algoreros


Estos alarmistas de clima son un prodigio. Están muy enfadados por la pérdida de popularidad del miedo al calentamiento global, y contraatacan, señalando a los escépticos como culpables. Culpables de fijarse en minucias que distraen de la discusión de lo que hay que hacer con el clima. Por ejemplo, Myles Allen, que ha montado un pollo considerable en la blogosfera del “cambio climático”.

Resulta que Bishop Hill ha hecho hace poco una entrada [-->] a cuenta de un presentación de Allen, del año pasado, en la que pretendía quitar hierro al escándalo del “Climategate”. Que por supuesto interpretaba como no es. Y protesta cuando Bish destaca la interpretación bastarda:

Lo que me da miedo es que a base de mantener al público atento en cosas irrelevantes, estás haciendo que olviden la discusión de lo que deberíamos hacer con el cambio climático.

Acojonante Allen. Porque descarta lo obvio. Que esas “irrelevancias” sean lo que había convencido al público de que hay que hacer algo con el clima. Y es que el “palo de hockey” es lo que convenció a tantos de que las temperaturas actuales no tienen precedentes en el contexto de los últimos mil años. Y ahora pretenden que eso no importa. Bueno, pretenden eso, y lo contrario, porque lo mismo te encuentras con un Myles Allen que te dice que las reconstrucciones paleoclimáticas (1.000 -2.000 años) no tienen importancia, que lo que vale y sobra es el registro de termómetros (150 años), como te encuentras con un Gavin Schmidt asegurando que lo más importante son las paleotemperaturas, porque dan la sensibilidad del clima.

En realidad ninguna de las dos razones, contrarias entre sí, se sostienen. Claro que importan las temperaturas de los dos últimos siglos, porque es el único indicio que puedes tener respecto a si lo que hay ahora es anormal o no tiene nada de extraño – como es el caso. Pero lo que no pueden hacer es decirte nada respecto a la sensibilidad del clima, mientras no sepan muy bien los factores que influyen en él. Y no los saben.

Steve McIntyre ha entrado a hacerle unas precisiones a Allen, y se ha organizado una discusión bonita, en la que interviene gente del clima como Judith Curry y Craig Loehle, Roger Pielke Jr. McItrick, aparte de Allen mismo. Y el motivo real de la entrada es presentar esa discusión:

Y la de Bish, claro:

En resumen: Te contaron que vivimos en un clima sin precedentes, y era mentira. Y ahora tratan de quitarle importancia, afirmando que lo que cuenta es la teoría que tienen, mientras los modelos de esa teoría demuestran que muy buena no es.

También se puede ver en esta discusion una de las bromas más caraduras de la gente del IPCC. Un argumento que no compraría un niño de teta. Cuando vieron que el “palo de hockey” era indefendible, empezaron a decir que eso no era ninguna ventaja para los escépticos, porque si en el pasado había mucha variabilidad (por ejemplo un período cálido medieval), eso quería decir que el clima era muy sensible, y por tanto el CO2 causaría mayor efecto. Tal cual; usar el palo de hockey como argumento para la alarma, y usar lo contrario del palo de hockey como argumento para lo mismo. ¿Cabe mayor caradura? Difícilmente. La solución (o trampa) es que están diciendo: Los mismos efectos que conocemos causarían mayor variación de temperatura de lo que pensábamos, luego los efectos del CO2 causarán mayor calentamiento del que pensábamos. Pero para eso hay que dar por supuesto que conocen todos los efectos que operan (u operaban), y eso es lo que no nos creemos. Y también hay que dar por supuesto que no existe la variabilidad no forzada, por pura dinámica interna. La “variabilidad natural” de escala de décadas y siglos, por ejemplo por el mar. En realidad solo son “negacionistas” de la variabilidad natural.

También hay que dar por supuesto, para aceptar esa trampa, que la variabilidad sea una constante, y algo lineal al forzamiento. Otra cosa que no hay ningún motivo para pensar.

Y de remate, Josh [-->] siempre anda rápido:

Siempre ha sido evidente que se tata del agua. Este trabajo presenta unos argumentos y datos interesantes.

Clive Best gives evidence for negative water feedback in Earth’s climate system using the faint sun paradox and CRUTEM4 data

El nivel del mar, si se pudiera medir con confianza, sería probablemente el dato más interesante en la discusión del “cambio climático”. De todos los armagedones que anuncian los alarmistas, el del nivel del mar es el menos increíble. Después de todo, en el anterior interglaciar llegó a estar unos tres metros por encima del actual. Entre uno y seis, según zonas. Así que es algo que puede ocurrir de una forma completamente natural, sin necesidad de que las emisiones de CO2 sean el demonio. Y si se supone que el CO2 puede colaborar en alguna medida a cierto calentamiento, por lo demás no preocupante, añadiría su efecto al nivel del mar. ¿Sería eso un problema? Depende completamente de la velocidad.

Una variación del nivel del mar global depende de dos cosas. De la temperatura del agua, que va aumentando de volumen con la temperatura por encima de los 4ºC, y del deshielo terrestre (el hielo de un glaciar es agua que no está en el mar). Así que de un aumento global de temperatura cabe esperar, en general, una subida del agua. Por ambos motivos.

Y si ocurre que más CO2 = más temperatura, siempre, y estás aumentando el CO2, deberías ver un aumento de temperatura y del nivel del mar, acelerando.No solo una subida, sino una subida a una tasa anual cada vez mayor. ¿Está ocurriendo? ¿En qué medida? Ese es el segundo aspecto de interés de medir el nivel de los océanos, si fuera algo fácil de medir. Porque la cantidad de calor total del sistema climático es muy difícil de medir, dado que casi todo el calor está en el mar, y habría que tener termómetros por todas partes, y hasta los fondos oceánicos. El nivel del agua sería una medida indirecta perfecta … si fuera una buena medida. Tiene la ventaja de estar a mano, a nuestro alcance. ¿Es una medida fácil?

Desgraciadamente es un área donde los científicos y las academias han dado muestras sobradas de no ser de confianza. Y donde empalman dos mediciones diferentes; satélites (desde 1992) y mareógrafos (desde mediados del XIX). Y donde están constantemente haciendo correcciones a los datos, siempre en el sentido de que acaben coincidiendo con la tesis del calentamiento acelerado. Pero con gran discusión y autores que no lo aceptan.

Aunque hay mediciones y estudios para todos los gustos, en general de los mareógrafos no se puede deducir ninguna aceleración. Los que proponen la aceleración tienen que recurrir a empalmar los datos de los satélites, y a corregir fuertemente al alza esos datos de los satélites. Sirva este gráfico de ejemplo, pero el motivo de la entrada es señalar un artículo de Frank Lansner, publicado en el blog de Jo Nova.

Muestra la tasa anual de variación. Si va cambiando hacia arriba es aceleración, y si no lo contrario. Se ve que para Jevrejeva 2006 hay una aceleración hasta 1950 aprox., y ninguna desde entonces. Mientras que con las oportunas virgüerías de Vermeer y Rahmstorf 2009 la aceleración es clara en todo el período.

Lansner cuenta muy bien las sucesivas correcciones a los datos de los satélites, de las que sale la aceleración de la inundación que nos va a ahogar. Y cita los estudios principales, en un sentido y en otro. Es un resumen breve y muy claro.

El artículo en ca’n Jo Nova:

Frank Lansner tiene también un blog interesante:

 

Dibujitos de tarde de domingo. Pueden ser interesantes. Y son del mar, que por una parte es una afición, y por otra probablemente es la madre del cordero.

Sabemos, ya fuera de dudas, que el factor que más afecta a ese concepto un tanto alegre que llaman “temperatura global”, es el mar. En concreto el fenómeno de El Niño / La Niña. Pero no solo. Básicamente, el calor del sistema climático está en los océanos, y el calor del aire no es más que un residuo del calor del agua.

También hay menos vaivenes en la temperatura del mar, y el resultado es más promediado y significativo.

Vamos a usar “la” serie por definición de temperatura oceánica. OISST v2 (optimum interpolation sea surface temperature), de la NOAA, que usa todo lo que hay. Mediciones in situ y satélites. Desde 1981. Muy conveniente, porque son 30 años. (Definen “clima” como la media de 30 años). Y son unos gráficos extraordinariamente parecidos a los de la temperatura del aire medida desde los satélites. Esos que tanto fastidian al alarmismo, porque marcan menos calentamiento de lo que deberían, en 30 años, y ninguno desde hace ya demasiado.

