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Se está hablando mucho (no en la prensa) del récord de hielo marino en la Antártida. Desde que se mide, que son 35 años.  La imagen de WUWT lleva a un artículo de ejemplo, en el que se señala que se ha superado por primera vez -desde 1979- la barrera de los 20 millones de kilómetros cuadrados.

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Y está muy bien, es una anécdota curiosa. Pero se refiere sólo a unos días del año en los que ocurre el máximo de la temporada. Es mucho más relevante mirar años enteros.

En este gráfico, elaborado con los datos [-->] de Cryosphere Today, Universidad de Illinois, los puntos son medias anuales de años de calendario. Menos el último, que va de 20 septiembre 2013 a la misma fecha de 2014.

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Los alarmistas del IPCC predecían la disminución del hielo marino en los dos polos. Como en el hemisferio sur no ocurría, procuraban no mencionarlo. Pero como hay “negacionistas” hinchapelotas en internet que se lo recordaban todo el rato, tuvieron que buscarle disculpas al fallo en forma de “explicaciones” a toro pasado. Y en todo caso despreciaban el dato, porque -decían- el aumento del hielo en el sur es un fenómeno local, por unas condiciones particulares, muy inferior a la disminución en el Ártico. Pero el globo como conjunto está perdiando hielo marino a mazo.

Pero los pobres alarmistas hay que confesar que tienen muy mala suerte. Cada disculpa que se buscan a toro pasado para justificar su incapacidad de predicción se les estropea en muy pocos años. Y ahora resulta que el globo, como conjunto, no está perdiendo hielo en absoluto. Nada. En solo dos años se ha recuperado, y está por encima de la media.

En los 35 años en los que hay mediciones de la superficie de las banquisas, siete años han tenido más hielo que 2014, y ¡veintiocho años! han tenido menos hielo. ¿Qué le ha pasado a la disculpa de los alarmistas? Pues que el hielo en el norte ha dejado de descender [-->], y en el sur ha acelerado espectacularmente su crecimiento. Y el resultado es este:

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Clic para original.

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Resumen.

- Más hielo que en los últimos ocho años.

- Cambio en la tendencia de disminución de hielo.

- La “espiral de muerte” parece haber desaparecido.

Vamos a intentar un gráfico que no hace nadie, y que creo bastante representativo. bastante “fácil”. La media de todos los septiembres, que siempre es el mes de menor hielo en el Ártico. Septiembre de 2014 no está completo, claro. Pero tiene los primeros 11 días del mes, y la media de los primeros 11 días de septiembre siempre es un poco menor que la media del mes entero. Así que en el gráfico nos sale un valor para septiembre de 2014 un poco inferior a lo que resultará al final.

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En valores absolutos se ve mucho mejor que en “anomalías”.  Y es sin duda espectacular que el mínimo de 2012 suponga la mitad de superficie de hielo que la media, por ejemplo, de los primeros diez años con datos. Pero tampoco se había visto hasta ahora un crecimiento de un año a otro como el que hubo entre 2012 y 2013. Y yo creo que es claro que el hielo mínimo del Ártico no está disminuyendo “ahora”, o apenas, si miramos los diez últimos años. Nadie puede ver una “espiral de muerte” ahí.

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No deberíamos olvidar la multitud de “noticias” que ha habido en el sentido de que nos íbamos a quedar sin hielo de verano en el Ártico hacie 2012 o 2013. A ver si empezamos a distinguir, o a contextualizar, entre lo que los alarmistas del clima dicen que va a pasar, y lo que realmente acaba pasando. Se encuentran mil ejemplos en internet. Valga de este nota, que no es eriodista, sino climatólogo en la universidad de Otawa.

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Pues cuando el nota estaba pronosticando la desaparición de hielo de verano en el Ártico, ¡para ese mismo año!, porque había visto unas “rajas” que suponían su muerte inevitable, resulta que lo que ocurrió es un ahumento del hielo como no se había visto desde que hay datos.

Por cierto, el famoso “Paso del Noroeste” para navegar entre el Atlántico y el Pacífico bordeando Canadá, que algunos de estos últimos años ha estado practicable durante unas pocas semanas, este año está con hielo.

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Y ya solo el grafico del hielo marino del Ártico con todos los meses desde que hay datos. El último dato  (septiembre 2014) es parcial, como en los gráficos anteriores. En anomalías esta vez.

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Al climatólogo Jonathan Gómez Cantero no le conozco más que de Twitter. No sé lo que opina en la discusión de interés, aunque lo supongo. En todo caso no parece cafre en ese tema. Por lo que he visto suyo en el Huffington Post.Pero lo que no entiendo es cómo hacen (él, y tantos) cosas como la siguiente, sin que les suponga ningún problema interno:

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Y uno se queda un poco ojiplático. ¿Cuál es el objetivo del viaje? ¿Estudiar los efectos del “cambio climático”, o protestar por las prospecciones? ¿O son los dos? ¿De verdad que los consideran compatibles?

A juzgar por Europa Press, …

El geógrafo y climatólogo Jonathan Gómez Cantero, miembro del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC) y vocal del Colegio de Geógrafos de España, parte este miércoles hacia el Ártico para unirse a una campaña que lleva por mensaje: ‘No a las prospecciones, ni en Canarias ni en ningún sitio’. [-->]

Yo creo que el argumento es muy simple. Se puede pensar que el famoso “calentamiento global” es un problema, o es una bendición. O que es nada. Es una cuestión en parte científica, y en parte política. Científica, por si se pueden averiguar las consecuencias. Política, por el establecimiento de prioridades, en caso de saber las consecuencias.  Y también se puede pensar que las prospecciones marinas de petróleo son un problema, o son una bendición. E igualmente se trata de una cuestión con la doble vertiente científica y política. Y el problema es que si estás muy convencido de que unos vertidos de petróleo al mar son un pecado contra la Madre Tierra, y te conviertes en un activista para combatir semejante pecado, es muy difícil que no te apuntes a la versión más alarmista posible sobre el calentamiento global. Sencillamente, es una herramienta demasiado útil en tu lucha contra los pecados de lesa Mama Pacha. Y al mirar el clima, tenderás a buscar y ver sólo aquello que quieres encontrar — por otro motivo.

Ojo, he dicho muy difícil; no he dicho imposible. Pero tampoco es imposible que el policía o fiscal que ha perseguido,  capturado, e imputado  al presunto delincuente, mantenga la frialdad y perspectiva suficientes como para poder hacer de juez en su proceso penal. Pero sí es tan poco probable como para que ningún sistema judicial se le ocurra la barbaridad de permitirlo.

¿Y ahora resulta que la ciencia es menos cuidadosa con sus métodos que los sistemas judiciales? Pues en ese caso le deberíamos de otorgar todavía menos confianza que la que le damos al sistema judicial -por ejemplo- español.

Lo que no puedo entender es que no vean algo tan claro como eso, y que exhiban ante el público, sin ningún problema, un conflicto de intereses de un tamaño tan descomunal. Y que me perdone Jonathan. No es ningún caso excepcional. Es la norma. Solo que por el “time line” de Twitter me ha salido el ejemplo, demasiado claro; demasiado a huevo.

Lástima que por estar justo empezando el viaje, parece difícil que tenga oportunidad de contarnos su versión. El primer “tuit” lo ha visto, y marcado. Igual se apunta a comentarnos a la vuelta.

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Entre Antonio y Elípticus nos traían una idea del alarmista de cabecera de El Mundo, nuestro catedrático favorito Ruiz de Elvira [-->].

– Ah!, cuando en la oscilación oceánica el calor vuelva a la superficie (de aquí a 5/10 años) nos moriremos de gusto!

