Maleni (en parte)

Ya ha estallado el melón. Llevaba 30 años, pero este es el ¡bum! definitivo, que se contesta o no se contesta. Donde “no se contesta” significa que la iniciativa queda en manos del separatismo, y España con las manos atadas. Y, sobre todo, el futuro de los habitantes de España en manos de la demagogia más irracional, y no en sus propias manos.

El melón es tan sencillo como esto: Todo cónyuge prefiere tener  derecho de adulterio, siempre que el otro no lo tenga. Así que presentarse a unas elecciones preguntando por ese “derecho”, sin aclarar si estás pidiendo el divorcio, es trampa por una parte, y ventajismo irracional por otro. Peor. Estás pidiendo el voto con algo indefinido, que te dejará las manos libres para acabar haciendo algo claramente definido, y tal vez no votado.

La Marianidad puede optar por ponerse a silbar, como suele. La consecuencia será que nos roben la cartera, y la nación. Lo segundo, visto como está el patio, no parece una gran pérdida. Salvo que como no se puede estar sin nación, conviene considerar la que te quieren encalomar a cambio, francamente aborrecible desde cualquier punto de vista.

Y los que no silban, estilo Mariano el Aguerrido, no parecen tener grandes posibilidades. Maleni nos envía:

LLAMADA DE ALBERT RIVERA

Artur Mas ha decidido liquidar en menos de dos años la legislatura catalana, después de su fracaso económico, social y de negociación política. Pero, en vez de dimitir, quiere conseguir mayoría absoluta para llevarnos a todos al precipicio de la separación, el conflicto y más ruina económica para Cataluña y el conjunto de España. El 25N nos tenemos que manfestar todos los que defendemos la unión, la convivencia y la regeneración democrática en toda España. Este no es un tema sólo catalán, estamos ante un problema español, y ante una oportunidad de que Mas no pueda seguir gobernando.

Vamos a decir alto y claro #mejorunidos que separados y enfrentados. Cuento con vosotros. Contad con nosotros. Abrazos.

Me quedo con esta parte:

Este no es un tema sólo catalán, estamos ante un problema español

Estamos ante un problema español, y un problema (*) de cojones. Y silbando.

Nota para Don Teledeporte: El problema no se llama Gibraltar. Por si no lo había pillado.