Marod

Estimados;

Raras son las ocasiones en que me da por salir de mi escondrijo de lector voyeur que os sigue sin intervenir. En esta me ha dado por querer hacer un análisis crítico del artículo del Sr. Rogelio Alonso.
Vayan mis anticipadas disculpas al Sr. Buesa por no hacer esta crítica en su espacio, pero con lo poco que me prodigo, me siento en deuda con esta Plaza que tan excelentemente me acoge siempre.

Preliminares realizados, al lío:

La línea argumental del Sr. Alonso se centra en atribuir al gobierno anterior una legitimación del entorno político de ETA, y expone – de forma brillante – las contradicciones del actual entre su programa y su política, culpándole de cierta connivencia con el entorno terrorista y vaticinando veladamente una debacle electoral.

Una primera sentencia llama poderosamente mi atención: “La constante necesidad del Gobierno por defender su posición revela que esa desconfianza está fundada”. Hombre, la necesidad lo que revela es la rentabilidad política del asunto en cuestión (que hace ganar o perder votos), pero en ningún caso fundamenta la conducta que el Sr. Alonso atribuye a Mariano y su muchachos. Pero esta conducta es absolutamente normal en política, quien gobierna se defiende y quien opone ataca, de cajón. La contradicción es más dialéctica que material. Ciertamente, quien se opone es una parte de su electorado. Ni mucho menos podemos englobar a todo su electorado. Sabemos que el PP es conglomerado rarito de liberales, conservadores, monárquicos y católicos. Y claro es difícil contentar a tan heterogéneo grupo (sin ir más lejos, no creo que al sector católico le haga puñetera gracia que les salga del armario un miembro de la ejecutiva… sin embargo igual les compensa porque ganan algunos ciudadanos para la causa).

El gobierno quiere pasar página, porque cree que la mayor parte de la sociedad española está preparada o dispuesta a ello. Ningún gobierno quiere tener un grupo terrorista activo sembrando bombas por el territorio.

¿Cuál sería el precio político del PP si en un hipotético golpe de timón recrudeciera la política antiterrorista, y a cambio la banda le pusiera una pica en Flandes con varios muertos? Todavía se acuerdan del trágico episodio del 11-M que – polémicas y sombras a parte – les costó una debacle y no precisamente hipotética. Y les costó porque lo que caló a la mayoría es que unos talibanes salvajes nos habían volado Atocha por culpa de meternos en una guerra en la que nadie nos había dado vela… Y convence tú de que ni eran talibanes, ni que la guerra nos era ajena… tururú.

Mariano es además especialmente tendente a no moverse, llegó a la Moncloa por KO técnico del adversario, que tenía la extraña habilidad de pegarse tiros en los pies a cada paso que daba.

Dice también el Sr. Alonso que el gobierno anterior propició la legitimación del entorno etarra, o de su brazo político. Pero esta afirmación presenta sesgo político, pues bien sabemos que no depende del ejecutivo esta legalización, sino del judicial (Constitucional, en este caso, o Prostitucional rebautizado en esta Plaza). Me dirán a buen seguro que el judicial ya no es poder independiente, y contesto anticipadamente que esa rémora no la podemos atribuir al gobierno anterior, sino a una comandita entre nuestros representantes mayoritarios, que juegan con el judicial a Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como.

Deduce – el Sr. Alonso – de esta legalización un fortalecimiento terrorista, que yo no veo. Y no lo hago por un motivo fundamental, que la legalización fue condicionada a renunciar a sus apoyos violentos. Y, sinceramente, me da igual si esa renuncia es más fingida que el orgasmo de una prostituta experimentada. Porque la renuncia tiene que ser formal, lo que quiere decir que lo que realmente piensen esos señores importa muy poco. Si condicionásemos la validez de los estatutos políticos por sus “ocultas” intenciones… me parece que no quedaba partido en pie. Y todos sabemos que estos radicales tienen por objetivo la independencia de una patria de fantasía llamada euskalerría que vivirá en una eterna revolución marxista y comerán perdices… allá cada cual con los cuentos que se crea. Y también sabemos que les importa tres cojones que a causa de la patria fantástica hayan muerto personas inocentes, y que incluso en su fuero interno lo justifican… la libertad y la democracia implica que los hijos de puta no quedan inhabilitados en política.

Lo que verdaderamente posibilita el “proceso de paz” en el que están inmersos nuestros políticos es que hayan cesado los asesinatos. “Interrumpidos por motivos tácticos” dice el Sr. Alonso, como si lo importante fuera la razón en que estriba que los asesinos hayan dejado de matar, para que eso importara deberíamos concederles una condición moral de la que obviamente carecen… ¿A caso Japón se rindió a los USA por un arrepentimiento espontáneo de su invasión en el Pacífico, o fue más bien producto del pepinazo que les dejó de regalo el Tío Sam?

ETA ha dejado de matar porque militarmente ha perdido, sencillamente no pueden mantener la actividad militar. Pero ningún gobierno en sus cabales subestima su capacidad puntual de que te metan una bomba lapa descarriada y te dejen con el culo al aire. Eliminada la acción delictiva armada, no se sostiene constitucionalmente vetar el acceso político ad infinitum. Y si esperamos arrepentimiento sincero y actos de contricción, vamos a tener que echarle paciencia.

Me dirán, con razón, que ETA no ha entregado las armas. Tampoco han cesado las acciones policiales, ni ETA está en las Instituciones, al menos no en puridad. Y si sus herederos ideológicos lo están es porque se cumplen las condiciones: cese de la violencia, rechazo formal a la misma… y sobretodo… que les votan.
Con estas premisas, no está exento de lógica (que no de justicia o de moral) gestos como los de Bolinaga.

Igual me he extendido demasiado, disculpad el ladrillo.

Afectuosos saludos

Nota (pm). Marod está haciendo alusión a este artículo que destacó Mikel Buesa de Rogelio Alonso: