El franquismo no inventó el concepto de antiespaña y el uso como descalificativo del término antiespañol. Pero no hay duda de que los usó con largueza, y hoy los relacionamos con ese movimiento político. Y a nadie de los que podíamos estar englobados en esa antiespaña -aunque fuera desde la más completa y juvenil irrelevancia- no preocupaba un comino el adjetivo. Al final, traducíamos. Antiespaña = en contra de la España franquista. Y entonces era un tinte de orgullo, puesto que la España franquista nos parecía una mierda. ¿Y cómo no ser antimierda? Pío Baroja lo expresaba con un lema bien escueto, pero muy gráfico: Moscas, curas y carabineros. Y su sobrino Julio tuvo que padecer tanto al franquismo como a sus herederos, según nos recordaba Savater el otro día:

Vaya destino el mío, haber sido cuarenta años un mal español para convertirme luego en un mal vasco…

Y así es el asunto. Hoy no debe haber antiespaña – a nadie se le acusa de tal cosa.  Aunque haya muchos partidos y votantes que tienen el objetivo declarado de acabar con España. En cambio hay mucha anticataluña y antivasco (antivasquilandia, supongo), a juzgar por la insistencia con la que expresan esa idea los Franquitos payasos que gobiernan en esas regiones.

Lo que no se entiende bien es la reacción, como indefensa, de la mayor parte de la gente a la que le cae el epíteto. Por ejemplo, si quieren hacer una manifestación contra el secesionismo catalán, se empeñan en llevar al menos tantas banderas catalanas como españolas. Como diciendo: No nos llaméis anticataluña, antivasquilandia, etc.

Craso error. Lo mismo que los antifranquistas ignoraron con desprecio el término antiespaña, y no se les ocurría combatirlo rodeándose de banderas españolas, los antisecesionistas deberían hacer lo mismo con el término antincataluña (etc). Y decir: ¿Y cómo no ser antimierda? ¿Cómo no estar en contra de las moscas (metáfora de la falta de higiene mental), de los curas (metáfora de la ideología totalitaria), y de los carabineros (metáfora de los etarras y otras violencias sociales)?

Yo sí estoy en contra de la mierda. Franco era una mierda, y Mas (etc) es la misma mierda. Y eso no se lava con colorines de banderas. ¿Que me llaman “anti”? ¡Pues claro! Antimierda.