11-M


No os perdáis la homilía de Pedro J en defensa de un juicio justo para Jamal Zougam. Creo que esta vez ha encontrado el camino bueno en el caso 11-M. Y además, es el tipo de camino donde Pedro J. puede dar el do de pecho. Un nuevo caso Dreyfus. Un acusado y condenado sin pruebas, o con falsas pruebas, de un crimen terrible. Y miembro de una minoría étnica  a la que se puede fácilmente señalar como “no nosotros”. Envuelto en una historia – por fin – fácil de seguir, y con motivaciones de los malos fáciles de comprender. ¿Quién es el guapo que se atreve, como juez, a acabar un juicio así sin un culpable? Ni se plantea esa posibilidad. ¿Y quién no puede comprender a la primera las irregularidades de los reconocimientos, y la selección de los tres más “convenientes” entre ocho, y añadirle el nada despreciable aderezo de las ventajas que esos “reconocimientos” han supuesto para los testigos?

Recuerdo cuando estudié el asunto, participando en el blog de Luis del Pino, que el “problema Zougam” fue lo primero que me llamó la atención como punto débil del caso. Digamos como punto débil del “cuento” – no soy abogado. Y cuando en el blog de LdP conseguimos preparar una versión del auto de procesamiento con función de búsqueda, pasando los PDFs del juzgado por un programa de reconocimiento de textos y corrigiendo durante horas y horas a pinrel (unas “vacaciones” de Semana Santa), lo que se me ocurrió fue listar y detallar todas las menciones a Zougam en el auto. No creo que el abogado del Zougam tuviera la herramienta; que yo sepa desde el blog sólo se lo entregaron a los de la AVT, que obviamente no estaban interesados en exculpar a nadie. Y era un escándalo, porque lo que brillaba por su total ausencia era cualquier indicio de relación de Zougam con el resto de la supuesta banda. O bandas, porque en realidad eran tres, y resultaba evidente que Zougam no pertenecía a ninguna de ellas.

Pongo la batallita personal para explicar que sé de lo que hablo. Pero es mucho mejor leer la dominicana de Pedro J, que, ahora sí, ha encontrado el camino bueno. Hay caso, y es muy fácil de explicar. Hasta de adornarse en la suerte. Clic en la imagen, para el que todavía no haya comprado el periódico.

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Están creando cierto ambiente las últimas revelaciones de El Mundo y su repaso a los tres testigos rumanos en cuya declaración se basa la sentencia de Jamal Zougam, único condenado por poner bombas el 11M. (Ver enlaces al final). Y probablemente es una buena prueba de ello la última maniobra de la jeta de Rosa Díez. Que ha pasado de tener el 11M como único tema expresamente prohibido en su blog (cuando tenía un blog, y no un búnquer), a ser la primera política que se lanza a la piscina de pedir una reapertura del caso.

Europa Press [-->]:

No sé si Zougam es culpable pero lo que parece claro es que hay mas culpables que no están en la cárcel. Creo que eso merece una apertura del sumario y que se vuelva a investigar

Se refiere a las últimas informaciones (lo de El Mundo de esta semana), y añade:

Hay suficientes indicios para que se abra el sumario. Sencillamente porque tenemos la obligación de averiguar simplemente. Que la Justicia actúe.

Es de imaginar que esa obligación de averiguar la hemos tenido siempre, y sin embargo nos prohibía explicar en su blog que teníamos tal obligación. ¿Qué ha cambiado? ¿Acaso esa pequeña miaja de información nueva, en medio de un océano de información? Ya sabíamos de las especiales características de los testimonios rumanos cuando no podíamos mencionarlas en el blog de Rosa. La única novedad se refiere a que el testigo que se suponía que había reconocido a Zougam antes de que su imagen fuera archi pública, ha desmentido que fuera así. Ya había visto carteles de Zougam por la calle cuando lo señaló con el dedo. Todo lo demás lo sabíamos, y se lo hubiéramos contado de haber podido. Pero conociendo a Rosa se puede apostar que le importa un carajo si las informaciones son nuevas o viejas. Habrá olfateado el ambiente, y habrá concluido que pidiendo la reapertura del caso va a conseguir titulares.

Y ahí está el quid. Entre sus muchas virtudes, el olfato político no es la menor. Y si Rosa ha olido un cambio en el olor del ambiente, puedes apostar a que lo hay. La mano en el fuego, vaya.

Pues venga, que vaya calando. Nada como el resumen de Luis del Pino, gran especialista, en su cuenta de Twitter (@ldpsincomplejos)

15 razones para reabrir el 15M


ldpsincomplejos Luis del Pino

Quince razones por las que no hay otro remedio que reabrir las investigaciones judiciales del 11M…

1) La principal prueba del caso, la mochila de Vallecas, no apareció en los trenes del #11M sino en una comisaría, 18 h después del atentado


ldpsincomplejos Luis del Pino

2) La mochila de Vallecas tenía metralla, pero en los cuerpos de las 192 víctimas mortales del #11M no aparecieron ni clavos, ni tornillos


ldpsincomplejos Luis del Pino

3) Incumpliendo la Ley de Enjuiciamiento Criminal, los escenarios del crimen (los trenes) se empezaron a desguazar 48 h después del #11M


ldpsincomplejos Luis del Pino

4) Cientos de muestras recogidos por los Tedax en los trenes del #11M desaparecieron sin más, igual que los análisis iniciales de explosivos


ldpsincomplejos Luis del Pino

5) La pericial de explosivos en el juicio #11M acabó en un auténtico fiasco, tras detectarse componentes químicos incompatibles con la V.O.


