algoreros


XXX escribe:

Querido Plaza:

Suelo leer con mucha atención tus documentadísimos comentarios sobre el asunto de marras.

Ahora, me acaba de llegar de mis amigos de AVAZZ este email, pidiendo firmas.

Aunque es de una candidez absoluta, a veces firmo para otras causas, abejas…lapidaciones…..etc.…no se muy bien si para tener la sensación de “hacer algo” e intervenir en estas plataformas…que “a veces” parece que consiguen objetivos concretos (aunque en el caso español, no es posible hacer ley por esta vía, debido a ciertas restricciones o bloqueos, directamente de nuestro legislativo mas bien) pero aun tengo algo de fe en estas nuevas vías, para conseguir algo.….

Te lo mando por si nos ayuda a desmadejar estas manipulaciones o si acaso para tener el feeling de esta gente.

Abrazos y gracias por Plaza!!!!!

Gracias, por preguntar, XXX. Te lo voy a contestar con el gráfico más sencillo que creo que existe. Lo saco del blog del dr. Roger Pielke jr. [-->], experto en el estudio de la política pública relacionada con la ciencia. Originalmente es de unos datos recién publicados por British Petroleum.

Representa, para cada año desde 1965, el porcentaje de energía “verde” (que no emite CO2) usado en el mundo, sobre la energía total. O sea, lo que llamamos “renovables”, más nuclear e hidroeléctrica.

pielke-bp-carbon-free-sources-2014

Yo creo que se puede resumir así:

Problema:

* Llevan más de veinte años anunciando una catástrofe, y una solución.

* La solución consiste simplemente en cambiar la energía que usamos, de la fósil (fea, fea, sucia, sucia) a la verde (guapa, guapa, guay, guay).

En esto están de acuerdo todos (repito todos) los gobiernos del mundo.  Menos últimamente, Canadá y Australia. Pero con la boquita muy pequeña.

Situación:

* Desde hace más de 20 años nos estamos gastando una pasta gansa en cambiar la energía que usamos.

* Desde hace más de 20 años la proporción de energía verde que usa el mundo no ha aumentado un carajo. Pero ni un puto carajo.

Conclusion. Hay dos posibilidades o alternativas.

A) Los gobiernos del mundo son unos incompetentes de padre y señor mío.

B) Lo gobiernos del mundo mienten, y no se lo creen. Son “negacionistas”. Los llamados “negacionistas” jamás hubiéramos conseguido un objetivo así, ni en sueños.

Ya comprendo que te preocupa la cosa moral. Pero ahora que sabemos las dos soluciones de lo que pasa (incompetentes / mentirosos de órdago), podrías preguntarte por la moralidad de todo ese dinero cuya utilidad para el objetivo propuesto es exactamente cero.

También puedes pensar que ese dato que te traigo es de del mundo entero, pero que en Europa -y especialmente en España- nos estamos portando muy bien. Yo lo pienso a menudo, no creas. Pero en vez de consolarme, se me pone una cara de tonto que no veas.

Eso no quiere decir que no firmes, por supuesto. La cara que se nos pone a cada uno es cosa de cada uno.

Gracias por leer. ¡Y participa, que no muerde! ;)

Fuente (merece la pena leerlo):

Hay un curioso manto de silencio en la blogosfera, que a mi me suena a la calma tórrida que anuncia la tormenta. Ninguno de los blogs de referencia ha abierto la boca -hasta donde yo he visto- pero se nota que la peña está al loro. Por los comentaristas, escépticos y alarmistas (como Eschenbach o Connolley). Y es que David Evans no es ningún mindundi. Ingeniero eléctrico, matemático (aplicada y estadística), especialista en procesamiento de señales y análisis de Fourier, con licenciaturas y doctorados por Stanford, y Sydney. Y ya de paso, trabajó en la Australian Greenhouse Office, de 1995 a 2005, donde desarrolló el modelo que usan para la “contabilidad” del carbono en la agricultura y bosques en Australia, de cara al protocolo de Kyoto.

Su mujer es Joanne Nova, de la que muchos conoceréis su estupendo blog sobre la discusión del clima. Y ahí han anunciado la “big news”.

Dice Joanne:

Detrás del escenario ha tenido lugar un gran avance que ha estado moviéndose con calma. Es algo de o que apenas he dado pistas. (¡Y qué ganas tenía!). Habréis notado que mi otra mitad, el dr. David Evans, ha estado silencioso. No es porque se haya salido del dabete del clima. Al contrario, una extraña combinación de factores le ha metido en la investigación del clima a tiempo completo. Ha dexscubieto algo extraordinario, y como en toda la ciencia de verdad, ha sido una avalancha donde la teoría parecía fracasar, y casi lo dejamos, pero entonces una nueva idea la hacía más valiosa que la versión anterior. Otras veces todo parecía tan evidente en retrospectiva que nos sorprendíaomso de que nadie haya hecho esto antes. Pero la respuesta es que hay una combinación muy inusual de factores que intervienen — ¿Cuánta gente tiene experiencia de primera en matemáticas de Fourier, circuitos eléctricos, y ha trabajado como modelista profesional, desarrolador de software, y además con un interés por los detalles  menudos y la teoría de la discusión del clima? ¿Y quién, con esta experiencia, estaría  también preparado para pasar  18 meses de trabajo sin financiar para investigar una teoría del clima sin CO2?

Convencidos, están; no hay duda. El estudio tiene 170 páginas. Lo han debido estar siguiendo algunos científicos. Al menos, el geólogo marino Bob Carter, a quien menciona Evans. Y Lord Monckton, que no sé yo si es una gran revisión, o sólamente un gran cheerleader. Y ahora lo están presentando en el blog de Jo, a base de un artículo cada uno o dos días. Cada uno, con uno de los aspectos de la criatura. Un poco folletín ;) , pero facilita el digerirlo, y además quieren provocar la discusión crítica de cada aspecto. Parece.

La idea fundamental, en lo que entiendo, es partir de imaginar que las variaciones de temperatura global de superficie se deben en gran medida al sol. Que parece obvia, pero que ha sido rechazada una y otra vez. Y con esa premisa, tratar de comprender cómo podría ocurrir esa influencia, y hacer un modelo. Y es lo que dicen que han hecho.  Algunos de los hallazgos ya están en la literatura científica. Evans mismo lo dice. Como un retraso de de unos once años en la señal solar; la existencia de un filtro de paso bajo (en terminología electrónica); o el funcionamiento acumulativo. Otros son novedad, como un “filtro notch” o “filtro trampa” (más jerga electrónica), cuya digestión a mi se me hace bastante cuesta arriba. Pero ahí está la idea, para discutirla.

De momento hay dos entradas más, aparte de la presentación citada arriba:

Enterados quedáis. Saldrá lo que salga. Pero que no se diga por ahí que no os tengo al loro.

