algoreros


La respuesta rápida es que ni fu ni fa. Por eso este año no parece un tema de moda. Por una parte hay como un parón en el descenso de hielo, desde 2007. Y eso no les gusta nada a los alarmistas, que llevan precisamente desde 2007 anunciando una “espiral de muerte” del hielo del Ártico. Por ejemplo, al buscar en Google -en noticias recientes- sobre la espiral de muerte famosa, en 2015 no aparece ninguna.

arctic-ice-death-spiral

Por otra parte tampoco hay ningún indicio demasiado claro de recuperación, que es lo que nos motivaría cantidad a los escépticos de la alarma del clima.

Ya tenemos datos que incluyen el 29 de agosto, con lo que podemos comparar muy razonablemente los meses de agosto desde que se mide por satélites.

hielo-artico-agosto-hasta-2015

En la comparación se suele medir el mínimo del año, que ocurre a mediados de septiembre. Ya lo pondremos en su momento, pero de agosto a septiembre las posiciones relativas no suelen cambiar gran cosa.

La peña avisa:

juan-carlos-barba-fuera-de-control

Yo creo que, más que “fuera de control”, Juan Carlos Barba está “antes de control”. Antes de controlar el cerebro o pensamiento, quiero decir.  Y claro, si no lo controlas, puedes pensar literalmente lo que te salga de los caprichos.

Por ejemplo, en El Confidencial (clic):

juan-carlos-barba-descontrolado

El fenómeno deduce que el clima esta “fuera de control”, por dos motivos. Porque la temperatura global media del mes de julio ha sido 0,81ºC superior a la registrada en promedio en el siglo XX. Su cerebro descontrolado no le proporciona ninguna alarma por comparar el promedio de un mes con el promedio de un siglo. Entiendo que Barba es farmacéutico, e investigador. ¿Hace operaciones como esa en lo suyo?  Porque producen cosas curiosas. Como establecer que el clima en 1950 estaba tan “descontrolado” como ahora. Pero igual:

juan-carlos-barba-alucinado

Bien, ¿si el clima también estaba fuera de control hacia 1910, y en una medida marcadamente similar a ahora, y Barba nos dice que sólo hay 137 años de datos, podríamos convenir que -por lo que sabemos- estar fuera de control es el estado normal del clima?

Hay otro dato que ya sería para nota, al parecer. Darle significado a 0,81ºC más de la media del siglo XX.  Como el calentamiento del siglo XX es bastante tendido, la media del siglo XX es igual que la temperatura hacia 1950.

juan-carlos-barba-alucinado-2

Eso quiere decir que si 0,81C más fuera la media de varios años (y no de un mes), la tasa de calentamiento sería de 0,81ºC en 65 años. Y eso es una tasa de 1,2ºC por siglo. Y a los científicos cuyos cálculos resultan en un efecto de calentamiento del CO2 de ese orden, como de 1,2ºC por siglo, les insultan y les llaman negacionistas. Incluso a los que proponen 1,6ºC por siglo, como Judith Curry y Nic Lewis. ¿Sabrá Barba de lo que está hablando?

Ah, el consenso.

Aunque con frecuencia se lee “que no está claro que seamos la causa del calentamiento” o que “son oscilaciones naturales”, en las revisiones hechas a partir de las publicaciones científicas el consenso en el sentido opuesto es aplastante. En una de las últimas publicaciones hechas para cuantificarlo nos encontramos un 97,1% de consenso.

Curioso eso de “una las últimas publicaciones”. ¿Sabrá que no es la última? Sabrá que el autor de la que nos trae participa también en la última. Y sabrá que la diferencia más llamativa es que esta última está dirgida por alguien que ha acabado la carrera y no es un payaso, por contra de la que nos propone Barba?

Tampoco es que sea exactamente un experto en encuestas; es físico. Pero por lo menos tiene carrera, y hasta doctorado. La encuesta no está nada bien hecha (ver enlaces al final). Por ejemplo, la mayor parte de los científicos que cita nunca han trabajado en el problema de la atribución del cambio climático al CO2. Se han limitado a heredar de otros una idea, y a aplicarla en su campo — muy distinto. Y eso proporciona un sesgo formidable. Pero aun así, en este trabajo que sí es el último, y en el que también participa al payaso del trabajo favorito de Barba, el consenso es muy distinto. No sólo no es “lo más próximo que se puede dar en ciencia a la unanimidad”, sino que ni siquiera merece el nombre de consenso.