ldpsincomplejos Luis del Pino

6) Después de 8 años, sólo se ha identificado a uno de los 12 colocadores de las bombas del #11M: Jamal Zougham


ldpsincomplejos Luis del Pino

7) Tal como ha demostrado El Mundo esta semana, las declaraciones de los testigos oculares contra Jamal Zougham son un bluf


ldpsincomplejos Luis del Pino

8.) Las investigaciones periodísticas han demostrado que se falsificaron documentos para explicar origen del teléfono de mochila de Vallecas


ldpsincomplejos Luis del Pino

9) Las investigaciones periodísticas han demostrado que se falseó hora entrada en comisaría de otra prueba de cargo: la furgoneta de Alcalá


ldpsincomplejos Luis del Pino

10) Las investigaciones periodísticas obligaron a descartar en el juicio #11M, por falsa, la tercera prueba de cargo: el coche Skoda Fabia


ldpsincomplejos Luis del Pino

11) Las investigaciones periodísticas han demostrado que se falsificaron datos para “avalar” que en Leganés se suicidaron siete islamistas


ldpsincomplejos Luis del Pino

12) La versión oficialdel #11M ha sido incapaz en ocho años de construir un relato de los hechos, no ya creíble, sino ni siquiera completo


ldpsincomplejos Luis del Pino

13) Después de detener a 116 personas, la mayoría magrebíes, durante instrucción sumario, sólo hay 3 condenados por su relación con el #11M


ldpsincomplejos Luis del Pino

No lo hemos comentado esta vez, todavía, aunque es algo que hemos tocado con frecuencia. Cuando uno atiende con un poco de profundidad al caso del 11-M, ve muchas contradicciones y cosas incomprensibles, pero muy pocos datos firmes como para hacer ninguna afirmación por la que se pueda apostar con confianza. Y de las pocas cosas por las que te atreverías a apostar con alguna seguridad, casi la única, es que Zougam no puso ninguna bomba el 11-M, ni tuvo la menor relación con esos atentados.

Merece la pena seguir el trabajo que está haciendo El Mundo sobre los tres testigos cuyas historias seleccionaron los jueces (entre las de ocho testigos) para llegar a la conclusión inaceptable de la culpabilidad de Zougam. El único, repito único, condenado por poner bombas el 11.-M. Trae novedades, y entre las novedades y el repaso a lo que ya sabíamos, el precipicio es acojonante.

Recuerdo / repesco.

Leamos lo de El Mundo de hoy, presumiblemente sobre el tercero de  los tres testimonios seleccionados para no acabar el juicio sin ningún culpable, y tal vez mañana comentamos.

La mochila de Vallecas posiblemente sea el peor de los muchos detalles del caso 11-M. El peor, por indigerible; y el peor porque hace el efecto de un elefante en el salón, todo el mundo queriendo disimular, pero nadie consiguiéndolo del todo. Había un cuento de Julio Cotázar que ocurría en una velada de amigos sudamericanos en París. Matrimonios, y similares. Los anfitriones tenían un bebé en una cuna, en una habitación aparte. Con la puerta abierta, por si había que atenderle. Y una invitada cotilla, o aficionada, mira y se da cuenta de que el niño no respira. Lo comenta con su chorbo, y … -¡leches, es verdad, no respira-. Y la noticia se va corriendo macabramente, de pareja en pareja, menos los padres. Y al final todos se despiden a la chita callando.

Algo parecido pasa con la mochila de Vallecas. Nadie quiere hablar de ella, todos hacemos como si no está, pero no desaparece.  Y nadie, pero nadie, se lo quiere contar a los padres (los jueces). Hasta ahora; y nada menos que la Unión de Oficiales de la Guardia Civil.

No estoy contando un cuento. Yo soy el primero que no puede encarar la mochila maldita. Puedo digerir un Jamal Zougam inocente. Aunque sea el único condenado por poner bombas (y faltan doce). Se puede explicar solo con pensar que en España la policía y los jueces sean tan bastardos como la clase política, y se faciliten el trabajo encalomando el crimen al primer “sospechoso habitual” al que echen mano. No me parece una hipótesis nada inverosímil, si el país es como sus políticos – y sería algo natural. Además, esta idea no exige que uno se ponga a imaginar conspiraciones prodigiosas.

Me pasa lo mismo con los demás detalles, si recuerdo bien. Un juez pusilánime e incompetente puede dar la orden de destruir los vagones, seguramente pensando en ahorrarle a Madrid la vista de tan trágico recuerdo. ¿En este ambiente de buenismo gilipollas, quién se lo va a reprochar? Hasta se puede, estirando mucho la cuerda, achacar a los nervios y la incompetencia el que no hayan podido dar un resultado en condiciones sobre la composición y marca del explosivo. Es mucho estirar, teniendo en cuenta que hablamos de nada menos que de doce explosiones, dos de ellas controladas, y de una de las policías más bragadas en el mundo lidiando con terrorismo. Resulta un hazme reir internacional. Pero sea, aceptamos incompetencia, nervios, drama, servicios policiales excedidos en su capacidad -incluso mental. España y yo somos así. Pero no hay forma humana de seguir silbando ante los dos últimos hallazgos, a preguntas de los mencionados guardias civiles.

“Hallazgos”, en el sentido del cuento de Cortázar. Todos lo sabíamos, aunque silbáramos, pero ahora se han enterado los padres. ¿Qué van a hacer? Porque no hay incompetencia, ni desidia, ni casualidad capaz de colocar una bomba falsa, a modo de prueba, entre los enseres del atentado en una comisaría. Y además, que esa prestidigitación apunte a un perfecto sospechoso habitual, y a unas bandas conocidas del hampa mora de Madrid.

A ver, colegas. Bomba “prueba” con el explosivo incrustado de tornillería para hacer más daño en plan de metralla. Y las bombas reales del atentado sin un solo tornillo en su interior [-->]. ¿Qué pasa, que les dio el punto de hacer una bomba distinta? ¿Una y no más? ¿Y justo esa es la que no estalló; la que nadie vio en los trenes; la que nadie afirma haberla trasladado; y la que apareció, sin que nadie pueda dar cuenta de cómo, en la comisaría? Pues si puedes creerte eso, te espera el otro hallazgo. Los Tedax de Manzano firmaron y sellaron que la bomba tenía un reloj con la alarma activada a la misma hora del atentado. Pero resulta que hay un Tédax verso suelto que afirma bajo juramento, ante mamá, que cuando llegó al lugar donde estaban manipulando el terminal, probando tarjetas para encenderlo, “el teléfono estaba ya sin batería” [-->]. Hay que quitarla para cambiar de tarjeta, y en aquellos modelos de entonces, al hacer eso, se borra la programación de la alarma. Así que parece que el dato de la hora de la alarma se lo inventó alguien. ¿También por desidia, casualidad, o incompetencia?

¿Cómo lo veis? A mi lo de silbar me resulta cada vez más difícil, y la mochila me está tocando las narices. Aunque a la plebe y a sus amos no perece irles mal. 13 bombas, un condenado. ¿Seguimos tan tranquilos a falta de 12? Y si no eran 13 bombas, sino 12, como parece, es la marimorena. Porque, ¿quién puso la nº 13 en la comisaría, y para qué?

Lector-n

Como veo que algunos estáis interesados en el 11-M, os pongo aquí un enlace a dos vídeos que han salido ayer sobre cómo pudieron desaparecer más de 100 toneladas de los trenes del 11-M.



