algoreros


Decíamos ayer que la NOAA acaba de publicar un trabajo para intentar negar La Pausa en el calentamiento global. A base de un “reanálisis” de las temperaturas recientes.

  • Possible artifacts of data biases in the recent global surface warming hiatus. Science Express. Karl et al 2015

Y han lanzado la novedad con gran alarde de campañas de relaciones públicas.

– ¡Ya no hay La Pausa en el calentamiento global!

– ¿Comorrr? ¿Ha empezado a calentarse de nuevo, como esperaban con tanto anhelo?

– No. En realidad nunca había dejado de calentarse.

– ¿Y todas esas mediciones tan guay que tenían, CruTemp, Hadley Center, NASA, NOAA, NCDC, desde tierra; y UAH y RSS desde satélites? ¿Y los famosos 2.500 científicos del IPCC?

– Estaban todos equivocados. No sabían medir bien el calentamiento. Bueno, los que lo hacen desde tierra. Los satélites, en cambio, siguen marcando una pausa. Y bien gorda. Pero no importa, porque los periodistas no lo saben (no se lo decimos). Y la gran noticia es que ahora el amigo Karl ha inventado un “reanálisis” estupendo para las mediciones de superficie, y resulta que La Pausa nunca existió. Nos estaba tocando mucho los cojones, la tal pausita. No había forma de vender una escoba.

– Hmmm … ¿Y todos esos estudios estupendos que explicaban tan convenientemente los motivos de La Pausa, sin fastidiar para nada la teoría del Calentamiento Global Acojonante? ¿Que queda ahora de ellos? ¿Era ciencia imaginaria?

– ¿Oye, pero es que tú vas a preguntarlo todo, todo, todo? ¿Qué eres, un maldito negacionista o así? ¡No habia Pausa! Punto. Ese es el mensaje. ¿Entiendes?

– No, no, ¡por Dios! No soy nada negacionista. Perdona. Entiendo.

Así está la cosa. Y el truco principal es una maravilla. Debería llamarse A Trick to Hide the Decline II, en honor al primero. Afortunadamente no es nada técnico, y lo vais a entender sin siquiera pensar.

La parte técnica va de cambiar las temperaturas, por supuesto. Es la única forma de producir un calentamiento con unos datos que no lo dan. Haremos un resumencillo y enlaces al final. Pero el truco del almendruco es el que les sirve para “negacionar” que exista siquiera un descenso en el calentamiento. Que se caliente, pero francamente menos en estos 15 años que en los anteriores. ¡No señor; se calienta igual; nada ha cambiado! Y el procedimiento es tan de carcajada como cambiar las fechas entre las que mides el calentamiento.

Hasta ahora, el “calentamiento global” empezaba al final de la década de 1970. Antes, entre 1945 y 1975, no había habido calentamiento en absoluto. Y antes de 1945 no se emitía suficiente CO2 como para echarle la culpa. Así que el Calentamiento Global Acojonante empezaba hacia 1977, o por ahí. Y es a partir de esa fecha que los modelos predicen un calentamiento a una tasa como de 0,21ºC por década.

Bien, pues aquí va el Trick to Hide the Decline II.  Si quieres que el calentamiento siga ahora igual que venía siendo, y el masaje de los datos para subir las temperaturas recientes no es ilimitado (cantaría más de lo que ya canta), la solución es bajar el calentamiento que venía habiendo. Y como el calentamiento empezó hacia 1977, y antes no había, todo o que tienes que hacer es medirlo desde antes de esa fecha, para incluir la parte en la que no había calentamiento. Así baja la media.

Tal que así. Se muestra la diferencia entre empezar a medirlo hacia 1975, como hacía todo el mundo hasta ahora, y empezar en 1950. Como el amigo Karl. Genio.

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¡Genial! Pasamos de que el calentamiento global iba a una tasa de a 0,17ºC por década, y ahora se queda en 0,10ºC. Claro, es mucho más fácil torturar los datos para que La Pausa pase de 0,00 de calentamiento a 0,10; que cuando había que torturarlos desde 0,00 hasta 0,17.

Y cuentan con la enorme ventaja de unos periodistas voluntariamente ciegos. Porque uno con los ojos abiertos, preguntaría:

– ¿Hay que entender que han conseguido hacer desaparecer La Pausa, a base de que disminuya mucho el calentamiento?

– ¡¡¡NEGACIONISTA!!!

Sí, sí; negacionista y lo que quieras. Pero se ve perfectamente en este gráfico de Karl lo lejos que quedan las mediciones, incluso las torturadas (los cuadraditos amarillos), de las predicciones (línea roja añadida). Se quedan a mitad de camino.

deniers-of-the-hiatus

Para apreciar mejor el efecto de La Pausa y del “negacionismo” de La Pausa, voy a poner este gráfico un poco demasiado complicado, por demasiada cosa, pero nos sirven los números. Es el mismo, pero añadiendo lo que es realmente el Calentamiento Global Acojonante (1975 – 1998). La línea morada.

trick-to-hide-the-decline-ii-2

Y tenemos, en números:

Serie tasa -década Fechas
Modelos 0,21º 1975 – 2015
Calentamiento Global Acojonante 0,20º 1975 – 1998
CGA + La Pausa 0,17º 1975 – 2015
Negacionismo de La Pausa 0,10º 1950 – 2015

En resumen. La fase de Calentamiento Globa Acojonante de verdad supuso un calentamiento a una tasa de 0,20ºC por década. Casi lo que decían los modelos (0,21). Al llegar La Pausa, de momento lo ha bajado a 0,17. En tierra; porque lo que se mide desde satélites es mucho menos (0,12). Y para hacer negacionismo de La Pausa, y que el calentamiento siga “igual que estaba”, han tenido que bajar el calentamiento a 0,10ºC por década. A base de empezar a medirlo antes. Y queda la mitad que las predicciones.

Como ya se ha hecho larga la entrada, además de los enlaces de ayer [–>], recomiendo este de Jo Nova. Hace un resumen muy bueno sobre la parte técnica de los trucos, y cuenta chascarrillos y comentarios de científicos del ramo. Se ve una disparidad entre los americanos, muy cafres, y algunos de los británicos. Que parecen un poco mosqueados, como dándose cuenta de que los listos de sus primos han hecho un pan con unas tortas.

A destacar, tal vez, Richard Allan. Que pone el dedo en la llaga al señalar lo que se dice en esta entrada:

“It is curious that a comparison with these decades (1980s y 1990s) was not included in this new study,” said Richard Allan, a professor of climate science at the University of Reading.

Hay que traducirlo. Está diciendo que es “curioso”, en el forma inglesa de decir las cosas. No hay que tomarlo demasiado literalmente. “Curioso” quiere decir -en este caso- que canta de cojones. Porque la consecuencia es lo que acabamos de ver. Ninguna Pausa, pero tampoco ningún calentamiento como para preocupar a nadie. De Premio Nobel, por así decir.

Lo de Nova:

Pero no podemos resistirnos a volver a mostrar La pausa, en todo su esplendor, según se ve desde los satélites:

la-pausa-en-el-calentamiento-global-uah-2

Esta es una muy rápida (y previa). La NOAA acaba de publicar una trabajo para intentar negar La Pausa en el calentamiento global. A base de un “reanálisis” de las temperaturas recientes. Tiene guasa que sean, precisamente, las temperaturas más recientes las que necesiten “reanalizarse”. ¿Acaso no son las mejores que tienen? ¿Y necesitan gimnasia?

Pero para hacerse una idea rápida, y antes de haber leído el estudio y su crítica. Toda la gimnasia para negar la pausa no puede negar que el calentamiento desde mucho antes de la No-Pausa es muy inferior al de los modelos que producen la alarma. Y pueden jugar todo lo que quieran con las temperaturas que manejan de las estaciones meteorológicas del mundo, que los satélites hacen directamente una medición *global*, que da una Pausa ya mayor de 18 años.

También tiene guasa la enorme cantidad de estudios que han intentado “explicar” La Pausa. ¿Ahora les van a decir que en realidad no había La Pausa? ¿Y las “explicaciones”, eran broma, o qué? O sea, hablamos  de un “ciencia resuelta” que se dedica a explicar con fruición una cosa que no existe. Y de un calentamiento acojonante basado en la medición de unas temperaturas que resulta que estaban muy mal medidas. Dicen ahora. O sea, las “explicaciones” que dan no son verdad; las mediciones que proporcionan, tampoco; y la única verdad de la buena es el cuento del Calentamiento Global Acojonante. Acojonados estamos, es verdad. Pero por los cachondo de los alarmistas, no por el calentamiento.

