Hasta hace nada, el premio Payaso Insuperable del Circo Político Español (PICPE) lo ostentaba el imapagable Ibarreche, o Iberrintxe. El perturbado mental aquel del estado libre asociado, que no se daba cuenta de que Puerto Rico pertenece a, pero no forma parte de los Estados Unidos. O sea, una colonia más o menos edulcorada. O tal vez estaba copiando a los separatistas de Quebec, también especializados en la confusión de que no se sepa bien si plantean una separación, u otra cosa. Hasta que llegó la Clarity Act y les jodió el invento.

En Puerto Rico acaba de haber un referéndum sobre el asunto. El 6 de noviembre. Con el resultado de un 61% a favor de la unión; un 33% a favor de seguir como colonia edulcorada; un 5% a favor de la independencia; y un 26% de votos en blanco [-->]. Y en Canadá, una vez que el Supremo ha exigido una pregunta clara, a los separatistas se les han acabado las ganas de celebrar más referendos.

El Congreso le dijo naina a Juan Josué. Y así parecía que nos íbamos olvidando de la payasada ibarrechiana … hasta que llegó uno todavía más trastornado.

Un político al que no le da vergüenza este cartel, o no tiene vergüenza, o sabe que se dirige a una sociedad de circo infantil. Posiblemente ambos. Y, cómo no, plantea un pregunta de la que los periodistas en Bruselas le tienen que decir que es un caso de “deshonestidad intelectual”. Pregunta algo cuya respuesta no está en las manos del preguntado, y cuya conclusión es contraria a lo que la pregunta da a entender.

Y, sobre todo, hace una falsa dicotomía Cataluña / España. Exigiendo, a cambio de no hacer un referéndum separatista, un pacto fiscal con el modelo de la aberración del “pufo vasco” – que no se puede extender a todas las regiones españolas. No es contra “España” contra lo que va Mas. Es contra Andalucía, Extremadura, Asturias, Galicia, y cualquiera de las regiones con riqueza inferior a la media. ¿Dónde queda aquello del CAGALEUS, perdón GALEUSCA?

Una mentalidad con la que nunca se hubiera podido ni siquiera iniciar la construcción de la Unión Europea. La mentalidad de la cizaña y el egoísmo regional (o nacional, si se quiere), disfrazada de defensa de “la identidad”. Para disimular la corrupticracia del 3%, del Palau, las ITV, las facturas de la ACM, las del ICS, y todo lo que no se sabe. Mas la prensa subvencionada y apesebrada al servicio del poder político.

Ahí tenemos al héroe – un pueblo, una nación, una lengua, un deseo. Grande y libre, supongo. Como Franco, con el cambio inevitable de los tiempos. E igual de carcajada.