¿Porque, consenso en qué? ¿En que el clima está descontrolado? Eso no lo dice ni el trabajo del payaso. Clase de lectura gratis. Del enlace de Juan Carlos Barba:

Among abstracts expressing a position on AGW, 97.1% endorsed the consensus position that humans are causing global warming.

El pequeño problema es que causar calentamiento y causar “descontrolamiento” no es lo mismo. Ni de lejos. Un calentamiento puede ser suave … y beneficioso. Es la pinta que tiene este calentamiento. Por otra parte, la misma pinta de los calentamientos anteriores.

https://plazamoyua.files.wordpress.com/2015/08/ljungqvist-y-co2.png?w=510

Pero Barba cree que el clima esta descontroldao por un consenso del que no sabe nada de lo que dice. Ni siquiera lee los estudios que cita. Pero vaya; ni el puto “abstract”.

Bien veamos el útlimo estudio en el que también participa el payaso de John Cook. Verheggen et al 2014.

Para hablar de un consenso, habrá que decir primero -y con alguna precisión- sobré qué es el consenso. Normalmente se suele usar la afirmación principal del IPCC. Que más de la mitad del calentamiento desde mitad del siglo XX se debe a los gases invernadero. El gráfico al respecto de ese estudio:

verheggen-2014-fig2

Descifrando el dibujo, nos da:

Los más expertos (estudian directamente el problema de la atribución del calentamiento a sus causas). 175 de 1868 (verde en el cuadro):

  • Con “el consenso”: 74%
  • Con “el disenso”: 26%

Contando todos los consultados (1868):

  • Con “el consenso”: 66%
  • Con “el disenso”: 34%

El asunto es bastante interesante, pero no quiero dar más la lata. Para los que quieran saber más sobre la fabricación de consensos imaginarios, recomiendo estos enlaces:

Judith Curry (de ayer mismo):

Richard Tol. Refutación revisada por pares de la payasada de Cook del 97%

José Duarte, que sí estudia cómo hacer encuestas, al contrario que todos los anteriormente citados (menos Tol):

El que quiera enterarse, puede. Con Juan Carlos Barba, más que notificárselo adecuadamente por Twitter, y dejar un comentario cogando de su artículo de El Confidencial, no puedo hacer por él:

notificando-a-juan-carlos-barba

Añadido algo posterior. El amigo Juan carlos hace como que contesta, en Twitter. Básicamente, diciendo que no ha dicho lo que ha dicho:

juan-carlos-barba-hace-como-que-contesta

juan-carlos-barba-no-contesta

juan-carlos-barba-mintiendo-1

juan-carlos-barba-mintiendo-2

juan-carlos-barba-mintiendo-3

Este año, el primer huracán de la temporada del Atlántico (Danny) alcanzó la categoría de huracán el 20 de agosto [–>]. Para el 23 ya había descendido a tormenta tropical [–>], todavía lejos de cualquier sitio donde pudiera hacer daño. Y ayer día 24 se había disipado [–>] y dejaron de darse avisos.

Justo se cumplen diez años del huracán Katrina. Y no sólo el Katrina, sino que 2005 fue un año de gran actividad en el Atlántico, con 14 huracanes [–>], el primero de ellos el 1 de julio. Y la efeméride, y la sequía actual de huracanes en el Atlántico, parece un buen momento para revisar esa idea de que el calentamiento global -o cambio climático, o lo que sea- nos mete mucho miedo porque van a aumentar los huracanes. La vieja idea tan icónica de An Inconviniet Truth (¿o era A Convenient Lie?)

an-inconvenient-truth-was-a-convenient-lie

Por ejemplo, en números, los datos NOAA de su Centro Nacional de Huracanes [–>] quedan así para el Atlántico:

huracanaes-en-el-atlantico-anhos

Roger Pielke Jr. destaca en Twitter un nuevo estudio sobre los ciclones tropicales en las últimas décadas.