Pero vamos a un gráfico del estudio que muestra la falta de calentamiento que digo.

Los circulitos representan las observaciones. Los cuadraditos, el “reanálisis”. Los representan varias veces porque ponen varios períodos. Y la linea roja, que he añadido yo, marca el calentamiento que debería haber habido según los modelos que producen la alarma.

deniers-of-the-hiatus

Mirando ese gráfico, se les puede contestar: Vale, sin no quieres Pausa, el calentamiento es la mitad. Y además, te tragas La Pausa de más de 18 años, medida desde los satélites de la NASA por dos grupos y métodos completamente independientes.

la-pausa-uah

Y lo mismo, con los datos completos desde que se puede medir con satélites.

la-pausa-en-el-calentamiento-global-uah-2

Supongo que la coña va a ser grandiosa. Mañana o pasado comentaremos cuando haya tenido tiempo de mirarlo. Mientras tanto …

Más info aquí:

Judith Curry:

WUWT:

Patrick J. Michaels, Richard S. Lindzen y Paul C. Knappenberger (en WUWT):

Ross McKitrick (en WUWT):

Jo Nova:

Añadido posterior: Otra forma de mostrar la disparidad entre los modelos climáticos que producen la alarma, y la realidad, es este gráfico de Michales, Lindzen y Knappenberger. Es para el período de La Pausa (1998 – 2014), que ahora quieren convertir en La No Pausa.

En rojo, la medida “reanalizada”. En azul, 118 modelos climáticos usados por el IPCC. Clic para artículo original.

negacionistas-de-la-pausa

En noviembre habrá en París una nueva conferencia / negociación sobre políticas contra las emisiones de CO2. En este caso tratan de forzar acuerdos que obliguen a algunos signatarios a realizar reducciones en las emisiones, y a aportar capital. Y, como siempre, los meses anteriores se dedican a crear ambiente y presión para que los gobiernos dubitativos pasen por el aro. Fundamentalmente, “trabajándose” la opinión pública.

El alarmismo climático es una teoría que no tiene pruebas científicas (empíricas). Si hay algún lector que discrepe de este detalle tan simple, no tiene más que señalarnos en los comentarios las pruebas científicas que cree que tiene el alarmismo del calentamiento global. Mientras tanto, a falta de pruebas, las campañas de los calentólogos siempre se han basado en dos elementos. Un falso “consenso” de los científicos, y los modelos climáticos. Y como los modelos climáticos están fallando estrepitosamente en sus predicciones, ya sólo les queda el falso “consenso” para hacer campaña.

Y es una campaña bastante sorprendente. Completamente novedosa en el mundo científico. Todo se basa en comenzar cualquier afirmación con un meme del tipo de “los científicos dicen …”, o de “la ciencia dice …”. Que es el mismo procedimiento por el que se convencía a los analfabetos en el siglo XIX. Bastaba con señalar: “El periódico dice …”. Y como estaba por escrito, se suponía que para el analfabeto tenía que ser cierto.

https://plazamoyua.files.wordpress.com/2013/05/obama-97-por-ciento-consenso.png?w=510

El único problema es que el 97% de los científicos no dicen lo que Obama y los alarmistas dicen que dicen. En ninguno de los estudios que supuestamente han pretendido medir ese porcentaje. Es una mentira evidente que la prensa se traga encantada. Tan fácil de comprobar como comparar las preguntas de las encuestas con las afirmaciones atribuidas al falso consenso. Por ejemplo, el estudio al que se refiere Obama en ese tuit no pregunta en ningún momento si el “cambio climático” es peligroso. Que sea real no dice nada; porque el clima siempre cambia y siempre es real. Y que sea “man-made” es irrelevante … si es moderado.

Hay mil ejemplos. En esta ilustrativa discusión en el Financial Post, entre McKitrick y Cook, Ross pone este ejemplo:

En un debate reciente en Nueva Orleans oí al activista climático Bill McKibben afirmar que había un consenso de que los gases invernadero suponían un “peligro grave”. Pero en cuanto le preguntaron por la fuente de su afirmación, rápidamente lo retiró.

Recomiendo el debate.