La ultima actualización es de abril de 2012. Pero no voy a dejar el calentamiento sin un mínimo de contexto. ¿Qué quiere decir que la superficie de los océanos se ha calentado globalmente 0,24ºC en 30 años? Literalmente nada. ¿Eso es normal, anormal, mucho, poco? Sin contexto no hay forma de saberlo. Y el contexto, si hablamos de la alarma por el “calentamiento global”, son los modelos en los que se basa esa alarma. Otro contexto muy útil serían los siglos pasados, pero no los tenemos. Así que pongo los modelos junto a la temperatura real. Solo la línea de tendencia de los mismos, porque sus “subibajas” no tienen sentido (no aciertan ni una), y los mismos modelistas dicen que lo que tiene valor es la tendencia de décadas, porque no son capaces de reproducir la variabilidad natural. (Aquí, “variabilidad natural” significa lo que no saben, pero disimulando).

El cuadro:

Modelos +1,45ºC/siglo; realidad +0,84ºC/siglo

Se puede añadir una media móvil, para facilitar. Con el mar, tres años es una buena suavización, porque quita buena parte de los meneos del El Niño, y lo deja más claro.

No hace falta comentar gran cosa. Se nota a primera vista que el calentamiento es mucho menor de lo que esperaban, y que eso es todavía peor en la parte reciente. Pero sí hay que recordar que esos modelos, los CMIP3 que usaron para el gran informe del IPCC de 2007, “conocían” la temperatura hasta diciembre de 2.000, y es a partir de ahí lo que se puede llamar predicción.

Así que si comparamos sólo la parte predictiva de los modelos, con la realidad,  todavía empeora más:

Modelos +1,45ºC/siglo; realidad -0,6ºC/siglo.

Los alarmistas del IPCC argumentan que esos once años son muy pocos, por aquello de que los modelos no pillan la “variabilidad natural”, y hace falta medir tendencias de plazo más largo. Es razonable, pero también es razonable exigirles que digan ellos cuánto plazo necesitan los modelos para poderse comparar con los datos reales. Si quieren llamarle ciencia, tendrá que poderse contrastar con el mundo real en algún momento, ¿no? Preferiblemente antes de cien años.

Hasta ahora se han estado resistiendo con gran éxito a proporcionar ese elemental elemento de contraste. Era fácil; si los discrepantes están amordazados, no hay preguntas incómodas, y no hacen falta respuestas. Pero el alarmismo está perdiendo pie. En parte por el escándalo del Climategate, que dejó a la vista del orbe el extraño y anticientífico comportamiento del núcleo dirigente de científicos del IPCC. Y en parte por la falta de calentamiento. Así que ahora están empezando a verse obligados a mojarse.

El primero ha sido Ben Santer. De la nota de prensa [-->]:

Recently, a number of global warming critics have focused attention on the behavior of Earth’s temperature since 1998. They have argued that there has been little or no warming over the last 10 to 12 years, and that computer models of the climate system are not capable of simulating such short “hiatus periods” when models are run with human-caused changes in greenhouse gases.

“Looking at a single, noisy 10-year period is cherry picking, and does not provide reliable information about the presence or absence of human effects on climate,” said Benjamin Santer, a climate scientist and lead author on an article in the Nov. 17 online edition of the Journal of Geophysical Research (Atmospheres).

Y del “paper” propiamente dicho:

 Because of the pronounced effect of interannual noise on decadal trends, a multi-model ensemble of anthropogenically-forced simulations displays many 10-year periods with little warming. A single decade of observational TLT data is therefore inadequate for identifying a slowly evolving anthropogenic warming signal. Our results show that temperature records of at least 17 years in length are required for identifying human effects on global-mean tropospheric temperature.

La temperatura de los océanos es mucho menos “ruidosa” que la de la troposfera, así que podemos pensar que 17 años sea un tiempo suficiente para Santer.

Modelos +1,45ºC/siglo; realidad +0,29ºC/siglo

¿En qué se nota el “calentamiento antropogénico”, si hemos emitido más CO2 del que contemplaban los modelos, y el calentamiento observado es cinco veces menor que el predicho, en un espacio de tiempo en el que según Santer debe quedar clara la señal del hombre pecador? Y sobre todo, ¿por qué iba a ser “preocupante” cinco veces menos calentamiento que el que dice la media de los modelos? (Eso sería +0,6ºC a finales de siglo, en el aire). Pero no seamos como los alarmistas, que en cuanto sale un trabajo que favorece su tesis le dan el marchamo de “ciencia establecida”. Harán falta más estudios, y contraestudios, y algún tiempo para seguir viendo cómo evoluciona la temperatura. Es razonable. Pero por el mismo motivo, lo razonable es esperar ese tiempo, sin lanzarse a tontas y a locas a tomar medidas que nos empobrecen a todos.

Nota:

Muy, muy resumida, la defensa del alarmismo va así. El calor se ha “escondido” en el fondo del mar, pero en cualquier momentro saldrá y nos achicharrará. No se ha parado el calentamiento, solo que está ocurriendo en las profundidades.

Hay un dato (insuficiente) que les puede dar algo de razón. Las mediciones de calor del mar de las boyas ARGOS, por debajo de 700 metros (hasta 2.000, que es lo que miden) [-->]. El problema es que aun contando con eso, el calor que estaría entrando en el sistema sería como la mitad de lo que “debería”. Y luego que resulta un poco difícil de explicar que ese calor esté llegando allí, desde el aire (por el CO2), sin que se caliente ni el aire, ni la superficie del mar, ni la capa de 0 a 700 metros. Tampoco le han visto aceleración, a pesar de que aumentamos el “forzamiento”. Y esa mitad no puede asustar a nadie. Más CO2 y un calentamiento suave, sobre todo muy al norte y en invierno [-->], no es un problema; es una bendición.

Enlaces.

Bob Tisdale lleva mucho tiempo estudiando las series de temperatura del mar, y comparándolas con los modelos. Merece la pena visitar su blog [-->] de vez en cuando. Pero destaco:

Datos.

La temperatura superficial del mar:

Los modelos (CMIP3):

Resposteado desde Desdeeelxilio.com (abundando en lo del lunes).

Confirmado: La “ciencia” del IPCC manipula los datos, y luego miente para ocultarlo

Probablemente ha nacido un clásico. Creo que el artículo de ayer de Andrew Montford en su blog Bishop Hill es la forma más fácil de visualizar los problemas que hay con la “ciencia” del IPCC. Y además relatado de una forma fácil y amena, que se sigue como si fuera un cuento de intriga en el que se va desgranando la trama al tirar del hilo. Pero no es un relato de ficción, sino la forma en la que la élite científica del IPCC ha tratado de convencer al mundo, injustificadamente, que vivimos un calentamiento global sin precedentes.

Ni media broma:

  • Selección interesada de unos pocos datos que conducen al resultado preestablecido.
  • Ocultación consciente de muchos datos que refutan el resultado presentado.
  • Engaño posterior para ocultar lo que han hecho.
  • Comisiones oficiales de “investigación”, a la vista de las acusaciones y pruebas, sin otro objetivo que ocultar el fraude.

Siempre han tratado de demostrar, contra toda evidencia, que las temperaturas de los últimos 30 años son las más calientes de los dos últimos milenios. Es muy difícil convencer a la gente sobre un apocalipsis, si resulta que lo que estamos viendo no es diferente de lo que ocurría en la alta edad media, o en la época del nacimiento del Imperio Romano. Así que se pusieron a deshacerse de los anteriores períodos cálidos, que antes de la locura del IPCC se llamaban “optimos climáticos”. (Es lo que tenemos ahora exactamente: un óptimo climático).

Eso es lo que sacan a la luz Steve McIntyre y Montford. La forma en la que se crea, manipulando los datos, una reconstrucción paleoclimática. Las supuestas temperaturas de una región durante los últimos mil y pico años. Que luego acaba siendo usada, una y otra vez, en las reconstrucciones de temperaturas globales del pasado que “demuestran” que lo de hoy es anormal.

Para no perder más tiempo, la imagen clave. La curva negra representa lo que presentaron los científicos del IPCC. En principio es un trabajo de Keith Briffa, pero luego entró en tromba a defenderlo toda la élite del IPCC. La curva verde muestra lo que tendrían que haber presentado si hubieran usado todos los datos que tenían en sus manos (y no quisieron usar). La diferencia es que la temperatura actual sea 2,5ºC más caliente que hacia el año 1.000, o que sea casi 1ºC más baja.

