La historia no es nueva. Se conoció a principios de octubre. Pero ahora tenemos los varios emails que se cruzaron entre la gente de Al Gore, que pretendía comprar los derechos de un vídeo sobre remolinos de fuego en Australia, y el cámara que los grabó. Chris Tangey, de Alice Springs Film and Television. Que no ha estado dispuesto a dejarse comprar por Climate Reality, para que use su vídeo -mintiendo- como ejemplo de problemas con el “calentamiento global”.

24 horas de realidad debe ser un programa de 24 horas en directo que produce Al Gore. Y que vende a las televisiones de todo el mundo. Como se puede imaginar, consiste en mentiras bien contadas para convencer al mundo del … ¿calentamiento global? Hmm, casi. Porque Gore le llama “clima guarro”. Y “disrupción climática”. Muy útil, ya que lo mismo sirve para frío que para calor, para sequía que para inundaciones, para una nevada que para un incendio. Como este en las cercanías de Alice Springs, que produjo unas raras y espectaculares imágenes de remolinos -o tornados- de fuego.

Los emails que cruzó Tangey con los algoritas no tienen desperdicio. No aceptaban un no por respuesta, por mucho que estuviera muy razonado. Así que lo volvían a intentar, disfrazándose como de una oganización distinta. Y Tangey, dale que te pego, insistiendo en que su información era que esos remolinos no tienen relación con el clima, y si acaso la relación sería contraria. Preguntando en una y otra vez los motivos que tenían para querer incluir esas escenas concretas en su “show” sobre cambo climático.

El intercambio contiene perlas como esta, que viene del tercer email:

En cualquier caso, incluso aunque la mano derecha no supiera lo que hace la izquierda en la organización de Mr. Gore, tengo que repetir la pregunta. ¿Por qué pedir estas escenas si no tienen la firme evidencia de que este evento particular fue causado, o era de algún modo atribuible al cambio climático?

Si un proyecto tiene el atrevimiento de llamarse a sí mismo “Realidad Climática” (Climate Reality), yo esperaría una buena cantidad de hechos y de realidad adjuntos al mismo. Y creo que los espcatadores del mundo esperan lo mismo. Si sintonizo el programa los días 14 o 15 de junio, ¿cómo sabré cuál de los eventos que presentan es atribuible al cambio climático y cuál no? Me atrevería a decir – ¿cuál será verdad y cuál no? Cómo lo puede saber cualquiera que lo vea? Especialmente, ¿cómo lo pueden saber los 4.000 activistas de todo el mundo que su organización ha entrenado para “educar e inspirar” a otros?

¡Chapeau! Mientras quede gente como Chris Tangey en el mundo, hay esperanza. Y si encima nos enteramos de sus actos, mejor que mejor. No hay forma más bonita de señalar la paradoja que envuelve la vaina del cambio climático, desde el mismo momento en que nació: ¿Por qué necesitas mentiras para contar la verdad? Así que, gracias a Chris, de la muy remota y misteriosa Alice Springs, tenemos no sólo un vídeo espectacular sobre fuego en un lugar semidesértico, sino una buena forma de juzgar las mentiras que verás, si tienes la imprudencia de conectar con las “24 horas de realidad” de Al Gore y su “Climate Reality”.

El cuento del clima no es tan difícil. No hace falta saber ciencia. Y mucho menos empollarse farragosas series de datos y su manipulación. Porque es obvio que el Método Goebbels no se inventó para contar una verdad.

Y esto es lo que gracias a Tangey no verás en el programa algorero.

Fuente, con el intercambio completo de emails, WUWT: