aldea global


HUMANIDAD, CONCIENCIA Y LIBERTAD

 

Luis Bouza-Brey, 12-9-14

 

 

Se encuentra uno, a veces, con eslabones de ideas que desencadenan una corriente de hipótesis que van surcando la oscuridad en busca de sentido. Eso me ha sucedido hoy, doce de septiembre, con un artículo de Javier Reverte en la tercera de “ABC” denominado “El Mal”, que insertaré a continuación, una vez hecho el relato de la corriente de ideas emergentes de él:

Estoy convencido de que es ley del Cosmos que de él surjan vida y conciencia, vida consciente, materia que se reproduce a sí misma y de la que brota la búsqueda del sentido de sí misma y de todo.

Y estoy convencido de que ello es resultado de que el fondo del Cosmos es Conciencia, de la que brota esa vida consciente que constituye la expresión minúscula y refleja de esa inmensa corriente de Consciencia que da sentido a a Todo.

Por eso concibo al ser humano como un sujeto cuya naturaleza esencial es la búsqueda del conocimiento que le permita encontrar y dar sentido a su ser, y orientar su conducta hacia la superación de las coerciones del mundo material y social, que redunde en el incremento de su capacidad de elegir el curso de su vida. La naturaleza del ser humano, en mi opinión, es la de ser vida consciente que se esfuerza por alcanzar una libertad creciente. Conciencia y Libertad constituyen la esencia del ser humano. Conciencia y libertad aleatorias, pero que constituyen arquetipos teleológicos del ser humano, por los que tiene que trabajar en un proceso de esfuerzo material y reflexión intelectual que no tienen fin.

A esta tesis fundamental podrían añadírsele reflexiones colaterales sobre la reencarnación individual o el aprendizaje colectivo e histórico de la Especie, pero no es este el momento de emprenderlas.

En este marco conceptual encaja adecuadamente la inserción de una ética “ilustrada”, por concepciones religiosas o laicas que intenten encontrar sentido a la vida humana. Pero surge permanentemente el problema intelectual de sintonizar equilibradamente las coerciones materiales, sociales y de sentido, derivadas de las diferentes dimensiones del ser humano, y los problemas del ajuste mayor o menor, o del desajuste, entre estas exigencias.

Para finalizar este breve pero intenso apunte, quisiera señalar la relación entre estas ideas anteriormente apuntadas y el problema de la erosión de la “ética” apuntado por Reverte:

Estamos viviendo una época de crisis general, de cambio de paradigma, en el que la globalización distorsiona todos los elementos de la realidad: dimensiones del ser humano, estructuras, organizaciones, comportamientos e ideas; y este cambio de paradigma, esta crisis global, degrada, corrompe, desorienta y envilece al ser humano, que tiene que renovar e intensificar esfuerzos en su búsqueda permanente de sentido, dirección y supervivencia.

 

A veces rompo la pauta autoimpuesta y respetuosa de no publicar artículos de “ABC” antes de que el propio periódico los abra al conocimiento en abierto. Lo hago cuando creo que la importancia de lo publicado es excepcional. Y este creo que es el caso del artículo de Javier Reverte publicado hoy, 12-9-2014 en “La Tercera” de “ABC”.

Artículo que inserto íntegramente a continuación, a la espera de que, a lo largo del día, se pueda sustituir por un “enlace” que nos lleve a èl.

 

EL MAL

POR JA­VIER RE­VER­TE, PE­RIO­DIS­TA Y ES­CRI­TOR, ‘ABC’ – 2014-09-12

«Na­die, a es­tas al­tu­ras, ni si­quie­ra la au­to­pro­cla­ma­da iz­quier­da, po­ne en cues­tión a un ca­pi­ta­lis­mo que as­pi­ra a en­ri­que­cer­se a ba­se de in­ge­nio, de diá­lo­go y de ries­go per­so­nal. Pe­ro ca­si to­dos de­tes­ta­mos ese ca­pi­ta­lis­mo que pre­ten­de con­ver­tir­nos a la mayoría de los humanos en esclavos.

 

JEAN-Paul Sartre era una mente luminosa, dotada de una excepcional capacidad analítica, que sin embargo se equivocó muy a menudo. Y en especial, en los aspectos morales de su filosofía política. En cierta ocasión admitió, quejumbroso, su incapacidad para dotar a su pensamiento de una dimensión ética. Y extendió ese fracaso a la generalidad de los pensadores surgidos de las ruinas de la II Guerra Mundial. Se equivocaba otra vez, o quizás mentía, porque a su lado, pero en su disidencia, crecía una figura de indudable talante moral, Albert Camus, tachado de esteticista por los pensadores progresistas franceses de su tiempo.