Pero hay que darse cuenta de que no es nada fácil ni probable que hoy podamos conocer la trampa con todos sus detalles. Lo normal es que hubiera colado. Y lo preocupante es que no es la ciencia la que se ha corregido a sí misma. Han hecho falta muchas cosas ajenas a la ciencia. No hubiera ocurrido sin un matemático canadiense semijubilado, que trabajaba para la industria de minas, empeñado durante diez años en replicar los trabajos señeros de la paleoclimatología del IPCC. Y en pedir, con toda la paciencia e insistencia del mundo, los datos que le negaban los supuestos científicos. Steve McIntyre. Tampoco hubiera ocurrido sin internet, que permite reunirse virtualmente a la gente interesada en el asunto, y ayudarse y potenciarse. Y no hubiera sido posible sin la Freedom of Information Act (FOIA) [-->] del año 2.000, con la que tras mucha pelea han conseguido que la Universidad de East Anglia entregue los datos para replicar el trabajo de Briffa. Por supuesto, nos resultaría muy difícil apreciar un caso tan difícil, si Montford no hubiera escrito el artículo que enlazo, con la maestría que ya había demostrado en su libro  The Hockey Stick Illusion. Y finalmente hay que añadir el suceso más improbable. El Climategate. Cada vez más seguro, alguien de dentro de la East Anglia mosqueado por la ocultación de datos. Probablemente por este mismo caso de Yamal, que aunque no era el único proceso FOIA en curso, sí es el asunto individual sobre el que más emails se filtraron en el escándalo.

Basta de introducción. Ya no hay disculpa para no enterarse de qué hablan los críticos del IPCC. También tiene una versión de precio módico para Kindle.

The Yamal deception

Nota:

Añado un mapa de Google para mostrar la zona de la que se habla. El punto amarillo más al norte señala el lugar de Yamal de donde vienen los árboles, y el que está junto a él, a unos 100 km al SSW, es la estación meteorológica más cercana.

La idea de la estación meteorológica era porque quería comparar las temperaturas reales con lo que dicen los árboles, según el sesgo de Briffa y según todos los árboles.

Las temperatura que da GISS son notablemente parecidas a las de los datos completos (línea verde), que nos ocultaron [-->]. Ninguna forma de “palo de hockey” a final del siglo XX.

Pero aun hay otra sorpresa. Siempre tengo muchas dudas de que el Ártico esté más caliente ahora que hacia 1940. Y tengo miedo de las constantes correcciones del GISS, que curiosamente siempre son en el mismo sentido (más calentamiento moderno). Así que he buscado versiones anteriores en internet, y he encontrado lo que presentaban en 2009. En foro.tiempo.com [-->]. Yo diría que todavía se parece más a la línea verde, y que apunta más a ciclos que a una tendencia lineal de calentamiento. Pero ya sabemos que a GISS le gusta cambiar el pasado.

Más enlaces:

El original de McIntyre en Climate Audit.

Y también en WUWT:

Es una vieja historia que se va resolviendo. Y complicada. Años después, la Universidad de East Anglia está respondiendo a las demandas FOI (Freedom of Information Act) de Steve McIntyre, que pide datos sobre reconstrucciones de temperatura de los últimos mil años.

Fue una discusión muy larga, ahora a punto de resolverse después de que la universidad se haya negado durante años y años a entregar los datos. McKintyre sostenía que la reconstrucción que hacían de temperaturas del norte de Siberia estaba manipulada. En el sentido de elegir unos (pocos) datos convenientes, y rechazar el grueso de los datos que tenían en su poder. Y es una reconstrucción muy importante para cuando calculan la temperatura “global” del último milenio. Clave.

Por abreviar. En negro, lo que presentaron los alarmistas. En verde, el resultado que deberían de haber mostrado, si hubieran usado los datos que ocultaron.

Según recuerda Steve, toda esta discusión estaba muy bien reflejada en los emails filtrados en el Climategate. Yamal, el nombre de la serie – trampa que hace subir falsamente la temperatura a finales del siglo XX, es el tema individual que más veces aparece entre los emails del escándalo. Más que el Hockey-stick de Mann. Lo que hace intuir (eso lo digo yo) que quien filtró esos emails sabía muy bien lo que buscar, y estaba en la órbita de la East Anglia. Se trataba de una discusión mucho más pare especialistas y enterados (tipo Cathlyn Schizo) que el resto de polémicas. Y era una discusión central en la universidad de cuyo servidor salieron los emails, puesto que era un trabajo de Briffa y el CRU. Un asunto completamente “de casa”. Para mi que eso hace pensar todavía más que el Climategate fue un asunto interno de alguien muy cabreado con lo que estaba pasando.

Merece la pena leer la entrada competa en ClimateAudit.org. Es farragosilla, y habla de una historia que tiene demasiadas vueltas y revueltas. Pero explica muy bien la importancia clave de la trampa, muestra que las disculpas (y ataques) que usaron para explicarlo eran una falsedad consciente, y deja más que claro que las “investigaciones” oficiales sobre el Climategate, exonerando a los científicos del IPCC, fueron una completa filfa.

Recomiendo:

Vía, the Air Vent, que siempre está al loro, aunque ya publique poco.

Nota (pm): Los cafres del Heartland Institute, que hasta ahora me parecía una organización respetable, han metido la pata hasta el fondo. E insistido. Con lo que han conseguido, en una sola jugada, ponernos al nivel de los adversarios. En menos bestia, se parece a lo de los socialistas con el GAL. Claro que ahora no creo que se arrepientan nada de aquello, sino que parecen encantados de que poder considerar a los etarras como iguales. Como quiera que sea, esta entrada del blog de Lafamboise da cuenta muy bien del asunto.

Hay gente que está contra el cuento del cambio climático porque no lo cree. Y hay gente, como Donna, que también está contra ese cuento por las salvajadas contra la civilización tan propias de sus creyentes. Yo estoy con Donna. Y es el mismo motivo que me llevó a estar con Rosa Díez primero, y contra Rosa Díez después.

Por cierto, siempre lo repito, pero nadie lo dijo mejor que Borges: No nos comemos a los caníbales. Pero para poner el asunto en perspectiva, habría que contar cuántos entre los escépticos se comportan como esta campaña del Heartland, y cuántos alarmistas siguen llamando “negacionistas” a los escépticos.

Donna Laframboise

De su blog:

Esta mañana he cancelado un vuelo no reembolsable Toronto – Chicago. Lo que sigue explica por qué:

Hace unas semanas me invitaron a participar en un debate en la conferencia esponsorizada por el  Heartland Institute. El tema del debate era:

El IPCC: ¿Es aún una voz creíble en el debate del cambio climático?

Justo habiendo acabado un informe tamaño libro sobre esa organización, acepté la invitación. Pretendía argumentar que el IPCC es una vergüenza internacional. Mucho de lo que cuenta al público sobre su personal, y sobre cómo prepara sus informes, es ridículo.

Escribir The Delinquent Teenager Who Was Mistaken for the World’s Top Climate Expert supuso como recibir un baño de realidad a cuenta de un mentiroso patológico. Una a una, trabajé una lista de afirmaciones del IPCC, tratando de comprobar su certeza. Y una y otra vez no encontré evidencia que las soportara.

Resulta que la prensa simplemente ha aceptado durante años la visión optimista que el IPCC tiene de sí mismo. Y resulta que el IPCC está lejos de ser el cuerpo científico riguroso y objetivo que pretende ser.

Mis descubrimientos son importantes porque gobiernos de todo el mundo señalan a los informes del IPCC como la razón de sus programas de reducción de emisiones e impuestos al carbono, que añaden dificultades a las pequeñas empresas. En mi opinión, cuanta más gente sepa de mi libro, más fácil será que los gobiernos tomen decisiones mejor informados.

Pero mi participación en la conferencia del Heratland se ha vuelto imposible. Soy una canadiense que nunca ha sido miembro de un partido político. A veces estoy de acuerdo con la izquierda y a veces con la derecha. Mucha gente basa sus opiniones sobre el clima en la tribu política a la que pertenecen; yo no soy de ellos.

Yo creo en el pragmatismo y en el sentido común. Creo en los hechos fríos y contrastados – y en tratar a la gente con la que no estoy de acuerdo con cortesíay respeto.

Durante 24 horas de esta semana, el Heartlannd ha publicado un anuncio en un cartel electrónico junto a una autopista en Chigaco. Mostraba una foto de Ted Kaczynski, alias Unabomber, que está encarcelado de por vida en una penitinciaría de Colorado por matar a tres personas y herir a otras 23.  El cartel decía: Todavía creo en el calentamiento global, ¿y tú?

Este anuncio es parte de una capaña mayor. Citando la web del Heartland:

La serie de carteles lleva a Ted Kaczynski, el infame Unabomber; Charles Manson, un asesino en masa; y a Fidel Castro, un tirano. Otros alarmistas del calentamiento global que pueden salir en carteles futuros incluyen a Osama bin Laden y James J. Lee (que hizo rehenes en los cuarteles del Discovery Channel en 2010).

Desde entonces han quitado el anuncio. El Heartland dice ahora  que “solo se trataba de un experimento.” Pero su propio comunicado de prensa anunciando la campaña no daba indicios de tal cosa (enlace).

