algoreros


Steve McKintyre remata así su última entrada sobre las mentiras -documentalmente demostradas- de los autores de la payasada del 97% de consenso climático y la universidad que lo publicó.

Mientras escribía esta entrada, chateé un poco con Lucía acerca de la aparente ceguera de aquellos (p.e. Dan Kahan) que pontifican sobre la comunicación del clima (calentamiento global) para ver el efecto corrosivo que tiene la mentira sobre la confianza. Lucía contestaba en su estilo siempre contundente:

No entiendo que no vean que si la Universidad de Queensland miente (sobre el 97% de consenso), y los científicos del clima parecen pensar que eso está bien, el publico creerá que es probable que los científicos del clima mientan sobre otras cosas. Estamos viendo toneladas y toneladas y toneladas de documentos sobre “cómo comunicar”, pero ninguno señala lo evidente: Necesitamos que dejen de pillarnos mintiendo. Oh … hay una estrategia para que dejen de pillarnos: ¡Empecemos por no mentir!

Es curioso que haya gente (p.e. Dan Kahan) que parece convencida de que a los científicos hay que medirlos por un rasero diferente que a otros grupos humanos. Y no creo que sea sólo porque él mismo es científico (social –>). Lo cree mucha gente fuera de la academia. Por ejemplo, si Pepiño Blanco o Ángel Acebes (o Philip Morris, Coca-Cola, o Iberdrola) dicen que “tenemos un problema de comunicación”, la gente tiene una reacción  automática. Piensa: El problema al que se refiere es que sus mentiras no están colando. Ni siquiera necesitan conocer esas mentiras. El automatismo es más sencillo.

problema-de-comunicacion

La respuesta imposible de los de los “problemas de comunicación”, cuando no pueden negar la evidencia, suele ser del tipo de: Una mentira de unos pocos del grupo, sobre una sola cosa, no quiere decir que todo el grupo mienta todo el rato. Y eso es verdad, pero no es lo que importa. Lo que importa es que una sola mentira muy visible que ese grupo no solo no corrige, sino que la aplaude -hasta que desde fuera se les obliga a “corregir los problemas de comunicación”- le quita cualquier credibilidad a ese grupo.

Y cuando ya no hablamos de un caso concreto (97% de consenso), sino de un rosario constante en el tiempo (palo de hockey; trick to hide the decline; redefinir “peer-review; “la pausa” en el calentamiento; el sobrecalentamiento de los modelos climáticos; la inexistencia del “punto caliente” tropical; Peter Gleick “fabricando” documentos ajenos) la cosa no es que mejore precisamente.

Pero como hemos quedado que los científicos son mundo aparte, entonces hacemos gimnasia prodigiosa. ¡Con “ciencia”, sin ir más lejos!

Con una metáfora nada menos que de mecánica cuántica.

La estrategia es muy resultona. Si los científicos son un mundo aparte, en el que no son necesarias las reglas con las que nos regimos el resto de los humanos, quien quiera que se ligue a los científicos es también un mundo aparte. ¿Quién paga a los científicos?

- ¡Oiga, pero la ciencia se mueve mediante prueba experimental y método científico! Eso que describe no es posible.

- ¿Y dónde figura exactamente el “consenso” (de opinión) dentro de la prueba experimental y el método científico?

Seamos serios. Si el “conocimiento” de los científicos se basa en el consenso y en la autoridad (credibilidad), entonces son como el resto de los humanos, y:

problema-de-comunicacion

Es automático.

Los buenos profesores, antiguamente, solían decir: Si no sabes explicarlo bien es que no lo has entendido bien. ¿Y cuantás veces has leído estos años que la “ciencia del cambio climático” tiene “un problema de comunicación”? Los grandes físicos de la primera mitad del siglo XX (y los grandes físicos en general) tenían un solo problema. Demostrarlo, o no demostrarlo. Nadie les conoció nunca “problemas de comunicación”. No sé si me explico. ;)

Añadido: Un ejemplo de ayer del problema del ocultamiento / mentira en la “ciencia del calentamiento global”. Scientific American borrando comentarios del “Director de Impactos Climáticos” de la Universidad de Exeter (Richard Betts), en medio de una eliminación masiva de cometarios críticos (pero perfectamente legítimos).