Espero que me permita la sra. Cillán, juez, llamarle por su nombre en el título. Tiene la peculiaridad de establecer una metáfora inquietante. En la representación de teatro, después de que los actores protagonistas y secundarios han recitado sus respectivos papeles, empieza a oirse un coro. Al principio es sólo un tono muy bajo de fondo, que apenas se percibe. Poco más que un murmullo. ¿Qué se oye por ahí, qué dice el coro? No se sabe, no se distingue. Pero poco a poco sube el tono, y las voces anónimas, siendo muchas más, dan la impresión de que pueden acabar silenciando a los actores. A los que por otra parte ya no les queda gran cosa por decir.

Como guión dramático no tiene precio. Todo nace de un juicio completamente marginal, una chulería del poli Manzano demandando a El Mundo por poner en duda su quehacer profesional durante la investigación del 11-M. Y un batacazo, al concluirse que los periodistas no habían mentido. La investigación de los explosivos no había sido correcta, ni mucho menos. Y a partir de ese resultado, una demanda contra el mismo Manzano, tan gallardo, por presuntas virguerías con las pruebas. En un juzgado normal, natural, y no de los formados por las grandes estrellas de la tele que cenan con frecuencia con Ruby. Una juez, digamos, no contaminada. Coro Cillán.

Y, sorpresa, van saliendo hilos de los que tirar. Los que dejó atrás el macro juicio de los magistrados galácticos y el sumario de los 100.000 folios. Esos detalles imposibles que todos conocemos desde el principio. Todos los que hemos querido mirar, claro. Y sobre todo, y ahora, ¡tachán!, la afamada mochila de Vallecas.

- ¿Otra vez con eso?

¡Pues claro! ¿Qué quieres, cuando un Tedax ha declarado que él mismo, con sus manos, quitó la batería del teléfono móvil de la mochila, de forma que después de eso era imposible saber a qué hora estaba programada la alarma? ¿Y qué quieres, cuando otros policías afirman que esa alarma estaba programada a la misma hora en que estallaron las bombas de los trenes?

Según informaron fuentes jurídicas a Libertad Digital, la magistrada Cillán ha solicitado a la Audiencia Nacional el listado de llamadas realizadas con el teléfono móvil hallado en la mochila de Vallecas.

Además, la jueza Coro Cillán llamará a declarar como testigo a la médico forense del 11-M, Carmen Baladía, quien coordinó y supervisó las labores de identificación y las autopsias de las víctimas de la masacre. A Baladía, quien anteriormente declaró en el juicio celebrado en la Audiencia Nacional, nadie le preguntó en sede judicial si en los cuerpos de las víctimas había metralla. [-->]

No sabemos lo que va a ocurrir con el listado de llamadas. En cualquier caso puede ser interesante. Pero sí sabemos lo que va a ocurrir con la declaración de la forense Carmen Baladía. Lo que ha mantenido siempre; que en los cuerpos que se examinaron tras los atentados no había metralla. Nada de clavos, tornillos y tuercas, como los que llevaba la mochila de Vallecas - que a partir de ahora será un grano en el culo, por decirlo rápido. ¿Y qué vamos a hacer cuando una de las principales pruebas del juicio, sobre la que pivota toda la causa, resulta ser un prodigio extraterrestre que no se sabe de dónde ha venido, pero sí se sabe que no es parte del atentado?

Lo que decía: que como guión dramático es insuperable. Poner en duda la mochila de Vallecas es hacer que el resto de las dudas se conviertan en certidumbres. ¡Uy, uy!, mucho cuidadito con ese coro. Que parecía un rumorcillo de fondo, y se puede convertir en una avalancha.

Mi antipatía personal por Pedro J Ramirez quedó anclada para siempre una mañana en la cafetería del aeropuerto de Sondica, cuando desayunábamos en mesas vecinas. Bueno, yo desayunaba, y el director de Diario 16 despachaba con jóvenes periodistas, que esperaban en la barra a que les tocara el turno del chorreo feroz y soberbio que les iba a cayendo, según J les llamaba – uno por uno – a la mesa. En general, las chicas volvían a la barra llorando. Siempre me he arrepentido de haberme aguantado las ganas de decirle que hiciera el favor de guardarse la mala educación y la chulería para su casa, o para la redacción; pero que se abstuviera en los lugares públicos, porque ensuciaba el ambiente. Probablemente el desayuno más repugnante de mi vida.

Pero los gustos personales no deberían de influir en el juicio de la cosa pública. Y Ramírez tiene algunos logros periodísticos que todos los españoles deberíamos de agradecerle, puesto que nos afectan a todos. Entre ellos, el caso Gal que estaba investigando aquella mañana de vergüenza ajena. También me parece de antología, y de quitarse el sombrero, la carta de hoy domingo en el Mundo [-->]. Y no tanto por el estremecedor varapalo al juez Bermúdez, que me parece un personajillo secundario inevitable en la cloaca, sino por la valentía de hablar claro respecto al único condenado por poner una bomba el 11-M.

Explica primero el detalle de la declaración de un artificiero en el juicio de Manzano: el teléfono tenía la batería sacada, para probar tarjetas, y jamás pudieron averiguar después que la alarma estaba programada para las 7:40, como afirmaron. Lo sabíamos desde siempre, por el sumario, pero ahora consta testificalmente. Y sigue …

Teniendo en cuenta que fue ese detalle, junto a la creencia -igualmente falsa- de que los cables estaban preparados para que la mochila estallara, lo que llevó a detener a Jamal Zougam aquel sábado día 13 en el que desde la sede del PSOE se le dio la vuelta a la tortilla electoral, estamos ante un punto de inflexión crucial. Tan crucial como para que mis últimas dudas se hayan disipado -he pensado mucho en ello durante el verano- y haya llegado al convencimiento de que ese hombre que la víspera de la masacre había visitado el piso que quería comprarse con su novia y se había machacado en un gimnasio mientras sus presuntos cómplices -con los que nadie llegó a relacionarle nunca- montaban las bombas, ese hombre que ha sido condenado a tropecientos mil años de cárcel sobre la base de dos testimonios oculares tan interesados como dudosos, ese hombre que lleva ya siete años y medio en prisión sometido a un implacable régimen de 22 horas de confinamiento solitario al día -quizá para que se suicide o se vuelva loco- es totalmente inocente y fue elegido como víctima propiciatoria por la trama policial que manipuló la investigación.