En cambio, los que hemos aceptado la invitación del  Heartland nos hemos visto envueltos a ciegas en el asunto – solo dos semanas antes del comienzo de la conferencia. Con un torrente de prensa negativa, nos encontramos unidos públicamente a una organización que considera normal equiparar a la gente preocupada por el cambio climático, con psicópatas.

Como decía el economista Ross McKitrick ayer en una carta de tono fuerte:

No puedes decir simultáneamente que quieres promover el debate y equiparar al otro bando con terroristas y asesinos en masa.

Ciertamente.

En los tres años que he estado investigando el debate del clima he visto un montón de cosas feas – montones de gente comportándose mal.  Me recuerda, desagradablemente, a cuando escribía sobre divorcios desmadrados. Los problemas sistémicos eran reales, pero demasiado a menudo ambas partes eran su peor enemigo.

En un comunicado emitido ayer, el Heartland dice:

Sabemos que nuestro cartel ha enfadado y disgustado a muchos de nuestros amigos y seguidores, pero esperamos que entiendan lo que intentábamos con el experimento. No nos disculpamos por poner el anuncio, y seguiremos experimentando con métodos de comunicar el mensaje “realista” en el clima.

Bien, ahí está mi problema. Mi nombre – y el nombre de mi libro – se ve en la misma web del Heartland donde aparece esa explicación de arriba. Sin nuestro conocimiento previo o consentimiento informado, mi trabajo ha sido agresivamente asociado con esta odiosa campaña publicitaria.

Olvida el chasco. En mi opinión, mi reputación ha sido dañada. Y el Heartland piensa que no  tiene nada por lo que pedir perdón.

Añadiendo insulto a la injuria, proclama que “continuará experimentando” con las formas de presentar su mensaje. Todo estupendo, pero convertirte en daño colateral de los experimentos de marketing de otros, no es mi idea de disfrutar.

Nota:

He enviado una copia de cortesía de esta nota a gente del Heartland, tres horas antes de publicarla.

Es conocido lo mal repartido que está el “calentamiento global”, pero tal vez no se hace hincapié bastante. Es muy frecuente encontrarte por ejemplo con argentinos creyentes, y que te digan completamente convencidos que allí notan muchísimo el calentamiento global ese. Por eso tal vez pueda ser interesante hacer un dibujito que de una idea del asunto de forma visible.

Una nota previa. El mundo se venía calentando a razón de medio grado por siglo, o un pelín más, desde mucho antes de que tiráramos a la atmósfera ningún gas invernadero digno de mención. Tipo desde 1650. Eso dicen, dentro de lo que se sabe. Así que un calentamiento de ese orden, ni le preocupa a nadie, ni nadie hablaría de ello para echarle la culpa a la pecadora industrialización.

Sabiendo eso, ahí va el dibujo, usando los datos de medición de temperatura global por satélite UAH [-->]. Son 33 años de temperatura, desde que empezaron a tomarlo en 1979. Y es la única “temperatura global” en la que se puede depositar alguna confianza, salvo el que se quiera fiar de las guarradas que hacen con los termómetros de las garitas y los barcos.

Explicación:

Verdes y azules son calentamiento o enfriamiento no dignos de mención, de los que a nadie se le ocurriría hablar, ni intentarían alarmar a la chavalería. Se corresponden con los trópicos (25ºN – 25ºS, aprox), las latitudes medias del hemisferio sur (25ºS – 65ºS, aprox), y las latitudes polares del sur (65ºS – 80ºS, aprox). Más de dos tercios de la superficie de la tierra. A un ritmo entre +0,8ºC y -0,5ºC por siglo.

Amarillo es el calentamiento de las latitudes medias del hemisferio norte (25ºN – 65ºN, aprox). Calentándose a 2,6ºC por siglo.

Naranja es el norte polar, con un achicharramiento a ritmo de 4,7ºC por siglo. Significa algo así como pasar de una temperatura media anual de -12ºC a -7,5ºC (en superficie). Todavía nadie ha protestado por ello. Dicen que cuando no les ven los ecologistas, rezan porque la cosa siga adelante, cuanto más tiempo mejor.

Para hacerse una idea, sirva este gráfico de temperaturas árticas del año pasado, de la Oficina Meteorológica de Dinamarca (DMI). El esquema es el mismo para todos los años. Gran variabilidad en invierno, cuando hace un frío espantoso, y gran estabilidad en la temperatura media de un verano a otro. Datos: [-->]. Rojo, temperatura día a día de 2011. Verde, media, día a día, para el período 1958 – 2002. Azul: 0ºC, punto de deshielo del agua dulce.

Se pueden poner también los gráficos de las temperaturas mensuales desde 1979. Es curiosa la diferencia por latitudes. No solo respecto al calentamiento famoso, sino la diferente variabilidad. Los polos mucho más variables que el resto, y los trópicos afectados principalmente por El Niño / la Niña. La escala del eje “Y” es la misma en todos, para que la comparación sea efectiva. De +2ºC a -2ºC de “anomalía” (diferencia con la media de 30 años entre 1981 y 2010).

El primer cuadro es la temperatura global, que es de la que se oye hablar. Es dudoso que la “temperatura global” tenga mucho significado. Se añade, para comparar, la tendencia lineal de lo que pronostican los modelos, para el caso de que la tesis alarmista del IPCC fuera medianamente correcta. La tendencia representada es de +0,26ºC por siglo, según las instrucciones que da John Christy, jefe del equipo UAH [-->]. También suele hacer notar que al principio de esta serie hubo dos volcanes (el Chichón y el Pinatubo). Como producen enfriamiento, y después no ha habido más volcanes fuertes, sesgan la tendencia al alza. Sin esas erupciones (o con otras mejor repartidas) el calentamiento sería significativamente menor. (Más o menos, medio grado menos).

En resumen, que cuando un argentino creyente te cuenta lo mucho que se nota el calentamiento global en su tierra, está hablando de un “calentamiento global” que en esa zona de la tierra no existe. Y respecto al de aquí, ¡nos vamos a enterar de lo que vale un peine si tienen razón todos esos científicos rusos que dicen que se acaba el chollo!

Nota: Estas temperaturas desde satélites se toman a mucha más altura que las de superficie.  A unos 4km de altura media. Los termómetros (con todas las guarradas que les hacen) dan más calentamiento. Pero el caso es que la propia teoría del IPCC dice que el calentamiento debe ser superior en la altura que miden los satélites que en superficie. La discrepancia probablemente se deba a lo que indican los numerosos estudios, por ejemplo de Pielke, según los que los cambios en el uso del suelo de las zonas que habitamos perturban las temperaturas. Especialmente las mínimas nocturnas. Nada que ver con el CO2.

Al grano. Han liado un laberinto increíble, perfectamente útil para que la gente se pierda por las ramas, y para poder usar la disculpa de que solo los sacerdotes lo entienden. También han intentado por todos los medios que no haya discusión. Impidiendo el acceso a la revistas a las opiniones críticas. Tratando de acoquinar al discrepante con un apelativo que acojona. ¡Negacionista! (=> nazi, criminal, racista, etc). Y explicando que el sacerdocio tiene un consenso, por lo que no hay más que hablar.

Pero les ha salido mal, y sí hay de lo que hablar. Anunciaron el apocalipsis, y dejaron que la prensa y otros voceros exageraran cuanto quisieran sin pararles los pies. Gran truco. El científico dice cosas suficientemente oscuras, y el interpretador anuncia el fin del mundo – si no te portas como toca. Y luego el científico pretende alegar que él no ha dicho tanto. Pero el juego se ha acabado. El sumo sacerdote de Gaia, James Lovelock, ha dado un puñetazo sobre la mesa.

“El problema es que no sabemos lo que está haciendo el clima. Hace 20 años pensábamos que lo sabíamos. Eso condujo a algunos libros alarmistas – el mío incluido – porque parecía un caso claro, pero no ha ocurrido”.

Así que ha llegado el momento de alumbrar qué dicen los científicos de uno y otro bando, y no sus portavoces. ¿Dónde está la discusión? No es nada difícil cuando se quita la paja.

De Real Climate, el blog de cabecera de los alarmistas del IPCC [-->]:

Los puntos principales en los que la mayoría estaría de acuerdo como “el consenso”, son:

  1. La tierra se está calentando.
  2. La gente lo está causando.
  3. Si las emisiones continúan, el calentamiento continuará, y sin duda se acelerará.
  4. (Esto será un problema y debemos de hacer algo al respecto)

He puesto estos cuatro puntos en orden de certidumbre. El último está entre paréntesis porque aunque muchos estarían de acuerdo, otros (que sí están de acuerdo con 1 -3) no lo estarían.

También añade que las consecuencias no son cosa que estudien los físicos del clima, y de ahí lo de poner entre paréntesis el último punto.