Añadido 2. Nota: Que nadie confunda “problema de comunicación” con “problema de audiencia”. Los australianos que decubrieron el problema de la gastritis y de la úlcera, y tardaron más de 15 años en que “la ciencia” se diera cuenta de sus obvios resultados, no tenían un “problema de comunicación”. Tenían los congresos vetados por la industria farmaceutica, que es otra cosa muy distinta. Pero a los carbonófobos no son altavoces lo que les falta.

Es un poco deprimente tratar con trogloditas, cuando los trogloditas pertenecen a la parte supuestamente educada de la sociedad. O al menos, formada. Quiero decir que la educación está, precisamente, para civilizar al troglo que todos llevamos dentro. Y la depre viene de la confirmación de que la educación que usamos no está consiguiendo ese objetivo. Ni de lejos.

Ahora tenemos el caso de una gente muy ecologista y muy concienciada en la salvación del planeta, que ha parido un manifiesto que titulan Última Llamada. Lo de siempre. Estamos a dos minutos de la catástrofe, y la solución es il poverello d’Assisi. En este caso el tiempo es un lustro, y la pobreza no se consigue por el ejemplo del que la propone, sino por su imposición -a los demás- mediante leyes.  Pero aunque haya algunas diferencias menores, la idea es esencialmente la misma.

No es que sea una idea mala. Tiene sus virtudes, y resulta muy sugestiva. Digamos un contrapunto de perspectiva que nos puede hacer valorar mejor lo superfluo de muchos de nuestros anhelos. Y es muy bueno que haya poverelli d’Assisi para recordar esa perspectiva. Pero una cosa es recordarlo, participando en el siempre necesario debate público, y otra muy distinta es lo que hacen los fanáticos trogloditas (expresión redundante). Tratar de imponerlo, y tratar de eliminar el debate público.

Usan una técnica que ya hemos viso en muchos sitios ecolos, y en diversos blogs de los firmantes del manifiesto. Incluso en el blog mismo del manifiesto [-->]. Es -digamos- todo un estilo de marca de la casa. Casa Troglodita. Empiezan con moderación previa, lo que les permite seleccionar la crítica que aceptan. Pero seleccionar a escondidas, no les cuentan  a sus lectores que están seleccionando. Y así, el lector desavisado cree que hay una crítica abierta y decente, y cree que el crítico se ha quedado sin argumentos. Cuando lo que suele pasar es que el autor del blog contesta la crítica con algo especialmente farragoso y críptico -para que no se note mucho el “manzanas traigo”- y después de eso impide cualquier explicación ulterior del crítico. Pero sin avisar a sus lectores de lo que están haciendo. Trogloditismo en estado puro. En este caso, Antonio Turiel.

Vuestro humilde corresponsal trataba de entender cómo se conjugan dos alarmas de signo contrario. La alarma del calentamiento global a la IPCC, con la alarma de la imposibilidad del crecimiento económico. La primera la causa el exceso de quema de combustibles fósiles; y la segunda, la falta de combustibles fósiles. No es que sea totalmente imposible dejarse llevar por ambas alarmas al mismo tiempo. Pero necesita cierta gimnasia. Cierto punto intermedio en el que ambos contrarios consigan seguir siendo alarmantes.

La discusión(¿?) se puede ver en este enlace [-->]. Pero solo hasta que el troglodita de turno ejerce definitivamente de tal. Tan torpemente, que suprime el comentario en el que se analizan sus números, pero se olvida de suprimir también una corrección posterior a uno de esos números. Con lo que queda una corrección a un comentario que no existe. Geniales, los troglos.

Pongo la captura de pantalla al final, para no distraer el relato. Tampoco es lo más interesante este caso de censura especialmente tonta, donde el engaño a los lectores queda tan a la vista. Allá ellos. Lo interesante es hacer el ejercicio que Antonio Turiel impide que se lleve a cabo en el sitio de su artículo.  Ver cómo se compaginan la alarma IPCC con la alarma Turiel. Un ejercicio que debería de haber hecho él mismo, si firma dos alarmas en principio contradictorias. ¿No le preocupa la posible contradicción? ¿No siente la obligación de explicarlo? ¿Censura cualquier intento de análisis del asunto? Pues lo analizamos aquí.

El IPCC plantea el futuro en base a distintos escenarios. Cada escenario representa unas emisiones futuras diferentes. Los nombres son fáciles aunque suenen raro. RCP (Representative Concentration Pathways – Desarrollos de Concentraciones Representativas), y un número que indica el calentamiento expresado en vatios por metro cuadrado.

  • RCP 8.5: Emisiones altas, probablemente exageradas, sin políticas climáticas (sin reducción voluntaria de emisiones).
  • RCP 6: Emisiones altas no exageradas, sin políticas climáticas (sin reducción voluntaria de emisiones).
  • RCP 4.5: Emisiones bajas, con políticas climáticas.
  • RCP 2.6: Emisiones más bajas, con políticas climáticas severas. También le llaman “de pico y declive”.

Y conviene recordar que todos estos escenarios del IPCC tienen lugar con crecimiento económico.

ipcc-rcps-crecimiento

Antonio Turiel proporciona unas cifras — cuando se le pide que compare su escenario apocalíptico de falta de combustibles con los escenarios del IPCC. Para hacernos una idea de cuánto calentamiento se puede esperar con su “peak oil”. No lo pone precisamente fácil. Usa unidades distintas que el IPCC, y da emisiones acumuladas, en vez de dar o bien concentración de CO2, o directamente temperatura. Pero se puede traducir. Y queda así, usando unidades iguales:

  • RCP 2.6: 660 GtC (Escenario más bajo del IPCC)
  • RCP 4.5: 1.100 GtC (Segundo escenario más bajo del IPCC)
  • Turiel (bajo): 450 GtC
  • Turiel (alto): 1.078 GtC
  • Turiel (medio) 764 GtC

La primera sorpresa es el margen que usa. Contempla unas reservas que varían en un factor de casi 2,5. La cifra baja de Turiel supone solo el 67% de las emisiones más bajas del IPCC. La más alta es casi igual a la del siguiente escenario del IPCC. Abarca más que dos escenarios IPCC.

Si usamos la cifra media de Turiel (que supone un 25% del camino que hay de RCP 2.6 a RCP 4.5) y la ponemos en el gráfico típico [viene de Nature -->], queda así:

antonio-turiel-y-escenarios-rcp

 

Que significa que el IPCC contempla escenarios entre 1ºC y 4,2ºC de calentamiento sobre la temperatura actual (usando los márgenes, sería de 0ºC a 5ºC). Con crecimiento económico. Y el “escenario no crecimiento” de Antonio Turiel sería un calentamiento de 1,3ºC, aplicando la teoría del IPCC. (Usando márgenes como los del IPCC, sería de 0,2ºC a 2,2ºC).

¿Nos está planteando Turiel un problema de temperatura tipo genocidio? Muy dudosamente. 1,3ºC por encima de la temperatura actual son 2ºC por encima de la temperatura que llaman “preindustrial”. Como si solo hubiera una “temperatura preindustrial”. Y esa es justamente la frontera que han establecido arbitrariamente como objetivo a no pasar. Con la diferencia de que en los escenarios IPCC, para lograr no pasar de ese calentamiento hacen falta una serie de “políticas climáticas” basadas en unos impuestos terroríficos, y en el escenario Turiel eso lo produce amablemente la naturaleza. Sin necesidad de intervención de ningún gobierno. Y con la diferencia de que las mismas emisiones ocurren con crecimiento (X3 en los próximos 90 años) para el IPCC, y con “imposibilidad” de crecimiento, según la Última Llamada del genocidio al que no se le conocen cadáveres.

Y este es el asunto del que Antonio Turiel se niega rotundamente a hablar, con la disculpa de un prodigioso ejercicio, según el cual vuestro humilde corresponsal está lleno de malas intenciones, y se dedica a “marear la perdiz”. Pues vale; tal vez me gusten las perdices mareadas. Solo que quería saber cuánto calentamiento puede producir (según tesis IPCC) el consumo sin restricciones políticas de los combustibles fósiles que nos quedan. Según Turiel y los de Última Llamada.

1,3ºC. Salvo que me corrijan. Que es una opción que siempre hay que contemplar. Pero es muy difícil en el caso de que los proponentes de la alarma sean perfectos troglos que impiden las conversaciones. Sin conversación, no hay corrección posible. Hay locos aullando a la luna.

