20 noviembre 2012


Haddock

EL SER CREATIVO

Hace unos días tuve la suerte de poder asistir a un evento titulado “EL SER CREATIVO. III Congreso de Mentes Brillantes”, una serie de conferencias donde diferentes personajes del mundo de la cultura, la ciencia, la comunicación, la publicidad…expusieron sus conocimientos y puntos de vista sobre diversos asuntos, alimentación y ecología, inteligencia humana o arquitectura del futuro. Reitero que para mí fue una suerte porque no siempre tengo la oportunidad de oír de primera mano a gente de tanta categoría intelectual. Evidentemente, desde mi particular punto de vista, unos más interesantes que otros, cuando no, absolutamente deplorables otros.

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Día 1.

Del primer día destacaré, la intervención del Pr. Mario Alonso Puig, por desvelarme de una manera absolutamente amena y divertida que nuestro estado de ánimo (pesimismo u optimismo) depende exclusivamente de diferentes (y complejas) reacciones químicas que se producen en el interior de nuestro cuerpo. Esto en la práctica significa que está en nuestra propia mano, con alimentación y ejercicios adecuados, modificar nuestra actitud vital para superar los grandes o pequeños problemas a los que nos enfrentamos diariamente.

Elsa Punset, la hija de su padre, pese a su buena voluntad, me resultó anodina. Su intervención prometía más de lo que luego fue. Habló de niños e inteligencia emocional, creo recordar (debe ser que la oí pero no la escuché).

Ferrán Adríá apareció por allí para vendernos sus nuevos proyectos. No dudo de su calidad como cocinero (nunca he probado sus platos) pero sospecho que, con cierta edad y cansado de trabajar detrás de los fogones, prefiere dedicarse a las relaciones públicas y otras actividades culturales. El problema que yo le veo es que, tanto su Fundación como la enciclopedia culinaria online (Bullipedia) que quiere poner en marcha, sospecho que se lo vamos a acabar pagando los ciudadanos, vía subvenciones y ayudas autonómicas o estatales.

No conocía al Dr. Michael Brant Shermer, cuya carta de presentación era ser el fundador de la revista Skeptic, dedicada a la (para mí) loable labor de desmontar el mundo de las creencias, las paraciencias, ovnis y demás engañifas. También he de decir que me resultó decepcionante saber que, a pesar de su escepticismo, abrazó en su momento con fe ciega la religión del Cambio Climático, como quedó reflejado en algún que otro número de su revista y a la que WUWT le dedicó lo suyo: Monckton: Be skeptical, be very skeptical, of Skeptic magazine’s skepticism of climate skeptics. Todo ello no empañó una estupenda intervención centrada en demostrar el modo en que nuestro cerebro nos engaña y nos convence de cosas que no son, culminada con un vídeo realmente gracioso


Pero el gran descubrimiento de la jornada fue el Dr. José Miguel Mulet, que, aunque presentado como “El ecologista científico”, a mí me pareció justo lo contrario: un científico antiecologista. Profesor de bioquímica y biología molecular, es autor de un libro titulado “Los productos naturales ¡vaya timo!, donde se explaya desmontado lo absurdo y acientífico de las corrientes actuales que recomiendan el consumo de productos ecológicos como forma de recuperar lo natural. Sirvan como ejemplo alguno de sus párrafos al inicio de su libro:

Lo de la vuelta a la naturaleza y a la vida en el campo es un mito que, cuando se lo han apropiado determinados grupos políticos o religiosos, ha ido de lo pintoresco (los amish de Pensilvania) a lo trágico (Pol Pot en Camboya). Parte del equívoco surge de pensar que la naturaleza es algo amable que espera al hombre con los brazos abiertos para colmarle con sus bienes, cuando en realidad la naturaleza no es más que una competición por los recursos. Tratar de juzgarla con términos humanos nos induce a error, puesto que la naturaleza es la que es y pasa de nosotros, aunque los términos “humanos” feroz y despiadada serían los más apropiados.

