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Es algo de lo que puedes estar casi seguro antes de medirlo. Si te encuentras con un problema imaginario que une a los progres, ecolos, y grandes capitalistas, puedes apostar porque su solución pasa por extraer dinero de los más pobres para beneficiar sobre todo a los más ricos. Por eso los sindicatos alemanes -que son sindicatos de verdad, y pagados por sus afiliados- son bastante reticentes con las “políticas climáticas”. Y por eso los sindicatos españoles, mantenidos por el estado, son tan fervientes partidarios.

No hace falta decir que los proponentes del cuento del clima no tienen ningún interés en medir quién paga la fiesta. No vaya a ser que se note. Pero al reputado economista del medio ambiente Charles Kolstad [–>] se le ha escapado un estudio que mide precisamente eso.

La medición no es tan sencilla, aunque la idea sí lo es. Todas las regulaciones a cuenta del clima de las que se oye hablar pasan cobrar las emisiones de CO2 de las actividades productivas. Y por una parte hay diferencia de emisiones en las distintas actividades por unidad de coste de producción, al tiempo que hay diferencias de consumo según el nivel económico. Por ejemplo, producir cemento, energía, o fertilizantes, emite mucho más CO2 por unidad de precio producido que la media. Y la parte más pobre de la sociedad gasta un porcentaje mucho mayor de su presupuesto en vivienda, comida, y energía que la parte más rica. Conjugando todas las actividades productivas con los hábitos de consumo por nivel económico, el estudio calcula este gráfico:

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Mensaje: La gente con menos ingresos pagará más del doble que el 10% más rico, medido en porcentaje de su presupuesto vital. Calculado para USA, y haciendo una simulación basada en un impuesto de 15 $ por tonelada de CO2 emitida.

Es una política espectacularmente regresiva, por mucho que despierte más entusiasmo entre los progres.

También hay que tener en cuenta que el estudio sólo contempla la diferencia en el gasto. Cualquier “política climática” va a hacer gastar mas a los que tienen menos ingresos. Pero no entra en la parte de los ingresos. Por ejemplo, no mide qué porcentaje de ingresos medios entre el 10% de la población que menos gana viene de inversiones en “economía verde”, comparado con el 10% que más gana. Pero se puede apostar que vas a encontrar más inversores en huertos solares (de rentabilidad garantizada por las subvenciones), por ejemplo en el Horcher, que en el Pozo del Tío Raimundo. Y para calcularlo todo bien hay que contemplar también esa parte. No sólo la diferencia en lo que se aporta a la teta pública, sino la diferencia con lo que los espabilados de siempre extraen de la misma.

No sé tú cómo lo ves, pero a mi si un político me invita a una fiesta empezaría por preguntarle quién la paga. Y le exigiría que me muestre las mediciones. Aquí las tienes.

¿Y lo del Papa y los pobres? No te podría decir; de religión no entiendo nada.

Origen, WUWT:

El otro día, en un artículo imprescindible, Matt Ridley mencionaba un libro que yo andaba persiguiendo — sin saber si existía. El artículo es: The Climate Wars’ Damage to Science. Y el libro es sobre el cuento de las grasas y su imaginaria maldad para la salud.

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Venía oyendo cosas últimamente, sobre cierto cambio en el ambiente en el cuento de las grasas. Pero no lo quería investigar a pelo, como lo del calentamiento global. O sea, buscar las fuentes científicas, su defensa, su crítica, y sus predicciones; y hacerse una idea. Lleva mucho tiempo. Pero si Ridley recomienda un libro para situarse no podría haber mejor mentor.

Parece muy bueno, por lo que llevo leído. Pero resulta apasionante el paralelismo con el cuento del clima. Es por lo que lo cita Ridley. En sus palabras:

Nina Teicholz’s book The Big Fat Surprise shows in devastating detail how opponents of Ancel Keys’s dietary fat hypothesis were starved of grants and frozen out of the debate by an intolerant consensus backed by vested interests, echoed and amplified by a docile press.

Nina Teicholz lo resume así: Hacia 1.950 los médicos estaban muy preocupados por las enfermedades de corazón. Habían pasado de ser un puñado en 1.900, a ser la principal causa de muerte en USA. E hicieron la hipótesis de que se trataba de las grasas en la comida. Especialmente las saturadas, animales. Las burocracias de salud pública adoptaron y consagraron el dogma, sin pruebas. (Sin pruebas según Teicholz; yo no lo he comprobado … todavía). Y se desactivó el mecanismo normal de autocorrección de la ciencia, por el que siempre hay que estar desafiando las propias creencias. Dominó, en lugar del escepticismo, una pasión rayana en el fanatismo.