Llevo años diciendo lo mismo. Y estoy seguro de que Perdo J estaba convencido hace mucho tiempo. También comprendo que un periodista en su situación no puede permitirse afirmar algo así alegremente, y tal vez “el detalle” le ha hecho sentirse más fuerte. Pero sea como sea, yo quiero agradecerle que la haga ahora. Otra que le debo. Que le debemos todos, creo. Porque afecta a un oprobio nacional.

La carta entera se puede leer por el morro en este enlace:

Anteriores sobre Jamal Zougam:

Así le pusieron durante un tiempo en el blog de Luis del Pino: Superber. Porque era un chuleta, y parecía que se iba a comer el mundo haciendo toda la justicia que no se había hecho hasta entonces. Desde mandar repetir el análisis de los explosivos hasta anunciar urbi et orbe que iba a poner a todos los mentirosos “caminito de Jerez”. Pero perro ladrador ya se sabe lo que muerde, y el gran Bermúdez se encalomó el análisis como si fuera una lavativa, llegando hasta ocultar ocultar el vídeo a las asociaciones de víctimas de las acusaciones particulares. Y el caminito de Jerez sigue virgen a la espera de que lo estrene con Manzano otra juez, presumiblemente sí grande pero en apariencia nada Bermúdez. Si la fiscalía (el gobierno) no consigue impedirlo.

Rubalcaba, que se caracteriza por su falta de sectarismo y por premiar tanto a los que le hacen favores como a los que no, le premió. Justo después de que a este juez, nada grande, el Supremo le tuviera que corregir varias tesis que trataban de apuntalar el guión imposible que sobre el 11M había creado Producciones Rubalcaba. 10% de aumento de sueldo para el caballero, en una exhibición de la independencia que hay  en España entre la justicia y El Faisán.

Y ahora, otra decisión digna premio. El gran Bermúdez puede haber puesto el caso caminito de Irun, que como todo el mundo sabe está en dirección justo contraria de Jerez. Había un recurso de la fiscalía, que sostiene que no hay delito de colaboración con banda armada, porque para eso es necesaria “como punto de partida una mínima afinidad, adhesión o sintonía ideológica” y “la conciencia del favorecimiento de la organización terrorista y de la finalidad perseguida por ésta“. Y si no se tratara de ese delito, el caso deberá de salir de la Audiencia Nacional.

Bermúdez alega que el asunto es muy difícil (de gran complejidad, dice), y que por eso debe decidir el pleno de la Audiencia, en vez de la sala segunda que ya sabe que no es partidaria de esa interpretación de la colaboración.  Lo que da la impresión de que Bermúdez sea un juez de agudeza variable, al que los asuntos le parecen complejos o no, según. Porque durante el juicio del 11M, lo que afirmaba rotundo era la tesis exactamente opuesta de lo que propone ahora la fiscalía. De su propia sentencia [-->]:

Nótese que al ser el delito de colaboración un tipo penal
residual que sólo exige que se realice voluntariamente una acción o
aportación a la banda terrorista que facilite su actividad criminal, en él
se incluyen no sólo las acciones armadas, sino cualquier otra actividad
-facilitación de documentación falsa, desplazamiento de vehículos,
contribución económica, préstamo de equipos de comunicación, etc- y
no solamente las acciones armadas.
Y ello prescindiendo de la coincidencia de fines, pues lo que
aquí se sanciona no es la adhesión ideológica ni la prosecución de
determinados objetivos políticos o ideológicos, sino el poner a
disposición de la banda armada determinadas aportaciones,
conociendo que los medios y métodos empleados por la organización
consisten en hacer uso de la violencia, es decir del terror y de la
muerte …

… Dicho de otro modo, el delito de colaboración con banda
armada ni siquiera exige que el colaborador comparta los fines
políticos o ideológicos de los terroristas, sino que basta con saber
que se pone a disposición de esos criminales un bien o servicio, que se
les está ayudando o facilitando su ilícita actividad, no siendo preciso
conocer el delito

Y Bermúdez nos va a poner en un brete si en la votación del pleno opina lo contrario respecto al delito de colaboración de lo que opinaba en el 11M. Porque vamos a pensar, todavía más, que Pacheco tenía razón, solo con asimilar rico con gobierno. Que le pregunten a Querido Emilio.

Pacheco, 26 años ha:

La gente dirá que la Justicia es un perfecto cachondeo; o hará otra lectura, que el rico es el que gana los pleitos.

Nota: La foto viene del blog de Santiago González, que también hace una entrada con el mismo tema:

Esta puede ser gorda, aunque no tengo tiempo de elaborar.

El Mundo, Manuel Marraco:

Libertad Digital, Ángela Marialday:

Luis del Pino, en su blog:

Se me ha olvidado mi intención de ver la serie de Tele 5 sobre el 15M. Tengo tan fuera de la cabeza y costumbres la existencia de ese aparatito soez llamado televisión, que ha sido imposible. Me hace acordarme Albert Rivera (@Albert_Rivera), por Twitter.

He cambiado el orden, para que se lea por lo normal, de arriba a abajo:

Tengo opiniones encontradas sobre Rivera. Me parece un jeta, pero, ¿qué político no lo es? Y por otra parte me gusta la mayor parte de las cosas que dice, y más importante, que hace. Bueno, ahora; porque aquella alianza con Libertas y Miguel Durán en las europeas fue de traca. Pero en todo caso hay que reconocer que en Twitter lo hace muy, muy bien. Da toda la impresión de escribir él mismo, en vez de encargárselo a un negro, y participa en muchos intercambios de preguntas / opiniones. Y te cuenta sus cosas y sus actividades parlamentarias y mediáticas, de una forma interesante e instructiva.

Y hablar del 11M no es algo a lo que se atreva cualquier político. Veremos a dónde llega, pero recuerdo muy bien el vacío tenso que se le hacía al tema en el blog de Rosa Díez, cuando Rosa tenía un blog digno de mención. No es que estuviera expresamente prohibido hablar del caso judicial del 11M (alguna coz sí que hubo), pero se podía oir el zumbido de neuronas de la política pretendidamente “diferente”, – ¿me conviene, no me conviene?; ¡mejor chitón!-.