Si continuáramos integrados en la naturaleza, como en el Paleolítico, seríamos unos 200.000 individuos los que viviríamos en la sabana y subiríamos a un árbol cada vez que se acercara un león, que acabaría por comerse a los más viejos o a los más débiles. Nuestra esperanza de vida sería de 30 años porque nos moriríamos por heridas infectadas, caries, otitis, intoxicaciones alimentarias o problemas relacionados con el parto. Las mujeres quedarían embarazadas al principio de su madurez sexual y continuaría así mientras hubiera bastante comida, lo que implicaría no menos de 10 gestaciones, para ver sobrevivir con suerte a dos o tres de sus vástagos. Que quieres que te diga; a mí no me atrae nada la vida natural.

Otro de sus caballos de batalla es la lucha en defensa de los alimentos transgénicos, lo que le permitido granjearse las “simpatías” de los chicos de Greenpeace:

Para un entusiasta de la alimentación natural, la gran amenaza mundial consiste en los transgénicos. Estos alimentos nuevos conjugan todos los males esperables: los producen grandes multinacionales, contaminan el medio ambiente, atacan a la biodiversidad y su consumo es perjudicial para la salud humana. La voz cantante del activismo antitransgénico la lleva la organización Greenpeace.

Originalmente esta organización multinacional estaba interesada en la conservación de especies en peligro de extinción y en cerrar las centrales nucleares, pero en 1997, tras la publicación de la encíclica (perdón, manifiesto) The End of the World as we Know It, redirigió su estrategia hacia los transgénicos.

Periódicamente edita un folleto apocalíptico llamado Guía roja y verde de alimentos transgénicos en el cual —basándose en unos análisis que hacen ellos mismos—invitan al boicot a todos los productores o supermercados que utilicen transgénicos en la elaboración de sus productos. Otras organizaciones ecologistas, como Amigos de la Tierra o Ecologistas en acción, se dedican a copiar y pegar la información que va sacando Greenpeace, mostrando escasa iniciativa propia.

Pero, ¿hasta que punto es creíble esta información? ¿Existe verdaderamente una conspiración a escala planetaria que pretende envenenarnos con los transgénicos? ¿Nos va a salvar Greenpeace de la debacle final?

Contestar a esta pregunta requiere, como mínimo, un capítulo de este libro.

 

Día 2.

Jack Horner vino a hablarnos de los dinosaurios del pasado y del presente. Sí, sí, del presente, solo que los de ahora son más pequeños, tienen plumas (como posiblemente también los de antaño) y algunas de sus especies suelen acabar en nuestros hornos y cazuelas. Es más, se está planteando clonar un dinosaurio a partir de un pollo, “Pollosaurio” se llamaría. Para los que les guste el tema, os dejo una deliciosa y breve conferencia suya (muy similar a la que pronunció en E.S.C.)

Pere Estupinyàes un tipo simpático, ameno y, aparentemente, inteligente. Químico y bioquímico, autor del bestseller: ‘El ladrón de cerebros’. Fue guionista y editor del programa ‘Redes’ de TVE durante 4 temporadas y profesor de Ciencia, Tecnología y Sociedad en la Universidad Ramon Llull, según reza en la presentación del certamen.

Su ponencia “Piensa como un científico, no como un abogado” me sedujo al principio, sobre todo cuando decía cosas como éstas:

A mi alma científica hay algo que desde hace tiempo le tiene consternado: la rutina de trabajo de los abogados.

Me dicen que les llega un cliente pidiendo que defienda sus intereses en un caso, se plantean unos objetivos, y empiezan a buscar pruebas que los respalden. Aparentemente lógico. No nos suena extraño. Pero no puedo dejar de pensar que representa el proceso inverso de la metodología científica: el investigador primero busca evidencias y luego saca conclusiones. En cambio el abogado parte de unas conclusiones y a posteriori busca pruebas para defenderlas. Incluso trata de esconder las que le sean contrarias. Algo chirría.

