Clic

Sorprendente. Todo el mundo quiere “la paz”. Porque ha llegado un “tiempo nuevo”. ¿Nuevo en qué? ¡Pues en que ahora queremos la paz, joé! ¿Y por qué no la queríamos antes? Antes, por ejemplo, de asesinar a ochocientos y pico. Más los que se fueron para que no les asesinaran. ¿Cuántos miles? Y los que vivieron amedrentados, sin poder hablar. Debe ser que no había llegado el tiempo nuevo. Todavía. Esas cosas llevan su tiempo, ya se sabe.

Por ejemplo, hubo un Franco muy malo, y claro, en justa correspondencia había que asesinar a unos cuantos inocentes … mucho después de que muriera el malo. Conflictos; inercias. Solo era cosa de esperar que los asesinos comprendieran la bondad de “la paz”. Mientras asesinaban. La revelación, y eso. Pero todo el mundo sabía que no eran malos chicos. Todo el problema era conseguir decirlo. Asesinan, pero son buenos. El malo es el conflicto.

¿Se debe de haber arreglado el conflicto ese, no? Digo, para tanto amor como derramamos ahora. Pero insisto, por qué la revelación es buena ahora, y no antes. ¿Ni siquiera serán culpables de los asesinados inútilmente mientras les duró la sordera?

Otros presos [quiere decir asesinos] argumentan si no debieron hacerlo hace treinta años, cuando los miembros de ETA político-militar se disolvieron, y cuestionan las tesis de la propia organización al decretar el cese definitivo del terrorismo en todos los ámbitos. [–>]

¡Hay que joderse! Hasta en ETA parece que hay gente capaz de sumar dos y dos. No es fácil hacer un gráfico histórico de los asesinatos. Demasiado largo, y no se ven los años. Pero pondremos unas divisorias verticales, y lo relatamos. Con un clic se llega al original. Incluso a la lista de todos los nombres. Pero sin las rayas verticales.

Lo suele explicar otra amante de “la paz” y el amor universal. Laura Mintegi. Como había Franco, y tal, pues conflicto. Y claro, se comprende que eso produce víctimas. Exactamente, 44 asesinatos. Hasta la primera raya vertical.

Pero luego, aunque ya no había Franco, es que había habido Franco. Y eso no podía ser, ¿no?  Era necesario compensar. Había demasiado inocente pululando por ahí, sin sufrir. No era justo. Así que a seguir asesinando.

Además, después de Franco iba a venir una democracia, y una constitución, y había que influir en el asunto. ¿O qué? 96 asesinatos en los siguientes tres años, hasta la Constitución. La raya vertical del medio.

Pero resulta que no les gustó la constitución. Algunos siguieron seis años más con la afición. 211 asesinatos más. La tercera raya.

Repetimos:

Otros presos (quiere decir asesinos) argumentan si no debieron hacerlo hace treinta años, cuando los miembros de ETA político-militar se disolvieron, y cuestionan las tesis de la propia organización al decretar el cese definitivo del terrorismo en todos los ámbitos.

Pero a otros no les bastaron seis años y 211 asesinatos más allá de la Constitución para recibir la iluminación de la paz. Necesitaron 463 asesinatos extra, y 30 años.

Vamos a resumir la actividad de estos asesinos celestiales cargados de paz. Ordenada según variaba el enemigo.

  • Contra Franco: 44 asesinatos.
  • Contra el proceso constituyente: 96 asesinatos.
  • Contra el asentamiento de la democracia: 211 asesinatos.
  • Contra la democracia asentada: 463 asesinatos.

Pero ahora, sin que nadie explique por qué, y sin que algunos asesinos presos lo entiendan en absoluto, ha estallado un anhelo de pacificación y amor universal. Y hasta magnánimas concesiones de que algún error ha podido haber. Que tal vez alguno de los más de 800 asesinatos hubiera sido mejor evitar.

El Correo:

El portavoz de la izquierda abertzale, Pernando Barrena, ha afirmado hoy que el asesinato del socialista catalán Ernest Lluch por parte de ETA le “revolvió” y ha mantenido que “cuando menos, nunca debió suceder”.

Pernando Barrena pronunciará una ponencia titulada ‘Víctimas y reconciliación’ en la que lanzará el mensaje de que la izquierda abertzale “está dispuesta” a participar en el proceso de reconocimiento y reconciliación que “tanto anhela la sociedad vasca”. Dicho proceso también consiste en “acercarse a esas realidades diferentes que conocemos bajo la denominación de víctimas”, ha dicho. [–>]

No tengo ni idea de lo que ese Pernando entiende por “reconciliar”.  Según la RAE, es “volver a las amistades, o atraer y acordar los ánimos desunidos”. Y así lo entiendo yo también. De lo que tanto yo, como Barrena mismo, podemos deducir que es mucho más probable que nos hagamos astronautas, a que jamás nos vayamos a reconciliar. No se pueden unir ánimos con gente que alardea de su inmundicia. Peor aun; cualquier idea de civilización pasa por rechazar esa posibilidad. O sea, que no. Que se reconcilie su puta sociedad con quien quiera, pero no conmigo. A mi me sobra con la normas de urbanidad, de las que la primera es no asesinar. Y otra es que no puedes asesinar, y después exigir reconciliación. Pero me temo que gentuza y urbanidad no casan.

Y lo malo es que en su no respuesta a los asesinos que saben sumar y restar, hay implícita una mentira que conviene aclarar. Que la diferencia entre hace 30 años y ahora, es que ahora los asesinables estamos dispuestos a reconciliarnos. Pero, muy a pesar del PP y del PSOE, y del Prostitucional, eso no es cierto.