No es que el fenómeno merezca perder el tiempo con él, pero está señalando una falacia muy extendida. Sirve para hacer olvidar “La Pausa” en el calentamiento global. ¿Que llevamos unos 20 años sin “calentamiento global” estadísiticamente apreciable [-->]? No importa; es por culpa de unos ciclos oceánicos que están escondiendo el calentamiento en el mar. Pero el ciclo cambiará, y el calor volverá y nos comerá.

El problema que olvida Ruiz de Elvira es que para los alarmistas no había ciclos, hasta que “La Pausa” se ha hecho tan larga que resulta imposible de ocultar. Y crearon sus modelos sin ciclos. Sí, tenían El Niño y La Niña, pero sus efectos se cancelaban en un plazo como de una década. No contaban con los ciclos de décadas, que los pocos climatólogos no carbono-fóbicos señalaban en todos los datos del clima.

Y si ahora los alarmistas se tienen que agarrar a esos ciclos para explicar “La Pausa”, como el mismo Ruiz de Elvira, eso produce algunos cambios en la teoría. Vamos a hacerle unos dibujitos al catetodrático.

Hacia el año 2.000 se podía ver esta evolución de la temperatura global.

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¿Se podía pensar con esos datos que el calentamiento era por culpa del CO2? Veamos. Añadamos el CO2.

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Se podría explicar la última parte, en la que la temperatura y el CO2 parecen ir de la mano. Y para la parte anterior siempre podemos inventarnos algo. Por ejemplo que desde 1945 hasta 1975 hubo mucha contaminación, por el despegue industrial y la falta de legislación para la limpieza del aire.

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Y la teoría nos queda niquelada. Al menos, desde 1950. Para el calentamiento entre 1915 y 1945 no tienen explicación, y por eso lo suelen esconder debajo de la alfombra. Por ejemplo, Tom Wigley le explica a Phil Jones, el 27 de septiembre de 2009 [-->], algunas ideas para corregir el registro de temperatura, y así reducir lo que llama “el blip de los 1940s”. Porque …

It would be good to remove at least part of the 1940s blip, but we are still left with “why the blip”.

Sí, estaría muy bien si podemos eliminar el calentamiento que no podemos explicar. Pero el IPCC se olvida de lo que pasó antes de 1950, y nos explica: la mayor parte del calentamiento desde la mitad del siglo XX es por culpa del hombre pecador. Desde 1950 queda así de bonito:

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Pero llega “La Pausa”, y resulta que sí había ciclos naturales, como decían los malditos negacionistas. Y el dibujo cambia.

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La temperatura ya no sigue la línea del CO2 en la que están basados los modelos. Lo tunearon para que reprodujeran el calentamiento 1975 – 2000, asumiendo que la contaminación había frenado ese efecto antes de 1975. Pero si hay ciclos, como había, la temperatura se sale del camino marcado.

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Vale, ¿y cuál es la diferencia para lo que nos importa? ¿Qué se puede esperar en el futuro si la teoría IPCC fuera cierta (cosa muy dudosa) pero ahora tuviera que contar con los ciclos oceánicos naturales? La diferencia es esta en gráfico de Bob Tisdale [-->], de temperatura de la superficie del mar (al final, la clave):

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Las dos líneas rojas son los dos “escenarios” fundamentales de las predicciones del IPCC, según haya más o menos emisiones en el futuro. La línea azul es la projección hasta 2100 del calentamiento observado desde 1950. Y cuanto más dure “La Pausa”, menos calentamiento dará esa línea azul. Que ahora mismo supone un calentamiento como la mitad de lo que dice el IPCC, para un “escenario” medio del IPCC.

Resumiendo para Ruiz de Elvira. Puede que cambie el ciclo y vuelva el calentamiento. Pero el ciclo hace que el calentamiento “antropogénico” sea la mitad. Y eso es un no-problema. Probablemente, una bendición.