Así que tiento a Rivera, a ver si hay eggs de recoger el guante:

Esa me parece la primera pregunta, la pregunta maldita y desgraciada del caso 11M. ¿Queremos saber? Porque quedarse con la idea de que fue el terrorismo islámico, así, sin nombres, es una forma perfecta de no querer meter en la cárcel a los hijos de puta, y de hacer justicia. O de no saber. Y si quieres saber, la primera pregunta es, ¿cuánto sabes? ¿Cuanto falta por saber? ¿Queda alguien por ahí suelto, con la culpa no sustanciada por la justicia de haber puesto una de las bombas del 11M? Y, desgraciadamente, la única respuesta es que quedan muchos, y que nadie está preguntando qué se hace por cogerlos.

Es cosa de cada cual saber si quiere saber, o no quiere saber. Pero desde el punto de vista de lo público, de la política, no es una cuestión personal. Es un deber de estado responder a la pregunta de cuántas bombas quedan por llevar a la justicia. Y no vale la trampa judicial de decir que han sido los muertos de Leganés, y como están muertos no se les puede juzgar. En primer lugar porque sólo eran siete, y entonces faltarían cinco hasta los 13. En segundo lugar porque no eran siete, sino ocho; y el octavo sí fue juzgado, porque se escapó del piso y está vivo. Según el juicio, no puso ninguna bomba. Así que por pura estadística, hay que pensar que al menos la mitad de los siete no pondría bomba alguna. Y en tercer lugar porque que no se les pueda juzgar no quiere decir que no se pueda investigar policialmente, y presentar un informe completo y exhaustivo,  que detalle este sí, este no, por tales y cuales contundentes motivos, pruebas, reconocimientos, lo que sea. Y al final, tener algo parecido a, por ejemplo:

  • Bomba nº 1: Jamal Zougham; condenado; en la carćel.
  • Bomba nº 2: atribuida a Morito Morero, en búsqueda y captura.
  • Bomba nº 3: atribuida Jamal Ahmidán, muerto en Leganés.
  • Bomba nº 4: atribuida Alekema Lamari, muerto en Leganés.
  • Bomba nº 5:  sin atribución, se sigue investigando (con x policías y medios dedicados a la operación)
  • Bomba nº 6:  sin atribución, se sigue investigando (con x policías y medios dedicados a la operación)
  • Bomba nº 7: sin atribución,  se sigue investigando (con x policías y medios dedicados a la operación)
  • Bomba nº 8: sin atribución,  se sigue investigando (con x policías y medios dedicados a la operación)
  • Bomba nº 9:  sin atribución, se sigue investigando (con x policías y medios dedicados a la operación)
  • Bomba nº 10: sin atribución,  se sigue investigando (con x policías y medios dedicados a la operación)
  • Bomba nº 11: sin atribución,  se sigue investigando (con x policías y medios dedicados a la operación)
  • Bomba nº 12: sin atribución,  se sigue investigando (con x policías y medios dedicados a la operación)
  • Bomba nº 13: sin atribución,  se sigue investigando (con x policías y medios dedicados a la operación)

Con todos los detalles suficientes de las pruebas que llevan a las atribuciones en el caso de los ya muertos. Y cada X meses preguntamos y contestamos en el parlamento cómo va la cosa de la investigación pendiente. Eso es querer saber, y saber lo que se puede saber. Lo demás es mierda; o sea, lo que hay. Porque como mínimo, más de la mitad de las bombas siguen sin atribución posible. Y eso si se hubieran tomado la molestia de presentar una lista como la del ejemplo, que tampoco. Pero todos estamos muy contentos, porque ya sabemos.

Nota / actualización:

No había visto al artículo de hoy de Luis del Pino sobre el reportaje de Tele 5. Tampoco le había visto nunca, liado como está en el complejo conjunto de todo caso, hacer tanto hincapié en la que considero la pregunta calve del caso: ¿quien diablos puso las bombas? Pero parece que la teleserie tiene la virtud de señalar, sin querer, un problema muy gordo:

LdP:

1) Comencemos por lo fundamental: la identidad de quienes montaron y colocaron las bombas en los trenes. En la serie, se presenta como encargados de la colocación y montaje a los siete muertos de Leganés y a otros seis sujetos que no se sabe quiénes son.

2) Por el contrario, la serie omite el nombre de la única persona que sí que está condenada por poner una bomba en los trenes: Jamal Zougham.

3) ¿Y, puestos a manipular, no podía la serie haber presentado como colocadores de bombas tanto a Jamal Zougham como a los muertos de Leganés?”, se preguntará el lector.

4) Lo que pasa es que, entonces, los guionistas se habrían arriesgado a las posibles consecuencias judiciales. Porque si algo ha quedado establecido claramente en las sentencias de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo es que entre Jamal Zougham y los muertos de Leganés no consta el más mínimo contacto previo (ni posterior) al atentado. No ha podido acreditarse ninguna reunión entre ellos, no ha podido acreditarse ninguna llamada cruzada entre ellos y no ha podido acreditarse la presencia de Jamal Zougham en ninguna de las casas donde se supone que los muertos de Leganés estuvieron antes o después del 11-M.

5) En consecuencia, los guionistas tenían dos opciones:
A) o presentar a Jamal Zougham como colocador de bombas junto a otros doce desconocidos, y reconocer ante la opinión pública la verdad, que es que, siete años después del atentado, sólo conocemos el nombre de un único colocador de las bombas del 11M.
B) o prescindir de Jamal Zougham y atribuir la colocación de las bombas (falsamente) a los siete muertos de Leganés y a otros seis desconocidos, con lo cual se puede simular ante la opinión pública que sabemos la identidad de bastantes de los que depositaron las bombas.

Es completamente cierto lo que dice del Pino. Ya he comentado que yo rastreé la versión digital del sumario, buscando relaciones entre Zougham y el resto. Y, sencillamente, no había. El Chino (Ahmidán) había comprado unas tarjetas en su tienda. No a él, sino a un dependiente. Y cuando fue al día siguiente a protestar porque no tenían tanto saldo como el previsto (o algo similar), fue Zougham, como responsable del chiringuito el que se hizo cargo. Lo que hace pensar mucho más en una no relación que en una relación. Más algún encuentro circunstancial con otros de la trama imaginaria, sin ninguna relevancia, y creo recordar que con ninguno de Leganés. Pero nada de nada que haga pensar en un equipo.

Ese ha sido el principal problema del 11M; y la serie de Tele 5  lo muestra rotundamente. El guión, lo que cuentan, no funciona. Además del pequeño problema de que si resolver un caso es encontrar a los culpables y juzgarlos, en el 11M queda más de la mitad del caso pendiente, y no parece que nadie se haya dado cuenta.

