El IPCC afirma, entre otros males, que el “calentamiento global” producirá un cambio en la lluvia, de forma que llueva más donde ya llueve mucho, y menos donde ya hay sequía. Parece razonable. Si dicen que lloverá más, a algunos les gustará. Y si dicen que lloverá menos, les gustará a los contrarios. Pero de lo que se trata es de que no le guste a nadie. Y han buscado la solución adecuada.

Calentamiento global = malo = más sequía + más exceso de agua.

La fórmula perfecta.

Hasta que unos científicos se ponen a estudiarlo de verdad, sin un resultado preconcebido.

Fubao Sun, Michael L. Roderick, Graham D. Farquhar.

Hallazgos clave:

  • Encontramos una reducción en la variabilidad de precipitación y explicamos de dónde viene.
  • La razón de la disminución de la variabilidad es que lo seco se ha hecho más húmedo, y lo húmedo más seco.
  • Se propone un nuevo método de detección para confirmar las conclusiones.

En nuestro clima con calentamiento hay una expectativa general de que la variabilidad en la precipitación se incremente en una base diaria, mensual e inter-anual.  Analizamos las observaciones de la variación mensual de la precipitación (1.940 – 2.009) sobre la superficie continental global, usando un marco teórico nuevo que puede distinguir cambios en la variabilidad de luvia en el espacio y en el tiempo. Encontramos una tendencia temporal de cambio cercana a cero en la media global. Inesperadamente encontramos una reducción en la varianza global en el espacio y en el tiempo debido a una redistribución, donde, de media, en los secarrales ha aumentado la humedad, y las zonas húmedas ha disminuido. Los cambios en la varianza no están relacionados con los cambios en la temperatura. Al contrario, los mayores cambios en la varianza han sido encontrados generalmente en regiones con mayores emisiones de aerosoles. Nuestros resultados, combinados con estudios recientes con modelos, nos llevan a especular que la carga de aerosoles ha jugado un papel clave en cambiar la variabilidad de precipitación.