11-M


La canción del verano

No sabemos quien pensó, ordenó, y organizó el atentado.

No fue ETA.

Desaparecieron las pruebas fundamentales sobre los explosivos. Vagones y muestras.

No fue ETA.

No sabemos quién puso las bombas (menos uno).

No fue ETA.

No había metralla, como en la mochila bomba señuelo.

No fue ETA.

Ni un cachito de restito de telefono, como el de la mochila bomba señuelo.

No fue ETA.

Los perros especialistas no olieron explosivo en una furgoneta que acababa de estar llena de explosivo.

No fue ETA.

Constan pruebas falsas, colocadas meses después.

No fue ETA.

Bermúdez miente sobre “caminito de jerez”.

No fue ETA.

Y así, hasta el infinito.

Tal cual. En los periódicos, en las radios; por doquier. Se me ha ocurrido ver la telebasura, y exactamente lo mismo. Tres especialistas. Un abogado, un guardia civil, y un militar. Y tertulianos, entre los que hay dos que están contentos con la sentencia. Y su presencia resulta en que los especialistas apenas pueden ilustrarnos, porque “no fue ETA”. Y cuando nos aburrimos de que no fue ETA, pasamos a que si el partido tal hizo cual, y el partido cual hizo tal.

Se llama España, y es un país básicamente canalla. ¿Con todo lo que hemos discutido y hablado del asunto, y después de diez años, no podemos ponernos de acuerdo en lo que sí se sabe seguro; lo que se sabe con poca seguridad; y lo que no sabemos y deberíamos de saber? No sé, por ejemplo, ¿quién lo pensó, y quién puso las bombas?

No, no podemos. Y no fue ETA.

Un descarnado retrato de la justicia, por vía de dos entrevistas. En El Mundo, de Casimiro García Abadillo al juez ponente del 11-M, Gómez Bermúdez; y en Europa Press, al fiscal Javier Zaragoza.

Pero desgraciadamente no solo nos permite ver cómo funciona la justicia en España. También nos da una buena perspectiva de cómo funcionan sus gobiernos (y por tanto sus partidos políticos). Y lo que es peor; supone una gran muestra de la sociedad española en general.

No hace falta perderse por las innumerables ramas del caso. Basta concentrarse en el núcleo del problema. Los autores, y el condenado. Esa es la función de un sistema de justicia. Supongo. Averiguar quién ha cometido el crimen, y condenarlo. Y además, pero sólo además, hacer lo mismo con todos los que hayan colaborado en distindo grado con la comisión del crimen.

El 11-M es un caso resuelto

Eso nos dicen.

bermudez-el-mundo

Foto El Mundo

Lo dice el juez. Con una sutileza burocrática repugnante.

En los procesos penales no se resuelven todas las dudas. Se limitan -y lo dice la sentencia al comienzo- al objeto del proceso penal, que es ver si un hecho es constitutivo de delito y si las personas acusadas son o no responsables de él.

No voy a discutir con los doctores de la Iglesia. Si Bermúdez lo dice, seguro que ese es el objeto del proceso penal. Pero entonces, ¿de quién es objeto averiguar quién ha cometido el crimen, y presentarlo al “proceso penal”? Porque si tu tienes un mínimo de 13 autores (13 bombas), y un solo nombre de autor, y un solo condenado, resulta un poco jodido hablar de un caso resuelto. Pero como ese problema no es el objeto del proceso penal, que le den por saco al problema.

Luego, los resultados nunca son redondos.

¡Ah! Entiendo que Bermúdez nos está diciendo que es un caso resuelto, pero nada redondo. Solo es redondo en 1/13, o un 7%. En el caso de que los mismos 13 que pusieron las bombas fueran los que decidieron el atentado, y los que lo organizaron y ensayaron. O sea, que probablemente es mucho menos de un 7% de redondo. En mi libro, eso es un caso manifiestamente no resuelto. Pero doctores tiene la iglesia.

Sigamos el hilo de la disculpa oficial. De la mano del fiscal Zaragoza.

El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, ha asegurado que la investigación sobre el 11-M “llegó hasta donde pudo” y que “quizá los propios autores intelectuales del atentado pueden ser los que fallecieron en Leganés”

Seguro. Seguro que quizás pueden ser. El problema es que cuando quizás pueden ser, resulta que también quizás pueden no ser. Y nos importa una higa. Eso es lo que quiere decir, exactamente, “es un caso judicialmente resuelto”. Que nos importa una mierda averiguar quiénes fueron todos los que nos mataron, y en su caso detenerlos y condenarlos. Porque, ojo, no se trata solo de averiguar quién pensó / decidió el atentado – como dan a entender Bermúdez y Zaragoza. Se trata de que la disculpa de Leganés solo da de sí lo que da de sí. 7 fulanos, en el mejor de los casos. Más un condenado, son ocho. Y quedan cinco para completar los 13 que pusieron las bombas.

Hay dos formas de resolver un caso judicial. Digamos dos casos extremos.

1. Sistema canalla.

Pillamos a un “sospechoso habitual”. ¿Es culpable? -Estoy convencido de que es “yihadista”- dice Bermúdez. Porque es que le habían detenido otras veces antes, sin encontrar ninguna prueba para condenarle. Acojonante.

¿Y los demás? Bueno, los demás no son el objeto del proceso penal. Puede que fueran los de Leganés, y puede que no. El pequeño detalle de que el único no-muerto de Leganés no participara en los atentados, solo debe ser un problema de mala suerte o así. Y respecto a los cinco que faltarían, en esta hipótesis completamente especulativa, puede ser que hayan ido muriendo en diversas acciones terroristas en montañas lejanas. Puede ser que tengamos una vaga idea sobre 12 de los 13 autores materiales del atentado. Y puede ser que también tengamos una vaga idea sobre la autoría intelectual,  motivación, objetivo, etc. ¡Caso resuelto!

2. Sistema no canalla.

Lo siento. De momento solo hemos resuelto -como mucho- un 7% del caso. Es terriblemente complicado, y resulta imposible pretender resolverlo al 100%. Pero podemos mejorar mucho, y lo vamos a hacer. Por ejemplo, podemos conseguir que Zougam confiese y cante. Con toda una vida por delante en la cárcel, tenemos muchas posibilidades de palo y zanahoria. Ya lo tenemos en aislamiento. Solo necesitamos convencerle para que nos dé los detalles antes de que se vuelva loco. Y no debería de ser tan difícil. Los “yihadistas” de verdad suelen acabar confesando, y convirtiéndose en héroes entre los suyos. No tiene nada que ganar no confesando.

Además, os prometemos todo el esfuerzo posible para ir resolviendo cada uno de los nombres de los que pusieron cada una de las bombas. Si están muertos, no les podemos juzgar. Pero podemos presentar las pruebas policiales que nos convenzan de que cada bomba tiene un nombre. O todas las que se pueda, con todos los recursos y posibilidades que tenemos. Es lo menos que les debemos a las víctimas. Saber.

Lo de Zougam es acojonante. Repito:

Le digo que Zougam es un radical yihadista. Yo no tengo ninguna duda, pero ninguna, ninguna.

Ya, pero se trata de saber que puso la bomba, no de estar convencido de que sea yihadista. Y cuando sabes que puso la bomba, no necesitas ningún convencimiento de que sea yihadista. O bombero torero. Ese convencimiento no sirve de nada. Si acaso sería útil el conocimiento -no el convencimiento- de sus contactos y relaciones reales con el mundo yihadista. Para seguir investigando, y resolviendo otros nombres. Pero ese convencimiento de que es yihadista solo parece un capotazo para tener a alguien al que encalomar el caso. Y decir, -¡caso resuelto!-.

Esto es lo que hay. Y el aplauso y satisfacción de la inmensa mayoría.

Como ejercicio inútil, pero moral, se puede firmar la petición de investigar el 11-M que hace Gabriel Moris. Aquí:

Es que el título estaba ocupado.

Recordemos muy rápido.

- A Zougam lo detuvieron por vender la tarjeta que apareció en la mochila de Vallecas.

- Y lo condenaron porque le vieron en los trenes antes de que estallaran. En diferentes trenes al mismo tiempo, pero Bermúdez decidió que unos testimonios eran guay, y otros ful, y así no había contradicción.

* La justicia ha aceptado la denuncia por falso testimonio de las testigas guay de Bermúdez, porque hay motivos para sospecharlo. Los mismos motivos que cuando Bermúdez decidió que eran chupi.

* La justicia acaba de ordenar que se tome declaración al socio de Zougam que realmente vendió las tarjetas. Bermúdez no necesitaba tal expediente, y ahora se cnsidera que eso pudo producir indefensión.

Tiene guasa. Zougam no vendió la tarjeta, pero sí se encargo de atender la protesta de El Chino, al día siguiente, porque le habían timado con los saldos. ¿Es imaginable unos terroristas que van a hacer el 11-M, negociando y timándose entre sí con unas putas tarjetas de pre-pago?

O sea, las dos claves del proceso y condena de Zougam están en cuestión. Pero Zougam es el único detenido por poner bombas el 11-M. Mientras España mira para otra parte. Probablemente son pocos los españoles que sepan quién es Zougam. La vergüenza nacional. La mayor, quiero decir.

Mejor comprar El Mundo, que si no quiebra. Y dejaríamos de divertirnos con Ruiz de Elvira.

Por seguir recordando, otras entradas de a serie.

Hay motivos judiciales para pensar que es falsa la única prueba para condenar al único encarcelado como autor del 11-M. Según nos cuenta hoy El Mundo. Pero eso da motivos (obliga, en realidad) a pensar otra serie de cosas.

- Que Gómez Bermúdez es lo que parece.

Un genio, el fantoche. Tenía un montón de “pruebas” testificales que aseguraban haber visto a Zougam en los trenes. Lo malo es que en trenes diferentes, y a la misma hora. Y va el angelito y elige a las dos rumanas, ¡porque le ofrecían más credibilidad! Acojonante. ¿Más credibilidad es suficiente credibilidad? ¿Ha estado Bermúdez alguna vez en Rumanía? ¿Sabe cómo es la basca que hay allí? Tal vez no se le ocurrió que es más difícil juzgar la “credibilidad” de alguien cuya cultura y milagros no conoces. Tal vez no pensó que algo raro pasaba con esos testimonios, con tanto entusiasmo de la gente por ubicarlo (perdón, recordarlo) donde fuera menester. Tal vez no pensó que como extranjeras sin permiso de trabajo, eran especialmente bizcochables por la policía (o quien sea). Tal vez no pensó que manda cojones decidir un año después que sí, que ¡venga!, vamos a recordar y a declarar para reconocer. Tal vez, pero se lo va a creer Rita la cantaora. Credibilidad “sin fisuras” -dijo-, tú. Excusatio non petita.

- Que el juicio fue una farsa.

- Que la instrucción fue una farsa.

- Que la investigación policial fue una farsa.

- Que los españoles somos una mierda despreciable, hoy, empeñados en mirar para otra parte, y en silbar, cuando nos producen una masacre en casa.

Y no miremos solo a Rubalcaba. ¿Qué esta haciendo Rajoy para descubrir, detener, y hacer juzgar a los autores de la masacre? Ni siquiera simula interés, el hideputa. Eran trece bombas. O doce bombas y una mentira colosal. Zougam, ahora presunto falso autor condenado por Bermúdez, no era disculpa para no seguir buscando a los otros doce. O a los otros once, y a los magos productores de la asquerosa mentira.

el-mundo-11m-rumanas-zougam

Trascribo de El Mundo:

Imputadas por falso testimonio las testigos clave contra Zougam.

La juez ve indicios de delito y cita a declarar a las dos mujeres rumanas que dijeron haberle visto en los trenes del 11-M.

Seis años después de lo juicio de los atentados del 11-M, la prueba que envió a prisión al único condenado por colocar bombas en los trenes tendrá que repetirse de hecho en un juzgado de Madrid.

La juez Belén Sánchez ha citado a declarar como imputadas a las testigos C-46 y J-90, las dos mujeres rumanas que dijeron identificar a Jamal Zougam en el tren de Santa Eugenia, al apreciar con nuevos documentos, que eran desconocidos entonces, que existen indicios de que han podido cometer un delito de falso testimonio. La declaración, sin precedentes en un asunto de esta trascendencia, se producirá el próximo 2 de octubre.

Jamal Zougam fue condenado como autor material de la masacre de Madrid en la que murieron 191 personas.

Sigue en página 14.

Añadido. Observo, asombrado, que hay quien está de acuerdo con mi deprimente conclusión.

velardedaoizAñadido 2: Luis del Pino tiene un buen resumen sobre la actuación de estas rumanas, y sus consecuencias:

Viejecita

Hablando del 11M

Espero que salga bien el enlace, que se lo he copiado a  Chigorin en el blog de Santiago Gonzalez, y allí ponen todos unos enlaces superferolíticos que a mí no me salen.

Es para firmar una petición, con el Change.org , para que se reabra la investigación sobre lo de los trenes.

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Ya sabemos, Mariano, que pedir la cárcel para terroristas multi-asesinos es pedir demasiado en esta España de buen rollito con los terroristas. Y todavía más en esta era mariana del “far niente”, aunque no sea “dolce”. Y por eso no te recordaremos que hay entre un mínimo de cinco y un máximo de doce terroristas que pusieron una bomba el atentado del 11-M, y que no están en la cárcel. Ni siquiera sabemos sus nombres.

Eso no es problema en España, hoy. Podemos seguir  viendo Teledeporte  con toda tranquilidad. Pero hay un detalle que le debería producir cierta quemazón a un asno soberbio con pretensiones de hombre de estado. La historia. Que posiblemente sepa comprender el desinterés del gobierno Zapatero por averiguar el nombre de los otros doce asesinos que pusieron bombas el 11-M, y no son el dudoso Jamal Zougam. Pero, ¿crees tú que comprenderá el mismo desinterés del gobierno Rajoy por saber el nombre de los terroristas?

Yo creo que no. Aunque también creo que te puede dar lo mismo, ya que esas cosas no salen en el Marca. Eso que leen las personas “normales”, como tú. Pero, no siendo una persona normal, y siendo lo suficientemente gilipollas como para haberte votado, no tengo más remedio que aprovechar la efeméride, y recordarte que seguimos sin saber quién puso las bombas el 11-M. Los nombres, Mariano. Menos uno, que no podría resultar más difícil de creer.

No sé; tal vez podrías intentar contemplar la posibilidad de disimular un poco, y hacer como si tuvieras algún interés por perseguir, o al menos descubrir a los autores del peor atentado terrorista en toda la historia de España. Imagina; podrías permitir que los más soñadores piensen que no estamos condenados a padecer eternamente  gobiernos entre calzonazos y miserables.

¿Tal vez te parece una labor hercúlea? ¿Ni siquiera sabes por dónde empezar? Te echamos una mano. Se trata de ir mejorando la información que proporciona esta lista, que sale (se deduce) directamente de la sentencia del Tribunal Supremo:

  • Bomba nº 1: Tal vez Jamal Zougham. Condenado. En la carćel.
  • Bomba nº 2: Tal vez alguno de los suicidados en Leganés.
  • Bomba nº 3: Tal vez alguno de los suicidados en Leganés.
  • Bomba nº 4: Tal vez alguno de los suicidados en Leganés.
  • Bomba nº 5:  Sin atribución. Paradero desconocido.
  • Bomba nº 6:  Sin atribución.  Paradero desconocido.
  • Bomba nº 7: Sin atribución.  Paradero desconocido.
  • Bomba nº 8: Sin atribución.  Paradero desconocido.
  • Bomba nº 9:  Sin atribución.  Paradero desconocido.
  • Bomba nº 10: Sin atribución.  Paradero desconocido.
  • Bomba nº 11: Sin atribución.  Paradero desconocido.
  • Bomba nº 12: Sin atribución.  Paradero desconocido.
  • Bomba nº 13: Sin atribución.  Paradero desconocido.

Porque hablando de soñar, se puede pensar que ese sería un sistema inmejorable para poder soñar que nos tenemos algún respeto y consideración. Supongo que te puedes hacer una idea del problema. Si ni siquiera nosotros nos respetamos, ¿quién cojones se puede esperar que nos vaya a respetar? Yo diría que absolutamente nadie. Y entonces parece claro que el negocio es bueno. Un comienzo de principio de posibilidad de respeto, a cambio de un precio de nada. Total, un poquitín de disimulo. ¿Tú que opinas, Mariano? ¿Ha sido gol?

Hay días que hay tanto de lo que hablar, que no se puede hablar de nada.

Yo me quedo con Zougam.

13 bombas, un solo colocador de bombas condenado. Condenado porque le vieron en los trenes, y con mochila. Solo que le vieron en muchos trenes al mismo tiempo. Lo que implica necesariamente que muchos de los testimonios son falsos, o equivocados. De entre los testimonios eligieron dos, coincidentes. Pero coincidentes un año después de los atentados, porque la segunda testigo tardó todo ese tiempo en presentar su testimonio. Y las dos testigos acabaron con un beneficio económico, nada desdeñable, y presumiblemente derivado de su testimonio. ¿Interés?

Sí, hay testimonios en sentido contrario, según los cuales Zougam estaba durmiendo en su casa. Pero no son admisibles, porque son familia. Están, por tanto, interesados.

Ahora ponte en la piel de un juez muy dado a las medallas. Con el caso penal más importante de la historia de España. Según se ponga más estricto o menos estricto aceptando lo que dicen las dos rumanas, en tan extrañas circunstancias, depende que el juicio acabe con un autor del atentado, al menos uno, o con ningún autor material.

Bárcenas no es del PP; lo de los Pujol es que atacan a Cataluña; los EREs de Andalucía son cuentos chinos; Bildu no es ETA; y las rumanas, las testigos más fiables de la tierra, según super-Bermúdez.

¿De qué decías que querías hablar? Porque yo de nada.

Es muy probable que la mayor parte de los españoles no sepan quién es Jamal Zougam. O no se acuerden de cuando su cara salía en todas las teles y periódicos, como primer y único detenido al que se acusaba de autor del 11-M.

Un caso curioso, Zougam. Tal vez una de las mayores vergüenzas de la historia de España, para oprobio de ese juez fantoche casado con la periodista satisfecha que todo lo sabe.

Teóricamente, Zougam es el mayor malo, jamás. Aunque solo le condenaron por poner una de las doce (¿o trece?) bombas del 11-M, al ser el único condenado, y el único nombre que se puede asociar a aquel horror, en el relato hace la función de “el” autor. Algo así como cuando De Juana Chaos personificaba la maldad etarra, pero con mucha más justificación. La diferencia es que cuando el malo de España era Juana, sabíamos toda su vida y milagros – porque nos la presentaban sin parar. Pero cuando el malo máximo es Zougam, la reacción es agredir a cualquiera que pregunte cualquier cosa sobre él.

Preguntar sobre Zougam es pecado en España. Es el único gran malo sobre el que no queremos saber nada. No tiene biografía. Y aun menos tiene detalles sobre su participación en los prolegómenos, o en los atentados del 11-M. Tampoco queremos saber que fue reconocido en los trenes atacados por una gran cantidad de testigos … solo que cada testigo le reconocía en un tren, o vagón, o estación diferente. Normal, dado que se habían hinchado a sacar su cara por la tele. Luego, los  bravos jueces eligieron -de entre todos los reconocimientos incompatibles entre sí- aquellos con los que se podía hacer un relato más o menos verosímil.

¿Por qué le habían sacado tanto por la tele? Por ser el primer detenido. ¿Y por qué le habían detenido? Por un no-delito. Por haber vendido la tarjeta del teléfono que apareció en la famosa “mochila de Vallecas”. Repito: vendido. Tú preparas con un gran equipo unos atentados como aquellos, pero las tarjetas de teléfono para las bombas se las vendes a tus compañeros. Cobrando. No sea que te vayas a ir al otro mundo con una factura sin cobrar.

Tampoco aparecen sus huellas ni consta su presencia en ninguno de los lugares que relacionan con el atentado. Ni pertenecía a ninguno de los extravagantes grupos de los que se dice que organizaron aquello. Pero dos testigos rumanas, en las más extrañas circunstancias, testifican algo que es lo que acaban eligiendo los jueces, y vale ya. Usted no pregunte más, que será un “conspiranoico”.

Vale; pues “conspiranoia”:

El Mundo, 24 noviembre 2012:

La juez cita a Zougam para saber si las testigos del 11-M mintieron

Joaquín Manso @ 24-11-2012 05:17

Madrid.- Permite defenderse al único condenado como autor material, que denunció por falso testimonio a las dos mujeres que le reconocieron.

El único condenado por poner las bombas del 11-M será trasladado desde la cárcel de Villena (Alicante) hasta los juzgados de la Plaza de Castilla de Madrid para que defienda en persona su proclamada inocencia.

En una decisión insólita, la juez Belén Sánchez ha reconsiderado su negativa inicial a citar a Jamal Zougam, a su familia y al testigo más importante sin que en el procedimiento que se sigue por falso testimonio contra las dos testigos que determinaron su condena se haya producido ninguna novedad relevante.

Lo que sí ha ocurrido un día antes, pero en otro juzgado situado a escasos metros, en el mismo pasillo, es que se dictó un sobreseimiento libre tras constatarse que esas dos mujeres rumanas acusaron en falso a este diario de coacciones.