Hoy va de cuentos, parece. En este caso de una película que ha hecho un hijo de Cebrián con una productora del grupo El País, y que va a dar Tele 5 a partir de mañana. No se llama El cuento del 11-M, pero podría.

Por resumir: mienten con todo el descaro. Parece que proponen que la sentencia dice lo que no dice. Que la planificación y organización corrió a cargo de los suicidados en Leganés. Y más en concreto Lamari. Y de las tres asociaciones de víctimas del 11-M sólo han contado con una. La única que está de acuerdo con cómo se ha llevado el juicio. ¿Cual puede ser el motivo de seguir mintiendo con tan poco disimulo?

Pero tal vez sea más importante lo que no dicen que lo que sí dicen. Según las referencias (yo no he visto el reportaje), ha desaparecido del cuento el único autor del atentado. Jamal Zougam, que es la única persona de la que en la sentencia se afirma que puso una de las (12 ó 13) bombas. Así que todo el cuento se basa en humo, imaginaciones, suposiciones, y prescinde de los hechos (judiciales) firmes.

En realidad no me extraña. En su día me interesé, y seguí el asunto. Y como me gustan los cuentos, examinaba especialmente el guión, la lógica interna del asunto. Y si había algo que rascaba por todas partes era Jamal Zougam. Era imposible meterle en esa película, ni con calzador. Pero por otra parte era imposible acabar un juicio sin un solo culpable. De ahí el resultado: condenamos a Zougam, pero luego nos olvidamos de él en los bellos cuentos para niños.

Tiro de memoria. Hice un breve estudio de las apariciones de JZ en el sumario, que publiqué en un foro del 11-M (está cerrado), y lo que resultaba es que no tenía participación como miembro en ninguno de los grupos supuestamente relacionados con los atentados. Ni en el grupo del Chino, ni en el de Lamari, ni en el de Virgen del Coro.

Sí, conocía a muchos de ellos, y trataba ocasionalmente con uno u otro. No en vano tenía una tienda popular en la zona. Y fue detenido por haber vendido las tarjetas de teléfono que se supone que montaban las bombas, al menos la bomba extraña de Vallecas. Ojo al dato: vendido. A tocateja; por dinero. Somos amigos terroristas, nos vamos a jugar la vida y probablemente a suicidar, pero el material me lo pagas, ¿eh?

Acojonante. Muy preocupado por unos eurillos, y absolutamente despreocupado por el atentado. Al punto que la noche anterior, en vez de reunirse con los colegas y ayudarles a montar las bombas, y estar arropado y dándose ánimos con el resto del grupo, Zougam se fue al gimnasio de 10 a 12. Cosa de estar en forma.

Después del atentado, también siguió haciendo su vida normal. Atendiendo su tienda, y viviendo en su casa. A pesar de que sabía que había aparecido una bomba que tenía que llevar una tarjeta vendida por él, y estaba pillado.

Le detuvieron por la tarjeta. O tal vez por costumbre, porque no era la primera vez. En realidad se trataba de una especie de “sospechoso habitual”, al que nunca habían condenado por nada. Pero no le condenaron por la tarjeta. Todavía no es ilegal vender cosas a terroristas si no sabes que los son. Le condenaron por reconocimientos.

Su foto estuvo en los periódicos y televisiones desde el principio. Fue el primer detenido, y eso da mucha popularidad. Y fue reconocido en los trenes, ¡vaya que si! Lo malo es que fue reconocido en trenes distintos en el mismo momento, como si fuera muchas personas a la vez. ¿Malo? No tanto, eso tiene arreglo. Se llama valoración de la prueba. Procedimiento por el que los jueces deciden en conciencia a ti te creo, a ti no, y se acaban las inconsistencias. Eligieron dos testimonios. Dos mujeres. Extranjeras, con los papeles sin arreglar del todo, si no recuerdo mal. Una declaró a los trece días, y se olvidó mencionar que iba acompañada por una amiga que podía corroborar (o no) su reconocimiento. La otra, la amiga olvidada, lo hizo año y pico después. Así, de repente, y no recuerdo el motivo que alegó para el lapso.

¿A alguien le extraña que en la película de Tele5 haya desaparecido el único autor del atentado? A mi no. Sólo entiendo lo de Zougam si se trataba de un culpable (sin pruebas)  que ignoraba su propia culpabilidad. Cuando lo intenté, yo no lo pude encajar en el cuento. Tal vez vea la serie. Me interesa saber si han hecho un poco de matemáticas. 13 bombas; ¿cuántos nombres? ¿Qué estamos haciendo respecto a los nombres que faltan? Y así sabremos si queremos saber, o no queremos saber.

El 11-m, y lo que colea, es algo especialmente deprimente. Y no sólo por el drama que supuso a los afectados, y para el colectivo nacional, sino también porque aun hoy sigue siendo la prueba visible de que somos un país de mierda. Y sin arreglo. Propongo un experimento. Aceptar la mayor (la versión oficial), y examinar las consecuencias.

Se puede ver fácil. Basta imaginar qué cambiaría si este fuera un país más o menos normal. O qué tendríamos que hacer para parecer un país normal. Por ejemplo, en un país normal el 95% de la gente creería lo que le cuenta Faisán el Veraz sobre aquel atentado, porque no sería imaginable que el ministro del interior te mienta en una cosa así. Es un buen punto para empezar; llegaremos a la normalidad sobre la base de la confianza en lo que dice Ruby. Tomaremos por buena la película de Producciones Rubalcaba.

Ya puedo imaginar al Faisán emocionado de contento por esta actitud, pero se equivoca. Porque aceptada su versión (que sabemos razonablemente lo que pasó), el siguiente paso en un país normal es preguntarse si el sistema de policía y justicia ha hecho ya su trabajo, o hasta qué punto queda trabajo por hacer. Y qué tal ha ido la cosa hasta el momento. Y el mensaje que se recibe por todas partes es que el caso está juzgado y el “estado de derecho” ha concluido lo fundamental de su función. Y empezamos a joderla, porque preguntamos: ¿y cuantos de los que pusieron un bomba en el tren han sido condenados, y cuantos quedan por encontrar y juzgar? ¿Qué esfuerzo se está haciendo por poner nombre y localizar a los que faltan, si falta alguno?

- Bah, dice Ruby, tenemos a uno,  y los demás se suicidaron en Leganés. No hay más caso.

