¿Saldremos más o menos de pie de esta crisis, o saldremos camino del tercer mundo? Tiene toda la pinta de ser esa la partida que estamos jugando. Y mi apuesta es que depende mucho de lo que haya calado la educación que se está impartiendo. Y de que sigamos pensando que “progresismo” es, básicamente, el espíritu reflejado en una película de Bertolucci que se llamaba … ¡¡¡Novecento!!!

Ese espíritu tiene algunas figura y obras más destacadas que otras. Ahora mismo, si “ahora” es la actualidad más inmediata, un artículo de Juan José Millás en El País Cultural, sobre economía financiera, y una carta – como de 1930 – del también periodista Pascual Serrano a una cajera de Mercadona. La del asalto de Sánchez Gordillo. Ambos tienen mucha marcha en Twitter y en Menéame, donde se ve gran entusiasmo del personal de eso que se llama “progresía” (que viene de “progresar” hacia Novecento).

Pascual Serrano

De las 959 palabras le sobran 911. Porque todo el artículo se condensa en estas dos frases.

Estimada trabajadora, no sé si has oído hablar de las clases sociales o de la lucha de clases. Básicamente consiste en reconocer que en una sociedad hay ricos y pobres, y que se encuentran en conflicto porque a más riqueza para los ricos, más pobreza para los pobres.

Todo lo demás es explicarle sus deberes de clase. Aparte de no poco azúcar sobre el robo bienintencionado, que por arte de magia se convierte en “expropiación”, por el mismo procedimiento que los robos etarras bajo amenaza de muerte eran “impuesto revolucionario”.

Leed la carta. Pero imaginad a un fraile medieval explicando pacientemente a una paisana su lugar en el mundo, y sus deberes derivados de esa ubicación. O a un apparatchik soviético, dando el paternal coñazo a un pobre encarcelado, para guiarle en su autocrítica y autoincriminación.

En este mundo hay ricos y pobres, peleando por la riqueza. Cada uno ha nacido como es (se supone), y si es rico solo tiene que preocuparse de quitarle al pobre, y si pobre, de quitarle al rico. La solución ideal es quitarle a los ricos todo lo que tienen, y dárselo a los pobres. Que seguirán siendo igual de pobres en el momento del reparto (números cantan), pero con el consuelo de que ya no hay ricos. Y no solo ya no hay ricos, sino que ni siquiera los habrá en el futuro. ¿Para qué hacerse rico, si se lo van a quitar? Un mundo ideal. Para Pascual.

El problema para la cajera de Mercadona es que por ese procedimiento cierra Mercadona, y se queda sin el trabajo que tiene. Que a Pascual le parece una mierda de trabajo, pero es el que tiene, y de momento no ha conseguido otro mejor. Imaginemos que repartimos. A Serrano le parece obsceno que Mercadona tenga 474 millones de euros de beneficios (2011) [-->]. Supongo que preferiría que tenga pérdidas. Y si tuviera pérdidas, como quiere, tendría que acudir a la “economía financiera”, y entonces toparíamos con Juan José Millás, que es todavía peor que Pascual.

Mejor repartir esos beneficios entre los trabajadores de Mercadona, unos 72.000 [-->]. Podrían aumentar su sueldo, ese año, en unos 500 euros al mes. Ni tan mal.  Un salto como de 1.300 a 1.800. Y al día siguiente, el amigo Roig cierra Mercadona, porque decide que trabajar y arriesgar su dinero para no obtener beneficios no le merece la pena. Hay gente hijaputa, Pascual, ya lo sé; pero es que el mundo real es así. ¿Y qué hace ahora la cajera, cuando hayas conseguido cerrar mercadona?  Tal vez ir a Cuba, a trabajar en un súper sin lucha de clases.

Al menos allí no hay ricos de mierda. O no sé, porque dicen que Fidel … . Y no será solo el camarada Fidel, serán unos cuántos más. Pero no importa, no son propiamente de la clase enemiga, sino pobres con un capital no convencional.

¿Y esos españoles muy ricos a los que atrae Cuba para que monten negocios de turismo sexual? ¿Contra esos no hay que luchar, según Serrano? O puede que sean una última opción. Para cuando la famosa lucha haya acabado en fracaso, y ya nadie se acuerda de las clases. De cajera a jinetera.

No nos pongamos dramáticos. Siempre hay soluciones. Que los pobres, esa casta marcada por el destino, monten los supermercados. Y no serían ricos, porque solo serían 500 euros al mes de beneficios. Lástima que el 90 por ciento aproximado de los negocios que se inician, fracasan. Si son entre 72.000 socios, ni siquiera hay precedentes. Y lástima que para empezar iban a necesitar una cosa que también necesitó Roig, pero que los progres prohíben. Algo horrible llamado “economía financiera”. Lo explica …

Juan José Millás.

También basta con ir a la chicha de su análisis sobre lo que con tanta propiedad y conocimiento llama “economía financiera”:

  • -  La economía financiera es el enemigo de clase de la economía real, con la que juega como un cerdo occidental con el cuerpo de un niño en un burdel asiático. (Siempre con las clases, estos progres)
  • - cerdo hijo de puta
  • - terrorista financiero
  • - un cabrón con los papeles en regla
  • - La actividad principal de la economía financiera consiste en alterar el precio de las cosas.

Supongo que lo que este Millás propone es que sigamos gastando lo que no tenemos, y no vamos a tener. Y que no los preste ¡¡¡la economía financiera!!! Y que el artículo es su muy sutil y diplomática forma de conseguirlo. ¡Eh, cabrón, hijo de puta, terrorista, ven para acá que quiero que me prestes dinero! O tal vez no sea eso. Tal vez Juanjo sea otro un expropiador, como Pascual, y crea que para gastar lo que no se tiene hay que “conseguirlo”, según las enseñanzas de Sánchez Gordillo [-->]. ¿Habrá pensado que ese dinero no está en España (no hay), y que no se lo puede expropiar a un alemán o a un chino? ¿Habrá pensado que el sistema para que te lo preste el alemán o el chino se llama, justamente, economía financiera? ¿O lo que está dando a entender es que no quiere que España pida prestado, y se apriete el cinturón, pero de verdad? Pinta no tiene. Más parece una majadería.

Una majadería, y muy peligrosa. Porque con la metáfora a cuenta del terrorismo de los semi nazis que sufrimos (el tiro en la nuca, la bomba lapa), este sociópata está trivializando el asesinato y el comportamiento de una ideología que nunca ha estado alejada de la suya.

Estos dos fenómenos son creadores de opinión en España, y muy seguidos. De su éxito depende el fracaso definitivo del país, obviamente. Y nuestro ingreso en el tercer mundo, nada lejano. Lo preocupante es que los comunistas, después de haber estado relativamente avergonzados, disimulando sus partidos bajo otros nombres, parecen salir de nuevo de las cloacas de la historia. A pesar de haberse demostrado como la ideología más asesina de masas de la historia, y con el fracaso económico demostradamente garantizado. Pero es que resulta, de nuevo, muy progresista.

Como siempre, están invitados: