Se le podría confundir con un ángel. Sin duda hay que estar muy en el cielo, muy por encima del perro mundo, para ser profesor de musicología sistemática en la Universidad de Graz.

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También se le podría tomar por un fanático peligroso, en la versión fina e intelectual de ese fenómeno. Solo un fanático peligroso puede estar en contra de la pena de muerte, en todos los casos, porque -“es bárbara, racista, cara, y a menudo se aplica por error”-, y sin embargo …

En este artículo voy a sugerir que la pena de muerte es un castigo adecuado para los negacionistas influyentes del calentamiento global. [–>]

Vuestro humilde servidor, si somos un poco laxos con lo de “influyente”.

Los etarras, así mismo angelicales y como fuera de este mundo, también tenían argumentos objetivos y conservadores para asesinar. A pesar de estar en contra de la pena de muerte en cualquier circunstancia. Y, modestamente, también vuestro humilde servidor encajaba objetivamente en la categoría de asesinable. Ahora parece que hay motivos prácticos por los que esta teoría nacionalista ya no es de aplicación. O eso dicen, de momento. Así que, con suerte, ya solo hay un motivo para darme matarile. Lo malo es que estoy seguro de que los angelicales etarras comparten plenamente ese segundo motivo esgrimido por el no menos angelical Richard Parncutt [–>], musicólogo sistemático.

He de decir que los argumentos de Parncutt son, como dice, objetivos e impecables. Como los de nuestros nazis locales. También son una imbecilidad en la que solo puede caer un perfecto transtornado, pero es que imbecilidad y objetividad no son incompatibles. Basta partir de unos axiomas, digamos cahondos, y encerrarlos en una burbuja en la que no entra nada que pueda darle cierta perspectiva a los axiomas.

Para un resumen reputado de argumentos a favor y en contra del calentamiento global, ver skepticalscience.

Y para un resumen reputado de los problemas del pobre pueblo esclavizado durante siete mil años, escucha a la indudablemente angelical  Laura Mintegi. Y no escuches a nadie más, ni en un caso ni en el otro. Así llegas al prodigio por el que los máximos campeones en contra de la pena de muerte, se convierten en defensores del asesinato de opinión. Siempre que no sea su opinión, por supuesto. Y eso debe ser un gran progreso, puesto que lo proponen progresistas.

¿Que nuestra tesis contiene exageraciones? No nos importa; mira:

Algunas propuestas están claramente exageradas (more). Pero debido a la inherente incertidumbre que rodea las predicciones climáticas, incluso las afirmaciones exageradas se deben de considerar posibles, aunque con baja probabilidad. Considera esto: Si diez millones de personas van a morir con un 10% de probablilidad, es lo mismo que un millón de personas muriendo con un 100% de probabilidad. [Parncutt –>]

Matemáticas nada menos. ¿Se puede ser más objetivo? El problema es que si el CO2 que emitimos, en vez de tener la capacidad de subir la temperatura 3ºC (mayor probabilidad según IPCC), la tiene de subirla 0,3ºC (o incluso sólo 2ºC), en vez de tener que imaginar una cifra de muertes, tienes que imaginar una cifra de no muertes. O una cifra de aumento de la longitud media de vida, si queremos ser un poco más precisos. Ni siquiera puede nadie poner sensatamente la mano en el fuego porque 3ºC de aumento de la temperatura global media supongan ni una sola muerte. Pero sería una discusión larga y sin conclusión, porque simplemente no tenemos conocimientos para resolverla. Y discusión es lo que Richard Parncutt no quiere tener. El tiene una solución más fácil y expeditiva, como la que tenían (dicen) los nazis locales, y como la que los nazis de verdad llamaron solución final. Motivos angelicales para asesinar.

Ah, pero como en el caso nacionalista regional, los “señaladores” no tienen la menor implicación en las muertes posteriores. Solo se trata de opinar, al fin y al cabo.

Por favor, advierte que no estoy sugiriendo que la amenaza de ejecución sea llevada a cabo. Solo estoy presentando un argumento lógico. Yo no soy ni un político ni un abogado. Solo estoy pensando en alto sobre un problema importante.

Como cuento de Navidad no está nada mal, ¿no? ¿Alguien sabe qué cojones es la “musicología sistemática”? ¿El último grito en moralidad criminal?

Nota: La solución final particular del profesor Parncutt está publicada en la web de la Universidad de Graz. http://www.uni-graz.at/richard.parncutt/climatechange.html. Es posible que les de un poco de vergüenza, y la quiten. Sería un síntoma esperanzador, aunque sería mucho más decente que la mantengan, como ejemplo, y que la critiquen. Pero si la quitan, los enlaces no funcionarían. En ese caso se puede ver una copia de la aberración angelical -guardada por Anthony Watts- en este enlace:

Actualización: En efecto, avisa From the wilderness que ya lo han quitado. A la Universidad de Graz le de vergüenza la propuesta de pena de muerte (por ejemplo para nosotros) de su profesor Parncutt. Pero solo después de que lo señalemos; antes les parecía chupi canela. Con lo que nos da la razón en señalarlo.

Pantallazo, donde se ve que la dirección de la cache apunta a una página que ya no existe.

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Dejamos también la consabida nota, por si Richard Parncutt quiere debatir nuestras conclusiones:

parncutt-twitter

Fuentes:

Jo Nova:

WUWT: