Como he perdido el tiempo en escribirlo para el foro en el que Ferrán P. Vilar acusa y criminaliza, pero no tiene cojones de intervenir, lo pongo aquí. Cambio un poco el orden, y alguna corrección menor. El original está en:

Jokin pasa de no querer dejarme hablar (vía Ferry la gallina, a la que aplaude), a querer que hable mucho. Deben ser cosas de la edad.

Te lo agradecería mucho, y ellos también, si fueras capaz de expresarnos de una manera clara, sencilla y didáctica qué esta pasando con esto del clima y cómo están las cosas en realidad.

Pues venga. Y a lo mejor a alguien en la plaza le gusta bajar el listón de lo que ya hemos visto, y empezar de cero.

Antes quiero destacar otra cosa. Una especie de equívoco que tenemos. Creer que cuando decimos “la ciencia” siempre quiere decir lo mismo. Y como la ciencia alcanzó un grandísimo prestigio, por los grandes sabios que tiraron de ella -digamos- entre Einstein y Feynman, la idea de “la ciencia” tiene un gran prestigio. Sin embargo no tiene nada que ver  “la ciencia” de entonces con nuestra “la ciencia”. A Einstein o a Feynman les hubieran dado arcadas si alguien les menta un “consenso”.  De hecho Einstein ya contestó a una idea similar, de un gran número de firmas  contra la relatividad: ¿Y para qué quieren tantas -respondió-, si basta con una … siempre que vaya acompañada de una prueba? No es raro que el último genio vivo de aquella época, Dyson, despotrique del consenso y de la alarma de clima.

El lema de la Royal Society of London (de “la ciencia” de antes) sigue siendo: Nulius in verba. Seguro que ahora les jode, pero no se atreven a cambiarlo. Quiere decir: (No creas) en la palabra de nadie. Eso es lo que nos ha traído hasta aquí. Y Feynman decía que “ciencia” es desconfiar de lo que dicen los expertos. Seguro que le suena a chino a Jokin, pero en realidad lo decía más fuerte: Science is the belief in the ignorance of experts.

Por cierto, Richard Lindzen, tanto por sabiduría, carácter, y obra científica, recuerda mucho a aquella gente que ya casi no hay, o no les dejan espacio. Hablo del más de lo más del “escepticismo climático”. Si alguien quiere saber qué diablos dicen los escépticos, y debería si quiere conocer la discusión, lo mejor es empezar por escuchar a Richard Lindzen. Luego Jokin puede traer las mentiras que dice Ferrán Vilar sobre el personaje. No importa; que ya mostraré yo lo que son. Como aquí se puede, ¡ajo y agua!

No es un camino fácil. Yo empecé creo que en 2007, y hasta entonces daba por supuesto que lo que dijera el IPCC tenía que ser verdad, y contrastada. En el contraste está, creo yo, el quid. Y todo es tirar de ese hilo. Vale, una mayoría grande de científicos del clima dicen que hay un enorme peligro (y ganan más dinero al decirlo). Pero, ¿en qué se basan? Como nunca lo dicen con claridad, hay que escarbar. Yo puedo decir, a quien me crea, que se lo he preguntado directamente. Y por ejemplo Von Storch (ortodoxo pero cabreado con las exageraciones y pufos del IPCC, como Zorita) me contestó en su blog con toda claridad. No hay pruebas; hay una atribución, y está basada en los modelos, que es lo mejor que tenemos. Y la siguiente pregunta que investigas, de cajón, es si “lo mejor” es suficientemente bueno para responder a lo que se están preguntando.

Si alguien quiere saber, es un camino que tiene que hacer por sí mismo. Mi opinión no vale una mierda, y solo puedo facilitar un enlace, señalar un argumento, o mostrar cosas que no se suelen saber porque no las saca la prensa. O explicar las trolas que se montan los ferranes. Y ninguna mera “opinión” debe de tomarse como un hecho contrastado, según decían los clásicos – como acabamos de ver.

Había una teoría de que el CO2 calienta la atmósfera, y más CO2 la calentaría más. Muy razonable. Nunca comprobada la parte de “más CO2 la calentaría más”.

Esa teoría fue triunfando cuando coincidió con un calentamiento. Tenía algunas características muy especiales.

Para los científicos del clima, como producía miedo, significaba cambiar esa rama de la ciencia de una situación completamente marginal y sin más interés que el académico, a ser la que mayores fondos ha recaudado en toda la historia de la humanidad. Mucho más que el cáncer, o el sida, o la fusión nuclear, o que cualquier otra cosa.

Para los políticos era el sueño más increíble que se podía imaginar. Si puedes cobrar por las emisiones de CO2, cobras por toda actividad humana. Y si es para evitar el fin del mundo, la gente pagará contenta.

Para el mundo financiero, un regalo caído del cielo. ¿Quien va a gestionar el movimiento de toda esa pasta de los “bonos de carbono”, etc?

Para la industria del petróleo y la energía, un nuevo negocio; las renovables. Y no importa que no sea realmente un negocio; lo pagan los pringados, vía subvenciones. En España, en los próximos años, ¿10? – no recuerdo, 70.000 millones de pesetas euros. Y supongo que no pensarás que el negocio de las renovables se hace desde una cabaña de un pueblo de Laos, o similares. No, se está forrando los que ya se estaban forrando con la energía, solo que ahora más.