¿Mi impresión? Es muy pronto. Pero si fuera malo pensaría que cuando tienes un martillo, todas las ideas parecen clavos. Los carbonófobos sólo ven CO2 (y procesos radiativos), ¿y los ingenieros electrónicos ven …? Pero es evidente que la carbonofobia ha provocado tal atasco sin salida, que los chicos del clima necesitan con urgencia una mano desde fuera. Sería fenomenal si fuera la de Evans. La discusión (la parte aburrida) cambiaría un poco:

- La alarma climática no se sostiene.

- ¡Presenta un modelo alternativo!

- Ahí tienes el de Evans

- ¡No funciona!

- El tuyo tampoco.

Este vídeo que señala uno de los comentaristas en lo de Nova, tiene gracia retrospectivamente. Evans ya estaba trabajando su modelo cuando hizo la entrevista.

 

Rajoy se ha quedado sin primo. O el PP se ha quedado sin el primo de Rajoy. Hay grandes noticias y aleluyas.

Valencia presume del nuevo Observatorio del Cambio Climático

Que como cualquiera puede comprender, en absoluto se dedica a observar cambio climático alguno. No, los observatorios hoy, especialmente los observatorios peperos, son para convencer a la gente de lo que se observaría … si sigues obedientemente la corriente.

Por ejemplo, en el Observatorio del “Cambio climático” puedes observar la necesidad de incidir en una mayor concienciación social de la necesidad de un desarrollo sostenible. Literal. Debe ser la necesidad de Rita, que es fácilmente observable en la el gesto de ansiedad que se le pone cada vez que le soplan una nueva encuesta.

Habrá mil charlas y cosas, toda una gran experiencia centrada en el medio ambiente- explica la ministrina (supongo) de la cosa.

Cuatro grandes motivos temáticos:

  1. Las causas del cambio climático.
  2. Los impactos latentes.
  3. Las señales del cambio climático.
  4. Las soluciones de futuro.

Y es cuando uno ya no empieza a entender nada. ¿No están preocupados por la patada en el culo que les van a dar sus votantes? Si lo estuvieran, deberían de hacer “observatorios” sobre las cosas que les preocupan a los que no les van a votar esta vez ni de broma. ¿No leen el CIS? Porque en el último número [-->], destacan de manera brutal dos problemas entre las preocupaciones de los españoles.

  1. El paro
  2. Los problemas económicos.

El tercero ya queda a leguas de distancia. ¿Por qué no hacen un Observatorio del Paro? Imagina qué interesante, en cuatro grandes motivos temáticos:

  1. Las causas del paro.
  2. Los impactos latentes (no hace falta ni observatorio ni leches).
  3. Las señales del paro (no hace falta ni observatorio ni leches).
  4. Las soluciones de futuro.

Claro que igual es que Rita cree que como el CIS no pregunta lo del cambio climático entre las preocupaciones de los españoles (no se atreve), lo mismo se puede pensar que es su principal preocupación. Antes de morirse de risa. Pero le podemos ayudar. En USA sí lo preguntan, sin tener miedo de la respuesta, ni vergüenza por todos los “observatorios” del cambio climático que ha debido de montar Obama.

el-cambio-climatico-y-la-basca-en-usa

Fuente: http://wattsupwiththat.com/2014/03/12/new-gallup-poll-shows-climate-change-near-the-bottom-of-things-worth-worrying-about/

Pero es que se les nota, ¡joé! Rita no se ha creído el cuento del clima ni siquiera cuando estaba en auge, hacia 2007. Fijo. Íntima del primo de Rajoy. ¿Qué quieren, hacerle carantoñas, no a los que no les van a votar -pero podrían-, sino a los que les odian como si fueran el maligno? ¿No pueden aprender de los conservadores inteligentes, como los autralianos o candienses, que han hecho una consigna principal de desmontar el cuento del clima? ¡Huy, huy! ¿He dicho inteligentes? Perdón. Glups. Ha sido un descuido.

 

Intentemos ponernos en actitud psicológica de ejercicios espirituales. O de budismo zen; no somos maniáticos con la religión. La crítica razonada siempre es bienvenida.

… tu estilo es innecesariamente agresivo y por tanto inadecuado. Creo que espantas a la gente que honradamente quiere comprender y determinar racionalmente su posición frente a un problema como es, en este caso, el calentamiento global. Los auténticos conversos no se pasan por este tipo de blogs. Como seductor, cero, y desde luego, la paciencia no es lo tuyo …

Seguro que es cierto. Aunque hay que reconocer que hay cosas que son un poco difíciles de digerir. Estábamos en que hay muchas evidencias del Calentamiento Global Acojonante. Pero para que sea acojonante, y no uno de tantos, hace falta que la culpa sea del CO2. Si no, no hay plan. O sea, hace falta algo que lo distinga de los calentamientos naturales.

Y estábamos en que el grueso de esas evidencias eran los modelos climáticos, con ciertos datos de soporte. Por ejemplo, el calentamiento observado en superficie, y la pérdida de hielo. O el aumento en los huracanes. Otros datos no coincidían. Como que el calentamiento del aire sea mayor en altura. Pero siempre se pueden poner pegas a las mediciones cuyos resultados no nos gustan. Hasta aquí, normal.

Pero ahora resulta que la temperatura de superficie ha dejado de subir durante unos 15 años. Y que eso hace que el calentamiento por década, contando desde el principio, sea mucho menor de lo “esperado”. Y también resulta que el hielo no está en la “espiral de muerte” que decían. Ni siquiera en el Ártico. Lo mismo que resulta que los huracanes han disminuido desde 2005. En resumen, que los datos de apoyo ya no son de apoyo, sino que -en un mundo normal- son datos de contradicción.

“The models don’t have the skill we thought they had. That’s the problem,” said Peter Jan van Leeuwen, director of the National Centre of Earth Observation at the University of Reading.

Global average sea surface temperatures rose rapidly from the 1970s but have been relatively flat for the past 15 years. This has prompted speculation from some quarters that global warming has stalled.

Now, Stephen Briggs from the European Space Agency’s Directorate of Earth Observation says that sea surface temperature data is the worst indicator of global climate that can be used, describing it as “lousy”.

¿Se entiende el problema? Hay que ser un budista zen profesional para no levanta ni una ceja, cuando te explican que hay una alarma porque lo dicen los modelos, con unos datos de apoyo, y luego te dicen que los modelos no tienen la habilidad que esperábamos de ellos. Y que esos datos de apoyo son en realidad los peores datos que se podían haber elegido. Porque no pueden indicar nada. ¿Y entonces, qué tenemos?

Parece que podría pensarse que tenemos una “ciencia por consenso” que ha estado creando un estado de alarma con unos fundamentos falsos. Y que mientras esos fundamentos favorecían una tesis, necesariamente preconcebida, nos los han vendido como como lo más firme que puede producir “la ciencia”. Y que solo son no-firmes cuando el resultado no nos gusta.

No es broma. Se puede apostar a un cambiazo de evidencia. Las citas vienen de un artículo de ayer del Guardian que parece sugerir el futuro de la estrategia:

Es que, de verdad. Que nos están diciendo que los mismos datos son “strong evidence”, o “lousy data”, dependiendo de que el resultado les guste. Vale, budismo zen. Impertérritos.