El marroquí Jamal Zougam saldrá de la celda de aislamiento en la que lleva recluido desde marzo de 2004 –en la que está condenado a pasar el resto de su vida– para ser conducido en furgón policial desde Villena hasta Madrid, donde el próximo 18 de diciembre volverá a ofrecer la misma versión del 11-M que mantiene desde su detención: a la hora del atentado, dormía en su casa.

La juez podía haber optado que se le tomase declaración por exhorto ante los juzgados de la localidad alicantina, pero ha preferido valorar su credibilidad con su presencia física inmediata.

Como no es poco lo que hemos dicho del caso Zougam hasta ahora, no vamos a repetirlo. Baste con señalar dónde se puede encontrar:

Entre los mil detalles turbios del 11-M, la actitud sospechosa de la fiscalía durante todo el caso, como si fuera el cancerbero de algún misterio inconfesable. Desde el -¡qué más da cuál fue el explosivo!- hasta el – ¡fue Goma-2 ECO y vale ya!

Pues nada, vale ya.

Cuenta El Mundo [-->] que ayer estaba el fiscal jefe de cuando el juicio, Javier Zaragoza, dando un algo en un curso de verano. Y a un asistente, joven alumno, se le ocurrió preguntar lo obvio. Hay un audio por internet con el intercambio grabado. Esto está sacado de lo de El Mundo.

“En la sociedad se ha creado una impresión de que ahí hay algo que no se ha hecho de una forma correcta desde el punto de vista del interés social. Son muchas víctimas y no encontramos autores materiales directos o indirectos, y lo de indirectos lo digo de una forma muy tendenciosa porque ha tenido que haber algunos elementos que han actuado y no figuran en la sentencia”

Bueno, preguntó lo obvio, pero de una manera demasiado retorcida. Lo que le dio oportunidad a Zaragoza de salir por la puerta falsa. Lo malo es que es una puerta tan falsa, que parece muy indicativa la elección de esa respuesta que da vergüenza ajena.

“¡Que no hay autores materiales! Se suicidaron en Leganés. Pero si está muy claro…”, espetó. “¿Qué quiere usted, siempre autores materiales? ¿Pero usted se hace a la idea de lo que es una investigación?”, le preguntó, y añadió: “Usted sólo se fija en el resultado pero como el resultado no le satisface, piensa que es todo una farsa, pero no es así, no es así”.

El alumno lo podía haber hecho un poco mejor. Por ejemplo:

Si la fiscalía opina, en contra de la sentencia del Tribunal Supremo, que los siete de Leganés fueron autores materiales, eso nos da ocho – sumando el único condenado. Y hasta 13 bombas, faltan 5. Falta el 39% de los autores materiales, en el más optimista de los casos.

Si aceptamos la sentencia del Supremo, como debería de hacer cualquier fiscal normal, esta dice: “Al menos algunos de los de Leganés debieron de participar …”. Al menos algunos no es la mayoría, sino menos. O, como mucho, tres. Y eso quiere decir que faltan más de la mitad de los autores materiales. No ya  por capturar, juzgar, y condenar, sino siquiera por conocer.

Así que la postura de la fiscalía consiste en que no nos demos cuenta de que faltan por señalar entre casi la mitad  de los autores materiales, si somos optimistas, y notablemente más de la mitad, si aceptamos la sentencia del Supremo.

¿Qué motivo podría tener la fiscalía  para hacer una barbaridad así? ¿Y qué motivo tan poderoso puede tener para hacerlo con una caradura y desvergüenza de tal calibre?

La madre del cordero. El corazón de las tinieblas. Lo que sí puede hacer volar por las aires el caso 11-M.

En El Mundo:

Total, que la Audiencia, ante el recurso de los abogados de Zougam, obliga a corregirse a la juez que no admitió la demanda. Que supongo que es una forma de decir que sí hay hechos nuevos que el tribunal del 11-M no conocía. Todas esas virguerías  y memorias sobrevenidas de las testigos rumanas, que de paso sacan los papeles y un pastón.

La noticia anterior de la no admisión, también en El Mundo, pueden verse a través de E-Pésimo:

Mejor olvidarse de la chorrada del vagón recientemente aparecido, y tanto meterse con Torres-Dulce. Peanuts. Eso no tenía recorrido. Pero imaginemos que acaban echando para atrás la prueba principal (en realidad única) contra Zougam. Que da la casualidad de ser el único condenado por el 11-M. Todos los demás lo son por colaboración con banda terrorista (¿qué banda?), o imprecisiones similares, pero sin nada que los relacione directamente con los atentados en cuestión. Y da la casualidad de ser el único condenado por poner una bomba, claro. ¿Que pasaría?

Pues que de repente nos quedamos todos con cara de idiota, o disimulando – a la Rubalcaba. ¡Coño!, ¿y entonces, quién fue? Y tal vez empezáramos a mirar de una vez al ministro del Interior, ahora Fernández Díez, y a preguntarle: – ¿Sr. ministro, se puede saber qué están haciendo para averiguar quién puso las bombas el 11-M? Porque la respuesta, a juzgar por la sentencia del Supremo — según la cual “alguno de los de Leganés debió …” –, quedaría algo como:

  • Bomba nº 1: Jamal Zougham; condenado; en la carćel. Sin atribución.
  • Bomba nº 2: Tal vez alguno de los suicidados en Leganés.
  • Bomba nº 3: Tal vez alguno de los suicidados en Leganés.
  • Bomba nº 4: Tal vez alguno de los suicidados en Leganés.
  • Bomba nº 5:  Sin atribución.
  • Bomba nº 6:  Sin atribución.
  • Bomba nº 7: Sin atribución.
  • Bomba nº 8: Sin atribución.
  • Bomba nº 9:  Sin atribución.
  • Bomba nº 10: Sin atribución.
  • Bomba nº 11: Sin atribución.
  • Bomba nº 12: Sin atribución.
  • Bomba nº 13: Sin atribución.

