El primer dato que el público no suele tener presente, porque tanto los científicos como la prensa alarmista lo “olvidan” convenientemente, es que el hielo del Ártico  es un fenómeno local, y no global. No se trata del hielo marino global. Si miramos los dos polos de la tierra, vemos que muy probablemente este año no se va a batir el récord mínimo global, que también fue en 2007:

Haciendo clic en el gráfico se llega a original completo (desde 1979 que se mide con satélites), en su versión actualizada a la última fecha con datos. La imagen corresponde al  del 14 de agosto, 2012.

El CO2 es un gas bastante razonablemente bien repartido en el globo. La diferencia entre el hielo del Ártico, que ha disminuido notablemente en verano en las últimas década, y el Antártico, que ha aumentado ligeramente, no se puede deber al CO2. La diferencia entre los mares polares de ambos hemisferios es como 5 ppm de CO2, que no justifica la diferencia de comportamiento.

Porque el hielo marino en el sur está aumentando, no disminuyendo (cierto que ha aumentado menos de lo que ha disminuido en el norte).

Sin embargo sí hay otros factores distintos del CO2 que podrían explicar esa diferencia. Por supuesto, cambios en las corrientes marinas que llevan agua caliente a los mares polares desde latitudes más templadas. Y más claro, el hollín producido por la contaminación, especialmente en Siberia y en China. Imágenes como la siguiente no se ven en la Antártida, y son cada vez más frecuentes e intensas en el Ártico.

Por supuesto, el hollín, al oscurecer el hielo, hace que el sol lo caliente mucho más, y se deshiele más. Y la tendencia de estos últimos años es claramente a una disminución del albedo (reflectividad) del hielo, por el hollín. Este gráfico es del albedo  Groenlandia, en verano, desde 2.000 a 2011. Pero lo que cae sobre el hielo marino es lo mismo que cae sobre Groenlandia. Un clic lleva al artículo del que viene, y la fuente de los datos.

Un poco de contexto que podría explicar muy bien por qué disminuye el hielo del Ártico, mientras aumenta el del océano Antártico. Sería muy raro que te enteres por la prensa. Ni que te saquen una foto como esta de Groenlandia, que muestra el asunto con mucha claridad (ejem, oscuridad).

La otra parte del contexto necesaria es la “anormalidad” del deshielo. ¿Estamos ante un fenómeno desconocido, que puede tener efectos desconocidos? El problema es que solo sabemos la extensión del hielo del marino desde que se mide con satélites, 1979. Pero sí hay algunos datos indirectos que muestran una extensión del hielo del Ártico muy inferior al actual, posiblemente incluso su desaparición durante algunas semanas estivales.

Por ejemplo, en el anterior intergalciar (hace 120.000 años)

En una de las zonas del Ártico que se supone menos susceptible a un deshielo por calentamiento (de las últimas que perderían en hielo):

Planktonic foraminiferal assemblages are used as a key palaeoceanographic proxy, and a surprisingly large variability of these foraminifers was observed for an interior Arctic Ocean site. The discovery of abundant numbers of the small subpolar foraminifers Turborotalita quinqueloba in two core sections, corresponding to the last interglacial and a younger warm interstadial (Fig. 3), is an enigma, as this species indicates fairly strong subsurface Atlantic water advection and possibly a much reduced summer sea-ice cover in the area compared to present-day conditions.

En ese caso, solo “posiblemente”. Pero es muy consistente con el hecho conocido de que el nivel del mar entonces era entre 3 y 6 metros superior al actual.

Por ejemplo, en este interglaciar, hace 6.000 – 7.000 años, en lo que antes de la manía del calentamiento se llamaba “Óptimo Climático del Holoceno”, porque … ¡hacía más calor!

We still don’t know whether the Arctic Ocean was completely ice free, but there was more open water in the area north of Greenland than there is today,” says Astrid Lyså, a geologist and researcher at the Geological Survey of Norway (NGU).

En este caso no se trata de “posiblemente”, sino de con toda seguridad que había mucho menos hielo en el Ártico hace 6.000 – 7.000 años. Por la simple razón de que el mar tenía que estar libre de hielo, al menos algunas semanas, para que pudieran llegar flotando restos de árboles de Siberia a las playas del norte de Groenlandia. Y se trata de otra de las zonas donde más difícil es que se pierda el hielo, no muy alejada de la anterior.

¿Nos importa mucho ahora lo que ocurriera hace 7.000 y hace 120.000 años? Evidentemente, porque sin hielo en verano en el Ártico, o al menos con mucho menos hielo que ahora, ni desapareció el oso polar, ni se produjo una catástrofe climática, ni se llegó a un punto de no retorno. Y, por comparar con lo que ocurría en otras partes del mundo, merece la pena mencionar que mientras los restos de madera llegaban al norte de Groenlandia, flotando sobre aguas libres de hielo, el Sáhara era un vergel. Con lagos, praderas, rebaños de rumiantes, y granjas que producían leche de vaca.

Y con esto se acaba el cuento. Pero ya tienes un poco de contexto para cuando te digan, dentro de pocos días, que el mundo se acaba porque se ha batido un récord de mínimo de hielo en el Ártico. Otra cosa que no te dirán es que se trata de un récord entre los datos de … ¡solo 33 años!

En resumen: ni es anormal, ni es un drama. Ya ha pasado antes, sin CO2, y sin que ocurra nada malo. Pero con vacas en el Sáhara.