La burrocracia científica cambió los hábitos alimentarios de los americanos. Lo que no consiguió es avanzar un ápice en los objetivos que perseguía. Disminuir los problemas de corazón, que no han bajado; y la obesidad y la diabetes, que han subido notablemente gracias a sus consejos. Pero mucho.

El ambiente que describe también es calcado al de la “ciencia del calentamiento global”, o carbono-fobia. En cuanto un científico expresa la menor duda, no importa si es de los más prestigiosos de su especialidad que será vilipendiado y acosado sin descanso por una turba fanatizada. Y ven sus posibilidades de publicar y participar en congresos, por no hablar de financiación, reducidas a casi cero. Cmo, por ejemplo, todo un Lindzen en lo del clima. El mejor físico atmosférico del mundo. Los científicos jóvenes, al verlo, comprenden desde sus primeros pasos lo que les conviene pensar, si quieren prosperar en sus carreras. Al final, una hipótesis cogida por los pelos, y sin evidencia de un mínimo fuste, se convierte en un dogma de consenso total.

Hay que hacer hincapié en la idea de la ciencia burocrática, y de consenso. Porque aunque te lo vendan en nombre de “la ciencia”, lo que conocemos como ciencia y le otorgamos un gran prestigio (por ejemplo lo que va de Galileo a Feynman) nunca se ha comportado así. Las leyes y teorías científicas jamás se han defendido por el consenso que hubiera al respecto. No hasta como 1965. Se defendían por sus resultados. Newton o Einstein (etc) nunca hablaron en nombre de “la ciencia”, sino en nombre de sus resultados. Y el consenso como argumento sólo les hubiera producido carcajadas. La “ciencia” medieval, en cambio, estaba llena de consensos. Como le gustan al Papa.

Pero una burocracia es otra cosa. Aunque sea una burocracia de científicos aburocratados. Necesita el consenso, y vive de propalar verdades heredadas, sin crítica.

¿Y no tenían burocracias los científicos de cuando la ciencia no era una burocracia? Sí, sí tenían. Pero eran para apoyar a los  científicos y difundir sus trabajos, no para establecer la verdad. La verdad sólo eran los resultados.

… es una regla establecida de la Sociedad, a la que siempre se adherirá, no dar nunca una opinión como cuerpo, en ningún asunto que se le presente, tanto sea de la naturaleza como del arte.

Así funcionó la Royal Society de Londres durante sus primeros 300 años. Hasta 1.965. Opinaban los gigantes de la ciencia que si su sociedad daba su opinión como cuerpo, eso no era ningún avance para la ciencia. Lo veían como un peligro, y por eso lo prohibieron … para siempre.

¿Y sin consenso, cómo podrían tomar decisiones los políticos? Pues por una parte no meterían la pata, como parece que han hecho con las grasas. Y por otra, los aviones no vuelan por consenso. Por algo se llama conocimiento empírico, y no conocimiento consensuado.

¿Y cómo reconocemos el conocimiento empírico? ¡Coño!, hace predicciones … y acierta. Por ejemplo, los aviones no se van a caer casi nunca. Y así ocurre.

¿De verdad? ¿Por qué? ¿Un populista de escuela peronista? Te lo pongo medido:

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– Vale, ¿y esos miles (dicen) del científicos del IPCC? ¿Son también de escuela peronista?

No. Imagina que de repente se anula la alarma del clima. ¿Por cuánto disminuiría la financiación de la “ciencia del calentamiento global”? ¿Por un factor de cien; de mil? ¿Por más?

– ¡Joder! ¿Y todos esos políticos, conocidos desde siempre por su intachable honradez intelectual?

Si la estrategia para resolver el problema fueran menos impuestos y más libertad, entonces podrías pensar en honradez intelectual. Mientras tanto, en lo que tienes que pensar es en sus bolsillos (no los tuyos), y en su poder. Un problema artificial es el maná del político. Y da igual que se refiera a la salvación de la tierra, a la salvación de una lengua, a la reserva espiritual de Occidente, o a su puta madre en el trampolín de la muerte.