Ya sé que muchos científicos malos hacen lo mismo, y que el abogado es parte de un sistema donde también hay fiscales, jueces y procedimientos. Y reconozco que lo natural en nuestro quehacer cotidiano es pensar y actuar como abogados.

Más adelante, me agencié su libro, y pude comprobar ,cuando leí el capitulo dedicado al cambio climático, que él mismo no se había aplicado al cuento y que a la postre había vendido su “alma científica” al diablo alarmista. Se confiesa amigo y seguidor de John Holdren y traza una extraña línea divisoria entre escépticos y negacionistas. A unos los puede respetar y a los otros, directamente, los reprueba. Su discurso, ya anticuado, sigue las pautas habituales establecidas por todo el establishment  pro IPCC, incremento del calor planetario, derretimiento de polos y glaciares, CO2 humano culpable, etc… Creo que sería bueno que alguno de los que por aquí dominan el tema (Plaza, Eclec, Hrizzo…) se pasaran por su blog para ponerle al día y de paso comprobar si tiene talante dialogante o es de los que echan el cierre (censura) a cal y canto.

Bueno, llegados a este punto, me toca abrir un pequeño paréntesis. Me explico. Hasta ahora todos los ponentes que escuché durante el congreso me parecieron dignos de todo el respeto que como científicos, investigadores o simplemente personas merecen, me gustaran más o menos sus exposiciones, estuviera más o menos de acuerdo con sus propuestas. Al fin y al cabo todos ellos ofrecían datos y conocimiento como resultado directo de su trabajo y esfuerzo personal, con el único objetivo de divulgarlos.

Ahora bien, cuando alguien sobrepasa ese objetivo y su pretensión no es divulgar, sino adoctrinar, concienciar o soltar un discurso evangelizante, me indigno, me cabreo y el personaje en cuestión pierde para mí todo respeto y consideración. Este es el caso que sigue.

 

Bernardo Kliksberg. Extraído de Wikipedia: Bernardo Kliksberg es un Doctor en Economía, argentino, reconocido mundialmente como fundador de una nueva disciplina, la Gerencia Social y es pionero de la “Ética para el Desarrollo”, el Capital Social y la Responsabilidad Social Empresarial.1…

Pero desde mi punto de vista, el día que lo escuché, se comportó como un vulgar ¨Taliban” o un “Cafre” como diría Plaza. Este personaje apareció por allí ejerciendo de judío, y no destaco este hecho por algún tipo de xenofobia o antisemitismo,  sino porque él mismo llevaba bien puesta la “cofia” típica de su pueblo. Dado que ningún otro interviniente hasta entonces había manifestado sus tendencias religiosas, bien vistiendo prenda externa alguna, bien expresándolo verbalmente, he de deducir que Don Bernardo quería dejar absolutamente clara su pertenencia a la estirpe de Abraham. Así que, como un nuevo Mesías apocalíptico, soltó su soflama demagógica para condenar a la humanidad por sus pecados, pasados y venideros. Y, como no podía ser menos, Kliksberg enunció los 7 pecados capitales de la ética actual: Alimentos, Agua, Sanidad, Trabajo, Discriminación de la mujer, Cambio climático y Desigualdad.

Nada nuevo, las típicas y tópicas consignas que cualquier imberbe neo revolucionario incluiría en su manifiesto.

Cuando habló de la mujer, recordó con especial énfasis las muertes por violencia en España, con el evidente propósito de enardecer al público y llevarse un salva de aplausos. Sonaba a que esa mañana acaba de leer en el periódico alguna noticia al respecto y que le venía perfecta para su sermón. Como la referente al huracán “Sandy” cuando soltó perlas como ésta:

Vivo en Nueva York y acabamos de tener el mayor huracán de la historia de EEUU absolutamente vinculado al cambio climático. Todos los indicios son tajantes. Tenemos huracanes que suceden cada 100 años cada 2 años. El triunfo de Obama ha sido muy importante porque seguimos teniendo personas y grupos como The Tea Party empeñadas en que el cambio climático no existe y en la desregulación sin control.