Es un planteamiento correcto sobre lo que realmente dice la mayoría (no consenso) de la literatura científica. El problema es que el significado no es tan obvio como podría entenderse. Por ejemplo, con un calentamiento de 0,5ºC en el siglo XX, y uno de 0,6ºC en el XXI, y uno de 0,7ºC en el XXII, se cumplirían las condiciones del consenso (calentamiento y aceleración), y no habría el menor problema. Porque a ver quién es el guapo que se atreve a decir qué usaremos dentro de 300 años para producir energía.  Así que puede perfectamente haber un área de coincidencia entre lo que dicen los alarmistas y lo que dicen los herejes. Que, resumido por Lindzen [-->], es:

Dicho brevemente, voy a tratar de aclarar en qué consiste realmente el debate sobre el cambio climático.  Ciertamente no es sobre si el clima está cambiando: siempre está cambiando. No es sobre si el CO2 está aumentando: claramente está aumentando. No es sobre si el aumento del CO2, por sí mismo, producirá algún calentamiento: debería. El debate es simplemente sobre cuánto calentamiento puede producir el incremento del CO2, y la conexión entre ese calentamiento con las innumerables catástrofes de las que se habla. La evidencia es que el incremento de CO2 producirá muy poco calentamiento, y que la conexión de este mínimo calentamiento (y aunque fuera significativo) con las pretendidas catástrofes, es también mínima. Los argumentos en los que se basan las afirmaciones catastróficas son extremadamente débiles – y normalmente son reconocidas así. A veces son claramente deshonestas.

Se ve que Lindzen (que está contestando a los alarmistas) ha añadido un término nuevo. Las innumerables catástrofes de las que se habla. ¿Por qué? Porque los alarmistas van cambiando la tesis, y el resumen del consenso que hemos elegido es de 2004. De entonces a acá ha ido quedando cada vez más claro que no hay el calentamiento previsto. Al menos de momento. Y los alarmistas se han sacado de la manga otro argumento, muy fácil de manipular y de usar para el engaño. Las innumerables catástrofes. Medidas en dinero aumentan, pero porque ha aumentado el dinero que se puede perder por las mismas catástrofes de siempre. Si hay más casas por donde pasa el mismo huracán, habrá más pérdidas. Pero el huracán no ha cambiado.

En resumen, se trata de cuánto calentamiento es capaz de producir ese CO2. Una vela encendida en el patio de armas de un castillo lo está calentando. Pero a nadie se le ocurre vender el abrigo. ¿De dónde viene la alarma? De un solo sitio: los modelos de los alarmistas. Lo explica Heidi Cullen, científica de la alarma, y portavoz autorizada:

Hemos visto aproximadamente 0,7 ºC de calentamiento el siglo pasado. Vemos aumentar el CO2. Por sí misma la madre naturaleza no puede hacer esto. La actividad del sol.los volcanes, y las variabilidades de otro tipo son importantes, pero por sí mismas simplemente no son capaces de producir ese calentamiento que hemos estamos experimentando. Los modelos climáticos lo prueban. [-->]

Perfecto. Solo nos hace falta echar un ojo a esos modelos. La pretensión es que son capaces de explicar el calentamiento del siglo XXI. ¿Es eso cierto?

No tanto. O no. Primero que cada modelo dice una cosa. Entre que para 2100 habrá 1,5ºC más de temperatura, o habrá 4,5ºC más. Un factor de tres. Pero se lo sacan de la gorra, jugando con un parámetro que nadie sabe calcular; los aerosoles. Ni siquiera saben su signo con seguridad.

Eduardo Zorita (climatólogo, no “escéptico”) se lo explica a Steve McKintyre por email  [-->]:

sorprendentemente el artículo adjunto, de un climatólogo del consenso, parece admitir que los forzamientos antropogénicos del siglo XX usados para llevar a cabo las simulaciones del IPCC, fueron escogidos para encajar con las temperaturas obsevadas. Me parece una admisión muy importante.

Habla de Kiehl 2007. No es que los modelos expliquen las temperaturas del siglo XX; es que están “tuneados” para reproducirlas. Pero se pueden tunear para casi cualquier efecto que le quieras atribuir al CO2. Que es lo que siempre dice Lindzen.

De Kiehl 2007:

La simulaciones del siglo XX de los modelos climáticos se pueden comparar en términos de su habilidad para reproducir esas temperaturas. …/…

Un aspecto curioso de este resultado, que es bien conocido [Houghton et al., 2001], es que los mismos modelos que están de acuerdo al simular la temperatura del siglo XX, difieren notablemente en la sensibilidad climática que predicen. El rango que se cita normalmente es de 1,5 a 4,5 grados por doblar el CO2, y la mayor parte de los modelos climáticos varían en la sensibilidad dd equilibrio al menos por un factor de dos.

La cuesión es: Si los modelos difieren por un factor de dos o tres en su sensibilidad climática, cómo pueden simular todos ellos las temperaturas del siglo XX con un grado razonable de acierto?

Esto también es “consenso”, porque Kiehl es parte de “el consenso”, aparte de un prominente especialista en modelos climáticos. Y nadie la he discutido este trabajo de 2007. En realidad esto es algo de lo que todos ellos son muy conscientes, pero no suelen hacer hincapié.

Merece la pena leerlo:

Y con eso es con lo que “demuestran” la alarma. Pero obviamente no demuestra nada. Von Storch, más sensato, dice que no demuestran nada, pero que “atribuyen” el calentamiento con los conocimientos que se tienen (comunicación personal en su blog). Lo que pase es que nos fiaremos de esa atribuición en la medida que el conocimiento con el que se han creado los modelos sea suficiente. Y eso solo se puede saber dejando pasar algún tiempo, y viendo qué pasa con las temperaturas. Viendo si los modelos se corresponden o se alejan de la realidad. Ben Santer dice que son necesarios 17 años para distinguir el efecto del hombre en la temperatura[-->]. Que se pongan de acuerdo – ya que tanto valoran “el consenso” – y nos digan y expliquen (1) cuántos años son necesarios para saber si los modelos funcionan mal, o fatal, y (2) cuántos para distinguir la supuesta señal antropogénica del ruido de fondo de la variabilidad natural. Los 17 años de Santer no tienen muy buena pinta, a juzgar por los 17 últimos años de la temperatura de la superficie del mar. Es la medición más fácil (es mucho más estable que la temperatura del aire). Clic para fuente.

Naomi Campbell, modelo también, lleva un modelito que demuestra mucho mejor el calentamiento global antropogénico que los modelos de los climatólogos. Y también hay frailes que nos dicen que es pecado. Pero tampoco les hacemos caso. Y no tenemos más motivos para obligar a Naomí a ponerse un burka que los que tenemos para ponernos a arruinar el mundo encareciendo la energía.

Sunrise on the Sea, John Frederick Kensett

Sunrise on the Sea, John Frederick Kensett

La luna no tiene clima. La respuesta clásica es que le falta una atmósfera. Sólo tiene temperatura, dependiendo de la posición del sol en el horizonte. Y oscila de media diurna y nocturna de +107ºC a -153ºC. De media aproximada, no de extremos. (Lo mismo, en la tierra, son unos +20ºC y +10ºC).

La definición más convencional de clima, que tomo de Wikipedia, es:

El clima abarca, entre otros, los valores meteorológicos sobre temperatura, humedad, presión, viento y precipitaciones en la atmósfera.

Es de suponer que han elegido los más relevantes. Y de ellos, prácticamente el 100% de la humedad y el 100% de las precipitaciones dependen del mar. Y basta comparar una isla y un desierto en la misma latitud, para darse cuenta de que la temperatura también depende en muy buena medida del mar. Así que el clima es la atmósfera … ¡y el mar! O más bien al mar y la atmósfera. No es tontería que la superficie del planeta sea, básicamente (71%), mar.

Sin entender lo que hace el mar no se puede entender el clima de la tierra. Ya hemos visto que los modelos del IPCC, dedicados a diabolizar el CO2, no parecen estar acertando mucho respecto a lo que ocurre en la atmósfera. Se está calentando mucho menos de lo que debería según los modelos. Si su idea sobre el CO2 fuera cierta. Según lo que miden los satélites, del orden de la mitad, o menos [-->]. ¿Y en el mar, qué pasa en el mar?

Esta semana ha habido estudios y comentarios interesantes, ambos en la misma línea. Sobre el calor del mar, y sobre la temperatura de la superficie del mar. Y su comparación con los modelos. Y también resulta que a los océanos le está entrando mucho menos calor de lo que dicen los modelos.

Sobre el calor del mar, bastante técnicos, estos dos:

Pielke sr.:

Stockwell:

En resumen, IPCC: 0,6Wm2 – 2,4Wm2; mediciones reales: 0,3Wm2.