José Duarte se ha enganchado con el “estudio científico” del que sale el 97% de consenso sobre el calentamiento global, que tanto motiva a Obama.

http://plazamoyua.files.wordpress.com/2013/05/obama-97-por-ciento-consenso.png?w=474&h=247

Algunos lo miramos un poco al principio, y vimos que era una payasada por planteamiento. La categorías en que el estudio divide los trabajos que examina tienen definiciones dobles, a menudo contradictorias. Y son inconsistentes en su propia lógica. Por ejemplo, si por definición del trabajo “el consenso” depende de una cantidad (más de la mitad del calentamiento es culpa del hombre), entonces, por definición, ningún trabajo sin cuantificacion puede ser un apoyo al consenso definido así. Pero le llamaban “apoyo implícito”, con dos cojones. Que es como el 90% del apoyo que encontraban.

Luego salió Obama con su “tuit”, y toda la prensa detrás, etc. Lo que estaba previsto. Una operación de relaciones públicas. Pero científicamente, una payasada.

Nadie le hizo más caso, salvo Brandon Schollenberger. Que examinó los aspectos más de técnica estadística y pidió los datos. Se los negaron. Y en el camino, descubrió un foro super super secreto donde los clasificadores de la literatura de la que sale el 97% hablaban entre si. Pero como con las definiciones, es algo demasiado sutil y oscuro para que la gente haga caso.

Hasta que ha llegado José Duarte. Un doctorando en psicología social del que ya mencionamos otra entrada [-->] sobre lo mismo. Pero ha seguido con su investigación, mirando el tipo de estudios que entran en ese 97%, y lo que decían en el foro super secreto encontrado por Schollenberger. Lo que no había hecho nadie antes de Duarte. Los creyentes en el cuento, por no fastidiar. Los escépticos, por no perder el tiempo con payasadas. Pero se da la mala casualidad de que José es creyente, pero muy respetuoso con la ciencia al mismo tiempo. Y salta la bomba, porque además de los problemas en la forma de llevar a cabo las clasificaciones, resulta que han incluido un montón de trabajos que no tienen nada que ver con el estudio del clima (y encima han discutido por escrito sobre el asunto).

The above papers have nothing to do, epistemologically, with the scientific consensus on global warming. The consensus only pertains to climate science, to those scientists who actually study and investigate climate. To include those papers was either a ridiculous error or fraud. I didn’t expect this — I expected general bias in rating climate papers. I never imagined they’d include surveys of the public, psychology papers, and marketing studies. In retrospect, this was entirely predictable given that the researchers are a bunch of militant anti-science political activists.

…/…

The authors’ claim to have excluded these unrelated papers was false, and they should be investigated for fraud. The paper should be retracted post haste, and perhaps the university will conduct a more thorough investigation and audit.

The inclusion of so many non-climate papers is just one of the three acts of fraud in this publication. It might be a fraud record…

…/…

In a scenario where retraction wasn’t justified, they would have to rewrite the paper. In this case, the false statements, fraud, and absurd method mandate retraction, and some sort of penance.

Recomiendo la lectura, porque además José escribe muy bien, y es muy entretenido. Se vive el escándalo que le produce la payasada. Y le saca mucho partido a las alucinógenas conversaciones del foro secreto sobre la clasificación, como “apoyo”, de publicaciones que  no tienen nada que ver con el estudio del cambio climático.

También relata que ha pedido a los autores que retracten el trabajo.

Cook’s e-mailed response to my call for retraction also struck me as that of someone who just isn’t equipped to deal with these sorts of issues. Nuccitelli’s comments in the forum about the white males study is more evidence that these people aren’t equipped for this.

Y si no lo ha hecho, seguro que se pone en contacto con la universidad, los editores, y con todo el que haga falta hasta conseguir la retractación pública y el oprobio del famoso “estudio” del 97%.  Tiendo a apostar que lo consigue. No se va a parar ante nada. No hay nada más motivado que un creyente engañado. Y sigo viendo paralelismos con Judith Curry.

 

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