En el momento en que dijo lo del huracán no pude contenerme y se me escapó en voz alta un ¡Falso!. Afortunadamente no fue lo suficientemente sonoro como para interrumpir la ponencia del “cantamañanas” (no era esa mi intención) pero sí como para que lo oyeran los que estaban alrededor.

Todavía me estoy preguntando quién coño y para qué se invitó a un individuo así a este congreso de “Mentes Brillantes”. Puede que el tal Bernardo Kliksberg tenga una o cincuenta mil titulaciones como economista, que sea doctor honoris causa por doscientas mil universidades y que haya publicado dos millones de libros, pero para mí no dejará de ser un charlatán de feria, con un morro que se lo pisa, con un discurso trasnochado y populista destinado a esa pobre gente de Sudamérica, que vive entre miseria, y que él sabe que constituye su “clientela” particular.

Después de esto no aguanté mucho más. La Dra. Lyly Rojas, que dicho sea de paso, tampoco sé muy bien qué pintaba en todo esto, nos vino a hablar de paz y amor, de amor y paz, con muchas flores y todo muy bonito. Un especie de Zapatero en femenino.

Y con esas, me fui a comer a casa y ¡se acabó la fiesta!

Clic

Sorprendente. Todo el mundo quiere “la paz”. Porque ha llegado un “tiempo nuevo”. ¿Nuevo en qué? ¡Pues en que ahora queremos la paz, joé! ¿Y por qué no la queríamos antes? Antes, por ejemplo, de asesinar a ochocientos y pico. Más los que se fueron para que no les asesinaran. ¿Cuántos miles? Y los que vivieron amedrentados, sin poder hablar. Debe ser que no había llegado el tiempo nuevo. Todavía. Esas cosas llevan su tiempo, ya se sabe.

Por ejemplo, hubo un Franco muy malo, y claro, en justa correspondencia había que asesinar a unos cuantos inocentes … mucho después de que muriera el malo. Conflictos; inercias. Solo era cosa de esperar que los asesinos comprendieran la bondad de “la paz”. Mientras asesinaban. La revelación, y eso. Pero todo el mundo sabía que no eran malos chicos. Todo el problema era conseguir decirlo. Asesinan, pero son buenos. El malo es el conflicto.

¿Se debe de haber arreglado el conflicto ese, no? Digo, para tanto amor como derramamos ahora. Pero insisto, por qué la revelación es buena ahora, y no antes. ¿Ni siquiera serán culpables de los asesinados inútilmente mientras les duró la sordera?

Otros presos [quiere decir asesinos] argumentan si no debieron hacerlo hace treinta años, cuando los miembros de ETA político-militar se disolvieron, y cuestionan las tesis de la propia organización al decretar el cese definitivo del terrorismo en todos los ámbitos. [–>]

¡Hay que joderse! Hasta en ETA parece que hay gente capaz de sumar dos y dos. No es fácil hacer un gráfico histórico de los asesinatos. Demasiado largo, y no se ven los años. Pero pondremos unas divisorias verticales, y lo relatamos. Con un clic se llega al original. Incluso a la lista de todos los nombres. Pero sin las rayas verticales.

Lo suele explicar otra amante de “la paz” y el amor universal. Laura Mintegi. Como había Franco, y tal, pues conflicto. Y claro, se comprende que eso produce víctimas. Exactamente, 44 asesinatos. Hasta la primera raya vertical.

Pero luego, aunque ya no había Franco, es que había habido Franco. Y eso no podía ser, ¿no?  Era necesario compensar. Había demasiado inocente pululando por ahí, sin sufrir. No era justo. Así que a seguir asesinando.

Además, después de Franco iba a venir una democracia, y una constitución, y había que influir en el asunto. ¿O qué? 96 asesinatos en los siguientes tres años, hasta la Constitución. La raya vertical del medio.

Pero resulta que no les gustó la constitución. Algunos siguieron seis años más con la afición. 211 asesinatos más. La tercera raya.