En resumen. Como era perfectamente lógico desde el principio, cuantos menos combustibles fósiles queden a nuestra disposición, menos calentamiento global se puede esperar con la tesis carbono-fóbica del IPCC. Y no tiene mucho sentido vender el fin de la civilización basándose en dos problemas contrapuestos entre sí. Lo contrario, en cambio, sí puede ser cierto. Los dos problemas imaginarios pueden ser no-problemas al mismo tiempo. El IPCC puede estar equivocado, como cada vez tiene más pinta, y la escasez de combustibles puede no ser ni tan inminente, ni tan insuperable como quiere soñar Turiel.

Captura de pantalla de la “censura a la carta” especialmente idiota. El comentario completo que Turiel no deja vean sus lectores está copiado [aquí -->]. Es lo mismo que se dice en esta entrada.

antonio-turiel-censura

Y para ver otros ejemplos de censuras turolianas, puede servir esta a Ecléctikus:

Ni caso. A partir de aquí son gráficos para enlazar desde otras conversaciones.

rcps-energia-cercimiento

A veces aparecen puntos de sensatez en la ciencia del calentamiento global. Pero no los vas a ver reflejados ni en la tele ni en tu periódico favorito. Una pena, porque es la única forma de tener el consuelo de comprobar que el sentido común también funciona en lo del clima, lo msimo que en cualquier parte fuera de la mecánica cuántica.

Tampoco hay que pensar mucho para darse cuenta de algo huele a podrido si te dicen que va a haber X calentamiento, el calentamiento no aparece, y luego te largan como excusa que es que el calentamiento se lo comió el mar. Puede ser, claro. Cuando no conoces un sistema, casi cualquier cosa puede ser. Pero esas disculpas “ad hoc” hay que cogerlas con pinzas, porque son exactamente lo mismo que el marido diciendo “esto no es lo que parece, querida”, para explicar la presencia de una amante desnuda en la cama del matrimonio.

 

he-sido-infiel

Era alucinante. La tempeatura del planeta se mide en condiciones más o menos aceptables en el aire -a cierta altura- desde 1979, y en el borde superficial de los océanos -desde 1981-. Ambos con satélites. Y el calentamiento que se ha medido ahí es como la mitad del calentamiento que debería de haber habido según la teoría del IPCC. Y nada en los últimos 15 años. ¿Dónde está el calor del calentamiento global? Si falta la mitad, la teoría tiene un problema. Muy serio. Y cuanto más dure “la pausa”, más serio el problema.

Es casi de libro saber la respuesta. No es lo que parece, querida. El calor está, o donde no lo medimos, o donde las mediciones son tan chungas que cualquier cosa puede valer. ¡En el mar! Y nos chupamos  el dedo.

Miden la temperatura de los océanos, más o menos decentemente, desde el año 2003. Hasta 2.000 metros de profundidad (con mayor frecuencia hasta los 700). Y el “más o menos decentemente” tiene cifra: 3.000 boyas. No es difícil hacerse una idea de la calidad que le exigen a una medición así, si se piensa que pretenden medir un calentamiento en el orden de la milésima de grado centígrado al año. Unas centésimas en unas cuantas décadas.

No es broma. Siempre dan la medida en unas unidades que no te dicen nada. Porrillones de julios. Pero si lo traduces a grados centígrados, como hizo Lucía Liljegren en este gráfico, el resultado es 0,09ºC en los últimos 50 años, para la capa de 0 a 2.000 metros.

lucia-liljegren-calor-del-mar-en-temperatura

¿Y cómo lo medían antes de 2.003, y esas 3.000 boyas? ¡Ah!, con termómetros y cables desde algunos barcos. Acojonante.

Y luego se han buscado otra disculpa más, también en el mar. ¡El calor está mas abajo, donde no se mide! Por debajo de los 2.000 metros. Ahí se ha escondido el calentamiento global. O la mitad de él.

Pero resulta que se acaba de publicar un estudio, con nuevas mediciones, que pone esas disculpas muy en cuestión. Y no tanto porque te vayas a creer esta medición más que las anteriores, sino porque tiene la decencia de señalar lo obvio. No tenemos un sistema de medición capaz de decir nada al respecto.