A better measure, he said, was to look at the average rise in sea levels. The oceans store the vast majority of the climate’s heat energy. Increases in this stored energy translate into sea level rises.

…/…

Since 1993, satellites have measured sea levels rising by an average of 3mm per year. Unlike the surface temperature, this rise continued throughout the supposed pause in global warming.

Impertérritos, sí. Pero nos está encalomando una serie de 21 años, en un sistema con claras oscilaciones del orden de los 60 – 70 años. Y es imposible que Stepehn Briggs, del Directorio de Observación Terrestre de la Agencia Europea del Espacio, no haya leído y estudiado Jevrejeva at el 2014. Si quiere saber algo de la subida del nivel del mar, y de su posible indicación respecto del calentamiento global, no puede no leer el último estudio / actualización de una de las mayores autoridades mundiales en la materia.

El dato que *ahora* le gusta más a Briggs como “evidencia”, no es (solo) que sea “lousy”, sino que ni siquiera significa nada. Absolutamente nada. Solo quiere decir que sigue ocurriendo lo mismo que viene ocurriendo desde 1900. Mucho antes de que empezáramos a emitir CO2 en cantidades significativas.

subida-nivel-del-mar-jevrejeva-desde-1900-y-1993

jevrejeva

Que me perdone JJI por el abuso de cita. Un adorno, una figura literaria. Porque esto no acaba aquí. Han encontrado una forma de solucionar el “problema”. Transformar los archivos de datos de la European Space Agency, para juntar los más convenientes en una sola base de datos que todo el mundo podrá usar. De la posibilidad de seguir usando los no convenientes, no dice nada.

The Esa Climate Change Initiative (CCI) is a €75m programme, active since 2009, to address this and produce a trustworthy set of ECV data that can be accessed by all. It has transformed the entire 30-year-old data archives of Esa and its member states’ Earth observation satellites into a single, calibrated data set.

 Lamentablemente, ese nuevo programa de 75 millones de euros (Climate Change Initiative) no parece que tenga los ojos abiertos a todas las posibilidades. No precisamente.

Climate change is arguably the greatest environmental challenge facing us in the twenty-first century. Its importance has been recognised in reports from the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) and from the United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCCC). The consequences of a warming climate are far-reaching, potentially affecting fresh water resources, global food production and sea level. Threatening impacts on the natural environment and life on Earth for generations to come, climate change is high on political, strategic and economic agendas worldwide.

Se podría sospechar que se encarga de manejar los datos, pero con una idea clarísima de lo que deben decir esos datos.

A lo nuestro:

OM Chanting meditation: very powerful.

 

Cuando acabe, os cuento.

 

Nuestros amigos calentólogos insisten en que no ha cambiado nada en los últimos años. Que el Calentamiento Global Acojonante sigue imparable. Y que no importa que la temperatura del aire no haya aumentado apreciablemente en 17 años. Lo que pasa es que el calor está en otra parte. Y que se ve en otros sitios, como por ejemplo el hielo marino — que está desapareciendo.

¿Seguro? Vamos a aprovechar que estamos ya casi encima del solsticio pare echarle un vistazo. Unos dibujitos.

Yo creo que esta visualización puede ser adecuada. El hielo marino global (gris), el del norte (rojo), y el del sur (azul). Muy filtrado. Cada punto es una media de cinco años. El año de ese punto, y los dos anteriores y posteriores. Así, el punto de 1981 es la media 1979 – 1983. Está actualizado a hoy mismo, y para 2014 se usa el dato de los últimos 365 días.

hielo-marino-global-artico-y-antartico-media-movil-5-anos

La impresión es que, de momento, sí ha cambiado algo en los últimos años. También con el hielo marino, aparte de la temperatura del aire. Un frenazo en el descenso del hielo en el norte, del que hasta hace nada decían que estaba en una “espiral de muerte”. Y una aceleración en el aumento del hielo del sur. Lo que produce -insisto, de momento- un notable cambio de tendencia en el hielo global. Y estos datos tan filtrados, de cinco años de media cada punto, no dependen de los vaivenes caprichosos de un año. Son bastante estables.

Hay que pensar que estos gráficos de “anomalías” (diferencia con una fecha de referencia, que se pone como cero) exageran mucho lo que pasa. En números absolutos la idea de la “espiral de muerte” queda muy matizada. Estos son datos anuales, no la media de cinco.

hielo-marino-absoluto-anual-global-artico-y-antartico

Y los datos anuales y media de cinco años, en anomalía, solo para el hielo global.

hielo-marino-global-junio-2014

Los dos últimos años, por encima de la media de los primeros 30 años de datos.

Para poner contexto, se puede mirar lo que está pasando con la temperatura del aire. En la ya clásica comparación de Spencer con los modelos de la alarma climática. Los puntos también son medias de cinco años (pero de los cinco años anteriores).

spencer-modelos-climaticos-y-realidad

Donde también se ve que la afirmación de los calentólogos de que no ha cambiado nada en los últimos años es un poco extravagante. De haber calentamiento a dejar de haberlo, y de haber disminución del hielo marino global a dejar de haberla, ¡claro que hay un cambio! Lo que no sabemos es si ese cambio se mantendrá, desaparecerá, o aumentará. Pero cambio, haberlo, haylo. Igual es un “shock de modernidad”. ;)

 

 

LDu92

Si a alguien le interesa saber en qué asuntos se piensa gastar el parlamento europeo el dinero de I+D para este año y el año próximo en lo referente a medio ambiente (aka disrupción climática apocalíptica de los últimos días), puede echarle un ojo al siguiente link

Es largo y aburrido; pero, al menos, se molesta en justificar las razones (políticas) que mueven al gasto de los 355 millones solo para I+D en este asunto entre este año y el que viene, así como especificar lo que se pretende obtener de ello.

Saludos.

Antes le llamaban “calentamiento global”. Un nombre muy razonable, ya que se refieren a un sistema climático cuya cantidad total de calor aumenta. Ahora le llaman “cambio climático”. Una estupidez que vale lo mismo para un roto que para un descosido. Pero cambio climático no produce tanto miedo como calentamiento global. Lo acaban de descubrir los genios de la calentología.

Encontramos que el término “calentamiento global” supone un mayor entendimiento del público, un mayor compromiso emocional y disposición a la acción personal y nacional que el término “cambio climático”. [Americans care deeply about 'global warming' – but not 'climate change' -->]

En realidad ya lo sospechaban. Sospechaban que la gente normal tendería a pensar que el clima cambia siempre, y por tanto “cambio climático” no dice nada. Sería como “agua húmeda”. Pero algo tenían que hacer, porque suena raro hablar de calentamiento global, sin poder enseñar ese calentamiento en los termómetros. Hace 17 años que no se ve calentamiento en los termómetros. Y el calentamiento que sí ha habido, por ejemplo midiendo desde 1975, es demasiado pequeño como para meter miendo. ¿Entonces?