–  ¿Y todas esas empresas multinacionales que apoyan la lucha contra el calentamiento global?

Están llenas de negocios e inversiones que no serían rentables sin la alarma. Donde “alarma” quiere decir la pasta que te sacan del bolsillo sus amigos los políticos, sin permiso. Pero con tu aplauso.

– ¿Y los santos laicos? ¿Greenpeace, WWF, y todos esos?

Dime lo que vendes, y te diré de lo que vives.

A veces se intuye … y se acierta. Incluso desde la ignorancia. Desde el desconocimiento de saber que Bergoglio había elegido llamarse Francisco en honor al primer ecolo -amante de las fieras y las florecillas silvestres- de la historia. Y preguntábamos [–>]:

Se admiten apuestas. ¿Estamos ante los albores de una nueva Iglesia Franciscana (o de Asís), guía y luz del ecolojetismo multinacional,

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Lo confirma la publicación de la muy esperada encíclica, que no se ha llamado Calefactio Mundi -como debiera- sino Laudatio Si.

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Arranca así:

1. «Laudato si’, mi’ Signore», cantava san Francesco d’Assisi. In questo bel cantico ci ricordava che la nostra casa comune è anche come una sorella, con la quale condividiamo l’esistenza,e come una madre bella che ci accoglie tra le sue braccia: «Laudato si’, mi’ Signore, per sora nostra matre Terra, la quale ne sustenta et governa, et produce diversi fructi con coloriti flori et herba».

La Pacha Mama; la Casa Común de la manada del odio; y el apenas disimulo con las flores coloridas, las hierbas y los frutos. La cabeza angelical e infinitamente bienintencionada, que señala al músculo el pecado que se ha de combatir. Que no es otro que el del desarrollo económico.

La violenza che c’è nel cuore umano ferito dal peccato si manifesta anche nei sintomi di malattia che avvertiamo nel suolo, nell’acqua, nell’aria e negli esseri viventi. Per questo, fra i poveri più abbandonati e maltrattati, c’è la nostra oppressa e devastata terra, che «geme e soffre le doglie del parto». Dimentichiamo che noi stessi siamo terra. Il nostro stesso corpo è costituito dagli elementi del pianeta, la sua aria è quella che ci dà il respiro e la sua acqua ci vivifica e ristora.

La falacia no es muy sutil, aunque sí es bastante jesuítica. ¿Alguna relación entre el desarrollo y los pobres y maltratados? Como no sea una relación inversa … Pero para eso está la poesía. Y en seguida llega lo de somos tierra, y sus mismos elementos. Imagina. Si cortas un trozo de bosque para plantar comida y que la gente tenga menos hambre, “la devastada tierra gime y sufre con los dolores del parto”.

Es todo tan tierno … y tan previsible. Y por supuesto, la poesía sólo funciona en un sentido. Imposible explicar a Bergoglio que si la tierra y nosotros estamos compuestos por los mismos elementos, lo mismo ocurre con aquello que combate y quiere eliminar. También está compuesto por los mismos elementos.

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Pero eso sería razonar, en lugar de sugerir. Y las religiones, todas, se basan en la sugestión. Y eso incluye a la Iglesia Franciscana de Asís, a la Iglesia de la Ecología Internacional, a la Iglesia Calentóloga, y a cualquier iglesia.

Albricias. Tú no eres tú. Eres tierra y Pacha Mama. La comunión universal. O al menos planetaria. Y ya no eres libre, que es de lo que se trataba. Y, cómo no, el papa poeta habla … ¡¡¡en nombre del la ciencia!!! ¿Galileo, dice usted? Galileo no había entendido lo de estar compuesto por los mismos elementos. No sabía nada. Ahora vamos a hacer ciencia de la de verdad. Con poesía química.

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William Happer es otro de los notabilísimos físicos que se descojonan del cuento del clima. Y al igual que Dyson Freeman o Hal Lewis, fue un miembro destacado del grupo Jason. Todavía sigue siendo, y lo presidió entre 1987 y 1990. Lewis también fue presidente (1966 – 1973). Para hacerse una idea, el grupo Jason [–>] es un equipo entre 30 y 60 físicos creado para aconsejar a gobierno de Estados Unidos en materia de ciencia y tecnología. Sobre todo en lo relacionado con lo militarmente sensible, aunque a veces tratan asuntos más generales, como el clima o la lluvia ácida, o energía y medio ambiente. Los nuevos miembros son elegidos por los que ya son miembros. Y evidentemente, para un consejo así buscan entre los más brillantes físicos del momento, pero que además tengan una visión general como para aplicar con sensatez sus conocimientos en el mundo real.