pielke-jr-twitter-nueva-cuenta-huracanes

Este:

De las conclusiones:

In a general linear model for global mean annual Accumulated Cyclone Energy (ACE) in six basins and seven decades from 1945 to 2014 we find some evidence of a rising trend in tropical cyclone activity relative to the early part of the study period prior to the decade D03 [1965 – 1974 ]. No global trends are found after this decade. The same pattern is found in three of the six cyclone basi ns studied, namely, EP [Eastern Pacific] , SI [South Indian], and S P [South Pacific]; with each basin showing a rising trend relative to the decades prior to D03 and none since D03. No trends could be detected in the other three cyclone basins in the study, namely, NA [North Atlantic], NI [North Indian], and WP [Western Pacific].

Resumido en español. Mirando las seis zonas de actividad en el mundo, y las siete décadas en las que tienen datos fiables, encuentran alguna evidencia de aumento global de los ciclones tropicales en las primeras décadas (hasta 1965 – 74). Y no encuentran cambio después.

Lo representan con este gráfico. Me he permitido añadirle una marca que señala la época del famoso calentamiento global. Que es justamente la época en la que no encuentran cambio en los huracanes.

ciclones-tropicales-ace-tendencias

Para que se vea mejor que la época de no-cambio se corresponde con la de sí-calentamiento, añadimos la temperatura global del mar (HadSST3) para las mismas décadas.

ciclones-tropicales-ace-tendencias-y-temperatura

Y para chinchar un poco más, le ponemos perspectiva a la actividad de los ciclones de la última década.

ciclones-tropicales-ace-tendencias-con-perspectiva

Con lo cual, preguntamos otra vez:

an-inconvenient-truth-was-a-convenient-lie

El cuento del calentamiento global es un poco absorbente. De sorber cerebros, se entiende. Como el de Teresa Guerrero.

Imaginad este titular:

el-mundo-la-historia-y-la-temperatura

Clic para fuente. Que no es El Mundo, sino Wayback Machine. En algún momento posterior han rebajado de categoría a la Historia para dejarla en la historia. Y han corregido la longitud de la Historia / historia. ;)

Y la historia es que Luis I. Gómez, en Twitter [–>] y en DEE [–>], le ha recordado al El Mundo que su noticia la sacan de una fuente científica que reza:

July 2015 was warmest month ever recorded for the globe.

Y claro, hay cierto lapso de tiempo entre que empieza la historia -sea con mayúscula o minúscula- y se tienen registros de temperatura como para calcular medias globales. Aproximadamente un lapso como del 96% de la historia — si aceptamos el comienzo de la escritura como su punto inicial.

En El Mundo parecen haberse enterado, y lo han corregido. O estropeado más; según se mire. Mira:

el-mundo-la-historia-y-la-temperatura-2

¡Joder con la sintaxis! Yo no sé si para un periódico es preferible un error de ortografía, de historia, o de sintaxis. Pero el último caso tiene muchas papeletas de campeón. Ya me dirás. El más cálido de la historia desde que hay registros. “De la historia” y “desde que” son dos puntos de origen; y son diferentes. Si el primero es cierto, el segundo sobra. Y si es cierto el segundo, el primero es falso.

Bueno, pues no es solo la sintaxis. También es el pensar. Porque si informas que la temperatura esa tan preocupante ha sido “0,81º C más alta que la media del siglo XX”, lo que se puede imaginar -a ojo de buen cubero- es que el calentamiento va a una tasa, como mucho, de 0,81ºC en los 65 años que hay entre la mitad de siglo y ahora. Una regla de tres te proporciona: 1,2ºC en un siglo. No es que sea exacto; la tendencia lineal real de la serie de temperatura que ha usado Teresa Guerrero es, en ese tiempo, de 1,7ºC / siglo. Pero el significado de 0,81ºC desde mitad de siglo es ese: 1,2ºC por siglo.

