algoreros


En noviembre habrá en París una nueva conferencia / negociación sobre políticas contra las emisiones de CO2. En este caso tratan de forzar acuerdos que obliguen a algunos signatarios a realizar reducciones en las emisiones, y a aportar capital. Y, como siempre, los meses anteriores se dedican a crear ambiente y presión para que los gobiernos dubitativos pasen por el aro. Fundamentalmente, “trabajándose” la opinión pública.

El alarmismo climático es una teoría que no tiene pruebas científicas (empíricas). Si hay algún lector que discrepe de este detalle tan simple, no tiene más que señalarnos en los comentarios las pruebas científicas que cree que tiene el alarmismo del calentamiento global. Mientras tanto, a falta de pruebas, las campañas de los calentólogos siempre se han basado en dos elementos. Un falso “consenso” de los científicos, y los modelos climáticos. Y como los modelos climáticos están fallando estrepitosamente en sus predicciones, ya sólo les queda el falso “consenso” para hacer campaña.

Y es una campaña bastante sorprendente. Completamente novedosa en el mundo científico. Todo se basa en comenzar cualquier afirmación con un meme del tipo de “los científicos dicen …”, o de “la ciencia dice …”. Que es el mismo procedimiento por el que se convencía a los analfabetos en el siglo XIX. Bastaba con señalar: “El periódico dice …”. Y como estaba por escrito, se suponía que para el analfabeto tenía que ser cierto.

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El único problema es que el 97% de los científicos no dicen lo que Obama y los alarmistas dicen que dicen. En ninguno de los estudios que supuestamente han pretendido medir ese porcentaje. Es una mentira evidente que la prensa se traga encantada. Tan fácil de comprobar como comparar las preguntas de las encuestas con las afirmaciones atribuidas al falso consenso. Por ejemplo, el estudio al que se refiere Obama en ese tuit no pregunta en ningún momento si el “cambio climático” es peligroso. Que sea real no dice nada; porque el clima siempre cambia y siempre es real. Y que sea “man-made” es irrelevante … si es moderado.

Hay mil ejemplos. En esta ilustrativa discusión en el Financial Post, entre McKitrick y Cook, Ross pone este ejemplo:

En un debate reciente en Nueva Orleans oí al activista climático Bill McKibben afirmar que había un consenso de que los gases invernadero suponían un “peligro grave”. Pero en cuanto le preguntaron por la fuente de su afirmación, rápidamente lo retiró.

Recomiendo el debate.

Es de libro. Puedes hacer una encuesta preguntando a los científicos del cambio climático si los humanos influyen en el clima; y preguntando si los humanos han causado al menos la mitad del calentamiento observado, o son una causa dominante. Y aunque tengas un 97% contestando que sí (un estudio posterior sólo producía un 66% [–>]), eso no quiere decir que haya ningún motivo para alarmarse. Por la sencilla razón de que la mitad de un calentamiento muy pequeño, y muy inferior al predicho, es un calentamiento irrelevante.

spencer-christy-modelos-climaticos-observaciones

Se supone que los periodistas deberían contrastar lo que ponen. Si un político (y los de la ONU lo son), o un ecologista (también son políticos), les dicen que “el 97% de los científicos dicen X”, lo menos que podían hacer es comprobar que efectivamente han dicho X, y no Y. Al menos se enterarían de que el famoso consenso no tiene nada que ver con alarma o problema alguno. Al contrario; es completamente compatible con una bendición.

Añadido gratis.

Que las emisiones de CO2 deberían de calentar algo el clima no lo discute ningún climatólogo. El problema está en saber cuánto es “algo”. El general se acepta que el efecto directo es como 1ºC por doblar la cantidad de CO2 en el aire. Y eso no sólo no es malo, sino que es muy bueno. Para imaginar un problema o alarma, hay que imaginar que el sistema climático reacciona a ese calentamiento suave, amplificándolo. La medición clave para comprobar esa amplificación es la diferencia de calentamiento entre la superficie (1,5 m.) y la troposfera alta (de 7 a 12 Km.). Si hay esa amplificación, el aire en altura debería calentarse más que en superficie. Sobre todo en los trópicos.

No es algo muy fácil de medir. Se intenta con globos sonda y con satélites. Y no se observa ese fenómeno. Los alarmistas critican las mediciones. Normal, porque se fastidiaría su teoría. Roy Spencer ha desarrollado un sistema nuevo de medirlo con satélites, atendiendo las críticas de los alarmistas. Con este resultado para los trópicos (20N – 20S):

– Calentamiento en los modelos: 1,89 veces superior en altura que en superficie.

  • Superficie: 0,19ºC década.
  • Altura: 0,35ºC / decada.

– Calentamiento observado: ¡Es inferior en altura que en superficie!

  • superficie: 0,10ºC / década.
  • Altura: 0,07ºC / década.

EL gráfico resumen es este:

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No es fácil de ver, pero está bien explicado en su blog:

La gente simple juzga a los gobiernos en función de la proximidad ideológica. Les parece bien el gobierno si es “de los míos”, y mal si es “de los otros”. Es uno de los efectos típicos de la ideología sobre la inteligencia. La anula. Y luego hay gente convencida de que la ideología no es un problema por si misma. Angelitos.

La menos simples tiran de olfato. Se fijan en el olor del gobierno. O mejor dicho; en el hedor. Porque es muy difícil que un gobierno huela bien, por aquello de la putrefacción del poder; pero sí puede tener intensidades de hedor muy muy diferentes. El problema con el olfato es que hay que acercarse demasiado. Y eso es peligroso con la podredumbre. Contagia.

Por suerte, hay otra vara de medir. La mayor o menor presencia de conejos mágicos, y el entusiasmo por cazarlos.

conejo-chisteraEl conejo es un problema artificial, pero imaginariamente gravísimo. Y la magia es una estrategia muy costosa para solucionarlo … que nunca puede funcionar. El tipo de trucos prodigiosos que producen revoluciones permanentes y guerras eternas. Y su gracia es que permiten extraer recursos de la plebe; sin plazo límite, y sin mayores protestas. Sin plazo límite, porque la estrategia no puede producir la victoria. Y sin protesta, porque la gente imagina que es un problema muy gordo que hay que combatir con el mayor entusiasmo. Estamos hablando de la piedra filosofal de la demagogia, a la que algunos le llaman política.

obama-war-climateEs cierto que 1984 tuvo una intuición acertadísima del futuro. Pero inevitablemente arcaica, porque Orwell no pudo imaginar que se podía llegar a lo mismo, de forma incruenta. Sin cadáveres, y sin combate físico. Basta con el combate mental. Pero se puede ver el acierto, quitando la sangre de esta descripción de Wikipedia [–>]:

… en un mundo de guerra perpetua, vigilancia omnipresente del gobierno y manipulación pública … bajo el control de una élite privilegiada que persigue el individualismo y el pensamiento independendiente como “crímenes de pensamiento”.

¿Alguien puede pensar a estas alturas que la Mamoncracia puede ganar la “guerra contra la droga”? Ni de broma. Y sin embargo, no se nos ocurre la simple idea de abandonar esa guerra. Mucho menos se nos ocurre pensar la cantidad de recursos que se liberarían, o de sufrimiento que se evitaría. ¿Y qué pasaría si los que se quieren drogar, se drogan? Pues que tendrían acceso a un producto mucho más barato y sin adulterar. Y que nadie se lo daría a los niños en las puertas de los colegios; por el mismo motivo que no les dan alcohol, café, o tabaco.

¿Alguien puede pensar a estas alturas que la Mamoncracia puede ganar la “guerra del vascuence”, y conseguir cambiar la lengua de Vasquilandia? No se lo creen ni los asnos que dirigen el combate. Pero parece prohibido pensar la simple idea de abandonarlo, y de liberar con ello un montón de recursos e imbecilidades. ¿Y qué pasaría si no habláramos vascuence? Pues lo mismo que ya pasa ahora. ¡¡¡Nada!!!

Del famoso cambio climático ni hablemos. ¿Tú has tenido algún problema con el clima, diferente de los que tenían -por ejemplo- tus abuelos? Por otra parte da lo mismo si te crees lo del IPCC (que no hay especial motivo). En Europa podemos empobrecernos todo lo que les apetezca a los ecolos, sin que se vaya a notar en las emisiones globales. Y los chinos e indios, inteligentemente, ya han dicho que nanai del Paraguay.

emisiones-co2-usa-europa-china-indiaResumiendo. Si no quieres acercarte demasiado para notar el hedor del gobierno, puedes mirar desde más lejos el tamaño del conejo que asoma por la chistera. La versión gráfica del hedor.