Ahora nos hemos acostumbrado a caminar desnudos de ética y son pocos aquellos de nuestros pensadores que buscan en estos tiempos dotar de un sentido moral a la historia, como si dieran por buena la visión de Macbeth: «La vida es una historia narrada por un necio, llena de ruido y furia, que nada significa». Parece que ya no creemos en la redención y que hemos renunciado a la construcción de un mundo mejor, algo que ha sido una constante en el esfuerzo de los hombres a lo largo de los siglos, o por lo menos de unos cuantos: los pensadores. Y el hombre, si renuncia a la redención, es un animal herido.

Digo esto, no sólo porque me asuste ver el crecimiento de la corrupción, contemplar cómo la avaricia de los poderes financieros se ha desbocado sin que nadie sepa cómo ponerle el freno, sentir el desánimo palpitante de una sociedad que no ve salida a la crisis económica y moral…, no es eso sólo. Me asusta más darme cuenta de la resignación con que aceptamos convivir con ello y la naturalidad y el conformismo con que se abren paso nuestros sentimientos de derrota.

El mal y el delito se han hecho costumbre y convertido en hábitos; los malvados ya no se esconden, los estafadores sonríen a las cámaras de los fotógrafos, el que no se enriquece por los medios que sea es que es tonto –lo dijo tal cual un socialista en tiempos de Felipe González, el entonces ministro de economía Carlos Solchaga– y el caso Pujol no lo juzgamos como una catástrofe de la democracia, sino que lo contemplamos a veces como la habilidad de un golfo lo suficientemente listo como para construirse una biografía de patriota ejemplar. Resulta curioso que esa catástrofe ética e institucional le produzca al actual «president» de la Generalitat, en sus propias palabras, solamente «pena, tristeza, lamento y decepción». ¿Nada más que eso, señor Mas? ¿No le irrita, no le dan ganas de escupir al muy honorable, no siente deseos de abofetear hasta que le duelan las manos al hombre que enfangó el prestigio de Cataluña y el de todas las instituciones democráticas? Pujol no era sólo un político de relumbrón, sino el abanderado de la dignidad de su pueblo y de la defensa del imperio de las leyes. Ahora hemos visto que esa bandera era tan sólo un capote para protegerse del toro de la justicia.

Por otra parte, he visto imágenes muy penosas estas semanas en los periódicos, a las que podría poner como ejemplo de la indiferencia con que nuestra sociedad contempla el derrumbe de la moral pública. Citaré una sola, no obstante: la de Carlos Fabra, el antiguo presidente del PP de Castellón, saliendo chulesco de la Ciudad de la Justicia, mientras un agente de Guardia Civil, en la puerta de los juzgados, le estrecha la mano con gesto sonriente. ¿La ley se cuadra ante el corrupto?

Yo veo el delito financiero como una de las caras del mal, cuya raíz no es otra que la ausencia de una dimensión ética en el mundo de hoy, de una ética, por supuesto, laica. Me puedo imaginar una alegre reunión de Pujol y señora con sus «pujolitos», bajo el árbol de la Navidad familiar, planeando cómo se van a enriquecer usando de sus influencias y de su gran amor a Cataluña. Y mientras los niños cantan «Campana sobre campana» y abren los paquetes con los regalos, imagino el rostro enternecido del abuelete que ha sido capaz de construir una familia unida sobre una montaña de monedas de oro, protegida por la campana de «su» Cataluña. Si yo tuviera talento como dibujante, pintaría a Pujol como un tío Gilito con barretina.

En estos días, uno añora la Europa del siglo XVIII, la Europa de las luces de la Ilustración, rayos de luminosidad que hoy nos quieren arrebatar congregaciones intransigentes en el interior de la Iglesia católica –menos mal que ha venido el Papa Francisco a poner orden–, movimientos políticos repulsivos de signo xenófobo que recuerdan los principios ideológicos del nazismo y un avariento y enloquecido sistema financiero. Vale recordar lo que decía, en 1997, Rüdiger Safranski en su magnífico libro «El Mal»: «Las catástrofes del siglo XX nos han impartido una lección, a saber: que el poder económico ha de equilibrarse con el poder político». Habría que añadir hoy que el poder político precisa equilibrarse con el poder de una ética y una justicia vigorosas.