Es de libro. Puedes hacer una encuesta preguntando a los científicos del cambio climático si los humanos influyen en el clima; y preguntando si los humanos han causado al menos la mitad del calentamiento observado, o son una causa dominante. Y aunque tengas un 97% contestando que sí (un estudio posterior sólo producía un 66% [–>]), eso no quiere decir que haya ningún motivo para alarmarse. Por la sencilla razón de que la mitad de un calentamiento muy pequeño, y muy inferior al predicho, es un calentamiento irrelevante.

spencer-christy-modelos-climaticos-observaciones

Se supone que los periodistas deberían contrastar lo que ponen. Si un político (y los de la ONU lo son), o un ecologista (también son políticos), les dicen que “el 97% de los científicos dicen X”, lo menos que podían hacer es comprobar que efectivamente han dicho X, y no Y. Al menos se enterarían de que el famoso consenso no tiene nada que ver con alarma o problema alguno. Al contrario; es completamente compatible con una bendición.

Añadido gratis.

Que las emisiones de CO2 deberían de calentar algo el clima no lo discute ningún climatólogo. El problema está en saber cuánto es “algo”. El general se acepta que el efecto directo es como 1ºC por doblar la cantidad de CO2 en el aire. Y eso no sólo no es malo, sino que es muy bueno. Para imaginar un problema o alarma, hay que imaginar que el sistema climático reacciona a ese calentamiento suave, amplificándolo. La medición clave para comprobar esa amplificación es la diferencia de calentamiento entre la superficie (1,5 m.) y la troposfera alta (de 7 a 12 Km.). Si hay esa amplificación, el aire en altura debería calentarse más que en superficie. Sobre todo en los trópicos.

No es algo muy fácil de medir. Se intenta con globos sonda y con satélites. Y no se observa ese fenómeno. Los alarmistas critican las mediciones. Normal, porque se fastidiaría su teoría. Roy Spencer ha desarrollado un sistema nuevo de medirlo con satélites, atendiendo las críticas de los alarmistas. Con este resultado para los trópicos (20N – 20S):

– Calentamiento en los modelos: 1,89 veces superior en altura que en superficie.

  • Superficie: 0,19ºC década.
  • Altura: 0,35ºC / decada.

– Calentamiento observado: ¡Es inferior en altura que en superficie!

  • superficie: 0,10ºC / década.
  • Altura: 0,07ºC / década.

EL gráfico resumen es este:

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No es fácil de ver, pero está bien explicado en su blog:

La gente simple juzga a los gobiernos en función de la proximidad ideológica. Les parece bien el gobierno si es “de los míos”, y mal si es “de los otros”. Es uno de los efectos típicos de la ideología sobre la inteligencia. La anula. Y luego hay gente convencida de que la ideología no es un problema por si misma. Angelitos.

La menos simples tiran de olfato. Se fijan en el olor del gobierno. O mejor dicho; en el hedor. Porque es muy difícil que un gobierno huela bien, por aquello de la putrefacción del poder; pero sí puede tener intensidades de hedor muy muy diferentes. El problema con el olfato es que hay que acercarse demasiado. Y eso es peligroso con la podredumbre. Contagia.

Por suerte, hay otra vara de medir. La mayor o menor presencia de conejos mágicos, y el entusiasmo por cazarlos.

conejo-chisteraEl conejo es un problema artificial, pero imaginariamente gravísimo. Y la magia es una estrategia muy costosa para solucionarlo … que nunca puede funcionar. El tipo de trucos prodigiosos que producen revoluciones permanentes y guerras eternas. Y su gracia es que permiten extraer recursos de la plebe; sin plazo límite, y sin mayores protestas. Sin plazo límite, porque la estrategia no puede producir la victoria. Y sin protesta, porque la gente imagina que es un problema muy gordo que hay que combatir con el mayor entusiasmo. Estamos hablando de la piedra filosofal de la demagogia, a la que algunos le llaman política.

obama-war-climateEs cierto que 1984 tuvo una intuición acertadísima del futuro. Pero inevitablemente arcaica, porque Orwell no pudo imaginar que se podía llegar a lo mismo, de forma incruenta. Sin cadáveres, y sin combate físico. Basta con el combate mental. Pero se puede ver el acierto, quitando la sangre de esta descripción de Wikipedia [–>]:

… en un mundo de guerra perpetua, vigilancia omnipresente del gobierno y manipulación pública … bajo el control de una élite privilegiada que persigue el individualismo y el pensamiento independendiente como “crímenes de pensamiento”.

