Seguramente todo el mundo ha oído del terrible calentamiento de la Antártida. Y de todas esas placas inmensas de hielo que están cayendo al mar. Algunos también habrán leído a algún “escéptico” que la Antártida no se está calentando, sino que lleva más de 30 años enfriándose, con el hielo marino creciendo lentamente. ¿Y  cómo digerimos esa contradicción? ¿Nos están mintiendo la mayoría de los científicos del clima (los partidarios del IPCC)? ¿Nos engañan los científicos “escépticos”, y los pocos blogs que difunden lo que dicen? En realidad es más fácil. Nadie miente, pero la prensa equivoca. La prensa asna, inconscientemente; la canallesca, con toda intención. Quiero decir que El Eco de Ávila (si existe) puede tener alguna disculpa, pero El Mundo o El País (por no hablar del New York Times o The Guardian), no tienen ninguna.

El truco está en que casi todas esas noticias vienen de un pequeño territorio dentro del continente Antártico que se llama Península Antártica. Queda marcado por el cuadrado rojo, sobre esta imagen de Wikipedia. El puntito, también rojo, señala la isla de James Ross, de la que hablaremos a continuación.

También divido con la línea norte – sur, separando la Antártida Oriental de la Occidental. Es interesante, porque la oriental se está enfriando suavemente, la occidental calentando también suavemente, y la península calentando vertiginosamente. Merece la pena señalar los muy diferentes tamaños de cada zona. Eso hace que se pueda estar enfriando el continente si lo tomamos entero, pero que al tiempo se pueda estar calentando mucho la península. La prensa se encarga de que nunca te des cuenta del pequeño detalle. Aunque hay que reconocer que los científicos del IPCC no suelen hacer un gran esfuerzo por evitarlo.

El motivo de hablar hoy de la Península Antártica es un estudio que se acaba de publicar en Nature (online). El resumen en Nature, más material suplementario:

Y la nota de prensa para el pueblo  llano, por ejemplo en Science Daily:

Esto último es lo que recogerá tu periódico favorito. Hay diferencias; siempre hay diferencias. Se trata de poner ese calentamiento en el contexto histórico, para ver si es más o menos natural o normal. Y la chiquillería recibe:

The scientists reveal that the rapid warming of this region over the last 100 years has been unprecedented and came on top of a slower natural climate warming that began around 600 years ago.

Mientras que para los científicos, el asunto es:

Although warming of the northeastern Antarctic Peninsula began around 600 years ago, the high rate of warming over the past century is unusual (but not unprecedented) in the context of natural climate variability over the past two millennia.

Hemos estado charlando del asunto en WUWT, y uno de los comentaristas ha escrito a Nature protestando por la contradicción [–>].  Y al parecer lo han cambiado por “muy inusual”. Bien, pues ahora vamos a ver cuánto es de inusual el asunto. Pero primero, extraigo parte del resumen (para científicos), cosa de situarse.

Mostramos aquí que la Península Antártica experimentó un período caliente en el Holoceno temprano, seguido de temperaturas estables, con temperaturas similares a las actuales, desde hace 9.500 años hasta hace 2.500. …/…  Encontramos que el desarrollo de las masas de hielo del Holoceno tardío junto James Ross Island coincidió con un enfriamiento pronunciado entre hace 2.500 y hace 600 años. …/… Aunque el calentamiento del nordeste de la Península Antártica comenzó hace 600 años, la tasa de calentamiento durante los últimos 100 años es inusual (aunque no sin precedentes) en el contexto de la variabilidad natural de los últimos 2.000 años. [–>]

Afortunadamente, aunque la publicación hay que apoquinarla para verla, el resumen trae los datos suplementarios con una muy conveniente hoja de Excel, con la que se puede hacer un gráfico. Como este mismo. Lo de “sin precedentes”, o “muy inusual”, parece más como para que lo aproveche algún Pedro Jeta o Ruiz de Elvira, que una descripción cabal de la realidad. En rojo, el calentamiento antes “sin precedentes”, ahora rebajado a “muy inusual”, de los últimos 100 años.

Añadido:

Al releer, me ha entrado un duda. En el resumen mezclan la cifra de 50 años de plataformas de hielo colapsando con la de 100 años de temperaturas “inusuales” (lo de “muy” inusuales lo han dejado para Pedro Jota).  Y he querido comprobar si cambiaría mucho la cosa en el gráfico usando los datos de mayor resolución (media de 10 años), y resaltando los 50 últimos. Tiene sentido, porque son en los que hablan del CO2, culpa del hombre pecador. Así que lo añado.

Solo llega hasta unos 4000 años atrás (2.000 AC). Y en ambos, el cero es la anomalía de temperatura respecto de la media 1.961-90. El “presente”, en estos gráficos, es 2.000.

Actualización:

Enlace al artículo completo (por el morro):

ftp://ftp.nerc-bas.ac.uk/pub/photo/PR-2012-09-Mulvaney/documents/nature11391_proof1.pdf