Joan Tapia siempre me ha dado la impresión de un tipo disfrazado de “seny”, al que se le ha ido un poco la mano. No parece natural, sino una representación. Casi una caricatura. Pero tal vez sea así de plomo, sin más. Da igual; el caso es que tiene hoy un artículo que quiere explicar muchas cosas profundas. Y lo jodido es que las explica. Fundamentalmente el título de esto: Jetaluña.

Un fino análisis de situación, y de futuro. Desde el “seny”. O su caricatura.

Flota la idea de que si vas a Madrid a negociar educadamente te contestan con un portazo y que ha llegado la hora de propinar un fuerte puñetazo en la mesa. Luego… ya se verá.

Flotará, seguro. Tiene pinta de que en Cataluña flotan muchas cosas. ¿Y por qué no la extravagante idea de que la educación ha de evitar necesariamente un negativa en una negociación? Yo soy educado, y ya solo por eso tú tienes que tragarte algo. Al menos un poquito. Y al cabo de un tiempo, otra vez muy educado, y otro poquito. Hasta que los poquitos hacen un muchito. Eso sí, muy educado.

Pero El Seny, tan educado y tan plomo, debe ser catalanista, y no nos cuenta qué ocurre si aplicamos el mismo esquema a todos los demás. Todos muy educados, de poquito en poquito, hasta el muchito final. Porque para el catalanista los demás no existen. Existen Cataluña y España, y a mi no me cantes milongas de cuentas que suman más de un 100%. Cataluña no es parte de ningún conjunto, por la misma definición de Jetaluña. O, si acaso, forma un conjunto entre iguales con España. Que no se entiende por qué diablos no se llama Espaluña. O Catapaña.

Si te tomas la molestia de escuchar con atención a los payasos (es jodido, lo sé), El Seny nunca ha negado España. ¡Como la va a negar, si no para de hablar de ella! Lo que niega, strictu senso, es que Asturias, o Andalucía, o Vasqulandia, etc, tengan estatus de sujeto, como Jetaluña. A ver si te enteras que para ellos solo hay dos sujetos, que son Cataluña y España. Yo creo que son los únicos nacionalistas españoles que quedan.

Pero hay más. En el artículo mencionado hay muchas cuestiones que parecen ser muy razonables. Y susceptibles de discusión. Se resumen en un nuevo modelo de financiación. Como “nuevo” solo quiere decir diferente, y el que hay no es el único de los posibles, por narices que el asunto -así de indefinido- es perfectamente planteable. Pero tiene un cuidado formidable de olvidarse de mencionar dos cosas. Precisamente las claves. Los demás, privados por Jetaluña de su calidad de sujetos, que ya hemos dicho arriba, y cuánto puede envejecer ese sistema que tendría la incomparable virtud de ser “nuevo”. Porque ahí está el truco:

Nuevo -> educación -> un poquito más -> nuevo -> educación -> un poquito más -> nuevo -> educación -> un poquito más -> nuevo -> educación -> un poquito más -> nuevo -> educación -> un poquito más -> nuevo -> educación -> un poquito más -> nuevo -> educación -> un poquito más -> nuevo -> educación -> un poquito más -> nuevo …

Los gitanos lo dicen más claro: Dame aaargo, zeñorito, dame aaargo. Pero cuando les das, no se acaba ahí la cosa, sino que acaba de empezar.

Yo estoy de acuerdo con El Señy en que todo es discutible. Especialmente si se respetan las formas. Como la financiación de los subconjuntos, que ni tiene que ser necesariamente la que hay, ni tiene que ser una en concreto, ni tiene que ser siempre variable – y siempre a favor de la misma niña bonita. O como que Cataluña (o alguna de sus partes) se vaya con viento fresco. ¿Por qué no? Sería una pena, y seguro que sería malo para todos. Pero no se puede mantener un invento si una de sus partes importantes se dedica básicamente a joderlo.

Lo único que fastidia un poco es que el Joan Tapia se crea muy listo, y a los demás, tontos. Intentaré que lo entienda:

Flota la idea de que si vienen a Madrid a negociar, solo pretenden obligarte a contestarles que no, para luego ejercer de plañideras, alegando -son malos, no me han dado argo.

¿Pensará el Tapia que las ideas flotantes son un signo de identidad, un fet diferencial, o algo así? ¡Capaz!

O también por aquí:

Será muy complicado oponerse a la voluntad de los catalanes si dan la mayoría absoluta a Mas y luego (menos probable) votan independencia en una consulta.

Vale. Y entonces, ¿por qué no es asimismo complicado oponerse a la voluntad de los españoles cuando refrendan una constitución muy mayoritariamente, incluyendo en Cataluña?

El disfraz será de “seny”, pero el argumento es de caradura. Que lo mismo resulta ser un fet diferencial.