Entonces metemos miedo con los “extremos climáticos”. ¡Que viene el coco! El “calentamiento global”, aunque de momento sea un tanto sifilítico y no se note, va a provocar más extremos climáticos. Temperaturas máximas récord, vientos máximos; todas esas cosas que te pueden hacer daño.

Bien, es una teoría. Podría ser. O podría no ser. La cuestión es mirar lo que pasa — salvo que seas un ideólogo. Y unos científicos del NCAR han estado mirando justamente esa relación entre calentamiento y extremos climáticos. Y lo que ven es que los extremos tienen un límite que no pasan. Por ejemplo, un calentamiento en Australia en los últimos 30 años, ¿produce un aumento de las temperaturas máximas, o solo produce más días calientes — sin que los días calientes alcancen mayor temperatura? Y resulta algo bastante típico de la naturaleza. Tiene límites. Al parecer, y en los desiertos de Australia, 46ºC. Como en Sevilla, más o menos.

También han visto lo mismo en los huracanes. En décadas más calientes ha habido un ligero aumento de los de categoría 4, a expensas de las categorías inferiores, sin un aumento en la categoría 5 (la máxima). Incluso piensan que la mayor parte del cambio posible ya ha ocurrido.

holland-huracanes-extremos

Lo que no tiene pinta de tener límite es la estupidez humana. Se le achaca a Einstein el descubrimiento de su capacidad de infinito. El único infinito de la naturaleza. Aunque afortunadamente no es universal. No todo humano es infinitamente imbécil. Ni siquiera todos los gobiernos lo son. A veces aparecen gobiernos sensatos. Por ejemplo, con esto de los extremos climáticos, el calentamiento global, el cambio climático, resulta que Australia y Canadá son otra cosa.

Abbot, primer ministro de Australia, está de viaje en América. Va a verse con el canadiense Harper, y luego con Obama. Y la prensa está destacando la diferencia entre la histeria obamita y los sensatos:

Harper said that no country is going to undertake actions on climate change — “no matter what they say” — that will “deliberately destroy jobs and growth in their country.

“We are just a little more frank about that.”

Abbott said climate change is a “significant problem” but he said it is not the “most important problem the world faces.

“We should do what we reasonably can to limit emissions and avoid climate change, man-made climate change,” said Abbott.

“But we shouldn’t clobber the economy. That’s why I’ve always been against a carbon tax or emissions trading scheme — because it harms our economy without necessarily helping the environment.”

Es una forma muy diplomática de explicar que aunque los “extremos climáticos” tienen límites, la estupidez de Obama (y otros), no.

Fuentes:

Jesus

Un artículo de Lomborg muy interesante que, me parece, ha pasado desapercibido en España:

Entre otras cosas dice…

“El cambio climático se ha descrito como una catástrofe colosal que puede costar tanto como el 20% del PIB del mundo, aunque uan política valiente podría contarrestarlo a un coste de tan solo un 1% del PIB mundial. La realidad es la opuesta. Sabemos que el daño puede llegar, tal vez, al 2% del PIB mundial, mientras que las “políticas climáticas” podrían acabar costando más del 11%”

Quizás merezca la pena un comentario en su blog.

Comentario PM (o falta de):

Muchas gracias, Jesús. Mi problema es que nunca me he podido tomar muy en serio a los economistas. Dudo mucho de sus mediciones del presente, así que imagina la confianza que me dan sus mediciones del futuro. Y me veo obligado, moralmente, a aplicar mi propia receta de que solo puedes digerir bien el conocimiento si lo acompañas con la salsa que indique el grado de su fiabilidad contrastada.

Quiero decir que si sostengo que el valor de lo que afirman los calentólogos es muy cercano a cero, porque su capacidad de predicción (acertada) es muy cercana a cero, no creo que los economistas en general, y Lomborg en particular, estén en una situación mucho mejor. Sí es verdad que ambos conocimientos son capaces de predecir bien, y aparentan conocer, algunas partes y elementos del sistema que estudian respectivamente. Pero sobre el estado final del sistema después de un tiempo, que es lo que nos interesa, demuestran tener lo que vulgarmente se llama NPI.

La única diferencia entre calentólogos y economistas está en el consenso. Si tú fuerzas un “consenso” con mucha violencia académica y de grupo, a los que miran desde fuera les da la impresión de que se trata de algo serio. Pero el espejismo desaparece en cuanto les pides que muestren las predicciones.

En todo caso, muchas gracias. Has hecho bien en traerlo. Sobro todo porque yo no lo hubiera puesto, y lo mismo que te interesa a ti, les interesará a otros.  No dudes en hacerlo cada vez que te parezca adecuado. Mi opinión sobre lo que merece la pena poner no vale más que la tuya.

Calentamiento Global Siglo XXI

 

La principal academia de geofísicos de Australia ha sido incapaz de publicar una declaración conjunta sobre “cambio climático”. Según su presidente, había demasiada división y demasiada pasión entre sus miembros, y ha resultado imposible.  Han estado dos años intentándolo.

En realidad, en 2009 tenían una declaración. Muy alarmista. La había sacado -como es costumbre- la dirección de la GSA (Geophysical Society of Asutralia). Pero una parte muy grande de sus miembros se enfadaron muchísimo, y obligaron a hacer una corrección. Fue en 2012. La declaracion corregida (2012) decía:

La evidencia geológica demuestra claramente que el sistema climático de la tierra es inherente y naturalmente cambiante en escalas de tiempo que van desde décadas hasta millones de años.

Independientemente de si el clima cambia por causas naturales o antropogénicas, o por una combinación de ambas, la sociedad se beneficiará si sabe qué esperar en el futuro, y de panear cómo responder mejor.

La GSA no hace predicciones o recomendaciones de política pública de acción respecto del clima, más allá del consejo generalmente aceptado de la necesidad de preparaciones prudentes para responder a los peligros potenciales, incluido el cambio climático.

Pero esta vez eran los alarmistas los enfadados. Y forzaron que se acordara otra declaración que les gustara más. ¿Resultado? Es imposible. La división es demasiado grande.

Estaría bien pensar cómo se puede conjugar la historia esa de que hay un 97% de “consenso” entre los científicos acreca del calentamiento global, con esta noticia de que les resulta imposible ponerse de acuerdo.

En realidad es muy fácil. Solo hay tres salidas:

1. Los australianos son extraterrestres.

2. El consenso del 97% no tiene nada que ver con el consenso que se buscaba en Australia.

3. La ciencia del calentamiento global es tan tan especial, que los miembros de una rama científica muy cercana (geofísicos) y relacionada (montón de datos comunes) son absolutamente incapaces de juzgar cómo lo están haciendo sus primos (calentólogos).

Las soluciones 1 y 3 se basan en asumir que una gente o un conocimiento son diferentes de todos los demás conocidos. Teniendo en cuenta que los autralianos ni tienen pinta rara, ni hacen cosas muy distantas del resto de la humanidad, la opción 1 parece poco probable. Y teniendo en cuenta que en climatología usan una física conocida desde hace más de 100 años, y juegan con una teoría que en su forma más moderna es de hace 78 años, la solución 3 parece igualmente poco probable.