Nota: La temperatura de hacia mitad de siglo XX y la temperatura media del siglo XX coinciden bastante (clic para fuente):

el-mundo-la-historia-y-la-temperatura-3

¿Merece la pena un titular tan alarmista? Una tasa de 1,2º por siglo es un resultado muy típico de los que les sale a los científicos “negacionistas” cuando calculan el “problema” del CO2 para el futuro. A Curry o a Spencer les sale algo más. Y los alarmistas les insultan por ello. O sea, que no hay nada alarmante en la acojonante alarma de Teresa Guerrero.

Y eso, sin empezar a considerar que el calentamiento medido por la locura de los termómetros de superficie es mucho mayor que el que miden lo satélites.

https://plazamoyua.files.wordpress.com/2015/08/comparacion-temperatura-uah-hadsst3.png?w=510

El gráfico muestra una serie de termómetros sensiblemente menos calenturienta que la que le gusta a Guerrero, pero aun así muestra de sobra la diferencia con los satélites. Y es la que tenía ya preparada y a mano; por eso la pongo.

En resumen. Menos lobos, Teresita. Y afina esa sintaxis, ¡joé!

Añado (poco después). Un despiste; me había olvidado. Un poco de historia para periodistas alarmistas. El último (creo) cálculo de temperatura en un contexto relativamente histórico. Un 33% de la historia. Se añade el CO2, para mejor perspectiva. No es global, sino hemisférico. Pero da una idea de “la historia”.

https://plazamoyua.files.wordpress.com/2015/03/temperatura-y-co2-2000-anos.png?w=510

Hace un par de días Roy Spencer mostró unos resultados de un estudio que está haciendo, comparando el comportamiento de los modelos climáticos de los alarmistas con la atmósfera real.

Se puede apostar que de las toneladas de dinero que se dedican a investigar el “calentamiento global”, más del 99% se dedican a demostrar que los modelos alarmistas describen la realidad, aunque no lo parezca; y menos del 1% se dedican a averiguar por qué funcionan fatal. Entre ese menos del 1% están Spencer y Lindzen (ahora jubilado).

Pequeño recordatorio previo. La alarma del clima se basa en una teoría científica razonablemente comprobada y de fuste, y en una especulación científica que no ha pasado de la fase de especulación. La parte del fuste es que los gases invernadero calientan un poco la atmósfera. La parte especulativa es que el sistema reacciona a ese pequeño calentamiento, multiplicándolo como por tres.

Este trabajo de Spencer consiste en mirar la parte principal de la especulación. La idea alarmista dice que un calentamiento (por el motivo que sea, por ejemplo el aumento del CO2) produce mayor evaporación del mar. Y es impepinablemente cierto. Y la tesis dice también que esa evaporación da más vapor de agua, que es un gas invernadero. De hecho, el principal.

Pero esa es la cuestión. ¿De verdad hay más vapor de agua en la atmósfera cuando hace más calor? Donde estamos nosotros -a nivel de suerficie- sin duda. Pero el grueso del efecto invernadero ocurre bastante más arriba, y la cuestión es saber qué pasa ahí arriba.

Spencer lo ha estado midiendo con los satélites de la NASA. Mirando, desde que hay satélites adecuados para verlo (2005), la proporción de humedad en función de la temperatura, en tres capas de altura diferentes. Troposfera alta; media-alta; y media-baja. Y los resultados tienen mala pinta para los modelos, y para la idea del IPCC de que el sistema reacciona aumentando el calentamiento (con “feedbacks positivos”).

Se ve en esta imagen suya. Cada gráfico es una de las capas, de arriba a abajo.

spencer-retroalimentacion-y-hot-spot-2

Colores.

– Rojo y amarillo: La humedad absoluta desciende al aumentar la temperatura. Es un “feedback negativo”, justo lo contrario de lo que necesitan los alarmistas.

– Verde: la humedad absoluta aumenta con la temperatura, más o menos manteniendo la humedad relativa. En general es la idea de los alarmistas y sus modelos (pero luego lo medirá con precisión).

– Azul: La humedad absoluta aumenta todavía más, elevando la humedad relativa. Se nota en la zona de El Niño.