Viene de investigadores del MIT y de Harvard.

La figura clave (18) es esta:

wunsch-heimbach-2014-f18

- Según esto, el calentamiento global no se habría escondido en el fondo del mar. Mide un ligero enfriamiento en lugar de calentamiento. Pero yo tampoco me fiaría de esta medición más que de las anteriores.

- Respecto al calentamiento en la capa superior, sí mide un calentamiento entre 0 y 700 metros, pero dice que es mucho menos que en las mediciones anteriores.

- Sobre “la pausa” en el calentamiento, señala que las incertidumbres hacen imposible saber si la explicación es que el calor se está yendo al mar durante ese período.

Resumiendo. Que el -puedo explicarlo, querida-, son palabras. Pero no están basadas en ninguna realidad medible. Nullius in verba.

Estos resultados difieren de otras estimaciones (ni siquiera les llama “mediciones”) en detalle y en valores numéricos, pero probablemente no es posible determinar si alguna es correcta, con los datos existentes.

Citemos a la siempre sensata Judith Curry:

El fondo del asunto es este, que repito de la entrada previa sobre Ocean heat content uncertainties:

Contando todo, yo no veo un argumento muy convincente sobre el secuestro del calentamiento en el mar.

Fuentes:

 

Es que se la trae lo de los alarmistas. Por una parte nos aseguran que si seguimos quemando combustibles fósiles como fuente de energía vamos a provocar tanto calentamiento que acabaremos con la civilización. Y una masacre en la biodiversidad. La solución es eliminar la democracia y la libertad, e imponer una especie de comunismo místico. Vale, Flannagan.

Y por otra parte nos hacen una Última Llamada [-->] [-->], porque no nos quedan suficientes combustibles fósiles como para seguir creciendo, y mantener la civilización. Con lo que la solución vuelve a ser eliminar la democracia y la libertad, e imponer una especie de comunismo místico. ¡Y olé! Porque hay que ser torero para sostener las dos cosas al mismo tiempo.

Vamos a echar un ojo a eso. A cuánto CO2 imaginario usa el IPCC para achicharrar el mundo con sus modelos. Y si ese CO2 indica unos recursos como para seguir creciendo, o indica un lento genocidio que ha empezado ya, por falta de posibilidad de crecer.

Cuando da sus “proyecciones”, el IPCC usa lo que llama distintos “escenarios”. Que llevan unos nombre muy crípticos. No hace falta recordarlos. Basta saber que el más alto es lo que consideran “business as usual”. O sea, no hacer nada por reducir las emisiones, y dejar que la industria emita lo que necesite, según sean las condiciones económicas. Los otros tres escenarios son para distintas políticas de reducción de emisones. No nos importan ahora; se trata de qué crecimiento en el uso de energía plantea el IPCC. Y crecimiento en el uso de energía normalmente quiere decir crecimiento económico. Van mucho de la mano.

Esto es lo que plantea el último informe del IPCC:

ipcc-concentracion-co2-escenarios

 

La cifra es clara. Plantea que sin hacer nada, sin “políticas climáticas”, llegaríamos en 2.150 a 1.450 ppm de CO2 en el aire. Parece como crecer. Y parece mucho. ¿Lo es? ¿Como se compara con el crecimiento que tenemos ahora, y que desde ya mismo no puede continuar porque se agotan los combustibles fósiles?

Esta es la curva del crecimiento acelerado del CO2, desde que se mide en Mauna-Loa (1950), prolongada hasta el año 2.150. Se añade la referencia de lo que plantea el IPCC como “business as usual”.

ipcc-concentraciones-co2-imaginarias

Es evidente que los alarmistas del IPCC plantean para el próximo siglo y pico un crecimiento de las emisiones (y por tanto, económico) muy superior al creciemiento que ha habido en los últimos 60 años. Mientras que los alarmistas del “peak oil” aseguran, no solo que no puede haber el crecimiento imaginado por el IPCC, sino ni siquiera un crecimiento como el de los últimos 60 años. Su concentración de CO2 quedaría muy por debajo, por falta de combustibles. Tal vez entre 500 y 600 ppm, en vez de 900 -de seguir el crecimeinto actual-, o las 1450 ppm del crecimiento imaginado por el IPCC.  Por tanto, los alarmistas del “peak oil”” son estrictos “negacionistas” de la teoría del IPCC.