La solución 2 se encuentra perfectamente visible para comprobarla en los trabajos (payasadas) del 97% de consenso. El consenso alegado del 97% no dice nada de interés, ni que pueda conducir a decisión política alguna. Hay un calentamiento, y parte del mismo, o al menos la mitad, es antropogénico. ¿Y bien; eso es bueno o es malo? La mitad de un calentamiento pequeño es un calentamiento muy pequeño.

Pero cuando la academia de geofísicos de Austalia quiere hacer una proclamación pomposa (el CO2 es un peligro) que lleve a decisiones políticas, entonces no hay consenso. Hay una división feroz de los científicos de la GSA, que se rebotan con la cúpula de su burocracia, y les impiden hacer una declaración.

¿Y a eso, le llamamos consenso, o le llamamos no-consenso? Le llamamos idiotez. Sí hay consenso en lo que no importa. Un calentamiento muy pequeño por motivo antropogénico. No hay consenso en lo que nos importa. Si eso es malo, o es bueno; o si se sabe algo.

Ahora ya entendemos el famoso consenso. Es perfectamente irrelevante, porque no dice nada. Y este tuit de abajo es una mentira de Obama. Los listos hicieron un estudio sobre un consenso irrelevante para que saliera un 97%, y luego lo usan para decir que el consenso dice lo que no dice.

obama-mentira-consenso-clima

Actualización (05/06 – 07:30):

Además de que ese estudio (ejem) del que sale el famoso 97% de consenso de Obama no dice nada, porque un calentamiento sin cuantificar es como una cerveza sin alcohol (siempre llevan algo), resulta que también está mal hecho y es científicamente inválido.

En realidad basta con echarle un vistazo para darse cuenta de que es una broma sin significado. Por ejemplo, la definición de consenso es variable, y usa el concepto de “consenso implícito” para sumar a la causa. O sea, consenso no expresado, pero que nosotros -avispados lectores- deducimos. Y la inmensa mayoría de los trabajos analizados no son estudios sobre las materias del consenso. Vaya, que produce vergüenza ajena. Pero ahora resulta que también está mal la matemática y la estadística que emplea para llegar al 97%. Se acaba de publicar un trabajo del Richard Tol (@RichardTol) que lo muestra.

Abstract

A claim has been that 97% of the scientific literature endorses anthropogenic climate change (Cook et al., 2013. Environ. Res. Lett. 8, 024024). This claim, frequently repeated in debates about climate policy, does not stand. A trend in composition is mistaken for a trend in endorsement. Reported results are inconsistent and biased. The sample is not representative and contains many irrelevant papers. Overall, data quality is low. Cook׳s validation test shows that the data are invalid. Data disclosure is incomplete so that key results cannot be reproduced or tested.

In May 2009, the Chief of Naval Operations created Task Force Climate Change (TFCC) to address the naval implications of a changing Arctic and global environment. The Task Force was created to make recommendations to Navy leadership regarding policy, investment, and action, and to lead public discussion on this serious issue. [-->]

Una pregunta muy habitual suele ser de este tipo:

¿Pero tú de verdad te crees que hay una conspiración para engañar a todo el mundo, a cuenta del cambio climático, y que están metidos en eso hasta los militares?

La respuesta es que no. Que en lo que yo creo es en la burrocracia, no en la conspiración. No soy un Francisco.

Un burrócrata tiene su forma distinta de pensar. Por eso es burro, y “crata”. Nunca se plantea un problema en términos de si es verdad o es mentira, o sus posibilidades, sino que mira su calado político. Y si tiene calado político (si sus jefes le dan importancia), se pregunta cuál de sus posibles reacciones le proporcionan más poder o presupuesto. Que vienen siendo lo mismo.

Así que los almirantes de la noticia de arriba, ni siquiera han contemplado, ni de lejos, la posibilidad de pensar si el cuento del clima será cierto; si hay motivos para preocuparse; si el analisis que se proponen hacer tiene alguna relación con la realidad, o solo es tirar el dinero. Todo eso no entra en su universo mental. No existe. Lo único que existe para ellos es la relevancia política, interés de los jefes (y los futuros jefes), y el posible aumento de tamaño de la teta. Y el Calentamiento Global Acojonante es un gran sí en los tres capítulos. Es una estrategia (burrocrática) ganadora al 100%.

¡Joé!, no es tan difícil.

oficina-cambio-climatico-bilbao

El Ayuntamiento de Bilbao tiene una Oficina del Cambio Climático. Es de suponer, por tanto, que la tienen todos. Y ni en la más fantasiosa de las masturbaciones mentales se puede pensar que ese gasto vaya a tener ningún retorno en forma de beneficio para la comunidad. Pero tampoco nadie piensa que estemos ante una conspiración de ayuntamientos. Probalemente sí piensan que, en conjunto, estamos ante un robo de una escala colosal.  Algo como el asalto al Makro de Donetsk, pero en política. Que no es una conspiración, sino una oportunidad a la que se apunta todo bicho viviente.

metro-donetsk

Y ahora viene la segunda pregunta inteligentísima.

- Vale, entiendo la burrocracia. ¿Pero entonces, qué pasa con todas esas academias e institiciones científicas?

Pasa que también son, precisamente, burrocracias. ¿Y por qué vamos a esperar que una burrocracia  no se comporte como una burrocracia? Sería una esperanza completamente absurda.

Judith Curry señala una audiencia que acaba de haber en el congreso USA, en la que se ha examinado lo que hace el IPCC. Examinado, y criticado. ¿Tiene sentido? ¿Sirve de algo? ¿Proporciona lo que se supone que debe de proporcionar? ¿Está completamente sesgado para impulsar una política predeterminada?

Cuatro intervinientes. Los cuatro con mucha experiencia interna (de participación) en el IPCC. Dos de ellos (Tol, Pielke sr.) habitualmente críticos con el IPCC, aunque de ningún modo “negacionistas” del efecto del CO2 sobre la temperatura. Solo niegan que el IPCC tenga sentido, si se trata de recopilar el conocimiento científico sobre el cambio climático. Los otros dos, (Oppenheimer, Botkin), en principio se suponían parte de la burocracia ortodoxa de aplauso automático. Pero Botkin ha salido un poco rana, a pesar de haber participado también en el último National Climate Assessment de Obama.

Se puede destacar / resumir:

Roger Pielke sr. [enlace -->]

  • Están usando unos modelos climáticos para los que no se pueden usar.

Richard Tol [enlace -->].

  • Los académicos que estudian el cambio climático con curiosidad, pero no encuentran alarma, son ignorados. A menos que adquieran protagonismo, en cuyo caso son acosados y difamados.
  • En principio son los gobiernos los que nombran a los participantes, pero hemos de tener claro que a menudo la elección la hacen las agencias de medio ambiente.
  • En cada informe quieren tener más impacto que en el anterior. Es peor de lo que pensábamos. Vamos a morir todos, de una muerte todavía más horrible de la que pensábamos hace seis años. Los autores también compiten para ver qué sección del informe consige unas predicciones más terroríficas.

