Un gusto. El viejo y decrépito barco pirata vuelve a enredar en la cabeza. Y es muy distinto salir a regatear pensando en “quedar bien”, que pensando en ganar. Aunque al final no ganes. Y tampoco está tan mal un segundo, creo que empatado a puntos con el primero de la clase.

Habrá alegrías en los meses venideros. O tal vez sea que hemos cambiado provisionalmente al anciano “Zuga” por un niño de 13 años (un fenómeno), y esas cosas se notan. Seguramente ahora somos también explotadores de trabajo infantil, que es un punto que todavía no teníamos. Vamos a por todas. ;)