Sobre la temperatura de la superficie del mar, algo mucho más fácil de digerir. Los claros gráficos que suele presentar Bob Tisdale. Con un planteamiento interesante. Ya que dicen que son necesarios 17 años (Ben Santer) para poder distinguir una señal antropogénica en el clima, Tisdale estudia los últimos 17 años de temperatura de la superficie del mar, y su comparación con los modelos. Demoledor. Dividiendo el mar en sus dos cuencas obvias, Indo-Pacífico (75% del total) y Atlántico (25%), observa que el Indo-Pacífico no se ha calentado en esos 17 años (en vez de los +0,15ºC de los modelos), y que la cuenca Atlántica lo ha hecho a +0,11ºC / década, en vez de a 0,17ºC. Para el total del mar el resultado es de 0,03ºC / década, en vez 0,15ºC. La friolera de ¡cinco veces menos!

Hay muchos más detalles, y merece la pena verlo entero:

¿Algún resumen? Sí; que aunque no está claro un efecto medible del CO2 sobre las temperaturas, pero puede ser y no hay datos en contra, lo que cada vez tiene menos posibilidades es que ese efecto sea de la magnitud que pretenden los alarmistas del IPCC. Todo parece apuntar, de momento, a un calentamiento menor que el límite inferior del IPCC. O sea, a menos de 1,5ºC por doblar el CO2, o hacia finales de siglo. Nada para preocuparse, y probablemente algo para aplaudir bien contentos. O para disfrutar.

Añadido: Ya que a Tisdale se le ha ocurrido la comparación con los 17 años de Santer, y es buena idea, pongamos también lo mismo para la atmósfera, además del mar. Añado los modelos que usaron en el IPCC AR4 a las temperaturas medidas por Christy y Spencer para UAH. En superficie los modelos daban una subida de a 0,21ºC / década, que trasladado a lo que miden los satélites se multiplica por un factor de 1,25, y queda 0,26ºC / década. 0,26 frente a 0,12.

—-

- ¿Y los jetas de los alarmistas del IPCC, qué dicen?

- Lo de siempre. Que se ha tenido que esconder en el fondo del mar, matarilerilerile.

Nota: para entender algo de lo que pasa con los modelos, recomiendo:

Muy resumido: Esos modelos de los que están tan orgullosos, y que son la “demostración” del fin del mundo, están “tuneados” para reproducir más o menos correctamente las temperaturas del siglo pasado. EL principal factor de tuneo son los aerosoles, a los que cada modelo le adjudica el valor que le conviene. En el cuadro de Kiehl 2007 los diferentes forzamientos antropogénicos de los modelos estudiados, y el “tuneo” con los aerosoles de cada uno. Con ajustes así puedes simular lo que te dé la gana. Lo jodido es acertar lo que no conoces (a partir de 2.000). Y ya hemos visto lo que aciertan.

De la sección anécdotas de prensa y curiosidades de no calentamiento global.

En una conversación a varias bandas por email, alguien señaló este artículo de El Mundo como ejemplo de la risa que es Pedro J. (perdón, la prensa toda) cuando habla del “calentamiento global”. Bueno, al hablar del “calentamiento global”, y de cualquier cosa. La particularidad de algunos temas es que son bastante fáciles de comprobar, y canta mucho la poca preocupación que tienen los periódicos por la calidad de lo que venden.

Se puede llegar al artículo en cuestión pinchando en la imagen.

Esta vez no es de nuestro gran amigo Ruiz de Elvira, que nos regala tantos buenos momentos. Buscando en Twitter, calculo por su foto que se trata de un periodista recién salido del horno, por lo que pienso que los responsables del desaguisado son sus superiores, más que él.

Es perdonable lo del nivel del mar. La gente del alarmismo ha conseguido marear tanto con las diferentes medidas y circunstancias, que no se puede esperar que un periodista bucee hasta el fondo de tan farragoso asunto. Pero la carcajada es inevitable cuando se trata de las temperaturas, que es algo de lo que cualquier bombero torero puede hacerse una idea.

El estudio asegura que el Mediterráneo se está dilatando a consecuencia del aumento de la temperatura superficial del agua a razón de 0,5 grados centígrados por año.

¿¿Mande?? Medio grado al año son 50 grados en un siglo. O unos 70ºC de temperatura de superficie en el Mediterráneo para 2100. O, hacia atrás, quiere decir que el Mare Nostrum estaba congelado en 1960, con una temperatura media de -5ºC. ¿No hay nadie en todo el periódico que haya leído el artículo antes de publicarlo? Y el caso es que lleva más de un año en la web, sin corregir.

Otra gracia muy típica de la prensa profesional es no enlazar al estudio del que están hablando. Y se trata de la versión web de El Mundo. No creo que se tarde ni 30 segundos en encontrarlo:

Las conclusiones del trabajo son muy breves (800 palabras), y el tercer párrafo dice:

A pesar de este tipo de oscilaciones propias del sistema climático, el ascenso de las temperaturas superficiales del mar y del aire desde mediados de los 70 supera al descenso anterior, (como cabía esperar en un escenario de cambio climático), de tal forma que el aumento medio de temperatura del aire a lo largo del litoral mediterráneo español varió entre 0,4ºC y 0,9ºC, mientras que el de la temperatura superficial del mar lo hizo entre 0ºC y 0,5ºC.

La temperatura del mar aumentó entre 0ºC y 0,5ºC desde 1975. O unos 0,25ºC en 30 años, en vez de 0,5ºC al año. ¡60 veces menos de lo que dice el periodista!

¿Para qué queremos periódicos, para reír? Si nos ponem0s optimistas, podemos pensar que es para estimular nuestra curiosidad. El dato del Mediterráneo puede ser interesante en el contexto de la discusión del calentamiento global. En una latitud media, relativamente cerrado para que el calor se quede en el sitio en vez de andar circulando por ahí, con tamaño suficiente para ser relevante, y sufcientemente pequeño para poderlo medir con confianza. Y sin tanta profundidad como para que el calor se esconda “en el fondo del mar”.

¿Tenemos algunos datos buenos para hacernos una idea? Sí:

Para pillar los datos en número piden registrarse, y dar una serie de detalless y explicaciones. Pero sí muestran un gráfico muy conveniente:

A ojo no parece verse subida de temperatura. Pero podemos digitalizarlo y medirlo, con razonable confianza.

Del orden de medio grado por siglo, en la línea del resumen del estudio tan mal citado por El Mundo. Y sin subida desde 2003.

Muy en la línea de lo que miden los satélites sobre la temperatura global del aire, y muy en la línea de lo que dicen los climatólogos escépticos de la alarma del IPCC. Y aunque 13 años son pocos para afirmar nada, de momento resulta la perfecta medición de un no problema. ¡Y nos enteramos por el estímulo que supone Pedro J.! Gracias, maestro.

Últimamente, entre los alarmistas más inteligentes lo que está de moda es empezar a ser más razonables, y menos exagerados. No sé qué hará la prensa ante el cambio de paso. Sin exageraciones, mala venta. Pero hagan lo que hagan, no pensamos olvidar las cosas que han estado diciendo.

Será por algo que pasa lo que pasa

Eclecticus avisa en los comentarios que el mencionado Elvira está triste:

Kiribati es una de esas naciones / archipiélago que siempre se mencionan a cuenta del nivel del mar que sube por culpa del calentamiento global. Junto a Maldivas y Tubalu, son los tres iconos del asunto.

Y a través de Judith Curry [-->] pillo un dato de gran interés. Un nuevo estudio publicado por AGU en su revista Eos Transactions, del que da cuenta Mark Lynas en su blog:

Lynas es un periodista y escritor británico, y activista verde. Como tantos otros, está preocupado por la falta de “momentum” que tiene el cuento del IPCC. Por la pérdida del público. Parece que los más inteligentes se están dando cuenta de que las exageraciones (por no hablar de las mentiras descaradas) ya no dan más de sí, y que hay que tratar de dar una imagen más “razonable”. Aunque no debe ser eso lo que pensaba cuando en 2009 participaba en la película The age of stupid, o en 2007 escribía el libro Six Degrees: Our Future on a Hotter Planet.

Y Lynas saca una gráfica del estudio en AGU. Una buena medición con mareógrafo en uno de los atolones de Kyribaty. Tarawa. Donde se ve que no hay ninguna subida del nivel del mar entre 1993 y 2011. Bueno, Lynas dice sin subida; yo lo he digitalizado y metido en una excel, para comprobar, y resulta una subida de a una décima de milímetro al año, o 3 cm en un siglo. En cualquier caso de risa, y se ve un descenso desde 2002.

Le veo un gran problema a esta reconversión. Sí, suena razonable dejarse de exageraciones y de mentiras. Pero a la gente le va a costar digerir el cambio de baile. Y sobre todo se van a enfrentar a una pregunta terrible. ¿Ya que la cosa no va como decíais, y ya que los modelos alarmistas de momento no muestran que funcionen, por qué no esperamos diez años, que ni son nada ni pasa nada? Cosa de enterarse a dónde apunta el famoso calentamiento global, y de tener un juicio razonable sobre esos modelos que son la única “evidencia” de la alarma.

