta nada.

Las desventajas, también son evidentes: no cabe en el bolsillo de la camisa, pesa más del doble y abulta cuatro veces más en superficie comparada con un smartphone. Es decir, no es tan “portable”. Aunque funciona exactamente igual que el móvil -se puede hablar por teléfono de la misma forma- consume mucha más energía, de modo que la batería incluída, de 4000 mAh (en vez de la habitual de 1400), se vacía en unas seis horas de uso continuado. La recarga de la batería es bastante más larga que la del smartphone y tiene un inconveniente añadido: sólo se puede cargar con el cargador suministrado con el aparato que entrega dos amperios en vez de la habitual unidad que suministran los USB y otros cargadores. La tableta NO se carga enchufándola al puerto USB del portátil. Punto bastante débil.

Y para terminar, no debo pasar por alto lo que me ha parecido el más serio “borrón” en el diseño de esta tableta, y que se resume en su resolución. Sólo tiene 1024×600 píxels para una superficie casi cuatro veces mayor que la de los móviles Android estándar. Pero éstos tienen 800×480. Es decir, sólo tiene un 60% más de píxels para una superficie, como digo, de casi cuatro veces. El resultado, lamentablemente, es que los píxels se ven, algo imposible en los smartphones de que hablamos.

A algunos, esta circunstancia nos molesta extraordinariamente.

Tampoco debo olvidar el hecho de que pesa el doble de un lector medio de Ebooks de tipo “paper”. Cogiéndola con una sola mano, al cabo de un rato, ese peso extra se nota.

En resumen, tal y como veo yo este tema, el equipo consistente en un smartphone y una tableta es redundante y poco lógico. Entiendo la tableta si se acompaña del más sencillo, pequeño, simple y barato móvil del mercado y para aquellas personas o que salgan poco de casa o que saliendo, no les importe llevar la tableta encima. Por otra parte, si tengo que elegir entre un móvil, supongamos el Galaxy S de Samsung o su tableta, Galaxy Tab, siempre me quedaría con el móvil.

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Ebooks.-

Nada más que comunicaros que el antiguo blog de Epubs que fue delorablemente cerrado y al que en Moyua’s Home se le daba un trato especial, se ha transformado en una página Web hecha y derecha y sin cerradura de ningún tipo. Mejor dicho, en cinco páginas donde podreis encontrar Epubs, Ebooks en PDF, Ebooks específicos de Teatro, Música y Películas. Se trata de una colaboración llevada a cabo desde tres países distintos -¿una trilateral? desde luego, no un “tripartito”- con el sólo intento de expandir la cultura y sin ánimo de lucro alguno (más bien, un poco de lo contrario). El trío de Alonso_Quijanos recorriendo el mundo… lo podreis encontrar en:

En la página principal, arriba a la derecha, teneis los enlaces a cada sitio. No dejeis de visitarlo. No ha sido pequeño el trabajo hecho desde el hemisferio Sur que sólo podemos admirar. Todavía no hay mucho material, pero los almacenes están a rebosar y se irán colocando nuevos “productos” cada día. Que yo sepa, ya hay, al menos, 500 Epubs a la espera.

Agradezco mucho la paciencia de los que hayan leído estas líneas y envío un muy cordial saludo a todos. Hasta pronto.

Cuando vi el primer ordenador de sobremesa lo primero que pensé es que estaba ante el juguete más prodigioso de toda la historia de la humanidad. Luego ha ido mejorando, y todavía más. Y ahora, para colmo, lo han metido en el bolsillo.

Este último salto he tardado en pillarlo, porque ha venido de la mano del electrodoméstico que más odio: el télefono. Ese aparato impertinente que pretende que le hagas caso solo porque tiene la capacidad de molestarte con su ruido. Mi reacción natural con las alarmas, cuando suenan, es apagarlas; para poder pensar. Pero con el teléfono no funciona; insiste.

Total, que la increíble miniaturización que ha sufrido el juguete mágico para pasar de la mesa al bolsillo, viene acompañado de algunas nuevas funciones bobaliconas, aparte de la francamente molesta de las conversaciones de voz. Tipo fotos, video, gps y chorradas así. Y la gente piensa que tiene un teléfono “con cosas”. Se equivocan de cabo a rabo; lo que tienen es un juguete con el incordio del teléfono añadido. Y yo me he dado cuenta básicamente gracias a Santiago y su “Cacharrería” [-->].

Cuento todo esto a modo de disculpa. Me acaba de llegar el monstruo, e inevitablemente se tiene que notar los primeros días en la plaza, por falta de productividad. ¡Que produzca otro!. ¿Voy a ponerme a pensar en vascopitecos y payasos teniendo esto entre las manos?  La parte buena es que cuando lo tenga dominado podré producir desde la punta del árbol, o desde la incursión de caza. Eso si, os leo todo el rato, a saltos.

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