Yo también quiero Freedom for Catalonia, aunque no entiendo lo mismo por “freedom”, ni entiendo lo mismo por “Catalonia”. No me casa “libertad” con miles de borreguitos portando banderitas y gritando consignas al unísono. Y Cataluña es un cuento si se refiere a algo distinto al conjunto de la gente que la habita. Pero allá los nacionatas con sus interpretaciones. Si se quieren ir, que se vayan. El único problema sería quién son “ellos”, y cómo se hace lo de irse.

Y no debería de ser un problema cuando ya conocemos la solución para hacer eso bien hecho. Quiero decir por “bien hecho” cuando no son los menos los que le tuercen la voluntad a los más, y cuando no se trata de una solución “ad hoc” que solo sirve para un caso y para conseguir un resultado preconfigurado. O sea, lo que yo quiera, por mi cara bonita. Canadá ya ha planteado y resuelto el problema de una forma impecable. Pero para resolver un problema hay que empezar por encararlo, y para eso es completamente imprescindible no ser Mariano Rajoy. Conocido en el siglo por Don Teledeporte, y también por el Aguerrido.

Don No Hay Problema resuelve los asuntos delicados al revés. Dándoles la espalda, y con el culo en pompa.

Estos Rajoyes suelen crear problemas donde no hay. O suelen hacerlos mucho más grandes de lo que son. Si se le hace caso al niño medio bruto cuando se pone farruco, se crece. Y así se le está obligando a que insista en la burrez. Y se crea una dinámica que perfectamente puede conducir a donde nadie quería en un principio. Tiene toda la pinta de que Rajoy está a punto de conseguirlo. Al final acabaremos todos sorprendidos, sin que nadie sepa muy bien cómo ha sido.

Que se vayan de una vez, si es que de verdad eso es lo que quiere el personal. Seríamos independientes de Cataluña, y su corrupción y su identititis de retrasado mental. Una especia de franquismo fuera de tiempo. Probablemente es mucho mejor, o menos malo, para todos. Pero que se vayan bien, con su orden, sus consecuencias, y responsabilidades. Lo peor de todo es la rajoyada.