6 agosto 2012


Es muy difícil pensar que sea una buena idea la asignatura de Educación para la ciudadanía, si está pensada por políticos. O si los políticos tienen la más remota posibilidad de meter la cuchara en ese caldo. Y cuando digo políticos – sí, Mariano, también estoy pensando en ti. Y en ti, Rosa. De Rubis y Chacones, Pachis o Madinas, ya ni hablemos. Y a la izquierda solo queda los que apoyan la ideología estadísticamente más asesina de toda la historia de la humanidad.

Está demostrado que un político en España y en esta democracia solo es un yonki de los votos. Para ellos, “ciudadanía” no puede ser otra cosa que el proceso por el que se idiotiza a la gente, para conseguir sus votos. No hay otra cosa que les quepa en la cabeza. Sí sería razonable que unos buenos profesionales de la educación, lo menos ideologizados que se pueda, diseñaran unos cursos en los que se incluyera todo aquello no polémico que consideramos el sostén de nuestra cultura. Y de nuestra idea de civilización y urbanidad. Y respecto a lo polémico, que se explicara como tal como tal, admitiendo sin dramatismo el desacuerdo. Por ejemplo, que los socialistas piensan que los valores de ciudadanía son los que decidan los políticos elegidos en las urnas; la marianidad piensa en los valores católicos; mientras que otros piensan que los valores de civilización se pueden sacar de nuestra historia, mirando aquellos factores que han hecho del mundo un lugar mejor (para la gente, midiendo el bienestar), y los que lo han hecho peor. Pero eso no va a ocurrir jamás con la estructura política que tenemos. Una asignatura de valores siempre va a ser una maza con la que los yonkis se golpean entre sí. Para hacerlo mal, es mucho mejor no hacerlo en absoluto.

Sin embargo, visto el panorama, no creo que quepa la menor duda de que los que realmente necesitan clases de EpC, y con urgencia, son los políticos y sus secuaces.

Voy a proponerles la primera.

Amparo Lasheras:

- Un movimiento revolucionario no debe condenar la violencia. Es legítima como defensa y contestación ante la opresión social y política

- En un proceso de liberación esa decisión significa que se inicia una estrategia diferente porque la lucha armada no es eficaz en el avance del proyecto final. Por ello, hay que buscar otros instrumentos que permitan continuar en el camino hacia la liberación nacional y social

- (Un movimiento revolucionario) no debe condenar la violencia. Siempre es legítima como defensa y contestación ante la opresión social y política. Si, según algunos teóricos, debe de existir la violencia legítima del Estado, no entiendo porque no puede existir la violencia revolucionaria. [-->]

Ese es el problema con los hijos políticos de los asesinos terroristas vascos, que ni los políticos ni los prostitucionales quieren comprender. Y es exactamente el mismo de la Alemania post-nazi.  Que un grupo político, con un apoyo social aberrante – propio de una sociedad enferma, se creía con todo el derecho y la legitimidad de utilizar el asesinato como herramienta de hacer política. Y que si la sociedad quiere aspirar a ser medio sana algún día, no puede dar espacio público a los que representan la enfermedad, o sociopatía.

No se trata de que los delegados de los asesinos “comprendan el daño causado”. Una imbecilidad; lo comprenden tan perfectamente que por eso lo infligían. Y lo apoyan, hasta que deja de “ser eficaz”. Ni se trata de que condenen “todas las violencias”, porque eso es, precisamente, no entender que no puedes asesinar cada vez que tengas una puta causa – y el asesinato te parezca “eficaz”. No, si alguien tiene empeño en que digan algo, como Pachindacari, solo puede consistir en algo tan simple como: – Nos equivocamos, no debimos de asesinar. Ni aplaudir a los asesinos, ni tener “tolerancia cero” con las celebraciones de nadie, ni ser los bestias que somos.

Nuestros políticos y Prostitucionales, que no han recibido una EpC adecuada – y tanto muestran necesitarla – lo que están haciendo es avalar la tesis que da legitimidad a cualquier bestialidad de la política. La tesis etarra, por resumir.

Así que mejor se meten la EpC por donde les quepa. Y la mejor sugerencia es su propio ojete. Camino ideal para dar paso a un supositorio con la medicina que necesitan.

Para hacer pensar.

La idea general es esta:

La tesis es que los salarios entre Occidente y las naciones en desarrollo van a equilibararse, y que depende de cómo lo hagamos puede ser sólo un drama, o un verdadero desastre. De momento lo estamos haciendo muy mal.

La mala noticia es que se trata de un vídeo de una hora y veinte minutos. Clic para vídeo.

Las primeras fotos, pocos minutos después:

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