Pero la cosa tiene más guasa. Hemos mirado sólo hasta el año 2.150. Hay científicos que se han molestado en continuar las proyecciones de los mismos modelos del IPCC hasta el año 2.300 [-->]. Esta:

ipcc-concentraciones-co2-escenariosSi hacemos el mismo ejercicio de compararlo con la aceleración actual del crecimiento hasta 2.300, tenemos este gráfico:

concentracion-co2-proyectada-2300

Esta vez coinciden. En cerca de 2.000 ppm de CO2 en el aire. Lo que quiere decir que están planteando el mismo crecimiento de los últimos 60 años (la misma aceleración en el cremiento) duranto los próximos … ¡300 años!

¿Y si los alarmistas del “peak oil” son tan negacionistas del calentamiemto global, por qué no les insultan también a ellos? ¿Por qué no les llaman “criminales contra la humanidad”, y piden cárcel y todo eso? Yo creo que es fácil. Porque los dos proponen la misma solución, para problemas contrarios. Eliminar la democracia y la libertad, e imponer una especie de comunismo místico de pobreza generalizada. Son “negacionistas” entre sí, desde el punto de vista del problema imaginario; pero en cambio son “hermanos de sangre” desde el punto de vista de la solución — por otra parte bien real, y ya llevada a cabo con espectacular eficacia por el Khmer Rouge.

¿De estos alarmistas, puede tener razón alguno de los dos, ya que no la pueden tener los dos? El especialista David Rutledge señalaba en el blog de Judith Curry:

La quema de carbón del IPCC es enorme. Dos veces las reservas hasta 2.100, y siete veces las reservas hasta 2.500. El carbón domina tanto que no es una exageración decir que los programas del IPCC y de la investigación del cambio climático dependen de esta quema masiva de carbón para su existencia.  Sin la amenaza del carbón tendrían que cerrar el chiringuito, y la financiación de sus programas caería a una pequeña fracción de lo que se gasta actualmente. [-->]

Del escenario que le parece más verosímil entre los que usa el IPCC (solo que por cambio obligado económicamente de fuentes de energía, en vez de políticamente), parece apuntar a una estabilización hacia las 500 ppm de CO2. (A mi me suena a poco). Por comparar, en los invernaderos más tecnificados enriquecen el aire hasta las 1.500 ppm de CO2 para tener contentas a las plantas.  Y no es que no estén contentas con más CO2 que ese. Sí lo están, pero parece que ya no merece tanto la pena el gasto. Ese nivel de CO2 de Rutledge sería como doblar el CO2 “preindustrial”. Y eso provocaría un aumento de temperatura media global …

  • Para el IPCC (teoría / especulación pura) entre 0,8ºC y 3,8ºC más que ahora.
  • Para los modelos IPCC contreñidos por las últimas observaciones, y el efecto de “la pausa” reciente en el calentamiento, alrededor de 1ºC más que ahora.
  • Para Guy Callendar (el padre de la criatura en 1938), alrededor de 1ºC más que ahora.
  • Para los climatólogos “escépticos”, como 0,5ºC más que ahora.

Menos la parte alta del rango completamente especulativo del IPCC, ese tipo de calentamienntos son mucho más una bendición que un problema. Por el ligero calentamiento, que sería sobre todo en las partes de la tierra donde se congelan de frío, y por la fertilización del CO2 a todo el mundo vegetal.

Añadido anecdótico:

Turiel (el padre de la Última Llamada) rebate un artículo en contra del manifiesto que apareció en Politikon. He aprovechado para contarle estas cuitas. Está en moderación. En el blog de Turiel sé que se limitaría a censurarlo. Pero en este otro no tengo práctica. Lo dejo aquí, porsi. Para que conste.

 

Hola. Hay varios argumentos que no entiendo. Pero prefiero leerlo con más calma una segunda vez. Pero hay uno que sí parece claro e inmediato. Da la impresión de que el manifiesto se apoya en la idea del IPCC para mencionar el problema del cambio climático. Y Ortega lo hace expresamente, con aplauso de autor de esta entrada. Pero es muy fácil mirar la idea que tiene el IPCC de un escenario “business as usal” (sin “política climática”).