Hace un par de décadas, el director de cine galés Peter Greenaway proclamaba con euforia: «Nos hemos deshecho de Dios, de Satán y de Freud. ¡Por fin estamos completamente solos en la historia de la humanidad!». Vale. Pero no hemos sabido deshacernos del poder del dinero ni construir una moral que controle los instintos de los más ricos.

Nadie, a estas alturas, ni siquiera la autoproclamada izquierda, pone en cuestión a un capitalismo que aspira a enriquecerse a base de ingenio, de diálogo y de riesgo personal. Pero casi todos detestamos ese capitalismo que pretende convertirnos a la mayoría de los humanos en esclavos. Fracasados los políticos por embridar a los poderes financieros, es la hora de los pensadores audaces.

En el Renacimiento, hartos de un Medievo en sombras, los hombres miraron hacia la Grecia clásica para reinventarse. ¿No será ahora la ocasión de girar la cabeza hacia los principios de la Ilustración para reconstruir una suerte de despotismo democrático?

José nos cuenta [-->]:

Verás, yo lo enfoco de manera muy diferente que tu. Yo no soy físico, meteorólogo, ni nada por el estilo. Sinceramente, creo que cualquier persona con alguno de esos oficios tiene accesibilidad a muchos datos que ni siquiera están en internet. Yo no me voy a poner a hacer un estudio sobre el tema, por eso mismo. Recuerda: en internet cualquiera puede poner datos, y casi todo el mundo tiene acceso a ellos, por mucho que encuentres fuentes más o menos fiables. Yo no me voy a poner a rebatir uno por uno tus datos, no tengo ni tiempo, ni ganas.
Tu estás que es un ciclo natural, que nuestro impacto es mínimo en el asunto, y que para reducir las emisiones tendría que empeorar mucho nuestra calidad de vida. Hay mucha otra gente que está aportando datos de que es TODO por culpa nuestra, que en relativamente “poco tiempo” nuestra temperatura subirá… Las dos teorías son interesantes, y yo no las puedo juzgar, por lo que te he dicho antes. Por eso, he decidido creer en la que más cambio supone, por que para mí, en mi “teoría moral”, como tu dices, es prefiero asumir un sacrificio (este es otro tema, se podría reducir mucho la emisión de gases sin demasiado sacrificio, hay otras fuentes de energía, combustibles… y eso es una gran parte), a poner en riesgo el planeta. Y ya me puedes dar más, y más, y más datos, pero yo, mientras haya gente (y mucha gente) probablemente mas cualificada que tu en el tema convencida de lo contrario, no pienso cambiar de idea. Yo no se lo que has tardado en hacer tu investigación, y puede que tengas razón. Pero yo seguiré pensando lo que pienso, mientras no pueda juzgar,

Gracias, José.

La clave de lo que dices es “mientras no pueda juzgar“. ¿No puedes, o no quieres? Yo creo que no quieres. Y en todo caso sé que sí puedes.

Es un problema puramente lógico, y bien interesante. Y en realidad fácil, aunque no lo parezca a primera vista.

Tienes que juzgar el mensaje que transmite una amplia mayoría de científicos del cambio climático (no es lo mismo que científicos del clima). Con una minoría muy muy cualificada que dice que no se puede sostener lo que afirma la mayoría. ¿Cómo podrías juzgar eso?

Pues con el sistema que tienes para juzgar cualquier caso científico similar. Y es tan simple como lo que te digo. El sistema para distinguir entre una ciencia madura y una ciencia inmadura y de frontera. Mirar si hacen predicciones difíciles, que no se podrían hacer sin esa teoría, y ver que aciertan. Eso va a misa. Solo puedes tener la duda de qué nivel de acierto exiges. Pero en este caso no hay duda, porque el nivel de acierto es cero patatero. Tan claro, como que ellos mismos intentan disimular, diciendo que no hacen predicciones, sino “proyecciones·. Te sugiero que trates de averiguar la sutil diferencia entre ambas. No hay, sólo es una manera de disimular.

