Sí, el 15 M se queda en bragas … mentales. Sin ningún adorno, vaya. Ni elaboración, ni freno, ni nada que exceda el nivel del chimpancé.
Terrorismo son 40 alumnos por clase.
Viene a ser lo mismo que los nazis etarras te obliguen a ser como ellos quieren – o si no tiro en la nuca – que padecer clases de 40 alumnos. Como aquellas en las que los españoles se han educado a un nivel que los del 15 M ni siquiera sospechan que existe. Y si lo sospecharan, sería para rechazarlo. Y seguramente lo de los etarras ni siquiera les parece terrorismo de verdad, como el de los cuarenta alumnos por clase.
¿Alguien puede negar que la LOGSE (Rubalcaba) haya sido un éxito rotundo?
Saco de una entrada de Francisco Santiago F. Barrero de ayer, La empatía es de bobos (y bobas), una anécdota atribuida Pío Baroja en el Nuevo Café Levante, en una tertulia inaugurada por Valle. Ante la flor y nata del 98, don Pío aclaró:
La verdad es que en España hay siete clases de españoles, sí, como los siete pecados capitales. A saber:
- Los que no saben;
- Los que no quieren saber;
- Los que odian el saber;
- Los que sufren por no saber;
- Los que aparentan que saben;
- Los que triunfan sin saber;
- Y los que viven gracias a que los demás no saben.
Miguel de Unamuno y Benito Pérez Galdós aplaudieron a Baroja. Sobre todo por el último punto.
También destaca Barrero unas palabras de Isabel Celáa, a la que define como nuestra consejera borderline de educación.
Celaa ha calificado de “inaceptable” que de Educación para la Ciudadanía se quieran sacar contenidos como “el diálogo como fórmula para la resolución de conflictos, la cultura de la paz o la empatía”.
Ha recordado que en el País Vasco se está desarrollando una tarea soportada sobre “la empatía de las víctimas, la presencia de las víctimas en los centros y lo que significa la cultura de la paz y el diálogo como elemento importante para la resolución de conflictos”. [-->]
¿Borderline? ¿Seguro? ¿También en bragas? Veamos. Una tarea soportada “sobre” la empatía “de” las víctimas. No la empatía “con” las víctimas. Que al parecer no necesitan justicia, sino “diálogo”. Y “cultura de la paz”, que se ve que es lo que les faltaba. Pues yo le llamaría muchas cosas a Celáa, pero no borderline. Aunque hable para borderlines en bragas. En cambio, sí le llamaría Rubalcaba, Faisán, Al Veraz, o cualquiera de sus mil nombres.
En fin, que sí, que los han dejado como ellos mismos demuestran. En 15-M:





Recordad a los padres de estos cacharrines hoy imprescindibles. Los ordenadores personales. De empezar con una galaxia, de repente no parecía haber elección, y sólo había uno en el mercado. No era el mejor, ni de lejos. Ni el más barato. Bajo ningún criterio normal era la opción buena de compra, salvo que lo vendía IBM. Y después el gran “bum” ocurrió por algo que no habían buscado conscientemente sus productores. Abrieron el producto para que cualquier fabricante pudiera crear periféricos y componentes para la máquina. Y resulta que a los tecnófilos les gusta enredar, cacharrear, probar esto y aquello, y se enamoraron. Los tecnófilos tiraron de los asnos, Bill Gates engañó a IBM, la gente quería programas compatibles con el resto de la humanidad, y Windows se hizo dueño del mundo (y de paso de todos tus datos). Ganó la caca. Y ganó por algo que nunca se hubiera podido prever – más ciertas tácticas anti libertad de mercado y de tintes mafiosos particularmente agresivas.
Añade a la complejidad de la aldea global el contubernio de intereses entre políticos, bancos centrales, y banqueros. Y el cierre semi monopolístico que tienen. Y verdaderas riadas de capital volando a un lado y a otro, a menudo en sincronía y arramplando con todo lo que hay a su paso. ¿Qué resulta? Que a los más torpes les cae una prima de mucho riesgo. Y no precisamente como Campbell.