Michael Oppenheimer [enlace -->]

  • El IPCC hace un gran servicio a los gobiernos y al público.
  • De largo, ha sido una prueba muy exitosa de interacción entre ciencia y política.
  • El mundo necesita un IPCC, y el IPCC necesita una mejora continua para cubrir esa necesidad.

Daniel Botkin [enlace -->]

  • Lamento tener que decir que me quedo con la impresiñon de que los informes sobreestiman el peligro del cambio climático inducido por el hombre, y no contribuyen a mejorar nuestra habilidad de resolver los problemas ambientales.
  • Mi mayor preocupación es que los informes presentan una serie de conclusiones especulativas, a menudo incompletas, encajadas en un lenguaje que les da mayor peso científico del que merecen.
  • Hay una asunción general en el IPCC de 2014, y en el reciente informe del gobierno Obama, de que todo cambio es negativo e indeseable; ecológica y evolutivamente antinatural; malo para las especies, ecosistemas, y toda la vida en la tierra, incluyendo la población humana. Eso es lo contrario que la realidad.

Curry hace hincapié en que los cuatro testimonios le parecen muy buenos, y muy alejados de la histeria ideológica del “necesitamos una acción urgente”. Y acaba recordando una frase de la apertura de la audiencia por parte del que la ha dirigido:

El Presidente [Obama] dice que no hay debate. En realidad, el debate sólo acaba de empezar. Cuando evaluamos el cambio climático, debemos de estar seguros de que las conclusiones están guiadas por la ciencia, y no por una agenda alarmista y partisana.

Para mi que sería mucho más sencillo y útil si piden directamente a disolución del IPCC.

En pocas palabras, y por pensar en lo que los candidatos ni dicen, ni -aparentemetnte- les importa. Pero que sí cuesta. Un pastón.

presupuesto-ue-clima

Al menos el 20% del presupuesto UE se dedica a combatir el “cambio climático”. Por ejemplo, todo ese hielo marino que está desapareciendo por el “calentamiento global”.

¿De verdad?

hielo-marino-gobal-mayo-2014-anomalia

En los útimos 365 días (y también en 2013) ha habido más hielo, o tanto hielo marino, como en:

  • 1981
  • 1984
  • 1986
  • 1990
  • 1991
  • 1993
  • 1995
  • 1997
  • 1998
  • 1999
  • 2000
  • 2001
  • 2002
  • 2003
  • 2004
  • 2005
  • 2006
  • 2007
  • 2008
  • 2009
  • 2010
  • 1011
  • 2012

Más rápido. En los últimos 35 años (desde que se mide) ha habido 11 años con más hielo, y 24 años con menos hielo.

En valores absolutos (superficie total) queda menos espectacular:

hielo-marino-global-mayo-2014-absoluto

Los últimos 10 años quedan así:

hielo-marino-global-mayo-2014-ultimos-10-a

Los datos están aquí:

En todos los casos, la cifra de 2014 representa los útimos 365 días desde el 23 de mayo de 2014.

 

jevrejeva-et-al-2014

Global and Planetary Change

Trends and acceleration in global and regional sea levels since 1807

S. Jevrejeva, J.C. Moore, A. Grinsteda, A.P. Matthews, G. Spada

 

 

Svetlana Jevrejeva es una figura curiosa en el mundillo del cambio climático. Alarmista de palabra hasta decir basta … y sin embargo definitivamente respetable como científica. Quiero decir que nadie le ha sacado ninguna guarrería en los trabajos  / datos que presenta. Al contrario, gozan de mucho crédito. Y ha hecho muchos. Con las palabras es otra cosa. Por ejemplo, te puede mencionar una aceleración -con palabras que entenderá cualquier periodista-, justo después de decirte que esa “aceleración” no tiene el menor significado porque depende enteramente del trozo que hayas elegido para mirarlo. Pero esto último no lo dice con palabras como para periodistas de los de medio ambiente.

No es broma:

Para que los periodistas lo entiendan:

We calculate an acceleration of 0.02 ± 0.01 mm·yr−2 in global sea level (1807–2009).

Y para que los periodistas no entiendan que lo anterior es irrelevante:

Fig. 15 reveals that during the past 203 years there are several time periods with positive and negative sea level accelerations, suggesting that a wide spectrum (from 10 to 100 years) of variability influences estimates of sea level acceleration, and this leads to uncertainty in the quadratic fitting of the GSL depending on the time period selected.

Parece lista, Svetlana. Luego comentamos eso con dibujitos. Pero para que quede clara la idea, la aceleración medida por Jevrejeva entre 1880 y 2009 es veinte veces menor que la citada entre 1807 – 2009. Y medida por mi (es solo aproximado), entre 1900 y 2009, sale una aceleración negativa. Desde 1930, muy negativa.

El mensaje fácil. Este era un estudio muy esperado, actualización del suyo de 2006 — y usando más estaciones. Y parece cerrar un debate que había sobre la diferencia entre las estaciones que miden las mareas en la costa, y lo que miden los satélites desde 1993. En el trazo grueso de los 20 años de los satélites dan el mismo resultado.

La medición de la subida del nivel del mar tiene mucho morbo. Aparte de que nos guste la mar. Porque a falta de calentamiento les queda la alarma de que nos vamos a ahogar; porque es muy difícil de medir (los datos son un lío de cuidado); y porque -de ser una medición de confianza- sería la medición perfecta para hacerse una idea de si el “calentamiento global ” es un problemón, o una coña marinera. Al nivel del mar le afecta tanto el calentamiento mismo del mar (donde dicen que se esconde el calentamiento que no medimos en el aire), como el deshielo de los glaciares. O sea, que le afecta el calor de todas partes. Es perfecto para mirar si se nota ese “calentamiento antropogénico”.

¿Desde cuándo se debería de notar? No es fácil encontrar un gráfico que lo represente con claridad, pero sí he encontrado uno en la web del payaso de John Cook (el del 97% del consenso). Lo sacan de Wigley y Santer 2013, A probabilistic quantification of the anthropogenic component of twentieth century global warming. Solo le he cambiado el color y el grueso a la línea (rosa) que representa el efecto antropogénico en el clima, según teoría calentóloga.

forzamiento-antropogenico-climaLa idea es clara. Hacia 1970 ocurre algo tremendo, un calentamiento espcectacular por nuestra culpa, que se debe de notar en el clima. Si se mira en el nivel del mar, se debería notar un subidón. Pero como ya venía subiendo desde mucho antes, y el efecto aumenta con el tiempo,  se debería notar un acelerón a partir de 1970 aproximadamente. ¿Se nota en los datos de Jevrejeva? ¿Tiene algo que ver con la aceleración que menciona para los periodistas de medio ambiente y los políticos, o esa aceleración mencionada es completamente irrelevante, como expone con perfecta claridad para la gente que tiene cuidado al leer?