O sea, no vale nada que me digas que hay una gente que da unos datos, y otra que da otros contrarios, y que por si acaso, debemos de empobrecernos.. Los datos no son contrarios. Datos son datos. O buenos, o malos. Solo pueden ser contradictorios, y eso pasa porque alguien te está presentando solo una parte de los datos que hay. Mira todos, y no hay problema. Pero, sobre todo, no necesitas ni siquiera datos. Si quieres la versión simple, solo necesitas las predicciones, y esperar a que se cumplan … o no.

Por cierto, no hay datos que “no están en internet”, o al menos que no están en una publicación científica accesible – aunque sea pagando. La ciencia, o se puede reproducir, o simplemente no es ciencia. Y no se podría reproducir con datos ocultos. Olvida esa idea.

Sobre lo de empobrecerse, y eso que dices de que “se podría reducir mucho la emisión de gases sin demasiado sacrificio”, la cuestión es muy simple. ¿Produces energía más cara o más barata con esos sistemas que reducen las emisiones? Quitando la energía nuclear, mucho más cara. Y como todo lo que fabricas y haces lo haces con energía, encarecer la energía es encarecerlo todo. Y si todo te cuesta más, y tienes el mismo dinero, ¿eres más rico o más pobre?

- Yo no me voy a poner a rebatir uno por uno tus datos, no tengo ni tiempo, ni ganas.

Estupendo. Eres muy libre, y se ve que piensas lo que quieres pensar, no la realidad. Pero lo que no puedes hacer es afirmar que lo que yo sostengo, con datos del mismo IPCC (por ejemplo en el video), es “absurdo”, pero que no te da la gana rebatir los datos. Por no hablar de los datos de la entrada que te parece “absurda” [-->], que tampoco rebates.

Porque me temo que lo absurdo (contrario y opuesto a la razón) es lo tuyo. Puedes leer esos datos del IPCC, y hacer las cuentas tú mismo. O puedes contrastar los datos de la entrada mencionada  [-->], tan absurda.Y si te parece que están mal, lo expones.

¿Estamos de acuerdo en que la postura absurda es la tuya? ¿O eres de los que piensas que la razón es lo que a ti te gusta?

Ayatola, no me toques la pirola

La globalización tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Entre las malas está que de repente tienes que convivir en este mundo tan chico con ayatolas, y otros esperpentos medievales.

Yo no sé gran cosa de Carla Bruni, salvo lo que se ve. Una joven señora muy guapa y agradable, y con estilo, aparte de mujer del presidente de la República Francesa. Y, al parecer, civilizadamente sensible a las salvajadas y bestialidades que con esto de la globalización nos quedan demasiado cerca. Ha firmado hace poco una petición  junto a otras francesas célebres, para que liberen a Sakineh Mohammadi-Ashtiani, una Iraní a la que van a lapidar.

Preguntada, debió de contestar:

¿Por qué perder tu sangre y dejar a tus hijos sin madre? ¿Porque has vivido, porque has amado, porque eres una mujer, y porque eres iraní? Todo dentro de mi me impide aceptar eso.

La jodimos. Con la “Alianza de Incivilizados” hemos topado. Desde “puta francesa”, hasta “merece morir”, le rebuznan los medios iraníes. Empezando por el periódico Kayhan, cuyo editor y director jefe está nombrado por el líder supremo Ayatollah Ali Khamenei. Que se permite filosofar sobre las esencias morales de C.B. juzgando su vida sentimental y matrimonial.

¡Bravo, Bruni!

El mundo se ha quedado pequeño, y todos nos vemos. La aldea global. Y podemos ponernos a silbar mirando para otra parte, y hacer como que los bestias salvajes son normales, o podemos protestar. Podemos ser civilizados, como Carla Bruni, o podemos ser patanes rastreros y jugar a alianzas y disimulos. Como los Zapateros y las Bibianas, tan feministas y tan de “civilizaciones”, que nunca se les oirá protestar de las lapidaciones de mujeres ¡por adulterio!

Y ya que estamos con ayatolas y pirolas, se puede aprovechar para contestarle a Muammar Gadaffi, en su propuesta de que Europa se islamice,  pagando auditorios de modelos solo femeninas para conseguir que le escuchen.

Muammar, mira la foto de arriba. ¿La has visto bien? Y ahora mira la siguiente.