¿Alguien puede pensar a estas alturas que la Mamoncracia puede ganar la “guerra contra la droga”? Ni de broma. Y sin embargo, no se nos ocurre la simple idea de abandonar esa guerra. Mucho menos se nos ocurre pensar la cantidad de recursos que se liberarían, o de sufrimiento que se evitaría. ¿Y qué pasaría si los que se quieren drogar, se drogan? Pues que tendrían acceso a un producto mucho más barato y sin adulterar. Y que nadie se lo daría a los niños en las puertas de los colegios; por el mismo motivo que no les dan alcohol, café, o tabaco.

¿Alguien puede pensar a estas alturas que la Mamoncracia puede ganar la “guerra del vascuence”, y conseguir cambiar la lengua de Vasquilandia? No se lo creen ni los asnos que dirigen el combate. Pero parece prohibido pensar la simple idea de abandonarlo, y de liberar con ello un montón de recursos e imbecilidades. ¿Y qué pasaría si no habláramos vascuence? Pues lo mismo que ya pasa ahora. ¡¡¡Nada!!!

Del famoso cambio climático ni hablemos. ¿Tú has tenido algún problema con el clima, diferente de los que tenían -por ejemplo- tus abuelos? Por otra parte da lo mismo si te crees lo del IPCC (que no hay especial motivo). En Europa podemos empobrecernos todo lo que les apetezca a los ecolos, sin que se vaya a notar en las emisiones globales. Y los chinos e indios, inteligentemente, ya han dicho que nanai del Paraguay.

emisiones-co2-usa-europa-china-indiaResumiendo. Si no quieres acercarte demasiado para notar el hedor del gobierno, puedes mirar desde más lejos el tamaño del conejo que asoma por la chistera. La versión gráfica del hedor.

Hoy que lo de izquierdas y derechas tiene significados diferentes que antes de la caída del muro, y hay como cierta imprecisión al respecto, puede convenir recordar la -probablemente- más clara separación entre conservatas y progres. Los conservadores tienden claramente a usar la realidad como punto de mira, mientras que la izquierda revoluta sólo usa lo que podríamos llamar “verdades imaginarias”. Los famosos unicornios azules que tanto entretienen a la chiquillería.

Así se explica bien que la casi totalidad de la intelectualidad pagada con la teta pública sea progre. Con la realidad se llega hasta donde se llega, y no es muy lejos. Los unicornios imaginarios, en cambio, no tienen límites de recorrido. La luna se toca con la mano, si hace falta. O con la punta del cuerno. Y los conservatas son, lógicamente, poco menos que analfabetos anti-intelectuales.

El cuento queda muy bien. Se entiende fácil. Y es un gran consuelo saber que formas parte de un grupo caracterizado por la inteligencia y una visión angelical del mundo, claramente diferente de todos esos analfabetos funcionales malintencionados.

Toda esta introducción viene a cuento de la coincidencia de dos artículos, de científicos de clima, sobre las opiniones de sendos políticos de lados opuestos de la barrera. En los que se intercambian con notable precisión los papeles del cuento. En uno, la pregunta es cómo puede ser tan animal el muy intelectual presidente demócrata.

Y en el otro se señala la muy equilibrada visión sobre la discusión del clima del improbable Jeb Bush.

Obama acaba de dar una charla en una tenida del US Coast Guard, llena de perlas de este tenor.

the challenge … that, perhaps more than any other, will shape your entire careers – and that’s the urgent need to combat and adapt to climate change.

Our analysts in the intelligence community know climate change is happening.  Our military leaders — generals and admirals, active duty and retired — know it’s happening.  Our homeland security professionals know it’s happening.  And our Coast Guard knows it’s happening.

Claro. Y el abuelo de Obama, probablemente un pastor ágrafo en Kenya, también sabía que el clima estaba cambiando. Es lo que hace el clima. Pero saber que está cambiando no quiere decir que se note. En caso contrario diría “ver” en lugar de saber. La puta realidad esa con la que tan enfadados están los muy intelectuales progretas. Su problema es que a pesar de tanta intelectualidad, todavía no han comprendido algo tan básico como que se puede “saber” algo equivocado.

Recomiendo mucho el segundo artículo. Sobre una publicación nada menos que de 1897; de un geólogo. Que se dedica a explicar justamente el problema de Obama . Y en general de la ciencia pos moderna, siempre casada con el “paradigma de moda”. El mecanismo de engañarse por abrazar injustificadamente una de las hipótesis útiles, apartando la mirada de las demás.