Del cambio climático han discutido y estudiado bastante dentro del grupo. Y, por citar sólo a los que han sido presidentes, Gordon McDonal se ha destacado a favor del cuento del clima, mientras que Nieremberg, Happer y Kooning se han mostrado radicalmente contrarios.

Cuando Happer habla, no sólo escuchas, sino que atiendes con las orejas bien tiesas. Tiene “peso”. Algo difícil de describir, pero que se siente de inmediato. Casi se puede “palpar” una inteligencia y un conocimiento superior que mira el problema con la distancia adecuada. Inteligencia que, además, casi siempre produce un humor muy fino. Como este en el que Will nos cuenta su impresión cuando -hace 15 años- empezó a hincarle el diente al asunto del “calentamiento global”. El resumen es: ¡Estamos todos locos! Y su forma de visionarlo es …

Alicia en Climalandia

Clic. Se puede uno saltar el primer tercio de presentación (unos 12 minutos), por parte de otro,  que no tiene mayor interés. A partir de ahí son 25 minutos.

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No voy a traducir 25 minutos de vídeo. Que consiste en el paralelismo entre el cuento de Lewis Carrol y el cuento del calentamiento global.

Mi primera impresión fue –¡Dios mío, esto es Alicia en el País de las Maravillas!

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Tal vez con las imágenes de la presentación se puede uno hacer una idea.

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Y a partir de aquí todo va de culo (downhill)

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Los dos gráficos muestran lo mismo. La escandalosa diferencia entre los modelos y las observaciones. El primero, de Christie (escéptico), en los últimos 35 años. El segundo, de Fyfe et al (alarmistas), en los últimos 20 años.

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Creen en modelos que no funcionan en absoluto. Y se supone que te tienes que tomar esta alarma en serio.

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Happer:

Desde que les escucho, la catástrofe y el punto de no retorno siempre está a la vueta de la esquina, pero nunca llega.

Aquí muestra distintos tiempos para llegar a un calentamiento de dos grados, según sea la “sensibilidad” climática (que no se sabe), y al ritmo de emisiones que llevamos.

La primera línea (negra) es el primer cálculo que hubo. De Arhenius en 1908. La segunda es la media del IPCC. No han avanzado mucho, pero sí han conseguido mucho más dinero. Con la del IPCC serían 117 años para alcanzar dos grados de calentamiento.

¿Cuál es la prisa? ¿Por que no podemos esperar diez años, y asegurarnos de que entendemos un poco el asunto, antes de lanzarnos a gastar trillones de dólares?

La sensibilidad de 3 del IPCC es casi seguro que es exagerada. Hay un montón de evidencia de que la sensibilidad no puede ni llegar a 2, y con eso se tardaría más de 200 años en alcanzar dos grados de calentamiento.

Con una sensibilidad sin “retroalimentaciones” (feedbacks) ni positivos ni negativos, serían 600 años para llegar a un calentamiento de dos grados. Es una locura pensar en que hay prisa.

Nota: la última línea sería en caso de retroalimentaciones negativas (y nadie lo sabe). 3.000 años para un calentamiento de dos grados por culpa del CO2.

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Este se explica por si mismo. La contaminación de verdad. Si la puedes ver, no es CO2. Sanghai, donde vive su hijo.

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Lo que emite una central térmica y un humano tiene la misma composición. Acabarán queriendo eliminar a los humanos. Por si acaso, no les preguntes; no te gustaría la respuesta.

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¡El aumento de CO2 es buenísimo para las plantas! Está aumentando la vegetación porque emitimos CO2.

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Otra que se explica sola. El conocido experimento de Idso. No, no lo conoces por tu periódico o tele favoritos. Lo que le pasa a un pino si le das más CO2. A la izquierda lo que crece con la concentración ambiente de CO2. De ahí a la derecha, con concentraciones crecientes de CO2. Parte del aumento de la producción agrícola que estamos viendo se debe a nuestras emisiones de CO2.

