El PP esá preocupado porque de momento está tirando el dinero con el gallego. Lo explica con toda claridad Valentín García Gómez, secretario general de política lingüística de la Junta de Galicia. Valentín declaraba esto hace poco en una entrevista en RNE, y lo recogía El Correo Gallego:

“Moita xente cambia de lingua por moitos motivos: parella, círculo de amigos…, afirmou. “Temos que saber explicarlles aos adolescentes que en galego tamén se pode ligar; temos que explicarlles aos empresarios que se pode ter unha empresa en galego e aos profesionais da sanidade que os carteis nos hospitais teñen que estar en galego. En definitiva, hai que explicarlle á xente que tamén se pode vivir en galego unha vez que se sae do sistema educativo”. [-->]

Ya lo suponíamos. Si hay que explicarle todas esas cosas a la gente, quiere decir que la gente no lo sabe. Y teniendo en cuenta el nivel de inteligencia que demuestra Valentín, comparado con la ya escasa inteligencia media de la población en general, es completamente improbable que Valentín sepa una cosa que no sabe la gente, y que además sea cierta.

Y aquí no hay la menor diferencia entre el PP y la izquierda, o los nacionatas. Están convencidos de que la función de los políticos es explicarle cosas a la gente, en lugar de al revés. Y lo más estupendo es que cuando intentas estudiar el fenómeno, o sea, la “explicación”, te encuentras que no contiene nada más que una afirmación que solo está sostenida por sí misma.  Técnicamente se llama razonamiento circular, y Bertrand Rusell lo explicaba así: El sistema de “postular” lo que queremos tiene muchas ventajas; las mismas que tiene el robo sobre el trabajo honesto.

- Tenemos que explicarles a los adolescentes que también se puede ligar en gallego. [-->]

Vale. ¿Y cómo sabe Valentín que esos adolescentes también podrían ligar en gallego? Peor, ¿cómo sabe que eso les interesa? No le importa lo que les interese o apetezca. Le interesa que …

- “O galego ten que ter o seu lugar dentro da nosa sociedade”. [-->]

Y no un lugar cualquiera, sino el lugar que él cree que debe tener. Por ejemplo, en el ligue. Y en las empresas.  Y en todas partes. Y tiene un buen motivo:

- “De pouco vale facer ­unha inversión lingüística en Galicia, se despois todo o mundo fala castelán”

Como Valentín habla en gallego hay que traducirlo. Estamos haciendo una gran inversión (y un gran dar por saco) para que habléis en gallego. Pero no habláis en gallego, o ni remotamente tanto como esperábamos. Por lo tanto, o bien os jamamos el tarro para que liguéis (y todo lo demás) en gallego, o estamos tirando el dinero. Pero como “o galego ten que ser a nosa primeira lingua“, porque tiene que ser nuestra primera lengua, y además tiene que ser nuestra primera lengua, no os queda más remedio que aceptar nuestra “explicación” de que también podéis ligar en gallego, ya que debe de ser vuestra primera lengua, porque debe de ser vuestra primera lengua, y además debe ser vuestra primera lengua.

Por mi parte he quedado convencido. Nunca jamás pienso volver a intentar ligar en no gallego. Así se trate de una vikinga guapísima. Total, creo que va a dar lo mismo, y Valentín estará contento. Hasta podríamos llegar a una razonable negociación. Nosotros ligamos en gallego (aunque sea por señas), y Valentín deja de tirar el dinero a cuenta del gallego, y deja de dar por saco con el gallego. ¿Qué tal? ¿Podría funcionar?

Y además, Valentín, no es solo la pasta. ¿Te imaginas el descanso que supondría dejar de oír tus tonterías?