Curry apunta:

Jeb gets it exactly right. There are two broad hypotheses for recent climate change: human causes and natural causes (with numerous sub-hypotheses contained within).  The climate debate is dominated by the premature carving in stone of a theory that humans are the dominant cause of recent climate change.

Y extracta el artículo de 1987, republicado en 1965. Mostrando la correspondencia entre la alarma del clima y el problema de la mono-hipótesis (en este caso, la carbonofobia) como perversión del conocimiento científico. Y le queda niquelado.

Total, que el cuento no funciona. Jeb Bush seguramente será bruto y pondrá las patas encima de la mesa. Pero tiene la sutileza mental de comprender que una hipótesis de trabajo sólo es una hipótesis; que hay otras; y que confirmarla requiere unos procesos (como predicciones acertadas) que no se han llevado a cabo. Obama puede que sea angelical, pero confunde imaginar con “saber”.

El ozono (O3) en la estratosfera es una protección de los perniciosos rayos ultravioleta que produce el sol. En las décadas de 1980  y 1990 hubo una notable disminución del ozono estratosférico. Después se corrigió esta pérdida, se supone que por el protocolo de Montreal, que limitó el uso de gases CFC en la industria que producían el descenso de ozono. Pero la recuperación es muy lenta.

Pero el ozono también se ve afectado por otras sustancias ajenas el protocolo de Montreal. Entre ellas, el CO2, que lo favorece. Un estudio recién publicado en Environmental Research calcula con modelos el efecto de las emisiones humanas de CO2 sobre el ozono.

Y llega a la conclusión de que las emisiones de CO2 van a hacer que se recupere la capa de ozono. De forma mucho más lenta de lo que fue el declive, pero como para que hacia final de siglo haya un nivel similar al que había en 1960.

Parece una noticia estupenda, ¿no? Pues no. En el mundo posmoderno y calentólogo, CO2 y bueno no pueden ir juntos. Aunque sea el gas de la vida, la “comida” de las plantas, y por ende de todo lo que vive. El 93% de tu cuerpo viene del agua y el CO2 del aire. Somos agua, CO2, y otras cosas menores. Bueno, pues le han cogido manía al CO2. Los cenutrios. Por eso añaden en el estudio:

Desde 1980 el adelgazamiento de la capa de ozono causaba preocupación, pero Solaski señala que no hay motivo para creer que un engordamiento es algo necesariamente bueno. “Una cuestión interesante que destaca este estudio es cuál será el nivel óptimo de la capa de ozono”, dice. Añadiendo averiguarlo supone investigar la historia del ozono.  ” Ahora que pensamos que entendemos la sensibilidad de la capa de ozono a muchas perturbaciones potenciales, tal vez podamos ir atrás y determinar qué tipo de variaciones en el grosor en la capa de ozono se ha visto en el pasado”.

Son incorregibles. El cálculo les da que de aquí a fin de siglo iremos recuperando el nivel de ozono que había antes de perderlo. O sea, una situación ideal. Pero, ¡ojo!, no hay que pensar que sea necesariamente bueno. No tenemos ni idea de cómo varía naturalmente, pero ya estamos pensando que *debe* de haber un nivel ideal, completamente desconocido pero que podríamos perturbar con el CO2. Lo que muestra que antes de tener la menor idea de lo que están hablando, ya están soñando -y anunciando sutilmente- una nueva “gobernanza” mundial para que te portes bien.

Pero en fin, recopilemos. De momento, sobre el CO2 que emitimos …

Sabemos (está bien medido):

  • Aumenta la cantidad y calidad de vida en la tierra.
  • Produce un poquito de calor, con un gran beneficio neto.
  • Mejora la capa de ozono, y reduce el riesgo de los rayos UV.

Todo lo demás que dicen el CO2 es algo que no saben, pero quieren imaginar. Presumiblemente, porque le va muy bien a la “gobernanza” esa. El catecismo con el que van a hacer que seas bueno. ;)

El nivel de morro que gastan es impresionante. Nos avisa, alborozado, nuestro amigo Jonathan. Un clic sobre la imagen lleva a la presentación del curso.

jonathan-gomez-cantero-curso-cambio-climaticoLo primero siempre es saber quién paga la fiesta. En principio, los fenómenos que acudan a aprender “sobre cambio climático”. 350 euros por barba. Y si no llega, hay colaboradores. Cuatro multinacionales dedicadas al activismo ecologista.