O sea, algo así como, de trece bombas, tres “tal vez” y diez “no sé”. ¿Esa es la idea? ¿Eso es con lo que nos quedamos contentos?

Y en realidad, a ese respecto, da lo mismo si Zougam participó o no. La ignorancia es casi la misma. Pero haría más difícil que el ganado consiga su objetivo de no darse cuenta. Especialmente viendo la burrada que habrían hecho con Zougam, y hasta dónde estaban dispuestos a llegar.

Destaco otro párrafo de El Mundo. Es algo que he dicho (y comprobado en el sumario) mil veces:

En la investigación policial no se encontró ni un solo vínculo de Zougam con la célula islamista: no hay ni una llamada telefónica con él; no hay huellas ni rastro genético suyo en la casa de Morata ni en el piso de Leganés; todos los terroristas huyeron tras el atentado, pero él siguió con su rutina habitual. Y su socio Mohamed Bakkali confesó al juez y a este diario que fue él, y no Zougam, quien vendió las tarjetas telefónicas usadas en las bombas.

 –
 

Me ha gustado esta definición de Manuel Artero. Entrevista de Luis del Pino a un periodista de Informe Semanal, de cuando el 11-M. 15 min.

Tal vez alguien piense que vamos a olvidarnos del 11-M porque ya hemos conseguido quitarnos al innombrable de encima. Se equivoca.

¿Pero qué les pasa? No es que Jorge Fernández Díaz tenga pinta de ser el ministro más inteligente que ha ocupado Interior, pero tampoco será subnormal. Digo yo. ¿Como se puede afirmar, entonces, que “el 11-M es un tema juzgado y sentenciado”?

Ni siquiera aunque añada, como para contentar a todos, que ”si aparecieran nuevas pruebas se actuaría en consecuencia y se reabriría”. ¿Habrá que recordarle al ministro que no se ha juzgado “el 11-M”, sino a una serie de sospechosos de participar en el mismo? ¿Y que el resultado del juicio es la condena de uno entre trece terroristas que pusieron las bombas? ¿A eso le llama un caso “juzgado y sentenciado”? No sé, parece que mejor se dedicaría a otra cosa, porque de justicia, o policía (su paso previo), no parece que sepa nada.

Da vergüenza tener que decir cosas así, pero la labor de la policía, y por tanto de su ministro, es resolver los delitos. En primer lugar averiguando lo que ha pasado. Y en segundo lugar, poniendo delante de la justicia a unos sospechosos que esta acepte como culpables, y condene. ¿Quiere agarrase a la nebulosa de los suicidas de Leganés? Pues eran siete. Y al único que cogieron vivo, no participó en los atentados, según dice la justicia misma. Que, sí, es cierto, también añade: “algunos de los muertos en Leganés debieron de …”

¿Cuántos son “algunos de”, entre siete, cuando el único caso conocido del grupo, no puso bomba? ¿Tres? ¿Dos? ¿Uno? Pues que haga el ministro las cuentas, a ver cuántos le dan. Porque incluso si tiene la teoría de que la poli está para mirar para otra parte, y quiere creer en los siete de Leganés al completo, contra toda evidencia, le quedan cinco bombas sin aclarar. O sea, que en la más optimista de las situaciones le queda por resolver un 38% del caso. Una monada.

Pero nos dice que “es un tema juzgado y sentenciado”, salvo que aparezcan nuevas pruebas. ¿Las está buscando? Pregunto. Porque las pruebas no suelen tener mucha costumbre de “aparecer” por sí mismas.  Normalmente solo “aparecen” cuando hay detrás un equipo eficiente buscando y rastreando con gran tesón. Y recursos para el equipo. Esas minucias de las que se tienen que encargar … ¡joder, los ministros! ¿Pero cómo se puede esperar que un ministro que considera el tema “juzgado y sentenciado” esté preocupado por asegurar que hay el mejor equipo posible resolviendo el caso, y que está suficientemente dotado? La respuesta recuerda mucho más a aquel famoso “ni hay pruebas, ni las habrá”. Al menos, la pinta es que está haciendo todo lo posible por ello. Por ejemplo decir, con un par, que no hay más caso. Mientras no “aparezcan” más pruebas por arte de magia, etc.

Una para periodistas. Para los pocos que no esconden que sí hay caso. Luis del Pino, el Mundo, EsRadio, por ahí. ¿No sería hora de empezar a atosigar al ministro, preguntándole todos los días qué está haciendo hace para pillar a los -entre 5 y 11 – que faltan? ¿Y de averiguar, al menos policialmente, cuántos de los de Leganés, si acaso alguno? Porque con ese “al menos algunos … debieron” de la sentencia, nos quedamos con la duda de si hemos resuelto, de momento, o un triste 68% del caso, o un escandaloso 8%. Tampoco sería ninguna broma empezar a pedir la dimisión de Fernández Díez. Vamos, que quede el ministro juzgado y sentenciado por la opinión pública.

