Sordera relativa, porque la alternativa a la blogosfera es que sólo oyes, (a) lo que quieres oir, y (b) lo que quiere el poder y /o los empresarios del ramo. Pero es sordera en el sentido de que no oyes lo que hay. Y en este caso, el de los blogs sin comentarios, conviertes el blog en un sistema de publicación como de antes de internet, pero gratis. O cutre.

Viene de una entrada de Eduardo Zugasti en su Revolución Naturalista [-->]. Aparentemente contento, porque como él ha cerrado los comentarios en su blog, señala con alegría el cabreo de Peter Turchin, con la blogosfera. Turchin [-->] es un científico que modeliza la dinámica de las sociedades, y tiene un blog donde ha protestado por la respuesta en internet a su última publicación en Nature.

Zugasti se olvida de señalar que Turchin no ha cerrado los comentarios en su blog, y, más importante, que no limita el problema a la blogosfera:

Aunque ciertamente no esperamos del habitante típico del la blogosfera que se moleste en consultar las fuentes, ¿podríamos esperar algo mejor de los científicos? Aparentemente no. Siento señalar a Massimo Pigliucci, que es un colega apreciado, pero  esto es lo que dijo … [-->]

En resumen, que Turchin acaba de publicar en Nature, y tiene un cabreo notable por las reacciones suscitadas, según él completamente desinformadas. Las reacciones en internet, en la prensa, y en otros científicos. Pero Zugasti lo convierte en algo completamente diferente:

Cliodinámica es el nombre de lo que hace Turchin. Viene de Clio diosa de la Historia, y de sus modelizaciones matemáticas examinando series temporales. Con tesis curiosas, como ciclos de violencia cada 50 años, sobreimpuestos a una tendencia secular. A primera vista tiene todas las papeletas de ciencia basura, pero a saber.

No puedo entresacar del blog de Zugasti, porque lo prohíbe expresamente. Pero sí puedo usar otra cita que hace de Turchin, porque no es suya, y la copio del original. (Sí, sin pedir permiso. Cualquier cenutrio sabe que no “robo” nada, sino, con suerte, puedo ampliar la difusión de Turchin. O sea, si acaso, un favor).

No hay novedad, todos sabemos que la blogosfera es mayormente – por decirlo amablemente, un montón de basura.

Me interesa la idea, que es cierta. Olvidemos la distorsión de Zugasti, y veamos qué se puede sacar de la idea, completamente cierta, y universalmente comprobada, de que la blogosfera es fundamentalmente basura.

Lo primero que se me ocurre es la sorpresa de que cause sorpresa. Por ejemplo, también se puede decir que la comunicación humana es, por decirlo amablemente, un montón de basura. Sin que nadie se sorprenda, ni cierre definitivamente los canales de comunicación. Dos verduleras en plena gresca en un mercado medieval es “comunicación humana”. Pero eso no impide que también lo sea Albert Einstein poniéndole discos a Jerome Weidman, para “abrir un fragmento más de la frontera de la belleza” [-->]. Blogosfera no quiere decir nada. O es algo tan amplio como puede ser “humanidad”.

Hay otra cosa que sí puedo “robar” del blog de Zugasti, porque tampoco es suya. La usa en la explicación de por qué cerró los comentarios, como muestra de que “no está solo”

Ni idea de si es un “blogging” más feliz. Pero si hemos quedado en que la mayor parte de la blogosfera es basura, así como la mayor parte de la comunicación humana, no sé yo si eso de “no estar solo” es un consuelo muy grande.

Os ahorraré la historia de la capacidad de facilitar la colaboración y el pensamiento en grupo de internet, que hoy se ha realojado fundamentalmente en blogs. Pero tal vez no sobre decir que yo solía leer el blog de Eduardo. Tal vez puse dos o tres comentarios en un par de años – y espero que no molestaran ni cansaran demasiado. No es que lo leyera a diario, no son “mis temas”, pero sí semanal o quincenalmente. Hasta que cerró los comentarios. ¿Por qué dejar de leerlo, si prácticamente yo no comentaba? Porque desde que hay blogs, y buenos blogs, el comentario sin contrastes no vale nada, si no eres especialista en el asunto. Y aun si lo eres vale mucho menos, porque otro puede ver el matiz que ni tú ni el autor habíais visto.

Si hay la posibilidad de contrastes, y luego el contraste no llega, al menos sabes que el autor tiene la suficiente seguridad como para defender lo que dice. Puedes hasta probar tú mismo. Si hay contraste, además te enteras de mucho más de lo que hay en la pura entrada, a poco que sean relevantes. Pero si no hay la posibilidad, y con todo lo que hay por ahí para aprender, y disfrutar, lo normal es que no pierdas el tiempo. Y ese es, yo creo, el drama de la prensa supuestamente de calidad.

Es verdad que puede ser difícil, y que necesita dedicación. Especialmente si los temas rozan las ideologías. Pero algunos lo consiguen. Y un blog sin comentarios, tal vez produzca el secreto de la felicidad (no lo sé, no lo conozco), pero solo es una publicación muy, muy barata.

Turchin, en cambio, sí parece haberlo entendido. Por mucho que Zugasti lo use en apoyo de su decisión. Al menos a juzgar porque sigue con los comentarios, y por el logo de su blog:

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