13 noviembre 2012


No te asustes por el título. Ha sido publicado el 30 de octubre en Earth System Dynamics (An Interactive Open Access Journal of the European Geosciences Union), después de su correspondiente revisión “peer review”.

Los científicos que quieran hacer interpretaciones fuertes sobre las causas antropogénicas del calentamiento global reciente, deberían ser cautelosos. Nuestras pruebas de cointegración polinómica ponen en cuestión su interpretación de los datos.

Es el segundo trabajo de Beenstock y Reingewetrz tratando de averiguar si se puede establecer una relación estadística entre el “calentamiento global” y el CO2. Y su segundo no. Un “no” que parece muy fuerte, y que implica que no hay pruebas empíricas de que los gases invernadero que emitimos hayan causado el calentamiento global. O la mayor parte del mismo, que es la tesis central del IPCC. En palabras de uno de los revisores:

Este trabajo muestra una prueba muy importante respecto a la discusión del calentamiento global antropogénico (CGA). Los resultados indican que simplemente el examinar el registro histórico de temperaturas [el calentamiento -pm] no da ninguna luz respecto al CGA. No es lo mismo que mostrar evidencia en contra, pero descredita efectivamente -usando una metodología estadística impecable- el argumento ingenuo de la subida de temperaturas. Es una importante contribución a la literatura del calentamiento global.

Respecto a no suponer evidencia en contra del cuento del clima, los autores lo expresan más matizadamente:

Esto significa que nuestro rechazo del CGA no es absoluto; podría ser un falso negativo, y no podemos descartar la posibilidad de que el calentamiento reciente tengo una huella antropogénica. Sin embargo, esta posibilidad es muy improbable, y no es estadísticamente significativa en los niveles convencionales.

Lo que repetimos siempre, y repetiremos hasta que os entre en vuestras duras cabezotas. Que se trata de una teoría sin pruebas, y basada en una atribución que no se puede hacer. No hay relación estadística entre el calentamiento y el CO2.  Aunque los autores no descartan la posibilidad de una relación temporal breve, que se ve como posible en algunos de los datos, pero no en todos.

Hay un calentamiento. O hubo, porque parece muy parado. Pero de ese calentamiento, analizando las temperaturas y la concentración de CO2, no se puede concluir que el calentamiento tenga una relación directa con el CO2. No se puede decir lo que dice el IPCC.

¿Y entonces, todos esos miles de científicos del clima? No son miles los que se encargan de esa atribución, sino muy escasas docenas. Muy conocidos ya, y especialmente por ser muy poco avanzados en estadística, para lo que necesitarían. Y afamados por su inveterada costumbre de no recurrir a los especialistas (como Beenstock y Reingewertz). Y que en vez de querer saber, quieren convencer. Pero desde el desconocimiento de las herramientas matemáticas adecuadas, desarrolladas en las últimas décadas del siglo XX.

Por ponerlo gráficamente, el IPCC dice: este gráfico de temperaturas solo se puede explicar si contamos con el efecto del CO2

Pero estos matemáticos expertos en estadística, les contestan: No, no puedes afirmar eso, puesto que no hay una relación estadística entre las temperaturas de ese gráfico y la concentración de CO2. Vuestros modelos presentarán una correlación, pero no producen tests de significación estadística, ni comprueban si el efecto es espurio.

Y eso que no pueden afirmar los del IPCC -pero afirman-, esa atribución que no pueden hacer -pero hacen-, es lo que los periodistas creen que representa “la prueba” del cuento del achicharramiento global. Los periodistas que más profundizan, que son casi ninguno. Con el pequeño detalle de que los estadísticos “negacionistas” dedican su vida a analizar matemáticamente series temporales, y sus posibles causas, mientras que los científicos del IPCC ni siquiera quieren enterarse de lo que dicen los que saben hacer ese tipo de análisis de verdad.

No puedo resistirme a añadir el comentario de la decisión final del editor, Nathalie de Noblet:

Espero que este artículo sea discutido minuciosamente y tal vez un poco criticado. Pero debo decir que los comentarios de los revisores han sido excelentes, y un trabajo tan desafiante es necesario en nuestro campo. Por tanto estoy muy contenta de aceptar el manuscrito en su forma final.

Recibido y publicado, 30 octubre 2012.

Esperemos que Noblet tenga razón, y se discuta. Ya con que el IPCC se de por enterado de su existencia nos damos con un canto en los dientes.

Enlaces:

Vía: Niche Modeling:

Era igual de posible, ¿no? Una persona sufre mucho, y se suicida, mientras que otras sufren lo mismo, y no se suicidan. En realidad hay muchas más del segundo caso, ya que parece que tenemos muchos automatismos anti-suicidio. Pero si dos suicidios -siempre acongojantes, siempre respetables- nos llevan a cambiar las leyes y muchas estructuras económicas, no está de más preguntarse qué hubiera pasado si no hubieran ocurrido.

“No podemos estar ante situaciones que por un problema económico derivan en crisis como esta, que no es la primera vez que se producen resultados tan trágicos”

No son las palabras de un asno, sino las del juez decano de los juzgados de Baracaldo. Vale, pongamos que el juez solo es un insensato que habla sin enterarse, y que pronunció eso antes de saber que la mujer de Baracaldo seguía trabajando en la misma empresa en la que entró hace 22 años. Imaginemos un resultado que ese juez tal vez defina como “no trágico”, pero sí producido por circunstancias económicas. Por ejemplo, un no suicidio, pero sí una mujer de cincuenta y pocos sin su casa. Debajo se un puente, en el peor de los casos. En una casa de acogida de vagabundos, si tiene más suerte. Tal vez recogida de alguna forma por familiares – y con sensación de estorbar y sobrar en este mundo. ¿Sería eso mejor que el suicidio? ¿Sería menos “trágico”? O solo sería una forma de que el pobre juez no se encuentre con un cadáver, y así no se le ocurra que hay que cambiar las leyes?

También se le podía ocurrir a su señoría cómo sería el mismo caso, si las leyes que quiere cambiar se hubieran cambiado a tiempo. Por ejemplo, antes de que  ocurriera la compra del piso del que hablamos. Una posibilidad muy a considerar es que sin hipoteca, no hubiera habido compra. Y que sin una esperanza razonable de cobrar, no hubiera habido hipoteca. O que hubiera sido tan cara como para hacerla inviable económicamente. ¿Quién nos dice que eso no hubiera producido una depresión muy anterior, y un resultado igualmente trágico pero 20 años antes? ¿Hubiera pedido en ese caso el juez un cambio en la ley para conseguir hipotecas más asequibles? Aunque es posible que no se hubiera dado ese caso, porque nos encontráramos con que la persona sin salida hubiera emigrado … a un país con leyes hipotecarias como las que el juez quiere cambiar.

¿Tenemos la mejor ley hipotecaria posible? Seguro que no, ya que no tenemos lo mejor posible de casi nada. Sin ir más lejos, se ve que no tenemos los jueces más sensatos e inteligentes que se puede tener. Pero si pensamos a golpe de prensa y de suicidio, y no pensamos en los que no se suicidan y siguen con su tragedia a cuestas, seguiremos sin tener lo mejor posible de casi nada.

Ahora todos contentos porque el PP y el PSOE se van a poner de acuerdo y van a evitar las tragedias. O creo que eso es lo que dicen por la telebasura.

Por cierto, todo eso que no ha pensado el juez (o buena parte) lo están desgranando Sefuelix y Octavio en:

Muy interesante.

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