No sé, para mi que la reconversión es delicada. Y las exageraciones ya no se las cree nadie despierto.

En el blog de Zorita y Von Storch inciden en el mismo asunto.

Una entrevista con una asna especialmente bruta. Maria van der Hoeven, directora ejecutiva del International Energy Agency (IEA).

Larga:

On current form, she warns, the world is on track for warming of 6C by the end of the century – a level that would create catastrophe, wiping out agriculture in many areas and rendering swathes of the globe uninhabitable, as well as raising sea levels and causing mass migration, according to scientists.

¿Según qué científicos, criatura? Da igual; hablar con asnos es imposible.

Nota previa: va a haber un poco de repetición, porque lo pondré en Desde el Exilio [-->], mañana por la tarde. Y no quiero hacer dos versiones. Por cierto, Mikel Buesa ha empezado a postear también allí. Como suele haber buen debate económico, será muy útil.

Simplemente pondré un ejemplo de cada caso, de descubrimiento reciente. Pero clave, y los tres de esta semana. Falacias,  mentiras, y exageraciones,

Falacias.

Conté ayer el plazamoyua [-->] cómo creen los alarmistas que se “demuestra” el peligro del calentamiento global. De manos de una muy autorizada  portavoz. Heidi Cullen. Que como Vicepresidente de Comunicación y Climatóloga Jefe de Climate Central [-->], se dedica tanto a estudiar el cambio climático, como a comunicar la ciencia al público.

En resumen: son los modelos climáticos los que prueban el caso. Pero Cullen está hablando en abril de 2012, cuando ya todo el mundo (que no miente) admite que los modelos predecían un calentamiento que no ha habido. Por ejemplo:

Peter Stott, jefe de vigilancia y atribución del cambio climático  del Hadley Center del Met Office británico, … también admitió que el calentamiento de años recientes ha sido menor de lo esperado por los modelos climáticos.

Sin embargo, Stott explicó que esto era una tendencia de corto plazo que podría estar dentro del rango natural de variación, y serían necesarios unos 10 años más antes de considerarlo una prueba de que falta algo en los modelos climáticos. [-->]

Recapitulemos. Cuando habla de “años recientes” no habla de unos años cualquiera. Habla de todos los años para los que esos modelos han funcionado en modo predicción. Se “cerraron” en 2000. Lo que quiere decir que los modelistas sabían el clima anterior, pero no el posterior. Y que los modelos “acertaron” (¿cómo no?) el clima que ya se conocía, y que han fallado en toda la parte, escasa, sí, en la que no sabían lo que iba a pasar.

Recapitulemos más. Dicen que los modelos “prueban” la tesis. Y dicen que (todavía) no se ha probado que los modelos sean malos. Faltan diez años.  Pero para que esos modelos puedan ser evidencia de algo, lo que hace falta es probar que son buenos, no alegar que todavía no se ha probado del todo que sean malos. Es lógica elemental, de la que se debería de enseñar hacia los 15 o 16 años.

Los modelos no son más que el desarrollo de lo que piensan que ocurre. La tesis misma. No puedes demostrar una tesis, alegando que eso es lo que dice la tesis. ¿Por qué no lo entienden? Pueden pretender que la tesis debe ser buena puesto que coincide con la realidad. Y que sería mucho churro esa coincidencia. Vale, examinaríamos cuánto de churro. Pero eso solo lo pueden alegar después de que  se vea esa coincidencia, jamás antes. Y eso es lo que pretenden, con la disculpa de que “es lo mejor que tenemos”. ¿Pero quién ha dicho que lo mejor sea suficiente? Es una falacia de libro.

Mentiras.

El Informe Stern [-->] es la gran biblia alarmista de los males económicos que nos traerá ese calentamiento global, si se cumple. Y la disculpa para gastar muchísimo dinero en evitarlo. Y en Bishop Hill acaban de encontrar una mentira bien gorda, nada irrelevante, en el informe.

Muestra que un aumento de temperatura producirá una disminución de las cosechas de trigo. Hambre. Con este cuadro:

A partir de 30ºC, según sube la temperatura disminuye la producción.

El problema es que acaban de descubrir que Stern hizo la gráfica partiendo de unos datos, de Wheeler et al, y no los puso completos. Los datos, completos, son así:

Falta el dato señalado con la flecha roja, que relativiza mucho el resultado. Y falta algo mucho peor. Los triángulos negros. Se diferencian de los blancos en que es la producción con el CO2 aumentado, y los blancos la producción con el CO2 que hay ahora. Pero si hablamos de un calentamiento por aumentar el CO2, los datos indicativos sería los de más CO2. Los triángulos negros. Los que Stern no puso. Y que dan el resultado contrario: Mayor producción de trigo al aumentar la temperatura (y el CO2).

La historia, aquí:

Exageraciones.

Una confesión de James Lovelock, padre de Gaia. Le honra.

James Lovelock, el científico inconformista que s econvirtión en el gurú del movimiento ecologista con su teoría de “Gaia” de la tierra como un organismo, ha admitido haber sido “alarmista” sobre el cambio climático, y dice que otros comentaristas, como Al Gore, también lo han sido.

Lovelock, de 92 años, está escribiendo un libro en el  que dice que el cambio climático está ocurriendo, pero no tan rápido como se temía.

“El problema es que no sabemos lo que está haciendo el clima. Hace 20 años pensábamos que lo sabíamos. Eso condujo a algunos libros alarmistas – el mío incluido – porque parecía un caso claro, pero no ha ocurrido”.

“El clima está haciendo sus trucos habituales. Pero no está pasando realmente nada todavía. Se suponía que deberíamos estar a mitad de camino del achicharramiento para ahora”

“El mundo no se ha calentado mucho desde el cambio de milenio. 12 años es un tiempo razonable … la temperatura ha permanecido caso constante, cuando debería de haber estado subiendo — el CO2 está subiendo, de eso no hay duda.

Tres en una, y todas de abril de 2012. Falacias, mentiras y exageraciones. Y eso, después de todo lo que llevamos contado.

Algunos sabréis que llevo desde 2007 tratando de averiguar en qué se basan el IPCC y “el consenso”, para afirmar que hay un “calentamiento global” que se puede atribuir mayormente al CO2, y que esto representa un peligro. Los que me han seguido en esta búsqueda saben que no he encontrado ninguna base que se pueda considerar seria (no especulativa) para afirmar lo que afirma el IPCC. Que en resumen, es:

- La mayor parte del calentamiento observado desde la segunda mitad del siglo XX es, muy probablemente (>95%), debido a los gases invernadero emitidos por el hombre, sobre todo el CO2.

- El asunto representa muy probablemente un peligro para el hombre y la naturaleza.

Las palabras son mías, tirando de memoria, pero la idea es calcada.

Estamos cerca, o acaba de pasar, una de esas movidas de campaña ecologista. La que llaman “Día de la tierra“. Un momento muy adecuado para que los alarmistas nos cuenten su película. Escuchemos.

Heidi Cullen es una científica que se dedica al cambio climático. Y es, además, Vicepresidente para Comunicaciones Externas, y Climatóloga Jefe de Climate Central [-->]. Una importante organización dedicada a noticias e investigación para informar sobre la ciencia del clima. Digamos, un portavoz muy autorizado, y especialista, de la teis del IPCC [-->]. La voz del “consenso”.

Aprovechando el Día de la tierra, en The Daily Beast, sección ciencia, le hacen una entrevista. Y nos explica lo que queríamos averiguar. Le preguntan:

- Dado que anteriormente ha habido cambios climáticos catastróficos, ¿cómo podemos distinguir la parte “natural” del cambio climático producido por el hombre? (Es lo mismo que preguntar cómo sabemos que parte del calentamiento se puede atribuir al CO2)

Pongo el asunto completo, tal como sale en la revista. Pero resumo:

- Se puede medir directamente. Y hay dos líneas de respuesta.

¿Qué diablos miden?

- Miden el CO2 en la atmósfera que se puede achacar a las emisiones humanas.

- Miden el resultado de sus propios modelos.

¿Conclusión? Como tenemos una teoría que dice que ese CO2 produce un calentamiento peligroso, y como no se nos ocurre ninguna otra explicación que justifique el calentamiento que vemos, eso demuestra que el calentamiento es por culpa nuestra.

We have seen approximately 1.4 degrees Fahrenheit of warming in the past century. We are seeing CO2 going up—it is a measurable trend, not a cyclical phenomenon. On her own, Mother Nature’s earth cannot reproduce the observed global temperature record we have measured over the past century. Solar activity, volcanoes, and variability of other types are important, but on their own they simply cannot produce the significant warming trend we are now experiencing. Our climate models prove this.

