En “Calentología desde cero” [-->] vimos que, aunque no suelen decirlo, la calentología se basa en dos teorías diferentes. Ambas necesarias para producir una alarma.

1. La “teoría invernadero” -consolidada y generalmente aceptada por (casi) todos- que dice que si seguimos como hasta ahora, sin dejar de emitir CO2, calentaríamos la “temperatura global” en 1ºC – 1,2ºC para aproximadamente el año 2.100.  Esto no representa ningún problema, y muy probablemente representa un beneficio.

2. La “teoría de la amplificación”. Se trata de decir: vale, pero si el CO2 calienta un poco el aire en superficie (como 1ºC hacia el año 2.100), ¿cómo reaccionará el sistema climático? ¿Se quedará sin más con ese pequeño calentamiento debido al aumento del CO2, u ocurrirá que el sistema climático lo amplifica – (o lo disminuye)?

A esta (hipotética) amplificación o atenuación le han llamado “sensibilidad” del sistema climático. Que, como están obsesionados con el CO2, definen así: el cambio que se produciría en la temperatura global media por multiplicar por dos la cantidad de CO2 en el aire. Pero aunque usan el CO2 para la definición, en realidad sirve para cualquier “agente externo” que cause un cambio en el sistema.

Me gustaría señalar lo hipotético que es todo en esta segunda teoría. Hay muchos trabajos científicos que han pretendido estudiarla. Y en el último, todavía antes de revisión, y en discusión abierta, ponen ejemplos de trabajos anteriores, para señalar las diferencias. No son todos los que hay, pero el autor los debe de considerar los más significativos. Unos se basan en “proxys” de cambios climáticos muy antiguos, y otros en mediciones modernas, sean termómetros o satélites.

Conclusiones:

El muy amplio rango de valores de sensibilidad climática obtenidos de diferentes grupos de datos de paleoclimatología, termómetros o satélites, sugiere o unas condiciones de “feedbacks” (retroalimentaciones) muy cambientes para los distintos datos, o la existencia de factores adicionales más allá de los “feebacks” que afectan ahora a las temperaturas.

A mi también me sugiere la posibilidad de que los datos no sean tan estupendos como creen, y / o que la idea de la “sensibilidad” del sistema climático, como un número único y de relación lineal con los cambios debidos a “agentes externos”, sea en realidad un concepto completamente equivocado.

He cogido la tabla que ha hecho Lubos Motl [-->], ordenada de más a menos “sensibilidad” (en vez de por fecha de publicación), y le he añadido la columna [ºC Interv], para señalar los grados que hay en cada resultado entre el valor menor y el mayor. Y he puesto colorines para señalar de dónde viene cada estudio. Naranja proxys paleoclimatología, verde termómetros, azul satélites. No es de extrañar que los alarmistas se hayan enamorado últimamente de la paleoclimatología. Ni que lo sensatos se la sigan tomando con la poca seriedad que se la han tomado siempre. (Hablamos en estos estudios, en “paleo”, de temperaturas de hace centenares de miles de años, hasta millones de años).

Año Autor (es) Med. Intervalo ºC Interv C.L.
2010 Pagani et al. [8] 7 – 9 2ºC
2012 Dowsett [6] 4 – 8 4ºC
2012 Hansen, Sato con “feedbacks” lentos. 6 4 – 8 4ºC 66%
2004 Lea 5.2 4.4 – 6.0 1.6ºC 95%
2012 Rohling et al. 3.1 1.7 – 5 3.3ºC 66%
2007 IPCC AR4 3 2 – 4.5 2.5ºC 66%
2011 Annan, Hargreaves [3] 2 – 4 2ºC 95%
2012 Hansen, Sato sin “feedbacks” lentos. 3 2 – 4 2ºC 66%
2006 Forest et al. 2.9 2.1 - 8.9 6.4ºC 90%
2010 Kohler et al. 2.4 1.4 – 5.2 3.8ºC
2011 Schmittner et al. 2.3 1.7 – 2.6 0.9ºC 66%
2008 Chýlek, Lohmann [1.8] 1.3 – 2.3 1ºC 95%
2012 Gillett [1.55] 1.3 – 1.8 0.5ºC
2012 Lewis 1.3 0.8 – 2.1 1.3ºC 90%
2009 Douglas, Christy 1.1 0.0ºC
2012 Asten 1.1 0.7 – 1.5 0.8ºC 66%
2011 Lindzen, Choi 0.7 0.5 – 1.3 0.8ºC 95%

Una forma gráfica de verlo podría ser representar eso en distintas columnas, según sean datos de paleoclimatología, termómetros, o satélites. Y marcando -de medio grado en medio grado- los cuadrados donde hay al menos un estudio que da esa sensibilidad como resultado medio.

Donde, por debajo de recuadro del rango que da el IPCC estaríamos hablando de un perfecto no problema.

En resumen. No estamos hablando de la teoría del “efecto invernadero”, que (casi) nadie niega, ni hay grandes disputas sobre su cuantificación. Estamos hablando de otra teoría muy diferente. La de los “feedbacks positivos”, o gran sensibilidad del clima. O de esos cuadros de ahí arriba, y de no sé qué consenso que dicen que tienen el 97% de los “científicos del cambio climático”.

Nota: Hay algunos matemáticos que aseguran que los chicos del clima no tienen ni idea de lo que se traen entre manos, y que ni siquiera existe todavía una teoría matemática medianamente desarrollada para encarar el misterio al que se enfrentan. Por ejemplo: