Es una respuesta a Txomin [-->]

Hmmm, tú lo has dicho , Txomin: Hace mucho tiempo. Dudo que Juaristi siga pensando que con el nacionalismo se acaba con la posibilidad real de independencia. Son demasiados descerebrados ya. Y son demasiado descerebrados.

Estoy de acuerdo en que la historia y la ley son barreras muy endebles. Y estoy de acuerdo en lo del órdago, que debería de haber sido hace mucho tiempo. Siempre que la pregunta sea cristalina de clara. Lo único que me tira para atrás es la irracionalidad de aceptar un planteamiento que no veo ningún motivo para aceptar. Que España sea divisible, pero Vasquilandia no. Es más, como nunca he visto ningún motivo para aceptar esa imbecilidad, nunca lo he hecho. (Se entiende que el tiro en la nuca no me parece una razón).

Así que yo aceptaría el órdago (o más bien lo forzaría), pero en estos términos:

Ley de Naciones a la Carta

1) Planteamiento de los asuntos económicos que habrá que negociar necesariamente si hay separación (cosa de que la gente sepa a lo que juega), y nombramiento de un árbitro si no hay acuerdo.

2) Negociación / definición de la unidad mínima separable. Por provincia, comarca, municipio, lo que sea. Ni España, ni Vasquilandia, ni ninguna otra entidad venían en el libro de instrucciones del mundo. Y las mismas “razones democráticas” que valen para un caso, valen para el otro. Con las fronteras bien marcadas antes de la votación. Hay que pensar que cuanto más pequeña la unidad, menos lejos se tendrán que trasladar los que se tengan que trasladar. Y que como ambas entidades acabarán dentro de la UE, no serían necesarias fronteras físicas. La diferencia sería que en las unidades secesionadas, los judíos acabarán presumiblemente marcados con la correspondiente estrella de David amarilla, y en las que se quedaran en España, no.

3) Definición de la mayoría / participación necesaria para aceptar una secesión. La misma para cada unidad mínima separable.

4) Definición del tiempo de validez del referéndum. Si el razonamiento es que las naciones o estados se hacen a la carta, las opiniones deberían podrán cambiar.

5) Pregunta única: ¿Quieres estar dentro o fuera de España?

Ya sé que un referéndum así no les gustaría a los nazionatas. Pero tampoco les gustaría a los que quieren permanecer unidos (no les gusta ningunoo), y no veo la razón para que el referéndum tenga que ser solo del gusto separatista. Si la razón de preguntar es la democracia, esta forma es mucho más democrática. Y si la razón es también que las naciones o estados se hagan a la carta, esta carta es mucho más completa.

Y el posible archipiélago resultante no parece que tenga que ser especialmente no operativo. Con la facilidad de comunicaciones que hay ahora, los aspectos de localización geográfica son cada vez menos importantes. ¿Y quién dice que este sistema no pudiera llevar a unos estados en competencia entre sí por atraer a ciudadanos que estén a gusto? En realidad sería más ordenado. Los cenutrios identitistas con su propia organización. Idioma impuesto, la boina obligatoria, y su propio sistema de leyes filo nazis, sus pensiones, etc. Y los ciudadanos españoles en la suya. Solo tendrías que tener un poco de precaución, y saber cuándo has pasado la frontera (no física) de la isla etarra, y actuar durante el tránsito como se actúa en un sitio sin libertad y con identititis violenta.

Y de paso no estás abandonando tanto a los españoles que quieren seguir siéndolo (al menos a la vista de la alternativa). Tal vez lo más difícil sea el reparto del Banco Retrete ese que van a hacer. Se lo podíamos regalar a los de la identidad, visto el parecido.

Yo aceptaría un referéndum así. Un problema artificial y absurdo solo puede tener una solución racional artificial y absurda. O eso, o la fuerza. Yo no creo que haya más.

Añadido. Tmpd señala el caso del cantón del Jura, en Suiza.

Loa habitantes del Jura quieren separarse del cantón de Brena (fracófonos contra germanófobos, católicos contra protestantes). Gana por un pelo la secesión.

Los sectores contrarios a la separación deciden hacer uso del derecho que, con arreglo al procedimiento acordado en su día, les permite reclamar una consulta en las regiones donde son mayoritarios con el fin de dar a los habitantes de estos distritos y municipios la oportunidad de reconsiderar su decisión. En esta segunda fase, cada colectividad territorial elige libre y aisladamente su destino en un subplebiscito. En marzo de 1975, los tres distritos del Sur ratifican su decisión de permanecer en el cantón de Berna (algunos han descrito este fenómeno como irlandización del Jura). Viven en estos tres distritos algo más de 50.000 habitantes, en su mayoría francófonos (79%) y protestantes (58%). En cuanto al distrito germanófono de Laufon, que también optó en un primer momento por Berna, acabaría integrándose en 1993 en otro cantón (Bâle-Campagne), decisión esta última aprobada por arrêté federal de 18 de junio de 1993 y ratificada en referéndum por pueblo suizo y los cantones. Como veremos luego, los nacionalistas jurasianos no han renunciado nunca al objetivo de la reunificación, no se conformaron con la creación de un cantón en una parte, el Norte, del Jura histórico.

Pero eso no es todo. Como consecuencia de las consultas en cascada que se suceden en los meses posteriores (entre marzo y septiembre de 1975), en un clima de pasiones exacerbadas y creciente radicalización, 14 municipios limítrofes, situados en la nueva frontera, se pronunciaron de nuevo sobre su adscripción a uno u otro cantón. Y la villa de Moutier, por una estrecha mayoría, decidió quedarse en el cantón de Berna (años después se descubriría el apoyo financiero de las autoridades de Berna al movimiento antiseparatista). Esta febril sucesión de consultas convocadas de manera escalonada no sirvió para rebajar la tensión. Pero los límites del nuevo cantón quedaron delimitados: 82 municipios  formarán parte del mismo, mientras que 62 permanecerán en el Cantón de Berna.

En febrero de 1977, la Asamblea constituyente del nuevo cantón, que se había reunido por primera vez el 20 de abril de 1976, aprobó la Constitución de la República y Cantón del Jura, ratificada por el pueblo el 20 de marzo por una amplia mayoría. En su preámbulo se habla del restablecimiento de los derechos soberanos del pueblo jurasiano y del nuevo cantón, resultado del acto de libre disposición del 23 de junio de 1974

http://www.historiaconstitucional.com/index.php/historiaconstitucional/article/viewFile/70/57

Me encanta. De eso hablaba. puestos a hacer el gil, hacerlo bien.