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Otra cosa que descubre Alicia es que en el País de las Maravillas no se juega con las mismas reglas. El croquet se juega con erizos y flamencos en vez de con bolas y mazos. Como usar energía renovable en vez de los muy fiables combustibles fósiles.

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¿Quien va a limpiar la mesa cuando se acabe la fiesta? En el País de las Maravillas se limitaban a cambiar de sitio en la mesa cuando los platos estaban sucios.

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En el cuento de Alicia pintaban las rosas blancas de rojo, porque las blancas no le gustaban a la Reina de Corazones. En el cuento del clima corrigen os datos que no nos gustan.

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El hongo mágico te hacer crecer o disminuir, dependiendo por dónde lo muerdas. El modelo mágico predice lo que haga falta.

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Los críticos lo llevan claro en el cuento de Alicia … y en el cuento del clima. La sentencia está escrita de antemano. ¡Cortar la cabeza!

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Pero Alicia estaba soñando, y al despertar puede decir: ¡Solo eres un mazo de cartas! Como un castillo de naipes, que es lo que también es el cuento dle clima. Pero nosotros seguiremos mañana en Climalandia.

¿Qué se puede hacer? Sólo se me ocurren algunas sugerencias.

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La primera viene de Mark Twain. Una afirmación bastante cruda, pero real. Es más fácil engañar a alguien que convencerle de que ha sido engañado. Hubiera sido más fácil al principio, antes de que tanta gente fuera engañada. Ya estaba allí desde el principio, y no me lo tomé en serio. No paramos la propaganda a tiempo. Ahora es más difícil.

Sigamos diciendo la verdad.

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  • Hay que controlar la polución de verdad, a un coste efectivo.
  • El uso responsable de los combustibles fósiles es un gran beneficio para la humanidad. Hay que impedir su demonización.
  • El CO2 ni es polución, ni va a causar un calentamiento catastrófico.
  • En realidad el CO2 es bueno para el planeta (suave calentamiento y beneficio para a agricutura). No es un coste, es un beneficio.

Y acaba Will Happer la conferencia con un gran homenaje al Heartland Institute por su valor y aguante a todos los ataques que recibe. Así como a Willie Sonn por lo mismo.

God save the Heartland Institute

La conferencia es parte del The Tenth International Conference on Climate Change (ICCC10), que ha tenido lugar el jueves y el viernes en el Court Hotel de Washington. Con muchas ponencias de interés, cuyos vídeos se pueden pillar desde este enlace:

Ja, ja; esta no la he podido resistir.

Decisión sobre la política editorial respecto a los negacionistas de la pausa (en el calentamiento global)

Después de una cuidadosa consideración, este sitio web ha tomado la siguiente decisión.

Visto el apabullante peso de la evidencia de una pausa de más de 18 años en el calentamiento global, esta web no dará más cobertura a las opiniones de los negacionistas de dicha pausa.

Este anuncia permanecerá unos pocos días. Futuros artículos examinarán si el negacionismo de la pausa debe ser considerado como una forma de patología psicológica.

Clic para fuente:

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Por si no se ha entendido. Reflejamos la cachondada de otra web, que se limita a copiar a los cafres del clima para hacer unas risas. Aquí si podrán expresarse los “negacionistas” de la pausa, tal que si no tuvieran ninguna tara mental. Y no por una cuestión de “derechos”, sino porque hasta los tarados pueden hacer una crítica de interés — si suena la flauta.

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Hay una forma muy rápida de distinguir entre gente seria, y cantamañanas o charlatanes. Donde dice cantamañanas y charlatanes, se puede incluir políticos, activistas, ecolojetas. Ese tipo de gente; ya se entiende. Y la forma es que la gente seria usa los argumentos en ambos sentidos. El mismo argumento vale tanto a favor como en contra. Mientras que para los cantamañanas los argumentos valen, invariablemente, en la medida en que son a favor. En cuanto desmienten el prejuicio, ya dejan de contar.

¿Un ejemplo esplendoroso? Los negacionistas de La Pausa. Lo siento, a mi no me gusta ni le veo sentido al término negacionista, que oscila entre una canallada y una imbecilidad. Pero como es lo que usan ellos todo el rato, supongo que así me entenderán mejor.