Repetimos:

Otros presos (quiere decir asesinos) argumentan si no debieron hacerlo hace treinta años, cuando los miembros de ETA político-militar se disolvieron, y cuestionan las tesis de la propia organización al decretar el cese definitivo del terrorismo en todos los ámbitos.

Pero a otros no les bastaron seis años y 211 asesinatos más allá de la Constitución para recibir la iluminación de la paz. Necesitaron 463 asesinatos extra, y 30 años.

Vamos a resumir la actividad de estos asesinos celestiales cargados de paz. Ordenada según variaba el enemigo.

  • Contra Franco: 44 asesinatos.
  • Contra el proceso constituyente: 96 asesinatos.
  • Contra el asentamiento de la democracia: 211 asesinatos.
  • Contra la democracia asentada: 463 asesinatos.

Pero ahora, sin que nadie explique por qué, y sin que algunos asesinos presos lo entiendan en absoluto, ha estallado un anhelo de pacificación y amor universal. Y hasta magnánimas concesiones de que algún error ha podido haber. Que tal vez alguno de los más de 800 asesinatos hubiera sido mejor evitar.

El Correo:

El portavoz de la izquierda abertzale, Pernando Barrena, ha afirmado hoy que el asesinato del socialista catalán Ernest Lluch por parte de ETA le “revolvió” y ha mantenido que “cuando menos, nunca debió suceder”.

Pernando Barrena pronunciará una ponencia titulada ‘Víctimas y reconciliación’ en la que lanzará el mensaje de que la izquierda abertzale “está dispuesta” a participar en el proceso de reconocimiento y reconciliación que “tanto anhela la sociedad vasca”. Dicho proceso también consiste en “acercarse a esas realidades diferentes que conocemos bajo la denominación de víctimas”, ha dicho. [–>]

No tengo ni idea de lo que ese Pernando entiende por “reconciliar”.  Según la RAE, es “volver a las amistades, o atraer y acordar los ánimos desunidos”. Y así lo entiendo yo también. De lo que tanto yo, como Barrena mismo, podemos deducir que es mucho más probable que nos hagamos astronautas, a que jamás nos vayamos a reconciliar. No se pueden unir ánimos con gente que alardea de su inmundicia. Peor aun; cualquier idea de civilización pasa por rechazar esa posibilidad. O sea, que no. Que se reconcilie su puta sociedad con quien quiera, pero no conmigo. A mi me sobra con la normas de urbanidad, de las que la primera es no asesinar. Y otra es que no puedes asesinar, y después exigir reconciliación. Pero me temo que gentuza y urbanidad no casan.

Y lo malo es que en su no respuesta a los asesinos que saben sumar y restar, hay implícita una mentira que conviene aclarar. Que la diferencia entre hace 30 años y ahora, es que ahora los asesinables estamos dispuestos a reconciliarnos. Pero, muy a pesar del PP y del PSOE, y del Prostitucional, eso no es cierto.

Éramos pocos, y parió Jim Yong Kim.

Un mundo cuatro grados más caliente puede y debe ser evitado.

¿Cómo, con cosas del tipo de Kyoto? Pues para sorpresa del respetable he de decir que está funcionando muy bien. Pero no por lo que les gusta a los calentólogos, que es bajar las emisiones del CO2. De eso Kyoto no ha conseguido nada. Han seguido aumentando al mismo ritmo que llevaban antes del tratado, en diciembre de 1997.

Sin embargo, la temperatura no.

Pero sería cosa de poner el contexto ese de los cuatro grados de Jim Yong Kim. ¿Cuatro grados, cuándo?

La humanidad está emitiendo gases invernadero y rompiendo récords cada año. Por tanto estamos en el camino de un calentamiento global de cuatro grados, probablemente tan pronto como el final de este siglo.