¿De verdad que no hay más caso? Pues no me salen los números. En Leganés murieron siete. Mas un condenado, son ocho. Luego me faltan cinco (para 13 bombas).  Queda por resolver, si nos creemos a Producciones Rubalcaba a pies juntillas, la friolera del 38% del caso. Más de una tercera parte.

Hay cinco multi asesinos libres. Estadísticamente, 15 asesinatos por cada terrorista del que ni siquiera sabemos el nombre, y 141 heridos.  Ese caso que aparentemente ya se ha juzgado y acabado, tiene 73 asesinatos terroristas sin resolver, policial y judicialmente, y 706 lesionados. ¿Esto es hacer justicia en un país normal, o en un país normal la misión número uno de un ministro de justicia sería señalar, localizar y llevar a juicio a los cinco monstruos que andan sueltos por ahí, probablemente entre nosotros?

Pues si no basta para deprimirse que el país acepte este estado de cosas con naturalidad, y sin mayor exigencia, hay detalles que lo hacen peor todavía. Dos detalles importantes.

1) Tienen en la cárcel a uno de los participantes en el atentado, siempre según el relato de Producciones Rubalcaba que hemos decidido creer . Y no han conseguido ni que confiese, ni que cuente como fue. Sería la forma más fácil de resolver el caso.  ¿A qué esperan?

2) Con los de Leganes hay más que problemas. Según la instrucción de del Olmo, los atentados fueron obra de los suicidas de Leganés. Los siete conformaban un comando local que reivindicó la masacre en nombre de Al Qaeda. Muy bonito, pero a ninguno de los guionistas parece preocuparle el hecho de que el único condenado como autor material, Jamal Zougam, no tenía una relación de grupo con esos siete. Y apenas una relación muy tangencial, como la que se puede esperar de un tendero con los vecinos del mismo barrio.

Tampoco les preocupa a los guionistas el sorprendente detalle de que uno de los del piso de Leganés sí ha podido ser juzgado, porque se escapó antes de la explosión. Abdelmahid Bouchar, apodado el galgo de Leganés [-->]. Y la sentencia dice que no fue de los 13 de las mochilas bomba.

El juicio del gran Bermúdez no cambió mucho las cosas, pero el Supremo sí:

… del cúmulo de datos manejados en la resolución aquí impugnada resulta que, al menos algunas de las personas que perdieron la vida en la explosión del piso de Leganés, constituían un grupo organizado, y habían intervenido en la ejecución de los actos terroristas del día 11 de marzo de 2004. La procedencia de la dinamita; la relación de alguno de los fallecidos con los proveedores de aquella; los datos relativos a la obtención y a la ocultación de los explosivos; los elementos que se refieren a la confección de los artefactos; y, especialmente, los objetos encontrados en el desescombro del piso de Leganés tras la explosión provocada por sus ocupantes demuestran la vinculación de ese grupo con los atentados del día 11 de marzo.

Explica que como muertos no se les ha podido juzgar, pero que “al menos algunos” debieron de intervenir en la ejecución. Solo que entre las pruebas que menciona no hay ninguna que señale su participación en la colocación de bombas, sino en los alrededores de la colocación. Y, ¡oh casualidad!, el único que estaba en Leganés y sí fue juzgado, resultó absuelto de la participación en el 11M.

En resumen: si pensamos, en plan optimista, que de los siete de Leganés cinco participaron en la colocación de bombas, entonces se habría resuelto casi la mitad del caso. Y esa es la hipótesis optimista (5 de 7); que no se ha resuelto ni siquiera la mitad de lo que hay que resolver. Que hayan muerto solo quiere decir que no se les puede juzgar. Pero no quiere decir que no se pueda, y se deba, resolver policialmente el problema de quién puso las bombas. Y en lo que estamos es en cualquier punto entre no haber resuelto el 38% del caso, y no haber resuelto el 77%, si dos de los de Leganés -al menos algunos- fueron autores materiales.

¿A que esperan para resolver el caso? ¿Qué esperamos para exigirlo? Tal vez a ser un país normal. Sin Faisanes, vaya.

Nota para “conspiranoicos”: Puede que sea mucho mejor dejar de preguntar qué estalló en los trenes, y empezar a preguntar quién puso las bombas. Yo creo que se entiende mejor.

Documentación:

Sentencia del Supremo sobre los atentados del 11 de marzo.

Así se llamaba la serie de Fernando Múgica, en El Mundo, a cuenta de los detalles incomprensibles de la investigación sobre el 11M: los agujeros negros. Y siete años después seguimos practicamete igual que cuando Múgica escribió los artículos:

  • No sabemos el nombre de ninguno de los terroristas, salvo Jamal Zougam – que no se lo cree ni Faisán el Veraz.
  • No sabemos qué pasó con los restos de los vagones que estallaron, ni por qué.
  • No sabemos la composición real de los explosivos; aunque sí sabemos que al menos parte de los explosivos no tiene relación ni con Mina Conchita ni con los moritos.
  • No sabemos donde fueron a parar, ni por qué, los montones y montones de restos de explosivos que recogieron los Tedax para analizar.
  • No sabemos quién puso la Skoda Fabia en Alcalá de Henares, con ADN de suicidas de Leganés, después de los atentados.
  • No sabemos por qué cuando van a analizar unos restos de explosivos de la Reanult Kangoo, llevan también como muestra a comparar un ejemplo de Goma 2 ECO, contaminada con Metenamina, que curiosamente coincide con lo que había en la furgoneta.
  • No sabemos el significado de los suicidas o no suicidas de Leganés, pero no hay pruebas que los relacionen con los atentados del 11M.
  • No sabemos de qué va la mochila de Vallecas, pero sí sabemos que no era como las de los vagones.

Así que seguimos donde estábamos al principio. Pero cierta con remota esperanza. A veces asoma un juez, en este caso jueza, por una esquina del cuadro, y tira de los hilos de los que nadie esta ahora ha tirado. Supongo que para estupor de Llamadme Alfredo, que se dedica a ascender y a premiar a aquellos a los la juez Coro Cillán imputa. Destrucción de pruebas, ocultación de pruebas, y no colaboración con la justicia. No son malas imputaciones para un poli, ¿eh? ¿Imputados en las listas? No; es peor. Imputados en los “puestos de confianza” de la policía, y nombrados después de la imputación.

El último pasito, en Libertad Digital:

Al día siguiente de los atentados ya estaban destruyendo pruebas.

