11 noviembre 2012


Hasta hace nada, el premio Payaso Insuperable del Circo Político Español (PICPE) lo ostentaba el imapagable Ibarreche, o Iberrintxe. El perturbado mental aquel del estado libre asociado, que no se daba cuenta de que Puerto Rico pertenece a, pero no forma parte de los Estados Unidos. O sea, una colonia más o menos edulcorada. O tal vez estaba copiando a los separatistas de Quebec, también especializados en la confusión de que no se sepa bien si plantean una separación, u otra cosa. Hasta que llegó la Clarity Act y les jodió el invento.

En Puerto Rico acaba de haber un referéndum sobre el asunto. El 6 de noviembre. Con el resultado de un 61% a favor de la unión; un 33% a favor de seguir como colonia edulcorada; un 5% a favor de la independencia; y un 26% de votos en blanco [-->]. Y en Canadá, una vez que el Supremo ha exigido una pregunta clara, a los separatistas se les han acabado las ganas de celebrar más referendos.

El Congreso le dijo naina a Juan Josué. Y así parecía que nos íbamos olvidando de la payasada ibarrechiana … hasta que llegó uno todavía más trastornado.

Un político al que no le da vergüenza este cartel, o no tiene vergüenza, o sabe que se dirige a una sociedad de circo infantil. Posiblemente ambos. Y, cómo no, plantea un pregunta de la que los periodistas en Bruselas le tienen que decir que es un caso de “deshonestidad intelectual”. Pregunta algo cuya respuesta no está en las manos del preguntado, y cuya conclusión es contraria a lo que la pregunta da a entender.

Y, sobre todo, hace una falsa dicotomía Cataluña / España. Exigiendo, a cambio de no hacer un referéndum separatista, un pacto fiscal con el modelo de la aberración del “pufo vasco” – que no se puede extender a todas las regiones españolas. No es contra “España” contra lo que va Mas. Es contra Andalucía, Extremadura, Asturias, Galicia, y cualquiera de las regiones con riqueza inferior a la media. ¿Dónde queda aquello del CAGALEUS, perdón GALEUSCA?

Una mentalidad con la que nunca se hubiera podido ni siquiera iniciar la construcción de la Unión Europea. La mentalidad de la cizaña y el egoísmo regional (o nacional, si se quiere), disfrazada de defensa de “la identidad”. Para disimular la corrupticracia del 3%, del Palau, las ITV, las facturas de la ACM, las del ICS, y todo lo que no se sabe. Mas la prensa subvencionada y apesebrada al servicio del poder político.

Ahí tenemos al héroe – un pueblo, una nación, una lengua, un deseo. Grande y libre, supongo. Como Franco, con el cambio inevitable de los tiempos. E igual de carcajada.

La historia no es nueva. Se conoció a principios de octubre. Pero ahora tenemos los varios emails que se cruzaron entre la gente de Al Gore, que pretendía comprar los derechos de un vídeo sobre remolinos de fuego en Australia, y el cámara que los grabó. Chris Tangey, de Alice Springs Film and Television. Que no ha estado dispuesto a dejarse comprar por Climate Reality, para que use su vídeo -mintiendo- como ejemplo de problemas con el “calentamiento global”.

24 horas de realidad debe ser un programa de 24 horas en directo que produce Al Gore. Y que vende a las televisiones de todo el mundo. Como se puede imaginar, consiste en mentiras bien contadas para convencer al mundo del … ¿calentamiento global? Hmm, casi. Porque Gore le llama “clima guarro”. Y “disrupción climática”. Muy útil, ya que lo mismo sirve para frío que para calor, para sequía que para inundaciones, para una nevada que para un incendio. Como este en las cercanías de Alice Springs, que produjo unas raras y espectaculares imágenes de remolinos -o tornados- de fuego.

Los emails que cruzó Tangey con los algoritas no tienen desperdicio. No aceptaban un no por respuesta, por mucho que estuviera muy razonado. Así que lo volvían a intentar, disfrazándose como de una oganización distinta. Y Tangey, dale que te pego, insistiendo en que su información era que esos remolinos no tienen relación con el clima, y si acaso la relación sería contraria. Preguntando en una y otra vez los motivos que tenían para querer incluir esas escenas concretas en su “show” sobre cambo climático.

El intercambio contiene perlas como esta, que viene del tercer email:

En cualquier caso, incluso aunque la mano derecha no supiera lo que hace la izquierda en la organización de Mr. Gore, tengo que repetir la pregunta. ¿Por qué pedir estas escenas si no tienen la firme evidencia de que este evento particular fue causado, o era de algún modo atribuible al cambio climático?

Si un proyecto tiene el atrevimiento de llamarse a sí mismo “Realidad Climática” (Climate Reality), yo esperaría una buena cantidad de hechos y de realidad adjuntos al mismo. Y creo que los espcatadores del mundo esperan lo mismo. Si sintonizo el programa los días 14 o 15 de junio, ¿cómo sabré cuál de los eventos que presentan es atribuible al cambio climático y cuál no? Me atrevería a decir – ¿cuál será verdad y cuál no? Cómo lo puede saber cualquiera que lo vea? Especialmente, ¿cómo lo pueden saber los 4.000 activistas de todo el mundo que su organización ha entrenado para “educar e inspirar” a otros?

¡Chapeau! Mientras quede gente como Chris Tangey en el mundo, hay esperanza. Y si encima nos enteramos de sus actos, mejor que mejor. No hay forma más bonita de señalar la paradoja que envuelve la vaina del cambio climático, desde el mismo momento en que nació: ¿Por qué necesitas mentiras para contar la verdad? Así que, gracias a Chris, de la muy remota y misteriosa Alice Springs, tenemos no sólo un vídeo espectacular sobre fuego en un lugar semidesértico, sino una buena forma de juzgar las mentiras que verás, si tienes la imprudencia de conectar con las “24 horas de realidad” de Al Gore y su “Climate Reality”.

El cuento del clima no es tan difícil. No hace falta saber ciencia. Y mucho menos empollarse farragosas series de datos y su manipulación. Porque es obvio que el Método Goebbels no se inventó para contar una verdad.

Y esto es lo que gracias a Tangey no verás en el programa algorero.

Fuente, con el intercambio completo de emails, WUWT:

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