Para la prensa todo miedo es una ventaja a la hora de vender.

Para los frailes modernos (los que siempre te quieren decir lo que tienes que pensar, y cómo tienes que vivir) era sencillamente insuperable. Se puede condenar cualquier actividad que suponga gastar energía (o sea, vivir bien). Y así tienes a Al Gore, viajando en su jet privado (ese sí, no yo), y viviendo como Dios, pero diciéndoles a los demás que tienen que vivir a lo pobre. Y sin sonrojarse; después de todo está salvando el mundo.

Otros se lo pueden montar dando conferencias, fundando ONGs generosamente regadas con tu dinero, etc. Se entiende que el chollo da mucho juego (siempre con dinero que sale del bolsillo de los pringados).

En resumen, “follow the money”.

Así que esa teoría tenía todo el viento a favor. Los listos lo fueron viendo, y se dieron cuenta de que les podían sacar las pelas a los pringados. Y así se crea un fenómeno llamado group think:

http://es.wikipedia.org/wiki/Pensamiento_de_grupo

¿Y que pasó de la ciencia? Pues que mucha no hay. Si toda la pasta va para buscar una respuesta, solo encontrarás cosas favorables a esa respuesta. Pues ni con esas han conseguido nada que se parezca a una prueba, o a algo que se acerque a una comprobación, o verificación de la teoría.

Sí, el CO2 calienta algo el aire. Frena la salida de calor del sistema. El mismo IPCC dice que ese efecto, solo, calentaría el aire de superficie como 1 – 1,2ºC al doblar la cantidad de CO2. Pero nadie ve un problema en eso (muchos ven una bendición). Así que tienen otra teoría, que no es la teoría del efecto invernadero (aunque Ferrán hará todo lo posible para que no te des cuenta). La teoría de la retroalimentación positiva.

Consiste en que el pequeño y amable calor del CO2 producirá una mayor evaporación de agua, y más de ese vapor en el aire. Y este sí que es el gas invernadero en su parte del león. Y ese efecto por esta nueva teoría a la que ni siquiera dan nombre, aumentaría esa temperatura más allá del 1 – 1,2ºC, hasta 3, o 4,4, o 6ºC, dependiendo de desparpajo del proponente.

¿Es posible, es verosímil?

Posible, es perfectamente posible, con lo poco que sabemos. Verosímil, no tanto.

¿Y los escépticos?

Los escépticos dicen que ese vapor produce nubes, y las nubes son una sombrilla estupenda para quitar la luz del sol, y por lo tanto enfriar. Retroalimentación negativa.

Ninguna de las dos ideas se ha comprobado, ni remotamente. Es muy jodido estudiar eso. Por ejemplo, ver si hay menos nubes porque hace calor, o si hace calor porque hay menos nubes. Parece broma, pero ese es un problema de tres pares de cojones. Una tesis (la calentóloga) daría un sistema esencialmente inestable, y la otra (escéptica o natural) un sistema mucho más estable.

Y mientras tanto, mientras hay una discusión científica apasionante, no poca gente se dedica a criminalizar a una de las partes de la discusión, y a hacer todo lo posible por que no puedan hablar. Y uno, que nació rebelde, hace lo posible porque tengan voz aquellos a los que se prohíbe hablar. Y además, me han convencido (de momento) más.

Ese sería mi resumen, que pedías.

¿Hay tanto consenso? Cuando escarbas un poco, no realmente. Si quieres tener una idea, te recomiendo esta entrada en mi blog. Perdón por la autocita, pero es ligero y se sigue bien, no como los de … tú ya me entiendes. Da una pincelada sobre los del consenso cuando están entre ellos. Hay un vídeo, tal vez demasiado técnico, pero he traducido unos extractos muy digestibles. Aunque puedes no captar la importancia del asunto, lo es, y mucho. El resumen sería que la clave del clima está en las nubes, y el que más sabe de nubes dice que no tenemos ni puta idea.

En fin, perdón por el rollo. Pero la culpa es del preguntar Giñar

Ah, un remate sobre el consenso que no me resisto a poner. Un email de cuando los del consenso hablan entre sí:

There is still a potential problem with non-linear responses in the very recent period of some biological proxies ( or perhaps a fertilisation through high CO2 or nitrate input) . I know there is pressure to present a nice tidy story as regards ‘apparent unprecedented warming in a thousand years or more in the proxy data’ but in reality the situation is not quite so simple. We don’t have a lot of proxies that come right up to date and those that do (at least a significant number of tree proxies ) some unexpected changes in response that do not match the recent warming. I do not think it wise that this issue be ignored in the chapter.

Traduzco la negrita:

Sé que hay una presión para que presentemos una historia (en el IPCC) clara y pulcra al respecto de un calentamiento sin precedentes en mil años o más en los datos proxy, pero en realidad la situación no es tan simple.

Por supuesto, lo que apareció en el IPCC (en la parte que lee la gente) es la historia bonita y pulcra. En mi pueblo a eso le llaman cuento.

Nota: llamo “joven revolucionario” a Jokin en el título, porque le veo muy combativo (antes del ataque repentino de educación), y estoy seguro de que cree estar combatiendo contra el poder. No le quedan hervores.