Payasada Nacional en su máximo esplendor.  El fiscal Bautista, o sea Pumpido, o sea el gobierno, no cree que los acusados por el caso Faisán, o sea el gobierno,  son acusables de “colaboración con banda armada”. Sólo de revelación de secreto. Y la razón es tan evidente que la puede ver cualquiera.

no se puede demostrar que los acusados compartieran las finalidades y los objetivos de la organización terrorista.

Sorprendente sutileza jurídica, que parece ser de resultado variable, o según convenga. Por ejemplo, en la investigación del 11 M, tres acusados de “colaboración con banda armada” en un delito supuestamente cometido por un grupo islamista, no podían en ningún caso compartir las finalidades de la banda, puesto que ni siquiera eran musulmanes. Los dos hindúes, Suresh Kumar, Vinay Kholy, y Suárez Trashorras. [-->].

Y hay un caso aun peor, también relacionado con el 11-M. Sánchez Manzano, también para evitar la juez que le ha tocado …

afirma que los hechos que se le imputan no supondrían un delito de encubrimiento sino de colaboración con banda terrorista

Es de suponer que en este caso la fisclía pondrá el grito en el cielo y se negará en rotundo a que el caso salga del juzgado de Coro Cillán. Y ajo y agua, Manzano. Aunque me caben dudas. Nuestra cándida fiscalía parece capaz de cualquier virguería, incluso de prescindir de las sentencias del supremo que se molestan en explicar la esencia del delito de colaboración con banda terrorista:

La esencia del delito de colaboración con banda armada consiste en poner a disposición de la misma, conociendo sus métodos, determinadas informaciones, medios económicos o de transporte, infraestructura o servicios de cualquier tipo, que la organización obtendría más difícilmente -o en ocasiones le sería imposible obtener-, sin dicha ayuda externa, prestada precisamente por quiénes, sin pertenecer a ella, le aportan su voluntaria aportación. Por ello el delito de colaboración con banda armada incluye aquellas acciones que, realizadas voluntariamente con este fin, facilitan cualquier de las actividades de la organización, y no solamente las acciones armadas. Y ello prescindiendo de la coincidencia de fines, pues lo que aquí se sanciona no es la adhesión ideológica ni la prosecución de determinados objetivos políticos o ideológicos, sino el poner a disposición de la banda armada determinadas aportaciones, conociendo que los medios y métodos empleados por la organización consisten en hacer uso de la violencia, es decir, del terror y de la muerte.

¿Y bien? Pues que no sería de extrañar que Manzano y Bautista tengan razón simultáneamente, aunque defiendan exactamente lo contrario. Y que el delito de colaboración con banda terrorista necesite la coincidencia de fines, y al mismo tiempo no la necesite. Según. Según el polvo del camino,  según eso que llaman “derecho creativo”, y otras garzonadas.

Y luego pedirán que les tomemos en serio, y no nos riamos. Pero me temo que  Pacheco tenía toda la razón.

¿Cómo es posible que el ministerio del interior de un país que se imagina civilizado, y democrático, trate de escaquearse de contestarle a la justicia la identidad de los artificieros que recogieron pruebas el 11-M? Y antes de eso, de explicarle a la justicia el protocolo de actuación de esos artificieros.

Estamos hablando de la cadena de custodia del arma del crimen del peor atentado terrorista cometido en España. ¿Puede haber algo más sagrado que eso? Pues resulta que en el gobierno, nada menos, hay un pájaro – Faisán, conocido como El Veraz, que antes quería saber mucho – o eso decía,  y ahora quiere que nadie sepa nada. Y antes que nadie, la justicia. Algunos podrían pensar si el pájaro no merecerá una jaula, sin llaves.

Parece que ayer han salido por fin a la luz unas puntitas de hilillos de los que tal vez se pueda tirar. Nombres de policías, a las órdenes de Sánchez Manzano, que recibieron las pruebas que no están. Lo que produce otras preguntas insoportables. Como, ¿por qué se va a poner un policía a esconder o destruir por su cuenta los restos analizables de una explosión? Y si eso resulta difícil de contestar, muchísimo peor es explicar lo mismo, pero con dos policías por su cuenta. (0,01 x 0,01 = 0,0001) Y sin duda hay más de dos policías.

¿Cómo ha sido posible tal despropósito? Ayer empezamos a saber …

  • Aquí mando yo, dijo Sánchez Manzano cuando le señalaron que estaba rompiendo la cadena de custodia.
  • Algodones impregnados de explosivo, entregados, que nunca han aparecido.
  • El primer atentado donde no se ha podido hacer un informe técnico ocular de la recogida de pruebas (les quitaron las pruebas)
  • Las pruebas no se llevaron donde se debía.

La sentencia confiesa que no se sabe cual fue el explosivo:

todo o gran parte del explosivo era Goma 2 ECO de Mina Conchita

¿Todo o gran parte? ¿Sin cadena de custodia? Eso nos produce no una pregunta insoportable, sino una afirmación insoportable: los autores imaginarios y no juzgados (ni concretados) del atentado, están incrustados en el relato sobre la base de la posesión de Goma-2 Eco. En exclusiva. Lo de “gran parte” introduce en la ecuación la existencia de autores sobre los que no se sabe nada. Y el único autor material condenado, una de doce bombas, está en la misma circunstancia. Tiene una relación circunstancial, y completamente inverosímil, con una bomba que no estalló y que tenía Goma-2 Eco en exclusiva. Y fue condenado por unas ruedas de reconocimiento, después de que su cara saliera en todos los telediarios. Y es sabido que los reconocimientos de personas que previamente no conocía el testigo son, con diferencia, la mayor fuente de errores judiciales.

Así estamos. Con un fulano conocido como El Faisán, o El Veraz, al mando de un ministerio que hace lo posible porque no se note que se rompió la cadena de custodia de unas pruebas que, muy probablemente, podrían señalar a unos autores del atentado desconocidos. Pájaro que, por cierto, llevó a su señorito al poder bajo el lema de queremos saber. Y España tan tranquila.

Un dato más a recordar. Lo normal es que en un atentado con una sola bomba sean perfectamente capaces de definir el explosivo con toda precisión. En todas partes, pero especialmente en España, que tiene mucha experiencia con el terrorismo. El 11M estallaron no una, sino doce bombas. Y dos de ellas, controladas por los artificieros. Y seguimos sin saber lo que estalló en los trenes. ¿Cual es la posibilidad de que ocurra eso de forma “natural”?

Pero Espàña y yo somos así, señora. Saco el dibujo sobre el galope del Faisán (la preferencia de los españoles respecto al candidato del PSOE) del blog de Santiago González.

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