Los negacionistas de La Pausa empezaron negándola, alegando que el clima tiene variabilidad de muy corto plazo que puede ocultar el efecto del CO2. Una variabilidad impredecible, de una duración de no más de 10, o como mucho 15 años. Es lo que dicen sus modelos. Pero La Pausa pasó de 15 años. E inventaron otro argumento. Sí, vale, hay una pausa, y no la podemos explicar. Pero es una falsa impresión; sólo ocurre en el aire de superficie. Lo que pasa es que el calor se está yendo -temporalmente- a otros lados. Por ejemplo al mar. Y se nota en que el hielo marino sigue disminuyendo. Es una pausa, sí, pero es irrelevante.

Pero La Pausa les molestaba muchísimo. Es muy difícil vender la extrema urgencia de medidas suicidas … por culpa de un calentamiento que -imprevistamente- se ha detenido. Como que la gente se lo piensa y eso. Peligro. Y entonces se han puesto a torturar los datos, para que confiesen una No Pausa. La Pausa era un error (de contabilidad o algo).

¿Son cantamañanas? Veamos. ¿Cómo queda aquello de que hielo marino “demostraba” que La Pausa era irrelevante? ¡Queda en que ese argumento ya no vale! Mira la evolución del hielo marino hasta mayo de 2015 (incluido).

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Una pausa en el descenso del hielo de padre y señor mío. Pero para el charlatán, los argumentos valen según hacia dónde apunten.

Acaba de salir en Nature un artículo precioso que trata de explicar y disculpar esta característica cantamañanas de la ciencia del calentamiento global. Nos lo cuenta -de una forma más suave- la siempre atenta Judith Curry.

Un “problema de comunicación” le llaman a la charlatanería.

Cuando presentaron en rueda de prensa el último informe del IPCC, los científicos a cargo querían destacar el aumento de certidumbre en la culpa del hombre pecador. Aquello de que habían pasado de un 90% de seguridad, a un ¡95%! Un prodigio, por cierto, que casi nadie sabe de dónde sale. Y los pocos que lo saben son conscientes de que se trata de un argumento perfectamente circular. ¡Los modelos! Siendo acertados los modelos, sólo hay un 5% de posibilidades de que el hombre pecador no tenga la culpa de la mayor parte del calentamiento observado. ¡Pero es que los modelos -expresión matemática de la hipótesis- es exactamente lo que se discute! Y ese 95% quiere decir que tengo razón … ¡porque tengo razón!

Me he desviado. Decíamos que estaban presentando el informe y querían hacer hincapié en el aumento de seguridad. Pero también querían remarcar la gravedad del drama, poniendo ejemplos que la gente entendiera con facilidad.

Manos a la obra:

– The decade from 2001 onwards was the warmest that had ever been seen.

Problemas. Gordos. Algunos periodistas, especialmente el muy meritorio y muy vilipendiado David Rose (@DavidRoseUK), empezaron a preguntar por La Pausa. Si le das importancia a que desde 2001 sean los años más calientes que se han visto, ¿qué nos decís de que desde 2001 no haya subido la temperatura?

Y los charlatanes contestaron que eso era irrelevante, que era un plazo demasiado corto en la ciencia del clima.

– ¡Pero si es exactamente el mismo plazo el de La Pausa que el de Los Años Más Calientes!

Argumentos que sólo funcionan en el sentido de mi apetencia. Lógica cantamañanas. Pero Nature le llama, literalmente, “tensión entre certidumbre y significación”. Que se traduce de la jerga como la tensión entre decir la verdad y convencer. Si te digo la verdad, no te convenzo. Más o menos, la definición de charlatán. O de la “ciencia” del calentamiento global. Yo le llamaría arte. Algunos charlatanes son grandes “artistas”.

Que sí, joé, que eso es exactamente lo que dicen — por muy imposible que te parezca:

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Este es el cuento de hoy. Pero añadiremos un extra gratis. Como se han empeñado en negar La Pausa (¡negacionistas!), nosotros nos empeñaremos en mostrar La Pausa con mayor frecuencia que antes. No es que sea muy importante. Lo que importa es que en 30 años (clima) el calentamiento ha resultado como la mitad de lo que decían. Pero por joder.

Actualizada con los datos de mayo 2015.

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Y la serie entera de los datos desde satélites, para mayor perspectiva:

la-pausa-en-el-calentamiento-global-uah-mayo-2015

Añadido. Veo que WUWT tiene detalles jugosos sobre el artículo de Nature y la conferencia de prensa del  IPCC.

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