Hoy que lo de izquierdas y derechas tiene significados diferentes que antes de la caída del muro, y hay como cierta imprecisión al respecto, puede convenir recordar la -probablemente- más clara separación entre conservatas y progres. Los conservadores tienden claramente a usar la realidad como punto de mira, mientras que la izquierda revoluta sólo usa lo que podríamos llamar “verdades imaginarias”. Los famosos unicornios azules que tanto entretienen a la chiquillería.

Así se explica bien que la casi totalidad de la intelectualidad pagada con la teta pública sea progre. Con la realidad se llega hasta donde se llega, y no es muy lejos. Los unicornios imaginarios, en cambio, no tienen límites de recorrido. La luna se toca con la mano, si hace falta. O con la punta del cuerno. Y los conservatas son, lógicamente, poco menos que analfabetos anti-intelectuales.

El cuento queda muy bien. Se entiende fácil. Y es un gran consuelo saber que formas parte de un grupo caracterizado por la inteligencia y una visión angelical del mundo, claramente diferente de todos esos analfabetos funcionales malintencionados.

Toda esta introducción viene a cuento de la coincidencia de dos artículos, de científicos de clima, sobre las opiniones de sendos políticos de lados opuestos de la barrera. En los que se intercambian con notable precisión los papeles del cuento. En uno, la pregunta es cómo puede ser tan animal el muy intelectual presidente demócrata.

Y en el otro se señala la muy equilibrada visión sobre la discusión del clima del improbable Jeb Bush.

Obama acaba de dar una charla en una tenida del US Coast Guard, llena de perlas de este tenor.

the challenge … that, perhaps more than any other, will shape your entire careers – and that’s the urgent need to combat and adapt to climate change.

Our analysts in the intelligence community know climate change is happening.  Our military leaders — generals and admirals, active duty and retired — know it’s happening.  Our homeland security professionals know it’s happening.  And our Coast Guard knows it’s happening.

Claro. Y el abuelo de Obama, probablemente un pastor ágrafo en Kenya, también sabía que el clima estaba cambiando. Es lo que hace el clima. Pero saber que está cambiando no quiere decir que se note. En caso contrario diría “ver” en lugar de saber. La puta realidad esa con la que tan enfadados están los muy intelectuales progretas. Su problema es que a pesar de tanta intelectualidad, todavía no han comprendido algo tan básico como que se puede “saber” algo equivocado.

Recomiendo mucho el segundo artículo. Sobre una publicación nada menos que de 1897; de un geólogo. Que se dedica a explicar justamente el problema de Obama . Y en general de la ciencia pos moderna, siempre casada con el “paradigma de moda”. El mecanismo de engañarse por abrazar injustificadamente una de las hipótesis útiles, apartando la mirada de las demás.

Curry apunta:

Jeb gets it exactly right. There are two broad hypotheses for recent climate change: human causes and natural causes (with numerous sub-hypotheses contained within).  The climate debate is dominated by the premature carving in stone of a theory that humans are the dominant cause of recent climate change.

Y extracta el artículo de 1987, republicado en 1965. Mostrando la correspondencia entre la alarma del clima y el problema de la mono-hipótesis (en este caso, la carbonofobia) como perversión del conocimiento científico. Y le queda niquelado.

Total, que el cuento no funciona. Jeb Bush seguramente será bruto y pondrá las patas encima de la mesa. Pero tiene la sutileza mental de comprender que una hipótesis de trabajo sólo es una hipótesis; que hay otras; y que confirmarla requiere unos procesos (como predicciones acertadas) que no se han llevado a cabo. Obama puede que sea angelical, pero confunde imaginar con “saber”.

El ozono (O3) en la estratosfera es una protección de los perniciosos rayos ultravioleta que produce el sol. En las décadas de 1980  y 1990 hubo una notable disminución del ozono estratosférico. Después se corrigió esta pérdida, se supone que por el protocolo de Montreal, que limitó el uso de gases CFC en la industria que producían el descenso de ozono. Pero la recuperación es muy lenta.

Pero el ozono también se ve afectado por otras sustancias ajenas el protocolo de Montreal. Entre ellas, el CO2, que lo favorece. Un estudio recién publicado en Environmental Research calcula con modelos el efecto de las emisiones humanas de CO2 sobre el ozono.

Y llega a la conclusión de que las emisiones de CO2 van a hacer que se recupere la capa de ozono. De forma mucho más lenta de lo que fue el declive, pero como para que hacia final de siglo haya un nivel similar al que había en 1960.

Parece una noticia estupenda, ¿no? Pues no. En el mundo posmoderno y calentólogo, CO2 y bueno no pueden ir juntos. Aunque sea el gas de la vida, la “comida” de las plantas, y por ende de todo lo que vive. El 93% de tu cuerpo viene del agua y el CO2 del aire. Somos agua, CO2, y otras cosas menores. Bueno, pues le han cogido manía al CO2. Los cenutrios. Por eso añaden en el estudio:

Desde 1980 el adelgazamiento de la capa de ozono causaba preocupación, pero Solaski señala que no hay motivo para creer que un engordamiento es algo necesariamente bueno. “Una cuestión interesante que destaca este estudio es cuál será el nivel óptimo de la capa de ozono”, dice. Añadiendo averiguarlo supone investigar la historia del ozono.  ” Ahora que pensamos que entendemos la sensibilidad de la capa de ozono a muchas perturbaciones potenciales, tal vez podamos ir atrás y determinar qué tipo de variaciones en el grosor en la capa de ozono se ha visto en el pasado”.

Son incorregibles. El cálculo les da que de aquí a fin de siglo iremos recuperando el nivel de ozono que había antes de perderlo. O sea, una situación ideal. Pero, ¡ojo!, no hay que pensar que sea necesariamente bueno. No tenemos ni idea de cómo varía naturalmente, pero ya estamos pensando que *debe* de haber un nivel ideal, completamente desconocido pero que podríamos perturbar con el CO2. Lo que muestra que antes de tener la menor idea de lo que están hablando, ya están soñando -y anunciando sutilmente- una nueva “gobernanza” mundial para que te portes bien.

Pero en fin, recopilemos. De momento, sobre el CO2 que emitimos …

Sabemos (está bien medido):

  • Aumenta la cantidad y calidad de vida en la tierra.
  • Produce un poquito de calor, con un gran beneficio neto.
  • Mejora la capa de ozono, y reduce el riesgo de los rayos UV.

Todo lo demás que dicen el CO2 es algo que no saben, pero quieren imaginar. Presumiblemente, porque le va muy bien a la “gobernanza” esa. El catecismo con el que van a hacer que seas bueno. ;)

El nivel de morro que gastan es impresionante. Nos avisa, alborozado, nuestro amigo Jonathan. Un clic sobre la imagen lleva a la presentación del curso.

jonathan-gomez-cantero-curso-cambio-climaticoLo primero siempre es saber quién paga la fiesta. En principio, los fenómenos que acudan a aprender “sobre cambio climático”. 350 euros por barba. Y si no llega, hay colaboradores. Cuatro multinacionales dedicadas al activismo ecologista.

  • Greenpeace
  • WWF
  • Seo BirdLife
  • Fuhem

Lo de que sólo hay un ponente, entre los 43 [–>], especializado en clima, no era broma. Si los clasificas por lo que han estudiado o su especialidad, quedan así.

  • Ecología    8
  • Biología    7
  • Economía     5
  • Políticas    4
  • ¿?    4
  • Derecho    3
  • Químicas    2
  • Filosofía    1
  • Físicas    1
  • Geografía    1
  • Sociólogía    1
  • Teleco    1
  • Urbanismo    1
  • Indigenismo    1
  • Interculturalidad    1
  • Periodismo    1

Y el único entre todos ellos especializado en clima, Jonathan Gómez Cantero, el de geografía, es experto en riesgos naturales. Es evidente que hay una cosa que nunca va a decir un experto en riesgos naturales. Que no pasa nada, ni tiene pinta de ir a pasar.

Si los dividimos por tipo de actividad, quedan así:

  • Ecologismo  (activismo)  17
  • Universidad (estudio) 13
  • Lobby Energía (activismo) 2
  • Ecología (estudio) 2
  • Política (activismo) 2
  • Clima riesgos (estudio) 1
  • Coop-Des (activismo) 1
  • DDHH – Igualdad (activismo) 1
  • Divulgación Calentóloga (activismo) 1
  • Justicia Climática (activismo) 1

El que figura en “divulgación calentóloga” es nuestro viejo amigo Ferry Puig [–>]. La gallina que no se atreve a debatir con la opinión contraria. Porque, dice, somos “profesionales”. Nada menos que pagados por -agárrate- el Neoliberalismo Internacional. Y se puede entender que el pobre amateur no estaría en igualdad de condiciones jugando en la liga de los pros. El pequeño dato de que le vemos constantemente en sitios en los que le pagan por soltar sus rollos sobre “el negacionismo”, sumado a la obviedad de que él no puede mostrar ninguna palabra -sobre clima- pagada a aquellos a los que acusa de pros, no le va impedir afirmar ese desequilibrio que le permite escaquearse de la vergüenza que sufriría en un debate abierto.

