Resposteado desde lo de Santiago González:


Restos de ayer.

andronico dijo:
Lunes, 20 agosto 2012 a las 11:00 am
Ayer seguí con interés la conversación sobre el euskera. Siendo no vasco, uno se plantea ¿puedo intervenir sobre algo que no me incumbe directamente, más allá de algunas cuestiones que puntualmente me afectan en el trabajo?

Un idioma es un bien cultural. Creo que eso está claro y su desaparición de un bien cultural, el que sea no es buena.

Marco solo lo que me interesa, por discrepar. Creo que cualquiera pude intervenir, porque son temas universales que afectan a la humanidad entera. Aunque la dinámica de lenguas es suficientemente lenta como para que no se note gran cosa en la vida de una persona, no deja de ser algo que ocurre todo el rato, en muchísimas partes. Y puede empezar a ocurrirle a cualquiera, sin que se de cuenta. Por ejemplo, el español está siendo muy influido por el inglés, y ya es muy normal que construyamos las frases en un orden que sorprendería (y molestaría) a nuestros abuelos. Y ante eso se puede reaccionar de formas diferentes. Uno puede resistirse, denunciarlo, y tratar de corregirlo. Otro puede encogerse de hombros. Umbral lo denunciaba, pero yo creo que era por envidia de lo que vendían los escritorzuelos que, según él, traducían del inglés.

Por otra parte, a través de la guerra de las lenguas estamos tocando otro tema clave. El imperio de lo social sobre lo individual, y sus límites – o no. Tú no vas a aprender las lenguas que tengas por conveniente, sino al menos las que te diga la sociedad (aquí básicamente ETA). Sociedad homogénea, heterogénea, etc.

Pero me interesa más eso del “bien cultural”. ¿Bien cultural de qué? Supongo que no nos referimos a la figura jurídica de los bienes culturales protegidos, porque la ley se cambia. Yo sostengo que una lengua (cualquiera) que no es ni bien, ni cultural. Algunas lenguas pueden ser ambas cosas, pero bastante pocas.

Un bien, en este contexto, es aquello que aporta utilidad, beneficio; o patrimonio, hacienda, caudal. O sea, algo que te aporta algo, que idealmente debería poderse medir, o demostrar. Porque si no ponerse de acuerdo es difícil. Por ejemplo, el inglés te permite viajar, y entender la literatura científica y algo así como el 80% de las páginas de internet. Queda medido. El griego clásico te da acceso al origen de nuestra cultura sin intemediación de traductor. Medido también. El lengua marginal … ¿una lengua marginal es un bien cultural? No desde el punto de vista de (a) permitirte comunicar con mucha gente que de otro modo no podrías, (b) darte acceso directo a bienes culturales (estos sí) o científicos. Claro, siempre puede haber alguien apasionado de la cultura algonquina, y para él uno de sus idiomas será un “bien cultural”. Pero como se trata de un especialista, un bicho raro, creo que podemos hablar de “biencito”, o unidad mínima de medición de los bienes.

¿Es cultural una lengua? Difícilmente. Es donde ocurre una cultura, pero no es la cultura. Lo mismo que un vaso no es una bebida. Beber necesita un vaso, pero un vaso es algo que damos por supuesto desde el neolítico, y no llamamos “bien gastronómico” a un vaso. La cultura ocurre siempre dentro de una lengua, pero independientemente de la lengua. Y a nadie le falta una lengua. Pero no todas las lenguas son iguales para la cultura, porque unas alcanzan a mucha producción cultural, algo por definición “culturógeno”, y otras a casi ninguna.

En resumen, yo creo que eso de cualquier lengua como “bien cultural” solo es otro cuento. Como si perdiéramos algo por dejar de hablar, por ejemplo el vascuence. Al contrario, ganaríamos. Dinero, tiempo, esfuerzo, y tranquilidad. No es moco de pavo como aportación. O el no-vascuence como bien cultural, y hasta económico, medible y demostrable.

Ya siento la interrupción. Disculpas. Pero es que a uno le pican los tabúes.