Eso es lo que vamos a ver.

En el gráfico general del estudio se ve muy claro que después de hacia 1860 la subida del nivel del mar tiene variabilidad, fases de aceleración y de deceleración. Parecen intuirse los ciclos climáticos en los alrededores de 60 años que se ven en otras partes del sistema. Pero si no es una línea recta con vaivenes, cuando cambia la tendencia descendente acusada, se le parece un montón.

jevrejeva

Los autores proporcionan sus gráficos, pero no los datos en número. Se puede hacer algo digitalizando el gráfico, y sacando los números de ahí. Bastante trabajo en este caso. Un comentarista de WUWT -AJ- nos lo ha ahorrado [-->].  Pero contrastando las cifras que da Jevrejeva con las que salen de la digitalización, se ve que esta es muy útil.

Jevrejeva mide la aceleración con un “quadratic-fit” (una polinómica de segundo grado en Excel).

jevrejeva-desde-1880

A destacar. El 0,001 sale 0,0009. Casi lo mismo. No hay ojo-lince que pueda decir que eso no es una línea recta (sin aceleración). Normal, 0,001 es casi cero, y seguro que muy inferior que el margen de error. No da el margen para esta medida concreta, pero comparando con otras se puede deducir.

Se destaca en el gráfico, con la línea vertical, el año 1970. Ese momento especial donde los humanos empezamos a pervertir el sistema climático a modo. ¿Alguien podría señalar alguna diferencia entre antes y después en el gráfico?

Puede tener interés el resultado desde 1900. Para ver que esa “aceleración” imposible de distinguir de cero (de no-aceleración) depende enteramente de momento en que se empiece a medir.

jevrejeva-desde-1900

Una “desaceleración” igualmente imposible de distinguir de cero, pero en todo caso mayor que la “aceleración” que había midiendo desde 1880.

Hay otra fecha interesante desde la que se puede ver. 1930. Porque como llevamos cumplidos 40 años desde el tremendo efecto del hombre en el nivel del mar, puede ser curioso mirar los 40 años anteriores y los 40 posteriores juntos. Y eso es mirar desde 1930. Además, coincide que es la fecha en la que ya hay un número de estaciones de mareas suficiente por el mundo, en vez de estar concentradas en Europa y USA. Es algo más realmente global.

jevrejeva-desde-1930

Ahora la curva sí es una curva, en lugar de una recta. Pero una curva de franca desaceleración, no en aceleración. ¿Quiere eso decir que el “calentamiento global” está haciendo descender el nivel del mar? Seguro que tampoco. Seguro que se trata, una vez más, del efecto de los ciclos (naturales) entre el punto inicial y final. Pero lo que sí es seguro es que con los datos de Jevrejeva no se ve el efecto del CO2 en el clima. Ni ningún “efecto antropogénico”.

Sobre la correspondencia entre lo que miden desde estaciones de mareas y desde satélites, con estos datos en la mano, es cierto.

jevrejeva-desde-1930-y-1993

3,1 mm/año es muy compatible con lo que dan los satélites (3,2) [-->]. Lo que no es tan compatible es que los datos de Jevrejeva hablan de un parón en la subida desde 2003 (solo llega hasta 2009). Podría recordar al “parón” en el calentamiento global. Pero lo dudo.  La impresión es que los satélites han empezado a medir en un momento muy bueno para producir miedo. Y que ese momento tal vez se haya acabado. Mala suerte. Igual hay que “descubrir” alguna corrección nueva.

Son de especial interés los comentarios de “Greg” en el hilo correspondiente de WUWT

Añadido. Sobre el payaso de Cook y el 97%,  y el lío en el que se han metido, ver Rud Istvan en Jo Nova:

 

Son dos entradas en una (1200 palabras). La propuesta de Marod, que yo llamo “Ciencia Democrática”, y la crítica de la misma.


 

Marod

Ciencia Democrática

Yo sí veo una diferencia cualitativa en el origen de la financiación de la investigación científica.

Bueno, yo y cualquiera, que voy a soltar una perogrullada. Porque la diferencia es que una es pública y otra es privada. Desarrollemos esta “perogrullada” y veamos las vueltas a las que me refiero.

Desde una perspectiva puramente teórica hay una diferencia fundamental. La financiación pública responde a un interés general exento de presiones por obtener un resultado. Porque el único resultado que pretende es adquirir un conocimiento que permita un bien común (aplicar políticas correctas, desarrollar tecnología nueva, etc). El Estado (o los Estados) al financiar investigaciones para entender el cambio climático (si es humano o no, y si es peligroso o no) simplemente buscan el conocimiento correcto para poder aplicar las mejores políticas al respecto.

En cambio, la financiación privada no responde a ese interés general, sino a un interés particular (de un corporación, de un lobby, de un think-tank, vamos del que paga). Así las cosas, insisto teóricamente, la entidad privada que financia tal investigación sí busca un resultado que favorezca sus intereses (económicos, de influencia, o acordes a su ideología) y por lo tanto, estará sesgada buscando un resultado a priori. Tenemos multitud de ejemplos: desde las investigaciones dirigidas a minusvalorar los impactos del tabaquismo, o del plomo en la gasolina… hasta las que financian esta cosa del “diseño inteligente” en detrimento de la Evolución Darwiniana.

Claro, esto está muy bien para la teoría, pero debemos reconocer que la aplicación práctica no está exenta de problemas (graves, a juzgar como está el patio). Lamentablemente, la investigación pública también se ve sometida a mucha presión con altas dosis de injerencia. A fin de cuentas, la política también está sometida a las presiones que ejercen un montón de lobbys y asociaciones de diferentes ideologías e intereses. PERO, tiene una ventaja. Las convocatorias son públicas y están sometidas a unos criterios objetivos, dónde no cabe la arbitrariedad en la decisión de a quien se le conceden. Puede haber corruptelas, desde luego, pero son denunciables, enjuiciables y amparables ante los tribunales. Una investigación privada nada tendría que justificar a la hora de motivar un rechazo.

Si bien es cierto que da igual quien pague la investigación sino si las conclusiones científicas obtenidas son correctas (falsables, reproducibles, etc), no es menos cierto que también es importante determinar si lo que investigamos nos interesa o no. Aquí hay otra diferencia importante, a saber:

- Las investigaciones públicas responden al interés social, y las privadas responden al interés de quien las paga (que para eso las paga). Es decir, qué se investiga lo deciden los políticos que representan a esa comunidad (local, autonómica, estatal o supraestatal… cada una en su ámbito). Así que rige un principio democrático. Claro ejemplo el que nos trae Plaza con Australia. En España no parece que ni PSOE ni PP consideren que el cambio climático no sea un problema de primer orden (ahora ya si es porque nos realmente nos preocupa el medioambiente, o porque favorezca plegarse a ese viejo deseo alemán de la independencia energética europea que tan falta de hidrocarburo barato anda), y por tanto el hecho de que paguemos su investigación responde a un mandato popular.