No sé si se puede poner aquí una imagen directamente. Si no, repito el enlace a continuación:

ipcc-concentracion-co2-escenarios
Concentración CO2 / escenarios IPCC

Si prolongamos hasta 2.150 la curva de Keeling (aceleración del CO2 en los últimos 60 años), no se llega ni de lejos a esa proyección del IPCC. En vez de alcanzar 1.450 ppm de CO2 en el aire, se queda en 875 ppm. Quiero decir que toda la idea del CO2 en un escenario “business as usual” (y con ello, más de la mitad de la alarma), parece que es completamente incompatible con lo que sugiere este manifiesto.

Si uno busca prolongaciones de los mismos modelos IPCC hasta el año 2.300, el problema no mejora. Esas “prolongaciones” no vienen en el informe del IPCC, creo recordar, pero las han hecho otros equipos nada dudosos, y se encuentran fácil. Y esos modelos plantean una <i>curva de Keeling</i> hasta el año 2.300. Es decir, la misma aceleracion en emisión de CO2 que en los últimos 60 años. Un genocidio tan lento que no es solo que ahora no produzca cadáveres, sino que tampoco los contempla en los próximos 300 años.

¿Se podría pensar que el manifiesto “Última Llamada” es de lo más “negacionista” del calentamiento global que se pueda encontrar? (“Negacionista” es terminología de la gente del IPCC, y del manifiesto; no mía). ¿O lo he leído mal, y la idea es que el fin de la civilización va a venir por un encareciento del petróleo exclusivamente, pero no de la energía. Dudoso, porque el manifiesto no cita el petróleo, sino la energía. Y al liberar todo ese CO2 del IPCC se produce un crecimiento inenarrable de uso de energía.

En resumen, la pregunta sería:  ¿Cómo compaginan los autores del manifiesto el CO2 necesario para producir la alarma del clima, con la escasez de recursos energéticos necesaria para producir la alarma de la falta de crecimiento? Yo no puedo verlo.

Gracias.

Slds.

turiel-y-sus-genocidios

turiel-emplazado

Elimina el impuesto a las emisiones de carbono (quieren decir dióxido de carbono – CO2). A 25 dólares australianos por tonelada, debía de ser el país que las tenía más altas.

¡Qué envidia de país! En las elecciones discuten cosas de verdad. La decisión entre dos políticas opuestas, ambas posibles. Y el que gana las elecciones, lo cumple. Que es para lo que se supone que está la política, y no para limitarte a cambiar al mamón de Zapatero por el mamón de Rajoy. Y no para quedarte muy contento porque han ganado “los míos”, sin que luego te importe lo que hagan. Por ejemplo, lo mismo que los “no míos”.

Yo creo que simbólicamente tiene mucho valor. Como se trata de un cuento chino, los partidarios de la carbono-manía no pueden presentar gran cosa en el apartado de argumentos. Y el de evidencias mejor lo olvidamos. Así que su gran baza era un “consenso” imaginario, cuya falsa existencia solo se podía mantener a base de que ningún crítico pueda decir ni pío. Si fuerzas el silencio de la postura contraria (insultos, amenazas, pérdida del trabajo), solo se oye una postura, y aparentemente hay un consenso. Y como hay un consenso, no hay más que hablar.

En Australia mucha gente ha dado el callo. Científicos, políticos, periodistas y blogueros. Es la hora de recordarles. Y agradecerles su ingrato esfuerzo. Porque han hecho visible que sí hay discusión, y disenso. Científico, y político. Y que discutir cuánto se paga, y en qué se gasta, es la discusión esencial de la política.

Por eso Abbott, el candidato conservador, llevó la eliminación del impuesto a las emisiones de CO2 como uno de sus tres puntos fuertes en su programa. Los otros dos eran, equilibrar el presupuesto, y reforzar la frontera marítima para detener la invasión de inmigración ilegal. Y con eso programa desbancó a la coalición de laboristas y verdes.

Pudo haber ganado, o no. Puede tener razón, o no. Pero la política es eso, y no esto.