El problema es que si hubieran demostrado que conocen todos los factores que influyen en el clima, serían capaces de predecirlo. Y no son capaces. Los modelos no “demuestran ” nada. Solo son la teoría, expresada matemáticamente, y es lo que los hechos tienen que demostrar. Eso no ha ocurrido, y la pinta de que vaya a ocurrir es muy mala.

Vale, dicen que son capaces de predecir el clima “a largo plazo”, no a corto. Pero hasta que no llegue ese plazo, no podemos saberlo. Lo único sensato es preguntarles el plazo, y esperar a ver. Tampoco es mucho tiempo. Trenberth (muy alarmista – IPCC) lo ha calculado, y afirma que no puede haber 17 años sin calentamiento estadísticamente significativo, si la tesis IPCC es cierta. Y llevamos más de diez. Posiblemente 15. No falta nada.

Y el problema es que hacen una falacia de libro, conocida hace muchos siglos. Se llama argumento “ad ignorantiam” [-->]. Si al menos supieran razonar, se les podría escuchar. Desgraciadamente no es el caso.

Más info:

1. John Christy sobre los modelos y la realidad, en la atmósfera (abril 2012):

2. Roger Pielke sobre los modelos y la realidad, en el mar (abril 2012):

3. El rollo de Heidi al completo:

This doesn’t mean there weren’t catastrophic climate events during the Holocene. Various civilizations have collapsed because of significant changes in our environment; for example, a multidecade drought played an important role in the collapse of the Akkadian Empire in Mesopotamia roughly 4,200 years ago. Jared Diamond describes several of these historical events quite beautifully in his book Collapse. But comparatively speaking, we’ve had 10,000 years of a comfortable, life-enhancing climate on earth.

So how do scientists sort out what is “natural” warming from the climate change human activity is causing?

This is directly measurable, and there are two lines of response.

First, we can measure chemical isotopes of CO2 in the atmosphere. We know where CO2 comes from—because these molecules have chemical fingerprints. CO2 from different sources has different mixes of carbon isotopes. Scientists use instruments called spectrometers that chemically separate the kinds of carbon found in fossil fuels from the kind normally found in air and water.

We know which CO2 molecules were put into the atmosphere there by us. For instance, there is no C-14 in CO2 molecules that come from fossil fuels. Roughly, one out of every four molecules of CO2 in our atmosphere comes from human activity. It adds up. The increase in CO2 since the start of the Industrial Revolution has mostly been from burning fossil fuels—the remainder comes mainly from clearing and burning forests. Today global atmospheric carbon dioxide concentrations are at 395 parts per million (ppm). Prior to the Industrial Revolution of the late 19th and early 20th centuries, the carbon dioxide level was about 280 ppm.

The second way that scientists sort out human contribution to global warming is that we run climate models. Think of creating twin earths—one is an earth without human activity, an earth managed exclusively by Mother Nature, with all those orchestral elements I mentioned earlier. We run that out for a hundred years, using data that excludes human-generated carbon emissions, and we compare that to the sibling earth, which includes human activity.

We have seen approximately 1.4 degrees Fahrenheit of warming in the past century. We are seeing CO2 going up—it is a measurable trend, not a cyclical phenomenon. On her own, Mother Nature’s earth cannot reproduce the observed global temperature record we have measured over the past century. Solar activity, volcanoes, and variability of other types are important, but on their own they simply cannot produce the significant warming trend we are now experiencing. Our climate models prove this.

Fuente:

De Wikipedia:

Une los puntos es un tipo de pasatiempo de lápiz y papel en el que se representan una secuencia de puntos numerados. El pasatiempo se completa dibujando líneas que unen los puntos comenzando por el que se encuentra junto al número uno y continuando correlativamente hasta la última cifra. Las líneas trazadas descubren un dibujo oculto. La mayoría de los pasatiempos contienen líneas o dibujos que complementan la imagen creada a partir de los puntos.

Une los puntos es un pasatiempo generalmente dirigido a los niños aunque también puede ser realizado por adultos.

A veces, el orden numérico puede ser reemplazado por letras u otros símbolos.

350.org se define como una organización de “activistas climáticos”. Son esos bestias productores del vídeo 10-10 No Pressure, en el que hacen estallar a los niños que no se apuntan a la causa, con gran exhibición de sangre y carne volando por todas partes. Lo ponemos al final, para recordar.

Asunto: Buenas noticias.
Deorganizers@350.org
Para: nick_ryan@xxxx.xxx
Fecha: Thu, 19 Apr 2012 18:57:30 +0000

Queridos amigos,

Buenas noticias esta vez.

En algún momento cada uno de nostros en 350 nos hemos sentido un poco desesperados: ¿va a reaccionar el mundo alguna vez al cambio climático? Hoy es uno de esos días en los que sientes que puede ocurrir.

Un artículo en la portada del New York Times de ayer describía una encuesta – los americanos están comprendiendo que el mundo se calienta porque están viendo la meteorología loca que llega con el cambio climático.

Nota al margen. Sobre la encuesta:

Sigue el email de 350.org

Y la historia acaba describiendo el siguiente paso del proceso. 5 de mayo, el día del gigante “une los puntos” que la gente está trazando alrededor de todo el mundo: http://www.ClimateDots.org

Cuando el espíritu de este tiempo conspira para ayudar a nuestros esfuerzos, hay que dar el máximo. Dos semanas es más que suficiente para organizar una foto bonita para el 5 de mayo, algo que ayude a extender esta idea.  ¿Estás en un sitio dónde las riadas y lluvias han causado estragos ? Diez personas con paraguas pueden hacer un “punto del clima” memorable, para que lo vea todo el mundo. Ya se te ocurrirá algo adecuado para tu lugar – y aquí puedes encontrar muchos ejemplos e ideas.

Este movimiento está creciendo con rapidez, y no hay momento que perder – nuevos datos de científicos como James Hansen muestran que nuestras emisiones de carbono ya han empezado a hacer más probables los extremos climáticos. No podemos retirar el carbono que ya hemos emitido, pero si trabajamos juntos, fuerte y rápido, podemos impedir que se vuelva peor.

El día de la tierra es este fin de semana, y hay cientos de eventos a lo largo de EEUU. Cada uno de ellos es un lugar estupendo para dar a conocer el gran día de acción, el 5 del 5.  Cuando sales en la portada del Times es un signo de que el mensaje está consiguiendo pasar – pero solo un americano de cada 300 lee ese periódico. Ahora es cosa de cada uno de nosotros asegurar que cada cual en el mundo se entera del mensaje, y Une los puntos el 5/5 es nuestra mejor oportunidad de conseguirlo. Por favor, participa.

Adelante,
Bill McKibben de 350.org

James Hansen:

Y con eso ya tenemos los cuatro puntos que hay que unir. Hace años que todas las encuestas están diciendo que la gente está perdiendo interés (y miedo) con el asunto del calentamiento global. Normal, teniendo en cuenta que no ven el calentamiento por ningún lado, y que los satélites no marcan aumento de temperatura desde hace unos 15 años. Entonces, un científico cafre de la NASA, que es mucho más activista político que científico, se pone a escribir “estudios” que nadie sensato se toma ni medio en serio, relacionando cada extremo climático de los que siempre hay con el “cambio climático”. En realidad, el gran peso de la literatura científica dice que no se puede establecer tal relación. Otros científicos sociales hacen una encuesta, de risa de lo puro sesgada que está, y “descubren” que la gente está relacionando una inundación o una sequía, de las que siempre hay cada tantos años, con el “cambio climático”. (¡Joé, no lo van a relacionar con la “estabilidad climática”!).  El New York Times saca la encuesta en portada, y le añade la sugestiva idea de que  la gente está “uniendo los puntos”.  Y señala a  los bestias de 350.org, que tenían preparada una campaña, ¡vaya, vaya!, que se llama Une los Puntos el 5 del 5.

Los puntos:

  1. Hansen, NASA, diciendo que aunque el “calentamiento global” no produce calentamiento, si está produciendo, ¡tachán!, extremos climáticos.
  2. Científicos sociales preguntan en una encuesta si la última riada será por el “cambio climático”. (¡Coño, no!)
  3. El New York Times lo lleva a portada y publicita la campaña adecuada.
  4. 350.org ya tenía la campaña oportunamente preparada.

Ya los tenemos unidos.

A esto hay que echarle humor, y nadie como Josh, de Las tiras de Josh. He cambiado la palabra original [-->], para que se entienda en español).

Anthony Watts (fuente) ha pedido a su peña que escriban a su periódico local, si ven aparecer la campaña, para protestar.

Y el vídeo, para que se vea de qué va 350.org:

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