Parece una paradoja que un curso sobre cambio climático lo den, sobre todo, ecologistas y economistas. Tal vez podría salvarse diciendo que es el IPCC el que informa sobre lo que va a pasar con el clima. Y que ecolojetas y economistas son muy adecuados para explicarnos las consecuencias de lo que anuncia el IPCC. El problema es que el IPCC, aunque parezca que dice mucho, no dice gran cosa. Exactamente, que por doblar la cantidad de CO2 (lo que pasará hacia final de siglo si no hacemos nada), el clima se calentará probablemente entre 1,5ºC y 4,5ºC. Que es lo mismo que decir que podemos imaginarnos un problema, o podemos imaginarnos una bendición.

Pero estos artistas del curso sólo pueden imaginar una de las dos opciones. En concreto, la que les da de comer. Por eso el bueno de Ferry va a criticar el “sesgo conservador” (no alarmista, ¡juas!) del IPCC.

Que nadie se pregunte por qué son necesarios precisamente los cambios que ya querían antes de que hubiera el cuento del clima. No tendría sentido preguntarlo. Lo mismo que no merece la pena preguntar si el director de la tenida es muy adecuado para la materia del clima.

Samuel Martín-Sosa. Doctor en biología por la Universidad de Salamanca. Responsable de Internacional de Ecologistas en Acción. Coordinador del libro “Resistencia Global al Fracking”. Promotor de redes europeas como la Resource Cap Coalition o la Red Euro-Magrebí contra el Fracking.

Todo el mundo sabe que el clima, el “fracking”, y la “sostenibilidad”, son la misma cosa. Antiguamente llamada Santísima Trinidad. De ahí que …

La actual crisis climática es en realidad una crisis sistémica que no puede ser abordada de forma aislada ni sectorial. Nos hallamos ante todo un desafío civilizatorio que requiere un enfoque complejo y multidisciplinar. Se trata de un reto sin precedentes para la humanidad al que tiene que responder la sociedad actual. Afrontar este reto va a requerir una reestructuración a todos los niveles, desde el económico, hasta el político y social.

Avisando a Jonathan …

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Da un poco de corte tener que repetirse tanto. Pero como los calentólogos insisten en la mentira de que las pobres naciones islas del Pacífico se van a hundir a cuenta del calentamiento global, habrá que seguir informando de cada estudio nuevo que mide exactamente lo contrario. Y eso es lo que hay hoy:

La estabilidad geológica y la existencia de las naciones – islas sobre atolones está amenazada por la subida del nivel del mar y el calentamiento global. El atolón Funafuti, en el Pacífico Ecuatorial, ha padecido uno de las subidas más altas del nivel de mar (∼5.1 ± 0,7 mm/año), totalizando ∼0.30 ± 0,04 m en los últimos 60 años. Analizamos seis capas (slices) de costa de los últimos 118 años en 29 islas del atolón Funafuti para determinar su respuesta física a la subida del nivel del mar reciente. A pesar de la magnitud de la subida, ninguna isla ha desaparecido; la mayoría han crecido; y ha habido un incremento neto del 7,3% de área de islas en el último siglo (1897–2013). No hay evidencia de una erosión exacerbada en el ultimo medio siglo en el que el nivel del mar se aceleró. Las islas coralinas en Funafuti ajustan continuamente su forma, y posición, en respuesta a variaciones en las condiciones de frontera. Incluyendo tormentas, aporte sedimentario, así como el nivel del mar. Los resultados sugieren una prognosis más optimista respecto a la habitabilidad de las naciones islas y demuestran la importancia de resolver las tasas recientes y estilos de cambio en las islas, para informar de las estrategias de adaptación.

Sabemos desde Darwin que los atolones coralinos son sistemas dinámicos. Y que los encontramos todos justamente a la altura del nivel del mar, no por capricho de un diseñador inteligente, ¡sino precisamente porque se mueven con el siempre variable nivel del mar! Pero con la calentología hay que empezar a aprenderlo todo desde cero, porque parte del supuesto de que ninguna no-catástrofe puede ser cierta, y que la mano del hombre pecador no puede ser no-observada en ningún sistema. Son, literalmente, como niños.

