Prometí hacer una entrada sobre las razones para hacer un banco malo. Y aunque sea escribiendo con poco tiempo, voy a cumplirlo. Esta vez no voy a poner links, ni añadir documentación adicional, y voy a permitirme algunas licencias e inexactitudes. Pero espero que eso sirva, a su vez, para que sea todo más fácil de entender.

También voy a contaros algo de lo que se ha hablado poco . Es un detalle importante de lo que anunció ayer Draghi sobre las compras de deuda pública de paises como España. Nos obligan ya a pedir rescate, y pronto si no queremos pasarlas canutas.

Comenzamos por el banco malo. Lo que se va a hacer no es más que un apaño contable. La contabilidad tiene el problema de que puede hacer que una compañía esté en quiebra técnica pero sea recuperable, y de que parezca saneada pero tenga vicios ocultos importantes. Parece lógico intentar eludir las situaciones de quiebra técnica mediante determinados artificos contables, siempre y cuando sea una situación transitoria. El problema gordo está en determinar si la situación es realmente transitoria.

En el caso español, al apartar del balance de los bancos algunos activos peligrosos, se consigue que parezcan mas solventes. Esto es así porque su proporción de capital propio con respecto al total de activos crece, aunque el tamaño de su balance (el total de lo que tiene y lo que debe) sea inferior al inicial.

Lo mismo se podría haber conseguido incrementando el capital propio, pero eso requiere un montón de recursos que no tenemos. Bastante tenemos con recapitalizar Bankia, BFA, y algunas otras cajas como para que sigan saliendo necesidades de capital.

Una vez aclarado que la forma de maquillar la fachada de los bancos no puede ser el incremento de capital (porque no hay dinero), sólo nos queda quitarles algunos activos. Pero esos activos tienen dificil encaje en otro banco, puesto que requeriría un capital gigantesco para cumplir con los requerimientos internacionales de capital de los acuerdos de Basilea. Esa es la razón de inventarse una sociedad de gestión de activos para que se haga cargo de los problemáticos.

A partir de aquí entramos en el terreno de las elucubraciones y de los brindis al Sol. Nadie puede saber si realmente en el futuro esos activos valdrán más o no, pero hay que  suponer que sí para que no se nos caiga el invento.  Los activos serán cedidos a valor razonable, que es un concepto que puede llegar a aguantar casi todo.  En realidad quiere decir que se buscará el precio adecuado que no haga tambalearse el sistema.

Los bancos serán (si no se acaban por rebelar como alguan última información señalaba) propietarios cada uno de una parte minoritaria del capital. Que sea minoritaria tiene la ventaja de que pueden llegar a considerar a esta sociedad fuera de su perímetro de consolidación contable, por lo que no tendrán que considerarla parte de su grupo, y estarán exentos de considerar como suyas la parte proporcional de las pérdidas de la empresa si las tuviere y el brindis al Sol saliera mal.

En suma, no es más que un gigantesco juego de artificio contable, de esos que pueden llevar a ser procesado a quien los hace sin autorización de la superioridad.

En cuanto a nuestro querido BCE, todos sabéis que ayer anunció compras ilimitadas de deuda pública con vencimientos entre uno y tres años a los países que así lo solicitaran y se ajustaran a una serie de condiciones. Sin embargo, pasó más desapercibido el anuncio de eliminación del rating mínimo para aceptar como colateral deuda de aquéllos países sujetos a un programa de reformas por el FMI, la UE  o el BCE.

Esto significa que está dispuesto a que los bancos acudan a pedirle dinero presentando deuda griega como garantía aunque tenga un rating inferior al que normalmente acepta como mínimo, porque está sujeta a intervención. Es curioso observar que la prima de riesgo griega ha caído en torno a 500 puntos en un mes (desde rentabilidades entre el 24 y 28% que se movía en agosto al 21% de hoy).

Ahora bien, España no está sujeta a ningún programa de intervención ni rescate,  y a sólo un escalón de perder la calificación de grado de inversión (lo que se llama en la prensa llegar a bono basura). Además, estamos advertidos de posible “downgrade” en breve.

Si esto se produjera, la deuda pública española dejaría de ser válida para acudir al BCE a por liquidez. Si tenemos en cuenta que el sector bancario español ha acudido a pedir dinero a diferentes plazos por un importe  superior a 300.000 millones de euros, id pensando en la caótica situación que se plantearía según fueran venciendo esas facilidades de crédito.

Así pues, estamos obligados, sí o sí, a pedir rescate, y antes de que nos rebajen el rating, para que nuestros bonos no valgan lo mismo que los cromos de Heidi o los mortadelos rotos y escupidos. Goldman habla del dia 14 de septiembre, en cuanto el Tribunal Constitucional alemán se pronuncie sobre si se ajusta a las leyes alemanas el Fondo de Estabilidad. La duda está en si intentarán salvar los periodos electorales gallego y vasco sin pedirlo, y si nos pillará el toro si lo hacen.

Claro que también podríamos haber hecho las cosas bien, pero ya sabéis. Ciencia ficción, en el piso de arriba.