En los atentados del 11-S murieron todos los autores directos, evidentemente, en los aviones. Eso no indujo a las autoridades USA a cruzarse de brazos, y a que como no se puede juzgar a los muertos, ahorrarse un estudio minucioso y convincente de quién hizo qué, cuándo y cómo.  ¿Ha visto Fernández Díez una lista que establezca el nombre de quien puso cada bomba (esté vivo o muerto, detenido o libre), y los detalles necesarios para llegar a un conocimiento razonablemente completo? Yo tampoco. Como él, sólo he visto una lista donde figura una bomba y un nombre. Una entre trece. Y hasta que no pueda presentar esa lista completa, que es su deber, o explicar por qué no puede llegar más allá, que olvide para siempre soñar con un “tema juzgado y sentenciado”. O que dimita.

En LibertadDigital.com [-->]:

 

En resumen:
  • Si nos atenemos a la única sentencia dictada hasta hoy podemos comprobar que, explícitamente, no se encontró al ente (persona o grupo) que concibió el atentado; “autor intelectual”, según convinieron en denominarlo. Importante incógnita por despejar.
  • El único autor material, con una pena de cuarenta mil años, al parecer, está en vías de recurrir su sentencia por indicios de falsos testimonios. Hasta hoy, según tengo entendido, no ha admitido su culpabilidad en la masacre; a pesar de que ello le conduce a las más duras condiciones carcelarias. Sea como fuere, Jamal Zougan, sólo con las pruebas existentes, no puede ser el único autor material del mayor y más técnico de los atentados sufridos jamás por el paciente y noble pueblo español. ¿Quién o quiénes fueron los ejecutores de un crimen tan bien planificado en el tiempo, en su ejecución y en su ocultación?
  •  Aparte de la vía islamista, sin resultados fiables hasta el momento, no se ha investigado ninguna otra hipótesis.
  •  La investigación de los artefactos asesinos tampoco ha podido llevarse a cabo gracias a las irregularidades manifiestas cometidas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (incumplimiento de protocolos, pérdida de muestras, ocultación de análisis, inexistencia de cadenas de custodia etcétera). Todo esto, olvidado por los letrados de la Audiencia Nacional, se investiga ahora en el juzgado número 43 de la Audiencia Provincial de Madrid, eso sí, con trabas y descalificaciones permanentes. ¿Quiénes y por qué se resisten a despejar la gran incógnita de la actuación o la inacción policial?

Casi nada:

  • ¿Quien lo pensó, y por / para qué?
  • ¿Quién lo cometió? (Aparte del dudoso Zougam).
  • ¿Quien enturbió la investigación, y por / para qué?

Ocho años después, un padre sigue sin saber por qué mataron a su hijo, quién lo hizo, y por qué se jodió la investigación. De los españoles no hablemos, porque no parecen muy interesados.

Ha cambiado el gobierno, pero hay cosas que no cambian. Sorprendente. El caso del 11-M ya no puede ser un medio para atacar al gobierno del PSOE, ni para derribar a Rubalcaba. Bien derribados están ambos. Y sin embargo El País sigue en pié de guerra contra toda suerte de lo que llama “teorías conspirativas”.

Ha emprendido una campaña personal contra la juez Coro Cillán que recuerda a la que hizo, de la mano del PSOE, cuando consiguieron llevar al juez Marino Barbero a una muerte prematura. Solo que esta vez ya no están defendiendo a un gobierno corrupto para que siga gobernando. ¿Qué diablos es lo que defienden?

Tras días y días de ataque, y ante la protesta del CJGP, largan:

La juez Coro Cillán mantiene abierta desde julio de 2009 una causa contra el jefe de los Tedax en el 11-M, Juan Jesús Sánchez Manzano, donde confluyen todas las teorías conspirativas sobre el atentado que ya fueron desechadas por la Audiencia Nacional y por el Tribunal Supremo. [-->]

Ver para creer. La juez Cillán esta viendo, precisamente, cosas que no se vieron en los juicios anteriores. Cosas que según el juez Bermúdez, el de antes de las medallas de Rubalcaba, llevarían a muchos “caminito de Jerez”. Luego se olvidó del caminito, por un motivo distinto de las medallas – es de suponer. Y Cillán ha abierto lo que el juez pecho lata cerró.

Seguimos sin saber nada. Por ejemplo, lo principal: ¿quién puso las 13 bombas? Nombres, plis. Sin que eso le preocupe a El País ni mucho ni poco. Pensar eso, recordar que no sabemos los nombres de los terroristas son “teorías conspirativas”. Lo mismo que preocuparse por averiguar por qué no sabemos lo primero que hay que saber.

Pero al menos hay algo que sí sabemos. A El País le pica, y mucho, que queramos saber. Y le pica más allá de defender a un gobierno y unos amiguetes que ya no están. Con lo que los janlis de Miguel Yuste nos están obligando a ser “conspirativos”, aunque no queramos, y preguntar: ¿Qué mosca le ha picado a El País?

¿Qué interés le mueve? Porque desde que Polanco y Cebrián se hicieron con el mando (creo que en la efemérides se han olvidado convenientemente de señalar que Manuel Fraga estaba entre los fundadores),  una característica invariable del periódico  ha sido unir información con interés personal y empresarial. Siempre se ha sabido, pero los datos que da Mario Conde en su último libro son de infarto. Así que tras esta locura de mentiras y mordiscos de perro rabioso contra una juez, hay un interés. Seguro. Si no, no habría caso.