Pues si a la pinta de peligro medieval que tienes, le sumas las cosas que salen desde tus correligionarios, como llamar puta a Bruni y desear su muerte, por no hablar de lapidar y y latigar a mujeres, asesinar a la gente en masa con atentados terroristas, impedir la libertad de expresión y de pensamiento, y no ser capaces de crear un solo país islámico que se pueda considerar ni remotamente civilizado, supongo que lo entiendes. Y si lo has pillado, ya solo falta que se lo expliques al Zapa, y a la Bibi, que les cuesta mucho.

No se me va a ocurrir recomendarles a los Muammares que cristianicen sus pocilgas, como un paso razonable para conseguir unos países más laicos, e irse escapando de la teocracia, del medievo, y de la barbarie. Después de todo, ¿quien soy yo para decirle a nadie que se salga de la mierda, si le gusta? Lo único que se podría -y debería-  pedir, es que si vienen, no se traigan consigo el mal olor. Y que no insulten a las señoras, aunque sean guapas.

No es raro tropezarse en la jungla con con blogs pretendidamente informados, y no digamos con prensa que va de seria, que se permiten despreciar a los que expresan dudas sobre la tesis del CO2 y el fin del mundo. Y, con dos cojones, les llaman anticiencia, aparte de “negacionistas”, “flatearthers” (tierraplanistas), traidores a la humanidad, y lindezas por el estilo. ¿Habrá de verdad nadie tan cretino para escuchar en serio a los pretendidos serios que usan expresiones así? No lo entiendo, por mucho que el charlatán colorista de turno se llame El Mundo o El País, se llame BBC, o se llame New York Times.

Dejémoslo claro. Estos apasionados vividores de la alarma les llaman negacionistas a los demás, cuando son ellos los que niegan la más elemental evidencia de todo este asunto. A saber, que hay una discusión científica en curso. Y bien válida. Y para que quede claro y demostrado lo absurdo de la pretensión de estos fantasmas que pretenden hablar en nombre de “la ciencia”, os dejo una charla de Jasper Kirby, de hace unos meses. Kirby es el director de un proyecto llamado CLOUD, del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN), que investiga un posible mecanismo por el que el sol podría ser el principal causante de los cambios climáticos como el que tenemos ahora. El CERN es el mayor y el principal labratorio de física de partículas del mundo. EL proyecto CLOUD está financiado y participado por la siguientes universidades y organismos científicos:

  • University of Aarhus, Denmark
  • University of Bergen, Norway
  • California Institute of Technology, USA
  • CERN, Switzerland
  • Danish National Space Center, Denmark
  • Finnish Meteorological Institute, Finland
  • University of Helsinki, Finland
  • University of Kuopio, Finland
  • Lebedev Physical Institute, Russia
  • University of Leeds, United Kingdom
  • Leibniz Institute for Tropospheric Research, Leipzig, Germany
  • University of Mainz and Max-Planck Institute for Chemistry, Mainz, Germany
  • Max-Planck Institute for Nuclear Physics, Heidelberg, Germany
  • Paul Scherrer Institute, Switzerland
  • University of Reading, United Kingdom
  • Rutherford Appleton Laboratory, United Kingdom
  • Tampere University of Technology, Finland
  • University of Vienna, Austria

Y ahí queda esta interesante dosis de “anticiencia”, al decir de los fantoches que se creen “la ciencia”, y que pretenden negar la validez o incluso la existencia misma de la discusión en curso. Jasper Kirby explica en una hora densa la hipótesis de los cambios en la actividad solar como causa principal de los cambios en el clima, incluido el actual. No les gusta nada a nuestros queridos alarmistas, porque es sumamente difícil echarnos la culpa de lo que ocurre dentro del sol. Y aun más, hacer política con ello.

Nuevos estudios demuestran que la Antártida se calienta

¡Guau! Lo que faltaba. La Antártida también. Y con todo ese hielo dispuesto a sumergirnos bajo las aguas. Pero …

Por si alguien no se ha dado cuenta, este estudio no usa nuevos datos, sino los de siempre. Los mismos registros de temperatura que anteriores estudios. Las novedades son dos. Usar los satélites de forma distinta (una forma muy discutible), y cierta gimnasia estadística de la que aun no se saben las características, porque todavía no la han hecho pública. Presumiblemente no será fácil, porque en el equipo está Michael Mann, el famoso autor del muy desprestigiado “palo de hockey”, que se caracteriza por ocultar los tratamientos estadísticos que hace, para evitar que los demás puedan replicar sus conclusiones.