Entradas anteriores, recurrentes:

El gráfico de Darwin:

http://atolones.loiscareaga.net/darwins_reef.jpg

Añadido, para la conversación
 https://plazamoyua.files.wordpress.com/2013/03/calentamiento-del-mar-0-2000.png?w=510

Bjørn Lomborg es un economista, profesor en la Copenhagen Business School, y director del Copenhagen Consensus Center. El Consensus Center es un “think tank” en el que participan 157 expertos de todo el mundo, investigando las mejores soluciones a los problemas más acuciantes, para responsables políticos y filántropos.

Suelen ser soluciones no del todo del gusto del mundillo de los ecologistas, porque los del CC parten de lo evidente: que la pobreza y la higiene (planetaria) no se llevan nada bien. También resultan algo heterodoxos en la cuestión del cambio climático, porque aun aceptando la tesis científica del IPCC, y sus cálculos, no están de acuerdo en las soluciones que se suelen proponer partiendo del IPCC. Sus investigaciones económicas, usando los datos y modelos climáticos del IPCC, concluyen que el cambio climático va a ser beneficioso durante las próximas décadas (lo ve cualquiera que abra los ojos). Y que las medidas propuestas para “descarbonizar” la economía, todos esos molinillos de viento y paneles solares, simplemente no funcionan. Y aun más grave. Creen que el cambio climático está lejos de ser la prioridad más urgente de la población mundial. Que hay cosas muchísimo más urgentes, como la malaria, la malnutrición, y la educación. En fin, que es fácil entender que no despierte mucho entusiasmo en el “ambiente” habitual.

El gobierno conservador australiano no es muy partidario de ese “ambiente”. Y quiere tener un contraste de pareceres. Así que se le ocurrió invitar a Lomborg para que creara en Australia una versión local del Consensus Center. Cosa de tener una visión más amplia que la del “ambiente”. Y para llevarlo a cabo, le ofreció a la University of Western Australia (UWA) una financiación de cuatro millones de dólares.

La UWA es conocida, sobre todo, por un fenómeno que trabajaba allí hasta hace poco. Stephan Lewandowsky. Un psicólogo cognitivo empeñado en “demostrar” que cualquier crítica de la alarma del clima tiene por origen una psicología proclive a las teorías conspiracionistas. Ya comprendo que parece una broma, pero no lo es. Su primera “demostración” fue un estudio que se llamaba:

Que sí, que ese es el título. De verdad.

lewandowsky-moon-landing

Y el trabajo es la payasada que se corresponde con el título. Las conclusiones no se desprenden de los datos (salen más conspiracionistas entre los alarmistas del clima que entre los escépticos).  En fin, el  que quiera saber sobre los “estudios” y “demostraciones” de la joya de la UWA, puede leer estos análisis:

Y la noticia hoy es la respuesta de la UWA a la oferta de 4 millones de financiación del gobierno de Australia para montar un de centro de estudios como el de Lomborg. Dicen que les parecía una oferta y una oportunidad estupendas, y que creen que hay que estimular la exploración de nuevas ideas, retar el pensamiento establecido, y plantear los “what if” difíciles. Pero que …

La creación del Australia Consensus Centre ha provocado una reacción mixta de la plantilla, de los estudiantes, y del público general. La escala de esta reacción fuerte y apasionada no había sido prevista por la universidad. [–>]

Resumiendo: Que naina. Que no quieren los cuatro millones, ni el centro de estudios. Que no ha habido nada que hacer, a pesar de que el vicerrector ha estado explicando estos días -a los apasionados- que la UWA no ponía un duro; que Lomborg no iba a estar involucrado en el día a día; y que no se trataba de estudiar el clima, sino la economía de la cosa. El “ambiente” prefiere seguir produciendo estudios de carcajada, según los cuales los escépticos del alarmismo del clima creemos que el aterrizaje en la luna fue un fraude. Eso sí les mola.

Robo a WUWT [–>] esta oportuna transformación del logo de la UWA:

uwa-intolerance

Es verdad que lo que toca el “cambio climático” se desmadra. Pero “el ambiente” está ahí, y no sólo las universidades españolas son así. Para que te acuerdes la próxima vez que venga un calentólogo a explicarte, muy pomposamente, que “la ciencia dice que …”. ¿Que qué?

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