  • Greenpeace
  • WWF
  • Seo BirdLife
  • Fuhem

Lo de que sólo hay un ponente, entre los 43 [–>], especializado en clima, no era broma. Si los clasificas por lo que han estudiado o su especialidad, quedan así.

  • Ecología    8
  • Biología    7
  • Economía     5
  • Políticas    4
  • ¿?    4
  • Derecho    3
  • Químicas    2
  • Filosofía    1
  • Físicas    1
  • Geografía    1
  • Sociólogía    1
  • Teleco    1
  • Urbanismo    1
  • Indigenismo    1
  • Interculturalidad    1
  • Periodismo    1

Y el único entre todos ellos especializado en clima, Jonathan Gómez Cantero, el de geografía, es experto en riesgos naturales. Es evidente que hay una cosa que nunca va a decir un experto en riesgos naturales. Que no pasa nada, ni tiene pinta de ir a pasar.

Si los dividimos por tipo de actividad, quedan así:

  • Ecologismo  (activismo)  17
  • Universidad (estudio) 13
  • Lobby Energía (activismo) 2
  • Ecología (estudio) 2
  • Política (activismo) 2
  • Clima riesgos (estudio) 1
  • Coop-Des (activismo) 1
  • DDHH – Igualdad (activismo) 1
  • Divulgación Calentóloga (activismo) 1
  • Justicia Climática (activismo) 1

El que figura en “divulgación calentóloga” es nuestro viejo amigo Ferry Puig [–>]. La gallina que no se atreve a debatir con la opinión contraria. Porque, dice, somos “profesionales”. Nada menos que pagados por -agárrate- el Neoliberalismo Internacional. Y se puede entender que el pobre amateur no estaría en igualdad de condiciones jugando en la liga de los pros. El pequeño dato de que le vemos constantemente en sitios en los que le pagan por soltar sus rollos sobre “el negacionismo”, sumado a la obviedad de que él no puede mostrar ninguna palabra -sobre clima- pagada a aquellos a los que acusa de pros, no le va impedir afirmar ese desequilibrio que le permite escaquearse de la vergüenza que sufriría en un debate abierto.

Parece una paradoja que un curso sobre cambio climático lo den, sobre todo, ecologistas y economistas. Tal vez podría salvarse diciendo que es el IPCC el que informa sobre lo que va a pasar con el clima. Y que ecolojetas y economistas son muy adecuados para explicarnos las consecuencias de lo que anuncia el IPCC. El problema es que el IPCC, aunque parezca que dice mucho, no dice gran cosa. Exactamente, que por doblar la cantidad de CO2 (lo que pasará hacia final de siglo si no hacemos nada), el clima se calentará probablemente entre 1,5ºC y 4,5ºC. Que es lo mismo que decir que podemos imaginarnos un problema, o podemos imaginarnos una bendición.

Pero estos artistas del curso sólo pueden imaginar una de las dos opciones. En concreto, la que les da de comer. Por eso el bueno de Ferry va a criticar el “sesgo conservador” (no alarmista, ¡juas!) del IPCC.

Que nadie se pregunte por qué son necesarios precisamente los cambios que ya querían antes de que hubiera el cuento del clima. No tendría sentido preguntarlo. Lo mismo que no merece la pena preguntar si el director de la tenida es muy adecuado para la materia del clima.

Samuel Martín-Sosa. Doctor en biología por la Universidad de Salamanca. Responsable de Internacional de Ecologistas en Acción. Coordinador del libro “Resistencia Global al Fracking”. Promotor de redes europeas como la Resource Cap Coalition o la Red Euro-Magrebí contra el Fracking.

Todo el mundo sabe que el clima, el “fracking”, y la “sostenibilidad”, son la misma cosa. Antiguamente llamada Santísima Trinidad. De ahí que …

La actual crisis climática es en realidad una crisis sistémica que no puede ser abordada de forma aislada ni sectorial. Nos hallamos ante todo un desafío civilizatorio que requiere un enfoque complejo y multidisciplinar. Se trata de un reto sin precedentes para la humanidad al que tiene que responder la sociedad actual. Afrontar este reto va a requerir una reestructuración a todos los niveles, desde el económico, hasta el político y social.

Avisando a Jonathan …

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