De ahí no se puede sacar más que una idea muy gruesa y cualitativa. Hace falta comparar esa realidad medida con lo que están haciendo los modelos. El trabajo es preliminar porque de momento sólo ha podido hacerlo con dos modelos. Uno de ellos le parece muy adecuado, porque es de los que reproduce bien El Niño / La Niña con una amplitud real (no todos los modelos lo hacen). Lo que necesita es compararlo con todos los modelos, para lo que hay problemas técnicos transitorios que describe en su artículo.

He guarreado con colores (azul, rojo y rosa) el gráfico que presenta Spencer, intentando que se entienda de un vistazo. A la izquierda, las mediciones (la realidad) y a la derecha el modelo “bueno”. Los colores están cambiados respecto al gráfico de arriba. Rojo significa “feedback” positivo fuerte, como el que necesita el alarmismo. El azul, “feedback” negativo. El rosa es positivo suave. Y se ve a la legua que al menos ese modelo “bueno” no tiene nada que ver con la realidad. Compárese la diferente proporción de azul / rojo en ambos. Azul significa menos calentamiento.

spencer-retroalimentacion-y-hot-spot
Pongo el original por si el guarreado no se entiende. Se supone que las anotaciones del gráfico lo explican. Cada curva corresponde a un nivel de la troposfera. Azul es el alto, rojo el medio-alto y verde el medio-bajo. Spencer destaca, además, cómo en los modelos van juntas las tres capas en los trópicos, pero en la realidad, ni de coña (aparte de quedar en lados opuestos de la “frontera”).

spencer-retroalimentacion-y-hot-spot-0

Hay que notar una detalle importante. En el eje Y de los gráficos se represetan las latitudes como si todas midieran lo mismo. Pero trasladado a área (superficie), 1º de latitud en el ecuador es el doble que en los extremos del gráfico. Quiere decir que la zona azul de “feedback” negativo es, comparativamente, mucho mayor de lo que parece.

Spencer lo resume así:

Esto es bastante preliminar, y esperamos a que el archivo CMIP5 vuelva a estar en línea a final de mes de forma que podamos analizar más modelos. Pero si esta discrepancia entre los modelos y las observaciones se mantiene en la mayor parte de los modelos, o en todos ellos, podríamos tener una pista de que los modelos podrían no estar reflejando un incremento en la eficacia de precipitación con el calor, y además de por qué no vemos el “tropical hotspot” … y por qué el calentamiento global es en general más débil que el que está programado en los modelos.

Es lo que comentábamos al principio. La parte especulativa esa de la teoría, que mientras no se mida sigue siendo una especulación. Y si cuando se mide resulta lo contrario … problema para los alarmistas. O, en palabras de Spencer:

Los modelos no contienen la microfísica de lluvia necesaria. No puedes parametrizar algo que no entiendes y que no eres capaz de medir.

Añadido posterior para que se entienda mejor: El asunto es que si en los trópicos un calentamiento cambia la convección, de forma que es más eficaz creando lluvia, quiere decir que a cierta altura el aire se hace más seco porque la lluvia ha descargado la humedad. Y se tambalea el cuento alarmista. El sistema no estaría multiplicando el calentamiento inicial, sino disminuyéndolo.

La discusión del “calentamiento global” y su ciencia me parece apasionante por muchos de sus aspectos. No son en absoluto exclusivos. Sólo son más exagerados en este campo — y por eso más fáciles de ver. Y uno de los que me parece más bonitos es el aparente problema del “sesgo de financiación”. Básicamente, el argumento principal del alarmismo climático. Ninguna crítica científica a la tesis del IPCC es válida, porque de alguna manera siempre está conectada a una “financiación bastarda”.

El argumento, tal y como se aplica con los críticos del IPCC, es falso. Porque la mayor parte de las veces no se trata de que el estudio X esté financiado por Big Oil, sino de las más rocambolescas e indirectas conexiones entre el autor y Big Oil que se puedan imaginar. Al punto de que sería casi imposible encontrar un sólo científico que no tenga “conexiones” similares. Y porque es como de Bambi soñar que la financiación “pública” (al final, casi toda) no tenga sus propios intereses y sesgos. Pero es interesante fijarse en el argumento mismo, más allá de que se aplique bien o mal. Tiene unas consecuencias nada despreciables.