Así por ejemplo, sabemos (o creemos saber) que el PSOE destinará más fondos a la investigación con células madre y embriones que el PP (que mantiene una posición más católica). Porque los fondos se aprueban en partidas presupuestarias que aprueba el parlamento, que como Hacienda, somos todos.
Bueno, cada uno investiga lo que quiere mientras lo pague él y no nos lo haga pagar a los demás. Depende. A lo mejor que Google (como ejemplo que no sé si lo hace o no) pagase una investigación para desarrollar tecnologías que “rebusquen” en nuestros datos privados más y mejor pues no nos interesa mucho, aunque no nos cueste un euro. O investigaciones para mejorar publicidad subliminal (que se han hecho) pues tampoco (y esas al final sí que las pagamos :-) )

El problema raíz, por tanto, hay que buscarlo en la propia sociedad. En el fondo nos importa muy poco a que se destinan nuestros dineros (digo así en general) porque donde realmente los “alarmistas” ganan la batalla es en la política (y no en la ciencia). Y esa – la política – depende de nosotros mismos, de a quien votamos, y porque votamos (o si sabemos lo que votamos)

Perdón por la extensión, a lo mejor no eran dos vueltas y eran cuatro… bueno fin


 

Plazaeme

Ciencia Anteojeras

 

Gracias. Era interesante. No por desconocido, pero nunca lo había vista expresado con tal crudeza, y tan bien resumido.

No he debido de hacer hincapié suficiente en un detalle importante, porque ya lo he repetido muchas veces — y no quería cansar.

Y olvidas que no se ha sugerido eliminar la financiación pública de la ciencia. Se ha sugerido que es muy mala la idea de no escuchar a la financiada por otro procedimiento, o escucharla con sordina.

Si el sistema ciencia funciona bien, (por ejemplo, no está secuestrado por un grupo de interés), el interes del que financia el trabajo es irrelevante de cara a los resultados. Precisamente porque funciona el sistema, y corrige lo que está mal. El interés no tuerce los resultados. Si el sistema funciona, ya digo. Puede torcer las preguntas.

Con las preguntas, el único problema que puede haber es estar haciendo pocas, y saltarte la pregunta clave. Así que el interés que aquí es importante, que no es el de la sociedad, ni el de la democracia, ni su puta madre, sino el interés del conocimiento, es no saltarse las preguntas que importan.Porque sin la pregunta que importa, te quedas sin la respuesta que importa.

-estará sesgada buscando un resultado a priori.

Toda ciencia lo hace. El resultado de la intuición que te lleva a preguntar. La intuición te hace apuntar la linterna hacia una zona del desván. Si encuentras algo, ¡bingo! Así que lo que te interesa son tantas linternas (guiadas necesariamente por “resultados a priori”) que acaben barriendo el desván entero con su luz. Es la única manera de saber lo que hay en ese desván, porque no tenemos una bombilla cenital.

La idea que propones (y los alarmistas), es no mirar lo que se va encontrando en el desván, sino preguntar la cuadra de la linterna que lo encuentra, y quedarse solo con lo que encuentra la cuadra angelical.

Son matemáticas. Estás proponiendo tener menos conocimientos. Menos luz para buscarlos. Encontrar menos cosas en el desván. Y no discuto que eso no sea “muy democrático” (dependiendo de tu idea de democracia), solo sostengo que no es muy inteligente de cara a aumentar el conocimiento.

Esa idea de democracia solo puede reducir el conocimiento de la sociedad que la alberga.

También puede ser interesante mirar cómo podría gestionarse la ciencia pública para que no sea una linterna con una sola dirección. Pero es otro tema, no hay tiempo, y sería una solución teórica. De momento ya tenemos una solución práctica para el problema del conocimiento. Conocemos sus resultados. Básicamente, y en lo que a ti te afecta, todo lo que llamas ciencia. Lo que va desde Galileo hasta la bomba atómica.

Los alarmistas del clima suelen usar como uno de sus grandes “argumentos” la mentira de que los que plantean preguntas inconvenientes lo hacen movidos por un interés bastardo. Dinero, que según ese argumento proporciona “Big Oil”; los hermanos Koch; y otras maldades del universo. No es mal argumento. Si no de lógica, al menos publicitario. Después de todo es prácticamente imposible demostrar que alguien no te paga. Y como en publicidad se puede invertir la carga de la prueba …

pasta

Los críticos del IPCC suelen contrarrestar con dos ideas que, siendo obvias, no son fáciles. Que no es ni remotamente comparable lo que puedan gastar los hermanos Koch con lo que gastan los gobiernos, precisamente por la existencia de una alarma. Vaya, que el dinero, muchísimo, depende de que haya alarma. También es evidente que el interés material (si lo hubiera) de quien plantea preguntas, es irrelevante. En ciencia, y en conocimiento en general, es clave que se hagan todas las preguntas. Solo así puedes estar (más o menos) seguro de que estás mirando todas las esquinas del tablero. Y si hubiera que pagar para que se hagan todas las preguntas, bienvenido sea el dinero. Cuanto más, mejor.  Pero los creyentes poseen “verdades”, y no necesitan mirar nada más que la esquina verdadera. Cualquier astrólogo o creacionista te lo puede explicar.

La novedad, hoy, es una visualización patente que ha ocurrido del dinero alarmista. Espectacular. En Australia la discusión del “calentamiento global” está muy viva. Especialmente en política, muy al contrario que en Europa. El gobierno anterior, socialistas + verdes, hizo gran hincapié en poner impuestos para combatir el calentamiento global. Y la derecha se atrevió a plantear combate. Preguntando qué beneficio se podía esperar de todo ese gasto. Política con mayúsculas, vaya. Política en el sentido no peyorativo del término. Ganó la derecha.

Y el nuevo gobierno está cambiando las cosas. Debe ser que relaciona las promesas electorales con la posterior acción política. Y entre los cambios, está el gasto en la cosa del “calentamiento global”. Si no creemos que haya una alarma, y no creemos que el gasto produzca nada que lo justifique, reducimos el gasto. De cajón.

The funding for all government programs related to climate change is set to shrink at an alarming rate, going from $5.75 billion this year to a scant $500 million in the next four years. [-->]

De 5.750 millones en un año, a 500 millones. La cuenta es muy fácil. La alarma les produce a los investigadores australianos 5.250 millones al año. Sin alarma, no hay pasteles. ¿Qué tal queda eso en el argumento del “interés bastardo”? ¿Cómo funciona la gimnasia de que no hay que escuchar a los “escépticos”, porque tienen un interés monetario, pero sí hay que hacer caso a los alarmistas, porque son puros como los ángeles (y viven del aire)?

A mi no me funciona muy bien. Y sí, ya sé; lo sabíamos. Era evidente. Era inevitable. Pero hay gente un poco cerrada que no puede pensar sin ejemplos. Aquí tienen uno.

pasta

Vía WUWT:

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