El País sigue queriendo tapar lo que quiera que haya en el 11M. Pero, donde hasta ahora se podía imaginar un interés que se podía entender, lo de ahora ya no se entiende. Quiero decir que se puede entender, ante la necesidad de derribar a un gobierno del PP, que La SER se invente tres fuentes distintas de la lucha antiterrorista, según las que había terroristas suicidas en los trenes, con muchos calzoncillos, y rasurados. Se llama periodismo, versión Janli El Demócrata. Pero lo de ahora no hay quien lo entienda por “lo normal”. Va a haber que empezar a pensar en cosas raras. Y es que no nos dejan otro remedio.

Muy buena pinta no tiene.

Con un clic en la imagen se llega a lo que anuncia. Y es una pena lo de estos periodistas subidos en su parra 1.0, acostumbrados a usar el argumento como un arma de combate contra alguien, pero incapaces de aceptar que un debate limpio y abierto tiene grandes ventajas. Ayuda a pensar, y a menudo puede producir luz para otros (el sagrado lector), aunque los debatientes no se vayan a bajar de la burra.

Y este tema bien merece el debate público. Es importantísimo hacerse una idea decente sobre la sustancia que hay en la condena de Zougam. Y el debate abierto, cada cual aportando sus argumentos y detalles del juicio, es el sitio ideal para conseguirlo. Pero parece que prefieren seguir lanzando piedras desde la trinchera, sin el menor interés en el noble cuerpo a cuerpo. La impresión que queda, inevitable, es que los @iescolar de este estilo de prensa, que se muere a chorros, no tienen el menor interés ni en ayudar a pensar, ni en producir la menor luz. El argumento o el dato no son más que las armas para conseguir la victoria del prejuicio – los míos son los buenos, y los otros los malos. Por eso se deben de lanzar desde lejos, desde la trinchera, sin que las espadas se crucen jamás. No sea que se haga algo de luz.

No me joden los periodistas arcaicos que escriben desde sitios en los que no se puede contestar. No engañan a nadie, y siempre puedes no leerles – que es lo que yo suelo hacer. Si se trata de información,no merece la pena escucharla sin posibilidad de contraste. Si se trata de opinión, en realidad es lo mismo. Y si se trata de arte, sí, pero no creo que sea el caso de @iescolar.

Los que sí me repatean son los periodistas (y sus medios) que disimulan. Por ejemplo, el pollo este. Acudes con gran interés a ver la argumentación en pro de la condena de Zougam, que es importante. Y miras primero si se permite debate. Sí, hay comentarios; y por lo tanto lo lees. Y después, intentas comentar, punto por punto:

  • 1. Acojonante. Los otros testimonios no fueron rechazados por “no ser absolutamente claros” sino por ser absolutamente contradictorios (no se puede estar en dos sitios a la vez, aunque sean trenes).
  • 2. ¿Muchas “otras pruebas”, aparte de reconocimientos incompatibles entre sí? ¿Y se podría saber cuáles?
  • 3. Sí, de la tienda de Z salió la tarjeta de la mochila de Vallecas. Pagada a tocateja, vendida por un empleado (no Z), y con protestas al día siguiente porque a alguna le faltaba el saldo. Para un cerebro normal, una prueba de que Z no era del grupo.
  • 4. Luis del Pino ha contestado sobradamente a eso por Twitter. [Investigaciones anteriores a Zougam]
  • 5. ¿Favor de citar? [Supuestos datos incriminatorios contra Zougam, en la primera declaración de su hermano]
  • 6. Pero uno de los de Leganés si fue juzgado, porque se escapó y le pillaron. Según el Supremo, no hay pruebas de que participara.
  • 7. No sería la primera vez. Y menos si todo se basa en reconocimientos, que es bien conocido que suponen la mayor fuente de errores judiciales.
  • 8. 9 y 10. Medallas y pensiones. Cierto, no es un caso único. Pero eso no le da esplendor.

Pues a joderse, porque “el comentario sobrepasa el número máximo de caracteres permitido”. Lo partes por la mitad, y que vaya en dos. Pero ocurre lo mismo. ¿No caben la mitad aproximada de 189 palabras? Pues no, no caben. Ni siquiera tienen la decencia de decirte cuántas palabras sí caben.  Malditos periodistas 1.0, que simulan no serlo. ¡Que sean lo que quieran, pero que no te hagan perder el tiemp0!

¿Alguien sabe de algún sitio recomendable, donde se esté debatiendo lo de Zougam desde el punto de vista de los que aplauden su condena? Por aquello de la luz, digo. De todo lo que aporta Ignacio Escolar, lo único que puede tener interés es el punto 5, que no recuerdo. Y tal vez el 2, que por lo que recuerdo es pipa. Los puntos 1, 3, 4 y 6 en realidad son puntos en contra de lo que defiende Escolar. Y 7 a 10 es irrelevante. Así que menos el 5 (que no cita), lo demás es entre engañina y filfa. Pero en su sitio no se puede poner. Al menos, no se puede hacer explicándolo, que es como no poderlo poner.

Actualización: Elíctikus me dice en los comentarios que el pollo tiene un blog donde se pueden comentar los artículos, y que este del que hablamos sale en:

Pongo los diez puntos en un comentario, que acaba siendo editado para hacerlo prácticamente ilegible. Muy burdo. Quitando contraste entre el color de la letra y el fondo y eliminando los puntos y aparte, haciendo de todo un solo párrafo.  Tal que así (clic):

Sus mariachis me contestan las imbecilidades esperables, y cuando intento pedir que pasemos a algo de interés, ¡zas!, ya estoy censurado. He tenido que hacerlo cambiando de identidad. Clic.

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