Así que yo recomendaría un poco de calma y espera a que otros estudien estas nuevas deducciones estadísticas, a ver qué resulta en realidad de ellas. Mientras tanto, para ver como evoluciona la cosa, nada mejor que mirar de vez en cuando:

http://www.climateaudit.org/

Ya hay tres primeros avances, de los que se puede intuir por donde irán los tiros:

  1. Steig versus Hansen –>
  2. West Antarctic Stations –>
  3. Dirty Harry 4: When Harry Met Gill –>

penguin-chick


Actualización:

Bueno, pues la cosa avanza más rápido de lo esperado. Y les han pillado con el carrito del helado. Un error (grave) en los datos de una de las pocas estaciones de la Antártida Occidental. Curiosamente, la única estación que mostraba un calentamiento acusado, y que presumiblemente tiraba del resultado de las demás gracias a la gimnasia estadística. Cuando se pueda conocer esa gimnasia, se podrá cuantificar el dislate.

Habían mezclado los datos de esa estación, con datos de otra completamente distinta, en la plataforma de Ross (y tapada por la nieve), y salía una locura.

Se puede leer aquí:

Mañana pondré una explicación lo más ligera posible.

(Se lo dedicaremos a la Aldea Global, o Irreductible, o como se llame, que no quieren saber …)

William Livingston y Matthew Penn

Otros más (y van …) avisando de lo de las manchas solares. Habrá que ver si dentro de unos años ocurre un período inconvenientemente frío, y si entonces los algoreros que afirman que el CO2 provoca calentamiento global, propondrán tirar todo el CO2 posible a la atmósfera, para paliar la situación. Yo apuesto a que no. Apuesto a que inventarán algo para echarle la culpa al hombre y al desarrollo moderno, también del frío. Como si lo que hacemos pudiera afectar al sol. Pero con la religión, ya se sabe.

Extracto (super resumen)

Las manchas solares son regiones oscuras y frías en la superficie del sol que tienen fuertes campos magnéticos. Ha habido pocas mediciones directas de cambios en los parámetros fisísicos de las manchas. Pero aquí presentamos un estudio que muestra que las manchas se están volviendo más calientes y tienen campos magnéticos más débiles. El número de manchas visibles en el sol normalmente tiene una periodicidad de 11 años, y el ciclo actual (ciclo 23) tuvo su máximo en 2001, y está entrando su fase de mínimo con muy pocas manchas visibles en este momento. Nuestros datos muestran que están ocurriendo otros cambios con las manchas, independientemente del ciclo solar, y estas tendencias sugieren que las manchas van a desaparecer completamente. En evento así no será desconocido, puesto que durante el famoso episodio de 1645 – 1715, conocido como el mínimo de Maunder, la periodicidad normal de 11 años desapareció, y prácticamente no había manchas visibles en la superficie del sol. Estudios recientes sobre la ratio de aparición y el desplazamiento de las manchas, y del campo magnético solar predicen que el número de manchas visibles en los ciclos venideros se reducirá considerablemente. Finalmente, que haya períodos prolongados sin manchas solares es importante para los estudios climáticos, ya que el mínimo de Maunder correspondió con temperaturas globales reducidas en la tierra.

El trabajo al completo –>,

y un comentario aquí -> del que destacamos esto: … cuando me preguntan ¿cual es tu posición sobre la falta de manchas solares?, tengo que mantenerme en la vaguedad y decir que no es posible hacer previsiones de momento, y que hace falta más investigación para conocer la naturaleza de las manchas solares. …/… lo que hace cautivador este trabajo es que está escrito en 2006, cuando el sol venía del ciclo 23, que fue ferozmente activo. ¿Podría su predicción ser cierta?

foto: Royal Swedish Academy of Sciences -vía http://www.astroengine.com/

Y el comentario de revisión añade: aunque es un estudio fascinante, después de todo ha habido poca atención al estudio de manchas solares individuales, tenemos que ser precavidos con las conclusiones que saquemos de los resultados de Livingstone y Penn. Cuestión crucial para mi es la poca cantidad de datos. Solo tenemos datos de manchas durante 15 años, poco más que un ciclo solar. Si la tendencia viniera desde varios ciclos atrás, me inclinaría más a aceptar su predicción para 2015.

A lo que se podría añadir desde fuera un comentario político. ¿Si se están gastando todos los dineros y esfuerzos en culpar al hombre a través del CO2, de donde van a salir los recursos para averiguar los efectos del sol sobre el clima?

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