El caso es que ya tenemos un país que le ha sacado un dedo al IPCC, y se lo ha metido en todo el centro de la llaga. El siguiente debería de ser Canadá. Ya repudió el acuerdo de Kyoto. También tiene una cuota notable de científicos periodistas y blogueros dando guerra. Aunque el gobierno, de momento, parece seguir más un juego de “sí, pero, no, pero si”.  Todo el mundo sabe lo que piensa, pero medio disimula. Y todavía no se ha decidio a hacerle la peineta definitiva al IPCC.

 

Calculan que el ahorro en la factura de energía va a ser 550 dólares asutralianos por familia y año. Pero váyase usted a fiar de esos cálculos.

Enlaces:

Es viejo, de 2011, pero se me había pasado. Clic para original.

nasa-clen-energy

 

Se trata de una célula de producción de electricidad desarrollada por el Jet Propulsion Laboratory (NASA) y la Universidad del Sur de California – Los Ángeles. Usa metanol como combustible, y lo consideran energía limpia, no contaminante, porque sus únicos subproductos son agua y CO2.

This novel fuel cell technology uses liquid methanol as a fuel to produce electrical energy, and does not require any fuel processing. Pure water and carbon dioxide are the only byproducts of the fuel cell, and no pollutants are emitted.

Puede ser que quede gente normal en el JPL. Puede que el CO2 sea contaminante si lo emites tú, y no contaminante si lo emiten los chismes de la NASA. Cosas más sorprendentes se han visto.

Esta noticia es típica del problema que representa el cuento del calentamiento gobal. Que no es el calentamiento mismo, minúsculo y muy probablemente beneficioso, sino los efectos secundarios del cuento. Si toda nuestra energía -mental y económica- en pro de la limpieza y cuidado de la naturaleza, se dirige al “problema” equivocado, quiere decir que estamos dejando abiertos todos los huecos para que los problemas de verdad metan goles a placer. Por ejemplo, si le llamas “contaminación” al gas de la vida (el CO2), y dices que va a traer el fin del mundo como lo conocemos, la consecuencia inmediata es que te dejas de preocupar por la contaminación de verdad. O por la sobre-pesca, que puede ser igual de perjudicial.

Willis Eschenbach nos trae en WUWT [-->] este estudio, recién publicado, sobre la salud de los arrecifes de coral del Caribe.

Desde hace tiempo se ha considerado que el cambio climático es el principal culpable de la degradación del coral. Aunque supone una amenaza seria por poder hacer los océanos más ácidos y provocar el blanqueamiento del coral, este estudio muestra que la clave del declive del coral en esta región ha sido la disminución del pez loro y de los erizos de mar — los principales pastadores o ramoneadores (come-hierbas, vaya) del área.

Los alarmistas del clima hacen en este asunto el habitual razonamiento de bombero torero. Hay un calentamiento (minúsculo) y un aumento del CO2 (real). El CO2 produce acidificación en el agua. Es imaginable (pero no bien medido) que el CO2 y el calor sienten mal al coral. (Y también es imaginable lo contrario, con mediciones -igualmente malas- en sentido contrario). Luego la pérdida de buena parte de coral en el Caribe se debe a nuestras emisiones de CO2.

Y así, de paso, nos olvidamos de los pequeños detalles que puede observar cualquiera que pase por los arrecifes de coral del mundo, y observe. Por ejemplo, que en las zonas deshabitadas -o incluso simplemente no “turistizadas” ni industrializadas- el coral no parece tener el menor problema. A pesar de convivir con el mismo CO2, y el mismo “calentamiento global”.

Reefs protected from overfishing, as well as other threats such as excessive coastal pollution, tourism and coastal development, are more resilient to pressures from climate change, according to the authors.

Eso está dicho de una forma bastante retorcida. No es estrictamente mentira, pero sí es muy engañoso. Porque los arrecifes que no padecen sobre-pesca, ni contaminación, ni “desarrollo” costero, no es que sean “más resistentes” al cambio climático; es que ni siquiera se han enterado. No hay ningún motivo para pensar que se estén “resistiendo” al cambio climático, y no -por ejemplo- “disfrutando” de él.

Los autores del estudio, que han recopilado datos de otros expertos en 90 sitios a lo largo de todo el Caribe, lo dicen bastante rotundamente:

La fascinante del cambio climático es que resulta una excusa para no hacer nada (con el coral).

Y se podría hacer, si nos dejamos de chorradas.

Fuentes de la noticia:

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