Vale, en 2.100. ¿Y cuatro grados más que qué temperatura? Pongamos que se refiere a lo que llaman “temperatura preindustrial”. Un concepto un tanto raro, porque “preindustrial” debía ser también le época en que cabalgaba el Cid Campeador, y parece claro que hacía algo más de calor que ahora (2012). También cuando Aníbal pasaba los Pirineos y los Alpes con sus elefantes. Pero normalmente llaman “temperatura preindustrial” a la que hacía en 1.900. ¿Por qué? No se me pida que entienda a un calentólogo. Es uno de los retos para los que he decidido declararme incapacitado.

Así que tenemos la temperatura que hay que evitar a toda costa. Ni acercarse. Un ritmo que apunta a 4ºC más que en 1.900, para 2.100. De los que ya hemos andado 0,7ºC en la primera mitad del camino. Más o menos cuando Kyoto, y cuando fuimos conscientes del gran problema que no deja dormir al Banco Mundial. Nos quedan 3,3ºC hasta 2.100. Y la cuestión es saber qué ha pasado desde entonces con la temperatura (aunque ya sabemos que lo del CO2, va fatal).

La temperatura es la que mide desde satélites el equipo Remote Sensing System [–>]. No uso UAH, como suelo, porque han actualizado (corregido) los datos de los últimos meses, y me han fastidiado la hoja de cálculo y todos los gráficos preestablecidos. Pero las diferencias son mínimas.

Pongo:

  • Todos los datos (azul). Tendencia = +1,3ºC/siglo.
  • Desde Kyoto (verde). Tendencia = -0,4ºC/siglo.
  • La pesadilla del Banco Mundial. Tendencia = +3,3ºC/siglo.

Y hay que tener en cuenta que la temperatura a la altura que la toman los satélites debería subir más que en superficie, que es a lo que se refiere Jim. Un factor de 1,2 más o menos. Pero lo olvidamos, a su favor.

Parece que desde Kyoto, el momento de la concienciación, la pinta no es muy Banco Mundial. Y con la serie entera de 33 años, tampoco. Se podrán hacer todo tipo de elucubraciones sobre lo que pasará. Pero es claro que no hablamos de un problema que se ve, sino de uno imaginario. ¿Será por eso que países de gobiernos tan poco irresponsables como Canadá, Rusia y Japón, se han salido del protocolo de Kyoto?

 

 

Sefuela

He visto la noticia en Twitter, a pesar de que hoy apenas le he hecho caso, y me ha llamado la atención. Las familias de ‘Txiki’ y Otaegi recibirán 135.000 euros del Gobierno vasco.  Resulta que son dos de los etarras fusilados por Franco.

Hay más personas a las que van a indemnizar, y éstas indemnizaciones parecen lógicas. Un torturado, un herido por estar en el balcón de su casa, un muerto (que nada tenía que ver con ETA) por un disparo en un control, otro herido por cargas policiales.

Se me hace raro indemnizar a un muerto por una discusión con un guardia civil.  Eso debía ser cosa de la persona, aunque pudiera haber responsabilidad subsidiaria del Estado. Habría que conocer los detalles del caso.

Pero lo de los etarras me da mucho miedo. En el Pais Vasco habrá quien lo vea muy bien, y piense que ya es hora de que el Estado reconozca a “víctimas”. Yo era un crío de once años cuando fusilaron a estos señores, y no me preocupaba por esas cosas. Pero ahora me da miedo el que estemos ante un comienzo de igualar víctimas y verdugos. Piano, piano, como dicen en Italia, para que los asesinados se revuelvan al final en sus tumbas.

Nuestro buen amigo Noa (todo) nos recuerda en su blog los antecedentes y origen de esta historia, enlazando a una antigua entrada suya que traigo aquí porque merece la pena contar con esa información (y porque Noa es gente de bién y porque me da la gana). El Parlamento Vasco y las torturas policiales. Nos recuerda que NADIE votó en contra de la propuesta.  Todo el Parlamento vasco, incluido el PP e incluida la hermana de Miguel Ángel Blanco, y con la abstención de UPyD , votaron a favor de la proposición que ha permitido esto.

PD. Estoy muy contento porque por fin (un año me ha costado) me salen bien los enlaces.

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