Basta pensar en la sustancia del asunto: La validez de la ciencia depende de la limpieza de su financiación. Vaya, de los “intereses” del que pone la pasta. Bien, la idea puede ser cierta; pero, ¿se dan cuenta los que la proponen de lo que están diciendo sobre la ciencia? ¿Se dan cuenta de que ya no piensan en un sistema muy formal de conocimiento que se auto-corrige, sino en un cuento de buenos y malos? Y desde luego ya no dependería de nada que se pueda considerar objetivo, porque no hay nada más subjetivo que la confianza que nos den ciertos “intereses”.

El problema del cuento de buenos y malos es, como siempre, un problema de definición. Ser de los buenos o de los malos puede depender, o de las formas (p.e. el que mata es malo), o de los contenidos (p.e. los “míos” son los buenos). Si depende de las formas, los intereses ya no importan. Ya no es un cuento de “buenos y malos”, sino de los que se portan bien, o mal. Si depende de los contenidos, depende de tu opinión sobre los contenidos. Pero la ciencia debería ser lo más contrario a la opinión que existe en el mercado del conocimiento. Si no lo fuera no tendría nada especial. ¿Cuál sería el motivo de hacerle especial caso, y de reverenciar, un conocimiento que depende de la opinión?

La ventaja de la ciencia solía ser que intentaba mirar en todas las direcciones, en todo lo imaginable; hacía mediciones y “apuestas” (hipótesis); y contrastaba con la realidad (experimento) la validez de la apuesta. Pero lo que no se puede evitar es que cada opinión o interés tiende a mirar hacia un sitio, y a hacer un tipo de apuesta. Si tienes unos intereses “buenos” y rechazas los demás, te estás asegurando no mirarlo todo. Y si todavía no has conseguido eliminar por completo los demás intereses u opiniones, tampoco mejora el asunto, porque rechazas sus resultados en función de que son intereses bastardos.

Así que muy bien, vale; es posible que haya que juzgar los resultados científicos según que el que pone la pasta sea de los buenos o de los malos. Pero si piensas eso, no me pidas que me fíe de lo que llamas ciencia. Me seguiré fiando de las predicciones útiles acertadas. Y si quieres le llamamos de otra forma a ese conocimiento. Chámale X.

Nota: Últimamente se está discutiendo bastante este problema. Lo curioso es que no se discute por la especialidad a la que más le afecta, la del clima, sino a cuenta de los refrescos azucarados. A cuenta de Big Coca-Cola, en vez de Big Oil. Ahí sí están empezando a apreciar la aberración del cuento de buenos y malos. Lo destaca Judith Curry (¿cómo no?), y lo asimila al clima:

José Duarte también apunta con tino en lo de el interés “bueno” y la mirada unidireccional. En este caso, en psicología. Y el “interés” bueno / malo no depende de industria / público, sino de progre o conservador. Pero, por lo demás, es lo mismo.

Los alarmistas del clima quieren reducir la discusión a blanco o negro. Calentamiento o no calentamiento. Como si cualquier calentamiento fuera malo, y malo para todos.

Pero cuando queremos saber cuánto calentamiento está habiendo, y si es mucho o poco -por ejemplo comparado con las predicciones alarmistas- nos solemos encontrar con rotundas afirmaciones contrarias. Por ejemplo, unos dicen que lo que medimos se corresponde mucho con las predicciones, y otros que sólo es como la mitad de las predicciones. Si los segundos tienen la razón, es muy difícil plantear que tengamos un problema con el cambio climático. Y que sea razonable provocar un desastre económico encareciendo brutalmente la energía, a base de prescindir de los combustibles fósiles.

Una parte importante de esta disparidad viene de que miden la temparatura global por dos procedimientos diferentes. Y están dando resultados diferentes. Temperaturas del aire medidas por termómetros, y por satélites. Y es una puñeta, porque las mediciones se van separando y separando, hasta el punto que ya va ser muy difícil negar que una de las dos está mal, y no sirve. Podrían ser las dos, claro; pero eso debilitaría las urgencias alarmistas.

La cuestión es importante, porque la diferencia entre ambas empieza a ser de casi el dobe de calentamiento para termómetros que para satélites. Y la diferencia parece estar yendo a más.

La discusión que se traen no es muy recomendable. Oscura como pocas. Y vuelan argumentos y zambombazos en todas direcciones. Pero hay un sistema fácil, un poco como de andar por casa, que sí puede proporcionar alguna perspectiva. Se pueden comparar los dos sistemas con un tercero, que es mixto entre ambos. Y de mucho prestigio. La medición Reynolds de la NOAA. Mide la temperatura de la superficie del mar (como la “piel” del mar). Y usa tanto satélites (pero por un método diferente que los que miden la temperatura del aire), como termómetros de barcos y de boyas. O sea, es fiable, y de metodología independiente. Ideal para contrastar.

Bueno, es sólo temperatura del mar. Pero la superficie del mar es el 70% de la global. Y las dos mediciones en disputa dan datos separados para tierra y mar. Se puede comparar mar con mar, o peras con peras, y obtener un resultado válido para el 70% del globo.

Para satélites usaremos UAH. No hace ninguna diferencia usar la serie de cualquiera de los dos grupos que miden desde satélites, porque van niquelados. Para termómetros usaremos la serie de Hadley Center (HadSST3) de temperatura de superficie en el mar. Es la que da menos calentamiento de las series de termómetros. O sea que usando cualquier otra, veríamos lo mismo pero más exagerado.

Al grano. Primero, la separación entre satélites y termómetros. Y recordemos que es sólo en el mar, lo que evita las discusiones sobre las “islas de calor urbano”. Es una separación bastante menor que cuando metes también la tierra por medio. Pero tiene la ventaja de poder comparar con la serie mixta y de mayor calidad.

comparacion-temperatura-uah-hadsst3

No hace falta un ojo demasiado fino para ver cómo se separan.

Ahora comparamos los satélites (UAH) con la serie mixta (Reynolds), que nos sirve de juez.

comparacion-temperatura-uah-reynolds

Aunque están representadas las líneas de tendencia de las dos, líneas de puntos en azul y rojo, es casi imposible ver más de una. Que le pregunten a nuestra amiga V lo que ve. ;) Pero nos sirven las cifras. La diferencia entre 0,90ºC / siglo y 0,84ºC / siglo. Nota: las predicciones de los alarmistas dicen como 1,7ºC / siglo.

Y ahora comparamos los termómetros (HadSST) con la serie mixta (Reynolds).

comparacion-temperatura-reynolds-hadsst3

También se separan, de una manera imposible de justificar. Y eso, usando la serie de termómetros que va menos caliente. Y por supuesto, al ser sólo el mar, no entran la multitud de factores que no son climáticos ni tienen relacion con el CO2, como el crecimiento de las ciudades (donde suelen estar los termómetros), el cambio en el uso del suelo, los regadíos, y varios etcéteras.

En números:

  • Diferencia entre termómetros y control, y sólo en el mar: +0,43ºC / siglo.
  • Diferencia entre satélites y control, y sólo en el mar: -0,06ºC / siglo.
  • Los termómetros están siete veces más alejados del control que los satélites.

Por eso es muy importante fijarse en algo que el público no suele darse cuenta. ¿Cuando me hablas de temperaturas y de calentamiento, de qué medición me estás hablando? No es lo mismo. Y yo supongo que como se sigan separando las mediciones de satélites de las de los termómetros, por ejemplo como los “termometreros” sigan corrigiendo y corrigiendo sus mediciones al alza, llegará un momento en el que va a empezar a oler a podrido. Y va a ser difícil disimular.

Nota marginal / apuesta: En la serie que hemos usado de control (Reynolds) se ha acabado La Pausa. De momento, y por El Niño en curso. Mi apuesta es que en unos meses pasará lo mismo con los satélites. Pero eso no va a hacer que las temperaturas medidas (bien) se acerquen a las predicciones.

Este gráfico lo pillamos de Bob Tisdale [–>], que ya está bien de tanto grafiquito:

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